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    <title><![CDATA[elDiario.es - José R. Rojo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-r-rojo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José R. Rojo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hacia una movilidad verdaderamente sostenible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/movilidad-sostenible-verdaderamente_129_10806657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10e63f94-1d32-4339-bf0f-2d02cd668e6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia una movilidad verdaderamente sostenible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ministro Puente tiene que impulsar el derecho a moverse en transporte público de manera eficaz y eficiente. Y hay que lograr que cada vez menos gente use el coche</p></div><p class="article-text">
        El pasado 21 de noviembre tom&oacute; posesi&oacute;n como ministro de Transportes y Movilidad Sostenible &Oacute;scar Puente, otrora alcalde de Valladolid. Recog&iacute;a el testigo de Raquel S&aacute;nchez, pero con varios cambios en el Ministerio. Perd&iacute;a, por una parte, las competencias de Vivienda, que pasaban a formar un ministerio propio, pero la &ldquo;movilidad&rdquo; ganaba un apellido: &ldquo;sostenible&rdquo;. Esto es toda una declaraci&oacute;n de intenciones por parte del nuevo Gobierno de Espa&ntilde;a, en un momento cr&iacute;tico para el sector del transporte. Los efectos del cambio clim&aacute;tico se hacen notar de forma cada vez m&aacute;s extrema y las reformas en movilidad son necesarias y urgentes.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ya se han venido tomando acciones destinadas a impulsar el transporte sostenible en nuestro pa&iacute;s. Una de las m&aacute;s destacadas es la fuerte rebaja de los abonos de transporte p&uacute;blico, junto con la gratuidad de los trenes de Cercan&iacute;as y Media Distancia de Renfe. Una medida atrevida y muy cara para las arcas p&uacute;blicas que ha conseguido, por ejemplo, que Renfe transporte cada vez m&aacute;s gente, o que el INE informara de un aumento de en torno al 20% en el uso de transporte p&uacute;blico el pasado mes de junio. Sin embargo, no est&aacute; claro cu&aacute;l ser&aacute; el futuro de esta medida: Raquel S&aacute;nchez abri&oacute; la puerta a convertir en &ldquo;estructurales&rdquo; algunas de las rebajas, pero Puente avis&oacute; el pasado 1 de diciembre, en las jornadas de movilidad de eldiario.es, que las rebajas no pueden ser eternas.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la medida, un <a href="https://www.esade.edu/ecpol/wp-content/uploads/2021/10/AAFF_ESP_EsadeEcPol_Brief44_Cercanias_v6_def.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Esade</a> publicado el pasado mes de octubre sembraba dudas sobre su verdadera eficacia en t&eacute;rminos de sostenibilidad. No se negaba que tuviera un efecto notable en la inflaci&oacute;n, que al fin y al cabo era el verdadero objetivo de las rebajas. Pero no habr&iacute;a conseguido reducir &ndash;o al menos no de manera notable&ndash; el tr&aacute;fico de autom&oacute;viles. No se detectaba ninguna bajada en los niveles de tr&aacute;fico en el &aacute;mbito de estudio, ni en t&eacute;rminos medios diarios ni en t&eacute;rminos acumulativos, ni tampoco diferencias significativas en el uso del coche, seg&uacute;n renta o localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        El estudio ten&iacute;a, claro, sus limitaciones. Se centraba tan solo en Madrid y su &aacute;rea metropolitana, y no pod&iacute;a estudiar otras zonas en las que quiz&aacute; hubieran dado otra perspectiva sobre las conclusiones. Pero es, cuanto menos, llamativo que este tipo de medidas no ayuden a reducir el uso del coche, pese a ser positivas para el uso del transporte p&uacute;blico. Dec&iacute;a &Oacute;scar Puente en esas jornadas de movilidad que &eacute;l no considera que exista un derecho a ir en coche a cualquier parte. Al contrario: lo que existe es un derecho y una libertad para moverse en &aacute;mbitos urbanos de forma eficaz, y el Gobierno debe garantizarlos. La posici&oacute;n del ministro es valiente y fundamental en estos momentos clave para la transici&oacute;n ecol&oacute;gica y la lucha contra el cambio clim&aacute;tico. Pero sus palabras tienen que traducirse en hechos igual de valientes.
