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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alba Pastor]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alba-pastor/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alba Pastor]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[‘Cumbres borrascosas’ y la ambigüedad racial de Heathcliff: el cine transforma la crítica social en un producto romántico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/cumbres-borrascosas-ambiguedad-racial-heathcliff-cine-transforma-critica-social-producto-romantico_1_13014155.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/964b2962-e966-4c0a-9ebb-e1d4e9d95f75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Cumbres borrascosas’ y la ambigüedad racial de Heathcliff: el cine transforma la crítica social en un producto romántico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ambigüedad racial de Heathcliff, clave en la novela de Emily Brontë, desaparece en la versión de Emerald Fennell, que apuesta por el imaginario romántico antes que por el conflicto social</p><p class="subtitle">Crítica - ‘Cumbres borrascosas’, Emerald Fennell convierte la obra de Emily Brontë en una fantasía erótica de novela rosa</p></div><p class="article-text">
        En 1847, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cumbres-borrascosas-emerald-fennell-convierte-obra-emily-bronte-fantasia-erotica-novela-rosa_129_12984503.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emily Bront&euml;</a> public&oacute; <em>Cumbres borrascosas</em>, un libro revolucionario para la &eacute;poca, tanto en forma como en contenido, y la &uacute;nica novela que escribi&oacute; antes de morir de tuberculosis un a&ntilde;o despu&eacute;s. La recepci&oacute;n de la obra escandaliz&oacute; a la sociedad por considerarse un ataque frontal contra la moral victoriana y los convencionalismos de la &eacute;poca. Las <a href="https://www.eldiario.es/cultura/feminismo/liberacion-feminista-luchar-racismo-homofobia-transfobia_128_7191038.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuestiones de raza, clase y g&eacute;nero</a> que Emily Bront&euml; retrat&oacute; en su obra, siempre mezcladas con el miedo a lo desconocido, la amenaza del otro, fueron absolutamente innovadoras. Cuestiones que la pel&iacute;cula de Emerald Fennell, estrenada 179 a&ntilde;os despu&eacute;s, ha eliminado de la historia, dejando &uacute;nicamente la carcasa formada por el amor obsesivo de los protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/resurgir-cumbres-borrascosas-clasico-emily-bronte-sigue-fascinando-lectores-espectadores_1_12974177.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">historia de Heathcliff</a> comienza as&iacute;: al regresar de un viaje a Liverpool, el se&ntilde;or Earnshaw (padre de Catherine y Hindley) rescata de las calles de la ciudad a un ni&ntilde;o, a quien cr&iacute;a en el hogar familiar junto a sus hijos sin que sepamos nada m&aacute;s acerca de su procedencia. A lo largo de la novela se menciona su tez oscura sin llegar a concretar en ning&uacute;n momento su origen racial, refiri&eacute;ndose a &eacute;l tambi&eacute;n como el hijo de un l&aacute;scar, nombre que recib&iacute;an los marinos del subcontinente indio al servicio de los barcos ingleses. En la novela, Heathcliff es caracterizado y descrito como alguien diferente, que no pertenece a la misma sociedad que Catherine ni el resto de personajes, y es esa otredad la que hace sentir inc&oacute;modos a los habitantes de los p&aacute;ramos y a los lectores de la novela.
