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    <title><![CDATA[elDiario.es - Irene Zugasti]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/irene-zugasti-hervas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Irene Zugasti]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Espiritrompa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/espiritrompa_129_10284224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/195f5538-0c95-4289-840c-5f502b243329_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Espiritrompa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Y ahora, qué? Habrá que arremangarse y sumar, digo yo, no porque venga el lobo, sino por la ética del bien común y porque aquí no se rinde nadie. Queremos ilusionarnos. Queremos agitarnos. Pero, joder, qué difícil nos lo estáis poniendo</p><p class="subtitle">Yolanda Díaz celebra el acuerdo de Sumar con toda la izquierda: “Vamos a ganar las elecciones generales”
</p></div><p class="article-text">
        La espiritrompa es la lengua de una mariposa. Nos lo ense&ntilde;aron Jos&eacute; Luis Cuerda y Fernando Fern&aacute;n G&oacute;mez en esa pel&iacute;cula con un final que te rompe el pecho de dolor, &iquest;verdad? Si no, de qu&eacute; iba a saber yo qu&eacute; narices es una espiritrompa.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Don Gregorio &mdash;el maestro republicano que termina frente al pelot&oacute;n de fusilamiento&mdash; que s&oacute;lo hac&iacute;a falta una generaci&oacute;n que naciera libre en Espa&ntilde;a para defender siempre la libertad. Pero defender la libertad en el pa&iacute;s que acab&oacute; con los Don Gregorios sigue siendo un problema cuando nos contin&uacute;an marcando el paso los nietos de sus verdugos. Y no, esto no es un an&aacute;lisis de brocha gorda, ni de panfleto: es una dolorosa certeza y la raz&oacute;n &uacute;ltima de sus males.
    </p><p class="article-text">
        Sirvan un par de ejemplos recent&iacute;simos: el del Tribunal Supremo, que elige la semana m&aacute;s complicada de la izquierda para avalar las rebajas de pena a violadores en contra de su propia jurisprudencia y del criterio del Ministerio Fiscal, volviendo al relato de que la ley del 'solo s&iacute; es s&iacute;' es un papelajo que hicieron cuatro ni&ntilde;atas en una tarde, en un Ministerio que les quedaba grande. Y dos d&iacute;as despu&eacute;s, avala una condena de 18.000 euros a la misma mujer, Irene Montero, por &mdash;qu&eacute; iron&iacute;a&mdash; un delito contra el derecho al honor. Sin redactar la sentencia, sin notificar a las partes su decisi&oacute;n. Dadle una patada, por si todav&iacute;a respira.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; va otro ejemplo: el de M&oacute;nica Oltra, cuyo informe policial, que demostraba que ni ella ni su equipo encubrieron los abusos sexuales cometidos por su exmarido, se hab&iacute;a guardado prudentemente en un caj&oacute;n hasta despu&eacute;s de las elecciones por si en algo pod&iacute;a afectar al resultado, por si a&uacute;n se pudiera reparar su da&ntilde;o y su nombre. Rematadla, por si todav&iacute;a se mueve.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, de este cierre de legislatura, de ciclo y de negociaci&oacute;n, cainita y descarnada, en la plaza del pueblo, a la vista de todos, extraigo tres lecciones con la honesta esperanza de equivocarme y de que en unos meses y semanas esta columna se haya quedado vieja e insoportable.
