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    <title><![CDATA[elDiario.es - Vicente Larraga]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/vicente-larraga/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Vicente Larraga]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sin ética, la ciencia se cae]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/etica-ciencia-cae_129_10161479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52c117db-edc0-4d41-9e9b-cf96b2380b3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin ética, la ciencia se cae"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Casi todo vale a ciertas universidades para estar en un buen lugar que atraerá más alumnos, más empresas que busquen proyectos para sus productos, mejores científicos en su profesorado, etc. Se ha degradado lo que era el papel esencial de los antiguos editores científicos</p><p class="subtitle">Podredumbre en la Universidad española
</p></div><p class="article-text">
        Vivimos en una &eacute;poca en la que la ciencia representa el soporte de numerosos avances y sus resultados han cambiado las sociedades de una forma evidente desde hace dos siglos. Adem&aacute;s, la sociedad es consciente de ello. La ciencia y el aprovechamiento de sus resultados se basan en la confianza en los cient&iacute;ficos y la forma en la que han obtenido dichos resultados. Se puede estar en desacuerdo sobre una tesis expuesta por un cient&iacute;fico en un determinado tema. No obstante, hasta hace pocos a&ntilde;os no se dudaba de los datos aportados y que se han obtenido despu&eacute;s de un trabajo objetivo y contrastado. Desgraciadamente, ahora se duda de ellos (populismo, negacionismo) y basta un <em>tuit</em> en redes sociales para descalificar el trabajo y las propuestas realizadas.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el apoyo a la ciencia por parte de la sociedad se ha visto sorprendentemente escenificado durante la reciente pandemia. En consecuencia, los sucesos de falta de &eacute;tica en el &aacute;mbito de la ciencia provocan entre los cient&iacute;ficos que trabajan por y para beneficio de la sociedad una sensaci&oacute;n de desencanto y crean una gran preocupaci&oacute;n, que llega hasta la repercusi&oacute;n medi&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Por esa raz&oacute;n, en el momento de la redacci&oacute;n de la Ley de la Ciencia de 2011, como ya se hab&iacute;an detectado problemas de fraude en instituciones tan prestigiosas como los Institutos Nacionales de la Salud, la ley incorpor&oacute; un art&iacute;culo 10 que propon&iacute;a la creaci&oacute;n del Comit&eacute; Espa&ntilde;ol de &Eacute;tica (lamentablemente este art&iacute;culo no tuvo desarrollo reglamentario y es como si no existiese). Por id&eacute;ntica preocupaci&oacute;n, en el segundo <a href="https://fundacionalternativas.org/publicaciones/2o-informe-sobre-la-ciencia-y-la-tecnologia-en-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe sobre la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a en Espa&ntilde;a</a>, que publica la Fundaci&oacute;n Alternativas &mdash;pronto aparecer&aacute; la cuarta edici&oacute;n&mdash;, ya se denunciaba que la ciencia estaba &ldquo;en una encrucijada&rdquo; y se expon&iacute;an las trampas que amenazaban al sistema cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico (A. Mu&ntilde;oz. van den Eynde y E. Mu&ntilde;oz, julio de 2019).
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que la gran mayor&iacute;a de los cient&iacute;ficos se comportan de una forma responsable desde el punto de vista &eacute;tico, pero algunos sucumben a la tentaci&oacute;n, bien por motivos monetarios, bien por soberbia intelectual, o por ambos. Ahora hemos sabido que algunos cient&iacute;ficos han mantenido una doble dependencia de su instituci&oacute;n espa&ntilde;ola, y a la vez de otra saud&iacute;, que les pagaba duplic&aacute;ndoles su salario. Tambi&eacute;n se integraban en algunas redes de publicaci&oacute;n firmando trabajos en los que no hab&iacute;an participado. Todo ello con objeto de mantener un elevad&iacute;simo nivel de publicaciones y conseguir las promociones y reconocimientos que ello conlleva. Este fen&oacute;meno no es nuevo; se lleva produciendo desde hace tiempo, como hemos visto.
