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    <title><![CDATA[elDiario.es - Anfibia Chile]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/anfibia-chile/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Anfibia Chile]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un funcionario en el infierno: la historia olvidada de Álvaro Puga, ideólogo y colaborador cercano de Pinochet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/funcionario-infierno-historia-olvidada-alvaro-puga-ideologo-colaborador-cercano-pinochet_1_10496567.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ff1b13f-6460-48c0-888a-edbc033d2e05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un funcionario en el infierno: la historia olvidada de Álvaro Puga, ideólogo y colaborador cercano de Pinochet"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Puga estuvo desde las primeras horas del golpe de Estado redactando bandos militares y su temprana cercanía con los altos mandos lo alzaron como el primer asesor civil del régimen, desde donde escribió discursos e informes de inteligencia y diseñó operaciones psicológicas y montajes 
</p><p class="subtitle">El funcionario que encontró el cadáver de Víctor Jara y lo salvó de la fosa común: "Tenía una ráfaga de hoyitos de bala"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Este art&iacute;culo es parte de 'El primer civil de la dictadura', proyecto multimedia de </em><a href="https://www.revistaanfibia.cl/" data-mrf-recirculation="links-noticia" target="_blank"><em>Revista Anfibia Chile</em></a><em> y la Universidad Alberto Hurtado en conmemoraci&oacute;n del 50 aniversario del golpe de Estado. Visita la cobertura completa </em><a href="https://www.revistaanfibia.cl/especial/archivos-puga/" data-mrf-recirculation="links-noticia" target="_blank"><em>aqu&iacute;.</em></a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando su figura ya parec&iacute;a estar quedando en el olvido, cuando no era m&aacute;s que una sombra difusa de un horror pasado, en extinci&oacute;n, &Aacute;lvaro Puga Cappa se las arregl&oacute; para volver a la vida p&uacute;blica de un modo improbable. Improbable y controversial. Era noviembre de 1997, y para sorpresa de los jurados, su nombre aparec&iacute;a al interior del sobre sellado que daba cuenta del ganador de la novena versi&oacute;n del concurso de dramaturgia Eugenio Dittborn, de la Universidad Cat&oacute;lica de <a href="https://www.eldiario.es/temas/chile/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chile</a>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de propagandista, columnista, cerebro de operaciones psicol&oacute;gicas y colaborador de la polic&iacute;a pol&iacute;tica de Pinochet, ahora Puga era dramaturgo y autor de una obra de humor negro contigente que a juicio del jurado conten&iacute;a &ldquo;una estructura dram&aacute;tica muy interesante, que plantea varios ejes argumentales&rdquo; y &ldquo;constituye una met&aacute;fora del infierno, a trav&eacute;s de pesadillas recurrentes y kafkianas donde se critica la sociedad chilena actual&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo: <em>Un funcionario en el infierno</em>.
    </p><p class="article-text">
        Fue un esc&aacute;ndalo, por cierto. Un esc&aacute;ndalo que primero se vivi&oacute; a puertas cerradas, entre los jurados de un concurso al que se participaba con seud&oacute;nimo, y que luego se ampli&oacute; al mundo de la dramaturgia. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;an darle un primer lugar a quien estaba detr&aacute;s de ese <a href="https://www.ciperchile.cl/2008/05/29/el-rol-de-los-medios-en-la-operacion-colombo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oprobioso titular del diario </a><a href="https://www.ciperchile.cl/2008/05/29/el-rol-de-los-medios-en-la-operacion-colombo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Segunda</em></a> que rezaba &ldquo;Exterminados como ratones&rdquo;? &iquest;C&oacute;mo era posible que Puga ganara el primer lugar y que alguien como Jorge D&iacute;az, dramaturgo reconocido y prol&iacute;fico, se quedara con el segundo puesto, por un texto sobre la tortura y la delaci&oacute;n llamado <em>La cicatriz</em>? 
