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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gonzalo Borrego Yaniz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gonzalo-borrego-yaniz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gonzalo Borrego Yaniz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Medicina personalizada: ¿cómo de lejos estamos de predecir enfermedades utilizando la genética?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/medicina-personalizada-lejos-predecir-enfermedades-utilizando-genetica_132_10513831.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a9b3c7d-4e64-4acf-99ff-1935a197ebcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Medicina personalizada: ¿cómo de lejos estamos de predecir enfermedades utilizando la genética?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> Tener una predisposición genética a padecer una enfermedad compleja no implica una sentencia inevitable de padecerla.</p><p class="subtitle">Descubrir una posible iglesia de época visigoda no es cosa de un día</p></div><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las enfermedades comunes, como la diabetes, el c&aacute;ncer o las patolog&iacute;as card&iacute;acas presentan un componente gen&eacute;tico, es decir, que parte del riesgo a sufrir una de estas enfermedades es heredado de nuestros progenitores. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se han desarrollado muchos estudios que han descrito distintos factores gen&eacute;ticos que favorecen el desarrollo de estas patolog&iacute;as. Conforme estas investigaciones progresan, se vuelve pertinente la siguiente pregunta: &iquest;seremos capaces de predecir qu&eacute; patolog&iacute;as va a padecer cada persona en funci&oacute;n de su gen&eacute;tica antes de su aparici&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        Para contestar a esta cuesti&oacute;n, primero tenemos que comprender c&oacute;mo funciona la herencia gen&eacute;tica. La informaci&oacute;n gen&eacute;tica est&aacute; contenida en cada una de nuestras c&eacute;lulas, en las <em>muy</em> extensas mol&eacute;culas de ADN. Cada uno de nosotros portamos dos copias completas de toda la informaci&oacute;n gen&eacute;tica, cada una de ellas heredadas de cada uno de nuestros progenitores. A toda la informaci&oacute;n gen&eacute;tica de un individuo se le conoce como genoma, y no s&oacute;lo contiene los genes necesarios para producir y mantener nuestros tejidos y &oacute;rganos, sino tambi&eacute;n gran cantidad de informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo regular estos genes (cu&aacute;ndo y d&oacute;nde tienen que expresarse), se&ntilde;ales que marcan c&oacute;mo debe plegarse una regi&oacute;n de ADN que no est&eacute; activa, y una enorme cantidad de informaci&oacute;n a la que a&uacute;n no le hemos encontrado significado por ser altamente repetitiva y, aparentemente, no cumplir ninguna funci&oacute;n espec&iacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este embrollo, encontramos todo tipo de informaci&oacute;n y diferencias entre unas personas y otras, a veces importantes, como ser capaz de sintetizar una determinada prote&iacute;na o no. Otras veces encontramos cambios sutiles, como que la expresi&oacute;n de una determinada prote&iacute;na sea un 1% mayor en algunas personas o que poseamos una alteraci&oacute;n en un receptor que lo haga ligeramente menos activo. Estas divergencias codifican lo que llamamos nuestro fenotipo, las diferencias observables entre las personas, como pueden ser nuestro color de pelo o nuestros rasgos faciales. Ciertas caracter&iacute;sticas fenot&iacute;picas est&aacute;n completamente determinadas por la gen&eacute;tica, como, por ejemplo, el grupo sangu&iacute;neo, que sigue una herencia simple y est&aacute; determinado por un &uacute;nico gen, el<em> ABO. </em>Sin embargo, tambi&eacute;n existen otras con influencia gen&eacute;tica. Un ejemplo de un rasgo influenciado por la gen&eacute;tica es la altura; una persona tiene una predisposici&oacute;n gen&eacute;tica a tener una altura dentro de un rango similar al de sus progenitores, pero factores ambientales como la dieta y los h&aacute;bitos en el desarrollo tambi&eacute;n juegan un papel clave en la altura real que tendr&aacute; una persona. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se han desarrollado en los últimos años modelos matemáticos que permiten cuantificar la predisposición genética de las personas a diferentes enfermedades: los índices de riesgo poligénico</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta misma idea se aplica de manera similar cuando hablamos de la herencia de enfermedades. Existen afecciones que est&aacute;n completamente determinadas por la gen&eacute;tica, como la fenilcetonuria o la hemofilia. Estas patolog&iacute;as se deben a una &uacute;nica variaci&oacute;n o cambio en el genoma, en muchos casos conocida, y como tal, podemos hacer tests gen&eacute;ticos y predecirlas desde el momento del nacimiento. Pero este no es el caso de gran parte de las enfermedades m&aacute;s comunes, en las que intervienen tanto factores gen&eacute;ticos como factores ambientales, por lo que se denominan enfermedades multifactoriales o complejas. Esto quiere decir que no existe una causa &uacute;nica directa en el genoma para ellas, sino m&uacute;ltiples cambios, denominados variantes gen&eacute;ticas, con peque&ntilde;os efectos que, en conjunto, contribuyen al desarrollo de la patolog&iacute;a. En este caso, no hablamos de una causa gen&eacute;tica, sino de una predisposici&oacute;n gen&eacute;tica. En otras palabras, la gen&eacute;tica no determina por s&iacute; sola la incidencia de la enfermedad, sino que aumenta la probabilidad de desarrollarla. A&uacute;n as&iacute;, hay esperanza, ya que la predisposici&oacute;n gen&eacute;tica en s&iacute; misma es, en teor&iacute;a, predecible.