    </p><p class="article-text">
        Que m&aacute;s gente use el transporte p&uacute;blico es muy positivo, por supuesto, pero es necesario que tambi&eacute;n haya menos gente usando el coche. Por muy barato que sea el transporte p&uacute;blico, es l&oacute;gico que, si en transporte privado uno tarda considerablemente menos en hacer su trayecto, elija esta opci&oacute;n. La competitividad del transporte p&uacute;blico respecto al transporte privado es muy compleja, porque es muy dif&iacute;cil y caro alcanzar una situaci&oacute;n en la que el transporte p&uacute;blico sea tan bueno que sus desventajas respecto al coche puedan ser ignoradas. Sobre todo, sin medidas que desincentiven de manera activa el uso de veh&iacute;culos privados, que suelen generar pol&eacute;mica, sobre todo en sus primeros momentos. Ya se vio con la aplicaci&oacute;n de Madrid Central en la capital en 2018, o con los peajes para autov&iacute;as espa&ntilde;olas que deb&iacute;amos aplicar el a&ntilde;o que viene. Son medidas que ayudar&iacute;an para conseguir los objetivos de sostenibilidad y transici&oacute;n ecol&oacute;gica en el transporte, pero que corren el riesgo de ser muy impopulares y de ser diametralmente opuestas al principio de progresividad, castigando m&aacute;s a las personas con menor nivel de ingresos.
    </p><p class="article-text">
        En Madrid, incluso teniendo en cuenta la red de transporte p&uacute;blico envidiable de la ciudad, no es de extra&ntilde;ar que mucha gente siga prefiriendo el coche. Muchas l&iacute;neas de autob&uacute;s tienen unos intervalos inasumibles, con espacios de hasta media hora entre buses urbanos y de horas entre buses interurbanos, dificultando su uso ante cualquier retraso. En el metro, l&iacute;neas como la 2, 3, 5 o 7 suelen sufrir cortes cada vez que llueve. Por no hablar de los cierres por obras en l&iacute;neas tan importantes como la 1, o la situaci&oacute;n en la l&iacute;nea 7B a su paso por San Fernando. Respecto al Cercan&iacute;as, tan de actualidad en los &uacute;ltimos d&iacute;as, las obras para la nueva estaci&oacute;n de Chamart&iacute;n, las aver&iacute;as y, ahora, los descarrilamientos en Atocha, est&aacute;n da&ntilde;ando gravemente su imagen. El dise&ntilde;o del transporte p&uacute;blico madrile&ntilde;o, pr&aacute;cticamente radial, alarga adem&aacute;s los tiempos de viaje para desplazamientos entre distintas zonas de la periferia.
    </p><p class="article-text">
        En otras ciudades, los problemas son similares o, incluso, m&aacute;s graves. Las incidencias en Rodalies, cuya cesi&oacute;n a la Generalitat ser&aacute; uno de los temas fundamentales de esta legislatura, son el pan de cada d&iacute;a, al igual que las del metro de Barcelona. Hace unos meses, varios alcaldes de la provincia de M&aacute;laga denunciaban el estado de su red de Cercan&iacute;as, y el Metro de Bilbao sufri&oacute; una grave incidencia que interrumpi&oacute; el servicio durante horas este pasado septiembre. Y, en la Espa&ntilde;a vaciada, la situaci&oacute;n es a&uacute;n peor. No se puede negar que muchas de estas zonas han sido beneficiadas en mayor medida por las iniciativas del Gobierno, a trav&eacute;s de los abonos gratuitos de Media Distancia que han permitido que muchas personas trabajen en grandes ciudades sin dejar de vivir en sus provincias. Pero esto ha llevado a que sea imposible encontrar plazas libres en muchos trenes, ante la falta de refuerzos en varios casos. Esta situaci&oacute;n en las capitales de provincia puede parecer muy positiva si se compara con la falta de autobuses en gran parte del medio rural, que obliga a usar el coche si se quiere vivir en un pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Los pasos que se est&aacute;n tomando para favorecer la movilidad sostenible son positivos, permitiendo un acceso m&aacute;s universal, rebajando precios hasta el punto de la gratuidad en algunos casos. Pero se deben tomar decisiones m&aacute;s contundentes, sobre todo en cuanto a las frecuencias de los transportes p&uacute;blicos. Se trata, por supuesto, de algo muy caro y que requerir&iacute;a de los esfuerzos e inversiones de diversas administraciones de todos los colores pol&iacute;ticos de manera coordinada. Las medidas actuales, no obstante, tambi&eacute;n son muy caras, y demandan los mismos niveles de coordinaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Repensar la forma de incentivar desde las instituciones el transporte p&uacute;blico debe comenzar por un an&aacute;lisis y debate muy extensos, sobre la eficacia y los puntos fuertes y d&eacute;biles de las medidas que se han ido aplicando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. &iquest;A qui&eacute;n han beneficiado m&aacute;s? &iquest;Han sido medidas progresivas, que ayudaban m&aacute;s a las personas que menos tienen, o han beneficiado a todos por igual? &iquest;Qu&eacute; factores han favorecido, a nivel nacional, el crecimiento en el uso del transporte p&uacute;blico? &iquest;Qu&eacute; barreras siguen dificultando el acceso al tren, al metro, al autob&uacute;s&hellip;, y de qu&eacute; maneras se pueden superar?