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                El titular &quot;Exterminados como ratones&quot; en la portada de &#039;La Segunda&#039;.                            </span>
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        La acad&eacute;mica In&eacute;s Stranger, una de las integrantes del jurado, recuerda que la obra estaba escrita en registro sat&iacute;rico y parec&iacute;a m&aacute;s una cr&iacute;tica a la dictadura que a la nueva democracia, como lo explic&oacute; despu&eacute;s el ganador al diario <em>La Segunda</em>: una mirada cr&iacute;tica &ldquo;de la burocracia, de la ineptitud de los empleados p&uacute;blicos y de la corrupci&oacute;n moral&rdquo; de esos d&iacute;as. Stranger recuerda que no fue un veredicto un&aacute;nime. Y como ninguno de los jurados hab&iacute;a escuchado hablar del ganador, ni menos sab&iacute;a lo que hab&iacute;a hecho, no hubo reparos en otorgarle el primer lugar del concurso. &ldquo;Era lo que correspond&iacute;a&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La ceremonia fue sobria y breve. &ldquo;Una cosa muy inc&oacute;moda&rdquo;, recuerda el actor y director de teatro Ram&oacute;n N&uacute;&ntilde;ez, que tambi&eacute;n fue parte del jurado. Para asombro de los presentes, Puga tuvo la ocurrencia de asistir acompa&ntilde;ado del general en retiro Humberto Gordon, que una d&eacute;cada atr&aacute;s hab&iacute;a sido director de la Central Nacional de Informaciones (CNI), la polic&iacute;a pol&iacute;tica del r&eacute;gimen. Gord&oacute;n &ldquo;lleg&oacute; vestido de uniforme militar y nos observaba a cada uno de nosotros, de la cabeza a los pies, uno por uno, de manera escrutadora&rdquo;, dice el actor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra premiada nunca se mont&oacute; ni menos se public&oacute;, como si no hubiera existido. Y luego de eso Puga volvi&oacute; a su vida de siempre, a un segundo o tercer plano, a los callejones y s&oacute;tanos de los servicios de inteligencia de la dictadura que segu&iacute;an operando en las sombras.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, &Aacute;lvaro Augusto Pilade Puga Cappa volv&iacute;a a un lugar reservado al olvido y desprecio incluso en la misma derecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era un duro entre los duros. El primer y &uacute;ltimo civil del r&eacute;gimen militar, como le gustaba decir. Y claro, no era un decir. 
    </p><h3 class="article-text">Desde el principio </h3><p class="article-text">
        Desde las primeras horas del 11 de septiembre de 1973 estuvo instalado en el edificio de las Fuerzas Armadas, de camisa arremangada, redactando bandos militares en una m&aacute;quina de escribir. Luego pas&oacute; al edificio del Diego Portales, a cargo de Asuntos P&uacute;blicos, que ve&iacute;a las comunicaciones, los discursos y la censura del r&eacute;gimen. Ten&iacute;a llegada directa a <a href="https://www.eldiario.es/temas/augusto-pinochet/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pinochet</a> y a los otros jefes golpistas, pero en el camino, muy pronto, se enfrent&oacute; al abogado Jaime Guzm&aacute;n y, por extensi&oacute;n, a sus seguidores y t&eacute;cnicos ligados a los Chicago Boys. Y en este caso, enfrentarse signific&oacute; una lucha descarnada tanto a la luz p&uacute;blica como a las sombras de los organismos de inteligencia, en un intento por ganar posiciones de influencia y poder.
    </p><p class="article-text">
        Se identificaba con los nacionalistas de viejo cu&ntilde;o, que fundaron un partido pol&iacute;tico al alero de la Central Nacional de Informaciones&nbsp;(CNI) y fueron perdiendo poder a partir de la segunda mitad de los a&ntilde;os 70 frente a Guzm&aacute;n, el influyente asesor jur&iacute;dico e ide&oacute;logo de la Constituci&oacute;n que sigue rigiendo hasta hoy en Chile. Puga hab&iacute;a quedado en el lugar de los derrotados, el de los civiles que apostaban por volver a Pinochet un culto, el de los militares que hicieron el trabajo sucio mientras los civiles administraban el gobierno y de paso hac&iacute;an negocios. Y todo eso &mdash;unido a su v&iacute;nculo con los organismos represivos de la dictadura&mdash; termin&oacute; por pasarle la cuenta.