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    <title><![CDATA[elDiario.es - Guillem Colom-Montero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/guillem-colom-montero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Guillem Colom-Montero]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El movimiento contra la turistificación en Mallorca: de los márgenes al centro en menos de 10 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/movimiento-turistificacion-mallorca-margenes-centro-10-anos_129_13428417.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15d57a73-5d76-4ba6-af9e-912307eaf6ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x398y334.jpg" width="1200" height="675" alt="El movimiento contra la turistificación en Mallorca: de los márgenes al centro en menos de 10 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La turistificación se ha convertido en la problemática que engloba las múltiples crisis que sufren las poblaciones del sur de Europa desde la crisis financiera del 2008, y por ello la denuncia de dicho modelo se articula desde diversos ejes de luchas compartidas</p><p class="subtitle">Cultura - 'Mallorca se hunde': turismo y trauma en la cultura mallorquina actual
</p></div><p class="article-text">
        Historizar el presente, reconociendo &eacute;xitos y debilidades, no suele ser f&aacute;cil, y precisamente por ello es muy necesario. El domingo 26 julio, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/miles-personas-convierten-palma-clamor-turistificacion-mallorca-llegado-limite_1_13407939.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">70.000 personas llenaron las calles de Palma </a>convocadas por la plataforma &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; para denunciar los impactos del modelo tur&iacute;stico, en una de las manifestaciones m&aacute;s mayoritarias que se recuerdan en Mallorca y que consolida al movimiento contra la turistificaci&oacute;n como el eje central de protesta en la isla. Parece que a veces no se es consciente del &eacute;xito de dicha afirmaci&oacute;n, de la relevancia hist&oacute;rica de la articulaci&oacute;n de este movimiento social, que no s&oacute;lo es capaz de sacar gente a la calle sino de marcar la agenda pol&iacute;tica en la isla. 
    </p><p class="article-text">
        No es que la cr&iacute;tica a la turistificaci&oacute;n haya pasado de los m&aacute;rgenes al centro en poco m&aacute;s de diez a&ntilde;os, no es que hoy todo el espectro pol&iacute;tico asuma que hay que poner l&iacute;mites al turismo, es que parte de la izquierda pol&iacute;tica ha empezado a hablar de decrecimiento y el propio Partido Popular balear sali&oacute; a criticar esta propuesta d&iacute;as antes de la manifestaci&oacute;n, ejemplificando la emergente incidencia social de la misma. 
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, es cierto que, por ahora, la mayor&iacute;a de victorias se quedan en el &aacute;mbito de los discursos y las hegemon&iacute;as culturales, que muchas veces no se materializan en unas imprescindibles transformaciones pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas en unas Illes Balears donde el t&aacute;ndem PP-VOX domina la mayor&iacute;a de instituciones, y de ah&iacute; la profunda frustraci&oacute;n con el turismo que se experimenta a d&iacute;a hoy en amplias capas de la poblaci&oacute;n mallorquina. Ahora bien, es alentador ver c&oacute;mo esta frustraci&oacute;n se est&aacute; transformando en un activismo cada d&iacute;a m&aacute;s activo, m&aacute;s amplio y m&aacute;s creativo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por ahora, la mayoría de victorias se quedan en el ámbito de los discursos y las hegemonías culturales, que muchas veces no se materializan en unas imprescindibles transformaciones políticas y jurídicas en unas Illes Balears donde el tándem PP-VOX domina la mayoría de instituciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este ciclo de lucha se inaugur&oacute; el 25 de mayo de 2024, cuando <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/ciudadanos-balears-salen-calles-acabar-negocio-vivienda-no-principio_1_12196126.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">10.000 personas salieron a la calle convocadas por la asociaci&oacute;n Banc del Temps de Sencelles </a>de forma relativamente espont&aacute;nea y con poco m&aacute;s de diez d&iacute;as de antelaci&oacute;n. La marcha se convoc&oacute; inspirada en la enorme manifestaci&oacute;n del mes anterior en las Islas Canarias, que sorprendi&oacute; por su fuerza e incidencia, llenando noticias y portadas estatales e internacionales. Las manifestaciones y protestas se encadenaron en los meses siguentes en numerosas ciudades del Estado espa&ntilde;ol, desde Barcelona y Mallorca a M&aacute;laga y C&aacute;diz, desde Valencia y Eivissa a Donosti y Granada. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vista de la manifestación convocada por Banc del Temps de Sencelles en mayo de 2024                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ese verano de 2024, que sin duda podemos calificar como el verano del descontento con la <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/malestar-turistificacion-elitizacion-turismo-avanzar-practica-servicio_1_10890473.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">turistificaci&oacute;n </a>en el Estado espa&ntilde;ol, fue un punto de inflexi&oacute;n, el momento en que la cr&iacute;tica al modelo tur&iacute;stico pas&oacute; de ser un fen&oacute;meno localizado en ciertas ciudades y regiones a entrar con fuerza inusitada en el debate p&uacute;blico. Esta es una transformaci&oacute;n de gran calado, dado que el turismo no es &uacute;nicamente central a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola desde los a&ntilde;os 60, sino que forma parte de la propia estructura socio-pol&iacute;tica y cultural del estado. El turismo es, de hecho, fundacional de la modernidad espa&ntilde;ola, y es por ello que ese cambio iniciado en el verano de 2024 es tan significativa, ya que representa un momento de quiebra en la relaci&oacute;n hist&oacute;rica con el turismo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese verano de 2024, que sin duda podemos calificar como el verano del descontento con la turistificación en el Estado español, fue un punto de inflexión, el momento en que la crítica al modelo turístico pasó de ser un fenómeno localizado en ciertas ciudades y regiones a entrar con fuerza inusitada en el debate público</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Mallorca, la manifestaci&oacute;n de mayo de 2024 no era la primera que se convocaba. El movimiento de denuncia del <em>overtourism</em> (sobreturismo) viene de atr&aacute;s. En octubre de 2023, la reci&eacute;n creada &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; sac&oacute; 3.000 personas a las calles para protestar contra el Foro Europeo del Turismo y la reuni&oacute;n de ministros de Turismo de la Uni&oacute;n Europea celebrada en Palma. Un n&uacute;mero similar ya se hab&iacute;a manifestado en septiembre de 2017, convocadas por el GOB, Terraferida y el colectivo palmesano &lsquo;Ciutat per a qui l&rsquo;habita, no qui la visita&rsquo; (Palma para quien la habita, no quien la visita). 