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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Antonio Marina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-antonio-marina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Antonio Marina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La vacuna contra la insensatez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/vacuna-insensatez_1_12264705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16e85265-5ac5-422d-978a-b8aa677230c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vacuna contra la insensatez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El filósofo José Antonio Marina dedica su nuevo libro, 'La vacuna contra la insensatez' (Ariel), a analizar cómo podemos desarrollar defensas cognitivas frente a la manipulación, los errores y la desinformación</p><p class="subtitle">El último 'Rincón de pensar' - ¿Derechas o izquierdas? Lo importante es acertar en la perspectiva</p></div><p class="article-text">
        Me interesa que usted sea muy inteligente. Y a usted, que yo lo sea. Y a ambos que los dos nos comportemos como tales. Ayudar a conseguirlo es el objetivo de este libro. Est&aacute; claro que entiendo por inteligencia algo diferente a lo que miden los test o a lo que utilizan los timadores. Es otra cosa. Es la gran solucionadora, y eso la obliga a ir m&aacute;s all&aacute; de lo cognitivo, alcanzar el &aacute;mbito de la acci&oacute;n y, m&aacute;s all&aacute; de la acci&oacute;n, el de la mejor acci&oacute;n, el reino de lo <em>kalos kai agathos</em>, de lo verdadero, lo bueno y lo bello. Aunque los psic&oacute;logos lo nieguen, al final de su trayecto evolutivo la inteligencia se convierte en un concepto &eacute;tico. Por haberlo olvidado, por haber confundido a los &ldquo;listos&rdquo;, que van a lo suyo, con los &ldquo;inteligentes&rdquo;, que aspiran a lo universal, nos debatimos en los dominios de la estupidez. (&hellip;) Que personas poco inteligentes hagan cosas poco inteligentes es f&aacute;cilmente comprensible. Lo que resulta dif&iacute;cil de entender es que personas muy inteligentes hagan estupideces. 
    </p><p class="article-text">
        En los estudios americanos sobre el tema, aparece como ejemplo el l&iacute;o del presidente Clinton con una becaria, que estuvo a punto de hacerle perder la Presidencia de Estados Unidos. O el caso del presidente Johnson, cuyo gran objetivo era promover la Gran sociedad en que todos podr&iacute;an vivir dignamente, pero se empantan&oacute; en la guerra del Vietnam, que acab&oacute; haci&eacute;ndole perder la Presidencia y la salud. Un caso especial es el del presidente George W. Bush, cuya dificultad para atender a razonamientos complejos y su falta de curiosidad era reconocida incluso por sus colaboradores, aunque en el test de inteligencia daba una puntuaci&oacute;n alta, lo que le permite a Keith Stanovich ponerle como ejemplo para distinguir entre inteligencia y racionalidad. Bush ten&iacute;a a su juicio una inteligencia alta, pero una racionalidad baja.
    </p><p class="article-text">
        Tengo una visi&oacute;n n&aacute;utica y dram&aacute;tica de la inteligencia. Es un barco navegando en un mar oscuro y tormentoso, en el que, como dijo el sentencioso S&eacute;neca, &ldquo;el buen piloto aun con la vela rota y desarmado, repara las reliquias de su nave para seguir su ruta&rdquo;. Tendemos a hablar de la inteligencia y de la raz&oacute;n como si fueran unas facultades innatas, que aparecieron armadas ya de punta en blanco como dec&iacute;an los griegos que sucedi&oacute; a Palas Atenea, la diosa de la inteligencia, que naci&oacute; perfecta de la cabeza de Zeus. Con la inteligencia no sucedi&oacute; as&iacute;. No hubo una creaci&oacute;n instant&aacute;nea del animal racional. Somos el resultado de una larga y azarosa evoluci&oacute;n que nos llev&oacute; desde el instinto a la raz&oacute;n, que no obedeci&oacute; a ning&uacute;n plan, sino que se hizo a salto de mata, resolviendo los problemas que las mutaciones gen&eacute;ticas y el entorno, incluido el entorno social, planteaban. Esa evoluci&oacute;n nos ha dotado de una inteligencia poderos&iacute;sima pero vulnerable, con puntos ciegos, mecanismos equivocados, trampas cognitivas y emocionales en las que caemos irremediablemente, y de las que tenemos que aprender a salir.
    </p><p class="article-text">
        Cuando este libro ya estaba a punto de imprimirse, he sentido la necesidad de detener el proceso para incluir un pr&oacute;logo de urgencia. &iquest;Qu&eacute; suceso me ha incitado a hacerlo? El triunfo de Donald Trump, sus dos primeros meses de gobierno y su movilizaci&oacute;n de la ultraderecha mundial. Sin pretenderlo -y desde luego sin desearlo- tengo frente a m&iacute; un colosal ejemplo de todo lo que he estudiado en este libro: el &eacute;xito de una gigantesca campa&ntilde;a de persuasi&oacute;n utilizando trucos elementales y tecnolog&iacute;a sofisticada. Trump ha vencido abrumadoramente en el combate de las ideas y de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica y seguir&aacute; haci&eacute;ndolo mientras nadie sea capaz de enfrentarse a &eacute;l en ese nivel. Las cr&iacute;ticas que se reducen a un insulto -es un loco, es un payaso, un ignorante, solo pretende enriquecerse- son insolventes. No se han percatado de la envergadura del fen&oacute;meno pol&iacute;tico que estamos viviendo.
    </p><p class="article-text">
        Los obsesos del poder siempre han mentido, pero la situaci&oacute;n actual es nueva. No es que se acepten las mentiras; es que se ha extendido la idea de que nada puede ser mentira porque nada puede ser verdad. Si lo que digo no concuerda con la realidad, la culpa es de la realidad, no m&iacute;a. La realidad depende de mi poder. No hay ninguna otra fuente de legitimaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los obsesos del poder siempre han mentido, pero la situación actual es nueva. No es que se acepten las mentiras; es que se ha extendido la idea de que nada puede ser mentira porque nada puede ser verdad.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La filosof&iacute;a posmoderna, duramente criticada por el pensamiento conservador en sus inicios, afirma precisamente eso, que la realidad no interesa, que todo es discurso, y que quien se adue&ntilde;a del discurso, se adue&ntilde;a de la realidad. Desde esa perspectiva, todo, incluida la ciencia, son relatos, meras construcciones sociales. Esa propuesta aparentemente tan revolucionaria encanta a todos los aut&oacute;cratas. Para un dictador resulta estupendo que un fil&oacute;sofo le diga que puede determinar lo que es verdad. Es decir, que <em>la filosof&iacute;a posmoderna legitima las mentiras de Trump.</em>
    </p><p class="article-text">
        Nos asedian personas que quieren&nbsp;&nbsp;persuadirnos de algo: de que compremos, votemos, obedezcamos, demos nuestro consentimiento, amemos, odiemos. Es posible que intenten convencernos con buenas razones, que tendremos que saber evaluar, pero lo m&aacute;s frecuente es que utilicen t&eacute;cnicas de persuasi&oacute;n sofisticadas, que aprovechen nuestras chapuzas evolutivas (&hellip;). Estos fallos de dise&ntilde;o -kluges, bugs, propensiones generalizadas al error- se caracterizan porque producen ilusiones, sesgos o evidencias que mantienen su fuerza aunque la raz&oacute;n nos diga que son falsas. Una persona puede saber que los fantasmas no existen y seguir teniendo miedo a los fantasmas. Un pacifista puede emocionarse al ver un desfile militar. Un defensor sincero de los derechos de la mujer puede mostrar respuestas machistas en el test de asociaciones impl&iacute;citas. Los fallos de dise&ntilde;o funcionan como trampas cognitivas y afectivas que provocan creencias, afectos, y conductas insensatas. Permiten la entrada en el sistema mental de cada individuo de agentes pat&oacute;genos que alteran el funcionamiento de la inteligencia.
    </p><p class="article-text">
        La inmunolog&iacute;a mental intenta identificar estos procesos para poder&nbsp;eliminarlos, si es posible, o, al menos, controlarlos. Para introducir orden en un terreno selv&aacute;tico voy a agrupar las agresiones externas en tres categor&iacute;as:
    </p><p class="article-text">
        	-Informaciones falsas: Es el proceso m&aacute;s elemental. Aprovechando v&iacute;as de comunicaci&oacute;n normales se difunden ideas o noticias falsas que confunden a la v&iacute;ctima. No se trata de errores involuntarios, sino de mentiras intencionadamente difundidas.
    </p><p class="article-text">
        	-Virus mentales: Son mensajes cognitivos o afectivos que aprovechan las vulnerabilidades de una persona, las chapuzas evolutivas, las fisuras en la racionalidad, pero con la finalidad expresa de alterar los sistemas de control. Estos virus debilitan la autonom&iacute;a del sujeto suavemente, sin que se percate. La atenci&oacute;n voluntaria es una de sus presas m&aacute;s importantes. Si alguien se adue&ntilde;a de mi atenci&oacute;n, se adue&ntilde;a de mi libertad.
    </p><p class="article-text">
        	-Marcos de insensatez: Son estructuras m&aacute;s complejas, que incluyen informaciones falsas, virus, creencias, movilizaciones emocionales, instituciones sociales, costumbres. Las ideolog&iacute;as son un buen ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        A la vista de la frecuencia con que caemos en trampas cognitivas y afectivas y de los sufrimientos que de ello se derivan, desde hace muchos a&ntilde;os me ronda la idea de elaborar una &ldquo;vacuna contra la insensatez&rdquo;, que nos proteja. No me importa utilizar una analog&iacute;a m&eacute;dica, porque una larga tradici&oacute;n emparenta la filosof&iacute;a con la medicina. Me remito a Epicuro: &ldquo;De la misma manera que de nada sirve un arte m&eacute;dico que no erradique la enfermedad de los cuerpos, tampoco hay utilidad ninguna en la filosof&iacute;a si no erradica el sufrimiento del alma&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que personas poco inteligentes hagan cosas poco inteligentes es fácilmente comprensible. Lo que resulta difícil de entender es que personas muy inteligentes hagan estupideces. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tenemos los conocimientos suficientes para elaborar un conjunto de vacunas que nos doten de un sistema inmunitario eficaz. Unas son generales, y otras est&aacute;n dirigidas a desactivar virus concretos. Este libro presenta un cat&aacute;logo de virus y un cat&aacute;logo de vacunas. Pero el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n nos permite afirmar la existencia de dos supervacunas, ambas en crisis en este momento: el pensamiento cr&iacute;tico y la acci&oacute;n &eacute;tica. La eficacia del pensamiento cr&iacute;tico es f&aacute;cil de comprender, pero considerar la acci&oacute;n &eacute;tica como una supervacuna merece una explicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Expondr&eacute; mi tesis de una forma estrepitosa, para que llame la atenci&oacute;n: la m&aacute;xima creaci&oacute;n de la inteligencia es la bondad. &iquest;Por qu&eacute;? Porque la bondad no es esa meliflua resignaci&oacute;n sentimentaloide con que quieren confundirla, sino la briosa acci&oacute;n creadora de la justicia, la genial constructora de la felicidad p&uacute;blica. La &eacute;tica no es un aerolito ca&iacute;do de otro mundo para imponer orden: es el m&aacute;ximo despliegue de la inteligencia pr&aacute;ctica. La teleolog&iacute;a de la inteligencia nos lleva en la l&iacute;nea te&oacute;rica a la ciencia y en la pr&aacute;ctica a la &eacute;tica. Y la pr&aacute;ctica est&aacute; por encima de la teor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Relacionar la inteligencia con la conducta (y no solo con la resoluci&oacute;n de problemas te&oacute;ricos) supone un cambio esencial en el modo de considerarla, porque de ser un concepto psicol&oacute;gico necesitamos ampliarlo hasta convertirlo en un concepto &eacute;tico. Es una exclusiva de la inteligencia humana, que as&iacute; rompe su continuidad con la animal. Cada vez que desde hace muchos a&ntilde;os he dicho que trabajaba en una teor&iacute;a de la inteligencia que comenzaba en la neurolog&iacute;a y terminaba en la &eacute;tica, la mayor parte de mis colegas han mostrado su irritaci&oacute;n o su desconcierto ante lo que consideraban un derrape injustificado, tal vez fruto de alg&uacute;n tipo de ebriedad benevolente. &iexcl;Qu&eacute; tendr&aacute; que ver la inteligencia con la &eacute;tica! Creo que no hab&iacute;an entendido mi proyecto. 
