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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sergio Molina García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sergio-molina-garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sergio Molina García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La UE contra sí misma: el eterno choque de visiones en la construcción europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ue-si-eterno-choque-visiones-construccion-europea_129_13098629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1066a602-1db7-4382-9d30-7d2b9f7c5e30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La UE contra sí misma: el eterno choque de visiones en la construcción europea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gravedad de la coyuntura actual no reside en la ausencia de un proyecto único y común (un ideal que nunca ha existido), sino en el hecho de que las visiones sobre la UE están hoy muy alejadas entre sí. El contexto de crisis permanente no está actuando como un elemento que refuerce la unidad, sino como un factor que intensifica las diferencias</p></div><p class="article-text">
        La UE, uno de los mayores experimentos pol&iacute;ticos del siglo XX, se encuentra en una situaci&oacute;n compleja en la actualidad. La sucesi&oacute;n de conflictos externos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha puesto en evidencia algunas fragilidades internas que, aunque ya exist&iacute;an, se han hecho mucho m&aacute;s visibles. Numerosos diagn&oacute;sticos realizados desde &aacute;mbitos acad&eacute;micos y pol&iacute;ticos han demostrado que uno de los principales problemas comunitarios es la dificultad en el&nbsp;<em>policy making&nbsp;</em>interno. Adoptar internamente posturas comunes se ha convertido en uno de los principales retos de la integraci&oacute;n europea, hasta el punto de que algunas de las tensiones m&aacute;s intensas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han originado dentro de la propia UE m&aacute;s que en amenazas externas.
    </p><p class="article-text">
        El desacuerdo sobre los coronabonos durante la pandemia de COVID-19 es un ejemplo claro. El entonces primer ministro de Portugal, Antonio Costa, calific&oacute; de &ldquo;repugnante&rdquo; la actitud de determinados pa&iacute;ses comunitarios (Pa&iacute;ses Bajos y Alemania, entre otros) por mostrarse en contra de la emisi&oacute;n de coronabonos propuestos por pa&iacute;ses del sur de Europa para superar la crisis. Y este episodio no constituye una excepci&oacute;n, sino un patr&oacute;n repetido. La incapacidad de adoptar posturas comunes sobre la relaci&oacute;n trasatl&aacute;ntica, el ataque de EEUU contra Irak, el genocidio en Gaza o incluso la invasi&oacute;n rusa de Ucrania, que amenaza directamente a la propia UE demuestran la persistencia de divisiones.
    </p><p class="article-text">
        Un breve repaso hist&oacute;rico sobre la creaci&oacute;n y evoluci&oacute;n del proceso de integraci&oacute;n europea sirve para comprobar que el denominador com&uacute;n del proyecto ha sido la dificultad para establecer una postura com&uacute;n. El principal motivo de esto es que la UE (antes CEE) no es el resultado de una idea com&uacute;n sobre lo que lo que deben ser las instituciones europeas, sino el choque constante entre diferentes maneras de entender el proceso de construcci&oacute;n europea. En ese sentido, el historiador franc&eacute;s Laurent Warlouzet, public&oacute; hace unos a&ntilde;os un libro (<em>Europe contre Europe,&nbsp;</em>CNRS, 2022) en el que trataba de defender esta idea. La actual UE es el resultado de la tensi&oacute;n constante y del d&eacute;bil equilibrio entre tres visiones sobre el proyecto. En primer lugar, los defensores de una Europa construida sobre pol&iacute;ticas sociales y sobre propuestas de cohesi&oacute;n territorial. En segundo lugar, un proyecto centrado en una Europa de los mercados, priorizando la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y la unificaci&oacute;n de mercados. Y, en tercer lugar, una visi&oacute;n que destaca la idea de UE como actor global y, por tanto, trata de prestar especial inter&eacute;s a la necesidad de defender sus intereses en el marco internacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asumir esta cuesti&oacute;n, nos permite dos cuestiones. Por una parte, desmitificar el proceso de construcci&oacute;n europea y superar las cl&aacute;sicas lecturas que generaron un relato excesivamente mod&eacute;lico sobre la creaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de los or&iacute;genes del proyecto com&uacute;n. Y por otra, comprender que la UE no obedece a un plan predeterminado y lineal, sino que su evoluci&oacute;n ha estado condicionada por esas tensiones constantes, por los cambios en la propia idea de Europa (por lo que no se puede pensar que lo que se entiende por UE hoy sea lo mismo que lo que se entend&iacute;a en la d&eacute;cada de los cincuenta, sesenta o setenta) y tambi&eacute;n por el propio contexto de cada coyuntura hist&oacute;rica. En definitiva, como mostr&oacute; K.K. Patel, la UE es fruto de la improvisaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, una de las cuestiones que m&aacute;s han complicado el proceso de construcci&oacute;n europea, no es la ausencia de una postura com&uacute;n, que ya se ha argumentado que nunca ha existido, sino el contexto actual. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han puesto en cuesti&oacute;n todos los pilares sobre los que se construyeron las instituciones europeas tras la II Guerra Mundial. En primer lugar, el mundo ha dejado de esta basado en normas (derecho internacional), lo cual complica la gobernanza internacional y las acciones de una instituci&oacute;n que es causa y efecto de esas mismas reglas. Esto ha puesto en cuesti&oacute;n el &ldquo;Efecto Bruselas&rdquo; del que hablaba Anu Bradford. En segundo lugar, la crisis del orden liberal est&aacute; erosionando el proyecto pol&iacute;tico-econ&oacute;mico de las democracias occidentales sobre las que se construy&oacute; la UE. Esto est&aacute; permitiendo que vuelvan con fuerza otros proyectos sobre la integraci&oacute;n europea basados en ideas autoritarias y en la &ldquo;Europa de las naciones&rdquo;, algunos de los cuales retoman ciertas ideas de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os treinta del siglo pasado. Y, por &uacute;ltimo, la puesta en duda de la cooperaci&oacute;n entre pa&iacute;ses y organizaciones (multilateralismo) cuestiona y dificulta su propia relaci&oacute;n con el mundo. El resultado es una intensificaci&oacute;n de las fracturas internas y un ensanchamiento de la distancia entre los intereses de los Estados miembros.