    </p><p class="article-text">
        Como se ha comentado, los principales problemas tienen que ver con el acceso y las frecuencias. Acceso tanto en t&eacute;rminos f&iacute;sicos &ndash;cercan&iacute;a a paradas de transporte p&uacute;blico&ndash; como en t&eacute;rminos econ&oacute;micos &ndash;no solo en cuanto a los abonos mensuales, que ya est&aacute;n altamente subvencionados en casi toda Espa&ntilde;a, sino tambi&eacute;n en relaci&oacute;n a los precios de, por ejemplo, los trenes de larga distancia&ndash;. Y frecuencias, porque el tiempo es un factor fundamental en este asunto, tanto en relaci&oacute;n con el cumplimiento de los horarios como con el tiempo que se tarda en completar el viaje. Resulta dif&iacute;cil imaginar una situaci&oacute;n en la que cualquier trayecto sea posible en transporte p&uacute;blico en un tiempo competitivo con el veh&iacute;culo privado. Pero el objetivo debe ser acercarse lo suficiente a esa situaci&oacute;n, como para que un n&uacute;mero suficiente de personas pueda ignorar las ventajas del coche respecto a otros medios de transporte, y decidirse por el transporte p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        El ministro &Oacute;scar Puente tiene una misi&oacute;n muy dif&iacute;cil: trasladar sus palabras sobre transporte p&uacute;blico a hechos. Tiene que impulsar el derecho a moverse en transporte p&uacute;blico de manera eficaz y eficiente, como &eacute;l mismo dijo, y ahora m&aacute;s que nunca. En definitiva, debe ayudar a que se den los pasos necesarios hacia una movilidad verdaderamente sostenible. Habr&aacute; que estar muy atentos, en las pr&oacute;ximas semanas y durante toda la legislatura, a este ministerio, esperando que est&eacute; a la altura de su nuevo nombre: movilidad sostenible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José R. Rojo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/movilidad-sostenible-verdaderamente_129_10806657.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jan 2024 20:55:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacia una movilidad verdaderamente sostenible]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Vale más escaño en mano que seguir votando?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vale-escano-mano-seguir-votando_129_10543587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b58ebfa-8252-4bd8-91dd-8134bcddaf7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Vale más escaño en mano que seguir votando?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Junts tiene a su alcance una influencia en la política nacional de la que carece desde hace años, porque prácticamente cualquiera va a necesitar su voto a favor. Al igual que el de Bildu, el de ERC, el de BNG, el de PNV</p></div><p class="article-text">
        Las elecciones generales del pasado 23 de julio nos trajeron unos resultados en varios aspectos inesperados. El PSOE mejor&oacute; en esca&ntilde;os respecto a las estimaciones de la mayor&iacute;a de encuestas, mientras que Vox y Sumar no consiguieron los resultados que esperaban. El PP fue a la vez el ganador y el perdedor de la noche. Ganaron las elecciones, con 48 diputados m&aacute;s que en noviembre de 2019 y una ampl&iacute;sima mayor&iacute;a en el Senado. Pero es que Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o se ve&iacute;a con un pie y medio en el Palacio de la Moncloa, lo que elev&oacute; excesivamente las expectativas de los populares. Esas expectativas estaban de sobra justificadas. El PP arras&oacute; en las elecciones municipales y auton&oacute;micas de mayo, y gobierna actualmente en doce de las comunidades aut&oacute;nomas (incluyendo Canarias, donde son socios minoritarios de la coalici&oacute;n). El desgaste del PSOE y Podemos tras cinco a&ntilde;os de gobierno, unido a los problemas para conformar la plataforma Sumar, hac&iacute;a pensar que una mayor&iacute;a absoluta de PP y Vox era inminente.