    </p><p class="article-text">
        Se lo volver&eacute; a explicar en formato tuit en cursiva. Todos est&aacute;n de acuerdo en que <em>una buena definici&oacute;n de inteligencia es su capacidad de resolver problemas.</em> Tambi&eacute;n yo lo estoy, con tal de que esa afirmaci&oacute;n se lleve a sus &uacute;ltimas consecuencias. <em>Los problemas pueden ser te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos</em>. Tambi&eacute;n estamos de acuerdo. <em>Los te&oacute;ricos se resuelven cuando conocemos la soluci&oacute;n, mientras que los pr&aacute;cticos solo se resuelven cuando la ponemos en pr&aacute;ctica, que suele ser lo m&aacute;s dif&iacute;cil.</em> De acuerdo tambi&eacute;n. Podemos continuar. <em>Los problemas pr&aacute;cticos m&aacute;s urgentes, universales, comprometidos, complejos, son los que surgen de la convivencia humana y de la b&uacute;squeda de la felicidad</em>. Si fallamos en esto, lo dem&aacute;s importa poco. <em>La encargada de resolverlos es la &eacute;tica. </em>Ahora llega la conclusi&oacute;n m&aacute;s estrepitosa. <em>La puesta en pr&aacute;ctica de las mejores soluciones, es decir de la &eacute;tica, es lo que denominamos &ldquo;bondad&rdquo;, que es por lo tanto la m&aacute;xima manifestaci&oacute;n de la inteligencia humana. </em>Consecuencia:<em> El test definitivo de inteligencia deber&iacute;a ser el test que midiera la bondad.</em> 
    </p><p class="article-text">
        Ya est&aacute; dicho y veo a mis colegas psic&oacute;logos cognitivos echarse las manos a la cabeza o, utilizando una expresi&oacute;n muy antigua, mes&aacute;ndose los cabellos y rasg&aacute;ndose las vestiduras. Lo siento.<em> </em>&iquest;No est&aacute;n de acuerdo con la conclusi&oacute;n? D&iacute;ganme con qu&eacute; paso de la argumentaci&oacute;n no est&aacute;n de acuerdo. &iquest;No es resolver problemas la funci&oacute;n de la inteligencia? &iquest;No hay problemas te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos? &iquest;No se solucionan estos mediante la acci&oacute;n? &iquest;La felicidad no es el problema que todos queremos resolver? &iquest;No se encarga la &eacute;tica de resolverlo? &iquest;No es la bondad la realizaci&oacute;n de la &eacute;tica?
    </p><p class="article-text">
        Si tuvi&eacute;ramos la inteligencia suficiente, si no estamos demasiado debilitados por los virus culturales que tenemos alrededor, emprender&iacute;amos una vacunaci&oacute;n masiva contra la insensatez. A&uacute;n tengo la esperanza de que lo hagamos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><em><strong>** 'La vacuna contra la insensatez' (Ariel) llega a las librer&iacute;as el pr&oacute;ximo 7 de mayo.</strong></em></h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Marina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/vacuna-insensatez_1_12264705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 May 2025 19:49:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vacuna contra la insensatez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué en este momento Trump es imbatible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/momento-trump-imbatible_129_11830257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/940b4496-780e-4833-af6f-2b86e9e270d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué en este momento Trump es imbatible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una vez desmantelada la noción de verdad, abolido el pensamiento crítico y exaltado el pensamiento tribal, la sociedad está inerme ante la gran industria de la persuasión, que aprovecha la vulnerabilidad de la gente</p></div><p class="article-text">
        Trump ha vencido abrumadoramente en el combate de las ideas, y seguir&aacute; haci&eacute;ndolo mientras nadie sea capaz de enfrentarse a &eacute;l en ese nivel. Kamala Harris, el Partido Dem&oacute;crata y los intelectuales progresistas no lo han sido. Resumir&eacute; mi tesis. En este momento, tanto los partidos de derechas como los de izquierdas est&aacute;n de acuerdo en una cosa: en arremeter contra la Ilustraci&oacute;n y sus logros. Y Trump ha sido m&aacute;s listo, se ha adue&ntilde;ado de ese discurso y ha dejado a los dem&aacute;s sin nada que decir. Tal vez al lector le parezca que me estoy dejando llevar por una deformaci&oacute;n filos&oacute;fica, y que hay causas econ&oacute;micas, viscerales, racistas en la victoria de Trump. Desde luego, pero por debajo hay una infraestructura ideol&oacute;gica que ha debilitado el sistema inmunitario de nuestra sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las ideas b&aacute;sicas de la Ilustraci&oacute;n fueron la confianza en la raz&oacute;n y en la ciencia, la universalidad de las verdades, de los derechos y de las normas morales, la necesidad de someter todas las ideas y las instituciones al pensamiento cr&iacute;tico, y el rechazo de los argumentos basados en la autoridad. La Humanidad hab&iacute;a llegado a su mayor&iacute;a de edad. El movimiento anti-ilustrado promovido por conservadores y progresistas ha producido un descr&eacute;dito de la noci&oacute;n de verdad, un elogio de las creencias no racionales,&nbsp; una emergencia del pensamiento tribal, y una infantilizaci&oacute;n del discurso pol&iacute;tico. Y, por supuesto, una abolici&oacute;n del pensamiento cr&iacute;tico, como ha demostrado la teor&iacute;a y pr&aacute;ctica de la cancelaci&oacute;n en las universidades americanas. Estos fen&oacute;menos llevan inevitablemente a una polarizaci&oacute;n extrema y abren la puerta a un poder autoritario. Trump&nbsp; ha entendido mejor que nadie el mundo actual y lo ha aprovechado. Se lo explicar&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Que el pensamiento conservador ha sido siempre antiilustrado, es cosa bien sabida. Lo demuestran las tempranas cr&iacute;ticas de Burke, Herder, de Maistre, o los recientes neocons americanos. Lo nuevo es que en este momento los movimientos progresistas &ndash;el postmodernismo, las corrientes multiculturalistas e identitarias, y el pensamiento <em>woke</em>&ndash; tambi&eacute;n est&aacute;n contra la Ilustraci&oacute;n.&nbsp; Zeev Sternhell ha estudiado la vertiente conservadora de este movimiento en '<em>Les anti-Lumi&egrave;res', </em>y St&eacute;phanie Roza, en '<em>La gauche contre les Lumi&egrave;res?'.</em> El acoso ha sido tan grande que Steven Pinker se ha considerado obligado a escribir un libro de m&aacute;s de setecientas p&aacute;ginas titulado 'En defensa de la ilustraci&oacute;n'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los partidos reaccionarios niegan la universalidad de las verdades porque ligan la verdad a la propia cultura o a la propia naci&oacute;n o a la propia religi&oacute;n o al propio lenguaje. El nacionalismo cultural, uno de los movimientos anti-ilustrados, solo acepta las verdades nacionales. Los nazis no fueron los &uacute;nicos en afirmarlo. El franc&eacute;s Charles Maurras, en la linea de Herder, lo dijo bien claro: &ldquo;Juzgamos todo en relaci&oacute;n a Francia&rdquo;, &ldquo;la verdad, la justicia, no existen en abstracto&rdquo;,&nbsp;<strong>&ldquo;</strong>no hay verdades absolutas, solo verdades relativas<strong>&rdquo;.</strong>&nbsp;El gran da&ntilde;o que ha hecho la Ilustraci&oacute;n, a&ntilde;ade, es afirmar &ldquo;que el individuo debe someter a cr&iacute;tica todos sus prejuicios&rdquo;. (Barres, M.&nbsp;'<em>Scenes et doctrines du nationalisme'</em>). Spengler remach&oacute; el clavo: &ldquo;Para hombres diferentes, hay verdades diferentes&rdquo;. &ldquo;Hay tantas morales como culturas. Cada cultura tiene una medida propia, cuyo valor comienza y acaba con ella. No hay moral humana universal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero en la negaci&oacute;n de lo universal est&aacute;n ahora de acuerdo los movimientos considerados progresistas o el pensamiento <em>woke</em>. Tambi&eacute;n ellos se han centrado en el tema de la identidad excluyente. De la misma manera que los nacionalistas reaccionarios negaban las verdades universales porque solo la naci&oacute;n o el pueblo ten&iacute;a acceso a su verdad, los movimientos postmodernos o <em>woke</em> niegan la posibilidad de que un pueblo pueda comprender a otro pueblo o un grupo social a otro grupo social. Solo las v&iacute;ctimas pueden comprender a las v&iacute;ctimas, las mujeres a las mujeres, los desclasados a los desclasados, y se supone que los machistas a los machistas y los plut&oacute;cratas a los plut&oacute;cratas. Si cada uno tiene su propia verdad, es imposible el di&aacute;logo, el debate y el pensamiento cr&iacute;tico. Aqu&iacute; aparece el eslogan postmoderno y la influencia de Michel Foucault como gur&uacute;: &ldquo;Es verdadero lo que el poder dice que es verdadero&rdquo;. Los &nbsp; argumentos no tienen valor: lo &uacute;nico que vale es el poder. Si quieres que &ldquo;tu verdad&rdquo; se imponga, no conf&iacute;es en las razones, que no valen para nada. &iexcl;Consigue el poder!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta actitud, por supuesto, dinamita la esencia de la democracia, como demuestra la historia. Hannah Arendt en su libro 'Or&iacute;genes del totalitarismo' se&ntilde;ala que &ldquo;el sujeto ideal de la dominaci&oacute;n totalitaria no es el nazi convencido ni el comunista fervoroso, sino la gente para la que la distinci&oacute;n entre realidad y ficci&oacute;n, entre verdadero y falso, no existe&rdquo;. Juguetear con la idea de verdad no sale gratis.&nbsp; David Colon, en '<em>Propagande. La manipulation de masse dans le monde contemporaine'</em>, se&ntilde;ala que la negaci&oacute;n de la verdad puede considerarse la manifestaci&oacute;n de un nuevo &ldquo;prefascismo&rdquo;. La conclusi&oacute;n de Sternhell, que tambi&eacute;n he defendido en 'Biograf&iacute;a de la Inhumanidad', es que las masacres del siglo XX fueron facilitadas por la p&eacute;rdida de la fe en verdades universales, por la irrupci&oacute;n de lo irracional y por la destrucci&oacute;n de la unidad del g&eacute;nero humano&ldquo;. Trump no es fascista: es antiilustrado.
    </p><p class="article-text">
        Si destruimos la idea de verdad, que admite que podemos conocer la realidad, al final lo que desaparece es la realidad. La pol&eacute;mica entre el feminismo cl&aacute;sico y el pensamiento trans o queer trata de eso, de si hay una &ldquo;realidad femenina&rdquo; o solo hay identidades voluntarias. En el programa postmoderno, la realidad se desvanece y es sustituida por narraciones y lenguajes. Por eso se habla tanto de&nbsp;&ldquo;hacerse con el relato<strong>&rdquo;</strong>, en vez de hacerse con la verdad. Se reduce todo a discursos sobre todo. Muy coherentemente, Trump y los defensores del Brexit usaron las &ldquo;<em>fake news</em>&rdquo; y hablaron&nbsp; de&nbsp;&ldquo;hechos alternativos&rdquo;<strong>.</strong> Pusieron en pr&aacute;ctica los principios postmodernos, de los que har&eacute; una breve antolog&iacute;a: &ldquo;La realidad no existe, lo &uacute;nico que hay es el lenguaje y de lo que hablamos es del lenguaje, hablamos en el interior de &eacute;l&rdquo; (Foucault).&nbsp; Watlawick titula un popular libro &ndash;'&iquest;Es real la realidad?'&ndash; y responde que no. S&oacute;lo hay sistemas de comunicaci&oacute;n.&nbsp;Para J-F. Lyotard, autor can&oacute;nico del postmodernismo, vivimos presos en la heterogeneidad de juegos del lenguaje, sin posibilidad de encontrar denominadores comunes universalmente v&aacute;lidos para todos los juegos. Nelson Goodman saca las consecuencias.&nbsp;Creamos mundos, pero no lo hacemos sobre la realidad, sino sobre mundos creados por otros, y ning&uacute;n mundo es m&aacute;s real que los dem&aacute;s.<strong>&nbsp;&ldquo;</strong>Una vez abandonada la idea de una realidad originaria, perdemos el criterio de correspondencia como modo de distinguir los modelos verdaderos de los modelos falsos del mundo&rdquo;. Puede haber verdades contradictorias.&nbsp;Vivimos en una cultura l&iacute;quida&nbsp;(Bauman). Gergen y los constructivistas van en la misma direcci&oacute;n. Lo que llamamos &ldquo;objetividad&rdquo;, dicen,&nbsp; no es m&aacute;s que una costumbre lo suficientemente estable. Lamentablemente, la filosof&iacute;a actual se ha hecho el harakiri.