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        En 2010, cuando lo frecuent&eacute; en su apartamento de la comuna de Providencia, en Santiago, por una serie de entrevistas para el libro <em>La secreta vida literaria de Augusto Pinochet</em> (2013), estaba pobre como una rata. No ten&iacute;a ingresos regulares ni jubilaci&oacute;n. Escrib&iacute;a columnas que cada tanto publicaba en un diario de provincia. Si las cosas segu&iacute;an as&iacute;, me dijo, tendr&iacute;a que mudarse con su esposa a la casa de una de sus hijas, cosa que hizo a finales de ese mismo a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era el primer a&ntilde;o de la presidencia de <a href="https://www.eldiario.es/temas/sebastian-pinera/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era,</a> el primero de un gobierno de derecha elegido de manera democr&aacute;tica en 50 a&ntilde;os y nadie en esa administraci&oacute;n lo hab&iacute;a llamado ni lo llamar&iacute;a para darle trabajo. Era el precio de la lealtad, me dijo. El precio por ser amigo de gente como Manuel Contreras, el exdirector de la temida Direcci&oacute;n Nacional de Inteligencia, DINA.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Manuel Contreras le quedaban cinco a&ntilde;os de vida. Los mismos cinco a&ntilde;os que le quedaban a Puga. Ambos hab&iacute;an nacido en 1929 y murieron en 2015, con tres meses de diferencia, a los 86 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como buen conspirador, Puga se empe&ntilde;&oacute; en ocultar qui&eacute;n era y sobre todo qu&eacute; hizo en el campo de la inteligencia y la represi&oacute;n, si es que no se empe&ntilde;&oacute; en construir un mito sobre s&iacute; mismo. Si en esos a&ntilde;os le gustaba ostentar poder, tras el retorno a la democracia prefiri&oacute; hacerse invisible. La propia Corte Suprema se sorprendi&oacute; de que siguiera con vida en los 2000. Seg&uacute;n una nota del a&ntilde;o siguiente en <em>El Mercurio</em>, cuando se solicit&oacute; su comparecencia en una causa por derechos humanos, la justicia &ldquo;hab&iacute;a desistido de interrogarlo &lsquo;por ser un hecho p&uacute;blico y notorio que estaba muerto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y no.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se las arregl&oacute; para pasar inadvertido ante la justicia. Y jam&aacute;s rindi&oacute; cuentas ni se arrepinti&oacute; de alguna cosa. En su libro <em>El mosaico de la memoria</em> (2018), autobiograf&iacute;a de episodios parciales y arbitrarios, no hay menci&oacute;n alguna ni menos reconocimiento a su v&iacute;nculo con la DINA y la CNI. Cuanto m&aacute;s, con un dejo de orgullo y autosuficiencia, da cuenta de su participaci&oacute;n en instancias formales de la dictadura y en el mismo golpe de Estado, como autor de bandos militares. De esos textos tipeados en m&aacute;quina de escribir destaca el comunicado que anunci&oacute; la muerte de Salvador Allende, &ldquo;una de mis mejores obras nacidas de mi pluma&rdquo;, me dijo, &ldquo;por la concisi&oacute;n y mesura con que fue dicha esa noticia al pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La universidad de la vida</h3><p class="article-text">
        La pluma, si hay tal, viene de familia. Nacido el 10 de julio de 1929 en Santiago, fue el primog&eacute;nito del matrimonio de Clara Cappa Moretti y&nbsp; &Aacute;lvaro Puga Fisher, due&ntilde;a de casa ella, periodista, dramaturgo y empresario de espect&aacute;culos &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Para el hijo mayor, su padre fue un genio que malgast&oacute; su talento y todo el dinero que gan&oacute; con &eacute;l. Lud&oacute;pata, mujeriego y bebedor, muri&oacute; a los 48 a&ntilde;os, sin dejar nada m&aacute;s que deudas, de modo que el primog&eacute;nito, apenas salido del colegio, tuvo que hacerse cargo de su abuela, su madre y sus hermanas. Gracias a los contactos de sus parientes, lleg&oacute; a trabajar en la secci&oacute;n de policiales de <em>Las &Uacute;ltimas Noticias</em> y de ah&iacute; en el Banco Sudamericano. Se cas&oacute;, tuvo hijos. Como sus gastos crec&iacute;an y ganaba poco, parti&oacute; a probar suerte a Buenos Aires, donde se hab&iacute;a criado su madre y ten&iacute;a familiares. Los Cappa Moretti, que le ayudaron a conseguir un empleo en una f&aacute;brica textil y luego en una distribuidora de televisores.
    </p><p class="article-text">
        Puga, que no pas&oacute; por la universidad, dijo haber aprendido en Argentina gran parte de lo que luego aplic&oacute; a su regreso a Chile. Sin entrar en detalles, en una entrevista de 1980 asegur&oacute;, suelto de cuerpo, haber asesorado al almirante Isaac Rojas, vicepresidente de facto tras el golpe de Estado de 1955 a Per&oacute;n.