    </p><p class="article-text">
        La gravedad de la coyuntura actual no reside en la ausencia de un proyecto &uacute;nico y com&uacute;n (un ideal que, como se ha argumentado, nunca ha existido), sino en el hecho de que las visiones sobre la UE est&aacute;n hoy muy alejadas entre s&iacute;. En ese marco, y contrario a las cl&aacute;sicas ideas de que las crisis fortalecen a la UE, el contexto de crisis permanente no est&aacute; actuando como un elemento que refuerce la unidad, sino como un factor que intensifica las diferencias y dificulta la posibilidad de alcanzar consensos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Molina García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ue-si-eterno-choque-visiones-construccion-europea_129_13098629.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 21:07:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La UE contra sí misma: el eterno choque de visiones en la construcción europea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sánchez rescata el valor estratégico del Mediterráneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sanchez-rescata-estrategico-mediterraneo_129_13065707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/893e5f3c-b54d-436a-b275-d16d6b9b5371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sánchez rescata el valor estratégico del Mediterráneo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente español ha evidenciado que el Mediterráneo continúa siendo un espacio esencial para las relaciones internacionales. No solo por la importancia de Europa, sino porque cualquier movimiento militar de EEUU desde Israel hasta Oriente Próximo debe atravesar, de una u otra manera, el espacio terrestre, marítimo y aéreo europeo</p></div><p class="article-text">
        Los grandes momentos hist&oacute;ricos requieren de discursos que est&eacute;n a la altura. Palabras que no solo sean capaces de realizar un buen diagn&oacute;stico, sino que tambi&eacute;n tengan la habilidad de marcar un punto de inflexi&oacute;n sobre el tema a tratar. La comparecencia del presidente del Gobierno en relaci&oacute;n con la invasi&oacute;n de EEUU y de Israel sobre Ir&aacute;n ha sido uno de esos discursos.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras de Pedro S&aacute;nchez han tenido la peripecia de replantear el conflicto desde Europa. A nivel nacional ha conseguido justificar la no intervenci&oacute;n y defender la posici&oacute;n de &ldquo;no a la guerra&rdquo;, desactivando al mismo tiempo cualquier otra alternativa posible y dejando fuera de juego al principal partido de la oposici&oacute;n. Y a nivel internacional, sobre todo en el &aacute;mbito europeo, ha puesto de manifiesto dos cuestiones fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, ha vuelto a se&ntilde;alar la relevancia del Mediterr&aacute;neo en el actual desorden internacional y, por tanto, la importancia geopol&iacute;tica de Espa&ntilde;a. Durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, gran parte de los an&aacute;lisis insist&iacute;an en que el centro del mundo, sobre todo en el plano econ&oacute;mico, se hab&iacute;a desplazado del Mediterr&aacute;neo y del Atl&aacute;ntico a los mares asi&aacute;ticos y tambi&eacute;n hacia el &aacute;rtico, tal y como pone de manifiesto el reciente inter&eacute;s norteamericano por Groenlandia.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras de S&aacute;nchez han evidenciado que, a pesar de que todo ello es cierto, el Mediterr&aacute;neo contin&uacute;a siendo un espacio esencial para las relaciones internacionales. No solo por la importancia de Europa, sino porque cualquier movimiento militar de EEUU desde Israel hasta Oriente Pr&oacute;ximo debe atravesar, de una u otra manera, el espacio terrestre, mar&iacute;timo y a&eacute;reo europeo. Desde el punto de vista nacional, la decisi&oacute;n del Gobierno de no permitir el uso de las bases de EEUU en Espa&ntilde;a para misiones que no cuenten con el aval de la OTAN o la ONU ha vuelto a remarcar que Espa&ntilde;a es un actor geoestrategicamente clave del Mediterr&aacute;neo. Esta cuesti&oacute;n nos recuerda por qu&eacute; EEUU comenz&oacute; a interesante en establecer relaciones con la Espa&ntilde;a franquista en plena Guerra Fr&iacute;a. En ese sentido, el estudio de la Guerra Fr&iacute;a en la d&eacute;cada de los setenta tambi&eacute;n muestra c&oacute;mo, en esos momentos, la tensi&oacute;n del conflicto se concentr&oacute; en torno al Mediterr&aacute;neo, lo que volvi&oacute; a situar a Espa&ntilde;a como un actor relevante para el control del flaco sur<strong>&nbsp;</strong>de la OTAN. Esa relevancia, que nunca ha desaparecido, ha sido subrayada en varias ocasiones en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. La primera durante los debates sobre la pertenencia espa&ntilde;ola a la OTAN, especialmente con la celebraci&oacute;n del refer&eacute;ndum de 1986, que encendi&oacute; las alarmas en la Casa Blanca. La segunda se produce ahora con la decisi&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez limitar el uso de las bases estadounidenses en territorio espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el discurso del presidente del Gobierno ha contribuido a forzar un giro en Europa, sobre todo en algunos de los principales pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea y en Reino Unido. Espa&ntilde;a ha asumido, en