    </p><p class="article-text">
        Una vez desmantelada la noci&oacute;n de verdad, abolido el pensamiento cr&iacute;tico y exaltado el pensamiento tribal, la sociedad est&aacute; inerme ante la gran industria de la persuasi&oacute;n, que aprovecha la vulnerabilidad de la gente.&nbsp; Las t&eacute;cnicas de <em>microtargeting</em> van dirigidas a las debilidades humanas, no a sus fortalezas, y Trump las ha aprovechado muy bien. Ahora, con la poderosa ayuda de Elon Musk, lo har&aacute; mejor todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En esta situaci&oacute;n, &iquest;qui&eacute;n puede oponerse a Trump? Nadie. Bueno, s&iacute;: los que estamos empe&ntilde;ados en rehabilitar el proyecto ilustrado, que en este momento no podemos ser ni de derechas ni de izquierdas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Marina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/momento-trump-imbatible_129_11830257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Nov 2024 21:50:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué en este momento Trump es imbatible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ilustración,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Homo hispanus' y 'homo catalanensis']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/homo-hispanus-homo-catalanensis_129_11458006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8c53031-23a6-4802-8e23-abb55fbe46f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Homo hispanus&#039; y &#039;homo catalanensis&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que nos parece inaceptable en el franquismo no lo podemos considerar aceptable en el catalanismo. Esto lo entiende muy bien nuestra “inteligencia moderna”, pero tarda en afectar a nuestra “inteligencia pasional”, que sigue viviendo en épocas remotas</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La Historia no se repite nunca. Los seres humanos, siempre&rdquo;, dijo Voltaire. De aqu&iacute; deriva su deprimente monoton&iacute;a. La raz&oacute;n humana aprende con rapidez, pero las pasiones est&aacute;n ancladas en un pasado remoto y cambian con mucha lentitud. Eso explica que, a estas alturas, la alcaldesa de Ripoll, l&iacute;der de Alian&ccedil;a Catalana, defienda la existencia de &ldquo;una raza catalana, a la que el Estado espa&ntilde;ol quiere aniquilar con inmigrantes&rdquo;. Esta afirmaci&oacute;n me hace regresar al 12 de mayo de 1934 cuando eximios catalanistas, como Pompeu Fabra, Leandre Cervera (presidente de la Sociedad de Biolog&iacute;a de Barcelona), Jaume Pi i Sunyer o Josep Maria Batista i Roca, publicaron un manifiesto &ldquo;Por la defensa de la raza catalana&rdquo;. Su tesis era que la raza catalana estaba en peligro por &ldquo;los reci&eacute;n llegados&rdquo;, por la &ldquo;inmigraci&oacute;n forastera&rdquo;, y que era necesario crear una Sociedad Catalana de Eug&eacute;nica, para &ldquo;coordinar la b&uacute;squeda de los adecuados medios de defensa de nuestra raza&rdquo;. Para ello, a&ntilde;ad&iacute;an, &ldquo;bi&oacute;logos, higienistas, antrop&oacute;logos, historiadores, dem&oacute;grafos, economistas, soci&oacute;logos y juristas deben colaborar en esta tarea humanitaria y patri&oacute;tica de sentar las bases cient&iacute;ficas de una pol&iacute;tica catalana de la poblaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enric Prat de la Riba fue todav&iacute;a m&aacute;s contundente: &ldquo;Es preciso impedir la entrada en Catalu&ntilde;a de elementos personales, intelectuales, morales y pol&iacute;ticos degenerados y producto de razas inferiores y adem&aacute;s decadentes, que con toda libertad se han introducido en Catalunya ejerciendo la acci&oacute;n desorganizadora que en todas partes realizan los elementos biol&oacute;gicos degenerados&rdquo; ('Per Catalunya',  Barcelona, Asociaci&oacute; Catalanista de Gr&agrave;cia, 1913). Francesc Maci&agrave; i Lluss&agrave; identifica las causas del problema: &ldquo;una inmundicia mas grande, la gitanada inmensa de una &rdquo;clase&ldquo; de gente que lleva gangrenando Barcelona desde hace tiempo; todo ese pudridero de barrios bajos en descomposici&oacute;n, en donde se engendra&nbsp; la maldad y el &rdquo;microbio&ldquo; (&hellip;) y de los barrios bajos que hemos se&ntilde;alado &ndash;y al decir barrios bajos quiero decir Espa&ntilde;a&ndash; son hijas todas las prostitutas de calle y de cabaret que envenenan la vida de nuestra juventud&rdquo; (revista<em> L&rsquo;Estat Catal&aacute;</em>, editorial Inmundicies, 15 de junio de 1923). Hermenegild Puig i Sais hace una excepci&oacute;n: &ldquo;Bienvenida sea la gente acomodada que atra&iacute;da por las condiciones del clima, del ambiente catal&aacute;n en general, viene aqu&iacute; a gastar&rdquo; ('El problema de la natalitat a Catalunya, un gravissim perill per la nostra patria', 1915).
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo de la cuesti&oacute;n era la existencia de un &ldquo;homo catalanensis&rdquo; que para los m&aacute;s biologistas tenia una esencia gen&eacute;tica, y para los m&aacute;s laxos tambi&eacute;n un componente cultural. Pero, en ambos casos, una esencia. En esto no eran nada originales. En el resto de Espa&ntilde;a, por esas lejanas &eacute;pocas, al parecer tan cercanas, se defend&iacute;a la existencia del &ldquo;homo hispanicus&rdquo;, tambi&eacute;n dotado de su propia esencia. Para Unamuno, la &ldquo;casta hist&oacute;rica&rdquo; espa&ntilde;ola, que solo sobreviv&iacute;a en el paisaje castellano,&nbsp;corr&iacute;a peligro de desaparecer, en este caso por la modernidad. Angel Ganivet tambi&eacute;n quer&iacute;a analizar la &ldquo;constituci&oacute;n ideal de la raza&rdquo;, una &ldquo;personalidad nacional&rdquo; que se compon&iacute;a de estocismo, esp&iacute;ritu caballeresco, idealismo, independencia, rebeld&iacute;a, desuni&oacute;n, sensualidad y una cierta dosis de fanatismo. Si en la defensa de la raza catalana tenemos a un humanista como Pompeu Fabra, en defensa de la &ldquo;ra&iacute;z ib&eacute;rica com&uacute;n&rdquo; tenemos a Rafael Altamira y a Ram&oacute;n Men&eacute;ndez Pidal, ambos defensores de un &ldquo;genio nacional que no cambia&rdquo;. Menendez Pidal&nbsp; defend&iacute;a la &ldquo;historia nacional&rdquo;, que nos permit&iacute;a entrar en contacto con &ldquo;esa raza de hombres desaparecidos a los que nos une un atavismo ineluctable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero fue el r&eacute;gimen de Franco el que m&aacute;s insisti&oacute; en la &ldquo;esencia del homo hispanicus&rdquo;. Para intensificarla y purificarla de elementos extra&ntilde;os, se implant&oacute; a todos los niveles de la ense&ntilde;anza, desde la primaria a la universitaria, una asignatura de Formaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Nacional, muy parecida a la que defienden movimientos separatistas. La &ldquo;Fiesta de la Raza&rdquo; se mov&iacute;a en el mismo registro ideol&oacute;gico que la alcaldesa de Ripoll, que posiblemente estar&iacute;a dispuesta a decretarla. La l&oacute;gica franquista y la de Alian&ccedil;a Catalana es la misma. Se va m&aacute;s all&aacute; de la historia: se busca la &ldquo;Espa&ntilde;a eterna&rdquo; o la &ldquo;Catalunya eterna&rdquo;. En 1942, Ricardo del Arco publica 'Grandeza y destino de Espa&ntilde;a'<em>, </em>donde habla de la &ldquo;Raza espa&ntilde;ola&rdquo;, que se caracteriza, &ldquo;seg&uacute;n reconocen todos los cr&iacute;ticos sensatos, por su indomable independencia, sentido del honor, resistencia f&iacute;sica y valor militar&rdquo;. Consideraba tambi&eacute;n, y esto fue una constante en los intelectuales franquistas, que los pueblos (las Razas) ten&iacute;an una esencia, y que esa esencia les impon&iacute;a un destino. &ldquo;Espa&ntilde;a &ndash;nos hac&iacute;an aprender en la escuela&ndash; es un destino en lo universal&rdquo;, y ese destino era el Imperio (&ldquo;Tenemos voluntad de imperio&rdquo;, era uno de los puntos centrales de la doctrina falangista). Al final, aparec&iacute;a una vocaci&oacute;n de poder y no puedo dejar de pensar que cuando se exacerban las emociones identitarias, alguien est&aacute; deseando mas poder.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a en los a&ntilde;os cincuenta, dos grandes historiadores &ndash;Claudio S&aacute;nchez Albornoz y Am&eacute;rico Castro&ndash; segu&iacute;an buscando el &ldquo;ser de Espa&ntilde;a&rdquo;. A pesar de sus diferencias, ambos admit&iacute;an la existencia de un &ldquo;homo hispanicus&rdquo; formado en la noche de los tiempos, que ya se enfrent&oacute; a los romanos, seg&uacute;n Albornoz. Para Am&eacute;rico Castro, el espa&ntilde;ol es una &ldquo;unidad vital&rdquo; por mucha que sea la variedad de sus obras y experiencias. Seg&uacute;n S&aacute;nchez Albornoz, &ldquo;ni hombres ni pueblos pueden vivir sino su propia vida, cualesquiera que sean los climas culturales en que vayan transcurriendo&rdquo;. A&ntilde;os despu&eacute;s, Rafael Calvo Serer y Pedro La&iacute;n Entralgo&nbsp;se volvieron a enzarzar en una pol&eacute;mica cuyas posturas revelaban los t&iacute;tulos de sus libros: 'El problema de Espa&ntilde;a' (Lain), 'Espa&ntilde;a sin problema' (Calvo). El viejo Her&aacute;clito escribi&oacute;: &ldquo;El car&aacute;cter del hombre es su destino&rdquo;. Todos los autores que he mencionado creen que &ldquo;el car&aacute;cter&nbsp;nacional&rdquo; es el destino de los pueblos.