    </p><p class="article-text">
        Tendr&iacute;a sentido que las hermanas Bront&euml; hubieran estado expuestas a las teor&iacute;as abolicionistas por influencia de su padre, Patrick Bront&euml;, un pastor de la Iglesia anglicana que particip&oacute; en el <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/infamia-exposicion-revisa-pasado-esclavista-burguesia-catalana_1_12074439.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimiento antiesclavista</a>. Esto explicar&iacute;a que tanto Charlotte como Emily Bront&euml; incluyeran en sus obras ideas afines a esa corriente de pensamiento. Adem&aacute;s, la cercan&iacute;a de Haworth, hogar de las hermanas, a Liverpool, uno de los puertos de esclavos m&aacute;s importantes de Europa, habr&iacute;a facilitado el contacto con personas racializadas que llegaron a Inglaterra para trabajar en el campo o en las casas de los terratenientes. El origen irland&eacute;s de su padre plantea tambi&eacute;n otro dilema.&nbsp;
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                Jaco Elordi y Margot Robbie en la reimaginación del clásico de Emerald Fennell                            </span>
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        El uso de la palabra &ldquo;gitano&rdquo; para referirse a Heathcliff podr&iacute;a haberse dado por tratarse del t&eacute;rmino m&aacute;s pr&oacute;ximo que la autora encontr&oacute; para referirse a alguien diferente a los habitantes de los p&aacute;ramos de Yorkshire, aunque tambi&eacute;n supon&iacute;a una manera despectiva de dirigirse a los inmigrantes irlandeses, un desprecio que hund&iacute;a sus ra&iacute;ces en el racismo hacia las costumbres de los gitanos irlandeses.&nbsp;&ldquo;Para las hermanas Bront&euml;, ser criadas en un entorno tan aislado y herm&eacute;tico fue determinante&rdquo;, dice Olenka Silva P&eacute;rez, autora de la newsletter <em>Diario de Libros</em>. &ldquo;La otredad estaba representada por alguien esclavo, de tez oscura, alguien que podr&iacute;a vincularse a lo diab&oacute;lico, que es con lo que realmente se relaciona a Heathcliff&rdquo;, a&ntilde;ade. El temperamento col&eacute;rico, vengativo y salvaje que caracteriza al Heathcliff de la novela presenta una dualidad en la naturaleza del personaje y sus experiencias vitales.
    </p><p class="article-text">
        Una de las traducciones al castellano m&aacute;s valoradas y reconocidas, la de Carmen Mart&iacute;n Gaite, describe a Heathcliff como un &ldquo;gitano andrajoso&rdquo; que deb&iacute;a ser aceptado por la familia Earnshaw como un don del cielo aunque estuviese&nbsp;&ldquo;tan renegrido como si saliera del mismo infierno&rdquo;. Quiz&aacute; por esa condici&oacute;n de regalo, Catherine Earnshaw se obsesiona con el reci&eacute;n llegado, como una ni&ntilde;a que reacciona ante un nuevo juguete con el que divertirse. De la misma manera, Heathcliff se siente fascinado por ella y, poco a poco, la imposibilidad de consumar ese amor (por raza y condici&oacute;n social) se convertir&aacute; en la causa que justifique la maldad de un personaje dispuesto a cualquier cosa para llevar a cabo su venganza.
    </p><p class="article-text">
        La intencionada ambig&uuml;edad de Emily Bront&euml; a la hora de relacionar a Heathcliff con la oscuridad y el mal, y c&oacute;mo su arco de personaje va dibujando la trayectoria del maltratado que acaba siendo maltratador, hace que sea imposible no fijarse en esa lectura. &iquest;Es Heathcliff un ser abyecto por su naturaleza o por el maltrato al que fue sometido desde la infancia? Esta es una de las principales preguntas que nos plantea la novela y que a menudo se diluye en sus adaptaciones al cine. &ldquo;Esto tiene que ver con lo que comenta Thomas Szasz en su libro <em>La fabricaci&oacute;n de la locura</em>, dice Cristina S&aacute;nchez-Andrade, traductora de <em>Cumbres borrascosas</em>. &rdquo;El hombre social teme al Otro (el que es distinto por raza o condici&oacute;n social) e intenta destruirlo. Pero, parad&oacute;jicamente, tambi&eacute;n necesita a ese Otro. Por ello, lo crea&ldquo;.
    </p><h2 class="article-text">&lsquo;Whitewashing&rsquo; y mercado</h2><p class="article-text">
        Con motivo del estreno de la &uacute;ltima adaptaci&oacute;n al cine de <em>Cumbres borrascosas, </em>la directora Emerald Fennell aclaraba en una entrevista para The Hollywood Reporter su aproximaci&oacute;n a la historia, m&aacute;s cercana al <em>fanfiction</em> que al texto victoriano. La cineasta justificaba su decisi&oacute;n de elegir a un actor blanco para el papel de Heathcliff bas&aacute;ndose en el imaginario que ella misma cre&oacute; en su fuero interno cuando ley&oacute; la novela de adolescente: &ldquo;Todo el que ha le&iacute;do el libro establece su propia relaci&oacute;n personal con la historia, as&iacute; que solo es posible crear la pel&iacute;cula que de alguna manera imaginaste en tu cabeza cuando la le&iacute;ste. Creo que cuando la le&iacute;, me centr&eacute; principalmente en los elementos casi masoquistas de la historia&rdquo;.
