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    <title><![CDATA[elDiario.es - Vanesa Montes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/vanesa-montes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Vanesa Montes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando las instituciones se convierten en trincheras contra los derechos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/instituciones-convierten-trincheras-derechos_132_13107601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/127e8e3b-0470-4437-a171-3a6ab996e6d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139489.jpg" width="1382" height="777" alt="Cuando las instituciones se convierten en trincheras contra los derechos"></p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ayuntamiento-santander-pp-festeja-instalaciones-jornada-antiaborto-grupo-provida_1_13098482.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo ocurrido</a> en Santander no es una an&eacute;cdota ni una cuesti&oacute;n menor de agenda municipal. Es una decisi&oacute;n pol&iacute;tica consciente del Partido Popular: utilizar una instituci&oacute;n p&uacute;blica para cuestionar derechos fundamentales y se&ntilde;alar a quienes los ejercen. Y conviene nombrarlo con claridad, porque solo as&iacute; puede entenderse la gravedad de lo que est&aacute; en juego.
    </p><p class="article-text">
        La iluminaci&oacute;n de la fachada del Ayuntamiento y la programaci&oacute;n impulsada junto a organizaciones &ldquo;provida&rdquo; no son gestos simb&oacute;licos inocuos. Son la expresi&oacute;n de una agenda ideol&oacute;gica que el Partido Popular est&aacute; trasladando al espacio institucional, utilizando recursos p&uacute;blicos, s&iacute;mbolos comunes y la legitimidad democr&aacute;tica para erosionar la autonom&iacute;a de las mujeres y de las personas en situaciones de extrema vulnerabilidad. No estamos ante un ejercicio de pluralidad, sino ante una toma de partido desde lo p&uacute;blico contra derechos reconocidos por la ley.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de actuaciones desmonta, adem&aacute;s, el relato que el propio Partido Popular y la Concejal&iacute;a de Igualdad han intentado sostener en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: el de una supuesta defensa de los derechos de las mujeres. Porque no hay pol&iacute;tica de igualdad posible cuando se legitima a quienes trabajan activamente para limitar la capacidad de decidir. No se puede hablar de derechos mientras se cuestionan en la pr&aacute;ctica. No se puede sostener una imagen de respeto institucional mientras se da cobertura a discursos que hist&oacute;ricamente han servido para controlar, culpabilizar y disciplinar a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Las instituciones democr&aacute;ticas tienen un mandato inequ&iacute;voco: garantizar derechos, no someterlos a disputa ni actuar como altavoces de quienes pretenden restringirlos. Cuando un gobierno municipal, con mayor&iacute;a absoluta del Partido Popular, decide alinearse con organizaciones que cuestionan la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo o la eutanasia, est&aacute; enviando un mensaje profundamente preocupante: que esos derechos, aunque legales, no son plenamente leg&iacute;timos. Y convertir en discutible lo que es un derecho es el primer paso para debilitarlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es un debate abstracto ni una confrontación ideológica sin consecuencias. Es la vida concreta de las mujeres que deciden interrumpir un embarazo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Porque de eso se trata. No es un debate abstracto ni una confrontaci&oacute;n ideol&oacute;gica sin consecuencias. Es la vida concreta de las mujeres que deciden interrumpir un embarazo, de las personas gravemente enfermas que reclaman una muerte digna, de quienes necesitan saber que las instituciones est&aacute;n de su lado y no en su contra. Cuando el Partido Popular utiliza el Ayuntamiento para cuestionar esas decisiones, introduce estigma, genera inseguridad y erosiona la confianza en lo p&uacute;blico como espacio de protecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no estamos ante un hecho aislado. Este tipo de iniciativas se inscriben en una estrategia pol&iacute;tica m&aacute;s amplia que busca desplazar el marco de los derechos, reabrir debates que estaban resueltos y normalizar posiciones regresivas bajo una apariencia de institucionalidad. Se trata de un movimiento calculado: no derogar abiertamente derechos, sino debilitarlos, cuestionarlos y rodearlos de un clima social que los vuelva m&aacute;s fr&aacute;giles. Y en ese proceso, las instituciones se convierten en herramientas clave.