    </p><p class="article-text">
        Al acabar el recuento, el bloque de PP y Vox sumaba 171 esca&ntilde;os. El del PSOE y Sumar, 172. Faltaban por incluir en alg&uacute;n bloque los siete diputados de Junts, un partido cuyas decisiones pueden parecer impredecibles. Pero, con esos resultados en la mano, muchos nos imaginamos un escenario en el que una abstenci&oacute;n de los independentistas permitir&iacute;a al actual gobierno de coalici&oacute;n continuar en el Ejecutivo. Unos d&iacute;as despu&eacute;s, el recuento del voto exterior movi&oacute; un esca&ntilde;o entre bloques: el PP gan&oacute; un diputado a costa del PSOE. Ahora el PSOE necesitaba un voto a favor de Junts, mientras que el PP se abri&oacute; a negociar una abstenci&oacute;n con ellos. Pero, poco despu&eacute;s, en la votaci&oacute;n para elegir la presidencia del Congreso, Vox, por sorpresa, vot&oacute; contra la candidata del PP, rompiendo un bloque que se presum&iacute;a firme. El PSOE pudo reunir el voto a favor de todos los partidos del Congreso salvo CC, UPN, PP y Vox, consiguiendo elegir a una presidenta del Congreso por mayor&iacute;a absoluta por primera vez desde 2011, demostrando que los bloques pol&iacute;ticos no son tan s&oacute;lidos como parece.
    </p><p class="article-text">
        Con todo esto en mente, el rey encarg&oacute; a Feij&oacute;o intentar formar gobierno, en una sesi&oacute;n de investidura que se celebra esta semana. Una fecha aparentemente tard&iacute;a, pero necesaria por un simple motivo: celebrar el debate de investidura una, dos o tres semanas antes provocar&iacute;a que una repetici&oacute;n electoral cayera en plena Navidad. La fecha del debate, acordada entre el candidato y la presidenta del Congreso, demuestra que PP y PSOE no descartan que volvamos a votar. Es un movimiento inteligente por parte de los dos grandes partidos. Las posibilidades de investidura de Feij&oacute;o y S&aacute;nchez dependen de partidos muy variados que, en el pasado, han demostrado no ser excesivamente fiables. Tanto ERC como Junts han priorizado en bastantes ocasiones su nacionalismo a su ideolog&iacute;a de izquierda o derecha. El PNV, en 2018, pas&oacute; de votar a favor de los presupuestos de Rajoy a ayudar a echarle con la moci&oacute;n de censura de S&aacute;nchez en tan solo nueve d&iacute;as. Vox, como se ha mencionado, no vot&oacute; a favor de Cuca Gamarra para presidir el Congreso. Ejemplos similares se pueden encontrar para UPN o CC, e incluso algunos de los componentes de Sumar.
    </p><p class="article-text">
        Cabe as&iacute; preguntarse si les podr&iacute;a interesar a PP, PSOE y dem&aacute;s partidos jug&aacute;rsela con una repetici&oacute;n electoral. Con estos resultados y la probabilidad de un nuevo gobierno de coalici&oacute;n PSOE-Sumar, la legislatura se prev&eacute; dura, ante la innegable necesidad de negociar cualquier ley con una variedad de grupos pol&iacute;ticos. Un gobierno que ya sabe perfectamente lo complejo que puede llegar a ser esto, como demuestra el caso de la reforma laboral, aprobada por un error de un diputado popular ante la negativa de los socios habituales (Bildu y ERC) a apoyarla. Adem&aacute;s, no ser&iacute;a sorprendente que esta legislatura acabara antes de tiempo, aunque haya investidura. Una situaci&oacute;n que no resulta extra&ntilde;a en el PSOE, que ya adelant&oacute; las elecciones en 1996 y 2019 al no ser capaz de aprobar unos presupuestos con sus socios en aquellos momentos. Con unos resultados tan ajustados, el riesgo del rechazo a leyes importantes, e incluso la retirada de la confianza parlamentaria en el presidente a trav&eacute;s de una moci&oacute;n de censura, tienen que tenerse en cuenta a corto o medio plazo. El PP ha reconocido que no cuenta con los votos suficientes para su investidura, asumiendo de antemano una derrota que es evidente desde hace tiempo. Ahora la pelota est&aacute; en el tejado del PSOE: &iquest;repetir o no repetir?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ayudar&iacute;an otras elecciones a resolver la previsible inestabilidad en la legislatura? En base a los antecedentes, ser&iacute;a extra&ntilde;o que esto fuera as&iacute;. En 2016, la repetici&oacute;n supuso una ca&iacute;da de esca&ntilde;os para PSOE, Podemos y Ciudadanos, y una subida del PP con un descenso notable de la participaci&oacute;n. Pero no resolvi&oacute; el bloqueo parlamentario a cualquier investidura, porque PSOE, Podemos y Ciudadanos siguieron sin ponerse de acuerdo, y PP y Ciudadanos no sumaban por s&iacute; solos. Solo hubo investidura cuando el PSOE (guerra civil interna mediante) decidi&oacute; abstenerse y permitir que gobernara Rajoy. La moci&oacute;n de censura de S&aacute;nchez en 2018 demostr&oacute; los riesgos de este tipo de aritm&eacute;ticas parlamentarias sin mayor&iacute;as claras. Su propia investidura tambi&eacute;n se bas&oacute; en una multitud de acuerdos con distintos partidos, lo que favoreci&oacute; el adelanto electoral ya mencionado.
