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    <title><![CDATA[elDiario.es - Irene Lebrusán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/irene-lebrusan/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Irene Lebrusán]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Pero qué ciudades les dejaremos a los turistas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudades-les-dejaremos-turistas_129_10450170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9dbc17c1-164d-4869-a504-a0d2e920ab55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Pero qué ciudades les dejaremos a los turistas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">(Las que fueron) nuestras ciudades son cada vez más inhabitables. Tal vez solo los turistas de paso sean capaces de soportar este modelo de ciudad. Igual, ni siquiera ellos

</p></div><p class="article-text">
        Cuando en 2008 dejamos de apostar por el urbanismo expansivo, ese que hac&iacute;a crecer las ciudades en forma de mancha de aceite, el m&uacute;sculo de la construcci&oacute;n volvi&oacute; la mirada hacia el centro de las ciudades. El patrimonio ya construido fue redescubierto por quienes ve&iacute;an que la vaca de lo nuevo ya no daba los mismos resultados. El plan Estatal de Vivienda y Rehabilitaci&oacute;n 2009-2012 es el que, por primera vez, hace referencia a la rehabilitaci&oacute;n en su enunciado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No era mala idea; las ciudades hab&iacute;an sido abandonadas y en las m&aacute;s grandes acumul&aacute;bamos lo que se llamaron bolsas de vulnerabilidad, barrios en los que se entretej&iacute;an los problemas sociales con la degradaci&oacute;n urban&iacute;stica. Se comenz&oacute; a hablar, de hecho, de rehabilitaci&oacute;n integral. Pero la que era una buena idea no lleg&oacute; a buen puerto: muchos planes de rehabilitaci&oacute;n de edificios se quedaron a medias o no llegaron a quienes m&aacute;s los necesitaban. Algunas de las ayudas ofertadas, con un dise&ntilde;o m&aacute;s que regulero, se quedaron ah&iacute;, al alcance de solo unos pocos (quienes pod&iacute;an permitirse el copago y el adelanto del dinero), de modo que se increment&oacute; la desigualdad a nivel de portal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la desilusi&oacute;n por una idea malograda que podr&iacute;a haber mejorado el bienestar de las ciudades, pareci&oacute; que, del edificio, la mirada se escurri&oacute; hasta el suelo. Literalmente. Se agudiz&oacute; la fiebre por las plazas de cemento, que ha convertido, en no tantos a&ntilde;os, una ciudad con defectos en un modelo de ciudad que cuesta habitar y que llega a impedir la sociabilidad. Se habla de la soledad no deseada o de la ausencia de interacci&oacute;n como si fuesen fen&oacute;menos en los que no influye el dise&ntilde;o urbano, despreciando el valor y la influencia de los espacios p&uacute;blicos en las relaciones sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es que no existiesen antes las plazas de cemento, no, pero fue en ese momento cuando en algunas ciudades se solaron plazas enteras, que antes contaban con &aacute;rboles m&aacute;s o menos &ldquo;eficientes&rdquo; (mejorables, claro) y se convirtieron en espacios de paso, m&aacute;s adecuados para mercadillos, terrazas o, incluso, pistas de patinaje en Navidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre 2009 y 2011 trabaj&eacute; como becaria en proyectos p&uacute;blicos municipales que ten&iacute;an que ver con la rehabilitaci&oacute;n urbana (entre otras cosas). Recuerdo reuniones enteras en las que se refer&iacute;a el redise&ntilde;o del espacio como un modo de redise&ntilde;o social. Uno de los responsables, sin tapujos, defendi&oacute; la remodelaci&oacute;n de cierta plaza de Madrid como una excelente forma de exclusi&oacute;n de ciertos colectivos: si el espacio era inc&oacute;modo, no estar&iacute;an all&iacute; durante horas y horas. Si esta era una idea particular de esa persona o reflejaba una forma m&aacute;s extendida de entender los usos de la ciudad, no puedo saberlo a ciencia cierta. Apuesto, sin embargo, por la segunda opci&oacute;n y que, si florecen terrazas donde antes hubo &aacute;rboles y bancos, no es fruto de la casualidad. Puede que tampoco exista relaci&oacute;n ni intenci&oacute;n