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El derecho a decidir —sobre el propio cuerpo, sobre la maternidad, sobre el final de la vida— no puede depender de mayorías coyunturales ni de la ideología de quien gobierna</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La calidad de una democracia no se mide solo por la existencia formal de derechos, sino por el compromiso activo de las instituciones en garantizarlos. Y en ese sentido, la autonom&iacute;a personal ocupa un lugar central. Sin autonom&iacute;a no hay libertad real, y sin libertad no hay igualdad posible. El derecho a decidir &mdash;sobre el propio cuerpo, sobre la maternidad, sobre el final de la vida&mdash; no puede depender de mayor&iacute;as coyunturales ni de la ideolog&iacute;a de quien gobierna. Est&aacute; reconocido en la ley y forma parte del n&uacute;cleo irrenunciable de los derechos fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es especialmente grave que el Partido Popular utilice las instituciones para cuestionarlo. No es neutralidad, no es pluralidad: es gobernar contra derechos. Es convertir el espacio p&uacute;blico en una plataforma ideol&oacute;gica al servicio de quienes pretenden limitar libertades. Es, en definitiva, una forma de violencia institucional que, aunque no siempre se nombre as&iacute;, tiene efectos reales en la vida de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando esto ocurre, las instituciones dejan de ser garantes para convertirse en actores de parte. Dejan de representar a toda la ciudadan&iacute;a para representar solo a una parte. Y en ese desplazamiento, lo que se debilita no es &uacute;nicamente un derecho concreto, sino la propia idea de lo p&uacute;blico como espacio com&uacute;n, como lugar de protecci&oacute;n, como marco de convivencia basado en la igualdad y el respeto.
    </p><p class="article-text">
        Frente a ello, no cabe la equidistancia ni el silencio. Los derechos no se sostienen por inercia, ni est&aacute;n a salvo de retrocesos. Requieren defensa activa, especialmente cuando son cuestionados desde las propias estructuras que deber&iacute;an protegerlos. Se&ntilde;alar estas pr&aacute;cticas, denunciarlas y exigir responsabilidades forma parte de esa defensa democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Porque lo que est&aacute; en juego no es una fachada iluminada ni una jornada puntual. Es si aceptamos que un gobierno, en este caso del Partido Popular, puede utilizar las instituciones para atacar la autonom&iacute;a de las mujeres y el derecho a decidir de las personas m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Y eso, sencillamente, no es compatible con una democracia que se pretenda digna de tal nombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vanesa Montes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/instituciones-convierten-trincheras-derechos_132_13107601.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 19:15:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos fundamentales,8M,Derecho al aborto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué España queremos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/espana-queremos_132_10395900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09a1e19b-18df-4d8c-bdff-48821a2c28d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué España queremos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las elecciones del 23 de julio nos jugamos nuestros derechos, aquellos que nuestros abuelos y abuelas consiguieron para nosotros, los que ellos deseaban y nos animaban a defender como ellos mismos hicieron, dando incluso su vida por ellos. El poder está en nuestro voto. Es lo único que tenemos en democracia</p></div><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n social que hoy vive Espa&ntilde;a no se parece nada a la de mis a&ntilde;os de juventud, pese a que no est&aacute;n muy lejanos. Vivimos en una continua carrera para alcanzar las metas m&aacute;s variadas y muchas veces no nos permitimos perder ni un minuto para contemplar el camino y reflexionar sobre el destino al que nos conduce.
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo era m&aacute;s joven, nuestros padres so&ntilde;aban con facilitar a sus hijos la mejor educaci&oacute;n. Con independencia de sus recursos, era com&uacute;n el esfuerzo para brindar a la descendencia una formaci&oacute;n que le permitiera un futuro mejor y, a ser posible, que el trabajo no nos acaparara la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Las hijas de aquella &eacute;poca habl&aacute;bamos de ser m&eacute;dicas o abogadas, de formar una familia, aunque algunas no quer&iacute;amos casarnos. Aspir&aacute;bamos a un trabajo que nos permitiera viajar y conocer lugares hacia los que vol&aacute;bamos con la imaginaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; dec&iacute;an nuestros abuelos y abuelas? El recuerdo de lo que me deseaban los m&iacute;os me invade estos d&iacute;as m&aacute;s que nunca. Ellos me hablaban de libertad. Libertad con may&uacute;sculas, en el &uacute;nico sentido que puede tener esa palabra, y que no es la libertad de las ca&ntilde;as en Madrid, como se ha llegado a denominar con la ligereza de quien no ha conocido la opresi&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Veo con temor y tristeza cómo sus deseos están siendo cuestionados por la extrema derecha que llega al poder en España, gracias a que la derecha que le ha puesto la alfombra roja y ha abierto las puertas. ¿Vale cualquier estrategia para no perder el poder?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n, la libertad de la que hablaban mis abuelos era mucho m&aacute;s que poder tomar unas ca&ntilde;as. Libertad para tener un trabajo que nos permitiera vivir sin penurias, sin grandes lujos, como ellos dec&iacute;an, pero tambi&eacute;n sin penurias. Hablaban de una libertad que permit&iacute;a opinar sin miedo y debatir sobre cualquier asunto con la &uacute;nica l&iacute;nea roja del respeto al pr&oacute;jimo. Respeto al pr&oacute;jimo porque la doctrina cultural cat&oacute;lica tambi&eacute;n estaba anclada en ellos, como buenas espa&ntilde;olas y espa&ntilde;oles de fe.
