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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marcos Bartolomé]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marcos-bartolome/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marcos Bartolomé]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Puede frenarse el frenesí turístico? Los vecinos de las zonas más atestadas piden menos visitas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/decrecimiento-turismo-espana_1_10395401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a29230d-ee56-4814-8678-55da496428dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077683.jpg" width="1024" height="576" alt="¿Puede frenarse el frenesí turístico? Los vecinos de las zonas más atestadas piden menos visitas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde Canarias, Euskadi o Catalunya surgen voces que demandan un decrecentismo "no traumático" para atajar consecuencias urbanísticas, ambientales o de vivienda que acarrea un modelo de crecimiento sin fin</p><p class="subtitle">Desembarco de Palma: hordas de cruceristas que saturan la ciudad pero no dejan ni un euro</p></div><p class="article-text">
        Loli Santana sol&iacute;a sacar cada ma&ntilde;ana a su perro Duque por la avenida de La Garita, como se conoce popularmente al paseo mar&iacute;timo de este barrio de Telde (Gran Canaria). Hasta que un mal d&iacute;a, El Bufadero &ndash;una formaci&oacute;n geol&oacute;gica cuyas oquedades generan un oleaje muy <em>instagrameable</em>&ndash; sali&oacute; en una p&aacute;gina web dedicada a la promoci&oacute;n tur&iacute;stica. Pronto este rinc&oacute;n apareci&oacute; en Google Maps y TripAdvisor y, de la noche a la ma&ntilde;ana, se convert&iacute;a en uno de esos lugares que <em>hay que ver</em>. 4.313 rese&ntilde;as despu&eacute;s, Loli y Duque ya no osan acercarse a El Bufadero. Es imposible hacerlo sin interrupciones constantes de turistas que piden una foto con el oc&eacute;ano de fondo.
    </p><p class="article-text">
        En Gran Canaria y Tenerife (donde viven ocho de cada diez canarios) el turismo se ha concentrado hist&oacute;ricamente en el sur de las islas. En esas zonas el sol abunda y la vivienda escasea. Tanto es as&iacute; que Meryem El Mehdati, autora de la novela <em>Supersaurio </em>(Blackie Books), comentaba en una entrevista en el podcast de Quique Peinado que parte de su infancia en un municipio del sur de Gran Canaria transcurri&oacute; en un <em>bungalow</em>. La vivienda en esa zona, conocida como Puerto Rico, naci&oacute; como sat&eacute;lite de la industria tur&iacute;stica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, los tiempos en que las masas de visitantes se contentaban con el sur isle&ntilde;o han terminado. Airam Falc&oacute;n, nieto de Loli, reflexiona sobre lo que est&aacute; pasando en el archipi&eacute;lago en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. &ldquo;Telde nunca ha sido una ciudad de <em>guiris</em>, era completamente de gente canaria&rdquo;. El acuerdo t&aacute;cito era el siguiente: a cambio de pesados desplazamientos diarios para trabajar en el monocultivo tur&iacute;stico del sur, los canarios de las zonas m&aacute;s pobladas del norte evitaban que sus barrios se convirtieran en parques tem&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, una <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/laguna-ciudad-canaria-sirvio-modelo-urbes-america-escapa-gentrificacion_1_9782638.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">turistificaci&oacute;n m&aacute;s intensiva est&aacute; llegando</a> ya a zonas con mucho car&aacute;cter como el centro hist&oacute;rico de La Laguna en Tenerife o barrios de Las Palmas como Guanarteme o La Isleta en Gran Canaria. Adem&aacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/poblacion-riesgo-pobreza-exclusion-social-aumento-canarias-37-8-2021_1_9128523.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el INE revela</a> que Canarias contin&uacute;a siendo la comunidad aut&oacute;noma donde m&aacute;s personas sufren para llegar a fin de mes (15,2%) y m&aacute;s ciudadanos no podr&iacute;an afrontar un gasto imprevisto (49,8%). En Lanzarote, desde hace 20 a&ntilde;os la pobreza y el turismo <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/lanzaroteahora/lanzarote-isla-colapsada-pobreza-turismo-crecen-ritmo_1_10263041.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crecen al mismo nivel</a>.
