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    <title><![CDATA[elDiario.es - Martina Madaula]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/martina-madaula/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En el centro de los guatemaltecos deportados en su camino a EEUU: "Ya no quiero intentarlo más"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/centro-guatemaltecos-deportados-camino-eeuu-no-quiero-intentarlo_1_10126933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8346add6-9af9-4b7f-ad5d-d18fd7e4f1ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En el centro de los guatemaltecos deportados en su camino a EEUU: &quot;Ya no quiero intentarlo más&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los primeros meses de 2023, México y Estados Unidos han retornado 265 buses y 104 aviones repletos de guatemaltecos que han visto finalizar su viaje; en lo que va de año, 20.564 han sido deportados a su país</p><p class="subtitle">De Kabul a la frontera mexicana para cruzar a EEUU: “Para los afganos, todas las puertas están cerradas”
</p></div><p class="article-text">
        Mario no aparta la vista del m&oacute;vil. Se sienta solo en el comedor de la Casa del Migrante de Tec&uacute;n Um&aacute;n, punto fronterizo entre Guatemala y M&eacute;xico. Acaba de llegar, pero a diferencia de otros, &eacute;l viene de hacer el camino contrario: se encuentra de regreso a casa. Es guatemalteco, tiene 35 a&ntilde;os. Mario huy&oacute; de la zona 18 de la capital del pa&iacute;s, una de las m&aacute;s peligrosas de Centroam&eacute;rica. Al finalizar el almuerzo, en la cola para lavar los platos, Mario se acerca. Quiere contar la historia de dos viajes forzados, uno de ida, y otro de vuelta. La historia de su deportaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como a &eacute;l, el albergue la Casa del Migrante de Tec&uacute;n Um&aacute;n acoge diariamente a centenares de migrantes en su camino hacia el norte y, cada vez m&aacute;s, a <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/supremo-eeuu-extiende-devoluciones-caliente-trump-miles-migrantes-esperan-frontera_1_9815821.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aquellos que se ven forzados a volver al punto de partida</a>. El caso de Mario no es una excepci&oacute;n. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;El trabajo sucio lo hace M&eacute;xico&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Guatemala ha experimentado un incremento del n&uacute;mero de deportados desde que, a consecuencia de las caravanas de migrantes, M&eacute;xico y Estados Unidos endurecieron sus pol&iacute;ticas migratorias. Tan solo durante el primer trimestre del a&ntilde;o 2023, 20.564 guatemaltecos han sido deportados a su pa&iacute;s. Un total de 265 buses y 104 aviones repletos de personas que han visto finalizar su sue&ntilde;o americano. El 24% eran mujeres, y el 9% ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes, dos de los colectivos m&aacute;s vulnerables en estas peligrosas rutas. Estos datos no tienen en cuenta a todos aquellos que se ven obligados a retornar por su cuenta. Son forzados a regresar por la peligrosidad del camino, por la falta de recursos para continuar su viaje o por el temor de que los c&aacute;rteles mexicanos acaben con sus vidas. 
    </p><p class="article-text">
        Rodolfo espera en una sala oscura y calurosa del Centro de Recepci&oacute;n de Retornados de Tec&uacute;n Um&aacute;n. Una gorra roja oculta su tez morena y llena de arrugas. Le acompa&ntilde;a Juan, un joven t&iacute;mido y delgado de 23 a&ntilde;os. Un inesperado compa&ntilde;ero de viaje que conoci&oacute; &ldquo;por all&aacute; arriba&rdquo;, en Palenque. Sus ojos reflejan tristeza, cansancio y decepci&oacute;n. Juan y Rodolfo han sido deportados. Los dos esperan dinero de sus familias para poder regresar a sus casas. El viaje al rev&eacute;s. El camino de los deportados. Mientras hacen los tr&aacute;mites pertinentes, llega otro bus repleto de retornados. Es el quinto del d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;Y ahora, &iquest;qu&eacute;? &iquest;Te planteas volver a subir?
