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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro García-Caro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro-garcia-caro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pedro García-Caro]]></description>
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      <title><![CDATA[La verdad sobre el proceso de José Antonio Primo de Rivera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/victimas-verdugos_129_10146365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c48bf9c6-a5cc-465f-b460-1ad5a63e8378_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La verdad sobre el proceso de José Antonio Primo de Rivera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Primo de Rivera no fue una "víctima" de la Guerra Civil. Fue ejecutado por su clara participación intelectual y política en la rebelión contra la república tras un juicio que le brindó las garantías del Estado democrático republicano</p><p class="subtitle">Los restos de Primo de Rivera salen de Cuelgamuros</p></div><p class="article-text">
        Una de las m&uacute;ltiples muestras de la continuada hegemon&iacute;a cultural del nacionalismo de inspiraci&oacute;n franquista en la vida p&uacute;blica espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea es la provocadora calificaci&oacute;n del fundador de Falange Espa&ntilde;ola, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/centenares-falangistas-homenajean-primo-rivera-dia-salida-cuelgamuros_1_10146190.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera</a>, como una &ldquo;v&iacute;ctima&rdquo; de la Guerra Civil. El t&eacute;rmino, sin aparentes problemas ni cuestionamientos p&uacute;blicos, vuelve a tener un eco mec&aacute;nico estos d&iacute;as en m&uacute;ltiples medios de comunicaci&oacute;n. Desde que la &ldquo;Comisi&oacute;n de expertos&rdquo; convocada por el Gobierno de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero para resignificar el mausoleo fascista del Valle de los Ca&iacute;dos bajo la <em>Ley de memoria hist&oacute;rica</em> de 2007 determin&oacute;, en sus recomendaciones de 18 de noviembre de 2011, que la figura de Primo de Rivera ser&iacute;a considerada como una v&iacute;ctima m&aacute;s de la Guerra Civil, las explicaciones p&uacute;blicas han sido muy escasas. La ausencia de un debate profundo, serio y reposado al respecto parece mostrar tambi&eacute;n esas pautas conocidas de represi&oacute;n y desfile, de silencio forzado y de hist&eacute;rica alharaca, inercias del largo r&eacute;gimen nacionalcat&oacute;lico y sus opresivos cultos funerarios.
    </p><p class="article-text">
        La noci&oacute;n de v&iacute;ctima implica la de un sujeto que ha recibido una actuaci&oacute;n violenta, que ha sido herido o incluso sacrificado, &ldquo;por culpa ajena&rdquo; (RAE, 4) y que, por lo tanto, no tiene una responsabilidad directa o indirecta en esa acci&oacute;n violenta. El informe del panel de expertos se&ntilde;alaba el lugar protag&oacute;nico junto al altar de la Bas&iacute;lica como &uacute;nico problema del enterramiento de Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera, &ldquo;muerto durante la Guerra Civil&rdquo;, recomendando que sus restos &ldquo;dada la igual dignidad de los restos de todos los all&iacute; enterrados, [&hellip;] no deben ocupar un lugar preeminente en la Bas&iacute;lica&rdquo; (21). El matiz es alambicado: a diferencia de Francisco Franco, cuya presencia en el mausoleo se juzgaba como &ldquo;incongruente&rdquo;, Primo de Rivera podr&iacute;a permanecer all&iacute;, al haber fallecido durante el conflicto civil. Los restos de Franco no ten&iacute;an coherencia entre los &ldquo;ca&iacute;dos&rdquo;, mientras que Primo de Rivera s&iacute; pod&iacute;a continuar all&iacute; como &ldquo;ca&iacute;do&rdquo;, un t&eacute;rmino que el informe de 2011 no se atrev&iacute;a a&uacute;n a alterar en la denominaci&oacute;n del Valle de Cuelgamuros. Ese significativo cambio de nombre vino de la mano de la nueva <em>Ley de memoria democr&aacute;tica</em> de octubre de 2022, un texto que condena el golpe de estado del 18 de julio de 1936, al tiempo que, en su art&iacute;culo 3.1.a, sigue considerando como v&iacute;ctimas a &ldquo;las personas fallecidas o desaparecidas como consecuencia de la Guerra y la Dictadura&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En su art&iacute;culo 5.1, la ley tambi&eacute;n declara ilegales e ileg&iacute;timos &ldquo;los tribunales, jurados y cualesquiera otros &oacute;rganos penales o administrativos que, a partir del Golpe de Estado de 1936, se hubieran constituido para imponer, por motivos pol&iacute;ticos, ideol&oacute;gicos, de conciencia o creencia religiosa, condenas o sanciones de car&aacute;cter personal, as&iacute; como la ilegitimidad y nulidad de sus resoluciones.