    </p><p class="article-text">
        Las causas de tales comportamientos son variadas. En primer lugar, la presi&oacute;n institucional, que basa sus procesos de promoci&oacute;n en las publicaciones, con un claro predominio de la cantidad sobre la calidad en la mayor&iacute;a de los casos. Se habla mucho de excelencia, pero muchas veces no se profundiza en lo que dicen estas publicaciones o en lo que aportan, bien de novedad cient&iacute;fica o de productos que sean &uacute;tiles socialmente. Los &ldquo;rankings de universidades&rdquo; se basan en publicaciones, n&uacute;mero de premios Nobel que han pasado por ellas, etc. Casi todo vale para estar en un buen lugar que atraer&aacute; m&aacute;s alumnos, m&aacute;s empresas que busquen proyectos para sus productos, mejores cient&iacute;ficos en su profesorado, etc., y as&iacute; se alimenta la rueda. Curiosamente, las mejores instituciones acad&eacute;micas del mundo (las universidades de Oxford, Harvard, MIT) no est&aacute;n interesadas en la cantidad. En la selecci&oacute;n de candidatos, estas universidades les piden que elijan, de entre sus publicaciones, un n&uacute;mero reducido de las mismas, las que el candidato considere m&aacute;s representativas de su trabajo, y luego hablan con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la &eacute;tica empez&oacute; a quebrarse en el terreno de las publicaciones cuando las&nbsp;grandes editoriales cient&iacute;ficas vieron la oportunidad de mercado,&nbsp;buceando en la lucha por el prestigio y el orgullo tanto de las instituciones cient&iacute;ficas como de sus investigadores,&nbsp;y facilitaron esta situaci&oacute;n de <em>publicitis</em> e <em>impactolatr&iacute;a </em>para usar m&eacute;tricas<em> </em>(distintos &iacute;ndices de valoraci&oacute;n, cada vez m&aacute;s criticados por sus sesgos), aumentando&nbsp;as&iacute; la clientela de cient&iacute;ficos que est&eacute;n interesados en publicar en ellas y que pagan cantidades importantes de dinero por hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Se ha degradado lo que era el papel esencial de los antiguos editores cient&iacute;ficos, personas de indudable prestigio profesional y reconocida contribuci&oacute;n al avance de los conocimientos cient&iacute;ficos o t&eacute;cnicos, que decid&iacute;an tras la revisi&oacute;n de las aportaciones cient&iacute;ficas si autorizaban o no su publicaci&oacute;n. Ahora, son cient&iacute;ficos que no han hecho una gran carrera o que descansan en revisores an&oacute;nimos, de mucha influencia, lo que limita el arbitraje justo y racional o, lo que es peor, apuestan por la mercadotecnia (vender m&aacute;s y conseguir mejorar las lucrativas ganancias de sus editoriales). En resumen, se han convertido en <em>managers </em>del negocio editorial en muchos casos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n sufre con esta situaci&oacute;n? Obviamente, los cient&iacute;ficos, las instituciones cient&iacute;ficas y hasta las sociedades que pagan a quienes trabajan en el campo de la ciencia. La vigilancia institucional ha brillado por su ausencia; como se ha dicho, la Ley de Ciencia espa&ntilde;ola del a&ntilde;o 2011 preve&iacute;a el control &eacute;tico de la gesti&oacute;n de los resultados de la investigaci&oacute;n, y tal control no se ha desarrollado.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades acad&eacute;micas han mirado hacia otro lado en algunos casos. &iquest;Es posible que no le haya chocado a ninguna autoridad acad&eacute;mica que alguien de su claustro publique un art&iacute;culo cada tres d&iacute;as durante un a&ntilde;o entero?&nbsp;Hay que darles las gracias a los responsables de la <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/universidad-cordoba-suspende-empleo-sueldo-investigador-rafael-luque_1_10086186.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de C&oacute;rdoba</a> por decir el t&iacute;pico &ldquo;hasta aqu&iacute; hemos llegado&rdquo;. Esto ha servido para denunciar una situaci&oacute;n, todav&iacute;a limitada, pero que se podr&iacute;a convertir en un gran problema para la comunidad cient&iacute;fica en t&eacute;rminos de credibilidad.
    </p><p class="article-text">
        La profesi&oacute;n de cient&iacute;fico solo se sostiene por la calidad y la credibilidad. Un gran cient&iacute;fico, Sidney Brenner, un bi&oacute;logo b&aacute;sico, becario de Francis Crick en Inglaterra en la &eacute;poca del descubrimiento de la estructura del ADN y luego premio Nobel &eacute;l mismo por sus estudios sobre regulaci&oacute;n gen&eacute;tica en el gusano <em>C.elegans</em>, obtuvo dicho&nbsp;galard&oacute;n con un n&uacute;mero de publicaciones (menos de cincuenta) con las que hoy tendr&iacute;a problemas para obtener una plaza de titular (el nivel de entrada en la carrera cient&iacute;fica) en cualquier universidad u organismo p&uacute;blico de investigaci&oacute;n en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Se&ntilde;ores!, es la calidad, no la cantidad, lo que mide la eficacia y eficiencia de un cient&iacute;fico y, para medirla, lo que hace falta es leer los trabajos y valorar su importancia. No basta con el n&uacute;mero, el t&iacute;tulo de la publicaci&oacute;n y comprobar si la revista tiene mayor o menor &iacute;ndice de impacto, porque estas cifras de c&aacute;lculo lo que miden es la difusi&oacute;n de los trabajos, que depende de pr&aacute;cticas que pueden inducir a comportamientos ausentes de &eacute;tica, no la calidad de un trabajo. Tenemos que cambiar el enfoque o nos ir&aacute; mal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Larraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/etica-ciencia-cae_129_10161479.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Apr 2023 19:54:07 +0000]]></pubDate>
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