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;Yo ya no voy a intentarlo. Iba para all&aacute; para ganar m&aacute;s, pero est&aacute; muy duro por all&aacute; arriba.
    </p><p class="article-text">
        Rodolfo lo intenta por segunda vez. La primera lleg&oacute; hasta Veracruz, desde donde regres&oacute; por su propio pie. El dinero ya no le daba para continuar su viaje, pero esta ocasi&oacute;n ha sido diferente: &ldquo;Me agarraron porque los buseros mexicanos est&aacute;n compinchados con la migra. Compr&eacute; un boleto y el mismo conductor se desvi&oacute; y me dej&oacute; directamente en migraci&oacute;n&rdquo;. Estuvo cinco d&iacute;as en una c&aacute;rcel para migrantes en el sur de M&eacute;xico. Al d&iacute;a siguiente, volver&aacute; a su puesto de trabajo en la obra, en la capital de Guatemala.
    </p><p class="article-text">
        El Centro de Retornados donde se encuentran Rodolfo y Juan es el mismo por el que pas&oacute; Mario antes de llegar a la Casa del Migrante, un hangar situado en pleno centro de la ciudad fronteriza de Tec&uacute;n Um&aacute;n, al norte de Guatemala. Aparte del centro de retornados de Tec&uacute;n Um&aacute;n, Guatemala cuenta con dos centros m&aacute;s. Todos est&aacute;n financiados por Estados Unidos y representan la culminaci&oacute;n de la <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-llegar-eeuu-desesperanzados-nuevo-plan-biden-son-restricciones-nombre_1_9861608.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;tica de externalizaci&oacute;n de fronteras de este pa&iacute;s</a>. 
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 2020, con el pretexto de la pandemia de COVID-19, Estados Unidos emiti&oacute; una orden de salud p&uacute;blica que permit&iacute;a a las autoridades expulsar r&aacute;pidamente a los migrantes que se encuentran en territorio estadounidense. El <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/indignacion-frente-estrategia-biden-frenar-entrada-migrantes-decepcionado_1_9853940.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">T&iacute;tulo 42</a>, como se la conoce, a&uacute;n contin&uacute;a vigente. En este punto es donde entran en juego M&eacute;xico y Guatemala. M&eacute;xico se ha convertido de facto en un ap&eacute;ndice de la frontera sur de Estados Unidos. Este pa&iacute;s ha cedido toda su autonom&iacute;a y soberan&iacute;a en materia migratoria a cambio de beneficios econ&oacute;micos, comerciales y pol&iacute;ticos con su vecino del norte. &ldquo;Es M&eacute;xico quien hace el trabajo sucio&rdquo;, nos cuenta No&eacute;, el t&eacute;cnico que derivan desde la Casa del Migrante para atender a las personas del Centro de Retornados. Guatemala est&aacute; siguiendo ese mismo camino. 
    </p><p class="article-text">
        Los que &ldquo;son agarrados por la migra&rdquo;, como nos cuenta Rodolfo cabizbajo, son hacinados durante unos d&iacute;as en una &ldquo;c&aacute;rcel para migrantes&rdquo; en M&eacute;xico. &ldquo;All&aacute; esperamos hasta que fuimos suficientes para llenar un bus y para ac&aacute; nos dejaron&rdquo;, dice. Estos son los protocolos habituales de las deportaciones.&nbsp;La otra cara de este duro viaje. 