    </p><p class="article-text">
        Falc&oacute;n observa un cambio de mentalidad respecto al turismo en su generaci&oacute;n (tiene 26 a&ntilde;os) y no duda en calificar las cifras de visitantes a las islas como &ldquo;una pu&ntilde;etera barbaridad&rdquo;. En 2022, visitaron Canarias casi 15 millones de personas entre extranjeros y peninsulares, una cifra que Turismo de Canarias prev&eacute; &mdash;y conf&iacute;a&mdash;&nbsp;superar este a&ntilde;o. Este sector supone m&aacute;s del 20% del Producto Interior Bruto (PIB) de la comunidad. Es la principal industria. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que no se tiene en cuenta, seg&uacute;n el fil&oacute;sofo Marco d&rsquo;Eramo, autor de <em>El Selfie del mundo: una investigaci&oacute;n sobre la era del turismo</em> (Anagrama), es que &ldquo;aunque el fin del turismo sea tan inmaterial como un atardecer en la Acr&oacute;polis, posibilitar este servicio inmaterial requiere una infraestructura tan pesada y contaminante como la industria qu&iacute;mica: construcci&oacute;n de aviones, astilleros para cruceros, cementeras, carreteras, estaciones de esqu&iacute;&hellip; el turismo es la industria que mueve decenas de otras industrias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Superar cada a&ntilde;o las cifras de visitantes implica decisiones como la destrucci&oacute;n del Puertito de Adeje, uno de los &uacute;ltimos espacios del sur de Tenerife libres de cemento. Y es que el archipi&eacute;lago es finito: su extensi&oacute;n es solo cuatro veces superior a la del municipio de C&aacute;ceres, pero alberga 24 veces su poblaci&oacute;n: m&aacute;s de dos millones de ciudadanos. En junio pasado, cientos de personas convocadas por una decena de colectivos sociales y ecologistas <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/ciencia_y_medio_ambiente/decena-colectivos-convocan-manifestacion-tenerife-pedir-moratoria-ecotasa-ley-residencia_1_10219674.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se manifestaron en Arona</a> (al sur de Tenerife) para pedir una moratoria tur&iacute;stica, una ecotasa y una ley de residencia. Es hora de decir basta, repet&iacute;an.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1659966985927532544?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        A 2.000 kil&oacute;metros, en la otra punta del pa&iacute;s, la consigna que portan algunos colectivos es la misma: decrecimiento. Asier Basurto, miembro de la plataforma ciudadana BiziLagunEkin de San Sebasti&aacute;n, quiere que cada mes deje de celebrarse el aumento en la afluencia de turistas a la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este dogma era incuestionable desde hace 6 o 7 a&ntilde;os pero, con lo que est&aacute; pasando [desde la capitalidad cultural de 2016], gente de todo tipo de color pol&iacute;tico ha llegado a entender que crecer m&aacute;s no es buena noticia&rdquo;. Se refiere a datos que describen c&oacute;mo la vivienda se convierte en m&aacute;s inaccesible y se termina por expulsar a la vecindad.
    </p><p class="article-text">
        Donostia, en el primer trimestre de 2023, fue la capital de provincia con el precio medio de vivienda m&aacute;s elevado de Espa&ntilde;a, 5.128 &euro;/m&sup2; frente a los 4.355 &euro;/m&sup2; de la segunda (Barcelona) o los 2.887 &euro;/m&sup2; de la vecina Bilbao, seg&uacute;n el <a href="https://www.registradores.org/documents/33383/11684508/ERI_1T_2023.pdf/3a5df159-7508-8a0e-8e2f-bd72618785c6?t=1683714756920" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colegio de Registradores</a>. Estos precios causan estragos. Un <a href="https://www.gipuzkoa.eus/es/web/gazteria/-indicadores-estudios/movilidad-residencial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de la movilidad residencial de la juventud de la Diputaci&oacute;n de Gipuzkoa cifraba en 3.375 los j&oacute;venes que hab&iacute;an abandonado la capital donostiarra por las comarcas lim&iacute;trofes entre 2010 y 2020: las escuelas infantiles de los pueblos colindantes rebosan.