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente ese verano de 2017 la cr&iacute;tica al turismo hab&iacute;a saltado por vez primera al &aacute;mbito p&uacute;blico con las acciones directas de la organizaci&oacute;n juvenil independentista Arran, entre ellas una protesta en la terraza de un bar en el Paseo Mar&iacute;timo de Palma, que se sald&oacute; con 12 activistas detenidos. <a href="https://www.ultimahora.es/noticias/local/2026/07/26/2677635/historia-protestas-ciudadanas-bengalas-del-pesquero-grandes-manifestaciones.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como resum&iacute;a el diario &Uacute;ltima Hora este pasado 27 de julio</a>, reflexionando sobre los inicios del malestar con el turismo: &ldquo;Fue la primera gran protesta y provoc&oacute; una ola de indignaci&oacute;n. Pocos apoyos tuvo aquella acci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y podemos ir m&aacute;s atr&aacute;s, ya que el momento inici&aacute;tico de la cr&iacute;tica al sobreturismo en Mallorca se puede trazar al verano de 2014, cuando el colectivo libertario <em>Tot incl&ograve;s</em> lanz&oacute; el primer n&uacute;mero de su revista anual, donde activistas y acad&eacute;micos reflexionaban sobre los impactos del turismo en Baleares y propon&iacute;an alternativas. Como se puede observar, ya desde sus inicios el movimiento combina protesta y reflexi&oacute;n y se define por la actividad de multitud de colectivos y asociaciones de todo tipo, vecinales, culturales, sociales, etc. Con estos precedentes y much&iacute;simos m&aacute;s que no caben aqu&iacute;, la manifestaci&oacute;n de mayo de 2024 es la primera que logra movilizar m&aacute;s all&aacute; de los c&iacute;rculos activistas, dando inicio al nuevo ciclo de lucha.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podemos ir más atrás, ya que el momento iniciático de la crítica al sobreturismo en Mallorca se puede trazar al verano de 2014, cuando el colectivo libertario &#039;Tot inclòs&#039; lanzó el primer número de su revista anual, donde activistas y académicos reflexionaban sobre los impactos del turismo en Baleares y proponían alternativas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En junio y julio de 2024 la historia se acelera. Todas las tensiones que los movimientos sociales llevaban a&ntilde;os denunciando, todo el malestar que la ciudadan&iacute;a hab&iacute;a ido acumulando por la expansi&oacute;n incesante de un modelo tur&iacute;stico profundamente injusto y desigual, estallaron. Las acciones de protesta se multiplicaron, ya fueran organizadas o espont&aacute;neas. Dos ejemplos bastan para ilustrarlo. Como respuesta a la manifestaci&oacute;n de mayo, la portavoz de Vox en el Parlament balear afirm&oacute; que &lsquo;<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/politica/vox-mallorquines-no-pretender-playas-julio-agosto-tranquilamente_1_11400322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los mallorquines no podemos pretender ir en julio y agosto a la playa como hace a&ntilde;os</a>&rsquo;, haciendo patente la desposesi&oacute;n y expulsi&oacute;n que define el modelo tur&iacute;stico en la isla. Sus declaraciones causaron indignaci&oacute;n en muchos sectores y dieron cabo a la creaci&oacute;n del Mallorca Platja Tour, colectivo que desde las redes sociales convocaba a los mallorquines a <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/cien-personas-ocupan-playa-palma-inaccion-administraciones-frente-masificacion-turistica_1_11583468.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ocupar playas masificadas </a>en d&iacute;as concretos. 
    </p><p class="article-text">
        Su protesta m&aacute;s conocida se llev&oacute; a cabo el 16 de junio en el Cal&oacute; des Moro, cala que hab&iacute;a saltado a las televisiones estatales en 2021 por las colas de cuatro horas que llegaban a hacer los visitantes. El &eacute;xito de asistencia fue desbordante, m&aacute;s de 400 personas ocuparon durante cinco horas una de las calas m&aacute;s emblem&aacute;ticas de la isla bajo la pancarta &lsquo;#OcupemLesNostresPlatges&rsquo; (Ocupemos Nuestras Playas), en una protesta de car&aacute;cter festivo cuya imagen m&aacute;s ic&oacute;nica mostraba a un grupo de manifestantes en ba&ntilde;ador danzando <em>ball de bot </em>&ndash; una forma completamente novedosa de participar en este baile tradicional mallorqu&iacute;n, adapt&aacute;ndolo para una celebraci&oacute;n reivindicativa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Algunos de los manifestantes que el 11 de agosto de 2024 &#039;tomaron&#039; la Platja de Palma en protesta por la masificación turística"
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            <span class="title">
                Algunos de los manifestantes que el 11 de agosto de 2024 &#039;tomaron&#039; la Platja de Palma en protesta por la masificación turística                            </span>
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        De forma m&aacute;s espont&aacute;nea, el 11 de julio una veintena de vecinos de Son Maci&agrave; montaron una barricada con balas de paja para impedir las excursiones de <em>buggies</em> tur&iacute;sticos que se realizan sin permiso ni regulaci&oacute;n alguna, destrozando los paisajes y afectando la vida comunitaria de las zonas rurales de la isla. La protesta, que los activistas enmarcaron de forma expl&iacute;cita en la campa&ntilde;a &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo;, ten&iacute;a de nuevo un car&aacute;cter l&uacute;dico, con los vecinos comiendo mel&oacute;n y jugando a cartas, sentados encima de las balas de paja que cortaban la estrecha carretera rural. Como vemos, los activistas articulan su denuncia de la turistificaci&oacute;n mediante creativas formas de protesta pol&iacute;tico-festiva que (re)construyen los lazos comunitarios afectados por el modelo tur&iacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; llam&oacute; a nueva manifestaci&oacute;n en Palma para el 21 de julio, organizada esta vez con m&aacute;s tiempo y planificaci&oacute;n. La asistencia super&oacute; las expectativas m&aacute;s optimistas: <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/miles-personas-toman-calles-palma-turismo-masivo-modelo-lleva-colapso_1_11539057.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">50.000 personas salieron a la calle </a>bajo el lema &lsquo;Canviem el Rumb. Posem L&iacute;mits al turisme&rsquo; (Cambiemos el Rumbo. Pongamos l&iacute;mites al turismo). Este &eacute;xito desbordante demostr&oacute; que la manifestaci&oacute;n de mayo no era la explosi&oacute;n de un malestar pasajero, sino la emergencia de la cr&iacute;tica a la turistificaci&oacute;n como eje clave de lucha en la Mallorca de hoy d&iacute;a. Desde entonces, las acciones, actividades y protestas de todo tipo no han dejado de sucederse. En julio de 2025, por ejemplo, nacen los <em>sopars a la fresca</em> del colectivo Brunzzit, cenas comunitarias que llenan las turistificadas plazas del centro de Palma, que por un d&iacute;a dejan de estar repletas de terrazas al servicio de la econom&iacute;a tur&iacute;stica y pasan a ser disfrutadas por los residentes de forma comunitaria y no consumista. 