    </p><p class="article-text">
        La primera, que el Estado Profundo que ha operado sin piedad contra la izquierda transformadora no es un pozo ni una cloaca oscura: se parece m&aacute;s a las casitas de la zona alta de Madrid, a una sobremesa en un restaurante con copita de orujo, a cuerpos funcionariales blindando sus intereses de clase, a la mediocridad gris y bur&oacute;crata que acata &oacute;rdenes, a Villarejo ri&eacute;ndose de todo y de todas entre el primer y el segundo plato. Pero Estado Profundo es tambi&eacute;n sus consecuencias, eso tan espa&ntilde;ol de querer ir con el que gana y apartarse del apestado, como tambi&eacute;n lo es la resignada mansedumbre en la que nos han entrenado a todas para no meternos con ciertas autoridades, instituciones y poderes aunque sepamos que no operan para el bien com&uacute;n, sino para s&iacute; mismas, con el aura de saberse invencibles. No, no soy ingenua. Conozco las reglas del juego, y, como cantaba Aute, sabemos que quien pone esas reglas tiene mucho m&aacute;s f&aacute;cil ganar todas las partidas. Soy de las que hemos crecido con el miedo a toparnos con los l&iacute;mites de la libertad demasiado a menudo. Conteniendo la energ&iacute;a, la lengua, la rabia, aprendiendo a &ldquo;saber parar&rdquo;, como dicen algunos, porque el precio a pagar por no hacerlo puede ser alt&iacute;simo. Laboral, profesional, personal. Siempre he envidiado a quienes pueden vivir tranquilos, con su pedigr&iacute; aval&aacute;ndolos, con las espaldas cubiertas. A derecha, y a izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Una segunda lecci&oacute;n aprendida estos d&iacute;as es que la batalla de las ideas de la izquierda no es lo que se est&aacute; jugando en este tablero. Que esta coalici&oacute;n, Sumar, que yo imaginaba como un frente amplio y popular para defender lo conquistado y lo que est&aacute; por conquistar, se parece hoy m&aacute;s a una familia mal avenida que se saluda con dos besos en una boda para no volver a hablarse cuando pase el convite. No, no soy ingenua. Ya s&eacute; que la <em>realpolitik </em>va de eso: de aparateo y de pasiones tristes. Pero en el optimismo de la voluntad que a&uacute;n nos mantiene despiertas y vivas, creo que a pesar de todo eso se puede disputar la Espa&ntilde;a que so&ntilde;aba Don Gregorio.
    </p><p class="article-text">
        Y que para hacerlo hay que acumular fuerzas, alianzas, brazos y cabezas y tener mucho coraje. Me hago cargo del dolor y de la desesperaci&oacute;n que ha causado esta semana de desangre entre tant&iacute;simas personas, y comparto el cabreo, la incertidumbre, el agotamiento. &iquest;C&oacute;mo no hacerlo? &iquest;Qu&eacute; mimbres para la ilusi&oacute;n son &eacute;stos? Me pregunto &mdash;con sinceridad lo digo&mdash;,&iquest;qu&eacute; futuro espera a esta coalici&oacute;n de rencores, a este popurri de voluntades, sea en un gobierno o en una oposici&oacute;n, sea al frente de ministerios o sea defendiendo sus esca&ntilde;os frente a la peor de las derechas?
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a saber cu&aacute;les ser&aacute;n las prioridades en un posible horizonte de gobierno. &iquest;Se seguir&aacute; peleando la reforma laboral? &iquest;C&oacute;mo planean poner freno a esta inflaci&oacute;n que saquea los barrios y que est&aacute; construida sobre la codicia de unos pocos? &iquest;Se disputar&aacute; en Bruselas la justicia social frente a la tecnocracia cuando vengan mal dadas? &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; cuando haya que pelear las medidas feministas que se han quedado pendientes y los ultras que habitan las comunidades aut&oacute;nomas se declaren en rebeld&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; ocurrir&aacute; cuando haya que decidir qu&eacute; hacer con la escalada b&eacute;lica de Ucrania, primar&aacute; la herencia pacifista e internacionalista o el pragmatismo de esa izquierda verde y europea que avala los designios de la OTAN? &iquest;Y qu&eacute; haremos con Marruecos? &iquest;Lo de la Ley Mordaza? &iquest;Y con la fr&aacute;gil pol&iacute;tica de memoria democr&aacute;tica que tanto ha costado impulsar? &iquest;Asumiremos la Europa Fortaleza? &iquest;Acataremos las nuevas reglas fiscales que suenan a viejo? &iquest;Y qu&eacute; onda con el Consejo General del Poder