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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elena Lázaro Real]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Elena Lázaro Real]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El día que Ramón y Cajal gritó “maricón” a Pío del Río Hortega]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/dia-ramon-cajal-grito-maricon-pio-rio-hortega_1_10128929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09e856cf-cd53-4851-a65a-39226ec9eee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El día que Ramón y Cajal gritó “maricón” a Pío del Río Hortega"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una carta del psiquiatra Gonzalo Rodríguez Lafora revela nuevos datos sobre la bronca más sonada de la ciencia española

</p></div><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de cien a&ntilde;os que ocurri&oacute; y todav&iacute;a hay quien formula su propia teor&iacute;a sobre lo que pas&oacute;. La bronca que termin&oacute; con la expulsi&oacute;n del neurocient&iacute;fico vallisoletano P&iacute;o del R&iacute;o Hortega de las instalaciones del laboratorio de Ram&oacute;n y Cajal en el oto&ntilde;o de 1920 ha sido objeto de elucubraciones durante d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Se conoce a los protagonistas. Por un lado, Santiago Ram&oacute;n y Cajal, Premio Nobel de Medicina en 1906, director del Laboratorio de Investigaciones Biol&oacute;gicas de la Junta de Ampliaci&oacute;n de Estudios (hoy, Instituto Cajal del CSIC) y, en el momento de la bronca, con un pie en la jubilaci&oacute;n. Por otro, P&iacute;o del R&iacute;o Hortega, descubridor de la microgl&iacute;a, dos veces candidato al Premio Nobel y, por aquel entonces, joven director del Laboratorio de Histopatolog&iacute;a, otro de los centros de investigaci&oacute;n internacionalmente reconocido en aquellos a&ntilde;os de la Edad de Plata de la ciencia espa&ntilde;ola. Y para terminar de cerrar el tri&aacute;ngulo escaleno que se form&oacute;, Tom&aacute;s Garc&iacute;a de la Torre, el conserje que hab&iacute;a trabajado para Cajal desde la creaci&oacute;n del Laboratorio en 1900; un peculiar personaje, encargado, entre otras tareas, de procurar animales para la experimentaci&oacute;n a los laboratorios. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n reducida de la historia es que el conserje calent&oacute; la cabeza a Cajal con falsas historias, seg&uacute;n las cuales R&iacute;o Hortega andaba criticando al maestro, hasta que Cajal se hart&oacute; y acab&oacute; expulsando al vallisoletano de las instalaciones que compart&iacute;an en la Calle de la Infanta Isabel.&nbsp;Pero &iquest;de verdad pod&iacute;a un conserje influir as&iacute; en un cient&iacute;fico como Cajal?&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Lo que cuentan las cartas</h3><p class="article-text">
        Por las cartas que se conservan en el epistolario de &eacute;ste, se sabe que la relaci&oacute;n de P&iacute;o del R&iacute;o Hortega con el conserje eran tensas desde hac&iacute;a tiempo. A Garc&iacute;a de la Torre no le hac&iacute;a gracia tener que atender a dos laboratorios por el mismo sueldo y R&iacute;o Hortega, que no aprobaba los trapicheos del conserje &ndash;cobraba comisiones por cada animal que llevaba al laboratorio&ndash;, mostr&oacute; sus quejas a Cajal en varias ocasiones. Y as&iacute; estuvieron un par de a&ntilde;os: el conserje atrancando la rueda de don P&iacute;o y mimando a don Santiago y R&iacute;o Hortega quej&aacute;ndose de su comportamiento. 
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                Pío de Río Hortega.                            </span>
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        Del relato de R&iacute;o Hortega en el libro <em>El maestro y yo</em> se deduce que la historia no fue triangular y que la bronca tuvo muchos m&aacute;s lados y aristas. Para entenderlos hay que tener en cuenta que para cuando Cajal decide poner de patitas en la calle a P&iacute;o del R&iacute;o Hortega y a todo su equipo, &eacute;ste hab&iacute;a logrado completar el mapa del sistema nervioso y describir lo que Cajal llam&oacute; &ldquo;el tercer elemento&rdquo;, es decir la neuroglia, entendida hasta entonces como una especie de &ldquo;pegamento&rdquo; de las neuronas, que sin embargo se revel&oacute; como una estructura fundamental del sistema nervioso por cuanto se ocupa de controlar el correcto funcionamiento de las neuronas y se&ntilde;alar los procesos patol&oacute;gicos. Para obtener semejante descubrimiento, R&iacute;o Hortega mejor&oacute; el sistema de tinci&oacute;n de los tejidos para poder observarlos con mucho m&aacute;s detalle bajo el microscopio &oacute;ptico. El m&eacute;todo de Camilo Golgi, con el que Cajal comparti&oacute; el Premio Nobel, no permit&iacute;a distinguir correctamente la microgl&iacute;a -conocida hoy como c&eacute;lulas de Hortega- y mucho menos explicar su funcionamiento. El de R&iacute;o Hortega, s&iacute;. Y as&iacute; lo public&oacute; en&nbsp;1919, un a&ntilde;o antes de la bronca.