    </p><p class="article-text">
        En el lugar donde nos encontramos llegan &uacute;nicamente guatemaltecos. Una vez all&iacute;, tienen que buscarse la vida para continuar su camino de vuelta a casa. Ante las dificultades para regresar, muchos intentan subir de nuevo. A los que no son guatemaltecos &mdash;en este momento las nacionalidades mayoritarias en esta frontera son Venezuela y Hait&iacute;&mdash; los dejan en el puente fronterizo Rodolfo Robles, una pr&aacute;ctica cuestionada por el derecho internacional que se ejecuta bajo la excusa de la falta de recursos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se ha vuelto una pr&aacute;ctica muy com&uacute;n en esta frontera que las autoridades mexicanas deporten a ciudadanos de otros pa&iacute;ses del continente, y del mundo, y los suelten en Tec&uacute;n Um&aacute;n,&rdquo; recalca No&eacute;. Abandonados a su suerte, tras un largo viaje hacia el norte, estos migrantes se encuentran en una situaci&oacute;n de estancamiento o de limbo. Muy lejos de su objetivo, Estados Unidos, pero tambi&eacute;n lejos de su origen, de sus familias, de su hogar. 
    </p><h3 class="article-text">C&aacute;rteles, retenes y aislamiento</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Habitación de Mario en la casa de seguridad de Matamoros donde pasó 20 días esperando a cruzar la frontera."
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                Habitación de Mario en la casa de seguridad de Matamoros donde pasó 20 días esperando a cruzar la frontera.                            </span>
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        Mario sali&oacute; de Zona 18 un jueves de febrero. &Eacute;l no cruz&oacute; la frontera por Tec&uacute;n Um&aacute;n, es la primera vez que est&aacute; en este lugar. Su viaje inici&oacute; cruzando La Mesilla, una de las fronteras m&aacute;s peligrosa entre Guatemala y M&eacute;xico debido a la presencia de c&aacute;rteles. Su estrategia: una pelota de f&uacute;tbol, unos <em>tenis</em> y una <em>pantaloneta</em>: &ldquo;Compramos una y pasamos jugando a la pelota unos 15 kil&oacute;metros, como si fu&eacute;semos de la zona. Nos acercamos tambi&eacute;n a una se&ntilde;ora mayor para ayudarla a recoger latas con una bolsa y as&iacute; no parecimos migrantes&rdquo;. Este inicio ingenioso y afortunado no marc&oacute;, por desgracia, un precedente en el resto del viaje de Mario a trav&eacute;s de M&eacute;xico. Despu&eacute;s de sobrevivir de forma exitosa el sur del pa&iacute;s (sorteando milagrosamente varios retenes y puntos calientes de c&aacute;rteles), como para tantos, la mala suerte empez&oacute; en el norte, concretamente en Tamaulipas, una localidad pr&oacute;xima a la frontera con Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez all&iacute;, y con ayuda de unos primos que ya estaban en EEUU, Mario y su compa&ntilde;ero se pusieron en contacto con los c&aacute;rteles para pagarles la cantidad pertinente y poder llegar hacia Matamoros o Reynosa, puntos fronterizos del norte de M&eacute;xico. Esta frontera la dominan los c&aacute;rteles y, por tanto, cualquiera que quiera poner un pie en ella debe pagar el monto correspondiente. Los migrantes pagan al coyote y el coyote paga al cartel: &ldquo;Nos ped&iacute;an 8.000 d&oacute;lares a cada uno para cruzar con un coyote a pie. Mi amigo tuvo que quedarse, no ten&iacute;a el dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mario lleg&oacute; en un coche de unos desconocidos a una &ldquo;casa de seguridad&rdquo; en Matamoros, una especie de viviendas destartaladas que los c&aacute;rteles utilizan para dejar a los migrantes esperando el momento del cruce, apenas sin comida ni agua. All&iacute; pas&oacute; un total de 20 d&iacute;as e intent&oacute; cruzar el peligroso R&iacute;o Bravo cinco veces. En cada una de ellas, las patrullas mexicanas o estadounidenses lo detuvieron a &eacute;l y al resto de