    </p><p class="article-text">
        Basurto a&ntilde;ade que esta centrifugada implica una v&iacute;ctima quiz&aacute; inesperada y tambi&eacute;n invisible: el mismo idioma euskera. Apunta a que el turismo intensivo puede deteriorar las redes comunitarias intergeneracionales en los parques a la salida de la escuela, en las asociaciones vecinales o en las fiestas de barrio: &ldquo;Todo esto es lo que m&aacute;s mantiene viva la llama del euskera en las ciudades&rdquo;. El euskera tambi&eacute;n sufre porque barrios como la Parte Vieja (San Sebasti&aacute;n) se van convirtiendo en &ldquo;un lugar est&aacute;ndar en el que tienes la carta en castellano, en franc&eacute;s, en ingl&eacute;s, en portugu&eacute;s [o] en ruso&rdquo;, pero &ldquo;tienes un camarero que no te habla en tu lengua&rdquo;. Advierte de que muchos donostiarras &ldquo;se sienten totalmente menospreciados y extranjeros&rdquo; porque la pol&iacute;tica de contrataciones del sector hostelero comporta pedir a los candidatos cualquier idioma menos el local. &ldquo;Para que luego hablen de lo tradicionales que son los <em>pintxos </em>y las ra&iacute;ces que tiene nuestra gastronom&iacute;a&rdquo;, ironiza.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Turismo de calidad?</h3><p class="article-text">
        Que una plataforma para el decrecimiento como BiziLagunEkin surja en una ciudad cuyo consistorio abandera el llamado turismo de calidad no es casualidad. Pese a que el modelo San Sebasti&aacute;n quede muy lejos del turismo de borrachera, los vecinos tambi&eacute;n se enfrentan a la ocupaci&oacute;n masiva de las calles, el ruido, las basuras, el tr&aacute;fico o la convivencia con los pisos tur&iacute;sticos. 
    </p><p class="article-text">
        Basurto sostiene que la denominaci&oacute;n &ldquo;turismo de calidad&rdquo; no es m&aacute;s que un eufemismo para hablar de un turismo de rentas altas. El aeropuerto de Hondarribia tiene sobre todo &ldquo;entrada constante de <em>jets</em> privados de ricos que vienen a comer a los restaurantes [de alto <em>standing</em>] de Donostia y la provincia&rdquo;.&nbsp;Desde luego, el aer&oacute;dromo ha batido sus r&eacute;cords de vuelos particulares este 2023. 