cierto modo, el rol que desempe&ntilde;&oacute; Francia frente a la Guerra de Irak: negarse a respaldar un conflicto considerado ilegal e injustificado. Esta posici&oacute;n espa&ntilde;ola ha provocado que una parte de los socios europeos, as&iacute; como las propias instituciones comunitarias, hayan mostrado solidaridad con el Gobierno de Espa&ntilde;a frente a las declaraciones de Donald Trump. En este sentido, la reacci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n y opiniones p&uacute;blicas europeas al discurso de S&aacute;nchez ha sido clave para el viraje de algunos gobiernos. Tambi&eacute;n ha permitido que, quiz&aacute;s por primera vez en mucho tiempo, varios de los principales pa&iacute;ses europeos, a partir de la posici&oacute;n espa&ntilde;ola, cuestionen las pol&iacute;ticas autoritarias e imperialistas impulsadas por Donald Trump, a pesar de la visi&oacute;n de la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea von der Leyen. Frente a las ya tradicionales improvisaciones de Washington, en Europa (en parte por su pasado colonial, entre otras cosas) existe una mayor conciencia de que Oriente Pr&oacute;ximo requiere intervenciones muy precisas y calculadas, y dentro del paraguas de las organizaciones internacionales, para evitar generar una mayor desestabilizaci&oacute;n de la regi&oacute;n. Entrar como&nbsp;<em>elefante en una cacharrer&iacute;a</em>, como est&aacute; sucediendo actualmente, puede desencadenar un conflicto de alcance mundial y con consecuencias dif&iacute;ciles de prever.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El alegato de Pedro S&aacute;nchez ha servido para recordar que Espa&ntilde;a, a pesar de ser una potencia media con un poder global limitado, posee una posici&oacute;n geogr&aacute;fica de enorme relevancia para los conflictos que afectan tanto al&nbsp;<em>viejo</em>&nbsp;continente europeo como a Oriente Pr&oacute;ximo. Pero, sobre todo, ha permitido instalar una pregunta (tan inc&oacute;moda como necesaria) en una parte de las canciller&iacute;as europeas que, hasta el momento, pocos parec&iacute;an dispuestos a formular p&uacute;blicamente:
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta cu&aacute;ndo puede depender el orden mundial de la improvisaci&oacute;n norteamericana?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Molina García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sanchez-rescata-estrategico-mediterraneo_129_13065707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 21:20:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sánchez rescata el valor estratégico del Mediterráneo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gobierno,Sánchez,Irán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Universidad, democracia y autonomía: una historia de 40 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/universidad-democracia-autonomia-historia-40-anos_129_12801849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4060e48-fb7f-4c08-be07-149909a802c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Universidad, democracia y autonomía: una historia de 40 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una democracia de calidad necesita conversaciones y debates de calidad. Para lograrlos, la universidad es esencial y por ello es necesario reivindicar su papel en perspectiva histórica</p></div><p class="article-text">
        A lo largo de 2025, y especialmente en el &uacute;ltimo mes, se ha dedicado una amplia atenci&oacute;n medi&aacute;tica e institucional al 50 aniversario de la muerte de Franco y al proceso pol&iacute;tico que permiti&oacute; construir los cimientos de la democracia actual. La mayor&iacute;a de especialistas, sobre todo historiadores e historiadoras, coinciden en que, aunque el dictador muri&oacute; en la cama, la democracia la impuls&oacute; la ciudadan&iacute;a. No fue, por tanto, el resultado exclusivo de un acuerdo entre &eacute;lites pol&iacute;ticas: la movilizaci&oacute;n social a favor de la apertura democr&aacute;tica desempe&ntilde;&oacute; un papel decisivo en la consolidaci&oacute;n de los valores que hoy (al menos una parte de la sociedad) considera irrenunciables.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, los movimientos sociales y las universidades espa&ntilde;olas fueron actores fundamentales. Durante la dictadura,  los campus se fueron convirtiendo  de manera progresiva en la vanguardia de la contestaci&oacute;n pol&iacute;tica contra el autoritarismo, una tensi&oacute;n constante que el historiador Alberto Carrillo ha definido como una pugna &ldquo;entre pu&ntilde;os y cerebros&rdquo;. Mientras el r&eacute;gimen permanec&iacute;a aferrado a un orden autoritario, miles de universitarios y universitarias (muchos vinculados al antifranquismo) reclamaban democracia, libertades y autonom&iacute;a universitaria. Durante la transici&oacute;n, los campus universitarios continuaron siendo lugares de socializaci&oacute;n y reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica. Las movilizaciones masivas de 1975 y 1976 pidiendo amnist&iacute;a y pluralismo pol&iacute;tico, as&iacute; como las huelgas de 1977 y 1978 en defensa de una universidad p&uacute;blica y aut&oacute;noma, ilustran la relevancia del movimiento estudiantil en la configuraci&oacute;n de la Espa&ntilde;a democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pero la transici&oacute;n y la lucha