    </p><p class="article-text">
        Una de las ense&ntilde;anzas de la Historia deber&iacute;a ser inocularnos un sabio escepticismo. Amparados por ideas que parec&iacute;an estimulantes y benefactoras se han cometido todo tipo de tropel&iacute;as. Por eso, conocer esta historia desmitologizadora y cr&iacute;tica formar&aacute; parte de la &ldquo;vacuna contra la estupidez&rdquo;&nbsp;en la que llevo tiempo trabajando. Lo que nos parece inaceptable en el franquismo  no lo podemos considerar aceptable en el catalanismo. Esto lo entiende muy bien nuestra &ldquo;inteligencia moderna&rdquo;, pero tarda en afectar a nuestra &ldquo;inteligencia pasional&rdquo;, que sigue viviendo en &eacute;pocas remotas. Todo el mundo piensa que su caso es distinto y que no caer&aacute; en las equivocaciones de los dem&aacute;s, pero la Historia muestra que esta ingenuidad fracasa, y que de buenas intenciones est&aacute; empedrado el camino del infierno. Contra toda esperanza, me mantiene la de que alguna vez aprendamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Marina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/homo-hispanus-homo-catalanensis_129_11458006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jun 2024 20:45:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Homo hispanus' y 'homo catalanensis']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué estoy en contra de la educación financiera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/educacion-financiera_129_11391528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ceae545-2a30-43b0-83cc-957260436715_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué estoy en contra de la educación financiera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que los ciudadanos necesitan es una educación económica, que les permita comprender el funcionamiento del sistema en que viven. Una pequeña parte de ese sistema es su estructura financiera, pero solo una parte</p></div><p class="article-text">
        El pasado 14 de mayo, el Consejo de la Uni&oacute;n Europea abord&oacute; de nuevo la cuesti&oacute;n de la educaci&oacute;n financiera. Los resultados del Eurobar&oacute;metro 2023 hab&iacute;an revelado que los conocimientos financieros en la UE son bajos, y en Espa&ntilde;a, muy bajos. Como soluci&oacute;n, el Consejo cree que la &ldquo;Alfabetizaci&oacute;n financiera&rdquo; (Financial Literacy) debe integrarse en los programas escolares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tema viene de lejos. La OCDE promovi&oacute; en 2008 la&nbsp; International Network on Financial Education (INFE). Poco despu&eacute;s, en Espa&ntilde;a, el BBVA puso en marcha el programa <em>Valores de futuro,</em> en cuyo Comit&eacute; t&eacute;cnico estuve, pero que abandon&eacute; por las razones que dar&eacute; luego. El Banco de Espa&ntilde;a y la Comisi&oacute;n Nacional del Mercado de Valores publicaron unos materiales did&aacute;cticos para una posible asignatura de &ldquo;Educaci&oacute;n Financiera&rdquo;, y algunas comunidades la incluyeron en su oferta educativa. Desde entonces estuve en contra de la Educaci&oacute;n financiera, por razones educativas. Se lo explicar&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        El documento <em>Financial Education in the School </em>publicado por la OCDE explica que las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes no solo van a enfrentarse a una mayor complejidad de los productos financieros, sino que posiblemente afrontar&aacute;n m&aacute;s riesgos financieros que sus padres. En particular, las futuras generaciones se van a enfrentar a retos importantes a la hora de planificar su ahorro para la jubilaci&oacute;n y la cobertura de sus necesidades de salud. Hay que prepararles para ello. El documento incluye una cita de un &ldquo;emprendedor educativo&rdquo;, para m&iacute; desconocido, llamado Robert Kiyosaki:&nbsp;&ldquo;Una de las razones de que los ricos sean ricos y de que los pobres sean pobres y que las clases medias luchen con sus deudas es que el tema del dinero se ense&ntilde;a en casa y no en la escuela&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; opinan de estas afirmaciones?
    </p><p class="article-text">
        Lo importante para la OCDE era que los ni&ntilde;os aprendiesen a tomar decisiones financieras informadas cuando fueran adultos. Tal vez me pase de suspicaz, pero est&aacute;bamos sufriendo una tremenda crisis econ&oacute;mica, y me dio la impresi&oacute;n de que la OCDE pretend&iacute;a descargar la responsabilidad en los consumidores y no en el sistema financiero que la hab&iacute;a provocado. Parec&iacute;a que los culpables hab&iacute;an sido los clientes que se hab&iacute;an endeudado de forma suicida o comprado productos t&oacute;xicos. Por ello hab&iacute;a que espabilarlos. Pero pensar que el ciudadano puede evaluar los instrumentos financieros que le ofrecen es de una desfachatez palmaria. Es el complejo pol&iacute;tico-financiero quien deber&iacute;a recibir una mejor educaci&oacute;n porque aconsejaron comportamientos irresponsables. Al estallar la crisis financiera, Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal de EEUU, un hombre que disfrutaba de prestigio mundial por su sabidur&iacute;a financiera, dijo que &ldquo;no comprend&iacute;a lo que hab&iacute;a pasado&rdquo;. Y tres a&ntilde;os despu&eacute;s, <em>&ldquo;</em>por qu&eacute; todo el edificio intelectual hab&iacute;a colapsado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por si lo han olvidado, voy a recordarles alguna de las etapas de aquella crisis. A partir de 1994, JP Morgan comenz&oacute; a lanzar productos t&oacute;xicos al mercado. Hicieron paquetes de hipotecas y los vendieron con el nombre de Mortgage Backed Securities (MBS), t&iacute;tulos respaldados por hipotecas. Empezaba al mismo tiempo una carrera para endosar el riesgo a otros derivados (&eacute;chense a temblar cuando oigan esta palabra), como los Credit Default Swaps (CDS: permuta de incumplimiento crediticio), y los denominados Collateralized Debt Obligation (CDO).
    </p><p class="article-text">
        En 2005 aparecieron otros dos grupos de derivados de riesgos de cr&eacute;dito que se tornaron muy importantes,<strong>&nbsp;</strong>los&nbsp;Asset-backed Securities&nbsp;(ABS) y los&nbsp;Collateralized Loan Obligation&nbsp;(CLO), para proteger a los bancos y a los inversores del riesgo de incumplimiento. Para actuar en ese mercado cada vez m&aacute;s desregulado, los principales bancos de inversi&oacute;n crearon los<strong>&nbsp;</strong>Special Purpose Vehicle&nbsp;(SPV), los&nbsp;Structures Investment Vehicle&nbsp;(SIV) y los&nbsp;Asset-backed Commercial Paper Conduits&nbsp;(ABCP). Eran instituciones financieras ubicadas fuera de las estructuras bancarias y de las regulaciones contables bancarias.
    </p><p class="article-text">
        A todo esto, no dieron importancia a un peque&ntilde;o detalle: comprobar si las hipotecas que estaban en el origen de toda esta arquitectura fantasmal eran de fiar, si val&iacute;an algo. El desenlace ya lo conocen: todo aquello se desplom&oacute; y acabamos pag&aacute;ndolo todos. Bueno, no todos. Ni siquiera el presidente Obama pudo evitar que del dinero&nbsp;p&uacute;blico que hab&iacute;a salvado a la aseguradora AIG 165 millones se dedicaran a pagar los bonus a los gestores que hab&iacute;an provocado el desastre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se hab&iacute;a pensado que diluyendo los riesgos con todo ese sistema de transmisiones reaseguradas no hab&iacute;a posibilidad de una quiebra, pero la hubo. Para colmo del desbarajuste, las agencias de &lsquo;rating&rsquo;&nbsp;hab&iacute;an valorado muy bien esos productos t&oacute;xicos. &iquest;En qu&eacute; estaban pensando? &iquest;Qui&eacute;n les ha pedido responsabilidades? Hay m&aacute;s. Andy Haldane, director de Estabilidad del Bank of England, llev&oacute; a cabo un estudio de las transacciones derivadas modernas y descubri&oacute; que algunas contienen hasta millones de l&iacute;neas de c&oacute;digos inform&aacute;ticos, un dato que supera lo humanamente comprensible. Nadie puede entender un instrumento financiero tan complejo. Lo &uacute;nico que podemos hacer es confiar en que los c&aacute;lculos est&eacute;n bien hechos. Y, como demostr&oacute; la crisis financiera, no lo estaban.
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama, resulta risible que se busque la estabilidad del sistema financiero en las decisiones del consumidor y que se pida ayuda a la escuela. El presidente del Consejo europeo, en rueda de prensa, ha dicho: &ldquo;Reforzar los conocimientos financieros de los ciudadanos es de suma importancia para construir una Uni&oacute;n de Mercados de Capitales m&aacute;s ambiciosa, integradora y resistente&rdquo;. Es una declaraci&oacute;n de una ingenuidad sospechosa. Lo que los ciudadanos necesitan es una &ldquo;educaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo;, que les permita comprender el funcionamiento del sistema en que viven. Una peque&ntilde;a parte de ese sistema es su estructura financiera, pero solo una parte. Necesitamos tener una visi&oacute;n m&aacute;s completa, para exigir a los pol&iacute;ticos y a los economista que expliquen mejor lo que hacen. Jean Tirole, premio Nobel de Econom&iacute;a, ha criticado los sesgos ideol&oacute;gicos de los economistas, luego es l&oacute;gico que los ciudadanos estemos prevenidos y exijamos m&aacute;s claridad en sus propuestas. Por poner un ejemplo, los ciudadanos no deben solo saber utilizar los servicios bancarios e invertir bien su dinero, sino tambi&eacute;n comprender los problemas que plantea la &ldquo;financiarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llevo muchos a&ntilde;os trabajando para que se introduzcan en la ense&ntilde;anza secundaria las nociones b&aacute;sicas de Econom&iacute;a. Lo intent&eacute; en vano, hace mas de treinta a&ntilde;os, con un programa que mereci&oacute; el Premio Giner de los R&iacute;os de Innovaci&oacute;n Educativa; lo volv&iacute; a intentar con el &ldquo;Curso de Econom&iacute;a Abierta&rdquo;, en la Universidad de Padres que dirig&iacute; durante un decenio; ahora vuelvo a intentarlo en el &ldquo;Curso de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica&rdquo; que estoy dise&ntilde;ando para la Academia del Talento Pol&iacute;tico, y que pueden ver en <a href="https://www.joseantoniomarina.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">joseantoniomarina.net</a>. Tal vez a la tercera sea la vencida.
    </p><p class="article-text">
        Al final de su obra <em>Liberalismo y laborismo, </em>J.M. Keynes escribi&oacute;: &ldquo;El problema pol&iacute;tico de la humanidad consiste en combinar tres cosas: eficiencia econ&oacute;mica, justicia social y libertad econ&oacute;mica&rdquo;. Espl&eacute;ndido programa, pero para realizarlo necesitamos fomentar el talento pol&iacute;tico de los gobernantes y de los ciudadanos. Y eso exige comprender bien la econom&iacute;a. &iquest;Lo intentamos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Marina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/educacion-financiera_129_11391528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 May 2024 20:17:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué estoy en contra de la educación financiera]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué los políticos tienen tan mala reputación?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/politicos-mala-reputacion_129_11002300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d05b90f-73a8-4963-b680-77054e6ea86e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué los políticos tienen tan mala reputación?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al mal político le interesa que la gente piense que todos los políticos son malos. Esa resignación ciudadana es el caldo de cultivo en que prospera. Por ello, debemos rehabilitar la política. Intentar que vayan a ella los mejores</p></div><p class="article-text">
        Acabo de escuchar a un seguidor de Trump decir que le votar&aacute; porque &ldquo;no es un pol&iacute;tico&rdquo;. Es decir, quiere que ocupe un cargo pol&iacute;tico precisamente porque no lo es. Curiosa contradicci&oacute;n. Se trata, por supuesto, de una descalificaci&oacute;n total de la clase pol&iacute;tica, que el departamento de marketing del expresidente ha aprovechado muy bien. Muestra una de las irracionalidades que atraviesan el mundo de la pol&iacute;tica. La mala reputaci&oacute;n de los gobernantes coexiste con su capacidad para movilizar a las masas, arrastrar seguidores, utilizar nuestro dinero e influir en la vida de las personas m&aacute;s que cualquier otra profesi&oacute;n. Esta ambivalencia hacia el poder es uno de los s&iacute;ntomas del &ldquo;s&iacute;ndrome de inmunodeficiencia social&rdquo;, que llevo tiempo describiendo. Ocurre a las sociedades lo mismo que a los organismos: si su sistema inmunitario se debilita, es incapaz de reconocer los agentes pat&oacute;genos y de reaccionar contra ellos. En pol&iacute;tica hace que nos parezca normal entregar nuestro futuro y gran parte de nuestra libertad a personas de las que desconfiamos. &iquest;Estamos en nuestros cabales?
