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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marc Saurina]]></title>
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      <title><![CDATA[Turquía, el cambio tendrá que esperar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/turquia-cambio-tendra-esperar_129_10242322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3707a2a4-ab25-4cc4-9d58-f9cedaaf89a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Turquía, el cambio tendrá que esperar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los resultados más ajustados en unas elecciones en Turquía desde 2002 han forzado una inédita segunda vuelta en las presidenciales que se celebra este domingo. Aun así, el cambio político tendrá que esperar, tras tener garantizado Erdogan el apoyo de los sectores ultranacionalistas</p></div><p class="article-text">
        Recep Tayyip Erdogan lleg&oacute; al poder con un partido nuevo en 2002, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, <em>Adalet ve Kalkinma Partisi</em>), tras un catastr&oacute;fico terremoto en Izmit (1999) y en medio de una grave y cr&oacute;nica crisis econ&oacute;mica. Como si de justicia po&eacute;tica se tratara, muchos preve&iacute;an la ca&iacute;da del <em>reis </em>(jefe) ahora en las elecciones de 2023, tras el terremoto con epicentro en Gaziantep (con 50000 v&iacute;ctimas oficiales solo en Turqu&iacute;a) y una larga crisis econ&oacute;mica que ha visto disminuir con fuerza el poder adquisitivo de los ciudadanos turcos. Sin embargo, el vuelco esperado no ha ocurrido. Los resultados en las elecciones presidenciales (el domingo 14 de mayo se celebraban a la vez elecciones presidenciales y legislativas) fueron los m&aacute;s ajustados desde 2002 pero es pr&aacute;cticamente imposible que el candidato de la oposici&oacute;n, Kemal Kili&ccedil;daroglu (44,89% de los votos en primera vuelta), pueda derrotar al actual presidente Erdogan (49,50%) en la segunda vuelta que se celebra el 28 de mayo. La segunda vuelta depender&aacute; del voto ultranacionalista, tras el 5,17% obtenido en primera ronda por el candidato presidencial Sinan Ogan, cuyos votos directamente engrosar&aacute;n los votos de Erdogan, a quien incluso la abstenci&oacute;n le bastar&iacute;a para superar el 50%.
    </p><p class="article-text">
        Desde Europa y Espa&ntilde;a se observa con incredulidad esa resiliencia del presidente turco y su partido. Parece dif&iacute;cil de creer que un mismo partido pueda ganar consecutivamente todas las elecciones desde 2002 en un proceso transparente y democr&aacute;tico. Sin embargo, el problema no es el recuento de votos sino la fidelidad que un amplio sector de la poblaci&oacute;n demuestra hacia su l&iacute;der. Si bien podemos observar una gradual erosi&oacute;n en el partido, con divisiones internas y una p&eacute;rdida de votos relativa a lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el AKP siempre ha contado con una horquilla de votos que supera el 40% del total (a excepci&oacute;n de las primeras elecciones en las que particip&oacute; en 2002). Ante esa estabilidad en t&eacute;rminos de votos y con la polarizaci&oacute;n que lleva caracterizando a la sociedad turca desde las protestas de Gezi (2013), es muy dif&iacute;cil que cualquier cambio se produzca y, muchos menos, un cambio pac&iacute;fico. El AKP no siempre ha aceptado los resultados electorales. En 2014 ya forz&oacute; la repetici&oacute;n de las elecciones generales, tras perder la mayor&iacute;a absoluta, y en 2019 no acept&oacute; los resultados en las municipales en Estambul, aunque tras no alcanzar la alcald&iacute;a &eacute;sta acabar&iacute;a pasando a manos de la oposici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sistema pol&iacute;tico turco actual complica mucho m&aacute;s la situaci&oacute;n. En t&eacute;rminos electorales, Turqu&iacute;a sigue siendo una democracia. Si atendemos a derechos pol&iacute;ticos, a la cobertura de los medios sobre los distintos partidos pol&iacute;ticos y al uso partidista de la administraci&oacute;n por parte de las autoridades, la situaci&oacute;n es radicalmente distinta. Adem&aacute;s, el actual modelo presidencial potenci&oacute; la formaci&oacute;n de coaliciones preelectorales, condenando al ostracismo al prokurdo Partido Democr&aacute;tico de los Pueblos (HDP, <em>Halklarin Demokratik Partisi</em>), alejado de los dos grandes bloques.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, encontramos en la naturaleza de esas dos grandes coaliciones que compet&iacute;an, la Alianza de la Rep&uacute;blica (<em>Cumhur Ittifaki, </em>formada por el AKP, el ultranacionalista MHP y otros partidos menores) y la Alianza de la Naci&oacute;n (<em>Millet Ittifaki</em>, formada por el kemalista Partido Republicano del Pueblo, el CHP, el ultranacionalista Iyi Partisi, escisi&oacute;n del MHP en 2018, y otros partidos menores) la clave de los resultados del 14 de mayo. El hast&iacute;o de la oposici&oacute;n propici&oacute; el voto estrat&eacute;gico. Y ese voto estrat&eacute;gico se produjo entre ciudadanos kurdos (y tambi&eacute;n no kurdos) que votaron en el parlamento a la Alianza Trabajo y Libertad (<em>Emek ve &Ouml;zg&uuml;rl&uuml;k Ittifaki</em>, plataforma de partidos que aglutina dentro el prokurdo HDP), pero acabaron dando su voto al candidato presidencial del CHP, Kemal Kilidaroglu, con el fin de echar del poder a Erdogan. La nueva plataforma prokurda, formada en parte como respuesta al hostigamiento frontal del gobierno hacia el anterior partido HDP, logr&oacute; superar, como lleva haciendo desde 2014, la barrera electoral del 10% de votos, obteniendo representaci&oacute;n parlamentaria. Sin embargo, no present&oacute; candidato presidencial, apoyando impl&iacute;citamente a Kili&ccedil;daroglu. As&iacute;, la coalici&oacute;n del rival de Erdogan obtuvo el 35,04% de los votos en las legislativas pero su candidato alcanz&oacute; el 44,89% de los votos en las presidenciales.