antifranquista no se vivi&oacute; solo en las grandes ciudades. Como han se&ntilde;alado especialistas como Encarna Nicol&aacute;s o Manuel Ortiz, la democratizaci&oacute;n tambi&eacute;n se construy&oacute; en los pueblos y en las capitales de provincia. Y en ese escenario, la universidad tuvo protagonismo incluso all&iacute; donde todav&iacute;a no exist&iacute;a. Durante la segunda mitad de los a&ntilde;os sesenta, en las provincias que hoy forman Castilla-La Mancha comenzaron a surgir iniciativas que reivindicaban la creaci&oacute;n de una instituci&oacute;n universitaria propia. Buscaban suplir la escasez de oferta de educaci&oacute;n superior y superar la dependencia de los centros adscritos a grandes universidades como las de Madrid o Murcia. El medio rural de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo no solo apoy&oacute; la apertura democr&aacute;tica del pa&iacute;s; tambi&eacute;n mostr&oacute; su voluntad de incorporarse a las sociedades del conocimiento y de la educaci&oacute;n superior, neg&aacute;ndose a quedar atrapado en una Espa&ntilde;a en blanco y negro. En esos primeros momentos, cuando todav&iacute;a no exist&iacute;a un proyecto territorial definido para Castilla-La Mancha, las propuestas se articulaban desde una l&oacute;gica esencialmente provincial.
    </p><p class="article-text">
        Con la definici&oacute;n del marco auton&oacute;mico a partir de 1982, estas iniciativas convergieron en la necesidad de crear una universidad regional, que inici&oacute; su actividad en el curso 1985-1986 como Universidad de Castilla-La Mancha. En aquellos a&ntilde;os, mientras Espa&ntilde;a se integraba en la Comunidad Econ&oacute;mica Europea (lo que, en palabras del ministro Fernando Mor&aacute;n, supon&iacute;a &ldquo;situar a Espa&ntilde;a en su sitio&rdquo;) Castilla-La Mancha encontraba tambi&eacute;n su lugar en el sistema universitario espa&ntilde;ol. La trascendencia de la nueva instituci&oacute;n desbord&oacute; pronto su funci&oacute;n estrictamente formativa. Desde su origen, la Universidad de Castilla-La Mancha se convirti&oacute; en uno de los pilares de la democracia en la regi&oacute;n: contribuy&oacute; de manera decisiva a la cohesi&oacute;n territorial y a dotar de contenido a un proyecto auton&oacute;mico sin una justificaci&oacute;n hist&oacute;rica clara, que necesit&oacute; construir una narrativa com&uacute;n. Al mismo tiempo, abri&oacute; espacios de conocimiento, investigaci&oacute;n y pensamiento libre m&aacute;s all&aacute; de las grandes ciudades, ampliando los horizontes culturales y cr&iacute;ticos del territorio. Cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, el proyecto sigue dando sus frutos y, adem&aacute;s de formar a especialistas en todos los cambios de conocimiento, asienta poblaci&oacute;n en las provincias rurales y genera ciencia, cultura y conocimiento cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En un momento de creciente crispaci&oacute;n pol&iacute;tica y social, y de cuestionamiento del conocimiento cient&iacute;fico, la conmemoraci&oacute;n de los cuarenta a&ntilde;os de la UCLM ofrece una gran oportunidad para reivindicar el papel de todas las instituciones dedicadas a promover la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica y los valores democr&aacute;ticos. Como ha recordado Daniel Innerarity en m&uacute;ltiples ocasiones, una democracia de calidad necesita conversaciones y debates de calidad. Para lograrlos, la universidad es esencial y por ello es necesario reivindicar su papel en perspectiva hist&oacute;rica. Sin universidad no hay conocimiento. Y sin conocimiento no hay democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Molina García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/universidad-democracia-autonomia-historia-40-anos_129_12801849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Dec 2025 20:51:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Universidad, democracia y autonomía: una historia de 40 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Universidad,Democracia,Transición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Fin del miedo a la historia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/miedo-historia_129_12487218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f4db128-c200-483d-9ac1-d3be92d4528e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Fin del miedo a la historia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto de ley de secretos oficiales, con todas sus matizaciones, críticas necesarias y reformas que pueda sufrir en el trámite parlamentario, es un paso adelante para la salud democrática del país</p></div><p class="article-text">