    </p><h3 class="article-text">Modelos matem&aacute;ticos</h3><p class="article-text">
        Actualmente, es posible cuantificar el efecto que provocan las variantes gen&eacute;ticas sobre el riesgo a padecer una enfermedad. Esto se hace mediante estudios en los que se compara el genoma completo de miles de personas afectadas por la patolog&iacute;a frente al genoma de miles de individuos sanos. As&iacute;, es posible identificar esos efectos leves que promueven el desarrollo de la enfermedad. A partir de estos resultados, se han desarrollado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os modelos matem&aacute;ticos que permiten cuantificar la predisposici&oacute;n gen&eacute;tica de las personas a diferentes enfermedades: los &iacute;ndices de riesgo polig&eacute;nico. Estos modelos son relativamente simples. Consisten en un listado de variantes gen&eacute;ticas identificadas que est&aacute;n asociadas con un mayor o menor riesgo de padecer una afecci&oacute;n en particular. Para determinar la puntuaci&oacute;n de riesgo de una persona, se determina el n&uacute;mero de estas variantes que un individuo presenta en su genoma, teniendo en cuenta c&oacute;mo de severo es el efecto de cada variante que se ha observado experimentalmente. As&iacute;, en total, se pueden sumar sus efectos y obtener una puntuaci&oacute;n de la predisposici&oacute;n gen&eacute;tica del individuo a padecer la enfermedad. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aquellos individuos que tienen muchos de los componentes genéticos individuales para padecer una determinada condición médica tienen una predisposición muy alta a padecerla</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Podemos entonces predecir si una persona va a padecer o no una determinada enfermedad antes de que se manifieste? La realidad es que a&uacute;n estamos lejos de eso. Estos modelos a&uacute;n no presentan una gran capacidad predictiva. Dado que estas enfermedades dependen tambi&eacute;n de factores ambientales, si s&oacute;lo tenemos en cuenta la gen&eacute;tica, nuestra capacidad de predicci&oacute;n estar&aacute; limitada por estar s&oacute;lo considerando uno de los componentes de la patolog&iacute;a. Sin embargo, estos modelos presentan un gran potencial para identificar individuos con alta predisposici&oacute;n (de alto riesgo) a determinadas enfermedades. Aquellos individuos que tienen muchos de los componentes gen&eacute;ticos individuales para padecer una determinada condici&oacute;n m&eacute;dica tienen una predisposici&oacute;n muy alta a padecerla. En diferentes patolog&iacute;as, estos modelos han llegado a identificar de forma fiable grupos de personas con m&aacute;s del triple de riesgo a padecer la enfermedad. Esto tiene un gran potencial cl&iacute;nico, ya que, si se identifica a estas personas, se podr&iacute;an establecer planes y recomendaciones personalizadas, mucho antes de que los s&iacute;ntomas comiencen, para que se puedan prevenir los aspectos m&aacute;s severos de la enfermedad o permitir que se pueda detectar en etapas tempranas, cuando a&uacute;n hay posibilidades mucho m&aacute;s altas de que los tratamientos sean efectivos. En esta l&iacute;nea, muchos ensayos cl&iacute;nicos est&aacute;n en desarrollo para establecer este tipo de planes de prevenci&oacute;n, basados en la identificaci&oacute;n de individuos de alto riesgo seg&uacute;n modelos de puntuaci&oacute;n de riesgo polig&eacute;nico.
    </p><h3 class="article-text">Planes personalizados</h3><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, es esencial recalcar dos aspectos clave. En primer lugar, tener una predisposici&oacute;n gen&eacute;tica a padecer una enfermedad compleja no implica una sentencia inevitable de padecerla. A diferencia de las enfermedades gen&eacute;ticas simples, en las enfermedades complejas, otros factores tambi&eacute;n ejercen un papel crucial en su desarrollo. En segundo lugar, ser consciente de la posibilidad de padecer una enfermedad espec&iacute;fica permite establecer planes de seguimiento personalizados, lo que posibilita la detecci&oacute;n eficaz de los primeros s&iacute;ntomas de la enfermedad (como en el caso del c&aacute;ncer, donde un diagn&oacute;stico precoz es esencial para el tratamiento), o de planes de prevenci&oacute;n, que busquen la conservaci&oacute;n de la calidad de vida del paciente antes de que los s&iacute;ntomas de las etapas m&aacute;s graves se manifiesten. 
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, ser capaz de predecir la incidencia de una enfermedad utilizando datos gen&eacute;ticos depende de si la enfermedad es causada o influenciada por la gen&eacute;tica. En el primer caso, es asequible hacerlo, pero su impacto en la calidad de vida de los pacientes puede ser limitado. En el segundo, no es posible predecir la aparici&oacute;n de la enfermedad, pero s&iacute; puede ser predecible la predisposici&oacute;n que una persona tiene a padecerla. Esta informaci&oacute;n puede ser utilizada para establecer planes personalizados, como pueden ser modificaciones respecto al estilo de vida, para actuar acorde al riesgo individual de una persona a padecer una determinada patolog&iacute;a, pero a&uacute;n este es un campo en desarrollo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Borrego Yaniz, Ana Márquez Ortiz, Lourdes Ortiz Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/medicina-personalizada-lejos-predecir-enfermedades-utilizando-genetica_132_10513831.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Sep 2023 20:27:57 +0000]]></pubDate>
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