    </p><p class="article-text">
        Ese voto estrat&eacute;gico que permiti&oacute; al candidato de la oposici&oacute;n acercarse a Erdogan como nunca nadie hab&iacute;a hecho no se produjo entre los sectores conservadores. Y esa es realmente la clave de las elecciones del 14 de mayo en Turqu&iacute;a. El descontento por la situaci&oacute;n econ&oacute;mica o la mala gesti&oacute;n de estos a&ntilde;os en prevenci&oacute;n de da&ntilde;os por terremotos, m&aacute;s el catastr&oacute;fico balance del reciente terremoto, no llev&oacute; a un traspase de votos de Erdogan a Kili&ccedil;daroglu. El votante conservador (tanto en Turqu&iacute;a como en el extranjero) nunca ha votado al partido de la oposici&oacute;n de Kili&ccedil;daroglu, el CHP. Muestra de ello son los resultados en las provincias m&aacute;s castigadas por el terremoto, como Kahramanmaras o Gaziantep, en las que el partido conservador de Erdogan volvi&oacute; a ganar con gran diferencia. La &uacute;nica nota aqu&iacute; la puso Sinan Ogan, procedente del ultranacionalista MHP, que se present&oacute; a las elecciones de forma independiente con un partido nuevo, la Alianza Ancestral (<em>Ata Ittifaki</em>), y obtuvo el 5,2% de los votos. Ogan recogi&oacute; el descontento entre los votantes del ultranacionalismo, cansados de una alianza con el AKP que ha debilitado su partido, y buscaba el cambio de gobierno atac&aacute;ndolo pero sin pretender democratizar la identidad turca hacia una concepci&oacute;n m&aacute;s inclusiva. Si bien el CHP, en su posici&oacute;n de v&iacute;ctima de las pol&iacute;ticas de Erdogan, se ha acercado t&iacute;midamente a los grupos kurdos, el ultranacionalismo siempre se ha mostrado reacio a cualquier aceptaci&oacute;n de esa diversidad existente pero siempre ignorada y menospreciada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las elecciones del 14 de mayo otro factor entr&oacute; tambi&eacute;n en juego: los refugiados sirios. Sin que se les haya concedido el estatus de refugiado (Turqu&iacute;a ratific&oacute; la Convenci&oacute;n sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 excluyendo, sin embargo, a cualquier refugiado que le llegara por el este de sus fronteras), los ciudadanos sirios han obtenido permisos de residencia y trabajo, lo que ha ido generando un rechazo y una creciente xenofobia. Mientras el partido de Erdogan ha mantenido siempre esa postura y los ha defendido, una de las promesas electorales de la oposici&oacute;n eran las devoluciones masivas de sirios. El tercer candidato Ogan se opon&iacute;a frontalmente a la presencia de refugiados, lo que gener&oacute; un debate en los medios turcos sobre a qui&eacute;n apoyar&iacute;a Ogan en la segunda vuelta. El posicionamiento de Ogan hacia los kurdos y los refugiados sirios chocaba, por separado, con los dos candidatos de la segunda vuelta. Finalmente, el apoyo de los votantes kurdos a Kili&ccedil;daroglu acab&oacute; por decantar la balanza hacia Erdogan. Tras una reuni&oacute;n con el presidente, Ogan confirm&oacute; que apoyar&iacute;a la candidatura del actual presidente, lo que hace imposible un vuelco en el poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el voto estrat&eacute;gico kurdo fue clave para entender lo ajustadas que fueron las elecciones del 14 de mayo, as&iacute; como el rechazo a los kurdos de los sectores ultranacionalistas tambi&eacute;n ser&aacute; determinante en los resultados de la segunda vuelta del 28 de mayo, que permitir&aacute;n a Erdogan obtener su en&eacute;sima victoria. Pese al terremoto, las elecciones no se retrasaron. La campa&ntilde;a electoral estuvo m&aacute;s diluida que en anteriores comicios, pero s&iacute; hubo dos ret&oacute;ricas centrales: Kili&ccedil;daroglu hablando de la voluntad de los turcos para echar a Erdogan del poder y Erdogan defendiendo la madurez democr&aacute;tica de la sociedad turca, capaz de discernir los enga&ntilde;os de la oposici&oacute;n de la realidad. Los m&iacute;tines de Erdogan se volvieron m&aacute;s agresivos tras los resultados de la primera vuelta y ahora pide una mayor&iacute;a aplastante para una victoria que, seg&uacute;n &eacute;l, tendr&iacute;a que haberse consumado ya en la primera vuelta. A esperas de los resultados finales de esta segunda vuelta, el presidente turco se encamina hacia su tercer mandato como presidente (previamente fue primer ministro durante tres mandatos) y la sociedad turca, aunque unida tras el terremoto, demuestra una vez m&aacute;s no estarlo en las urnas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marc Saurina]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 May 2023 21:21:29 +0000]]></pubDate>
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