en que se cieguen los alcorques y desaparezcan &aacute;rboles en calles donde ahora existe un vergel conformado por parasoles de terrazas. Yo tengo mis dudas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reorientar el uso del espacio p&uacute;blico o establecer, a trav&eacute;s de la remodelaci&oacute;n de lo f&iacute;sico, cu&aacute;les son los usos leg&iacute;timos o ileg&iacute;timos de la ciudad tiene muchas consecuencias sociales. Incluso morales, y eso sin entrar en qui&eacute;n tiene el derecho a decidir qu&eacute; es un uso leg&iacute;timo. Pero, adem&aacute;s, mi sensaci&oacute;n es que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la reorientaci&oacute;n de usos se ha ido de las manos, llegando a ser tan exagerada e incomodando tanto los usos no consumistas, que solo permite usos temporales. Para m&iacute;, estas plazas son el no lugar del que hablaba Marc Aug&eacute; y, en conjunto, la expresi&oacute;n de un fracaso.&nbsp;Pero &iquest;ser&aacute;n estas ciudades fracasadas, sin vecinos en sus calles, portadoras de espacios inhabitables, atractivas para los turistas? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo aguantar&aacute;n en las que fueron nuestras ciudades, cuando no quede un &aacute;rbol? &iquest;Nos convertiremos en una suerte de ciudades r&aacute;pidas dirigidas a estancias tur&iacute;sticas cada vez m&aacute;s cortas? Supongo que esta debe ser, para algunos, la pregunta, ya que (las que fueron) nuestras ciudades son cada vez m&aacute;s inhabitables. Tal vez solo los turistas de paso sean capaces de soportar este modelo de ciudad. Igual, ni siquiera ellos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lebrusán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudades-les-dejaremos-turistas_129_10450170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Aug 2023 04:00:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿Serás un viejo pobre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/seras-viejo-pobre_129_10372902.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8beffc51-d8f0-4d52-90e1-98138b15f562_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Serás un viejo pobre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2050 una de cada tres personas en España tendrá más de 65 años. Se habla mucho de cotizaciones y pensiones o del índice del envejecimiento, pero de lo que habría que hablar es de las condiciones actuales de esos futuros viejos</p></div><p class="article-text">
        Las proyecciones a futuro en lo que a demograf&iacute;a se refiere suelen olvidar una cuesti&oacute;n clave. Todos los panoramas catastr&oacute;ficos que se centran en c&oacute;mo la vejez asfixiar&aacute; a una poblaci&oacute;n joven, como una especie de prognosis maldita, olvidan que esos viejos proyectados son los j&oacute;venes (y los ya no tan j&oacute;venes) de hoy.
    </p><p class="article-text">
        Con suerte, el futuro de todas y cada una de las personas que residen en Espa&ntilde;a ser&aacute; la vejez. Digo con suerte no solo porque lo de la juventud eterna me parezca bastante aburrida (las dudas y la inseguridad de los 20 no me parecen dignas de ser revividas) sino por una cuesti&oacute;n b&aacute;sica de supervivencia: lo contrario a envejecer es morirse. As&iacute;, y aunque como eslogan no resulte demasiado atractivo, el futuro de quienes somos o nos creemos todav&iacute;a j&oacute;venes hoy, ser&aacute; la vejez. Pero, &iquest;qu&eacute; vejez? &iquest;En qu&eacute; condiciones vivir&aacute; esa vejez?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando pensamos en las condiciones materiales y econ&oacute;micas de las personas mayores del futuro, debemos hacerlo pensando en la proyecci&oacute;n de su realidad actual, no extrapolando un an&aacute;lisis parcial de lo que otras generaciones pueden estar viviendo hoy: cada generaci&oacute;n tiene sus propias experiencias compartidas, su propio ciclo vital y se ve afectada por diferentes pol&iacute;ticas y por una forma diferente de concebir el Estado del bienestar. Si olvidamos la perspectiva del ciclo vital y la importancia que tiene la historia, el contexto, el impacto de las normativas y de las leyes, el acceso a los derechos y la capacidad de generarlos (como el de jubilaci&oacute;n), estaremos haciendo un ejercicio in&uacute;til, errado.