        Vivimos en la &eacute;poca de los relatos. Desde hace un tiempo, la guerra cultural y las narrativas emocionales compiten con los hechos y con las evidencias anal&iacute;ticas y cient&iacute;ficas. Incluso en algunos momentos, se imponen a ellos, lo que afecta negativamente a nuestra calidad democr&aacute;tica. Esto se agrava cuando, como es el caso de la historia m&aacute;s reciente de Espa&ntilde;a, los historiadores e historiadoras no pueden acceder a determinados documentos hist&oacute;ricos. En este marco, el anteproyecto de Ley de Informaci&oacute;n Clasificada aprobado este martes en el Consejo de Ministros para renovar la caduca Ley de Secretos Oficiales es crucial para la salud de nuestra democracia, para homologarnos con otros pa&iacute;ses europeos y para perder el miedo a conocer nuestro pasado, tal y como se tratar&aacute; de argumentar.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, cualquier acontecimiento es susceptible de ser cuestionado a trav&eacute;s de relatos con escasa profundidad anal&iacute;tica y veraz, pero con un respaldo ciudadano considerable. Es el caso, por ejemplo, de las declaraciones de Manuel Marical, diputado de Vox, afirmando que la dictadura &ldquo;fue una etapa de reconstrucci&oacute;n, de progreso y de reconciliaci&oacute;n&rdquo;, y de Esperanza Aguirre, expresidenta de la Comunidad de Madrid, asegurando que &ldquo;a la larga, la dictadura fue mejor que la II Rep&uacute;blica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esas narrativas, y lejos del ruido pol&iacute;tico, se encuentran los cientos de estudios acad&eacute;micos hist&oacute;ricos que demuestran, entre otras cuestiones, que el franquismo muri&oacute; matando y que la transici&oacute;n fue un proceso exitoso pero complejo y poli&eacute;drico. Todos estos estudios, realizados de manera sosegada y no a golpe de tuit, requieren de acceso a fuentes hist&oacute;ricas, la mayor&iacute;a custodiadas en archivos hist&oacute;ricos de dominio nacional. Y este es uno de los problemas con los que se han encontrado hasta ahora los historiadores e historiadoras que se dedican a estudiar la segunda mitad del siglo XX. Una parte de los documentos, sobre todo los relacionados con la Ley de Secretos Oficiales de 1968, no han podido ser consultados por la pervivencia de una legislaci&oacute;n de la propia dictadura (matizada en una reforma de 1978).
    </p><p class="article-text">
        La aprobaci&oacute;n de la nueva ley no cambiar&aacute; sustancialmente lo que ya se conoce sobre nuestro pasado (aunque s&iacute; lo completar&aacute;), pero permitir&aacute; mejorar la calidad democr&aacute;tica de nuestro pa&iacute;s por varias razones. En primer lugar, porque un estado democr&aacute;tico no puede tener miedo a su pasado m&aacute;s reciente. En una &eacute;poca marcada por la promoci&oacute;n de la memoria democr&aacute;tica, el reconocimiento de quienes defendieron la libertad y la democracia, y la lucha contra las dictaduras, derogar una ley franquista obsoleta representa un acto fundamental de compromiso con los valores democr&aacute;ticos. En segundo lugar, porque la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola deber&iacute;a tener derecho a conocer y acceder a su pasado, exceptuando &uacute;nicamente las cuestiones que afectan a la seguridad nacional. Y, en tercer lugar, porque es necesario legislar de manera clara sobre el acceso a fuentes para que este se atenga a razones objetivas y no a la arbitrariedad.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el proyecto de ley, con todas sus matizaciones, cr&iacute;ticas necesarias y reformas que pueda sufrir en el tr&aacute;mite parlamentario, es un paso adelante para la salud democr&aacute;tica del pa&iacute;s y para que los historiadores e historiadoras, entre otros gremios, puedan analizar el pasado. Como ya anticip&oacute; Tony Judt, uno de los grandes historiadores del siglo XX en una entrevista de 2005, &ldquo;una sociedad bien organizada es aquella que conoce la verdad sobre s&iacute; misma de forma colectiva, no aquella que se cuenta mentiras agradables sobre su pasado&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Molina García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/miedo-historia_129_12487218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jul 2025 19:52:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Fin del miedo a la historia?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los retos globales del nuevo ciclo político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/retos-globales-nuevo-ciclo-politico_129_10487021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c379550-28a4-49db-938c-0a90bbbc6118_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los retos globales del nuevo ciclo político"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se daba por hecho que, al menos en el norte global, la producción de alimentos cada vez sería mayor y no existirían problemas de abastecimientos. Sin embargo, los cambios climatológicos han alterado las producciones y han situado a este tema en el centro de las problemáticas mundiales</p></div><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas de agosto se ha iniciado el curso pol&iacute;tico con el nombramiento de la mesa del Parlamento y con las negociaciones para la formalizaci&oacute;n del Gobierno. A pesar de que todav&iacute;a quedan varias semanas, o quiz&aacute;s meses, para oficializar el nuevo inquilino de la Moncloa, los resultados electorales y las declaraciones de una parte importante de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos permiten tener una cierta idea de algunos de los retos del pr&oacute;ximo Gobierno. En el caso de que se consolide una coalici&oacute;n entre progresistas y nacionalistas, probablemente, el debate m&aacute;s importante de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os estar&aacute; relacionado con el modelo territorial de pa&iacute;s que se pretende confeccionar, lo que obligar&aacute; a reflexionar sobre qu&eacute; es Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin intenci&oacute;n de restarle ning&uacute;n protagonismo a las cuestiones dom&eacute;sticas, el nuevo ejecutivo debe encuadrar la acci&oacute;n pol&iacute;tica nacional en un contexto global, pues este ser&aacute; el que marque gran parte de los ritmos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos. En este sentido, la humanidad tiene por delante grandes retos a los que de manera progresiva deber&aacute; prestarle m&aacute;s atenci&oacute;n, sin perder de vista otras cuestiones relevantes como la Guerra en Ucrania, las autonom&iacute;as estrat&eacute;gicas y energ&eacute;ticas, los movimientos de las grandes (y emergentes) potencias o, en el caso europeo, las pr&oacute;ximas elecciones al Parlamento de la UE (mayo 2024).