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                Archivo Histórico / Cedoc Copesa                            </span>
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        Uno de sus pocos mentores, si no el &uacute;nico, fue el abogado y escritor argentino Marcelo Menasch&eacute;, que le ense&ntilde;&oacute; &ldquo;much&iacute;simo m&aacute;s de lo que me ofrec&iacute;an las universidades&rdquo;. Menasch&eacute;, que fue el primer traductor al espa&ntilde;ol de Marcel Proust y guionista de pel&iacute;culas de Enrique Santos Disc&eacute;polo, lo introdujo en los cl&aacute;sicos de la literatura y lo anim&oacute; a escribir dramaturgia. Una dramaturgia casi fantasma, porque las obras que escribi&oacute; en Buenos Aires dijo haberlas destruido, en una crisis de confianza.
    </p><p class="article-text">
        La confianza, que le sobraba, le volvi&oacute; a su regreso a Chile, a mediados de los 60. Se estableci&oacute; en Santiago, cre&oacute; una editorial jur&iacute;dica y se integr&oacute; al Club de los Viernes, un c&iacute;rculo de amigos que gastaba el tiempo bebiendo y hablando de pol&iacute;tica y literatura. Por cierto, en el Club de los Viernes todos eran hombres, en su mayor&iacute;a periodistas de derecha, que en las dos d&eacute;cadas siguientes colaboraron en algunas de las operaciones ejecutadas por Puga y los aparatos de inteligencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese c&iacute;rculo de amistades estaba Mario Carneyro, director de <em>La Segunda</em>, quien lo llev&oacute; a escribir columnas en ese vespertino al comienzo de la Unidad Popular y dio pie al mito &mdash;y el terror&mdash; de <em>Alexis</em>. Bajo ese seud&oacute;nimo, el ahora columnista pol&iacute;tico disparaba en contra del Gobierno de la Unidad Popular y cada tanto, sin medias tintas, llamaba a un golpe militar.&nbsp;Sus columnas fueron reunidas en el libro <em>Diario de vida de usted</em> (1973), que public&oacute; su propia editorial jur&iacute;dica. En el pr&oacute;logo de ese libro editado un par de meses despu&eacute;s del golpe militar, libro que le otorg&oacute; a Puga licencia de escritor, el genuinamente escritor y funcionario de la dictadura Enrique Campos Mel&eacute;ndez defini&oacute; el papel que le cabr&iacute;a a Puga tras el golpe de Estado:&nbsp;&ldquo;La naci&oacute;n busca a sus mejores hombres para restaurar sus heridas profundas, para emerger de la crisis abismal en que se ha precipitado. Es la hora del sacrificio, del trabajo, de la acci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Al distinguido escritor</strong></h3><p class="article-text">
        La hora del sacrificio tuvo su primera recompensa la misma noche del 11 de septiembre. Los disparos a&uacute;n no cesaban en los alrededores de La Moneda cuando Puga recibi&oacute; un llamado: Pinochet lo citaba a su despacho de la Comandancia en Jefe del Ej&eacute;rcito. Quer&iacute;a conocerlo, felicitarlo, tratar en persona al famoso columnista y escritor, considerando que el mismo Pinochet se ve&iacute;a a s&iacute; mismo como un hombre de letras, atendiendo a los cuatro libros sobre geograf&iacute;a, geopol&iacute;tica e historia que hab&iacute;a publicado antes del golpe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se presentaron, charlaron, se trataron entre iguales. Y en reconocimiento a su tarea como redactor de bandos militares, al final de la reuni&oacute;n, Pinochet le regal&oacute; dos libros de su autor&iacute;a. Al primero, <em>Geograf&iacute;a militar</em> (1967), el general le estamp&oacute; nombre y firma. En el otro, <em>Guerra del Pac&iacute;fico</em> (1972), escribi&oacute; la siguiente dedicatoria:&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Al distinguido escritor don &Aacute;lvaro Puga.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Afectuosamente,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Augusto Pinochet Ugarte</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>CJE (Comandante en Jefe del Ej&eacute;rcito)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>11-IX-1973</em>
    </p><p class="article-text">
        Ambos ejemplares los guardaba Puga en el estudio de su apartamento en Providencia. Los exhibi&oacute; con orgullo, ese orgullo que trasluce emoci&oacute;n, como muestra de su v&iacute;nculo de confianza y complicidad con Pinochet.