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                    alt="Imagen de la manifestación llevada a cabo el 21 de julio de 2024 bajo el lema ‘Canviem el Rumb. Posem Límits al turisme’"
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                Imagen de la manifestación llevada a cabo el 21 de julio de 2024 bajo el lema ‘Canviem el Rumb. Posem Límits al turisme’                            </span>
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        Si el Mallorca Platja Tour reclama las playas, emblema del turismo de masas que coloniza la costa desde los a&ntilde;os 60, los <em>sopars a la fresca</em> recuperan las cascos antiguos urbanos, que han sido literalmente invadidos por establecimientos hosteleros en el modelo m&aacute;s reciente del sobreturismo. Unas semanas antes, el 15 de junio de 2025, &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; convoc&oacute; una nueva marcha, a la que asistieren m&aacute;s de 30.000 personas bajo el lema &lsquo;Pel dret a una vida digna. Stop turistificaci&oacute;&rsquo; (Por el derecho a una vida digna. Stop turistificaci&oacute;n). El &eacute;xito de asistencia un a&ntilde;o m&aacute;s confirm&oacute; la consolidaci&oacute;n de un movimiento ya masivo, muy bien articulado ideol&oacute;gicamente, cuyo &eacute;xito estriba en combinar la denuncia de todos los impactos del turismo y la lucha por el derecho a la vivienda junto el influyente ecologismo tradicional de la isla, los nuevos movimientos contra la emergencia clim&aacute;tica y el soberanismo de izquierdas que reivindica el derecho de la sociedad mallorquina a decidir el modelo tur&iacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        En la isla, de hecho, la turistificaci&oacute;n se ha convertido en la problem&aacute;tica que engloba las m&uacute;ltiples crisis que sufren las poblaciones del sur de Europa desde la crisis financiera del 2008, y por ello la denuncia de dicho modelo se articula desde diversos ejes de luchas compartidas. Dentro de esta enorme variedad, el colectivo &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; emerge como el aglutinador de un activismo descentralizado que se ha desplegado por toda la isla y que a la vez es capaz de organizar manifestaciones multitudinarias.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La turistificación se ha convertido en la problemática que engloba las múltiples crisis que sufren las poblaciones del sur de Europa desde la crisis financiera del 2008, y por ello la denuncia de dicho modelo se articula desde diversos ejes de luchas compartidas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si bien en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os la crisis del modelo tur&iacute;stico ya ha sido asumida por muchos actores pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos, incluido el Partido Popular y sectores relevantes de la industria tur&iacute;stica, las medidas impulsadas por las instituciones p&uacute;blicas han sido pocas y en su mayor&iacute;a cosm&eacute;ticas, que no han impulsado ning&uacute;n cambio de calado. Esta falta de iniciativa pol&iacute;tica y legislativa, unida a la enorme distancia entre los discursos y las medidas, no ha hecho m&aacute;s que aumentar la frustraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, que ve como sus condiciones de vida no dejan de empeorar. En este contexto, este mes de julio la historia se acelera de nuevo. 
    </p><p class="article-text">
        A finales del pasado mes de junio, &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; llama a una nueva manifestaci&oacute;n para el 26 de julio, torn&aacute;ndola un evento anual donde los residentes recuperan las calles de Palma, siendo ellos quienes la masifican por un d&iacute;a. El 7 de julio, la plataforma publica un <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/hazlo-manual-anima-sabotear-negocios-turisticos-pone-alerta-administraciones-balears_1_13365272.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manual de acci&oacute;n directa no violenta contra la turistificaci&oacute;n</a>, en el cual llama a actuar contra negocios e intereses asociados al modelo tur&iacute;stico. El manual causa una importante controversia y es criminalizado por las derechas y la poderosa industria tur&iacute;stica, con la Federaci&oacute;n Hotelera acusando a la plataforma de &lsquo;coacci&oacute;n&rsquo; e &lsquo;intimidaci&oacute;n&rsquo;. Ante estos ataques, &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; no se amedrenta y <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/violencia-no-acceder-vivienda-autores-manual-actuaciones-turistificacion-defienden_1_13367685.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">defiende la acci&oacute;n directa como una herramienta hist&oacute;rica de los movimientos sociales</a>, encuadrando dichas acciones en la nula respuesta institucional a las masivas movilizaciones de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        A la semana siguiente, el 15 de julio, dos j&oacute;venes activistas del peque&ntilde;o pueblo de Santa Maria son detenidas en un inusitado y medi&aacute;tico operativo de la Guardia Civil, que las acusa de pintadas en cinco inmobiliarias del pueblo y <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/activistas-detenidas-investigacion-grupo-criminal-elevan-tension-turistificacion-quieren-criminalizar-protesta_1_13382957.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pretende imputarles el delito de pertenencia a organizaci&oacute;n criminal</a>. La absoluta desproporci&oacute;n de las acusaciones y de la operaci&oacute;n policial sin mandato judicial, junto a la imagen de dos activistas entrando a los juzgados esposadas por unas pintadas, causa extrema indignaci&oacute;n en numerosos sectores sociales y pol&iacute;ticos, que denuncian la manifiesta intencionalidad pol&iacute;tica, contextualiz&aacute;ndola en un intento de criminalizar el movimiento y hacer fracasar la manifestaci&oacute;n de finales de mes. 
