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    <title><![CDATA[elDiario.es - Eva Alcón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/eva-alcon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Eva Alcón]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Entender y atender a la Universidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/entender-atender-universidad_129_10392087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d589750-6538-4368-bda2-4d12cc792f3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entender y atender a la Universidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Sistema Universitario Español compite en Europa en clara situación de desigualdad y, aun así, ha conseguido una calidad internacional reconocida, como certifican los ránquines y demuestra nuestra elevada participación en la iniciativa Universidades Europeas. Pero corremos el riesgo de retroceder</p></div><p class="article-text">
        La gran &laquo;fiesta de la democracia&raquo; est&aacute; a punto de celebrarse y la Universidad necesita que se entiendan nuestras inquietudes y, sobre todo, que se atiendan nuestras demandas. Por muchos motivos. Pero, fundamentalmente, porque apostar por la educaci&oacute;n superior y la investigaci&oacute;n es una apuesta segura por el progreso.
    </p><p class="article-text">
        Los campus han sido grandes vectores de vertebraci&oacute;n social en este pa&iacute;s y la comunidad universitaria siempre ha dado ejemplo de adaptaci&oacute;n y compromiso. Primero hizo un esfuerzo formidable para alcanzar el nivel acad&eacute;mico y cient&iacute;fico que Europa requer&iacute;a y, a partir de 2008, fue capaz de mantenerlo en un entorno de dur&iacute;simas restricciones econ&oacute;micas. La pandemia y la guerra de Ucrania han sido el pen&uacute;ltimo obst&aacute;culo en la recuperaci&oacute;n de una ca&iacute;da de recursos tan brutal que a&uacute;n seguimos en niveles de 2009. Y estamos en 2023.
    </p><p class="article-text">
        Tras a&ntilde;os de v&eacute;rtigo, toca que se nos entienda y que se nos atienda.
    </p><p class="article-text">
        El Sistema Universitario Espa&ntilde;ol compite en Europa en clara situaci&oacute;n de desigualdad y, aun as&iacute;, ha conseguido una calidad internacional reconocida, como certifican los r&aacute;nquines y demuestra nuestra elevada participaci&oacute;n en la iniciativa Universidades Europeas. Pero corremos el riesgo de retroceder. Hemos demostrado ser eficientes, porque no se puede hacer m&aacute;s con los recursos p&uacute;blicos asignados, que en muchos casos son la mitad de los disponibles por universidades que ocupan posiciones similares. Por eso, pedimos un marco legislativo que nos permita, tal como queda reflejado en el documento Universidad 2030, lo que consider&aacute;bamos esencial para mejorar nuestro desempe&ntilde;o, convertirnos en un verdadero polo de atracci&oacute;n de profesorado y estudiantado internacional y ser referente del desarrollo sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Aquella propuesta planteaba &ndash;y plantea&ndash; una pregunta muy directa: &iquest;Qu&eacute; sociedad queremos en 2030? Porque la respuesta nos dir&aacute; qu&eacute; Universidad necesitamos. La nueva Ley Org&aacute;nica del Sistema Universitario (LOSU) no ha sido la contestaci&oacute;n esperada. Aunque introduce mejoras, no ha cumplido con la ilusi&oacute;n generada y deja por delante una complicada actividad de adaptaci&oacute;n. En su momento, desde Crue Universidades Espa&ntilde;olas hicimos aportaciones para que la ley facilitase la transici&oacute;n hacia una sociedad del conocimiento. Desde esta tribuna, seguimos haci&eacute;ndolas.
    </p><p class="article-text">
        La primera acci&oacute;n, y urgente, pasa por detallar la financiaci&oacute;n de las universidades p&uacute;blicas para que podamos aplicar la norma. Necesitamos conocer el calendario y responsabilidad de todas las administraciones respecto al modo en que se har&aacute; efectivo el destino del 1% del PIB &ndash;como m&iacute;nimo&ndash; al gasto p&uacute;blico en Educaci&oacute;n Superior. Sin ese compromiso, esos m&aacute;s de 3.000 millones de euros, que nos permitir&iacute;an equilibrar el diferencial con la media de la OCDE y de la UE, quedar&aacute;n en una bonita declaraci&oacute;n de intenciones.