    </p><p class="article-text">
        El caso donostiarra, donde el motor de la econom&iacute;a tur&iacute;stica son la gastronom&iacute;a y los festivales, no es el &uacute;nico en poner en tela de juicio el atractivo del denominado turismo de calidad. En la Costa del Sol, el Ayuntamiento de M&aacute;laga ha apostado desde los a&ntilde;os 90 del siglo XX por el llamado turismo de museos. All&iacute; se ubican, entre otros, el Thyssen, el Museo Ruso, el Picasso, el Centro de Arte Contempor&aacute;neo o el Pompidou. En ese contexto, la plataforma de alquiler Airbnb cuenta en el distrito Centro malague&ntilde;o con 4.778 pisos para alquiler vacacional, frente a tan solo 1.700 viviendas. Hay diez pisos en Airbnb en el distrito por cada ni&ntilde;o censado en el barrio.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en esa web de alojamientos tur&iacute;sticos M&aacute;laga resulta ser la ciudad m&aacute;s buscada del mundo para 2023. Y la vivienda de alquiler est&aacute; por las nubes. Seg&uacute;n el portal inmobiliario Pisos.com, la subida del alquiler en la provincia en el primer trimestre fue la segunda mayor de Espa&ntilde;a, quintuplicando la media nacional.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1659158423160737793?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El barrio de Lagunillas es la continuaci&oacute;n del eje tur&iacute;stico del Centro, en cuya Plaza de la Merced acaban los recorridos de cruceristas y diferentes tours tur&iacute;sticos. Es, en palabras de Kike Espa&ntilde;a, &ldquo;una oportunidad especulativa enorme&rdquo;. Este malague&ntilde;o cofund&oacute; en 2021 la librer&iacute;a asociativa Suburbia desde el convencimiento de que &ldquo;las lecturas y la producci&oacute;n de conocimientos son fundamentales para intervenir y para entender el entorno en el que estamos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Espa&ntilde;a, la operaci&oacute;n 'M&aacute;laga ciudad de museos' &ndash;el lema tur&iacute;stico hasta el a&ntilde;o pasado&ndash; &ldquo;ha sido un fraude y un enga&ntilde;o a la ciudadan&iacute;a&rdquo;. Pone como ejemplo los proyectos Urban del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), destinados a promover el desarrollo sostenible de barrios en crisis y cuyos fondos, opina, han servido para allanar el camino de la <em>turistificaci&oacute;n</em> del Centro en lugar de destinarse a barriadas perif&eacute;ricas.
    </p><h3 class="article-text">El turista no es el culpable</h3><p class="article-text">
        Como todos los dem&aacute;s entrevistados para este reportaje, Kike Espa&ntilde;a tiene claro que la culpa no es del turista: &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de que la persona sea m&aacute;s o menos respetuosa, estar solamente un d&iacute;a en un sitio, no tener una densidad de relaciones con los vecinos y no conocerlos de nada te hace m&aacute;s despreocupado (...) Lo que para una persona que est&aacute; un d&iacute;a no es muy grave &ndash;poner un poquito m&aacute;s alta la m&uacute;sica, hacer un poco m&aacute;s de ruido&hellip;&ndash; hace que se deteriore un barrio&rdquo;. A quien s&iacute; reprocha es al Ayuntamiento por haber destruido el coraz&oacute;n de su ciudad con la <em>mcdonalizaci&oacute;n </em>de espacios como la calle Larios: &ldquo;Ahora mismo el centro hist&oacute;rico de M&aacute;laga es un parque de atracciones, un decorado de cart&oacute;n-piedra donde la vida es insustancial, un lugar solamente para el espect&aacute;culo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a administraciones netamente<em> turist&oacute;filas</em>, el Ayuntamiento de Barcelona ha estado los &uacute;ltimos ocho a&ntilde;os con Ada Colau al frente haciendo bandera de la regulaci&oacute;n (no as&iacute; del decrecimiento). Ya en julio de 2015 se congelaron las licencias de alojamientos tur&iacute;sticos en una ciudad, Barcelona, en la que hasta <a href="https://www.uoc.edu/portal/ca/news/actualitat/2023/141-residents-creuers-Barcelona.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los turistas consideran que hay demasiados turistas</a>, seg&uacute;n un informe de la UOC. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el antrop&oacute;logo especializado en conflicto urbano Jos&eacute; Mansilla reconoce la dificultad de la gobernanza tur&iacute;stica en tiempos de redes sociales. &ldquo;Antiguamente todo estaba basado en campa&ntilde;as de promoci&oacute;n a trav&eacute;s de ferias de turismo o de inserci&oacute;n de publicidad en faldones en la prensa escrita o cu&ntilde;as en la radio. Cuando cada uno de nosotros es un potencial emisor, eso es imposible&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Remite a casos como la popularizaci&oacute;n, a trav&eacute;s de TikTok, de las puestas de sol en el Tur&oacute; de la Rovira (conocido como los b&uacute;nkers de El Carmel), que llegaron a saturar completamente este barrio popular alejado de los circuitos tradicionales. Para estos picos, cree que la &uacute;nica forma de luchar &ldquo;ser&aacute; a trav&eacute;s de medidas m&aacute;s coercitivas&rdquo;. En el caso de los b&uacute;nkers, la soluci&oacute;n ha sido cerrar la cima de la colina entre las 19:30 y las 09:00 para turistas y locales para desalentar las visitas.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1642759538326601730?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Mart&iacute; Cus&oacute; es vecino de dos barrios con el mismo nombre: G&ograve;tic. Es el barrio-marca de la masificaci&oacute;n en las Ramblas barcelonesas y el barrio-barrio que se organiza para fijar la poblaci&oacute;n. Una victoria reciente ha sido la municipalizaci&oacute;n de la Escola Sant Felip Neri, de la que Cus&oacute; fue alumno. Su patio no es otro que la famosa Pla&ccedil;a Felip Neri, que ha tenido que ser cerrada al p&uacute;blico en horario escolar ante la afluencia de visitantes.