    </p><p class="article-text">
        Ese adelanto tambi&eacute;n provocar&iacute;a una situaci&oacute;n de bloqueo pol&iacute;tico, al no haber (de nuevo) mayor&iacute;as claras tras las elecciones de abril. Con el colapso del PP, una mayor&iacute;a de derechas resultaba impensable, pero el PSOE no pudo (o no supo) capitalizarlo. Ciudadanos se ancl&oacute; en el &ldquo;no&rdquo; a S&aacute;nchez, convencidos de que podr&iacute;an superar a un PP en ca&iacute;da libre, y el acuerdo con Unidas Podemos fue imposible. Volvimos a las urnas en noviembre, y, como en 2016, PSOE y UP bajaron en esca&ntilde;os, al igual que Ciudadanos. El PP creci&oacute; pese a mantener unos malos resultados, y Vox despeg&oacute; a nivel nacional superando los 50 asientos. Y la participaci&oacute;n baj&oacute; m&aacute;s de cinco puntos. La derecha segu&iacute;a sin sumar, y PSOE y UP ten&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil alcanzar una mayor&iacute;a suficiente para la investidura. Pese a ello, consiguieron formar el primer gobierno de coalici&oacute;n de nuestro actual sistema parlamentario, iniciando una legislatura de muchos vaivenes.
    </p><p class="article-text">
        El caso actual es particularmente complejo, porque el PSOE necesita, a priori, el apoyo de Junts para conseguir llegar a la Moncloa. Cualquier otra opci&oacute;n, una vez el PP ha reconocido que su gobierno es imposible, pasa por la ruptura de uno de los bloques que han compuesto el escenario pol&iacute;tico espa&ntilde;ol a lo largo de la &uacute;ltima legislatura. O el PP, Coalici&oacute;n Canaria y UPN se abstienen o votan a favor de S&aacute;nchez, o el voto favorable de Junts es condici&oacute;n sine qua non para que haya gobierno. El precio a pagar por ese voto es lo que genera m&aacute;s dudas. Ese precio lo dio a entender Carles Puigdemont en las &uacute;ltimas semanas, y es, seguramente, menos exigente de lo que cab&iacute;a esperar. Aun as&iacute;, provoc&oacute; que el PP se retractara de sus palabras sobre Junts, &ldquo;un partido cuya tradici&oacute;n y legalidad no est&aacute;n en duda&rdquo;, y organizara una manifestaci&oacute;n en Madrid contra un candidato que ni siquiera se presenta a&uacute;n a la investidura. Adem&aacute;s, varios de los llamados &ldquo;socialistas hist&oacute;ricos&rdquo;, incluidos Alfonso Guerra y Felipe Gonz&aacute;lez, se han pronunciado con vehemencia, e incluso malas formas, contra la posibilidad de amnistiar los sucesos del 1 de octubre de 2017.