&rdquo; &iquest;Anula pues la reciente Ley de memoria democr&aacute;tica los tribunales populares con los que la Segunda Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola busc&oacute; articular un marco de garant&iacute;as judiciales en plena guerra y evitar los asesinatos indiscriminados como los de la C&aacute;rcel Modelo en agosto de 1936? &iquest;Quiere esto decir que el juicio ejemplar que el Estado republicano llev&oacute; a cabo contra Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera, su hermano Miguel y su cu&ntilde;ada Margarita Larios&mdash;que fueron condenados a penas menores y m&aacute;s tarde intercambiados&mdash;fue ilegal pese a estar dirigido por magistrados del Tribunal Supremo de Madrid? &iquest;Fue un juicio ileg&iacute;timo o un juicio ejemplar? Si aplicamos la l&oacute;gica de la &ldquo;memoria democr&aacute;tica&rdquo; de la propia ley, que defiende el legado hist&oacute;rico de los valores democr&aacute;ticos y constitucionales, y desde luego siguiendo la l&oacute;gica de la defensa jur&iacute;dica que la Segunda Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola puso en pie, Primo de Rivera fue sin duda un conspirador que promocion&oacute; y justific&oacute; activamente la rebeli&oacute;n civil y militar contra las autoridades leg&iacute;timas y la intervenci&oacute;n armada de potencias extranjeras fascistas. La 'Carta a los militares espa&ntilde;oles' que desde su celda en la C&aacute;rcel Modelo de Madrid hizo circular a comienzos de mayo de 1936 lanzaba graves acusaciones incendiarias contra el gobierno de coalici&oacute;n del Frente Popular salido de las urnas en febrero, animando al alzamiento militar y dando por llegada &ldquo;la hora en que vuestras armas tienen que entrar en juego para poner a salvo los valores fundamentales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La nueva Ley de memoria democr&aacute;tica abre, sin embargo, un renovado debate &eacute;tico e hist&oacute;rico. &iquest;En qu&eacute; momento dejaron de ser leg&iacute;timas las autoridades judiciales y administrativas republicanas? &iquest;Tras el golpe de julio demandado y co-organizado por Primo de Rivera o al perder la guerra a lo largo de la primavera de 1939? &iquest;Fue Primo de Rivera v&iacute;ctima de violencia pol&iacute;tica o un reo de la pena de rebeli&oacute;n contra el Estado, ejecutado de manera tanto legal como leg&iacute;tima por ese mismo Estado de derecho? Hoy d&iacute;a conocemos muchos m&aacute;s detalles sobre las m&uacute;ltiples conexiones de Primo de Rivera con los dem&aacute;s golpistas, que van mucho m&aacute;s all&aacute; de meras soflamas, su contacto detallado y constante desde la c&aacute;rcel tanto en Madrid como ya en Alicante con las redes golpistas a lo largo de meses, por no hablar de la financiaci&oacute;n directa que hab&iacute;a recibido de Mussolini durante a&ntilde;os tambi&eacute;n antes del golpe. Primo de Rivera fue ejecutado por su clara participaci&oacute;n intelectual y pol&iacute;tica en la rebeli&oacute;n contra la rep&uacute;blica tras un juicio en que &eacute;l mismo se defendi&oacute; y que le brind&oacute; las garant&iacute;as del estado democr&aacute;tico republicano, con un proceso que incluy&oacute; un juez instructor, un tribunal de derecho con tres magistrados, y un jurado popular de catorce miembros. Decenas de miles de ejecutados y &ldquo;paseados&rdquo; en uno u otro lado de la guerra no contaron con las exquisitas provisiones jur&iacute;dicas que se le brindaron a uno de los m&aacute;s p&uacute;blicos enemigos de la rep&uacute;blica. En ning&uacute;n momento de su juicio propuso Primo de Rivera la ilegitimidad de los poderes p&uacute;blicos que le juzgaban.
    </p><p class="article-text">
        El amplio consenso entre los historiadores respecto a las responsabilidades pol&iacute;ticas de Primo de Rivera como activo conspirador incluso desde su encierro es claro. Incluso un historiador conservador como Stanley Payne al hablar del juicio a Primo de Rivera explica que &ldquo;no es extra&ntilde;a en periodos b&eacute;licos la pena de muerte como castigo a aquellos que han ayudado a fomentar una insurrecci&oacute;n violenta contra el estado&rdquo; (mi traducci&oacute;n,&nbsp;<em>Spanish Fascism 1923-1977</em>&nbsp;).