    </p><p class="article-text">
        Se debe aclarar qui&eacute;n, cu&aacute;ndo y c&oacute;mo. Y hacerlo desde la lealtad institucional. Las universidades p&uacute;blicas percibimos la mayor parte de transferencias de nuestras respectivas comunidades aut&oacute;nomas y los gastos en que incurrimos se ven, adem&aacute;s, condicionados por decisiones de los gobiernos central y auton&oacute;mico. Los costes generados por las medidas legislativas deben ser compensados por la Administraci&oacute;n que las adopta para evitar situaciones perversas en las que unos se apuntan el tanto y las universidades lo pagamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Concretar la financiaci&oacute;n es urgente, sin duda. Pero tan importante como la financiaci&oacute;n es&nbsp;atender al conjunto de temas que preocupan a las universidades. Empezando por el estudiantado, mientras haya una sola persona capacitada que se vea excluida por razones socioecon&oacute;micas estaremos incumpliendo un principio b&aacute;sico en toda democracia, el de la igualdad de oportunidades. Reforcemos, pues, el mecanismo de las becas y ayudas al estudio, muy por debajo de la media de los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados, y demos la bienvenida a iniciativas como las beca-salario.
    </p><p class="article-text">
        Continuemos por la nueva regulaci&oacute;n de los procedimientos de admisi&oacute;n a la Universidad. El debate y la pol&eacute;mica sobre la prueba de acceso est&aacute; ah&iacute;. Establezcamos criterios que permitan su regulaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n coherente en las comunidades aut&oacute;nomas, teniendo siempre en mente que ha funcionado razonablemente bien, que solo supone el 40 por ciento de la nota y que no tenemos un Bachillerato &uacute;nico. Aprovechemos tambi&eacute;n la coordinaci&oacute;n con los diferentes niveles educativos, en especial con la Formaci&oacute;n Profesional de Grado Superior, que creci&oacute; un 43,3% entre 2016 y 2021. Habilitemos pasarelas que favorezcan el tr&aacute;nsito entre la Universidad y la FP de Grado Superior a trav&eacute;s de reconocimientos mutuos de formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n somos conscientes de que el mundo avanza al ritmo de quienes van en la vanguardia de la innovaci&oacute;n t&eacute;cnica y social. Y el compromiso de la Universidad es que nadie quede atr&aacute;s. Sabemos que la tasa de desempleo entre las personas con un nivel de ense&ntilde;anza b&aacute;sico se sit&uacute;a alrededor del 30%, mientras que entre los universitarios es del 10%. Por eso, las universidades queremos extender el acceso a la formaci&oacute;n universitaria a la poblaci&oacute;n de todas las edades, apostando por el aprendizaje a lo largo de la vida como instrumento de reciclaje profesional, crecimiento personal y como forma de favorecer la inclusi&oacute;n y la igualdad de oportunidades. Queremos hacerlo, adem&aacute;s de a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n reglada de grado, m&aacute;ster y doctorado, a trav&eacute;s de itinerarios formativos abiertos y adaptados a las necesidades del estudiantado y del tejido productivo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para tener &eacute;xito en la apuesta por una formaci&oacute;n de calidad, hay que simplificar los procesos de ordenaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n. La clave para esa reducci&oacute;n de la burocracia est&aacute; en la atribuci&oacute;n de las competencias correspondientes a los sistemas de garant&iacute;a internos de calidad que tenemos las universidades. Se trata de potenciar la acreditaci&oacute;n institucional como mecanismo de salvaguarda para el alumnado, la Administraci&oacute;n y la sociedad. El Real Decreto 822/2021, por primera vez, regula la existencia de los t&iacute;tulos propios en la docencia universitaria y menciona las microcredenciales. Abordemos su desarrollo desde un aseguramiento de la calidad<strong> </strong>basado en la flexibilidad y convertiremos la formaci&oacute;n a lo largo de la vida en un magn&iacute;fico instrumento de inclusi&oacute;n y de igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Sigamos