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    <title><![CDATA[elDiario.es - Dirk Holemans]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/dirk-holemans/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Dirk Holemans]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pensar más allá del crecimiento económico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pensar-crecimiento-economico_129_10200536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99c7c460-2c51-49c7-8238-f12f8eaccafb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pensar más allá del crecimiento económico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El modelo de una sociedad de consumo no sólo está fracasando desde el punto de vista medioambiental, sino también social. Los insípidos tomates, y desde luego los relucientes todoterrenos, están fuera del alcance de cada vez más personas</p><p class="subtitle">Reducir la jornada laboral, la reforma pendiente de Yolanda Díaz atravesada por la semana de cuatro días</p></div><p class="article-text">
        Hace no mucho, fila tras fila, las estanter&iacute;as de los supermercados del Reino Unido &ndash;normalmente repletas de tomates y otros alimentos frescos&ndash; quedaron vac&iacute;as. Fue una ca&iacute;da del modelo de supermercado, construido sobre una econom&iacute;a 24 horas, enfocado en proporcionar de todo en abundancia todo el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Fue tambi&eacute;n un recordatorio de que los alimentos y el resto de &ldquo;cosas&rdquo; de nuestra econom&iacute;a no caen del cielo, sino que exigen mano de obra (a menudo explotada), energ&iacute;a y recursos f&iacute;sicos, adem&aacute;s de contaminar el planeta. Un planeta que ha sobrepasado muchos de sus l&iacute;mites f&iacute;sicos y que se enfrenta cada vez m&aacute;s a los l&iacute;mites humanos: en n&uacute;mero, edad, energ&iacute;a y tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sistema econ&oacute;mico y pol&iacute;tico actual ha tocado techo. El informe m&aacute;s reciente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim&aacute;tico (IPCC, por sus siglas en ingl&eacute;s) deja claro que necesitamos grandes e inmediatas respuestas para dar salida a esta 'policrisis'. Lo cual exige un cambio fundamental en nuestra relaci&oacute;n con la naturaleza, como <a href="https://www.eea.europa.eu/publications/exiting-the-anthropocene/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;ala </a>la Agencia Europea de Medio Ambiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esto no significa un empeoramiento de nuestro nivel de vida, si exploramos c&oacute;mo es realmente una vida sana y de calidad. El sistema actual nos priva de sabor, alegr&iacute;a y tiempo. Puede que, por lo general, tengamos a nuestra disposici&oacute;n tomates frescos las 24 horas del d&iacute;a, pero suelen ser de una o dos variedades, sin que el sabor sea la prioridad.
    </p><p class="article-text">
        La diversidad de nuestros cultivos se ha desplomado desde principios del siglo XX en detrimento de nuestra salud (como deja claro nuestro creciente conocimiento de las bacterias intestinales) y de la naturaleza. El tomate rojo de invierno es un fracaso de la imaginaci&oacute;n y un simulacro de alimento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lo es el coche privado, que domina nuestras ciudades y su planificaci&oacute;n. Promovidos por las grandes corporaciones (que hace d&eacute;cadas, en EEUU, compraron las compa&ntilde;&iacute;as de tranv&iacute;as para cerrarlas, reduciendo nuestra capacidad de elecci&oacute;n), los coches ofrecen una falsa promesa de libertad individual.
    </p><p class="article-text">
        Los anuncios muestran grandes todoterrenos que sobrevuelan monta&ntilde;as y chapotean en lagos. En realidad, la mayor&iacute;a est&aacute;n aparcados, atascando nuestras ciudades o atrap&aacute;ndonos en atascos.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, una red de transporte p&uacute;blico amplia y eficiente, junto con carriles bici seguros y extensos, ofrece opciones reales de desplazamiento y m&aacute;s tiempo libre. Verdadera calidad de vida.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, necesitaremos algunos coches el&eacute;ctricos, pero no una sustituci&oacute;n 1:1 de los actuales dinosaurios mec&aacute;nicos. Ni Europa ni el mundo podr&aacute;n soportar la extracci&oacute;n de litio en Espa&ntilde;a, Portugal o Serbia, ni las mega f&aacute;bricas de bater&iacute;as en Hungr&iacute;a o Chequia, para nutrir los coches &ldquo;ecol&oacute;gicos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una caracter&iacute;stica esencial de la sociedad del hiperconsumo es la abundancia de la escasez. Las grandes corporaciones nos presentan cosas en las que nunca hab&iacute;amos reparado como si fueran un d&eacute;ficit y, por tanto, una necesidad. Pero esto es una fantas&iacute;a, al igual que la &uacute;ltima superproducci&oacute;n de Hollywood (que probablemente incluya mucha publicidad encubierta). Cada vez trabajamos m&aacute;s, sudamos el planeta con m&aacute;s dureza y m&aacute;s velocidad, para perseguir objetos que no nos satisfacen.
    </p><p class="article-text">
        Hay cosas que ofrecen ahorro de tiempo, pero el tiempo no se puede comprar, s&oacute;lo se puede vivir. Y nadie se acuesta en su lecho de muerte y gime: &ldquo;Ojal&aacute; hubiera pasado m&aacute;s tiempo en la oficina&rdquo;. Es uno de los motivos por los que la semana laboral de cuatro d&iacute;as sin rebaja salarial ha prendido en el Reino Unido. Otras naciones son m&aacute;s avanzadas en este sentido, o nunca cayeron de forma tan profunda en el modelo estadounidense de vivir para trabajar, en lugar de trabajar para vivir.