    </p><p class="article-text">
        Franco falleci&oacute; exactamente treinta y nueve a&ntilde;os despu&eacute;s, de manera ag&oacute;nica, controlada y casual, el mismo d&iacute;a veinte de noviembre en que durante d&eacute;cadas se hab&iacute;a conmemorado el fusilamiento del m&aacute;rtir del nacionalismo espa&ntilde;ol moderno. El calendario sacro y funeral del nacionalcatolicismo condensaba as&iacute; en un mismo d&iacute;a y <em>per saecula</em> a sus cofundadores, que pasar&iacute;an poco despu&eacute;s a compartir un sitio en el altar de la bas&iacute;lica del Valle de los Ca&iacute;dos. Antes de ello, hab&iacute;an compartido durante d&eacute;cadas el espacio simb&oacute;lico del adoctrinamiento nacionalista y cat&oacute;lico a cada lado del crucifijo obligatorio en todas las aulas p&uacute;blicas, desde las que se comparaba sin aparente rubor el &ldquo;sacrificio&rdquo; del m&aacute;rtir nacional con el del cristo, fallecido tambi&eacute;n con treinta y tres a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El macho alfa y el macho omega de este masculino emparejamiento muy fascista, una espa&ntilde;ol&iacute;sima yunta que reposar&iacute;a sobre el enorme osario necr&oacute;filo que ellos mismos hab&iacute;an coadyuvado a cosechar y que ahora dejan atr&aacute;s. Como Franco, Primo de Rivera no hab&iacute;a predicado, sin embargo, mensajes ni ense&ntilde;anzas de hermandad, de perd&oacute;n, piedad, o paz, sino el evangelio de su FE nacional (Falange Espa&ntilde;ola), la dial&eacute;ctica de &ldquo;los pu&ntilde;os y las pistolas&rdquo;, liderada por unas escuadras b&eacute;licas de nost&aacute;lgicos de un imperio ya finiquitado. El asalto al Estado por parte del ej&eacute;rcito colonial, con apoyo esencial de Mussolini y de Hitler, se pareci&oacute; a una conquista a sangre y fuego, con decenas de miles de mercenarios marroqu&iacute;es e italianos. Su &ldquo;Arriba Espa&ntilde;a&rdquo; con el que intentaban blanquear la llamada &ldquo;leyenda negra&rdquo; imperial espa&ntilde;ola, ir&oacute;nicamente aport&oacute; un nuevo ejemplo hist&oacute;rico de la brutalidad arrasadora de esta particular noci&oacute;n de espa&ntilde;olidad. Defensores de las antiguas estructuras sociales feudales de aristocracia y conquista, equipararon una vez m&aacute;s absolutismo e intolerancia con espa&ntilde;olidad, proponiendo un militarismo masculino hostil a la l&oacute;gica de la modernidad liberal, de la democracia como gobierno del sufragio universal, rechazando la soberan&iacute;a popular y el republicanismo igualitario surgidos de las revoluciones y constituciones de los siglos XVIII y XIX. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s a&uacute;n, por supuesto, rechazaban la l&oacute;gica redistributiva y emancipadora de la socialdemocracia reformista, del anarquismo ut&oacute;pico, o del socialismo revolucionario y del comunismo sovi&eacute;tico. Todas las f&oacute;rmulas emancipadoras y democratizantes, liberales y sociales, de los dos siglos previos eran repudiadas en bloque bajo la exitosa etiqueta de ideolog&iacute;a &ldquo;roja&rdquo;, al mismo tiempo extranjerizante y supuestamente antiespa&ntilde;ola. Hacer de la democracia y de la pluralidad un enemigo de las esencias nacionales, un elemento disgregador o disolvente de la idea de Espa&ntilde;a, fue quiz&aacute; la mayor aportaci&oacute;n divulgativa de Primo de Rivera y de Franco, instituyendo un nacionalismo espa&ntilde;ol intolerante que a&uacute;n proyecta, incluso sobre la Constituci&oacute;n de 1978, la idea de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola como una &ldquo;unidad de destino en lo universal&rdquo;, innegociable, pre-constituida, inmutable y sagrada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n duda hoy de que los principios de este nacionalismo intolerante y autoritario defendidos por Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera, y que durante d&eacute;cadas se cacarearon desde el Estado confesional franquista, fueron una de las causas principales de la inestabilidad de la Segunda Rep&uacute;blica a trav&eacute;s de los m&uacute;ltiples atentados terroristas de la &ldquo;Falange de la sangre&rdquo;? &iquest;Alguien duda hoy de la responsabilidad del hijo del dictador Miguel Primo de Rivera para inspirar la Guerra Civil al conspirar activamente para llevar a cabo un golpe de estado contra los poderes democr&aacute;ticamente constituidos? &iquest;Fue v&iacute;ctima o verdugo?