    </p><p class="article-text">
        Fue esa relaci&oacute;n personal con Pinochet la que lo llev&oacute; a erigirse en <em>el primer civil de la dictadura</em>. <a href="https://drive.google.com/file/d/1_uGb_wf9PMdtNpkhdAXgPsj-VUfmGof1/view" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un cable secreto de marzo de 1975</a>, despachado por la embajada de Estados Unidos en Chile al Departamento de Estado, se dice que los jefes golpistas escuchan a Puga y &ldquo;lo usan para redactar discursos y documentos pol&iacute;ticos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En rigor, era m&aacute;s que un asesor. En los primeros a&ntilde;os se alz&oacute; &mdash;o pretendi&oacute; alzarse&mdash; en el ide&oacute;logo de una dictadura, en abierta competencia y rivalidad con Jaime Guzm&aacute;n. Fue Puga quien tuvo la ocurrencia de erigir la Llama Eterna de la Libertad, un fuego ceremonial inaugurado el 11 de septiembre de 1975 por Pinochet y los otros jefes golpistas, en Plaza Bulnes, frente al Palacio de La Moneda.
    </p><p class="article-text">
        Fue el primer acto de masas de la dictadura, una de las grandes obsesiones de Puga, que ide&oacute; un desfile de adeptos con antorchas y fervor patriotero. Tambi&eacute;n ide&oacute; el documental <em>Por siempre libre</em> (1975), en el que figura de guionista, adem&aacute;s de reservarse un papel de relieve: como se ve en las im&aacute;genes, es el &uacute;nico civil que sube al escenario.
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            </figure><p class="article-text">
        En 2010, en su apartamento de Providencia, cont&oacute; que la Llama Eterna de la Libertad fue una invenci&oacute;n suya, inspirada en la llama votiva que flamea desde 1946 en el frontis de la Catedral de Buenos Aires, donde est&aacute;n los restos de San Mart&iacute;n. De ah&iacute; que cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de inaugurada la Llama Eterna de la Libertad, en el mismo lugar, se levant&oacute; el Altar de la Patria, que conten&iacute;a una cripta con los restos de Bernardo O&rsquo;Higgins.
    </p><p class="article-text">
        El fuego ceremonial de 1973 al lado de los restos del libertador de 1810. Desde un comienzo Puga tuvo conciencia de que el golpe de Estado significaba un antes y un despu&eacute;s en la historia de Chile. Una segunda Independencia, si es que no una revoluci&oacute;n, como asegur&oacute; haber motejado el golpe ante el mismo general Pinochet, unos d&iacute;as despu&eacute;s del primer encuentro en la Comandancia en Jefe del Ej&eacute;rcito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su departamento, sentado en un sill&oacute;n de gobelinos, Puga cont&oacute;:&nbsp;&ldquo;Est&aacute;bamos a solas y le dije: &lsquo;Mi general, esto que estamos haciendo es una revoluci&oacute;n&rsquo;. &lsquo;C&oacute;mo que una revoluci&oacute;n&rsquo;, me dijo muy serio. &lsquo;No me hable de revoluci&oacute;n, por favor&rsquo;. &lsquo;Usted ll&aacute;melo como quiera &mdash;le dije&mdash; pero este es un cambio brusco. Un antes y un despu&eacute;s en la historia, eso tenemos que tenerlo claro&rsquo;. Y le dije que mientras no nos cayera la Contralor&iacute;a encima pod&iacute;amos hacer lo que se nos diera en gana. Y eso hicimos, cr&eacute;ame. Una revoluci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Exterminados como ratones&rdquo;&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Esa revoluci&oacute;n, que en rigor fue una contrarrevoluci&oacute;n conservadora, pasaba por eliminar al adversario y espantar cualquier signo de disidencia. Y en esas tareas Puga tambi&eacute;n cumpli&oacute; un rol de relieve. De acuerdo con el testimonio al <a href="https://www.ciperchile.cl/2008/05/29/el-rol-de-los-medios-en-la-operacion-colombo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colegio de Periodistas de Chile </a>entregado por John Dinges, periodista estadounidense que oficiaba de corresponsal del <em>Washington Post</em> y otros medios impresos de su pa&iacute;s, Puga ejerc&iacute;a funciones de vigilancia a los corresponsales extranjeros. 