    </p><p class="article-text">
        Repetir elecciones, como se vio en 2016, no asegura que el escenario postelectoral vaya a permitir la formaci&oacute;n de un gobierno. Ni tampoco asegura que se deje de depender de Junts, ERC, Bildu, Vox&hellip; para llegar a la Moncloa. Tambi&eacute;n parece impensable una situaci&oacute;n en la que el PSOE decida a &uacute;ltima hora permitir gobernar a Feij&oacute;o, ni que el PP permita gobernar a S&aacute;nchez. El PSOE ha perdido esca&ntilde;os en las dos elecciones que se han repetido previamente, y lo sucedido con Ciudadanos en 2019 muestra los riesgos de una repetici&oacute;n para cualquier partido. Varios de los componentes de Sumar se arriesgan, adem&aacute;s, a perder representaci&oacute;n en el Congreso, sobre todo en provincias como Sevilla, C&oacute;rdoba o Alicante, donde obtuvieron el &uacute;ltimo de los esca&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los partidos nacionalistas y regionalistas tampoco tienen demasiado que ganar con una repetici&oacute;n. M&aacute;s a&uacute;n cuando en el pr&oacute;ximo a&ntilde;o y medio habr&aacute; elecciones auton&oacute;micas en varias regiones clave para la investidura (Galicia, Euskadi y Catalu&ntilde;a). El BNG es, en principio, el que tendr&iacute;a menos problemas con una repetici&oacute;n, pero su &uacute;nico esca&ntilde;o es fundamental para la investidura. El PNV tiene a Bildu al alza, y no ser&iacute;a sorprendente un sorpasso si decidieran apoyar al PP en el &aacute;mbito nacional. El PSC es actualmente primera fuerza en Catalu&ntilde;a, y ERC y Junts mantienen su duelo por liderar el independentismo. Un mal movimiento de cualquiera de los dos que pueda favorecer un gobierno con Vox o apoyado por Vox puede ser muy negativo para ellos en este sentido.
    </p><p class="article-text">
        El PP y, sobre todo, el PSOE tienen bastante que ganar con una repetici&oacute;n electoral, pero tambi&eacute;n mucho que perder. Quiz&aacute; puedan conseguir suficientes esca&ntilde;os como para gobernar holgadamente en solitario, pero ni la experiencia hist&oacute;rica ni las encuestas m&aacute;s actuales parecen sugerir que eso suceder&iacute;a. El PSOE tiene relativamente cerca un nuevo gobierno de coalici&oacute;n con Sumar, siempre y cuando sean capaces de alcanzar los acuerdos necesarios con los distintos grupos nacionalistas y regionalistas, aunque su gobierno corre el riesgo de ser inestable. El PP, habiendo desistido de perseguir la investidura, cuenta con mayor&iacute;a absoluta en el Senado, permitiendo un control muy intenso al gobierno que resulte elegido. Seguramente sean los que menos tienen que perder si hay nuevas elecciones, pero ahora mismo no depende de ellos. El resto de partidos se encuentran en una situaci&oacute;n similar. Junts, por ejemplo, tiene a su alcance una influencia en la pol&iacute;tica nacional de la que carece desde hace a&ntilde;os, porque pr&aacute;cticamente cualquier ley, incluidos los presupuestos, van a necesitar su voto a favor. Al igual que el de Bildu, el de ERC, el de BNG, el de PNV&hellip; Ahora tienen que decidir si le interesa, a cualquiera de ellos, renunciar a lo que tienen a cambio de la posibilidad de mejorar sus resultados.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José R. Rojo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vale-escano-mano-seguir-votando_129_10543587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Sep 2023 20:06:06 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La izquierda española: entre el cainismo y la supervivencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/izquierda-espanola-cainismo-supervivencia_129_10133586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b69f114-80ec-4e1b-945e-8bf22161d321_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La izquierda española: entre el cainismo y la supervivencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es comprensible que las izquierdas traten de diferenciarse entre ellas ante unas elecciones. Pero existe una diferencia considerable entre distinguirse de otras fuerzas similares y tirarse piedras en el tejado con estos ataques cruzados</p></div><p class="article-text">
        El 12 de noviembre de 2019, Pedro S&aacute;nchez y Pablo Iglesias anunciaban, abrazo mediante, un principio de acuerdo para formar el primer Gobierno de coalici&oacute;n en Espa&ntilde;a desde la Rep&uacute;blica. Mes y medio despu&eacute;s, presentaban el documento completo del acuerdo, permitiendo una investidura despu&eacute;s de meses de incertidumbre. No consiguieron ning&uacute;n pacto as&iacute; en 2015 ni en 2016, entre ataques e insultos y pese a que, hipot&eacute;ticamente, se podr&iacute;a haber llegado a la mayor&iacute;a necesaria. Esta falta de entendimiento forz&oacute; una repetici&oacute;n electoral y, m&aacute;s tarde, permiti&oacute; un nuevo gobierno de Rajoy. Un PSOE en plena guerra civil prefiri&oacute; primero pactar con Ciudadanos y, luego, echar a su secretario general para abstenerse en la investidura de Rajoy que aceptar un gobierno con Podemos. En 2018, Podemos apoy&oacute; la moci&oacute;n de censura de S&aacute;nchez, permiti&eacute;ndole acceder a La Moncloa, pero sin exigir una coalici&oacute;n, quiz&aacute; d&aacute;ndose cuenta de su error en los a&ntilde;os anteriores.