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                    alt="Concentración frente a los Juzgados de Via Alemania para reclamar la libertad de las activistas detenidas por las pintadas en cinco inmobiliarias de Santa Maria"
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            <span class="title">
                Concentración frente a los Juzgados de Via Alemania para reclamar la libertad de las activistas detenidas por las pintadas en cinco inmobiliarias de Santa Maria                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s lejos de la realidad: la marcha del d&iacute;a 26 es un &eacute;xito absoluto que pulveriza la asistencia a las anteriores, con un ambiente muy familiar y festivo. Esto cambia hac&iacute;a al final, cuando de forma sorprendente la polic&iacute;a no deja entrar a muchos manifestantes a un semivac&iacute;o recinto de Ses Voltes para escuchar la lectura del manifiesto. Ante esta incomprensible decisi&oacute;n, el ambiente se va caldeando, con manifestantes que reclaman poder entrar y la polic&iacute;a que empieza las primeras cargas. Estas se alargan m&aacute;s de tres horas, en una de las intervenciones m&aacute;s violentas que se recuerdan en la isla, que deja numerosas im&aacute;genes impactantes y <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/heridos-cargas-policiales-protesta-turistificacion-balears-inician-acciones-legales-agentes_1_13429224.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 20 heridos</a>. La indignaci&oacute;n social es enorme y llega desde sectores muy diversos, algunos de ellos generalmente poco proclives a criticar las actuaciones policiales. 
    </p><p class="article-text">
        Las cargas policiales se pueden leer como un episodio m&aacute;s en el intento de criminalizaci&oacute;n del movimiento, que de nuevo fracasa. Algunos comentaristas han lamentado que hablar de la violencia policial desv&iacute;a la cr&iacute;tica a la turistificaci&oacute;n, pero existe un lectura alternativa: la persecuci&oacute;n policial expone de forma pr&iacute;stina que estamos ante un conflicto democr&aacute;tico y de clase, que ata&ntilde;e al uso de los recursos de la isla, y por ello los aparatos del estado defienden el status quo del orden establecido. En otras palabras, la intensificaci&oacute;n del conflicto que se ha visto este mes de julio nuestra de forma patente que las soluciones s&oacute;lo pueden pasar por medidas estructurales que se atrevan a ir a la ra&iacute;z del problema y redefinan el modelo de acumulaci&oacute;n tur&iacute;stica que ha imperado en las isla en los &uacute;ltimos 70 a&ntilde;os &ndash; dada la enorme magnitud de este objetivo, uno de los retos del movimiento ser&aacute; gestionar la distancia entre sus propuestas y el impacto real de las posibles medidas que se implementen. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La persecución policial expone de forma prístina que estamos ante un conflicto democrático y de clase, que atañe al uso de los recursos de la isla, y por ello los aparatos del estado defienden el status quo del orden establecido</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Uno de los heridos durante las cargas policiales en la manifestación contra la saturación turística celebrada el pasado domingo en Palma                            </span>
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        En cualquier caso, es poco probable que esta transformaci&oacute;n llegue sin cierta conflictividad social, y precisamente por ello es muy relevante ver algunas de las creativas pancartas hechas a mano que se vieron en la manifestaci&oacute;n, que resignificaban el concepto de violencia poniendo el &eacute;nfasis en las din&aacute;micas de desposesi&oacute;n activadas por la turistificaci&oacute;n, como por ejemplo, &lsquo;A tu te molesta una pintada, a mi no tenir casa&rsquo; ('A ti te molesta una pintada, a m&iacute; no tener casa'), &lsquo;Viol&egrave;ncia &eacute;s que ens treguin de ca nostra&rsquo; ('Violencia es que nos expulsen de casa'), &lsquo;Criminal &eacute;s expulsar-nos de ca nostra&rsquo; ('Criminal es expulsarnos de casa') o, expresado de forma m&aacute;s clara, &lsquo;Santa Maria marca el cam&iacute;&rsquo; ('Santa Maria marca el camino'). 