    </p><p class="article-text">
        Doce a&ntilde;os despu&eacute;s de aquella recomendaci&oacute;n de la comisi&oacute;n de expertos, la familia se hace por fin cargo de sus restos&mdash;aunque en buena tradici&oacute;n primoriverista, no queda claro qui&eacute;n paga las facturas&mdash;para evitar precisamente su equiparaci&oacute;n con las otras v&iacute;ctimas y la secularizaci&oacute;n del enterramiento. Primo de Rivera ha sido enterrado una vez m&aacute;s, por quinta vez, siguiendo sus &uacute;ltimos deseos, un privilegio que no tuvieron los m&aacute;s de trescientos mil espa&ntilde;oles v&iacute;ctimas de esa guerra que instig&oacute; con tanta energ&iacute;a. Sus familiares tienen adem&aacute;s el privilegio de elegir el d&iacute;a y la hora, y festejar de esta singular manera el 120 cumplea&ntilde;os del l&iacute;der fascista, renovando as&iacute; una vez m&aacute;s los rancios calendarios m&iacute;ticos del culto funerario falangista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El esfuerzo de resignificaci&oacute;n postfascista que la democracia espa&ntilde;ola era capaz de proponer en 2011 ten&iacute;a como objetivo la equiparaci&oacute;n, la equidistancia entre las v&iacute;ctimas, fueran estas dem&oacute;cratas o golpistas, v&iacute;ctimas o verdugos. Estos traslados funerarios del postfranquismo borb&oacute;nico, sin embargo, distan mucho de la equiparaci&oacute;n memorialista a la que aspiraban la Ley de memoria hist&oacute;rica de 2007 y la m&aacute;s reciente Ley de memoria democr&aacute;tica. Igual que sus mitos nacionalistas, las jerarqu&iacute;as y privilegios instaurados por el r&eacute;gimen se mantienen m&aacute;s all&aacute; de la muerte y m&aacute;s all&aacute; del propio r&eacute;gimen. Es quiz&aacute; la misma l&oacute;gica de &ldquo;concordia&rdquo; hist&oacute;rica que permiti&oacute; en 2004 ver desfilar juntos a miembros de la Divisi&oacute;n Azul, voluntarios espa&ntilde;oles que juraron obediencia a Hitler, con miembros espa&ntilde;oles de la Divisi&oacute;n Leclerc que liberaron Par&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta supuesta &ldquo;concordia&rdquo;, esa equiparaci&oacute;n nace trucada: el virus antidemocr&aacute;tico, violento, racista, imperialista y totalitario negador de igualdades y derechos no puede ser equiparado como una opci&oacute;n m&aacute;s sin que ello introduzca una permanente quiebra en el consenso constitutivo de la democracia. Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera dedic&oacute; amplios esfuerzos desde el comienzo de la Segunda Rep&uacute;blica, desde el Parlamento y en la calle, a paralizar e interrumpir los procesos pol&iacute;ticos de enjuiciamiento de la corrupta y brutal dictadura de su padre, y a proponer agresivamente una visi&oacute;n esencialista e innegociable de la naci&oacute;n, subrayando siempre su punto de vista y su voz como una mirada privilegiada y superior a las del resto. Sus escuadrones falangistas incendiaron las calles, provocando un intenso periodo de violencia y conflictos sociopol&iacute;ticos, y una brutal Guerra Civil que alter&oacute;, hasta hoy d&iacute;a, el funcionamiento democr&aacute;tico de la sociedad espa&ntilde;ola, postergando <em>sine die</em> el surgimiento de un nacionalismo c&iacute;vico y de un patriotismo constitucional verdaderamente democr&aacute;tico y plural que renuncie para siempre de los legados no recuperables de la espa&ntilde;olidad fan&aacute;tica e intransigente. Al imaginar la rep&uacute;blica por venir, Manuel Aza&ntilde;a evocaba en 1930 la necesidad de luchar por la verdad y la justicia en un pa&iacute;s &ldquo;ense&ntilde;ado a huir de la verdad, a transigir con la injusticia, a refrenar el libre examen y a soportar la opresi&oacute;n.&rdquo; La memoria democr&aacute;tica deber&iacute;a tener el valor de dignificar y recordar los esfuerzos de aquel Estado, democr&aacute;tico y republicano, asediado y en guerra, por administrar justicia, un estado que con determinaci&oacute;n se atrevi&oacute; a dirimir y juzgar las responsabilidades penales de aquellos que se conjuraron para provocar su violenta disoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        ---
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pedro Garc&iacute;a-Caro es profesor titular de culturas hisp&aacute;nicas en la University of Oregon y coedita con Cecilia Enjuto-Rangel el libro </strong><em><strong>La verdad sobre el proceso de Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera. Memorias del Juez instructor</strong></em><strong>, un texto in&eacute;dito escrito en el exilio, entre 1938 y 1941, por Federico Enjuto Ferr&aacute;n, magistrado de la Audiencia de Madrid y del Tribunal Supremo.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro García-Caro]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Apr 2023 20:51:07 +0000]]></pubDate>
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