    </p><p class="article-text">
        En abril de 2019 se repiti&oacute; la situaci&oacute;n de 2016: el PSOE no quer&iacute;a una coalici&oacute;n y Unidas Podemos se negaba a un acuerdo meramente program&aacute;tico. Junto con un Ciudadanos anclado en el &ldquo;no&rdquo; a S&aacute;nchez, Espa&ntilde;a tuvo las cuartas elecciones en cuatro a&ntilde;os ese noviembre. &iquest;Y qu&eacute; supuso esa nueva repetici&oacute;n electoral? Supuso que Podemos, tercera fuerza del pa&iacute;s en 2015 y 2016 con m&aacute;s de sesenta esca&ntilde;os, se viera con 35 y en cuarta plaza. Que el PSOE perdiera tres diputados y decenas de senadores. Que el PP recuperara 22 esca&ntilde;os tras el enorme fracaso de abril. Y que la extrema derecha llegara a ser tercera fuerza parlamentaria en Espa&ntilde;a, superando los 50 esca&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El pacto de gobierno de finales de 2019 fue fruto de la desesperaci&oacute;n de un PSOE y un Podemos que se dieron cuenta de que otra repetici&oacute;n electoral les condenaba, pr&aacute;cticamente, a perder las opciones de sumar. El pacto dej&oacute; de ser una oportunidad para ser una necesidad, en palabras del propio Iglesias. Dejaron, moment&aacute;neamente, los egos a un lado y pactaron un acuerdo de 50 p&aacute;ginas, refrendado ampliamente por las bases de ambos. Dos meses despu&eacute;s de la toma de posesi&oacute;n de este gobierno de coalici&oacute;n, estall&oacute; la pandemia de la COVID-19.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, Pedro S&aacute;nchez ha desacreditado al Ministerio de Consumo de Unidas Podemos con su &ldquo;chulet&oacute;n al punto&rdquo;. Belarra ha acusado al PSOE de no ser verdaderamente feminista, e Iglesias ha criticado incesantemente a S&aacute;nchez y Yolanda D&iacute;az. Garc&iacute;a Page ha calificado de &ldquo;mala compa&ntilde;&iacute;a&rdquo; a Podemos, y los morados han repetido continuamente sus ataques a ministros socialistas como Grande-Marlaska o Robles. En las &uacute;ltimas semanas, con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina, se han intensificado estos intercambios: el s&iacute; es s&iacute;, la ley mordaza, la ley de bienestar animal, la ley LGBT&hellip; Adem&aacute;s, Podemos y Sumar se han enzarzado en relaci&oacute;n a su posible unidad, hasta el punto de que la direcci&oacute;n nacional de la formaci&oacute;n morada se ha enfrentado con algunas agrupaciones regionales. Si a esto le a&ntilde;adimos las contribuciones de otros partidos de la izquierda parlamentaria como ERC, Comprom&iacute;s, M&aacute;s Pa&iacute;s o Bildu, la situaci&oacute;n se vuelve a&uacute;n m&aacute;s ca&oacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Es comprensible que las izquierdas traten de diferenciarse entre ellas cuando se vienen elecciones. Pero existe una diferencia considerable entre distinguirse de otras fuerzas similares y tirarse piedras en el tejado con estos ataques cruzados. En el anterior ciclo electoral, hace cuatro a&ntilde;os, la izquierda del PSOE se present&oacute; en varias autonom&iacute;as y ayuntamientos dividida. Quiz&aacute; el caso m&aacute;s sonado fue el de Madrid, con Errej&oacute;n y Carmena escindiendo Podemos para formar M&aacute;s Madrid, y Carlos S&aacute;nchez-Mato present&aacute;ndose con Madrid en Pie contra sus antiguos compa&ntilde;eros en el Consistorio. En ambas elecciones, con dos fuerzas importantes a la izquierda del PSOE, acab&oacute; gobernando la derecha. Una fuerza de izquierda fue la m&aacute;s votada en Comunidad y Ayuntamiento por primera vez en d&eacute;cadas, y aun as&iacute; gobern&oacute; el PP. Igualmente, en 2015, la falta de acuerdo entre Podemos e IU en la autonom&iacute;a madrile&ntilde;a hizo que estos &uacute;ltimos se quedaran fuera de la Asamblea y que Cristina Cifuentes fuera investida presidenta, con un solo esca&ntilde;o de diferencia.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que el PSOE, a estas alturas, no va a gobernar en la mayor&iacute;a de sitios sin el apoyo de Podemos. Ni Podemos sin el apoyo del PSOE. M&aacute;s Madrid no va a gobernar en Madrid sin los votos del PSOE, Colau no va a ser de nuevo alcaldesa sin el PSC, y viceversa. El PSOE gobierna en todas sus autonom&iacute;as salvo dos, en las que tiene mayor&iacute;a absoluta, gracias al resto de izquierdas. La presencia de m&aacute;s y m&aacute;s candidaturas hace que la aritm&eacute;tica postelectoral se complique exponencialmente. Si Podemos no consigue entrar en el Ayuntamiento o la Asamblea de Madrid, ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil que M&aacute;s Madrid y PSOE sumen. El PSOE necesita que los votantes a su izquierda se movilicen y voten este pr&oacute;ximo 28 de mayo, y los partidos a la izquierda del PSOE necesitan que los socialistas saquen unos resultados suficientemente buenos.