    </p><p class="article-text">
        En el catal&aacute;n de la isla, el t&eacute;rmino &lsquo;ca nostra&rsquo; ha funcionado hist&oacute;ricamente tanto para referirse al hogar familiar como a la propia isla, noci&oacute;n que aprovechan estas pancartas para mostrar como la turistificaci&oacute;n no s&oacute;lo est&aacute; imposibilitando el acceso a una vivienda, sino tambi&eacute;n obligando a muchos residentes a tener que marchar de la isla, territorio limitado y finito. El desplazamiento, la expulsi&oacute;n de la comunidad local, aparec&iacute;a denunciado de forma expl&iacute;cita en diversas pancartas, que expresaban el deseo poder continuar viviendo en la isla: desde &lsquo;Volem viure on hem nascut&rsquo; (Queremos vivir donde hemos nacido) y &lsquo;No volem marxar&rsquo; (No queremos marchar) a &lsquo;Vull diure al meu poble, fora AirBnb&rsquo; (Quiero vivir en mi pueblo, fuera AirBnb) y &lsquo;El vostre negoci, el nostre exili&rsquo; (Vuestro negocio, nuestro exilio). 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Manifestantes en la protesta llevada a cabo julio de 2024 en Mallorca contra la masificación turística y las dificultades para acceder a una vivienda"
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            <span class="title">
                Manifestantes en la protesta llevada a cabo julio de 2024 en Mallorca contra la masificación turística y las dificultades para acceder a una vivienda                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Estos mensajes van m&aacute;s all&aacute; de reclamar el derecho a la vivienda, apuntando al <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2212682113000292" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;derecho a la isla&rsquo;</a>, noci&oacute;n teorizada por Eric Clark bas&aacute;ndose en las ides de Henri Lefebvre sobre el &lsquo;derecho a la ciudad&rsquo;, y que recientemente Alejandro Armas-D&iacute;az, Ivan Murray y Maci&agrave; Bl&aacute;zquez <a href="https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/23996544231212294#bibr28-23996544231212294" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han aplicado al contexto mallorqu&iacute;n y canario</a>, enfatizando el derecho de las poblaciones locales a decidir sobre los procesos socio-econ&oacute;micos que determinan la vida de las islas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos mensajes van más allá de reclamar el derecho a la vivienda, apuntando al ‘derecho a la isla’, noción teorizada por Eric Clark basándose en las ides de Henri Lefebvre sobre el ‘derecho a la ciudad’, y que recientemente Alejandro Armas-Díaz, Ivan Murray y Macià Blázquez han aplicado al contexto mallorquín y canario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, es muy relevante que en un momento en que el Govern balear y la industria tur&iacute;stica no dejan de hablar de sostenibilidad, ninguna de las pancartas reivindicase un concepto tan manido como vac&iacute;o de contenido. De hecho, muchos de estos mensajes superan la noci&oacute;n de sostenibilidad para poner el foco en como la turistificaci&oacute;n de la isla imposibilita el derecho a una vida digna, contradicci&oacute;n que ya aparece inequ&iacute;vocamente articulada en el lema &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo;. Esta madurez ideol&oacute;gica tambi&eacute;n se ha observado en la menor presencia de carteles a mano culpabilizando a los turistas, lo que indica una tendencia creciente a centrar la cr&iacute;tica en el sistema y sus estructuras de poder m&aacute;s que en la f&aacute;cil y reduccionista alteridad entre locales y visitantes. De hecho, muy probablemente el foco de las acciones directas en intereses de la industria tur&iacute;stica ha contribuido a se&ntilde;alar a los responsables de esta crisis, que no es causada por los propios turistas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una de las imágenes que dejó la protesta del pasado 26 de julio"
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            <span class="title">
                Una de las imágenes que dejó la protesta del pasado 26 de julio                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, la turistificaci&oacute;n no ha dejado de aumentar hasta niveles que pocos pod&iacute;an imaginar, expandi&eacute;ndose a todos los &aacute;mbitos de la vida cotidiana de la comunidad local, afectando su sentido de pertenencia al lugar. En julio de 2023 publiqu&eacute; <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/mallorca-hunde-turismo-trauma-cultura-mallorquina-actual_129_10388408.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> en elDiario.es analizando como la cultura mallorquina reciente ha representado el turismo como un trauma colectivo, y esta noci&oacute;n cada vez se hace m&aacute;s patente en la propia experiencia vital de muchos residentes, que experimentan la imposibilidad de escapar, ni que sea por un rato, a la presencia abrumadora, en constante expansi&oacute;n, de la turistificaci&oacute;n, tanto en sus aspectos materiales como en los simb&oacute;licos. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de las manifestaciones m&aacute;s devastadoras de este trauma es la cada vez m&aacute;s extendida imposibilidad de imaginar no ya un futuro mejor, sino un futuro en la propia isla, como expresaban pancartas con mensajes como &lsquo;La meva vida &eacute;s aqu&iacute;, el meu futur ja no&rsquo; (Mi vida es aqu&iacute;, mi futuro ya no), &lsquo;Vaig n&eacute;ixer aqu&iacute;, hi podr&eacute; viure?&rsquo; (He nacido aqu&iacute;, &iquest;podr&eacute; quedarme?) o, expresado de forma m&aacute;s cruda, &lsquo;El turisme mata el nostre futur&rsquo; (El turismo mata nuestro futuro). Ante esta realidad traum&aacute;tica, la construcci&oacute;n del movimiento contra la turistificaci&oacute;n no s&oacute;lo consigue que la comunidad recupere su agencia hist&oacute;rica, sino que adem&aacute;s la (re)articula, recuperando el apego al lugar, activando la memoria de la lucha por los derechos colectivos y creando nuevos v&iacute;nculos con el territorio y con la propia comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        Tal y como ya apuntaba en mi art&iacute;culo, la organizaci&oacute;n popular y movilizaci&oacute;n social es la mejor forma, sino la &uacute;nica, de superar el trauma, logrando que la comunidad local se reconozca no en la resignaci&oacute;n, sino en la movilizaci&oacute;n, la rabia y la alegr&iacute;a. Esto queda m&aacute;s que patente en la pancarta que portaba una de las manifestantes, que afirmaba &lsquo;Ca nostra no es ven, es defensa&rsquo; (Nuestro hogar/Mallorca no se vende, se defiende). Es precisamente en esta defensa de la comunidad local que la imaginaci&oacute;n de un futuro mejor y en la isla puede ser articulada, tal y como expresaba de forma muy clara otra de las pancartas: &lsquo;Vull un futur a la nostra illa&rsquo; (Quiero un futuro en nuestra isla). As&iacute; sea. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Colom-Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/movimiento-turistificacion-mallorca-margenes-centro-10-anos_129_13428417.