    </p><p class="article-text">
        Para luchar contra el barrio-marca y defender el barrio-barrio, este vecino es miembro de la Associaci&oacute; de ve&iuml;nes i ve&iuml;ns del barri G&ograve;tic. Cus&oacute; denuncia que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha virado hacia un discurso de repartir el turismo en los barrios, que &ldquo;al fin y al cabo es crecimiento&rdquo;. Es un problema de ciudad, no un asunto del G&ograve;tic, la Barceloneta o Gr&agrave;cia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El turismo es el rostro del capitalismo&rdquo;, se&ntilde;ala antes de reivindicar iniciativas como la articulaci&oacute;n de la Asamblea de barrios por el decrecimiento tur&iacute;stico, que logr&oacute; que en el bar&oacute;metro municipal el turismo fuera el principal problema de la ciudad en 2017. Aboga, como el donostiarra Basurto, por un decrecimiento no traum&aacute;tico para la poblaci&oacute;n pero, en todo caso, recuerda que si no ocurre por las buenas, la crisis clim&aacute;tica nos estallar&aacute; en la cara y nos obligar&aacute; a decrecer igualmente.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1642488314069483522?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &iquest;Es posible que las administraciones contemplen el decrecimiento tur&iacute;stico con menos miedo? Adem&aacute;s de las demandas de la sociedad, la informaci&oacute;n y la transparencia aportan claridad. El consenso acad&eacute;mico va desplazando el concepto de la &ldquo;capacidad de carga&rdquo;&nbsp;(los turistas que supuestamente caben en una ciudad; 28 millones en Barcelona en 2019) por el de &ldquo;l&iacute;mite de cambio aceptable&rdquo; (el umbral hasta el cual aceptamos que un destino tur&iacute;stico experimente cambios sin comprometer su integridad cultural, ambiental y socioecon&oacute;mica). Estos conceptos son pol&iacute;ticos, no t&eacute;cnicos. Por lo tanto, fijar cu&aacute;ntos visitantes queremos deber&iacute;a ser fruto de un debate y una toma de decisiones democr&aacute;ticas entre los actores implicados que est&aacute;n en las ant&iacute;podas del dogma de maximizaci&oacute;n de visitas actual. En palabras del fil&oacute;sofo Marco d&rsquo;Eramo, el problema radica en que el turismo est&aacute; asociado a nuestra idea de libertad. &iquest;Qu&eacute; hacer cuando todo el mundo quiere viajar pero nadie quiere turistas?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Bartolomé]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/decrecimiento-turismo-espana_1_10395401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Jul 2023 20:31:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Puede frenarse el frenesí turístico? Los vecinos de las zonas más atestadas piden menos visitas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo,Turistas,Turistificación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ansiedad por la hiperplanificación: cómo el ocio se convirtió en una pesadilla de colas y entradas anticipadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/ansiedad-hiperplanificacion-ocio-convirtio-pesadilla-colas-entradas-anticipadas_1_10225327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfb160c0-b788-4c72-8566-77e441ffb842_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ansiedad por la hiperplanificación: cómo el ocio se convirtió en una pesadilla de colas y entradas anticipadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Mánagers del ocio' que intercambian Excels para quedar con amigos o entradas para eventos medianos compradas con hasta siete meses de antelación. ¿Conseguirá la planificación anticipada del ocio matar su disfrute?</p><p class="subtitle">'Pisos Mr. Wonderful' o la perversión de usar lo cuqui para alquilar viviendas de 20 metros</p></div><p class="article-text">