    </p><p class="article-text">
        Parte del tiempo de vida recuperado se podr&iacute;a dedicar a construir sociedades humanas sanas, donde la gente tenga la oportunidad de reunirse para reflexionar, desarrollar innovaciones sociales, cultivar sus propios alimentos y prestar cuidados a quienes los necesitan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El modelo de una sociedad de consumo no s&oacute;lo est&aacute; fracasando desde el punto de vista medioambiental, sino tambi&eacute;n social. La crisis del coste de la vida significa que incluso los ins&iacute;pidos tomates, y desde luego los relucientes todoterrenos, est&aacute;n fuera del alcance de cada vez m&aacute;s personas. Nuestra sociedad ha concentrado la riqueza en unas pocas manos, y desde los<em> chalecos amarillos </em>hasta el resto de la poblaci&oacute;n francesa, movilizada en los &uacute;ltimos meses contra la reforma de las pensiones, los ciudadanos est&aacute;n demostrando que ya no aguantan m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las alternativas, que se engloban bajo los nombres de decrecimiento o post crecimiento, imaginan otro tipo de econom&iacute;a. Una que lucha por una buena vida para todos dentro de los l&iacute;mites planetarios. En el congreso de tres d&iacute;as Beyond Growth 2023, organizado por el Parlamento Europeo, activistas por el decrecimiento se sentar&aacute;n junto a la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea, Ursula Von der Leyen, as&iacute; como junto a eurodiputados de cinco familias pol&iacute;ticas diferentes, organizaciones de la sociedad civil y sindicatos.
    </p><p class="article-text">
        Nueva Zelanda puede guiar nuestro camino: su presupuesto se gu&iacute;a por el &ldquo;marco de los est&aacute;ndares de vida&rdquo;, que tiene en cuenta por igual el impacto del gasto en el medio ambiente, el bienestar humano y la prosperidad. Otros lugares han adoptado &ldquo;la econom&iacute;a del donut&rdquo;, un modelo desarrollado por la economista Kate Raworth, como gu&iacute;a para vivir dentro de los l&iacute;mites planetarios y satisfacer al mismo tiempo las necesidades humanas.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad holandesa de <a href="https://www.theguardian.com/world/2020/mar/15/forward-thinking-utrecht-builds-car-free-district-for-12000-people" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Utrecht</a> ha planificado un barrio sin coches para m&aacute;s de diez mil habitantes. Estos ciudadanos disfrutar&aacute;n de espacios colectivos y parques infantiles, aire puro y una excelente red de carriles bici y transporte p&uacute;blico en sus proximidades. El modelo de Raworth es tambi&eacute;n la columna vertebral de ciudades como &Aacute;msterdam, donde se han destinado 26 millones de euros a parques y zonas verdes, o Bruselas, donde las empresas pueden acceder a un Fondo de Transici&oacute;n Econ&oacute;mica para avanzar hacia pr&aacute;cticas sostenibles.
    </p><p class="article-text">
        A nivel nacional, tambi&eacute;n hay algunos ejemplos incipientes en Europa que muestran un cambio sutil en el dise&ntilde;o y en la narrativa pol&iacute;tica, como los billetes de tren de 49 euros de Alemania (que forman parte de un plan de transporte p&uacute;blico de bajo coste) o los debates en Espa&ntilde;a y B&eacute;lgica en torno a la reducci&oacute;n de la jornada laboral.
    </p><p class="article-text">
        La democracia tiene que estar en el centro de esta transici&oacute;n. Hoy, las corporaciones &ndash;la mayor&iacute;a de las veces corporaciones olig&aacute;rquicas&ndash; tienen el control. En el cambio a un sistema de aprovisionamiento, los servicios p&uacute;blicos juegan un papel fundamental.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a las estanter&iacute;as de los supermercados brit&aacute;nicos, en algunas tiendas se pod&iacute;a leer una nota que dec&iacute;a: &ldquo;Por favor, compre s&oacute;lo lo que necesite para que todo el mundo tenga un poco&rdquo;. Esta es una noci&oacute;n crucial de la narrativa del decrecimiento: la suficiencia. S&oacute;lo necesitamos cierta cantidad y, al tomar &uacute;nicamente esa cantidad, cuidamos de los dem&aacute;s. Seg&uacute;n el reciente informe del IPCC, las medidas relativas a la demanda, en &aacute;mbitos como la movilidad y la agricultura, podr&iacute;an conducir a una disminuci&oacute;n del 60% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos que pudi&eacute;ramos no s&oacute;lo poner un tope a las emisiones de gases de efecto invernadero, sino tambi&eacute;n reducir, con un tope, los alquileres de la vivienda de unos niveles especulativos irracionales a una cifra razonable. Ello permitir&iacute;a a la gente trabajar menos horas, tener tiempo para cuidar de sus seres queridos y comprometerse con proyectos comunitarios. Pensar m&aacute;s all&aacute; del crecimiento consiste, en primer lugar, en imaginar m&aacute;s all&aacute; de las ideas arraigadas y superar los intereses creados. En &uacute;ltima instancia, se trata de que las comunidades co-dise&ntilde;en un futuro saludable, rico en cuidados y compasi&oacute;n, en gusto y tiempo, bajo en explotaci&oacute;n y pobreza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalie Bennett, Dirk Holemans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pensar-crecimiento-economico_129_10200536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 May 2023 21:22:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Crecimiento económico,Crisis climática,Vivienda,Capitalismo,Jornada Laboral]]></media:keywords>
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