    </p><p class="article-text">
        El disc&iacute;pulo superaba al maestro, lo que provoc&oacute; no pocos recelos, como narr&oacute; el sobrino nieto de R&iacute;o Hortega ante la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a en 2012. Una reveladora narraci&oacute;n de los acontecimientos basada en las memorias de R&iacute;o Hortega, pero sobre todo en el devenir hist&oacute;rico de los hallazgos cient&iacute;ficos de los protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, pues, en 1920 tenemos a un conserje cabreado y a un Cajal y a sus disc&iacute;pulos celosos de los avances de R&iacute;o Hortega, lo que hace m&aacute;s cre&iacute;ble que el calent&oacute;n de Cajal no fuese provocado s&oacute;lo por el primero. El caso es que siempre seg&uacute;n la versi&oacute;n del epistolario y de las memorias de R&iacute;o Hortega, su expulsi&oacute;n fue comunicada en una carta especialmente dura en la que Cajal le acusaba de haberle traicionado hablando mal a sus espaldas. Una carta que fue colocada a la vista de todos en el laboratorio. 
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, seg&uacute;n ha revelado un nuevo documento, el asunto no qued&oacute; ah&iacute;. El escarnio p&uacute;blico de R&iacute;o Hortega fue a&uacute;n m&aacute;s duro de lo que estos relatos ya barruntaban.
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            <span class="title">
                Santiago Ramón y Cajal y Pío del Río Hortega.                            </span>
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        Santiago Ram&oacute;n y Cajal que, adem&aacute;s de un enorme talento cient&iacute;fico, deb&iacute;a tener un car&aacute;cter tremendo &ndash;no confundir al cient&iacute;fico con el siempre pausado y calmado actor Adolfo Marsillach que interpret&oacute; el papel en la serie de TVE en los ochenta&ndash;, no se limit&oacute; a echar a R&iacute;o Hortega por escrito, sino que lo hizo personalmente y a grito pelado en el propio laboratorio. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo describi&oacute; el neuropsiquiatra Gonzalo Rodr&iacute;guez Lafora en una carta enviada en 1966 al periodista Marino G&oacute;mez Santos, fallecido en 2020 y cuyo fondo documental custodia ahora la Universidad Rey Juan Carlos. La carta fue localizada por Mart&iacute; Pumarola, catedr&aacute;tico de Histolog&iacute;a y Anatom&iacute;a Patol&oacute;gica de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona, en el transcurso de una investigaci&oacute;n sobre historia veterinaria, y dice textualmente: &ldquo;Informado falsamente Cajal, se present&oacute; una tarde de improviso en el laboratorio, ya irritado por los chismes del borrach&iacute;n de su conserje. La escena, que nunca olvidar&eacute;, fue impresionante. El gran Maestro, descompuesto por lo que cre&iacute;a una injusticia de Del R&iacute;o a su inmensa labor de descubrimientos, expuls&oacute; a Del R&iacute;o violentamente, empleando ep&iacute;tetos como el de &rdquo;maric&oacute;n&ldquo; y otros por el estilo, que jam&aacute;s le o&iacute; emplear despu&eacute;s. Del R&iacute;o sali&oacute; llorando de aquella brutal escena y no volvi&oacute; m&aacute;s por el Instituto Cajal&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La lealtad de Lafora</strong></h3><p class="article-text">
        En la carta, Rodr&iacute;guez Lafora detalla adem&aacute;s las comisiones que el conserje se llevaba por cada animal capturado para el laboratorio, revelando una nueva raz&oacute;n para la inquina de &eacute;ste hacia R&iacute;o Hortega: &ldquo;Un venenoso conserje del viejo Instituto del Museo Velasco (all&iacute; se ubicaba el laboratorio), resentido porque Del R&iacute;o no le dejaba ganarse una comisi&oacute;n: de una peseta por conejo; 2 por gato y 3 por perro, de los que tra&iacute;a el T&iacute;o Ranero, personaje de novela barojiana (...), Del R&iacute;o, entendi&eacute;ndose directamente con el T&iacute;o Ranero, consegu&iacute;a m&aacute;s baratos los animales. Entonces, el conserje borrach&iacute;n para vengarse de Del R&iacute;o le fue envenenando el alma a Cajal...