    </p><p class="article-text">
        Una libertad que nos dejara andar de la mano con nuestros compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras en p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        La libertad que a ellos les faltaba, porque nunca se sintieron libres.
    </p><p class="article-text">
        Hoy veo con temor y profunda tristeza c&oacute;mo sus deseos est&aacute;n siendo cuestionados por la extrema derecha que llega al poder en Espa&ntilde;a, gracias a que la derecha que se dice moderada le ha puesto la alfombra roja y abierto las puertas. &iquest;Vale cualquier estrategia para no perder el poder, aunque implique pactar con los que oprimen al pueblo?
    </p><p class="article-text">
        Nunca pens&eacute; que en pleno siglo XXI, en un mundo globalizado y en el continente europeo tendr&iacute;amos que volver a preocuparnos por la opresi&oacute;n. Pero parecemos encaminados a ello.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien piensa que retirar una bandera reivindicativa de un derecho no tiene importancia. Si realmente fuera as&iacute;, por qu&eacute; molestarse en retirarla. Si nos preguntamos qu&eacute; es lo que verdaderamente subyace tras ese gesto, comprobaremos que no es otra cosa que la opresi&oacute;n y un mensaje: quienes enarbol&aacute;is esa bandera no sois bien recibidos en este pueblo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Subyace la discriminaci&oacute;n hacia seres humanos, personas que son hijos, hijas, amigos amigas, hermanas y hermanos. Personas que miran con temor a un futuro incierto para ellos.
    </p><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s ejemplos de opresi&oacute;n hoy en Espa&ntilde;a. Porque opresi&oacute;n es la persecuci&oacute;n que sufren las pol&iacute;ticas encaminadas a defender los derechos de las mujeres. Siempre estamos en el ojo del hurac&aacute;n &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; somos el centro de la extrema derecha en sus discursos? Porque hay una forma de control recurrente a lo largo de la historia, y es el control de la mitad de la poblaci&oacute;n. El control de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Invisibilizarnos, silenciarnos, discriminarnos. En definitiva, oprimirnos. Nos asesinan por ser mujeres, mientras el fascismo justifica las muertes en base a otros criterios. El fascismo disfraza primero el hecho que pretende aniquilar. En este caso, los derechos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en v&iacute;speras de unas elecciones marcadas por dos l&iacute;neas y con antecedentes de lo que pueden llegar a depararnos. Quiz&aacute; no hemos despertado lo suficiente. Miremos a nuestro alrededor. Pensemos en Italia, en esas las madres a las que est&aacute;n quitando los derechos sobre sus hijos e hijas. Es una vieja realidad que est&aacute; resucitando en el siglo XXI. Est&aacute; cerca, pero podemos evitarlo.
    </p><p class="article-text">
        En las elecciones del 23 de julio nos jugamos nuestros derechos, aquellos que nuestros abuelos y abuelas consiguieron para nosotros, los que ellos deseaban y nos animaban a defender como ellos mismos hicieron, dando incluso su vida por ellos.
    </p><p class="article-text">
        El poder est&aacute; en nuestro voto. Es lo &uacute;nico que tenemos en democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vanesa Montes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/espana-queremos_132_10395900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jul 2023 19:32:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Igualdad,Feminismo,LGTBI]]></media:keywords>
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