    </p><p class="article-text">
        No es una cosa nueva. El miedo y el desprecio hacia el poder atraviesa los siglos. Resulta llamativo que los mismos que reconoc&iacute;an su origen divino desconfiaran de &eacute;l. El papa Gregorio VII escrib&iacute;a al obispo Hermann de Metz que los reyes avasallaban a las gentes &ldquo;mediante el orgullo, el pillaje, la traici&oacute;n, el asesinato y, por &uacute;ltimo, mediante todo tipo de cr&iacute;menes, por instigaci&oacute;n del diablo, el pr&iacute;ncipe de este mundo&rdquo;. Kant no fue m&aacute;s misericordioso: &ldquo;No hay que esperar que los reyes filosofen, ni que los fil&oacute;sofos sean reyes. Tampoco hay que desearlo, porque la posesi&oacute;n del poder da&ntilde;a inevitablemente el libre juicio de la raz&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo voy a mencionar tres testimonios extra&iacute;dos de lo que podr&iacute;a ser una antolog&iacute;a de textos contra los pol&iacute;ticos. Josep Alois Schumpeter, uno de los economistas m&aacute;s influyentes del siglo pasado, lanz&oacute; esta andanada: &ldquo;El ciudadano normal desciende a un nivel inferior de prestaci&oacute;n mental tan pronto como penetra en el campo de la pol&iacute;tica. Se someter&aacute; a prejuicios e impulsos extra racionales o irracionales&rdquo; ('Capitalismo, socialismo y democracia'<em>, </em>p. 335).
    </p><p class="article-text">
        Magnus Enzensberger, un perspicaz observador de la sociedad,&nbsp;describe despectivamente a la clase pol&iacute;tica: &ldquo;Se caracteriza por el dominio de la median&iacute;a, el fracaso del discernimiento, el pensamiento a corto plazo, la ignorancia conceptual, la obsesi&oacute;n por el poder, la codicia, el nepotismo previsor, la corrupci&oacute;n y la arrogancia&rdquo;('Zigzags'<em>, </em>Anagrama, p. 105).
    </p><p class="article-text">
        Terminar&eacute; este muestrario de denuestos con la opini&oacute;n de un conocido polit&oacute;logo de la Universidad de Nueva York, Bruce Bueno de Mesquita, que recomienda conocer la &ldquo;l&oacute;gica de la pol&iacute;tica&rdquo; para comprender que &ldquo;el mundo de la&nbsp;pol&iacute;tica y de los negocios parece ayudar a los bellacos y sinverg&uuml;enzas&rdquo; ('Manual del dictador'<em>, </em>p.15). La actuaci&oacute;n de los pol&iacute;ticos refuerza estas opiniones. Si cada partido se dedica a desprestigiar sistem&aacute;ticamente al contrario, al final es la reputaci&oacute;n de los pol&iacute;ticos en general la que cae bajo este juego cruzado.
    </p><p class="article-text">
        Parece que esta &ldquo;confabulaci&oacute;n de lo irremediable&rdquo; ejerce un efecto t&oacute;xico. Ya nos hemos habituado a ella y no nos percatamos de su gravedad. Maquiavelo nos contagi&oacute; a todos su escepticismo. El mundo es as&iacute;. La <em>realpolitik</em> es la &uacute;nica posible, dada la mala ralea de los humanos. Hay que abandonar toda esperanza porque incluso si personas honradas se acercasen a la pol&iacute;tica, ser&iacute;an corrompidas por su ejercicio. Como sentenci&oacute; lord Acton: &ldquo;El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente&rdquo;. Recordemos el ataque del Podemos<em> </em>naciente a la &ldquo;casta pol&iacute;tica&rdquo;, y c&oacute;mo acab&oacute; convirti&eacute;ndose en parte de esa casta.
    </p><p class="article-text">
        No es verdad que podamos clasificar a todos los pol&iacute;ticos como incompetentes o como infames. Esta idea degradante de la pol&iacute;tica es un virus social. Es un pat&oacute;geno que nuestro deprimido sistema inmunitario social no detecta y, en consecuencia, no&nbsp; puede producir los anticuerpos necesarios para delimitarlos. Nos enferma a todos, y solo beneficia al virus. Al mal pol&iacute;tico le interesa que la gente piense que todos los pol&iacute;ticos son malos. Esa resignaci&oacute;n ciudadana es el caldo de cultivo en que prospera. Por ello,&nbsp; debemos rehabilitar la pol&iacute;tica. Intentar que vayan a ella los mejores. Debemos exaltar la tarea del gobernante como la m&aacute;s noble, ejemplar y respetable, y eso exige que los ciudadanos cambiemos nuestros prejuicios sobre ella. De lo contrario, estamos colaborando con su malversaci&oacute;n. La pol&iacute;tica derrap&oacute; cuando se convirti&oacute; en mero &ldquo;ejercicio del poder&rdquo; y abandon&oacute; su objetivo inicial: resolver los problemas que plantea la convivencia en la <em>polis</em>. Es su capacidad resolutoria, heur&iacute;stica, la que permite valorar a los pol&iacute;ticos. Que seg&uacute;n las encuestas se hayan convertido en un problema, demuestra lo aberrante de nuestra situaci&oacute;n. Los meses pasados, al decir que estaba escribiendo un libro sobre el &ldquo;talento pol&iacute;tico&rdquo;, la respuesta era casi siempre una risita ir&oacute;nica, o incr&eacute;dula. &ldquo;&iquest;Est&aacute;s de broma, no?&rdquo;. Pues no, no lo estoy. Necesitamos fomentar el talento pol&iacute;tico, tanto el de los gobernantes como el de los ciudadanos. Necesitamos una vacuna contra la estupidez pol&iacute;tica, que&nbsp; nos amenaza a todos. Por ello estoy tan interesado en organizar una Academia del talento pol&iacute;tico, como un benefactor servicio p&uacute;blico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Marina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/politicos-mala-reputacion_129_11002300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Mar 2024 23:19:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué los políticos tienen tan mala reputación?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrupción política,Políticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política viejuna y la teoría del loco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/politica-viejuna-teoria-loco_129_10936273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c664814b-1fce-4acd-a7e7-e94f7984c525_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La política viejuna y la teoría del loco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos hablando de un mecanismo psicológico que actúa en muchos niveles y situaciones. Todos conocemos a personas que trabajan su reputación de “maniáticos”, “violentos”, “irresponsables”, con la que consiguen que los demás acepten lo inaceptable</p></div><p class="article-text">
        En una entrevista en la televisi&oacute;n estatal rusa, Vladimir Putin ha dicho que preferir&iacute;a que ganara Biden porque &ldquo;es predecible&rdquo;. Desde el Pan&oacute;ptico, mi observatorio pol&iacute;tico, veo una vez m&aacute;s la aburrida repetici&oacute;n de la pol&iacute;tica viejuna. Putin ha sido sincero.&nbsp;Sabe que Trump es imprevisible, y eso le incomoda, sin duda, porque es la misma estratagema que &eacute;l ha utilizado con frecuencia. Al inicio de la guerra de Ucrania, amenaz&oacute; con el uso de armas at&oacute;micas, y el mundo se estremeci&oacute; por si acaso fuera capaz de hacerlo. Recuerden los comentarios que se hicieron sobre su salud mental, de los que se derivaba una conclusi&oacute;n: no conviene exasperar al loco. Fomentar una reputaci&oacute;n de imprevisible, inestable o irracional sirve para hacer cre&iacute;bles las amenazas, por muy disparatadas o suicidas que parezcan.
    </p><p class="article-text">
        Es una lecci&oacute;n de primer curso de t&aacute;ctica pol&iacute;tica, denominada 'teor&iacute;a del loco', una argucia viejuna pero que sigue siendo eficaz.&nbsp;En un enfrentamiento puede resultar beneficioso que te consideren loco.&nbsp;Obras cl&aacute;sicas sobre el tema son las de Daniel&nbsp;Ellsberg, '<em>The Political Uses of Madness</em>',&nbsp;&nbsp;Thomas Schelling, '<em>The Strategy of Conflict'</em>, y un buen resumen puede verse en&nbsp;Roseanne W. McManus, que analiza los casos de Adolf Hitler, Nikita Khrushchev, Saddam Hussein, y Muammar Gaddafi (<a href="https://www.semanticscholar.org/paper/Revisiting-the-Madman-Theory%3A-Evaluating-the-Impact-McManus/8583b99e1ffb21672929193bc7482dacfdc63eac" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">McManus, R., 'Revisiting the Madman Theory: Evaluating the Impact of Different Forms of Perceived Madness in Coercive Bargaining</a>').
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El nombre &ndash;'teor&iacute;a del loco'&ndash;&nbsp;se atribuye a Richard Nixon. Al parecer, dijo a su jefe de gabinete H.R. Haldeman: &ldquo;Quiero que los norvietnamitas crean que he alcanzado el punto en el que podr&iacute;a hacer lo que fuera para parar la guerra. Correremos el rumor de que, &lsquo;por amor de Dios, conoces a Nixon, est&aacute; obsesionado con el comunismo. No lo podemos reprimir cuando est&aacute; furioso &ndash;y tiene la mano en el bot&oacute;n nuclear&rsquo;&ndash; y el mismo Ho Chi Minh estar&aacute; en Par&iacute;s&nbsp;en dos d&iacute;as suplicando por la paz&rdquo;. Pens&oacute; que si los l&iacute;deres comunistas cre&iacute;an que su comportamiento era irracional e impredecible, evitar&iacute;an provocarle.
    </p><p class="article-text">
        Donald Trump emple&oacute; la misma t&aacute;ctica. &ldquo;Tenemos que ser impredecibles&rdquo;, respondi&oacute; cuando el diario<em>&nbsp;The Washington Post </em>le pregunt&oacute; c&oacute;mo actuar&iacute;a ante el expansionismo chino. Tambi&eacute;n la usa Putin y el l&iacute;der norcoreano Kim Jong-un. En realidad, todos son&nbsp;disc&iacute;pulos de Maquiavelo, que ya advirti&oacute; que en ocasiones&nbsp;&ldquo;es algo muy sabio simular locura&rdquo;<strong>.</strong>&nbsp;('Discursos sobre la primera d&eacute;cada de Tito Livio', libro 3, c.2). Vuelve a sonar la voz de Voltaire: &ldquo;La historia nunca se repite. Los seres humanos, siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de un mecanismo psicol&oacute;gico que act&uacute;a en muchos niveles y situaciones. Todos conocemos a personas que trabajan su reputaci&oacute;n de &ldquo;mani&aacute;ticos&rdquo;, &ldquo;violentos&rdquo;, &ldquo;irresponsables&rdquo;, con la que consiguen que los dem&aacute;s acepten lo inaceptable, bajo la r&uacute;brica &ldquo;son cosas de Fulano&rdquo;. Los expertos en negociaci&oacute;n saben que demostrar furia o una gran volatilidad suele ser&nbsp;eficaz en los tratos. Durante los encuentros con Chamberlain, Hitler se hizo pasar mensajes que parec&iacute;an sacarle de sus casillas, dando duras &oacute;rdenes sobre la marcha, solo como una dramaturgia para impresionar a su interlocutor, que sali&oacute; de las primeras entrevistas con la idea de que Hitler no estaba en sus cabales.