        El mi&eacute;rcoles 26 de abril a las 10 de la ma&ntilde;ana, cientos de personas pon&iacute;an a un lado sus obligaciones y se agolpaban frente a una pantalla en una cola virtual. El objetivo, conseguir una entrada de Nitsa &mdash;la fiesta de los viernes y los s&aacute;bados en la barcelonesa sala Apolo&mdash; para nada m&aacute;s y nada menos que el 18 de noviembre. Es decir, casi siete meses entre la compra del boleto y su disfrute. Por la anticipaci&oacute;n, se dir&iacute;a que la artista invitada de la noche es Beyonc&eacute; o Rosal&iacute;a pero, en realidad, ser&aacute; la mucho m&aacute;s modesta DJ coreano-estadounidense Yaeji quien amenice el evento con una pinchada.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos una era l&iacute;quida sin certezas en la que <a href="https://idrabcn.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 20% de inquilinos de Barcelona</a> se ve obligado a cambiar de domicilio tres o m&aacute;s veces cada cinco a&ntilde;os. Pero el ocio nocturno parece ajeno a esta condici&oacute;n. Si bien la pandemia lleg&oacute; de la nada y vaci&oacute; las salas de conciertos y discotecas durante meses, hoy disfrutar de la noche ha pasado a requerir una disciplina muy poco l&iacute;quida, casi militar. No hay espacio para la improvisaci&oacute;n. A Renan, barcelon&eacute;s de adopci&oacute;n de 32 a&ntilde;os criado en S&atilde;o Paulo, la cosa le resulta de lo m&aacute;s ir&oacute;nica. &ldquo;Aunque no sepa qu&eacute; es lo que va a pasar, d&oacute;nde voy a estar, c&oacute;mo me estar&eacute; sintiendo, si estar&eacute; enfermo o siquiera vivo, tengo la entrada, tengo un evento apuntado en mi agenda&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide Isabel, cacere&ntilde;a de 28 a&ntilde;os afincada en Madrid. El pasado fin de semana no visit&oacute; a su madre en Extremadura &mdash;que estaba <em>de baj&oacute;n</em> por una mala noticia&mdash; porque hace dos meses se hab&iacute;a comprado una entrada para una fiesta en Madrid que le cost&oacute; 30 euros con una copa. No se puede devolver ni revender. Pero la hiperplanificaci&oacute;n del ocio no ocurre solo en grandes urbes. &ldquo;Yo vuelvo a C&aacute;ceres y tengo que reservar el martes para salir a cenar el s&aacute;bado (...). Tienes que tener previsto d&oacute;nde vas a acabar la noche porque si no te piden 30 euros a la 1:30 en la puerta de un antro terror&iacute;fico de medio pelo donde la gente est&aacute; sudando como sardinas en lata&rdquo;. Se acab&oacute; el 'decidimos y ya vemos': la noche se ha convertido en el nuevo decorado de la f&aacute;bula de la cigarra y la hormiga.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque no sepa dónde voy a estar, cómo me estaré sintiendo, si estaré enfermo o siquiera vivo, tengo la entrada para un evento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Renan, 32 años</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La aceleraci&oacute;n de seg&uacute;n qu&eacute; ocio es tal que llega a cada rinc&oacute;n de la geograf&iacute;a. A los confines de Asturias, por ejemplo. Al m&uacute;sico Rodrigo Cuevas, conocido por su defensa acerada de la contemporaneidad del folclore, se lo quitan de las manos. &ldquo;Atenci&oacute;n a la histeria que tiene la gente&rdquo;, dice en un audio mientras da cuenta de la evoluci&oacute;n de las ventas para Una Se&ntilde;ora Fiesta, el festival de m&uacute;sica que organiza en la caser&iacute;a de 15 habitantes del Oriente asturiano donde reside. Si el a&ntilde;o pasado tard&oacute; tres d&iacute;as en vender los abonos, este a&ntilde;o &ldquo;24 horas duraron las entradas, &iexcl;y la gente no sab&iacute;a ni el cartel!