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        La decisi&oacute;n de Fennell de elegir a Jacob Elordi como Heathcliff borra la identidad racial inherente al personaje, un hecho significativo pero no poco habitual: no es la primera vez que la industria del cine opta por un actor blanco antes que por uno racializado para interpretar a este personaje en concreto, evidenciando el <em>whitewashing</em> de las producciones m&aacute;s comerciales. &ldquo;Desde un punto de vista de venta, creo que es m&aacute;s f&aacute;cil para la industria vender una historia de amor que la de una obsesi&oacute;n que deshumaniza al personaje de Heathcliff y a la propia Catherine, y para eso tambi&eacute;n ayuda la decisi&oacute;n de elegir al actor de moda, que en este caso es Jacob Elordi&rdquo;, dice Olenka Silva P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        En la pantalla, Heathcliff ha sido interpretado, entre otros, por Laurence Olivier en la versi&oacute;n de William Wyler, estrenada en 1939; por Richard Burton en la serie de televisi&oacute;n de 1958; y por Ralph Fiennes en 1992. En total, la novela cuenta con seis adaptaciones y solo en la de Andrea Arnold, en 2011, se respet&oacute; el origen racial de Heathcliff al seleccionar a James Howson para el papel. &ldquo;Para la &eacute;poca resultaba sumamente grave que una chica de un pueblo del p&aacute;ramo, de tez blanca, est&eacute; tan obsesionada y se sienta parte de la identidad de este ser que es tan distinto a ella. Las adaptaciones cinematogr&aacute;ficas venden esta historia como la historia de amor m&aacute;s grande de la historia, dejando de lado las diferencias raciales y desdibujando los motivos del propio Heathcliff para cometer todos esos actos demon&iacute;acos que lleva a cabo. Necesitamos esa motivaci&oacute;n para entender hasta qu&eacute; punto el personaje es disruptivo&rdquo;, explica Olenka Silva P&eacute;rez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La otredad se presenta en Heathcliff a trav&eacute;s de su condici&oacute;n de extranjero, por lo que despojarlo de su origen racial es omitir el conflicto sobre el que se construye <em>Cumbres borrascosas </em>y, en definitiva, dejar de lado el tema principal que interesaba a Emily Bront&euml;: lo que nos une y nos diferencia como seres humanos.&nbsp;Quiz&aacute; por eso cada nueva adaptaci&oacute;n de <em>Cumbres borrascosas</em> funciona como un term&oacute;metro de su tiempo. En 1847, Emily Bront&euml; incomod&oacute; al retratar un deseo atravesado por la raza, la clase y la violencia. Hoy, cuando la industria insiste en convertir la novela en una historia de amor desaforado y est&eacute;tico, el gesto aparentemente inocente de blanquear a Heathcliff no es solo una elecci&oacute;n de casting, sino una forma de suavizar aquello que todav&iacute;a resulta inc&oacute;modo para la sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Pastor]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/cumbres-borrascosas-ambiguedad-racial-heathcliff-cine-transforma-critica-social-producto-romantico_1_13014155.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 21:45:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Cumbres borrascosas’ y la ambigüedad racial de Heathcliff: el cine transforma la crítica social en un producto romántico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cineastas,Películas,Literatura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué vestimos como oficinistas? La paradoja de evocar la cultura del esfuerzo en tiempos de apatía laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vestimos-oficinistas-tiempos-apatia-laboral_1_11790126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/411c74ce-5ef1-4a35-8419-3987d4eca129_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué vestimos como oficinistas? La paradoja de evocar la cultura del esfuerzo en tiempos de apatía laboral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trajes, gafas, chaquetas y corbatas se cuelan en el armario de las generaciones más jóvenes con una estética basada en el uniforme de los trabajadores de cuello blanco, pero lo hace en un momento en el que el crece el reclamo por una vida en el que la productividad ocupe un lugar menos central</p><p class="subtitle">"Un día menos para jubilarme": por qué retirarse cuanto antes se ha convertido en una fantasía recurrente</p></div><p class="article-text">