con el personal docente investigador y el de administraci&oacute;n y servicios. La LOSU intenta estabilizar su situaci&oacute;n. Lo aplaudimos. Y lo celebraremos todav&iacute;a m&aacute;s si se respeta la autonom&iacute;a universitaria y se simplifica la gesti&oacute;n. El aumento de la actividad de las universidades, en particular en investigaci&oacute;n y transferencia y en transformaci&oacute;n digital, requiere cambiar la estructura de las plantillas dot&aacute;ndolas de personal con el suficiente grado de especializaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n a los perfiles adecuados. Pero mientras la tasa de reposici&oacute;n siga existiendo, lo que se nos traslada a las universidades es que no se conf&iacute;a en nuestra madurez para decidir lo que necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        La internacionalizaci&oacute;n es otro eje estrat&eacute;gico que debe ser atendido en su justa medida. Necesitamos contar con pol&iacute;ticas dirigidas a convertir nuestro sistema universitario en un verdadero polo de atracci&oacute;n de profesorado y estudiantado internacional. Como ya he citado, los consorcios del programa Universidades Europeas, en los que las universidades espa&ntilde;olas estamos teniendo un elevado protagonismo, pueden ser un instrumento adecuado, aunque deber&iacute;a revisarse el marco financiero y administrativo para que la formulaci&oacute;n de nuevas titulaciones sea viable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se debe seguir impulsando la transformaci&oacute;n digital de nuestros campus. En este sentido, se deben trasladar a las universidades las mejores pr&aacute;cticas, nacionales e internacionales, en materia de tecnolog&iacute;a educativa y se deben seguir de cerca los avances de tecnolog&iacute;as emergentes. Y no olvidemos la sostenibilidad en su triple dimensi&oacute;n: social, ambiental y econ&oacute;mica. Por ello, se debe acompa&ntilde;ar a las universidades en su compromiso de reforzar la misi&oacute;n de la universidad para que la docencia, la investigaci&oacute;n y la transferencia del saber integren los retos sociales, medioambientales y econ&oacute;micos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Termino este art&iacute;culo hablando de la investigaci&oacute;n. M&aacute;s del 70% de la que se hace en Espa&ntilde;a sale de las universidades. Lo l&oacute;gico ser&iacute;a tener un protagonismo especial en el nuevo Plan Estatal de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n 2024-2027 y, desde luego, que hubiese un &uacute;nico Ministerio de Universidades y Ciencia. No es lo que est&aacute; ocurriendo, y no profundizo m&aacute;s en este tema porque reservo estas l&iacute;neas finales para una situaci&oacute;n cr&iacute;tica que sufren nuestros equipos y servicios de investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La carga burocr&aacute;tica es insostenible y estamos perdiendo oportunidades en potentes proyectos europeos. Hay que introducir una cultura basada en la confianza &ndash;con su debida rendici&oacute;n de cuentas&ndash; y agilizar procedimientos si queremos ser competitivos y aumentar la participaci&oacute;n de las universidades en los Proyectos Estrat&eacute;gicos para la Recuperaci&oacute;n y Transformaci&oacute;n Econ&oacute;mica. En paralelo, es urgente desarrollar mecanismos para la financiaci&oacute;n basal de la investigaci&oacute;n y consolidar los incentivos a la transferencia de conocimiento, tercer pilar de la Universidad, junto a la docencia y la investigaci&oacute;n. En la Ciencia est&aacute; la respuesta a los desaf&iacute;os actuales y futuros, no lo olvidemos.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a al principio de este art&iacute;culo, entender y atender las necesidades de la educaci&oacute;n superior y la investigaci&oacute;n supone la mejor garant&iacute;a para un progreso responsable y para un futuro con m&aacute;s y mejores oportunidades. Hag&aacute;moslo posible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Alcón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jul 2023 23:09:31 +0000]]></pubDate>
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