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Solo quedan discotecas donde tienes que comprar la entrada con antelaci&oacute;n como si fueras a ver a Puccini al Liceu&rdquo;, denunciaba el humorista Marc Sarrats en un mon&oacute;logo reciente. Pero para Renan, todo este furor tiene un punto de impostado. Compara la artificialidad de las nutridas colas &mdash;f&iacute;sicas y virtuales&mdash; <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/pandemia-agrava-saturacion-tramites-presenciales-extranjeria-colas-comisaria-eternas-esperas-cita_1_6107234.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la del sistema de citas previa de Extranjer&iacute;a</a>. Si ning&uacute;n panadero pone el dedo en la llaga al comunicarle a un vecino del barrio que ya no queda ni la barra integral sin sal, &iquest;por qu&eacute; las salas y los festivales se muestran tan ufanos de colgar el cartel de <em>sold out</em>? Seg&uacute;n este vecino de Barcelona, las colas generan&ldquo; una cierta idea de exclusividad, (...) [de] diferenciaci&oacute;n entre quienes est&aacute;n dentro y quienes est&aacute;n fuera&rdquo;. En definitiva, &ldquo;se han convertido en publicidad del ocio nocturno, (...) hay una conciencia comercial m&aacute;s fuerte&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> 24 horas duraron a la venta las entradas de Una Señora Fiesta, ¡y la gente no sabía ni el cartel!</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rodrigo Cuevas</span>
                                        <span>—</span> músico asturiano
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Isabel opina que esta fiebre del oro del ocio merma su calidad. &ldquo;Los festivales de verano est&aacute;n haciendo <em>sold out</em> en cinco minutos con abonos a 100 euros sin desvelar ning&uacute;n nombre de cartel y luego la gente se lleva las manos a la cabeza porque no [es] lo que quer&iacute;a ver&rdquo;. Un ejemplo: en 2019 (el verano previo a la pandemia) el cartel del festival Arenal Sound lo encabez&oacute; Bad Bunny &mdash;que ser&iacute;a el artista del mundo con m&aacute;s <em>streams </em>en Spotify en 2020, 2021 y 2022&mdash;. Este a&ntilde;o ser&aacute; Quevedo, <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/exito-quevedo-revolucionar-panorama-musical_1_9260595.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un artista revelaci&oacute;n</a>, s&iacute;, pero cuyo &aacute;lbum debut data de este mismo a&ntilde;o. Los n&uacute;meros del canario no llegan a los que hac&iacute;a el puertorrique&ntilde;o en 2019.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La calidad del ocio no es la &uacute;nica v&iacute;ctima; tambi&eacute;n esa sensaci&oacute;n de no saber qu&eacute; pasar&aacute; y qu&eacute; misterios habr&aacute;, que dir&iacute;a Raphael. A sus 27 a&ntilde;os, David &mdash;natural de un pueblo de Badajoz aunque empadronado en el Eixample barcelon&eacute;s&mdash; tiene una vida laboral agotadora en el &aacute;mbito de la comunicaci&oacute;n; pero la noche contempor&aacute;nea es inmisericorde con sus circunstancias. La decisi&oacute;n de no renunciar a la fiesta como espacio de socializaci&oacute;n supone &ldquo;una presi&oacute;n extra, como una jornada laboral aparte de la jornada laboral&rdquo;, afirma .