        El regreso de Bella Hadid a las pasarelas se convert&iacute;a en la imagen de la temporada en la pasada semana de la moda de Par&iacute;s. La modelo vest&iacute;a un traje de chaqueta firmado por Anthony Vaccarello en la colecci&oacute;n que homenajeaba el cl&aacute;sico&nbsp;Le Smoking, el esmoquin femenino creado por el modista Yves Saint Laurent en 1966 con el que redefini&oacute; la prenda. Los trajes estructurados, las gabardinas, las corbatas y las gafas grandes se suced&iacute;an, marcando la tendencia de un estilo corporativo con aires de sofisticaci&oacute;n que bebe de la nostalgia de los&nbsp;<em>looks&nbsp;</em>de oficina de otra &eacute;poca.&nbsp;Y que ya ha alcanzado las calles y las redes, donde proliferan los v&iacute;deos que la identifican bajo nomenclaturas como <em>corporate core, siren office </em>y <em>business core</em> para subrayar su inspiraci&oacute;n en este imaginario.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El origen: una interpretaci&oacute;n emancipadora</strong></h2><p class="article-text">
        A finales de los a&ntilde;os 60, Yves Saint Laurent beb&iacute;a de las prendas masculinas y de la influencia de Chanel para crear un estilo que acompa&ntilde;ase el sentir popular de los nuevos tiempos. En medio de la segunda ola feminista, el movimiento por los derechos civiles y la lucha por los derechos del colectivo LGTBIQ+, la moda se reinventaba para cubrir las necesidades que demandaba la sociedad. La efectiva incorporaci&oacute;n de la mujer a profesiones liberales, hist&oacute;ricamente ejercidas por hombres, convirti&oacute; el traje de chaqueta en sin&oacute;nimo de emancipaci&oacute;n y <em>power dressing </em>(vestimenta de poder). &ldquo;Lo normal es que las mujeres intentasen parecerse a las personas de poder, que eran siempre los hombres, as&iacute; que los esfuerzos por alcanzar la igualdad pasaban por imitar sus conductas y reproducir su indumentaria&rdquo;, cuenta a elDiario.es Ana Velasco Molpeceres, profesora de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid especializada en estudios sobre moda y cambio social.
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                Bella Hadid en el desfile de Yves Saint Laurent durante la pasada semana de la moda de París.                            </span>
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      <p class="quote-text">Lo normal es que las mujeres intentasen parecerse a las personas de poder, que eran siempre los hombres, así que los esfuerzos por alcanzar la igualdad pasaban por imitar sus conductas y reproducir su indumentaria</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Velasco Molpeceres</span>
                                        <span>—</span> profesora en la UCM especializada en estudios sobre moda
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El cuestionamiento de los roles de g&eacute;nero dio sentido al uso del traje tambi&eacute;n en c&iacute;rculos<em> queer</em> e intelectuales. &ldquo;En el caso del colectivo LGTBIQ+, el traje no se usa para integrarse en ambientes masculinizados, sino al contrario: ah&iacute; est&aacute; apropi&aacute;ndose de algo muy masculino no para encajar, sino para transgredir&rdquo;, dice Elizabeth Duval, escritora y actual secretaria de Comunicaci&oacute;n de Sumar, que acostumbra a usar chaquetas, pantalones de traje y chalecos en sus apariciones p&uacute;blicas. Desde esta perspectiva pueden leerse los uniformes de escritoras y artistas como Susan Sontag, Fran Lebowitz y Patti Smith, o el vestuario de Diane Keaton en <em>Annie Hall</em> (1977), que representaba el nuevo arquetipo de mujer de los a&ntilde;os 70 y 80.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un giro conservador en la moda</strong></h2><p class="article-text">
        Atr&aacute;s va quedando el modelo que ha dominado las tendencias de la &uacute;ltima d&eacute;cada con prendas deportivas o <em>athleisure</em>, que ha convertido al ch&aacute;ndal y la moda urbana relajada, con zapatillas y sudaderas, en objetos de lujo y nuevos s&iacute;mbolos de estatus.<em> </em>El cambio de paradigma se observa en las pasarelas, las series y los escaparates de las cadenas de moda r&aacute;pida, que apuestan por los b&aacute;sicos y los colores neutros con cortes rectos.