    </p><p class="article-text">
        En una oportunidad, al comparecer Dinges en la oficina de Puga, este derechamente lo amenaz&oacute; de muerte:&nbsp;&ldquo;Me dijo que fue un error que el Gobierno no pudiera expulsarme, porque mis trabajos period&iacute;sticos eran antichilenos. M&aacute;s o menos textualmente dijo que, como no me pudieron echar, tampoco me pod&iacute;an proteger, y que andaban muchos terroristas por las calles que me pod&iacute;an atropellar mientras caminaba&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La amenaza obedec&iacute;a a una publicaci&oacute;n que Dinges hab&iacute;a hecho sobre 119 opositores asesinados y hechos desaparecer en 1975, en el marco de la Operaci&oacute;n Colombo. Ideada y ejecutada por el Departamento de Operaciones Psicol&oacute;gicas de la DINA, en complicidad con los servicios represivos de Argentina, Colombo consisti&oacute; en un montaje comunicacional tendiente a encubrir el asesinato militantes de distintos partidos y movimientos afines de la Unidad Popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con este prop&oacute;sito, la DINA ide&oacute; un complejo operativo que signific&oacute; la creaci&oacute;n de un diario brasile&ntilde;o bautizado <em>Novo O D&iacute;a</em>, que en su &uacute;nica edici&oacute;n del 25 de junio de 1975 informaba de la muerte de 59 miristas (del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR), ca&iacute;dos en &ldquo;enfrentamientos con fuerzas del Gobierno argentino en Salta&rdquo;. 20 d&iacute;as despu&eacute;s, en Argentina, la revista porte&ntilde;a <em>Lea</em> daba cuenta de 60 &ldquo;extremistas chilenos eliminados por sus propios compa&ntilde;eros de lucha&rdquo;. A partir de estas informaciones, el vespertino chileno <em>La Segunda</em>, en su edici&oacute;n del 24 de julio del mismo a&ntilde;o, public&oacute; uno de los titulares m&aacute;s ignominiosos de la prensa nacional: &ldquo;Exterminados como Ratones&rdquo;, antecedido por el siguiente ep&iacute;grafe: &ldquo;59 miristas chilenos caen en operativo militar en Argentina&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La justicia chilena no investig&oacute; ni menos sancion&oacute; a Puga por este montaje comunicacional. Sin embargo, en 2006, <a href="https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/fallo-colegio-de-periodistas.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un sumario realizado por el Tribunal de &Eacute;tica del Colegio de Periodistas de Chile</a> sancion&oacute; a los periodistas colegiados que estaban vivos, adem&aacute;s de establecer la responsabilidad que le cupo a Puga, quien fue se&ntilde;alado como el funcionario de gobierno que distribuy&oacute; la informaci&oacute;n falsa a editores y directores de los medios escritos chilenos. Entre ellos estaba su amigo Mario Carneyro, director de <em>La Segunda</em>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Separados al nacer</strong></h3><p class="article-text">
        Puga se jact&oacute; del poder que acumul&oacute; en esos primeros a&ntilde;os del r&eacute;gimen, al punto de decir que algunos habr&iacute;an llegado a llamarlo, con evidente desmesura, el quinto integrante de la Junta. Tambi&eacute;n se jact&oacute; de haberle dado un relato a la dictadura en esos primeros a&ntilde;os, de haber cultivado una relaci&oacute;n de confianza con Pinochet y hasta de darle un ahorro al pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2010, apoltronado en el sill&oacute;n de su apartamento, lanz&oacute;:&nbsp;&ldquo;&iquest;Sabe usted que yo logr&eacute; reducir en 10% el porcentaje de comisi&oacute;n que se pagaba a las agencias de publicidad con las que trabaj&aacute;bamos en el Gobierno?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, claro, lo del porcentaje era comentado en los c&iacute;rculos de poder de ese entonces, pero de otra forma. El periodista Federico Willoughby, que tal vez acumul&oacute; tanto o m&aacute;s poder que Puga en el &aacute;rea de las comunicaciones del r&eacute;gimen, me dijo que &ldquo;era sabido&rdquo; que Puga no ahorraba ninguna cosa, sino que arreglaba con las agencias de publicidad una comisi&oacute;n para s&iacute; por cada campa&ntilde;a que contrataba a nombre del Gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Puga, &ldquo;ese cuento&rdquo; fue difundido por Guzm&aacute;n y sus hombres, siempre Guzm&aacute;n, hasta que lleg&oacute; a o&iacute;dos de Pinochet. &ldquo;Ya hab&iacute;amos tenido algunos roces &mdash;me dijo&mdash;, pero ah&iacute; empez&oacute; la cosa con Jaime Guzm&aacute;n y su gente. Empez&oacute; y no par&oacute; m&aacute;s, empezaron a inventarme historias con la DINA, fueron con cuentos ante Pinochet, qu&eacute; no hicieron para sacarme del camino. Y claro, ya ve usted, lo lograron&rdquo;.