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El principal reto de las sociedades actuales es el cambio clim&aacute;tico. Lejos de ser un argumento ideol&oacute;gico, se trata de una realidad tangible. El incremento de sequ&iacute;as, como la que ha vivido Espa&ntilde;a esta pasada primavera o la que est&aacute; provocando problemas de tr&aacute;nsito en el canal de Panam&aacute;; el aumento de temperaturas, que ha provocado que el mes de julio haya sido el m&aacute;s c&aacute;lido de la historia y la multiplicaci&oacute;n de desastres naturales, como las lluvias torrenciales de agosto de 2022 en Pakist&aacute;n, est&aacute;n afectando directamente a la vida de las sociedades. Y no todo se soluciona incrementando la inversi&oacute;n en aires acondicionados. No solo est&aacute;n aumentando los fallecimientos por contaminaci&oacute;n, por escasez de agua o por altas temperaturas, sino que tambi&eacute;n se est&aacute;n produciendo contratiempos indirectos como son los problemas y fallos en las infraestructuras, pues estas no fueron dise&ntilde;adas para las condiciones climatol&oacute;gicas actuales. En julio de 2022, cerca de San Sebasti&aacute;n descarril&oacute; un tren debido a la deformaci&oacute;n de la v&iacute;a provocada por las altas temperaturas. Y cada vez son m&aacute;s frecuentes las inundaciones por gota fr&iacute;a, pues las canalizaciones de una parte importante de las ciudades no pueden absorber grandes trombas de agua.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de todas las cuestiones anteriores, la relevancia del reto clim&aacute;tico es que enfrenta a los Gobiernos a nuevos desaf&iacute;os, a los cuales se les suele prestar menos importancia medi&aacute;tica. Entre todos ellos se podr&iacute;an destacar dos. Por una parte, los cambios en las temperaturas y precipitaciones han cuestionado la seguridad alimentaria, un tema que desde la Segunda Guerra Mundial hab&iacute;a quedado en un segundo plano. Se daba por hecho que, al menos en el norte global, la producci&oacute;n de alimentos cada vez ser&iacute;a mayor y no existir&iacute;an problemas de abastecimientos. Sin embargo, los cambios climatol&oacute;gicos han alterado las producciones y han situado a este tema en el centro de las problem&aacute;ticas mundiales. Tal y como analizamos hace unas semanas en este mismo diario, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/geopolitica-alimentacion_129_10439091.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la alimentaci&oacute;n se ha convertido en una de las grandes preocupaciones geopol&iacute;ticas en la actualidad</a>. Todos los pa&iacute;ses est&aacute;n intentando garantizar el suministro de alimentos en el futuro, teniendo en cuenta que una parte relevante de las tierras f&eacute;rtiles con d&eacute;ficits h&iacute;drico est&aacute;n en riesgo por desertificaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, todo estos cambios tambi&eacute;n est&aacute;n afectando a los movimientos de poblaci&oacute;n. Hasta hace algunos a&ntilde;os, las migraciones se deb&iacute;an a conflictos armados o a pobreza econ&oacute;mica. Sin embargo, en la actualidad, la principal raz&oacute;n de cambios de residencia se debe a las consecuencias del cambio clim&aacute;tico. Esto es especialmente relevante en las zonas m&aacute;s sensibles a los fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos, entre las que se podr&iacute;an destacar Am&eacute;rica del Sur, &Aacute;frica y Asia. En 2021, de 38 millones de desplazamientos internos (realizados dentro de un mismo pa&iacute;s), 22,3 millones se deb&iacute;an a desastres clim&aacute;ticos, seg&uacute;n el <em>Internal Displacement Monitoring Centre</em>, IDMC. De acuerdo a los datos actuales, el Banco Mundial ha pronosticado que para 2050 habr&aacute; 17 millones de migrantes clim&aacute;ticos solo en Am&eacute;rica Latina. Dada la relevancia de este tema, en 2022, los Estados Miembros de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), la Comunidad Africana Oriental y los Estados de &Aacute;frica Oriental y el Cuerno de &Aacute;frica firmaron la Declaraci&oacute;n de Kampala sobre migraci&oacute;n, medio ambiente y cambio clim&aacute;tico. En dicho documento, los pa&iacute;ses participantes ped&iacute;an mayor colaboraci&oacute;n mundial para tomar medidas sobre la movilidad humana causada por cuestiones clim&aacute;ticas en &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        El principal desaf&iacute;o del nuevo ejecutivo es atender a los debates dom&eacute;sticos sin perder de vista los grandes retos que tenemos como sociedad. Espa&ntilde;a, por su posici&oacute;n geogr&aacute;fica y geopol&iacute;tica se encuentra en una gran