Judicial? A m&iacute;, m&aacute;s all&aacute; de las sillas, me preocupa eso. Me interesa eso. Me importa eso. Y de eso no nos est&aacute; hablando nadie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y una tercera lecci&oacute;n, la m&aacute;s dif&iacute;cil de digerir, es darse de bruces con la realidad de que esta pol&iacute;tica no hace prisioneros, porque no es nueva, en realidad es viej&iacute;sima, y sigue siendo en el fondo un pu&ntilde;ado de se&ntilde;ores tomando decisiones fuera de los espacios de deliberaci&oacute;n colectiva. Aunque cada vez son m&aacute;s previsibles y cada vez se les van notando m&aacute;s las costuras. Que no, que no soy ninguna ingenua. Soy de la generaci&oacute;n que en 2010 pensaba que estaba condenada a resignarse y bajar la cabeza, y, contra todo pron&oacute;stico, aqu&iacute; estamos. Queremos ilusionarnos. Queremos agitarnos. Queremos entusiasmarnos. Pero, joder, qu&eacute; dif&iacute;cil nos lo est&aacute;is poniendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, a quienes han decidido que hay que sacrificar una m&aacute;rtir por un bien superior, que hay que vetar e impugnar &ldquo;el ruido&rdquo;, entiendo su estrategia, aunque creo que tiene las piernas cortitas y el coraz&oacute;n estrecho, y que sienta un peligroso precedente. Yo me quedo con la sororidad que se ha levantado m&aacute;s all&aacute; de partidos y carn&eacute;s, me quedo con el aprendizaje de que un pu&ntilde;ado de t&iacute;as muy cabezonas, que han trabajado todas las horas del d&iacute;a, que llevan tanto amor en sus ojeras, se le pusieron de frente al pragmatismo y a la <em>realpolitik </em>y a los se&ntilde;ores de los pactos en los l&iacute;mites de lo posible. Y pudieron. Y van a volver a poder, porque en este claroscuro est&aacute;n naciendo monstruos pero tambi&eacute;n muy buenas guerreras. Y vamos a necesitarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y ahora, qu&eacute;? Habr&aacute; que arremangarse y sumar, digo yo, no porque venga el lobo, sino por la &eacute;tica del bien com&uacute;n y porque aqu&iacute; no se rinde nadie. Pero no construyamos la ilusi&oacute;n sobre un necesario olvido, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/coalicion-firmada-ilusiones-posibles-olvidos-necesarios_129_10282947.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como dec&iacute;a el viernes Lis Duval</a>, aunque ganas no nos falten; ni tampoco sobre la ingratitud o el miedo. Construyamos la ilusi&oacute;n porque podamos creer en ella, porque sirva para algo. Me aburren las listas, territorios y el reparto de millones, pero me emociona que se pueda llevar la contraria a la Historia. Me admira la gente valiente y apasionada, la gente buena, venga de donde venga; me fastidia la gente que hace demasiados c&aacute;lculos antes de elegir trinchera. Igual s&iacute; que soy una ingenua. Pero me niego a sumarme al apedreo para salvarme, me niego a gritar a nadie: &ldquo;&iexcl;Espiritrompa!&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Zugasti]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jun 2023 19:53:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Sumar,Yolanda Díaz,Mónica Oltra,Irene Montero,Podemos,Tribunal Supremo,Fiscalía,Izquierda,Elecciones Generales 23J 2023]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cautivas y desarmadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cautivas-desarmadas_129_10266294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f2fd0d0-39b2-4bb0-83e4-ddb2377ce8e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cautivas y desarmadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Creo que impugnar a Montero es mucho más que un veto en este juego de listas y cromos, y que va más allá de las diferencias políticas que puedan tenerse</p></div><p class="article-text">
        Confieso hoy, que me estreno en estos lares, que me daba miedo escribir otra columna m&aacute;s de opini&oacute;n sobre la unidad de la izquierda. Que quiz&aacute; hacer un ejercicio de prudencia y silencio era la mejor aportaci&oacute;n en esta semana tan fr&aacute;gil. Y anoche, tras una larga sobremesa familiar sobre el asunto, de regreso a casa, pens&eacute; que se puede ser prudente y respetuosa, pero sin quedarse en silencio. El espacio para hablar ya lo han tenido demasiado tiempo otros.