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 11:18:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El movimiento contra la turistificación en Mallorca: de los márgenes al centro en menos de 10 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Masificación turística,Turismo,Turistas,Vivienda,Protestas,Protestas sociales,Protestas ciudadanas,Islas Baleares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Mallorca se hunde': turismo y trauma en la cultura mallorquina actual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/mallorca-hunde-turismo-trauma-cultura-mallorquina-actual_129_10388408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90ddeebf-2aa7-409f-af2e-6104faf3f569_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077509.jpg" width="2423" height="1363" alt="&#039;Mallorca se hunde&#039;: turismo y trauma en la cultura mallorquina actual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El turismo ha causado un descalabro tan rápido y profundo que los propios mallorquines ya no reconocen la isla, no la sienten como propia y a veces incluso se sienten expulsados</p><p class="subtitle">El idílico pueblo de Mallorca lleno de casas vacías y extranjeros ricos: “Me siento una aborigen”</p></div><p class="article-text">
        El turismo en la isla de Mallorca se ha convertido en un tema omnipresente. Los debates sobre la masificaci&oacute;n, que a&ntilde;os atr&aacute;s se iniciaban alrededor de Semana Santa, este a&ntilde;o se han dado incluso durante los meses de invierno. Estas tensiones llegan despu&eacute;s de una d&eacute;cada en la que el n&uacute;mero de visitantes no ha dejado de crecer a ra&iacute;z de la combinaci&oacute;n de vuelos baratos y el modelo AirBnb, que ha facilitado la r&aacute;pida colonizaci&oacute;n tur&iacute;stica de nuevos espacios, como por ejemplo los pueblos de la comarca del Pla en el centro de la isla, que hasta ahora se hab&iacute;an mantenido fuera de los circuitos tur&iacute;sticos, o el barrio de Pere Garau en la ciudad de Palma, que est&aacute; experimentando una acelerada gentrificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n forma parte de un contexto global donde los flujos tur&iacute;sticos parecen expandirse sin fin, lo que ha dado lugar a la multiplicaci&oacute;n de las cr&iacute;ticas a los impactos negativos del turismo, que se condensan en la r&aacute;pida y masiva popularizaci&oacute;n del t&eacute;rmino <em>overtourism</em> a partir del 2015, generalmente traducido al castellano como &lsquo;sobreturismo&rsquo;. En Mallorca la situaci&oacute;n parece ser especialmente abrumadora debido a que la isla ya era un destino paradigm&aacute;tico del turismo de masas y que hoy en d&iacute;a experimenta ramificaciones que no se dan en otros lugares, como por ejemplo <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/idilico-pueblo-mallorca-lleno-casas-vacias-extranjeros-ricos-siento-aborigen_1_9852104.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la masiva compra de propiedades por parte de no residentes</a>, sobre todo ciudadanos de pa&iacute;ses de la Europa noroccidental.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Viñeta del cómic Un infern a Mallorca (La decadència de l’Imperi Mallorquí), de Xisco Fuster i Toni Planissi. "
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            <span class="title">
                Viñeta del cómic Un infern a Mallorca (La decadència de l’Imperi Mallorquí), de Xisco Fuster i Toni Planissi.                             </span>
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        Es seguramente por esto que Mallorca es una de las regiones globales donde la cr&iacute;tica al sobreturismo est&aacute; m&aacute;s presente y es m&aacute;s fuerte, donde los discursos p&uacute;blicos y medi&aacute;ticos no dejan de resaltar los impactos negativos de la industria tur&iacute;stica y donde el rechazo de una parte significativa de la poblaci&oacute;n parece estar m&aacute;s asentado. La isla, adem&aacute;s, ha visto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os una eclosi&oacute;n de respuestas culturales cr&iacute;ticas con el sobreturismo, que van desde novelas, libros de memorias, colecciones de relatos cortos y exposiciones a obras de teatro, publicaciones fotogr&aacute;ficas, canciones y documentales, pasando por c&oacute;mics, vi&ntilde;etas pol&iacute;ticas, gu&iacute;as tur&iacute;sticas par&oacute;dicas y un largo etc&eacute;tera. Todo en su conjunto muestra la absoluta e ineludible omnipresencia del turismo en esta isla mediterr&aacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las l&iacute;neas maestras de estas representaciones literarias y culturales evidencian la existencia de una trauma cultural asociado a las transformaciones desencadenadas por el turismo de masas desde finales de los a&ntilde;os 1950 hasta hoy d&iacute;a. El turismo aparece descrito y representado como el detonante de un episodio de cambio sociocultural y medioambiental repentino, exhaustivo, inesperado y socialmente divisivo que ha transformado de ra&iacute;z la sociedad, cultura, territorio, medio ambiente e identidad mallorquinas. En otras palabras, el turismo ha causado un descalabro tan r&aacute;pido y profundo que los propios mallorquines ya no reconocen la isla, no la sienten como propia y a veces incluso se sienten expulsados. De esta forma, esta eclosi&oacute;n de respuestas literarias y culturales al sobreturismo tiende a recurrir a narrativas y vocabularios de invasi&oacute;n, colonialismo, destrucci&oacute;n, enfermedad y, en &uacute;ltima instancia, trauma para representar los impactos del turismo en Mallorca, y lo hacen mediante cuatro imaginarios principales. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las líneas maestras de estas representaciones literarias y culturales evidencian la existencia de una trauma cultural asociado a las transformaciones desencadenadas por el turismo de masas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Primeramente, el turismo aparece como una fuerza radicalmente destructora del territorio y medio ambiente de la isla, as&iacute; como de su tejido sociocultural. En segundo lugar, se denuncia la desposesi&oacute;n espacial que paulatinamente va poniendo fin a la hist&oacute;rica relaci&oacute;n con la tierra y el mundo rural, al tradicional v&iacute;nculo entre territorio, identidad y lengua catalana. En tercer lugar, se transmite la idea de que se ha llegado a un punto l&iacute;mite, de no retorno, de final, en el cual Mallorca es representada en proceso de desaparici&oacute;n. Finalmente, estas creaciones muestran una perspectiva radicalmente autocr&iacute;tica, que reh&uacute;ye la simplista dicotom&iacute;a entre poblaci&oacute;n local y turistas para en su lugar poner el &eacute;nfasis en las divisiones entre los propios mallorquines as&iacute; como en su agencia hist&oacute;rica, ya sea por participaci&oacute;n activa o aceptaci&oacute;n pasiva de las din&aacute;micas promovidas por el turismo.