&ldquo;Me he convertido en un m&aacute;nager de mi ocio y adem&aacute;s del ocio de mis amigos (...), me veo metiendo entradas en mi Google Calendar y enviando invitaciones&rdquo;. Todo para una noche, la barcelonesa, que define como demasiado regulada: &ldquo;la parte m&aacute;s divertida de salir de fiesta [es] buscar el <em>after </em>a las seis de la ma&ntilde;ana&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Noemí (Barcelona, 49 años) dice que, por salud mental, no puede permitirse que quedar con amigas de toda la vida suponga sacar un Excel con seis semanas de antelación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si David sigue en pie, muchos otros se han quedado por el camino. Noem&iacute; (Barcelona, 49 a&ntilde;os) dice que, por salud mental, no puede permitirse que quedar con amigas de toda la vida suponga sacar un Excel con seis semanas de antelaci&oacute;n. Y Ru, asturiano en Madrid, confiesa haber tirado la toalla a sus 36 a&ntilde;os porque <em>gestionar </em>su tiempo libre le generaba &ldquo;una ansiedad completamente absurda si estamos hablando de ocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, a m&aacute;s precariedad, m&aacute;s tiempo y esfuerzo para acceder a una oferta nocturna estimulante. Fran, natural de Las Palmas de Gran Canaria, tiene 27 a&ntilde;os y muy poco dinero en la cuenta. Est&aacute; haciendo unas pr&aacute;cticas a tiempo completo por las que cobra una remuneraci&oacute;n simb&oacute;lica pero, antes que un lujo, considera la fiesta un &ldquo;refrescante par&eacute;ntesis en su rutina&rdquo;. Su d&iacute;a a d&iacute;a supone participar en cuanto sorteo se ponga por delante para conseguir entradas gratis. Ante la subida de precios de Apolo &mdash;una de sus discotecas de referencia&mdash;, est&aacute; intentando lograr la membres&iacute;a del Plastic Club, un carn&eacute; digital de Nitsa que da acceso a descuentos para quien logre superar una suerte de examen <em>online</em> de buen gusto en materia de DJs y clubs nocturnos. Su limitado presupuesto le lleva a estar pendiente de la primera tanda de entradas para los eventos que le interesan (siempre un poco m&aacute;s baratas). Confiesa, no obstante, que en ocasiones ha tenido que recurrir a pedir prestado a alg&uacute;n amigo si en ese momento del mes no ten&iacute;a suficiente dinero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me he convertido en mánager de mi ocio y del de mis amigos, meto entradas en mi Google Calendar y envío invitaciones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David, 27 años</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hoy por hoy, la burbuja del ocio recalentado no da se&ntilde;ales de remitir. As&iacute; que toca tom&aacute;rselo con filosof&iacute;a. Renan lo resume as&iacute;: &ldquo;resignifiqu&eacute; mi idea de ocio. Ampli&eacute; mi visi&oacute;n respecto a cosas que pasan en la ciudad m&aacute;s all&aacute; de bares y fiestas, como comprar una botella de vino e ir a dar un paseo con un amigo por la calle, luego entrar en la Filmoteca y al salir de la pel&iacute;cula bajar hasta cerca del mar. Eso es un privilegio que no te sale muy caro. Y no hay que afrontar colas ni nada&rdquo;. Eso s&iacute;: &ldquo;para Beyonc&eacute; no tengo entrada, pero har&eacute; todo lo posible para verla, si hay una excepci&oacute;n es ella, por supuesto&hellip; Y ya est&aacute;&rdquo;, zanja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Bartolomé]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/ansiedad-hiperplanificacion-ocio-convirtio-pesadilla-colas-entradas-anticipadas_1_10225327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 May 2023 20:41:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ansiedad por la hiperplanificación: cómo el ocio se convirtió en una pesadilla de colas y entradas anticipadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Planes,Estilo de vida,Tendencias]]></media:keywords>
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