    </p><p class="article-text">
        Mirad, yo no s&eacute; mucho de estrategia pol&iacute;tica, ni pasan por mis manos los estudios cualitativos ni los sondeos internos que otros s&iacute; manejan y que justificar&aacute;n, digo yo, el porqu&eacute; de sus decisiones. Me faltan ca&ntilde;as y caf&eacute;s con &ldquo;fuentes cercanas&rdquo; y si algo me sirve para descodificar el mundo es la vida misma, la del mundo de a pie, la de la gente que me rodea, que no es poco, pero ni es objetivo, ni suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Pero s&iacute; que presumo una enorme inteligencia pol&iacute;tica a quienes se sientan en esa mesa donde se negocia la unidad en estos d&iacute;as. Quienes est&aacute;n jugando a los cromos con la esperanza de la gente que cree en ellos, gente a la que pongo cara y nombre, porque son mi familia, mis vecinos, mis amigas, mis compa&ntilde;eros de trabajo. Presumo que saben que se juegan unas listas y unos cargos que servir&aacute;n para defender un programa y un espacio pol&iacute;tico a la izquierda del PSOE. Y que ese espacio se disputa para poder tener, de nuevo, presencia en un gobierno progresista frente a la reacci&oacute;n conservadora. Esa presencia se pelea para poder ensanchar los cada vez m&aacute;s estrechos l&iacute;mites de lo posible en pol&iacute;tica social, econ&oacute;mica, laboral, o &mdash;d&eacute;jenme so&ntilde;ar&mdash; hasta en la internacional.
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, la responsabilidad da v&eacute;rtigo. Porque presumo que tambi&eacute;n saben que la adversidad se frota las manos con sus miserias, que negocian con casi todas las comunidades aut&oacute;nomas vestidas de azul marino, algunas tambi&eacute;n con alg&uacute;n bordado en rojo en la solapa. Que lo hacen siendo la excepci&oacute;n de Europa, donde los l&iacute;mites de lo posible son incluso m&aacute;s punzantes y mucho m&aacute;s estrechos y de un azul a&ntilde;il que da entre miedo y asco en Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        Presumo que sabr&aacute;n tambi&eacute;n que lo hacen con la convicci&oacute;n de que, si se pierde, el ciclo que viene sea probablemente algo m&aacute;s que un periodo hostil o una retirada a los cuarteles de invierno, y que tampoco servir&aacute; para prender el &ldquo;cuanto peor, mejor&rdquo; que algunos rumian. Que estamos en los estertores del Estado del Bienestar que se construy&oacute; el siglo pasado, aunque en Espa&ntilde;a lleg&aacute;ramos unas d&eacute;cadas tarde. Un Estado del Bienestar construido frente a una alternativa socialista que ya no existe, que fue fruto de un consenso social-liberal que se nos rompi&oacute; de tan mal usarlo. En G&eacute;nova el pasado domingo, celebrando las ganas de Madrid con ganas, hab&iacute;a hombres j&oacute;venes con banderas de serpientes de cascabel y el lema &ldquo;<em>Do not Thread on me</em>&rdquo;, el s&iacute;mbolo del liberalismo salvaje que ense&ntilde;a los dientes al Estado y que cuestiona cualquier idea pol&iacute;tica basada en la igualdad econ&oacute;mica o social. Un ideario de ley de la jungla que se cocina entre TikTok y Hormigueros y Consejos de Administraci&oacute;n, y que representa la Espa&ntilde;a del miedo a los okupas, la del cole concertado, la que cree que va a salvarse por pagar 50 euros mensuales al seguro m&eacute;dico, la que no soporta que los nadie, que no son nada, lleguen lejos, o m&aacute;s lejos que ellos, porque prefiere que le manden los de siempre, celebrar las <em>caenas</em>, oler el rastro de&nbsp; las presas del se&ntilde;orito.
    </p><p class="article-text">
        Y, como a estas alturas ya sabemos todo esto, sabemos tambi&eacute;n que hay muchas personas que no piensan as&iacute;, millones de personas buenas, que van a sufrir mucho si se pierden estas elecciones, pero mucho m&aacute;s aun si no intentamos ganarlas. Y no ten&eacute;is derecho a decepcionarlas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso leo con tristeza que se exija, entre el pragmatismo y la resignaci&oacute;n, vetar a Irene Montero y a lo que representa, hacer borr&oacute;n y cuenta nueva, deshacerse de <em>lo quemado</em>. Porque, si a una la condenan a ser cenizas, es porque antes se ha prendido fuego, y atreverse a arder no es algo que todo el mundo est&eacute; dispuesto a hacer. Hay quien prefiere la respetable prudencia de llevar d&eacute;cadas apagado en el mismo sitio.