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos son incontables, y se puede afirmar que a partir del a&ntilde;o 2018 la gran mayor&iacute;a de creaciones literarias y culturales producidas en Mallorca representan directamente el turismo y sus efectos en la isla o, sino, lo hacen de forma tangencial, como contexto a la trama. Es por esto que en este art&iacute;culo s&oacute;lo analizar&eacute; algunos de los ejemplos m&aacute;s representativos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A partir del año 2018 la gran mayoría de creaciones literarias y culturales producidas en Mallorca representan directamente el turismo y sus efectos en la isla o, sino, lo hacen de forma tangencial</p>
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                    alt="Viñeta de Tueldús en el Última Hora del 22 de agosto de 2022."
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                Viñeta de Tueldús en el Última Hora del 22 de agosto de 2022.                            </span>
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        En el a&ntilde;o 2011, el escritor y actor Toni Gomila present&oacute; <em>Acorar</em>, mon&oacute;logo teatral que r&aacute;pidamente se convirti&oacute; en un boom sin precedentes, con decenas de representaciones a lo largo y ancho de la isla y una inusitada atenci&oacute;n en los medios as&iacute; como en el debate p&uacute;blico y popular, lo cual desemboc&oacute; en el documental <em>Acorats, cr&ograve;nica d&rsquo;un fen&ograve;men</em> (2016) que se puede ver en <em>Filmin</em>. <em>Acorar</em> aprovecha el encuentro familiar de la ancestral matanza del cerdo para reflexionar sobre las transformaciones socioculturales, identitarias y ling&uuml;&iacute;sticas en la Mallorca de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os, y su fulgurante &eacute;xito ilustra c&oacute;mo las tensiones asociadas a los impactos del turismo se sintieron especialmente pronto en la isla, ya que la obra triunf&oacute; en un momento en el que el debate acerca del sobreturismo todav&iacute;a no hab&iacute;a cogido impulso en muchos otros lugares.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los temas principales del mon&oacute;logo de Gomila es la venta de propiedades a ciudadanos alemanes que se inici&oacute; a principios de los 1990 despu&eacute;s de la entrada del Estado espa&ntilde;ol en la Uni&oacute;n Europea. Tal y como nos explica el narrador, &ldquo;la tribu abri&oacute; las manos y brotaron centenares de millones de marcos alemanes que compraron tierra, herencia y patrimonio&rdquo;, y m&aacute;s adelante critica fuertemente a <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/balears-paraiso-control-inmobiliarias-decada-han-aumentado-95-4_1_9818758.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los agentes inmobiliarios locales</a>, quienes &ldquo;contribuyeron a extender todav&iacute;a m&aacute;s la obsesi&oacute;n enfermiza por el dinero y lo prepararon todo para convertir este min&uacute;sculo lugar del mundo en un <em>land</em> alem&aacute;n. Y no les fue suficiente con vender la tierra: ten&iacute;an que vender el alma&rdquo; (todas las traducciones de obras originalmente en catal&aacute;n son del autor de este art&iacute;culo).
    </p><p class="article-text">
        <em>Acorar</em> basa su trama argumental en que las sobrasadas salen blancas, situaci&oacute;n que tradicionalmente supone repudiarlas y deshacerse de ellas; en la obra, la sobrasada blanca simboliza la historia reciente de Mallorca, es decir, &ldquo;la metamorfosis del s&iacute;mbolo de un pueblo traicionado&rdquo;. &ldquo;Para complacer a los conquistadores todo nos va bien. No es que la sobrasada se vuelva blanca, no, es que la quieren convertir en salchicha de Frankfurt&rdquo;. De esta manera, la venta de tierras se asocia al proceso de p&eacute;rdida de la identidad colectiva, y es en este marco donde cobran sentido los vocabularios que aluden a din&aacute;micas coloniales (tribu, conquistadores, <em>land</em> alem&aacute;n), a la sustituci&oacute;n cultural (sobrasada mallorquina versus salchicha alemana) y al trauma (obsesi&oacute;n enfermiza por el dinero), que se combinan con una perspectiva radicalmente cr&iacute;tica hacia los agentes inmobiliarios en particular y los mallorquines en general.
    </p><p class="article-text">
        Desde la mirada de hoy, estas ventas de los a&ntilde;os 1990 se pueden ver como el momento inici&aacute;tico del proceso de compra de propiedades por parte de no residentes que ha proliferado en el per&iacute;odo post-pand&eacute;mico y que es causa de profundas ansiedades en la isla, lo que ha llevado a los partidos M&eacute;s per Mallorca y Podemos a reclamar al gobierno espa&ntilde;ol que establezca un l&iacute;mite a la compra de propiedades por parte de no residentes.
