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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro Canales Tejedor]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro-canales-tejedor/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pedro Canales Tejedor]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Actos de verdad, memoria y reparación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/actos-memoria-reparacion_129_10454229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56c28ea6-2788-466d-8689-885353cc4056_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x952y655.jpg" width="1200" height="675" alt="Actos de verdad, memoria y reparación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todavía levantan ampollas en medio de un peligroso discurso de la España y la anti España que nos aleja de la imprescindible normalización de la Guerra Civil en nuestro país. Porque la Guerra Civil sigue siendo un problema 87 años después</p><p class="subtitle">Paso a paso: así serán las exhumaciones del Valle de Cuelgamuros</p></div><p class="article-text">
        Desde el primer momento estaban ah&iacute;, todos lo sab&iacute;an. Pero han tenido que pasar 87 a&ntilde;os para que algo tan sencillo, natural y respetado hasta en los relatos de los textos hom&eacute;ricos, el entierro de los propios muertos, se haya podido materializar. La ocultaci&oacute;n, la represi&oacute;n, la mentira, el terror entonces y la consolidada herencia pol&iacute;tica y sociol&oacute;gica que dej&oacute; el dictador han pesado tanto como la losa que lo sepultaba en el mausoleo que pretend&iacute;a atar la historia de un periodo de este pa&iacute;s a una &uacute;nica lectura.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se escriben unas l&iacute;neas m&aacute;s en el diario de la historia reciente de este nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se produce la inhumaci&oacute;n de los restos de diez personas asesinadas el 20 de agosto del 36. Otro m&aacute;s de los actos de verdad, memoria y reparaci&oacute;n, de las v&iacute;ctimas de uno de los bandos de la Guerra Civil. Para los familiares es siempre algo especial, altamente emotivo. Pero es importante se&ntilde;alar que estos actos trascienden con mucho el &aacute;mbito estrictamente familiar. As&iacute; lo sentimos y tenemos la necesidad de explicarlo y compartirlo con el mayor n&uacute;mero de compatriotas, en el contexto del siempre dif&iacute;cil pero imprescindible debate ciudadano, sustituido &uacute;ltimamente por peligrosas estrategias de agitaci&oacute;n emocional.
    </p><p class="article-text">
        Fueron asesinados, arrojados a un pozo, extra&iacute;dos a&ntilde;os despu&eacute;s y trasladados al Valle de los Ca&iacute;dos. Sin nombre, sin conocimiento de esposas, maridos e hijos, por entonces vivos, en una exhibici&oacute;n de poder absoluto y endiosamiento del r&eacute;gimen sin ninguna consideraci&oacute;n por las v&iacute;ctimas. Hechos probados ahora y ninguneados en la historia franquista.
    </p><p class="article-text">
        Llegar a la recuperaci&oacute;n e identificaci&oacute;n de estos primeros restos del ahora Valle de Cuelgamuros ha sido posible gracias a la tenaz labor de investigaci&oacute;n, denuncia y reclamaci&oacute;n de justicia ante todas las instancias administrativas y judiciales. Dentro y fuera de Espa&ntilde;a. Veinte a&ntilde;os de negativas y portazos. Pero las piedras m&aacute;s duras, a base de golpes, por peque&ntilde;os que sean, acaban mostrando grietas. Y las sociedades, a base de tiempo y honestidad, pueden y deben transformar su percepci&oacute;n de unos hechos sectariamente presentados.
    </p><p class="article-text">
        La acci&oacute;n decidida del &uacute;ltimo gobierno que estos d&iacute;as termina su mandato, ha permitido a los equipos t&eacute;cnicos, literalmente, golpear el cortafr&iacute;os que ha facilitado el acceso a esas criptas, tapiadas, con el aire envenenado, escondiendo la verdad y ocultando las verg&uuml;enzas de un r&eacute;gimen dictatorial, destinadas a no ser abiertas nunca.
    </p><p class="article-text">
        Pero, dec&iacute;a, estos actos de memoria no son s&oacute;lo un s&iacute;mbolo para las v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a levantan ampollas en medio de un peligroso discurso de la Espa&ntilde;a y la anti Espa&ntilde;a que nos aleja de la imprescindible normalizaci&oacute;n de la Guerra Civil en nuestro pa&iacute;s. Porque la Guerra Civil sigue siendo un problema 87 a&ntilde;os despu&eacute;s. Hasta su tratamiento en el &aacute;mbito escolar est&aacute; enrarecido, de manera que es escandalosa la falta de conocimiento que nuestros j&oacute;venes y adolescentes tienen de la misma.
    </p><p class="article-text">
        El camino para normalizar la salida de un conflicto como la Guerra Civil y la dictadura es tremendamente dif&iacute;cil. Existen multitud de ejemplos en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Los relatos compartidos juegan un papel esencial en esa sanaci&oacute;n social. Son imprescindibles para el avance democr&aacute;tico y la consolidaci&oacute;n de la convivencia. Dif&iacute;ciles; pero, en nuestra opini&oacute;n, no imposibles.