    </p><p class="article-text">
        Si queremos desarrollar una pedagog&iacute;a del talento pol&iacute;tico &ndash;tanto del gobernante como del gobernado&ndash; debemos conocer estos mecanismos de influencia que son muy dif&iacute;ciles de desmontar. Funcionan de una manera parecida a las ilusiones &oacute;pticas. Vemos dos l&iacute;neas, con puntas de flecha en sus extremos, unas hacia fuera y otras hacia dentro. Esta parece m&aacute;s corta que la otra. Las medimos, son iguales, pero continuamos vi&eacute;ndolas diferentes. Lo &uacute;nico que podemos hacer es tomar las decisiones sobre lo que medimos, y no sobre lo que vemos. Al conocer las argucias t&aacute;cticas, podemos, al menos, protegernos de ellas, por ejemplo, de la 'teor&iacute;a del loco'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Marina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/politica-viejuna-teoria-loco_129_10936273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Feb 2024 21:40:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La política viejuna y la teoría del loco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vladímir Putin,Joe Biden,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Catalunya: ¿conflicto o problema?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/catalunya-conflicto-problema_129_10600860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bad6526d-ac37-4c0b-8aba-cb45d115b375_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Catalunya: ¿conflicto o problema?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El formato “conflicto” no permite el debate. Plantearlo como “problema” exige un aprendizaje por parte de todos. No sé si los políticos bregados en la lucha están en condiciones de liderar el cambio</p></div><p class="article-text">
        Los enfrentamientos pol&iacute;ticos pueden plantearse en formato &ldquo;conflicto&rdquo; o en formato &ldquo;problema&rdquo;. En el primer caso, las dos partes quieren la victoria, es un juego de suma cero en el que unos ganan y&nbsp;otros pierden. Es la teor&iacute;a pol&iacute;tica amigo/enemigo que teoriz&oacute; Carl Schmitt y que se ha practicado a lo largo de la historia. En cambio, cuando el contencioso se plantea en formato &ldquo;problema&rdquo;, el enemigo ya no es el otro. El enemigo com&uacute;n es el problema, al que todos los implicados tienen que empe&ntilde;arse en vencer. En este caso es posible un juego de suma positiva, <em>win-win</em>, en el que todas las partes resulten ganadoras. A pesar de algunos intentos por convertirlo en problema, como el de Camb&oacute;, el desacuerdo catal&aacute;n siempre se ha acabado formulando por ambas partes en t&eacute;rminos de conflicto. La &uacute;ltima vez, cuando la declaraci&oacute;n unilateral de independencia.
    </p><p class="article-text">
        Quiero pensar que en estos momentos se est&aacute; intentando de nuevo conseguir una soluci&oacute;n, no una victoria. Todos los expertos en resoluci&oacute;n del problemas pol&iacute;ticos insisten en que, para lograrlo, adem&aacute;s de una clara voluntad de encontrar una soluci&oacute;n, hay que definir bien el problema. En este caso, parece claro: muchos catalanes (cuyo n&uacute;mero se puede precisar mediante un refer&eacute;ndum) quieren independizarse de Espa&ntilde;a. Otros tantos catalanes (cuyo n&uacute;mero se puede precisar mediante un refer&eacute;ndum) no quieren ser independientes. Y el resto de los espa&ntilde;oles piensa que esa cuesti&oacute;n tambi&eacute;n les afecta y que hay que contar con su opini&oacute;n. Cada una de estas opciones es leg&iacute;tima y el problema no se puede resolver negando legitimidad a alguna de las partes. Los no independentistas apelan a que la secesi&oacute;n ser&iacute;a inconstitucional. Los independentistas se apoyan en un &ldquo;principio democr&aacute;tico&rdquo;, previo a la constituci&oacute;n, que reconoce a los individuos el derecho a decidir sobre el modo de organizarse pol&iacute;ticamente, derecho por cierto en el que se basa la capacidad constituyente de los ciudadanos.&nbsp;El derecho de toda Espa&ntilde;a a intervenir es aceptado por los espa&ntilde;olistas, porque piensan que les favorece, y es negado por los secesionistas, que consideran que es asunto exclusivamente catal&aacute;n. Pero apelan a los derechos hist&oacute;ricos, y derechos hist&oacute;ricos podemos esgrimir todos.
    </p><p class="article-text">
        Parece justificado que todos los espa&ntilde;oles tengan que participar en la soluci&oacute;n de este problema. La larga comunicaci&oacute;n entre Catalunya y el resto de Espa&ntilde;a, aceptada durante siglos, institucionalizada voluntariamente en la Constituci&oacute;n de 1978, ha creado lazos e intereses que son dif&iacute;ciles de romper y que exigen un acuerdo. El Tribunal Supremo de Estados Unidos reconoci&oacute; esta misma situaci&oacute;n&nbsp;en su &aacute;mbito: &ldquo;Cualquiera de los Estados que forman parte de la Uni&oacute;n norteamericana est&aacute; inhabilitado para romper la relaci&oacute;n que le une a ella&rdquo; porque ese resultado &ldquo;no es artificial y arbitrario&rdquo; sino un entramado de historias e intereses comunes que no admite otra forma de disoluci&oacute;n que &ldquo;mediante la revoluci&oacute;n o el consentimiento de los dem&aacute;s Estados&rdquo;. Esto ocurre tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a. Un personaje de tanta relevancia para el nacionalismo catal&aacute;n como Prat de la Riba escribi&oacute;:&ldquo; La vida en com&uacute;n desde antiguo ha creado v&iacute;nculos con la unidad m&aacute;s amplia de Espa&ntilde;a que no pueden quebrarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la soluci&oacute;n canadiense para Quebec, elogiada por muchos representantes de partidos independentistas, exige la participaci&oacute;n de toda la naci&oacute;n. El Tribunal Supremo de Canad&aacute; permiti&oacute; un refer&eacute;ndum no vinculante sobre la autodeterminaci&oacute;n de Quebec, y a&ntilde;adi&oacute; que si hab&iacute;a una mayor&iacute;a suficiente a favor de ella, el gobierno deber&iacute;a tomarla en consideraci&oacute;n y permitir el comienzo de negociaciones. Pero en ellas deber&iacute;an intervenir las dem&aacute;s provincias de Canad&aacute;. &ldquo;Una decisi&oacute;n unilateral de los quebequenses a favor de la secesi&oacute;n comprometer&iacute;a los derechos de los no quebequense&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El president Aragon&egrave;s ha pedido un dictamen sobre las posibles formas de un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n y seg&uacute;n la prensa los expertos le han propuesto cinco posibles modos. En tres de ellos se incluye consultar a todos los espa&ntilde;oles. Me parece que es un s&iacute;ntoma m&aacute;s de que el &ldquo;conflicto catal&aacute;n&rdquo; puede convertirse en el &ldquo;problema catal&aacute;n&rdquo; y eso me parece buena noticia.
    </p><p class="article-text">
        Planteadas as&iacute; las cosas podemos empezar a explorar muchos caminos que han estado siempre bloqueados por el miedo o por la animosidad de los nacionalismos excluyentes, sean centralistas o perif&eacute;ricos. El formato &ldquo;conflicto&rdquo; no permite el debate. Como dec&iacute;a Voltaire, &ldquo;la raz&oacute;n es esa cosa que el hombre utiliza cuando est&aacute; tranquilo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Plantearlo como &ldquo;problema&rdquo; exige un aprendizaje por parte de todos. No s&eacute; si los pol&iacute;ticos bregados en la lucha est&aacute;n en condiciones de liderar el cambio, porque el formato conflicto plantea las cosas de forma muy anacr&oacute;nica, sin atender a los cambios pol&iacute;ticos que se est&aacute;n produciendo en el mundo. Por ejemplo, a la renovaci&oacute;n del concepto de soberan&iacute;a. Este concepto, que se invent&oacute; para defender a la monarqu&iacute;a absolutista, ha perdido su rigor monol&iacute;tico que amparaba a un poder monol&iacute;tico tambi&eacute;n.&nbsp;Estados Unidos nunca padeci&oacute; esa herencia absolutista que Espa&ntilde;a mantuvo, y acept&oacute; desde el principio una &ldquo;soberan&iacute;a dual&rdquo;, repartida entre el Estado federal y el resto de los Estados. Por cierto, en Catalunya siempre ha habido un &ldquo;patriotismo dual&rdquo;, como ha puesto de manifiesto&nbsp;Roberto Fern&aacute;ndez, Premio Nacional de Historia,&nbsp;en su obra 'Combate por la concordia'. Francesc Camb&oacute; quer&iacute;a &ldquo;una Catalunya grande en una Espa&ntilde;a fuerte&rdquo;. La Uni&oacute;n Europea se organiza como una &ldquo;soberan&iacute;a compartida&rdquo; (<em>sovereignity pooling</em>). Hay formas interesantes para explorar, como el &ldquo;federalismo cooperativo&rdquo; alem&aacute;n, que impone la obligaci&oacute;n de las regiones de ayudarse mutuamente. Es posible un &ldquo;ejercicio mancomunado de los poderes&rdquo;, que consiste en que &ldquo;varias instancias estatales participan en un &uacute;nico mecanismo de decisi&oacute;n&rdquo; (Albert&iacute; i Rovira).
    </p><p class="article-text">
        El Estado totalitario, absolutista, del que deriva el viejo concepto de soberan&iacute;a,&nbsp;hab&iacute;a eliminado la sociedad civil y ahora es necesario fortalecerla. El poder jer&aacute;rquico es sustituido por un &ldquo;poder cooperativo&rdquo; (Innerarity), un gobierno en varios niveles (<em>multilevel governance</em>), la nueva pol&iacute;tica debe entenderse como una &ldquo;organizaci&oacute;n de la interdependencia&rdquo; (Mayntz), se convierte en gesti&oacute;n de redes (Natera). El tema de la cogobernanza permite tambi&eacute;n explorar nuevas formas de hacer pol&iacute;tica. El debate actual est&aacute; llevado a cabo por pol&iacute;ticos viejos, que padecen lo que los psic&oacute;logos llaman &ldquo;enfermedad de las categor&iacute;as&rdquo;, un envaramiento, una momificaci&oacute;n de los conceptos que les priva de su utilidad para resolver problemas. Quien, por ejemplo, se encrespe al o&iacute;r la palabra &ldquo;naci&oacute;n de naciones&rdquo;, olvida que Fraga escribi&oacute;: &ldquo;A m&iacute; me gusta la expresi&oacute;n 'naci&oacute;n de naciones', soy admirador de don Ram&oacute;n L&aacute;zaro y de don Antonio de Capmany, que escribi&oacute; en castellano cl&aacute;sico sus magn&iacute;ficos libros sobre Catalunya&rdquo;.&nbsp;Peces Barba, en su libro 'La elaboraci&oacute;n de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola', sostiene que Espa&ntilde;a puede comprender en su seno otras naciones. Tambi&eacute;n Sol&eacute; Tura pensaba que se estaba definiendo a Espa&ntilde;a como una &ldquo;naci&oacute;n de naciones&rdquo;.&nbsp;A&ntilde;os despu&eacute;s, en un art&iacute;culo publicado en <em>El Pa&iacute;s</em> (26.7.2010) Felipe Gonz&aacute;lez y Carme Chac&oacute;n escriben: &ldquo;La concepci&oacute;n de Espa&ntilde;a como &lsquo;Naci&oacute;n de naciones&rsquo; nos fortalece a todos.
    </p><p class="article-text">
        Desde el planteamiento de este art&iacute;culo podemos tratar el tema de la amnist&iacute;a. Entre los motivos que las justifican est&aacute; un cambio de r&eacute;gimen, un deseo de comenzar de cero. Creo que el compromiso firme de pasar del formato &ldquo;conflicto&rdquo; al formato &ldquo;problema&rdquo; puede considerarse un cambio semejante. Pero implica deponer las armas &ndash;ret&oacute;ricas y emocionales&ndash;, rechazar rotundamente cualquier medida unilateral, admitir los derechos de las tres partes implicadas y explorar, como en el caso canadiense, todas las posibilidades que la Constituci&oacute;n permita o incluso la posibilidad de un cambio constitucional&nbsp;si lo aprueba una mayor&iacute;a de espa&ntilde;oles. El objetivo: una soluci&oacute;n <em>win-win</em>, de suma positiva, en el que todos podamos salir beneficiados. A m&iacute; me parece posible, incluso en estos momentos poco optimistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Marina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/catalunya-conflicto-problema_129_10600860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Oct 2023 21:11:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Catalunya: ¿conflicto o problema?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién decide mi voto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/decide-voto_129_10323403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfe19fcf-0e9c-45f4-a3c4-f9f54f8ae41d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién decide mi voto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La polarización política es difícil de atajar porque no se basa en intereses sino en valores existenciales que se consideran irrenunciables. En la división entre “nosotros” y “ellos”, los otros son siempre moralmente defectuosos </p><p class="subtitle">El apoyo al derecho al aborto en Estados Unidos aumenta un año después de su anulación en el Supremo</p></div><p class="article-text">
        La respuesta parece evidente: yo. Nadie me lo impone. Pero formular&eacute; la pregunta de otra manera. &iquest;Qui&eacute;n decide mis preferencias? &iquest;Por qu&eacute; me gustan unas personas m&aacute;s que otras, unas actividades m&aacute;s que otras, unas ideolog&iacute;as m&aacute;s que otras? Son preferencias m&iacute;as, sin duda, pero que no s&eacute; de d&oacute;nde vienen. Todas las elecciones pol&iacute;ticas suscitan una vaga esperanza de racionalidad en el votante. En teor&iacute;a, los datos, los argumentos, deber&iacute;an guiar nuestras decisiones. Por desgracia, casi nunca ocurre as&iacute;. Las campa&ntilde;as son emocionales, porque el mundo de la pol&iacute;tica lo es, lo que nos remite&nbsp;a un hecho fundamental: al ser humano le cuesta mucho comportarse racionalmente. Voltaire dec&iacute;a: &ldquo;La raz&oacute;n es algo que el hombre usa cuando est&aacute; tranquilo&rdquo;. Keynes advirti&oacute; que las decisiones econ&oacute;micas las tomaban los <em>animal spirits</em>, las emociones, y Daniel Kahnemann, el &uacute;nico psic&oacute;logo que ha ganado un Premio Nobel de Econom&iacute;a, ha alertado acerca de la irracionalidad de nuestros comportamientos.