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                    alt="Cables estadounidenses dieron pronto cuenta de la cercanía de Álvaro Puga con los jefes golpistas y lo identificaron entre &quot;los fanáticos de extrema derecha&quot; que asesoraban a Pinochet."
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            <span class="title">
                Cables estadounidenses dieron pronto cuenta de la cercanía de Álvaro Puga con los jefes golpistas y lo identificaron entre &quot;los fanáticos de extrema derecha&quot; que asesoraban a Pinochet.                            </span>
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        Su salida del Gobierno coincidi&oacute; con la salida de Manuel Contreras, director de la DINA, que se vio forzado a aceptar el llamado a retiro una vez que Estados Unidos lo responsabiliz&oacute; del asesinato del excanciller Orlando Letelier en Washington y pidi&oacute; su extradici&oacute;n en 1978, dos a&ntilde;os despu&eacute;s del atentado. Puga y Contreras compart&iacute;an una misma suerte, una amistad de juventud, un ideario nacionalista. Ese af&aacute;n por conspirar, por influir desde las sombras en las altas esferas del poder compart&iacute;an tambi&eacute;n, aunque ya no ocuparan un cargo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eran el uno para el otro. Una vez que Contreras fue llamado a retiro en el Ej&eacute;rcito, Puga pas&oacute; a ser su vocero y asesor. De esos incondicionales dispuestos a decir lo indecible. En una entrevista de 1980 en la revista <em>Cosas</em>, Puga define a Contreras como &ldquo;todo un hombre, que tiene una serie de condiciones morales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese era Puga. Un hombre atrevido, verborreico, desmesurado. Un hombre aparte.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Amigo de los amigos</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando Manuel Contreras pas&oacute; a retiro y la DINA deriv&oacute; en la CNI, varios de los agentes de uniforme que le eran leales quedaron alojados en este otro servicio represivo. Y claro, de paso, los amigos de Contreras en la CNI pasaron a ser los nuevos amigos de Puga, si es que no lo eran antes. Uno de ellos era ni m&aacute;s ni menos que el general Humberto Gordon, director de la CNI a partir de julio de 1980, el mismo que en 1997 lo acompa&ntilde;&oacute; a recibir el premio de dramaturgia.
    </p><p class="article-text">
        Esos v&iacute;nculos quedan al descubierto en los documentos que elabor&oacute; por encargo de esa misma polic&iacute;a pol&iacute;tica, en los que se evidencian planes de propaganda, de operaciones psicol&oacute;gicas y de espionaje a dirigentes pol&iacute;ticos de la oposici&oacute;n y del gobierno. En <a href="https://memoriaviva.com/nuevaweb/criminales/criminales-p/puga-cappa-alvaro-augusto-pilade/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo de </a><a href="https://memoriaviva.com/nuevaweb/criminales/criminales-p/puga-cappa-alvaro-augusto-pilade/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Primera L&iacute;nea</em></a> se dice que Puga era analista de inteligencia y de prensa del organismo represivo, y que &ldquo;sus informes de inteligencia eran entregados al entonces jefe operativo de la CNI &Aacute;lvaro Corbal&aacute;n&rdquo;, con el cual tambi&eacute;n cultiv&oacute; amistad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puga y Corbal&aacute;n. Puga y Gord&oacute;n. Puga y Contreras. Puga y Pinochet.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los documentos de Puga proponen endurecer la represión a comienzos de los 80, cuando la población había comenzado a manifestarse de manera masiva en contra de la dictadura.                            </span>
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        Como se va viendo, el propagandista y autor de bandos militares se las arregl&oacute; para seguir vinculado a las altas esferas del poder dictatorial de los a&ntilde;os 80. Ten&iacute;a una columna semanal en el diario <em>La Tercera</em> en la que reafirmaba su fama de duro. Tambi&eacute;n ten&iacute;a la atenci&oacute;n de la prensa oficialista, en la que era entrevistado con cierta frecuencia. En revista <em>Cosas</em>, en una entrevista de 1983, se hablaba de &ldquo;este hombre tan alto, tan fornido, de piel tan blanca, que parece tan distante (pero que) ha continuado gravitando, y cada vez que se habla de la posibilidad de un cambio de gabinete m&aacute;s duro que blando, se escucha decir &lsquo;van a nombrar a Puga en este