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                    alt="Oficinista con escritorio en el catálogo de Zara, noviembre 2024."
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                Oficinista con escritorio en el catálogo de Zara, noviembre 2024.                            </span>
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        En periodos de crisis, la moda tiende a virar hacia lo conservador: &ldquo;No es ninguna novedad, ni ning&uacute;n secreto, que ante tiempos inciertos, recurrir a vestimentas cl&aacute;sicas consideradas aptas socialmente es un seguro: nos coloca dentro del grupo que no queremos abandonar, nos aporta seguridad a un nivel muy primario, visceral&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/era/se-ha-vuelto-la-moda-conservadora_1_11296286.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cont&oacute; a este medio</a>&nbsp;Mar&iacute;a Jos&eacute; P&eacute;rez M&eacute;ndez, periodista de moda y cofundadora de la plataforma Dmoda.io. As&iacute; que en tiempos en los que disminuye la credibilidad de las instituciones democr&aacute;ticas, crecen las proclamas ultraderechistas y la gente sufre las consecuencias de la p&eacute;rdida de<a href="https://www.eldiario.es/economia/inflacion-conflicto-beneficios-empresariales-han-provocado-crisis-adquisitivo_1_11744079.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> poder adquisitivo</a>, experimentamos el retorno de una elegancia de otro tiempo: m&aacute;s cl&aacute;sica, occidental y burguesa.
    </p><p class="article-text">
        Su objetivo es cumplir con un papel aspiracional que busca <a href="https://www.eldiario.es/era/raquel-pelaez-historia-pijos-espana_128_11671328.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">imitar el estilo de las &eacute;lites</a>. Como ya anunciaba el fil&oacute;sofo franc&eacute;s Gilles Lipovetsky en su obra <em>El imperio ef&iacute;mero de lo ef&iacute;mero: la moda y su destino en las sociedades modernas </em>(Anagrama, 1990), &ldquo;[&hellip;] los decretos de la moda consiguen extenderse gracias al deseo de los individuos de parecerse a aquellos a quienes se juzga superiores, a aquellos que irradian prestigio y rango&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7291779997319302406"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cambio de paradigma se observa en las pasarelas, las series y los escaparates de las cadenas de moda rápida, que apuestan por los básicos y los colores neutros con cortes rectos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En un momento en el que se ha instalado en mayor medida el teletrabajo, las redes sociales se llenan de im&aacute;genes de mujeres j&oacute;venes vestidas como si trabajasen para una corporaci&oacute;n en el distrito financiero de alguna gran ciudad. &ldquo;Las chicas que vemos en estas campa&ntilde;as no tienen aspecto de ser sus propias jefas. Van corriendo de un lado a otro por un barrio financiero, algunas llevan entre sus dedos agendas, bol&iacute;grafos, caf&eacute;s y toman notas por la calle. Es la a&ntilde;oranza de un trabajo corporativo dentro de una oficina y de un tiempo previo a la extensi&oacute;n del trabajo en remoto&rdquo;, dice Alba Correa, periodista especializada en moda. Adem&aacute;s de alimentar la nostalgia, los entornos digitales favorecen el deseo de mimetizarnos con el contenido que consumimos: queremos parecernos a esas <em>working girl</em> que transmiten &eacute;xito y lo hacemos vistiendo igual que ellas.