    </p><p class="article-text">
        Insisto, yo no s&eacute; de encuestas, pero s&iacute; de feminismo, de eso s&iacute; s&eacute; algo. Me ha ense&ntilde;ado a no vivir la vida como un continuo torneo a muerte, me ha ense&ntilde;ado a no sumarme a las quemas de brujas poniendo mi antorcha, me ha servido a ver en los ojos de las dem&aacute;s cuando no pueden m&aacute;s, me ha servido tambi&eacute;n para perdonar y perdonarme, y me ha ense&ntilde;ado la importancia de tener un entorno en el que confiar y arroparme. Agradezco al feminismo el tener otras l&oacute;gicas para operar que las que llevo d&eacute;cadas observando en todos esos tipos que arrastran mochilas de rencor cargadas de las piedras de todas las izquierdas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, creo que impugnar a Montero es mucho m&aacute;s que un veto en este juego de listas y cromos, y que va m&aacute;s all&aacute; de las diferencias pol&iacute;ticas que puedan tenerse. Dar carpetazo a estos &uacute;ltimos a&ntilde;os en nombre de &ldquo;lo que resta&rdquo; y, especialmente personificarlo en mujeres j&oacute;venes y en un Ministerio feminista, es asumir el marco de la moderaci&oacute;n y de los cada vez m&aacute;s estrechos cajoncitos de lo correcto, de lo institucional, de lo respetable, hasta que no quepa nadie. Quiero recordar, adem&aacute;s, &ndash;de eso s&iacute; se bastante&mdash; que gracias a su vehemencia se queda un Ministerio que ha multiplicado los recursos para luchar contra la violencia machista, que deja un legado de pol&iacute;ticas y servicios peleados hasta el &uacute;ltimo euro y que ha puesto las vidas y los derechos de las mujeres en el centro del debate p&uacute;blico. Dentro de unos a&ntilde;os hablaremos de &eacute;sto, estoy segura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Decirle a alguien &ldquo;t&uacute; no juegas&rdquo; me recuerda a las l&oacute;gicas de privilegio de clase de gimnasia, a la humillaci&oacute;n p&uacute;blica de quedarse el &uacute;ltimo en el banquillo. Me parece que en ese desd&eacute;n se valida peligrosamente el &ldquo;se lo hab&iacute;a buscado&rdquo;, el &ldquo;te pasaste de frenada&rdquo; el &ldquo;te lo dije&rdquo;. Hacerlo es comprar los argumentos de quienes le han afeado las formas y el fondo, para dejarla sin fondo y sin forma. Es sumarse a todos esos <em>tweets</em> que le dicen que ojal&aacute; desaparezca, esos que le espetan &ldquo;cierra al salir&rdquo;. Y, cuidado, es alimentar en cierta forma un precedente que puede volverse en contra de otras, porque en esta l&oacute;gica en la que los l&iacute;mites de lo posible se van estrechando como las arterias del coraz&oacute;n antes de un infarto, nada ni nadie te asegura que los monstruos giren sus fauces hacia la siguiente. Que te acosen en la puerta de tu casa, que desprecien tu trabajo, que insulten a tu familia, que ninguneen tus logros, o, peor, que los destruyan; que lancen contra ti el odio del mundo, que te revienten la vida. Y no quisiera que nos pasara como ese poema de Niemoller, que cuando vengan a por ti entonces ya no quede nadie.
    </p><p class="article-text">
        Pero, sobre todo, me parece profundamente ingrato. Y la ingratitud no es un pecado capital, pero es de los peores sentimientos de la tierra. Puede perdonarse a los tibios, a los que dudan &mdash;yo misma&mdash;, a los que se equivocan. Pero no a los ingratos. No quisiera pensar que, como dijo V&aacute;zquez Montalb&aacute;n, no es que estemos solos;&nbsp;es que estamos rodeados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toca tragarse sapos, toca pensar en el para qu&eacute;, toca articular el c&oacute;mo. As&iacute; que, una vez m&aacute;s, desde la humildad y la impaciencia de quienes no tenemos los sondeos en la mesa, ni la mochila de rencores a las espaldas, insisto: no ten&eacute;is derecho a decepcionarnos.&nbsp;Que nadie quede cautiva y desarmada cuando se tomen los &uacute;ltimos objetivos en Madrid. La guerra (a&uacute;n no) ha acabado.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Zugasti]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jun 2023 20:41:55 +0000]]></pubDate>
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