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, cuando planteamos que en 2050 uno de cada tres espa&ntilde;oles tendr&aacute; m&aacute;s de 65 a&ntilde;os, no podemos centrarnos, o no solo, en la dimensi&oacute;n num&eacute;rica. Si lo hacemos, perdemos perspectiva de conjunto. La pregunta tan manida de si las pensiones &ldquo;x&rdquo; (inserte aqu&iacute; su duda existencial con el sesgo que desee), eclipsa la cuesti&oacute;n de cu&aacute;les ser&aacute;n las condiciones socioecon&oacute;micas de esa poblaci&oacute;n. No es una cuesti&oacute;n trivial, pero, frente a tanto discurso catastrofista (c&oacute;mo de viejos seremos y cuantos, cuant&iacute;simos), encuentro menos an&aacute;lisis de qu&eacute; efectos tendr&aacute;n, por ejemplo, la adopci&oacute;n de ciertas pol&iacute;ticas neoliberales o c&oacute;mo nos afectar&aacute; el recorte en el acceso a ciertas formas de protecci&oacute;n y de provisi&oacute;n social. Ninguna de las visiones catastrofistas propone la mejora de las condiciones actuales precisamente para asegurar las condiciones de futuro.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de quienes cumplan los 65 a&ntilde;os en 2050 habr&aacute;n tenido la experiencia de haberse licenciado en 2008 (con lo que supuso intentar entrar en ese a&ntilde;o al mercado laboral) y todos habr&aacute;n vivido esa crisis y la de 2012. Parte de ellos recordar&aacute;, de forma m&aacute;s o menos protagonista, lo que significa un desahucio. Muchos habr&aacute;n creado sus hogares en momentos inciertos y otros tantos habr&aacute;n optado por no crearlos nunca, en gran parte por condiciones econ&oacute;micas. Un n&uacute;mero nada desde&ntilde;able arrastrar&aacute; hipoteca, un porcentaje sabr&aacute; lo que es un divorcio y la recomposici&oacute;n del hogar y qu&eacute; es eso de los bienes gananciales. &iquest;Cu&aacute;ntos habr&aacute;n enfrentado el despido masivo tras la crisis de 2008 y vuelto a perder su trabajo tras la crisis de la pandemia COVID-19?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por l&oacute;gica vital, la llegada a la edad avanzada supone el paso por un proceso vital de acumulaci&oacute;n de experiencias y, con suerte, de recursos. Pero este proceso de potencial acumulaci&oacute;n no es igual para todas las personas. &iquest;C&oacute;mo conseguir&aacute;n acumular los <em>riders</em>? &iquest;Cu&aacute;nto ahorrar&aacute;n quienes pagan alquileres desmedidos en las ciudades en las que tienen acceso al trabajo, pero con salarios m&iacute;nimos? Este es el punto por el que m&aacute;s me rebelo ante las proyecciones catastr&oacute;ficas que ponen el foco en el individuo y le quitan as&iacute; presi&oacute;n al sistema o hacen desmerecer lo p&uacute;blico, como si no fuese necesario. El desplazamiento hacia lo privado no solo tiene como prop&oacute;sito hacer m&eacute;ritos para la desaparici&oacute;n de lo p&uacute;blico, sino que asume una serie de realidades que no son ciertas. No se puede ahorrar para el futuro lo que no se tiene en el presente. Dudo que ese casi 47% de la poblaci&oacute;n que hoy experimenta dificultades para llegar a fin de mes pueda permitirse un fondo de pensiones. Tal vez la cuesti&oacute;n radique en asegurar que las condiciones del presente no sean tan asfixiantes como para que podamos aspirar a un futuro de calidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La supervivencia del futuro pasa por la seguridad del presente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta reflexi&oacute;n tan sencilla se nos olvida a menudo cuando proyectamos determinados cambios en la forma de entender la protecci&oacute;n social, o cuando asumimos sin m&aacute;s la desaparici&oacute;n (o permitimos el empeoramiento) de una serie de recursos p&uacute;blicos. Evitar la pobreza del futuro comienza por abordar la precariedad actual, por tratar la dificultad para llegar a fin de mes, por la realidad que lleva a no poder pagar el alquiler. Igual es el momento de trabajar sobre futuros alternativos. Igual ma&ntilde;ana es tarde. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lebrusán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/seras-viejo-pobre_129_10372902.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Jul 2023 20:14:56 +0000]]></pubDate>
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