cargo, van a nombrar a Puga en este otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que no pod&iacute;a ser nombrado en alg&uacute;n cargo, menos en un ministerio. En 1983, la pesquera que ten&iacute;a en Talcahuano con su esposa y otro socio fue declarada en quiebra y los trabajadores presentaron una querella. Puga estaba desesperado. En uno de los documentos secretos, referido a lo que describe como la &ldquo;situaci&oacute;n judicial en Concepci&oacute;n&rdquo;, manifiesta la &ldquo;necesidad de cambiar el juez o cambiar de lugar el juicio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la luz de sus documentos, en los 80 sigui&oacute; adelante como redactor de informes cada vez m&aacute;s intrascendentes, dirigidos a Pinochet. Su incidencia fue en declive.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>D&iacute;a de los enamorados</strong></h3><p class="article-text">
        La &uacute;ltima vez que protagoniz&oacute; una noticia fue en septiembre de 2001, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de haber ganado el concurso de dramaturgia. El ministro del Interior de la &eacute;poca denunci&oacute; al medio electr&oacute;nico <a href="https://www.despiertachile.cl/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Despierta Chile</em></a>, y a su editor general, &Aacute;lvaro Puga Cappa, de tener v&iacute;nculos con exagentes de la CNI. Eso &uacute;ltimo no era ninguna novedad. Lo nuevo era que algunos de esos antiguos agentes, que cumpl&iacute;an condenas en la c&aacute;rcel de Punta Peuco, estaban realizando operaciones para presionar al gobierno en busca de indultos. Eso dio pie a una entrevista dominical en <em>El Mercurio</em> que se titul&oacute; &ldquo;La resurrecci&oacute;n de un duro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ese entonces ten&iacute;a 72 a&ntilde;os, 18 nietos, siete bisnietos y estaba pr&oacute;ximo a enviudar de Rebeca Rojas Arellano, la madre de sus hijos. No tard&oacute; mucho en volver a casarse. El 14 de febrero de 2004, D&iacute;a de los Enamorados, se cas&oacute; con Elcira Ileana Rojas Arellano, la hermana de su primera esposa, la menor. Elcira tambi&eacute;n hab&iacute;a enviudado y Puga le declar&oacute; su amor:&nbsp; &ldquo;Yo qued&eacute; solo, t&uacute; quedaste sola, &iquest;por qu&eacute; no nos casamos? Es lo mejor que podemos hacer, porque estar solos no tiene ning&uacute;n sentido, estar solo es lo m&aacute;s terrible que le puede pasar a un ser humano&rsquo;. As&iacute; que nos casamos&rdquo;.
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                La última vez que Álvaro Puga figuró de manera pública fue para una entrevista de 2001 en &#039;El Mercurio&#039;.                             </span>
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        Eso me cont&oacute; Puga en 2010, en su departamento. Era feliz con su nueva esposa, dijo, pero se quej&oacute; de que la enfermedad de su primera esposa lo dej&oacute; arruinado. No ten&iacute;a ahorros ni trabajo regular. Los &uacute;ltimos negocios de los que existe registro, si es que a esos se los puede llamar negocios, son dos. Uno fue la Compa&ntilde;&iacute;a Distribuidora Independiente de Cine-Video y Televisi&oacute;n S.A., que fund&oacute; en 1997 con el empresario y productor argentino Carlos Marcelo Harwicz Charchir. El otro, una sociedad editorial inscrita en 2000 con una de las hijas de Manuel Contreras.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, sin ingresos, sin reconocimiento, antes de salir a despedirme a la puerta de su departamento, &Aacute;lvaro Puga aleg&oacute; ingratitud:&nbsp; &ldquo;Me he dado vuelta, he buscado trabajo pero no me ha ido bien. Tengo 81 a&ntilde;os y la cabeza me funciona perfectamente, pero para la gente que est&aacute; ahora en los diarios yo no soy santo de su devoci&oacute;n. Se ha desvirtuado tanto mi nombre, mi figura, mi ser. Yo soy una persona totalmente distinta a la que tratan de decir que soy. Ya ve usted c&oacute;mo lo he recibido, sabiendo que usted es de izquierda. Me cargan la mano a m&iacute; en raz&oacute;n de no s&eacute; qu&eacute;, tal vez por mi amistad con Manuel Contreras. Han inventado tantas cosas&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Cristóbal Peña, Anfibia Chile]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/funcionario-infierno-historia-olvidada-alvaro-puga-ideologo-colaborador-cercano-pinochet_1_10496567.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Sep 2023 20:26:56 +0000]]></pubDate>
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