    </p><p class="article-text">
        Si existe una evidente dependencia mutua, &iquest;tiene sentido que el PSOE y el resto de la izquierda act&uacute;en as&iacute;? &iquest;Los conflictos casi continuos entre Podemos, PSOE, IU, M&aacute;s Pa&iacute;s y un largo etc&eacute;tera consiguen movilizar m&aacute;s voto o todo lo contrario? &iquest;Que Yolanda D&iacute;az haya esperado tanto para presentar su proyecto pol&iacute;tico de cara a las generales moviliza o desmoviliza? Despu&eacute;s de su puesta de largo el pasado 2 de abril, hay muchas esperanzas en que la renovaci&oacute;n de este espacio pol&iacute;tico reactive la unidad, la movilizaci&oacute;n y la transversalidad que caracteriz&oacute; al Podemos de 2015-2016. Pero tanta espera puede llevar a la impaciencia, y la falta de acuerdo con los morados, fuerza mayoritaria a la izquierda del PSOE actualmente, no ayuda.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que Sumar llega tarde, al menos para las elecciones municipales y auton&oacute;micas, en las que muchos de sus presumibles futuros componentes se presentar&aacute;n por separado. Esta desuni&oacute;n les va a obligar a diferenciarse y confrontar no solo con los socialistas, sino tambi&eacute;n entre ellos. Si a esto le a&ntilde;adimos el debate continuo dentro del PSOE entre el giro al centro y el giro a la izquierda (esto es, competir por el voto con el PP o con Podemos), nos encontramos con aun m&aacute;s potencial de conflicto. La creciente transferencia de votos entre bloques ideol&oacute;gicos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, que benefici&oacute; al PSOE en las elecciones catalanas de 2021 y al PP en las madrile&ntilde;as del mismo a&ntilde;o, hace concebible que los socialistas busquen el apoyo de antiguos votantes del PP, quiz&aacute; decepcionados con sus pactos con Vox. En este caso, podr&iacute;an ser acusados de traicionar a su base de izquierdas. Pero, si deciden girar hacia la izquierda, se ver&aacute;n abocados al choque directo con Podemos.
    </p><p class="article-text">
        Predecir el futuro de la movilizaci&oacute;n de la izquierda de cara a este ciclo electoral resulta imposible. Pero lo que est&aacute; claro a d&iacute;a de hoy es que Podemos y PSOE han entrado de lleno en la confrontaci&oacute;n, una estrategia que hasta ahora no ha ayudado a que mejore la valoraci&oacute;n de las acciones del Gobierno. Gran parte de la izquierda ir&aacute; separada a este ciclo electoral, y la candidatura de Yolanda D&iacute;az, en la que descansan muchas de las esperanzas de unidad de la izquierda espa&ntilde;ola, est&aacute; fracasando en conseguir un acuerdo completo. De momento, el Partido Popular de Feij&oacute;o debe de estar frot&aacute;ndose las manos ante estas continuas guerras fraternales de la izquierda espa&ntilde;ola, que se juega su supervivencia en los gobiernos de muchas comunidades y ciudades. Pero, de momento, parecen m&aacute;s preocupados por mantener sus luchas cainitas que por el futuro de este espacio pol&iacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José R. Rojo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Apr 2023 20:05:36 +0000]]></pubDate>
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