encrucijada. El d&eacute;ficit h&iacute;drico de una parte importante del pa&iacute;s obliga a proyectar un futuro en base a los problemas clim&aacute;ticos, tanto en modelos de vida, de producci&oacute;n alimentaria y de turismo. Y su cercan&iacute;a a &Aacute;frica le fuerza a provocar un debate en el seno de la UE sobre c&oacute;mo gestionar los movimientos de poblaci&oacute;n, una cuesti&oacute;n que tratar&aacute; de hacer durante su actual presidencia del Consejo de la UE. Hasta el momento, una parte importante de las migraciones clim&aacute;ticas se han producido dentro de las mismas fronteras nacionales, pero si contin&uacute;an agudiz&aacute;ndose los cambios clim&aacute;ticos, la presi&oacute;n migratoria aumentar&aacute; en el Mediterr&aacute;neo. Este tema es uno de los m&aacute;s delicados en la UE, pues ya gener&oacute; una gran crisis comunitaria en 2015 y, adem&aacute;s, es una tem&aacute;tica que ha rentabilizado la extrema derecha. El reto ser&aacute; abrir un debate sobre la emigraci&oacute;n que, lejos de las tesis xen&oacute;fobas y racistas de la extrema derecha, trate de ofrecer respuestas complejas a problemas complejos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque &ldquo;el futuro es un pa&iacute;s extra&ntilde;o&rdquo;, como afirm&oacute; Josep Fontana, contamos con una gran cantidad de an&aacute;lisis que muestran la relevancia de estos retos. Ahora solo falta que el nuevo Gobierno los incluya de manera transversal en sus pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Molina García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/retos-globales-nuevo-ciclo-politico_129_10487021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Sep 2023 20:06:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los retos globales del nuevo ciclo político]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Políticas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Geopolítica de la alimentación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/geopolitica-alimentacion_129_10439091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37289660-1fc7-4ed3-a951-b62a8a3d3218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Geopolítica de la alimentación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el nuevo orden mundial, el control de los alimentos vuelve a ser clave. El descenso de las zonas fértiles por el cambio climático y la transformación de las relaciones entre Estados por la desglobalización son las principales causas</p></div><p class="article-text">
        Tras la finalizaci&oacute;n de la II Guerra Mundial, el control de los alimentos dej&oacute; de ser una prioridad en las relaciones internacionales, ya que la modernizaci&oacute;n del sector, as&iacute; como el auge del comercio, permitieron acabar con las hambrunas en Occidente e iniciar una &eacute;poca de excedentes alimentarios, sobre todo en la Comunidad Econ&oacute;mica Europea. Al mismo tiempo, con el inicio de la Guerra Fr&iacute;a, gran parte de los esfuerzos internacionales se centraron en el dominio de la tecnolog&iacute;a, de la industria militar y del tercer mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la situaci&oacute;n ha cambiado y la agricultura y la pesca se han convertido de nuevo en una cuesti&oacute;n prioritaria para gran parte de los Estados. En el nuevo orden mundial, el control de los alimentos vuelve a ser clave debido, fundamentalmente, a dos cuestiones. Por una parte, el cambio clim&aacute;tico est&aacute; provocando un descenso de las zonas f&eacute;rtiles en la superficie terrestre. Esta problem&aacute;tica se hace evidente en las regiones que ya ten&iacute;an un d&eacute;ficit h&iacute;drico importante. El caso m&aacute;s significativo es &Aacute;frica, donde el avance de la desertificaci&oacute;n est&aacute; provocando hambrunas y movimientos migratorios (esto &uacute;ltimo ser&aacute; otro de los grandes retos de la sociedad en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os). Cada vez hay menos zonas cultivables y una parte importante de los alimentos acaba export&aacute;ndose al norte global. En Espa&ntilde;a, el incremento de las temperaturas y el descenso de las precipitaciones tambi&eacute;n est&aacute;n generando problemas en ciertas producciones agr&iacute;colas. Este a&ntilde;o, por ejemplo, la sequ&iacute;a en la primavera ha reducido enormemente la producci&oacute;n de cereal y la de ciertas frutas como melones y sand&iacute;as. La consecuencia de toda esta coyuntura es que los pa&iacute;ses del norte global est&aacute;n tratando de anticiparse a los posibles problemas del futuro y su principal objetivo es garantizar a su ciudadan&iacute;a que los d&eacute;ficits de productos agr&iacute;colas nacionales no provocar&aacute;n escasez de alimentos. Esta soluci&oacute;n pasa por controlar o adquirir productos agr&iacute;colas o pesqueros cultivados en terceros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la desglobalizaci&oacute;n, acelerada por la pandemia y por la Guerra en Ucrania han supuesto un cambio importante en las relaciones entre los Estados. Gran parte de los gobiernos del norte global han establecido como prioridad la &ldquo;autonom&iacute;a estrat&eacute;gica&rdquo; no solo en energ&iacute;a, industria o pol&iacute;tica exterior, sino tambi&eacute;n en agricultura y pesca. Si los estados no garantizan una correcta alimentaci&oacute;n de sus ciudadanos, no se puede cumplir ninguna de las otras autonom&iacute;as. La actual relevancia de la PAC y de la PPC en la UE muestran que la cuesti&oacute;n alimentaria vuelve a ser un aspecto fundamental para todos sus pa&iacute;ses miembros.