    </p><p class="article-text">
        La polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica es dif&iacute;cil de atajar porque no se basa en intereses (sobre ellos se pueden negociar) sino en valores existenciales que se consideran irrenunciables. En la divisi&oacute;n entre &ldquo;nosotros&rdquo; y &ldquo;ellos&rdquo;, los otros son siempre moralmente defectuosos. Y contra los malos hay que ser implacables. Las posturas tienden por ello a hacerse m&aacute;s simplificadoras y blindadas. La fuerza del puritanismo <em>woke</em> o del de la ultraderecha es una clara muestra de esta deriva.
    </p><p class="article-text">
        Para desactivar esa escalada me parece importante llamar la atenci&oacute;n sobre la fragilidad de nuestras elecciones pol&iacute;ticas. Conocerla es una cura de humildad que puede librarnos de excesivos fervores emocionales. Todos estamos sujetos a ciertos mecanismos psicol&oacute;gicos que producen sesgos cognitivos y afectivos que no hemos elegido, que act&uacute;an dentro de nosotros provocando falsas evidencias que no podemos evitar. Suelo compararlos&nbsp;con las ilusiones &oacute;pticas. En ciertas figuras geom&eacute;tricas no puedo dejar de ver que una l&iacute;nea es m&aacute;s larga que otra. Las mido y&nbsp; compruebo que son iguales, pero ese conocimiento no impide que las siga viendo como desiguales. Todos vemos que el sol se mueve en el cielo. No podemos dejar de hacerlo, aunque la astronom&iacute;a nos diga que es una ilusi&oacute;n, que es la tierra la que se mueve. &iquest;C&oacute;mo vamos a ser nosotros los que nos&nbsp;estamos moviendo si sentimos el suelo estable bajo nuestros pies?
    </p><p class="article-text">
        La psicolog&iacute;a de las decisiones pol&iacute;ticas es un campo que deber&iacute;amos conocer todos los ciudadanos, porque nos har&iacute;a desconfiar de nuestras evidencias ideol&oacute;gicas. Por ejemplo, tendemos a justificar nuestra simpat&iacute;a por un partido pol&iacute;tico aduciendo razones, pero las investigaciones muestran que primero se decide y luego se intenta justificar la decisi&oacute;n. Sucede lo mismo en el enamoramiento. Vuelvo a insistir que no se trata de ning&uacute;n tipo de falta moral, sino de un mecanismo autom&aacute;tico de nuestra inteligencia, que puede hacernos tomar malas decisiones&nbsp;si no lo conocemos. Tenemos un pasado tribal, que evolutivamente troquel&oacute; nuestro cerebro m&aacute;s antiguo. La necesidad de integrarnos en grupos, de reforzar su coherencia, de adquirir certezas a base de reforzar las certezas de los dem&aacute;s, es una pulsi&oacute;n profunda que emerge con fuerza en muchas situaciones. Nuestras herramientas cognitivas m&aacute;s modernas pueden ser incapaces de evaluar y controlar la llamada del grupo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; unas personas son conservadoras o progresistas, de derechas o de izquierdas, republicanas o dem&oacute;cratas en EEUU? Ambas posturas implican la elecci&oacute;n de un complejo sistema impl&iacute;cito, que puede mantenerse oculto si no nos empe&ntilde;amos en revelarlo, y que dirige las preferencias. Tanto la mentalidad conservadora como la mentalidad progresista defienden ideas cuya relaci&oacute;n resulta dif&iacute;cil de percibir. George Lakoff &ndash;en su libro <em>Pol&iacute;tica moral. C&oacute;mo piensan progresistas y conservadores</em>&ndash; se pregunt&oacute; qu&eacute; pod&iacute;an tener en com&uacute;n distintas tesis republicanas en Estados Unidos: la oposici&oacute;n al aborto, la defensa de la pena de muerte, la oposici&oacute;n al ecologismo, al cambio clim&aacute;tico, al control de armas, o al salario m&iacute;nimo. En Espa&ntilde;a, estudi&eacute; ese sistema impl&iacute;cito en el ideario de Vox. &iquest;Qu&eacute; une la lucha contra el aborto, el patriotismo, las fobias LGTBI, la defensa de la caza, los toros y las procesiones de Semana Santa, y las pol&iacute;ticas neoliberales? Los dem&oacute;cratas americanos acusan a los republicanos de defender la vida del no nacido, pero&nbsp;negarse a aprobar programas de asistencia sanitaria al ya nacido. Los conservadores piensan que las ayudas sociales son inmorales porque minan la disciplina y la responsabilidad del individuo. Hablan de disciplina y resistencia, mientras que los progresistas hablan de preocupaci&oacute;n por los d&eacute;biles, de justicia social, de necesidades y ayudas. Los dem&oacute;cratas americanos acusan a los republicanos de no tener compasi&oacute;n, y los republicanos acusan a los dem&oacute;cratas de que solo tienen compasi&oacute;n, pero que les faltan otros valores esenciales: amor a la libertad, valoraci&oacute;n del esfuerzo personal, lealtad y patriotismo. Las diferencias se manifiestan tambi&eacute;n al tratar el tema de la desigualdad. Hace ya&nbsp; muchos a&ntilde;os que Norberto Bobbio consider&oacute; que el modo de concebirla era la principal diferencia entre derechas e izquierdas (Bobbio,N.: <em>Destra e sinistra. Ragioni e significati di una distinzione pol&iacute;tica</em>). Las derechas creen que es un hecho natural e irremediable; la izquierda, que es una creaci&oacute;n social y una injusticia. En Estados Unidos una parte importante del electorado republicano piensa que el pobre es responsable de su pobreza. Las diferencias contin&uacute;an present&aacute;ndose en la idea del Estado (m&iacute;nimo para los conservadores y m&aacute;ximo para los progresistas), de la libertad (puramente negativa para unos y positiva para otros), del&nbsp; bien com&uacute;n o de la justicia social (para los republicanos una trampa para justificar la injerencia del Estado), del patriotismo (nacionalismo republicano frente a multilateralismo dem&oacute;crata).
    </p><p class="article-text">
        He formulado esas diferencias conceptualmente y, por supuesto, son posturas que se puede intentar debatir racionalmente. Pero no lo hacemos. Abrazamos una u otra porque su verdad nos parece evidente e incontrovertible. Quien no&nbsp;la vea tiene que tener alg&uacute;n fallo cognitivo o moral. Funciona un mecanismo parecido al de las creencias religiosas. Pero, vuelvo a decir, la preferencia por una concepci&oacute;n del mundo tiene ra&iacute;ces&nbsp;profundas y poco conscientes. Hay expertos que sostienen que la elecci&oacute;n pol&iacute;tica puede estar incluso gen&eacute;ticamente influida. Hatemi y colegas, a partir del an&aacute;lisis del ADN de doce mil personas, han cre&iacute;do descubrir un componente gen&eacute;tico en esa elecci&oacute;n&nbsp;(Hatemi, P.K. et alt: &ldquo;Genome-Wide Analysis of Liberal and Conservative Political Attitudes&rdquo;). No es que haya un gen de derechas o un gen de izquierdas. El asunto es m&aacute;s sutil. La distribuci&oacute;n de neurotransmisores en un individuo le hacen m&aacute;s sensible a las amenazas y al miedo, o m&aacute;s propenso a disfrutar&nbsp;con la novedad. Diferentes pruebas en Estados Unidos muestran que los republicanos valoran m&aacute;s la seguridad y el orden&nbsp;mientras que los dem&oacute;cratas disfrutan m&aacute;s con la novedad, el cambio y la b&uacute;squeda de emociones. En realidad hay que entenderlo al rev&eacute;s. Quienes prefieren la seguridad y el orden son pol&iacute;ticamente republicanos. Creo que esos resultados&nbsp;son extrapolables a nuestro pa&iacute;s. Estudios hechos a partir de los modelos de personalidad corroboran esta visi&oacute;n. Moscovici, Chirumbolo, Sensales y otros han visto la correlaci&oacute;n de las preferencias pol&iacute;ticas un rasgo de personalidad: la apertura a la experiencia, y,&nbsp; en especial,&nbsp;con lo que los psic&oacute;logos llaman &ldquo;locus de control&rdquo;. Este &uacute;ltimo punto me parece interesante. Ante un hecho hay personas que insisten en la responsabilidad individual&nbsp; (locus de control interno), y otros que insisten en la responsabilidad social (locus de control externo). Los primeros tienden a ser de derechas y los segundos de izquierdas. Al explicar algunos temas sociales como la pobreza, el paro o la enfermedad, las personas conservadoras hacen referencia a la responsabilidad individual, mientras las personas de izquierdas y los progresistas tienden a usar explicaciones de tipo social. En otras palabras, las personas de derechas tienden a sentirse m&aacute;s responsables de lo que les ocurre, a creer que pueden controlar los acontecimientos y que son menos vulnerables y, adem&aacute;s, suelen considerar adecuadas las ayudas que la sociedad ofrece a los grupos sociales m&aacute;s desfavorecidos. Por el contrario, las personas de izquierdas, cuyo estilo de atribuci&oacute;n es externo, se sienten m&aacute;s expuestas a eventuales riesgos que no pueden controlar, como el paro; tienden a juzgar insuficientes las ayudas que la sociedad ofrece a quienes tienen dificultades, y consideran que la injusticia social es el origen del malestar de estas personas (Heaven,P.C.: &ldquo;Suggestion for Reducing Unemplyment: A study of Protestant Work Ethic and Economic Locus of Control Beliefs&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Con este art&iacute;culo solo pretendo alertar sobre la precariedad de nuestras decisiones pol&iacute;ticas. Es conveniente pensar que tal vez el contrario tenga raz&oacute;n en algo de lo que dice. Como en el caso de las ilusiones &oacute;pticas que mencion&eacute;, es dif&iacute;cil que podamos cambiar nuestras preferencias. La &uacute;nica y dif&iacute;cil soluci&oacute;n es intentar dejarlas en suspenso, desconfiar de nuestras certezas emocionales, y pensar en las opciones pol&iacute;ticas con la m&aacute;xima objetividad posible, a sabiendas de que nuestras inclinaciones b&aacute;sicas probablemente no cambiar&aacute;n. Eso supone que se puede votar a un partido que emocionalmente nos disguste. Esta es la esencia de la libertad. Ya lo dec&iacute;a el viejo Spinoza con una frase enigm&aacute;tica: &ldquo;La libertad es una necesidad conocida&rdquo;. La necesidad son esos automatismos psicol&oacute;gicos de que he hablado. Conocerlos no nos permite eliminarlos, pero s&iacute; evitar que influyan ciegamente en nuestra decisi&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Marina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/decide-voto_129_10323403.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jun 2023 20:29:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién decide mi voto?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Votaciones,Izquierda,Derecha,Democracia,Ideología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién teme a la IA feroz?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/teme-ia-feroz_129_10157901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fb83317-88e2-48d2-917d-2ae16e295bbe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién teme a la IA feroz?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mal uso de la Inteligencia artificial es peligrosísimo, como lo es el mal uso de la inteligencia natural. Pero el uso no es una propiedad intrínseca de la IA, sino del componente humano unido a ella</p><p class="subtitle">Consigue tu revista - Hazte socio o socia de elDiario.es ahora y te enviamos a casa gratis nuestra revista especial 'Inteligencia artificial: riesgos, verdades y mentiras'</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Un fantasma recorre Europa: el comunismo&rdquo;, as&iacute; comienza el manifiesto comunista de Karl Marx. Hoy podr&iacute;amos decir: &ldquo;Un fantasma recorre el mundo: la Inteligencia Artificial&rdquo;. De repente se ha desencadenado un miedo global. Conocidos cient&iacute;ficos y empresarios escriben una carta pidiendo que se detengan las investigaciones durante seis meses, y el aire se llena de presagios apocal&iacute;pticos. &iquest;A qu&eacute; viene ese sobresalto? &iquest;Ha sucedido algo imprevisto?