    </p><p class="article-text">
        Son relatos, en plural. No se busca un solo hilo, no se pretende escribir un nuevo cap&iacute;tulo de la <em>Enciclopedia &Aacute;lvarez</em> con una visi&oacute;n &uacute;nica del origen, desarrollo y explicaci&oacute;n del enfrentamiento fratricida. Pero hay que encontrar los elementos compartidos y comunes m&iacute;nimos que ensanchen los &aacute;mbitos de convivencia respetando las complejas y cada vez m&aacute;s ajustadas investigaciones hist&oacute;ricas que delimitan las acciones de los protagonistas de la historia. Algo as&iacute; como ponerse de acuerdo en lo probado, lo que no tiene discusi&oacute;n, lo que es aceptado por todos en pro de la convivencia. Y es evidente que el relato del r&eacute;gimen no sirve. De la propaganda con la que fumigan a las sociedades los reg&iacute;menes totalitarios tenemos muchos ejemplos en nuestra Europa del pasado siglo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; uno de los elementos de apoyo comunes que podamos aceptar en aras de ese relato com&uacute;n sea la clarificaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n de la violencia brutal del r&eacute;gimen. Antes, durante y despu&eacute;s de su victoria militar.
    </p><p class="article-text">
        Los actos de memoria pueden y deben contribuir a ello. Abordar de frente y de forma expl&iacute;cita la brutalidad de la represi&oacute;n es esencial para construir ese relato compartido. Nos cuesta entender la obcecaci&oacute;n en negarla.
    </p><p class="article-text">
        En el golpe del 36 miles de espa&ntilde;oles (que no antiespa&ntilde;oles) fueron asesinados para sembrar el terror en una acci&oacute;n organizada desde la c&uacute;pula de los sublevados. Esta acci&oacute;n, demostrada hist&oacute;ricamente, por su gravedad, ha intentado ser blanqueada durante a&ntilde;os con los deshonestos argumentos de las rencillas entre vecinos, ajustes de cuentas sobre litigios de lindes, enfrentamientos familiares o similares. NO. Esa ola de terror que barri&oacute; el pa&iacute;s el verano del 36 fue fruto de una estrategia de aniquilaci&oacute;n del enemigo. Una estrategia b&aacute;rbara que cerr&oacute; los ojos para siempre a muchos espa&ntilde;oles. Una criminalidad de tal calibre que, abri&oacute; los ojos, metaf&oacute;ricamente, al mism&iacute;simo Unamuno, firme partidario inicial del golpe de Estado franquista, oblig&aacute;ndolo moralmente a enfrentarse peligrosamente a los golpistas.
    </p><p class="article-text">
        Los actos cobardes de terrorismo no nos dejan indiferentes. Las limpiezas &eacute;tnicas, el Holocausto, los bombardeos de ciudades, las violaciones de mujeres por la soldadesca como bot&iacute;n de guerra, el tiro en la nuca, la bomba bajo el coche, los atentados indiscriminados deben seguir consider&aacute;ndose, claramente, el mal, independientemente de quien los cometa. No se pueden ni ignorar, ni justificar, ni banalizar, ni mirar para otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Bien lo sabemos en nuestro pa&iacute;s con los episodios de la violencia m&aacute;s reciente. Para ello hay que recordarlos, recuperarlos y tratarlos adecuadamente. El homenaje respetuoso a las v&iacute;ctimas, la admiraci&oacute;n de su actitud de dignidad sin rencor, la satisfacci&oacute;n de sus reclamaciones de justicia y reparaci&oacute;n, son episodios que en muchas ocasiones se han producido una vez finalizada la violencia etarra. No sin dificultades. Pero eso es sanador, colectiva e individualmente. Nos afirma en los l&iacute;mites que no deben rebasarse en la acci&oacute;n pol&iacute;tica. &iquest;Por qu&eacute; le cuesta tanto a mucha derecha sentir lo mismo con las v&iacute;ctimas del terror golpista y la dictadura?
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la represi&oacute;n del verano del 36, aparte de las brutalidades militares, la colaboraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n civil fue decisiva, tanto en la delaci&oacute;n (elaboraci&oacute;n de listas en los pueblos) como en la ejecuci&oacute;n. Los grupos de falangistas encargados de los asesinatos se nutr&iacute;an, no de militares, sino de &ldquo;voluntariosos espa&ntilde;oles&rdquo; que asimilando los discursos fan&aacute;ticos e intolerantes y la banalizaci&oacute;n del mal permitieron esa metamorfosis en los seres humanos. Se trata de un proceso progresivo, dirigido por la propaganda que alienta el odio y consigue finalmente sepultar la estructura moral b&aacute;sica hasta de los m&aacute;s p&iacute;os creyentes. Abordar esta arista del conflicto, por su valor pedag&oacute;gico, es tambi&eacute;n una parte importante del relato compartido. Educar contra la violencia debe ser una prioridad de las sociedades avanzadas. Y creo que estamos en condiciones de hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        En los actos de memoria ya sean exhumaciones, memoriales, recuerdo de los hechos, inhumaciones dignas, resignificaci&oacute;n de espacios p&uacute;blicos, se tiene la oportunidad de avanzar en la construcci&oacute;n de ese relato com&uacute;n de reconocimiento de la verdad y rechazo de la barbarie.
    </p><p class="article-text">
        Porque del mismo modo que funcionan las vacunas en nuestro cuerpo, estos actos pueden ayudar a las generaciones futuras a prevenir, individual y colectivamente, tragedias como la vivida en nuestro pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Canales Tejedor]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Aug 2023 19:57:02 +0000]]></pubDate>
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