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                Viñeta de Albert Herranz i Jaume Balaguer del año 2017, recogida en su libro Albercocs i Cireres (2018).                            </span>
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        <em>Les possessions</em> de Ll&uacute;cia Ramis y <em>Alexandra Schneider und ihr Casiotone</em> de Joan Miquel Oliver, publicadas en 2018, representan tensiones muy similares (la obra de Ramis ha sido publicada en castellano por Libros del Asteroide). La primera describe el trauma de la venta de la casa familiar a unos extranjeros mediante un tono eleg&iacute;aco y profundamente autocr&iacute;tico, recurriendo a met&aacute;foras de malestar, enfermedad y duelo: &ldquo;Perder Can Meixura me dol&iacute;a c&oacute;mo si me hubiesen arrancado un brazo o se hubiese muerto un ser querido&rdquo;. La novela de Oliver, miembro del c&eacute;lebre grupo musical <em>Ant&ograve;nia Font</em>, es una alocada distop&iacute;a de ciencia ficci&oacute;n donde, desde un momento indeterminado del futuro, se nos explica que a mediados del siglo XXI Mallorca fue anexionada a Alemania, por lo que &ldquo;los mallorquines de aquella &eacute;poca ya no pintaban nada en Mallorca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Temporada alta</em> (2019), Nadal Suau lleva estas ansiedades al &aacute;mbito urbano y reflexiona sobre las transformaciones que ha experimentado Palma como ciudad europea a consecuencia del sobreturismo. El autor es muy cr&iacute;tico con AirBnB, que es descrito como &ldquo;el artefacto que desactivar&iacute;a la ciudad contempor&aacute;nea convirti&eacute;ndola en un inmenso <em>resort</em> sin restricciones&rdquo;. La expansi&oacute;n de las infraestructuras tur&iacute;sticas en Palma es narrada mediante vocabularios b&eacute;licos y de conquista, como cuando el autor afirma que &ldquo;su barrio [...] se ve asediado por tres nuevos hoteles&rdquo; o manifiesta que &ldquo;sabemos que muchos de sus barrios ya no son nuestros&rdquo;. Esta denuncia de la desposesi&oacute;n espacial y sociocultural tambi&eacute;n aparece en <em>Les possessions</em>, donde un personaje afirma que &ldquo;estamos perdiendo nuestra <em>terra ferida&rdquo;</em>, expresi&oacute;n que se traduce como &lsquo;tierra herida&rsquo; y que alude de forma indirecta a la influyente entidad mallorquina cr&iacute;tica con el sobreturismo Terraferida, lo que a su vez es un ejemplo de la constante interacci&oacute;n entre movimientos sociales, cultura y turismo en la Mallorca contempor&aacute;nea. Finalmente, la narradora concluye que &ldquo;la isla se hunde y nosotros nos hundiremos con ella&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora de Mallorca hundi&eacute;ndose, que condensa las ansiedades de desaparici&oacute;n antes mencionadas, no aparece solamente en <em>Les possessions</em>, sino tambi&eacute;n en muchas otras creaciones, desde la canci&oacute;n &lsquo;Mallorca s&rsquo;enfonsa' (se hunde) del c&eacute;lebre cantautor isle&ntilde;o Tomeu Penya, tambi&eacute;n del a&ntilde;o 2018 y donde se manifiesta que &ldquo;si no ponemos orden, estallaremos todos&rdquo;, hasta las vi&ntilde;etas pol&iacute;ticas de Albert Herranz y Jaume Balaguer, as&iacute; como de Tueld&uacute;s en el popular peri&oacute;dico balear <em>&Uacute;ltima Hora</em>, pasando por los imaginarios gr&aacute;ficos y narratol&oacute;gicos de los c&oacute;mics <em>Els darrers dies de l&rsquo;Imperi Mallorqu&iacute; </em>(2014), donde el propio t&iacute;tulo, que en castellano ser&iacute;a <em>Los &uacute;ltimos d&iacute;as del Imperio Mallorqu&iacute;n</em>, ya anuncia de forma ir&oacute;nico-juguetona la desaparici&oacute;n de la secular sociedad establecida en la isla, y su secuela <em>Un infern a Mallorca</em> <em>(La decad&egrave;ncia de l&rsquo;Imperi Mallorqu&iacute;)</em> (2018), cuya imagen m&aacute;s conocida no es la portada, sino una vi&ntilde;eta a p&aacute;gina completa que representa Mallorca totalmente colonizada por hoteles, campos de golf y carreteras.
    </p><p class="article-text">
        Estas narrativas visuales dejan entrever una clara relaci&oacute;n con las portadas de los a&ntilde;os 2016 y 2017 de la publicaci&oacute;n de denuncia de los efectos del turismo <em>Tot Incl&ograve;s</em>, producida por diversos movimientos sociales mallorquines, donde la isla aparec&iacute;a respectivamente asediada por las bombas de un ataque a&eacute;reo y por un gran n&uacute;mero de turistas saliendo de un enorme contenedor de basura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Portada de la revista Tot Inclòs del verano de 2016."
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                Portada de la revista Tot Inclòs del verano de 2016.                            </span>
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        Los ejemplos son infinitos y no dejan de aparecer m&aacute;s, como las &uacute;ltimas novelas de dos de los principales escritores de la isla: <em>R&agrave;bia</em> de Sebasti&agrave; Alzamora y <em>Contra el m&oacute;n</em> de Pere Antoni Pons, publicadas en 2022 y 2023 respectivamente. Todos estos productos culturales en su conjunto dejan bien claro que en Mallorca se ha experimentado y se contin&uacute;a experimentado una experiencia culturalmente traum&aacute;tica a consecuencia de los impactos del turismo de masas. El problema de los episodios traum&aacute;ticos, ya sean individuales o colectivos, es la imposibilidad de volver al estadio anterior al trauma, que tiende a ser idealizado, cuando en realidad lo que se necesita es imaginar y crear nuevas realidades adaptadas al momento post-trauma, que reconocen la existencia del mismo, se lo hacen suyo y aspiran a forjar un nuevo futuro. C&oacute;mo hemos visto, por ahora las respuestas literarias y culturales al sobreturismo se han centrado en representar este trauma, por lo que parece ser&aacute; tarea de los movimientos sociales idear y construir estas nuevas realidades. Contra el pesimismo que parece imperar en la isla, estoy convencido de que todav&iacute;a estamos a tiempo.&nbsp;
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                Portada de la revista Tot Inclòs del verano de 2017.                            </span>
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        <em><strong>Nota</strong></em><em>: Este art&iacute;culo es una traducci&oacute;n adaptada del original catal&aacute;n que apareci&oacute; en mayo de 2023 en la publicaci&oacute;n aut&oacute;noma y antiautoritaria </em><a href="https://nosaltres.noblogs.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nosaltres</em></a><em>, publicada trimestralmente en la isla de Mallorca. El autor agradece a sus editores el permiso para traducirlo y publicarlo en elDiario.es. Aqu&iacute; se puede consultar el art&iacute;culo original:&nbsp; </em><a href="https://nosaltres.noblogs.org/files/2023/05/NOSALTRES-n11-_compressed.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://nosaltres.noblogs.org/files/2023/05/NOSALTRES-n11-_compressed.pdf</em></a><em>&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Colom-Montero]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jul 2023 07:17:00 +0000]]></pubDate>
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