    </p><p class="article-text">
        La historia de lA es muy larga. En 1957, Simon, Shaw y Newell dejaron pasmados a los expertos al presentar <em>General Problem Solver, </em>un solucionador general de problemas, aprovechando una tecnolog&iacute;a digital a&uacute;n en mantillas. En 1964, Josep Weizembaum, del MIT,&nbsp; cre&oacute; el programa ELIZA, que simulaba ser una psicoterapeuta que conversaba en lenguaje natural con el usuario,&nbsp;y que asust&oacute; por su verosimilitud. Cuando, en 1997, el programa <em>Deeper Blue</em> de IBM<em> </em>venci&oacute; a Kasparov, hubo una conmoci&oacute;n mundial pensando que la inteligencia humana hab&iacute;a sido definitivamente superada. Ray Kurweil, el hombre que seg&uacute;n Bill Gates ha comprendido mejor el futuro de la Inteligencia Artificial, anunci&oacute; en 2005 el advenimiento de la Singularidad (una nueva especie humana h&iacute;brida de tecnolog&iacute;a) en <em>The Singularity Is Near.</em> En 1998, Nick Bostron, autor de <em>Superinteligencia, </em>fund&oacute; la World Transhumanist Association para estudiar la superaci&oacute;n de la humanidad. En 2013, la Universidad de Oxford public&oacute; <em>The&nbsp;Future&nbsp;of&nbsp;Employment, </em>advirtiendo que el 47% de los actuales puestos de trabajo van a desaparecer con las nuevas tecnolog&iacute;as. Elon Musk funda Neurolink Corporation, en 2016, para implantar microchips en cerebros humanos.
    </p><p class="article-text">
        Si todas estas noticias eran conocidas, &iquest;por qu&eacute; ahora ha sonado la alarma? Por dos razones: porque el alarde tecnol&oacute;gico del ChatGPT3 es f&aacute;cilmente comprensible y porque el cambio viene mas r&aacute;pido de lo que pens&aacute;bamos. Despu&eacute;s de o&iacute;r tantas veces gritar &ldquo;&iexcl;Que viene el lobo!&rdquo;, ahora parece que viene de verdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n tiene miedo de la Inteligencia Artificial? Mucha gente: quienes temen perder su puesto de trabajo, los que auguran una servidumbre del sujeto humano, los que prev&eacute;n un mundo artificial imposible de comprender, la anulaci&oacute;n de la democracia, el imperio de la desinformaci&oacute;n y el aumento de la desigualdad. &iquest;Qu&eacute; hay de verdad en todo esto? Para contestar a esa pregunta, que es esencial para el mundo de la educaci&oacute;n, hay que saber cu&aacute;les son las capacidades de la IA:
    </p><p class="article-text">
        	 &nbsp; &nbsp;  1. La IA puede compilar y relacionar gigantescas masas de datos, e integrarlos en aplicaciones que superan la capacidad humana.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp; &nbsp; &nbsp; 2. La IA puede reconocer patrones en esa enorme masa de datos, incluso patrones no detectables para la inteligencia humana.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp; &nbsp; &nbsp; 3. La IA aplicada a la rob&oacute;tica puede dirigir robots capaces de operaciones complejas y sofisticadas, y la &ldquo;Inteligencia Artificial Adaptativa&rdquo; puede ser eficaz en entornos cambiantes...
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp; &nbsp; &nbsp; 4. La IA, gracias al <em>Deep Learning , </em>aprende con incre&iacute;ble rapidez. El programa AlphaZero, inventado por DeepMind, puede aprender a jugar al ajedrez a alto nivel en 4 horas. Puede aprender incluso a dise&ntilde;ar programas m&aacute;s potentes de IA.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp; &nbsp; &nbsp; 5. La IA puede generar textos complejos en lenguaje natural, aprovechando colosales bancos de datos y una velocidad de lectura gigantesca. Es el reino de la Inteligencia Artificial generativa.
    </p><p class="article-text">
        Estas funciones en s&iacute; son admirables, como lo son las de la inteligencia humana. Pero&nbsp;ya sabemos que una cosa es la inteligencia como capacidad y otra es el uso que se haga de esa inteligencia. Mi maestro Robert Sternberg, uno de los grandes psic&oacute;logos del siglo pasado, se pregunt&oacute; con raz&oacute;n: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; si somos tan inteligentes hacemos tantas tonter&iacute;as?&rdquo;. Porque el uso de esa formidable maquinaria que es la inteligencia, sea artificial o natural, supone una capacidad de un nivel de complejidad superior: saber utilizarla. De ella dependen la acci&oacute;n, la elecci&oacute;n de proyectos, los criterios de evaluaci&oacute;n, la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre los resultados de la computaci&oacute;n inteligente, el engranaje con el mundo de las emociones, y las implicaciones &eacute;ticas y pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mal uso de la Inteligencia artificial es peligros&iacute;simo, como lo es el mal uso de la inteligencia natural. Pero el uso no es una propiedad intr&iacute;nseca de la IA, sino del componente humano unido a ella. La capacidad de reconocer patrones, por ejemplo, nos permite crear conceptos, comprender los procesos, crear teor&iacute;as, identificar nuevas mol&eacute;culas, pero tambi&eacute;n discriminar a las personas, establecer sistemas de control por reconocimiento facial, implantar lo que Shosana Zuboff ha llamado &ldquo;capitalismo de la vigilancia&rdquo;. Los recursos de la Inteligencia artificial potencian cualquier tipo de actividad, las beneficiosas y las criminales. Mejoran el diagnostico m&eacute;dico, la invenci&oacute;n de vacunas, pero tambien la letalidad de las armas o el poder de la delincuencia. Han ayudado a desarrollar t&eacute;cnicas de adoctrinamiento y persuasi&oacute;n, como las estudiadas por B.J.Fogg, fundador del <em>Persuasive Tech Lab </em>de la universidad de Stanford, cuya obra m&aacute;s conocida es <em>Tecnolog&iacute;as persuasivas: usar ordenadores para cambia lo que pensamos y hacemos. </em>Otro experto, Nir Eyal, titula el suyo <em>Enganchados: c&oacute;mo dise&ntilde;ar productos para crear h&aacute;bitos. </em>Nicholas Carr se pregunta: &iquest;Google nos est&aacute; haciendo est&uacute;pidos? &iquest;Qu&eacute; est&aacute; haciendo Internet con nuestras mentes? Sean Parker, primer presidente de Facebook, contesta:&nbsp;&ldquo;Solo Dios sabe c&oacute;mo est&aacute; influyendo en el cerebro de los ni&ntilde;os&rdquo;. Y Jaron Lanier, uno de los grandes revolucionarios inform&aacute;ticos, remata: los est&aacute; incluyendo en el reba&ntilde;o digital.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso no lo est&aacute; haciendo la inteligencia artificial, sino las personas que la utilizan, tanto los dise&ntilde;adores como los usuarios. Son sistemas extraordinariamente poderosos y van ser utilizados por quien quiera ejercer el poder, sea pol&iacute;tico, econ&oacute;mico o religioso. El poder tiende a ser expansivo siempre. No tiene sistemas internos de frenado. Por eso, la petici&oacute;n de una moratoria de seis meses es ingenua e in&uacute;til. Solo servir&iacute;a para que los desaprensivos la aprovecharan para progresar en la carrera competitiva. El freno debe ser exterior. &iquest;Por parte del Estado? En parte s&iacute;, y de hecho se est&aacute;n estudiando formas de regulaci&oacute;n, pero dado que el Estado forma parte del sistema de poder, tampoco tiene frenos y no puede ser la garant&iacute;a de &uacute;ltimo recurso. Al final tenemos que confiar en el ciudadano. La Inteligencia Artificial es peligrosa solo si su ultimo usuario decide que no lo sea. Los algoritmos solo manejan informaci&oacute;n, y &uacute;nicamente pueden dirigir la acci&oacute;n de robots, no de seres humanos, a no ser que estos hayan sido previamente robotizados. Este es el punto clave. La conducta adictiva que estamos demostrando con los m&oacute;viles, la credulidad frente a las redes, el uso de c&aacute;maras de eco y filtros burbuja para formar tribus identitarias cerradas, la transferencia de la toma de decisiones a sistemas de IA, y la crisis del pensamiento cr&iacute;tico generalizada incluso en las grandes universidades americanas (como han puesto de manifiesto Haidt y Lukianoff), permiten temer una robotizaci&oacute;n voluntaria por comodidad.
    </p><p class="article-text">
        Es aqu&iacute; donde entra la educaci&oacute;n. Ante unas poderosas tecnolog&iacute;as de la inteligencia debemos formar un especial modo de usar la inteligencia humana. Una realidad digitalmente expandida necesita&nbsp; una inteligencia humana expandida tambi&eacute;n. Este es el tema del momento: &iquest;qu&eacute; tipo de inteligencia debe ayudar a formar la educaci&oacute;n para no desaprovechar el gigantesco poder de la tecnolog&iacute;a ni dejarse suplantar por &eacute;l? No se trata de una mera curiosidad te&oacute;rica. Para la educaci&oacute;n plantea un problema pr&aacute;ctico ineludible y urgente. Por desgracia, estamos empantanados en disputas superficiales, sin entrar en el debate central. En nuestras aulas est&aacute; ya la 'Generaci&oacute;n Centauro', que va a tener que integrar los dos tipos de inteligencia,&nbsp;la natural y la artificial. &iquest;Qui&eacute;n va a decidir c&oacute;mo se hace esa fusi&oacute;n?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El nombre de Generaci&oacute;n Centauro procede de un comentario que hizo Kasparov despu&eacute;s&nbsp;de perder con el programa inform&aacute;tico de IBM. Le preguntaron c&oacute;mo podr&iacute;a ser el jugador de ajedrez del siglo XXI, puesto que no podr&iacute;a vencer a un programa de IA. Kasparov respondi&oacute;: &ldquo;Ser&aacute; un jugador Centauro. Una inteligencia humana que jugar&aacute; con la ayuda de su ordenador&rdquo;. Invent&oacute; entonces (1998) el &ldquo;ajedrez avanzado&rdquo;. Pues bien, necesitamos, a todos los niveles -cognitivo, emocional, pr&aacute;ctico, &eacute;tico- una &ldquo;inteligencia avanzada&rdquo;, capaz de enfrentarse a las nuevas posibilidades. Las investigaciones sobre &ldquo;Inteligencia humana ampliada&rdquo; van en esta direcci&oacute;n, que me parece muy prometedora porque&nbsp; no pretende que la inteligencia artificial suplante a la natural, sino que la ayude a ampliar sus recursos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto suena muy bien, pero llevarlo a las aulas, implementarlo en curr&iacute;culos, formar a los docentes que han de dirigir su aplicaci&oacute;n, es enormemente complicado. No tenemos tiempo que perder. Pero lo perderemos si la sociedad no se da cuenta de c&oacute;mo le afecta este asunto. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Marina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/teme-ia-feroz_129_10157901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Apr 2023 19:44:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién teme a la IA feroz?]]></media:title>
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