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello est&aacute; provocando que la agricultura y la pesca se conviertan en un elemento clave de las relaciones internacionales en el nuevo orden mundial que se est&aacute; definiendo. Cada vez se est&aacute;n produciendo m&aacute;s luchas por el control de los espacios de producci&oacute;n agr&iacute;cola. El pa&iacute;s que m&aacute;s se est&aacute; preocupando por esta cuesti&oacute;n es China debido a que su enorme poblaci&oacute;n contrasta con las escasas zonas cultivables en su territorio nacional (&uacute;nicamente el 12% de su territorio). Ante esta situaci&oacute;n, el Gobierno de Xi Jinping ha organizado dos l&iacute;neas de actuaci&oacute;n. En primer lugar, est&aacute; tratando de convertir ciertos desiertos en zonas cultivables a trav&eacute;s de una alteraci&oacute;n de los ecosistemas. Y, en segundo lugar, est&aacute;n llevando a cabo una estrategia internacional para aumentar el control de los recursos en el sur global, lo cual est&aacute; alterando enormemente los equilibrios internacionales. El Estado chino ha aumentado los acuerdos econ&oacute;micos con pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Destacan los convenios firmados recientemente con Brasil, referidos a la carne porcina y al ma&iacute;z, y con Uruguay para la exportaci&oacute;n de soja. Indirectamente, la entrada de China en los mercados agr&iacute;colas de Am&eacute;rica Latina est&aacute; permitiendo de manera progresiva sustituir el d&oacute;lar por el guan en el comercio internacional. Al mismo tiempo, en la &uacute;ltima d&eacute;cada, China ha comprado una gran cantidad de tierras f&eacute;rtiles en &Aacute;frica. En 2011, seg&uacute;n Afrique Expansi&oacute;n, este pa&iacute;s asi&aacute;tico dispon&iacute;a de 2,8 millones de hect&aacute;reas en R.D. Congo, Mozambique, Tanzania y Camer&oacute;n. Adem&aacute;s, China est&aacute; aumentando el control del mar de China, lo cual ha sido denunciado por sus pa&iacute;ses vecinos, como Filipinas, pues no solo supone una sobreexplotaci&oacute;n de los recursos marinos, sino que tambi&eacute;n supone un mayor control de esas aguas desde el punto de vista militar y geopol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que el caso chino es el m&aacute;s significativo, el resto de los pa&iacute;ses del mundo tambi&eacute;n se encuentran en esa pugna por el control de los recursos alimentarios, lo cual est&aacute; alterando el sistema de las relaciones internacionales. El ejemplo m&aacute;s evidente se encuentra en el continente africano. En los &uacute;ltimos meses, numerosos grupos de pescadores locales han denunciado los acuerdos de pesca de sus pa&iacute;ses con la UE, China o Rusia. Estos dificultan que los pescadores nativos, con embarcaciones manuales tradicionales, accedan a los recursos pesqueros, lo que perjudica a las econom&iacute;as familiares costeras africanas y tambi&eacute;n a la alimentaci&oacute;n de sus sociedades. Adem&aacute;s, favorece la presi&oacute;n migratoria hacia Europa, otro de los retos del futuro, tal y como ya se ha comentado. La actividad pesquera, tal y como ha mostrado recientemente el Foro Econ&oacute;mico Mundial, puede convertirse en un foco de conflicto comparable a los enfrentamientos por el control del petr&oacute;leo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, esta nueva geopol&iacute;tica de la alimentaci&oacute;n est&aacute; empezando a vislumbrar dos problemas para el futuro. Por una parte, el incremento de las hambrunas y las diferencias entre el sur y el norte global. En esa l&iacute;nea, el Coordinador General del Instituto para el Desarrollo de Sudam&eacute;rica (IDRS) ha advertido de que la &ldquo;despensa del mundo&rdquo;, refiri&eacute;ndose a Am&eacute;rica Latina, &ldquo;est&aacute; empezando a pasar hambre&rdquo; debido a la presi&oacute;n internacional por el control de los recursos. En esa misma direcci&oacute;n, diversos foros mundiales, como la FAO, la OMC o el FMI han pedido a la comunidad internacional luchar conjuntamente para frenar la crisis de seguridad alimentaria actual. Calculan que 349 millones de personas sufren inseguridad alimentaria.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, todo ello est&aacute; aumentando la tensi&oacute;n mundial por el control de los recursos, lo cual est&aacute; alterando los equilibrios internacionales. El lenguaje del poder occidental actual ha retomado la vieja idea del regeneracionismo de Joaqu&iacute;n Costa: sin despensa, no hay progreso. El problema actual es que, en muchas ocasiones, lograr esa despensa tiene un coste alto en las relaciones internacionales, en el cambio clim&aacute;tico y en el equilibrio alimentario mundial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Molina García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/geopolitica-alimentacion_129_10439091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Aug 2023 20:11:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Geopolítica de la alimentación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Alimentos,Crisis Ucrania]]></media:keywords>
    </item>
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