migrantes con quien realizaba el intento de cruce. &ldquo;[Los coyotes] nos llevaban hasta la orilla del r&iacute;o pero ah&iacute; no cruzaban, si logras cruzar el r&iacute;o a&uacute;n no est&aacute;s del otro lado&hellip; Yo les dec&iacute;a que ten&iacute;an que acompa&ntilde;arnos y que por eso hab&iacute;amos pagado&rdquo;. Cada una de estas veces, Mario acab&oacute; en lo que los migrantes llaman &ldquo;las perreras&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l ment&iacute;a y dec&iacute;a que era mexicano para que solamente lo deportaran hasta la misma frontera mexicana. Cuando los soltaban, el coyote ya los esperaba en Matamoros. Si el migrante conoc&iacute;a la palabra clave correspondiente, &eacute;l volv&iacute;a a llevarlos a la casa para descansar unos d&iacute;as y as&iacute; volver a intentarlo. En el <em>pack</em> de 8.000 d&oacute;lares entraban varios intentos. &ldquo;Los que no sab&iacute;an o no recordaban la clave se los llevan en carro&hellip; nunca supe d&oacute;nde&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Harto de intentos en vano, Mario se comunic&oacute; con sus primos. Quer&iacute;a solicitar un cambio, otros coyotes, otros gu&iacute;as. Con estos estaba claro que no llegar&iacute;a a ning&uacute;n lado. Pero el cambio era imposible. Su primo le explic&oacute; por primera vez que estaba en manos de los Zetas. Este c&aacute;rtel controla la zona y todos los coyotes deben rendirle cuentas. Cambiar de c&aacute;rtel supondr&iacute;a la muerte. Cansado y fatigado, Mario lo intent&oacute; una &uacute;ltima vez.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cruzar el r&iacute;o, m&aacute;s de cuatro horas de caminata, varios metros avanzando arrastrados por el suelo y viendo el muro de siete metros a tiro de piedra, las luces de las patrullas se encendieron de la nada, los hab&iacute;an detectado hac&iacute;a un rato por una torre de control. Ese d&iacute;a no deportaron a Mario a Matamoros sino a Reynosa, a una garita de los federales de M&eacute;xico. Despu&eacute;s de varias preguntas identificaron que no era mexicano, sino guatemalteco: &ldquo;Ah&iacute; mis sue&ntilde;os pues ya estaban rotos. Fue muy duro para m&iacute;, porque ser deportado hasta Guatemala se hace m&aacute;s dif&iacute;cil. Si me tiran ac&aacute; nom&aacute;s yo vuelvo y vuelvo&hellip;&rdquo;. Dos d&iacute;as despu&eacute;s, las autoridades reunieron a un grupo de 15 guatemaltecos y los mandaron hacia Villahermosa, capital del estado de Tabasco, cerca de la frontera con la selva guatemalteca de Pet&eacute;n. Despu&eacute;s de pasar tres d&iacute;as detenidos, a Mario y su grupo los llevaron al centro de retornados de Tec&uacute;n Um&aacute;n. De nuevo enganchado a su tel&eacute;fono, Mario contin&uacute;a buscando formas para regresar a casa. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno sabe de todos los riesgos. Sab&iacute;a perfectamente que incluso pod&iacute;a morir. Pero ten&iacute;a m&aacute;s miedo al retorno que a morir... En Ciudad de Guatemala, ya no ten&iacute;a nada&rdquo;, dice Mario, a quien el largo camino le ha empujado a abandonar su objetivo. &ldquo;Viviendo todo lo que viv&iacute;, tanto miedo, y sentirme privado de mi libertad durante tanto tiempo, ahora valoro m&aacute;s la vida. Ahora quiero empezar de cero en Guatemala. Ya no quiero intentarlo m&aacute;s&rdquo;, asegura. 
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de esta entrevista Mario nos escribi&oacute; al WhatsApp el siguiente mensaje:
    </p><p class="article-text">
        <em>A&uacute;n no escribas mi historia.&nbsp;A&uacute;n no termina.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Voy nuevamente para EEUU.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martina Madaula, Andrés Arnal Martínez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Apr 2023 20:33:14 +0000]]></pubDate>
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