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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlos Cáceres Puerto]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos-caceres-puerto/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlos Cáceres Puerto]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Descubrir una posible iglesia de época visigoda no es cosa de un día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/descubrir-posible-iglesia-epoca-visigoda-no-cosa-dia_132_10488150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c191a2d-bc62-4f31-8f1c-800f85c7c896_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubrir una posible iglesia de época visigoda no es cosa de un día"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de las numerosas preguntas que se nos abren, y que tendremos que resolver con rigurosidad y método científico, ¿a quién no le va a gustar un edificio de culto paleocristiano de los siglos VI-VII d.C.?</p></div><p class="article-text">
        Zamora no se tom&oacute; en una hora. Realizar aportaciones relevantes en arqueolog&iacute;a tampoco es fruto de la casualidad. El reciente hallazgo de un lugar de culto, quiz&aacute;s de &eacute;poca visigoda, es el &eacute;xito de varios a&ntilde;os de trabajo en un yacimiento que, adem&aacute;s, fue se&ntilde;alado por otros investigadores antes que nosotros.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2018 el equipo Romanarmy.eu (Jes&uacute;s Garc&iacute;a S&aacute;nchez y Jos&eacute; Manuel Costa-Garc&iacute;a) comenzamos a realizar vuelos con dron sobre el yacimiento de Santa Olalla, una villa romana bajoimperial. Llegamos a la zona buscando mejorar la informaci&oacute;n existente sobre el lugar y generar una planimetr&iacute;a que apoyase su interpretaci&oacute;n. Empleamos drones de diferente tipo para tomar fotograf&iacute;as oblicuas y cenitales hacia finales de la primavera. Este es un momento precioso para los arque&oacute;logos puesto que los cultivos est&aacute;n cambiando de color y se acent&uacute;an las diferencias que revelan la existencia de muros que forman estructuras, pozos, fosos, etc. Pero no todo es de color de rosas, nunca mejor dicho. 
    </p><p class="article-text">
        Hay factores que no podemos controlar, como el cultivo de un a&ntilde;o. En 2019, un a&ntilde;o excelente para observar contrastes en el cereal, el arrendatario del terreno, decidi&oacute; plantar camelina &ndash;una planta herb&aacute;cea que parece ser se destina a la fabricaci&oacute;n de queroseno-. Por lo tanto, el a&ntilde;o 2019, nos quedamos sin fotograf&iacute;as de calidad. Seguimos adelante con nuestra investigaci&oacute;n junto con Jos&eacute; Manuel Costa, de la USAL, sobre el mundo rural de &eacute;poca romana en el territorio de Segisamo (Sasam&oacute;n) durante los a&ntilde;os siguientes, siempre acompa&ntilde;ando el ciclo del cereal con drones y con nuevos sensores que incluyesen otros rangos del espectro electromagn&eacute;tico (EM), como el infrarrojo cercano. Las plantas tambi&eacute;n reflejan la luz en este rango del EM y esper&aacute;bamos poder extraer m&aacute;s informaci&oacute;n con este &ldquo;cambio de gafas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fotografía aérea oblicua con indicación de la estructura                            </span>
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        El a&ntilde;o 2021 una imagen llam&oacute; nuestra atenci&oacute;n, junto al cuerpo de la villa localizamos un peque&ntilde;o edificio exento. Observamos una posible nave rectangular y una cabecera absidiada que nos puso sobre la pista de un lugar de culto. Adem&aacute;s, las conversaciones con otros colegas con m&aacute;s pericia que nosotros en este tipo de edificios nos animaban a seguir investigando la zona.
    </p><h3 class="article-text">Trabajo en el yacimiento</h3><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2022 decidimos recoger por fin la cosecha empleando otro tipo de m&eacute;todos arqueol&oacute;gicos. Nos desplazamos hasta Olmillos de Sasam&oacute;n con un georradar de alta resoluci&oacute;n del Laboratorio de M&iacute;nima Invasi&oacute;n (MINARQLAB), del Instituto de Arqueolog&iacute;a, M&eacute;rida. Junto con Pedro Trapero, compa&ntilde;ero nuestro de la Universidad de C&aacute;diz, conseguimos muy buenos resultados sobre la estructura principal de la villa, pero la planta de esta iglesia se nos resist&iacute;a. Y es que la prospecci&oacute;n geof&iacute;sica no es un m&eacute;todo m&aacute;gico, solo f&iacute;sico, y depende de muchos factores como el el uso del suelo, humedad, y compactaci&oacute;n, as&iacute; como los propios elementos t&eacute;cnicos del sensor que empleamos (frecuencia, distancia entre sensores, etc.). El a&ntilde;o 2023 retomamos el trabajo en el yacimiento, con la ayuda de Stefano De Nisi, doctorando en Ciencias del Patrimonio Cultural por la Universidad de Salento, que durante estos meses ha estado de estancia en el Instituto de Arqueolog&iacute;a, M&eacute;rida. Finalmente, despu&eacute;s de una semana empujando el georradar a trav&eacute;s del terreno del yacimiento bajo un calor que solo Carlos C&aacute;ceres, emeritense con carn&eacute;, puede soportar, un d&iacute;a conseguimos buenos datos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Carlos empujando el Georradar Stream C IDS, del Instituto de Arqueología de Mérida                            </span>
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        Despu&eacute;s de la consabida siesta veraniega, Carlos baj&oacute; al comedor de nuestra casa rural en Olmillos de Sasam&oacute;n con los varios gigas de datos procesados. Nos sentamos a la mesa con un caf&eacute; bien cargado y buscamos entre los datos del georradar una lectura con buena informaci&oacute;n. Clicamos en una reflexi&oacute;n de energ&iacute;a, que es la forma en la que aparece la informaci&oacute;n en esta t&eacute;cnica en la pantalla, y tras unos minutos, interminables, de carga, apareci&oacute; en pantalla la planta perfecta de este edificio.
    </p><h3 class="article-text">Interpretaciones e inc&oacute;gnitas</h3><p class="article-text">
        Fue un momento de asombro y euforia repentina. Sorpresa y satisfacci&oacute;n a partes iguales. La planta del edificio aparec&iacute;a perfectamente delineada, y nos permit&iacute;a identificar diferentes espacios y dimensiones. Comenzamos a buscar paralelos y sorprendentemente el caso m&aacute;s similar se encontraba a no muchos kil&oacute;metros en Santa Mar&iacute;a de Mijangos, en Merindades. Cont&aacute;bamos adem&aacute;s con la informaci&oacute;n de la excavaci&oacute;n, y estudio de esta otra iglesia que fue consagrada en el a&ntilde;o 601 por el obispo Asterio de Oca.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n quedan muchos pasos para confirmar la interpretaci&oacute;n del yacimiento como un lugar de culto paleocristiano. En este momento, quedan muchas inc&oacute;gnitas sobre la cronolog&iacute;a de la villa romana y del lugar de culto, sobre la interacci&oacute;n de las &eacute;lites con el cristianismo o sobre los pobladores visigodos del territorio. A pesar de las numerosas preguntas que se nos abren, y que tendremos que resolver con rigurosidad y m&eacute;todo cient&iacute;fico, &iquest;a qui&eacute;n no le va a gustar un edificio de culto paleocristiano de los siglos VI-VII d.C.?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Cáceres Puerto, Jesús García Sánchez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Sep 2023 18:37:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Arqueología romana,Arqueología,Patrimonio,Mérida]]></media:keywords>
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