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El asunto y el adjetivo utilizado por Cajal para echar a Del R&iacute;o (maric&oacute;n y otros por el estilo) no es balad&iacute;. Hasta 2020, los escasos intentos de recuperar y popularizar su figura hab&iacute;an pasado de puntillas por su condici&oacute;n homosexual, aun cuando R&iacute;o Hortega normaliz&oacute; su vida en com&uacute;n con el empresario Nicol&aacute;s G&oacute;mez del Moral que, seg&uacute;n cont&oacute; Severo Ochoa, fue precisamente quien le cuid&oacute; tras enfermar por el berrinche de su expulsi&oacute;n y escarnio, iniciando a partir de aquel a&ntilde;o, 1920, una vida juntos que s&oacute;lo acab&oacute; con la muerte de R&iacute;o Hortega en Buenos Aires en 1945, donde compraron su primera casa juntos.&nbsp;
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                    alt="Crónica del banquete de homenaje a Rodríguez Lafora y Pío del Río por la afrenta de la Academia de Medicina."
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            <span class="title">
                Crónica del banquete de homenaje a Rodríguez Lafora y Pío del Río por la afrenta de la Academia de Medicina.                            </span>
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        Desde la publicaci&oacute;n de <em>Un cient&iacute;fico en el armario </em>(Nextdoor Publisher), y la reivindicaci&oacute;n de la figura de R&iacute;o Hortega como uno de los referentes cient&iacute;ficos para la comunidad LGTBIQ+ por parte de organizaciones como la Asociaci&oacute;n Prisma, su trayectoria es revisada poniendo el foco en la homofobia que pudo a&ntilde;adir m&aacute;s le&ntilde;a al fuego de los celos cient&iacute;ficos y las envidias personales no s&oacute;lo en cap&iacute;tulos como el de la bronca con Cajal, sino en otros asuntos como el del rechazo de la Academia de Medicina a incluirle como miembro.
    </p><p class="article-text">
        Fallecido Cajal, R&iacute;o Hortega se presentaba como el m&aacute;s digno heredero intelectual de su puesto en la Academia de Medicina en 1934. Al fin y al cabo hab&iacute;a logrado completar el mapa del sistema nervioso, mejorar la t&eacute;cnica de tinci&oacute;n de tejidos que le vali&oacute; el Nobel a Cajal y describir con detalle las funciones de la microgl&iacute;a. Sin embargo, las influencias de Jorge Francisco Tello, mano derecha de Cajal y su sucesor al frente del Laboratorio de Investigaciones Biol&oacute;gicas, y el ultracat&oacute;lico y neuropsiquiatra Jos&eacute; Mar&iacute;a Villaverde consiguieron que fuera este &uacute;ltimo quien sustituyera al Premio Nobel en la instituci&oacute;n y no R&iacute;o Hortega.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se hizo p&uacute;blica la decisi&oacute;n, Gonzalo Rodr&iacute;guez Lafora, que s&iacute; era acad&eacute;mico, interpret&oacute; aquella votaci&oacute;n como un verdadero atropello a la ciencia y present&oacute; su renuncia. En el homenaje que ofrecieron escritores e intelectuales a Rodr&iacute;guez Lafora y a R&iacute;o Hortega tras el episodio aparecieron nombres como Pio Baroja, Valle Incl&aacute;n, Federico Garc&iacute;a Lorca, adem&aacute;s de una larga n&oacute;mina de investigadores y m&eacute;dicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No existe un documento que pruebe que en aquella decisi&oacute;n de los acad&eacute;micos de excluir a uno de los cient&iacute;ficos m&aacute;s reconocidos internacionalmente tuviera algo que ver su homosexualidad. Nadie aludi&oacute; a ella. No que sepamos hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Antes de que dejes de leer...</strong></h3><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro Real]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/dia-ramon-cajal-grito-maricon-pio-rio-hortega_1_10128929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Apr 2023 20:25:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día que Ramón y Cajal gritó “maricón” a Pío del Río Hortega]]></media:title>
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