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                Melanie Griffith en &#039;Armas de mujer&#039; (&#039;Working girl&#039;, en inglés), 1988.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Cultura del esfuerzo vs. desacralizaci&oacute;n del trabajo</strong></h2><p class="article-text">
        La proliferaci&oacute;n en Internet de una comunidad de usuarios que defiende la cultura del esfuerzo y quiere emular el estilo de vida de los corredores de bolsa e inversores desde su habitaci&oacute;n, da alas a las industrias del <em>mass market</em> para invitarnos a vestir como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Trabajador_de_cuello_blanco" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajadores de cuello blanco</a>; incluso si nuestras vidas nada tienen que ver con el perfil de esos trabajadores. &ldquo;Hay personas que no se pueden vestir como quieren [en el trabajo] porque trabajan en una panader&iacute;a, conduciendo un autob&uacute;s o cuidando a menores. Es incongruente que se les sugiera vestir como si fueran a una oficina para ir al cine o salir con amigos&rdquo;, a&ntilde;ade Correa.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa corriente que exalta el mito de la meritocracia convive con un cambio de mentalidad al respecto que atraviesa especialmente a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, con el reclamo del derecho a <a href="https://www.eldiario.es/era/el-descontento-generacional-trabajo_128_10844835.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una vida m&aacute;s all&aacute; de la productividad</a>. Propuestas como la jornada laboral de cuatro d&iacute;as, la conciliaci&oacute;n familiar o la desconexi&oacute;n digital empiezan a formar parte del discurso pol&iacute;tico y se consolida como una corriente de pensamiento que ya est&aacute; calando entre la opini&oacute;n p&uacute;blica. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la <a href="https://www.eldiario.es/era/un-dia-menos-para-jubilarme_1_11688712.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;tica al trabajo y el cansancio generalizado</a> forman parte del humor de Internet a trav&eacute;s de publicaciones cargadas de iron&iacute;a, pero tambi&eacute;n aparecen en las historias de voces millennials y zeta en obras como <em>Supersaurio</em> (Blackie Books, 2022), <em>Gozo</em> (Siruela, 2023) y <em>Que pase algo pronto</em> (Sigilo Editorial, 2024).
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7291227022871891205"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Surge as&iacute; la paradoja: entre esos mensajes y reflexiones antitrabajo abanderados por los sectores m&aacute;s progresistas, se cuela una evocaci&oacute;n est&eacute;tica a la cultura del esfuerzo, y lo hace especialmente a trav&eacute;s del entorno digital, donde el marketing y la industria de la moda idealizan las llamadas tendencias <em>corp core</em>, <em>siren office</em> y<em> businesscore. </em>&ldquo;Mucha gente que viste como si fuese a una oficina pero trabaja desde casa se beneficia de las comodidades ganadas por la izquierda. No se dan cuenta de que imaginan un estilo de vida que en realidad no comparten&rdquo;, opina Velasco Molpeceres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Pastor]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vestimos-oficinistas-tiempos-apatia-laboral_1_11790126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Nov 2024 21:36:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué vestimos como oficinistas? La paradoja de evocar la cultura del esfuerzo en tiempos de apatía laboral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Redes sociales,Moda,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Deepfakes' sexuales: el caso de las menores de Almendralejo consolida una nueva forma de violencia machista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/deepfakes-sexuales-caso-menores-almendralejo-consolida-nueva-forma-violencia-machista_1_10527153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46f0f284-228b-47c2-bdf5-8dfadf3c1f08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Deepfakes&#039; sexuales: el caso de las menores de Almendralejo consolida una nueva forma de violencia machista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La creación y difusión de desnudos falsos con inteligencia artificial se ha popularizado y emerge como un tipo de violencia sexual que aún cuenta con escasa regulación pero tiene consecuencias para las víctimas</p><p class="subtitle">Un negocio con lista de espera: la app usada para 'desnudar' a menores en Badajoz cobra 9 euros por 25 fotos
</p></div><p class="article-text">
        Cuando Kanye West estren&oacute; el videoclip de <em>Famous </em>en 2016, nadie se sorprendi&oacute; ante las im&aacute;genes de cuerpos desnudos que se suced&iacute;an en pantalla. Era la en&eacute;sima ocasi&oacute;n del rapero transitando los caminos de la provocaci&oacute;n, algo a lo que ya tiene acostumbrados tanto a fans como a detractores. El v&iacute;deo lo protagonizaban una r&eacute;plica de cera del propio artista y 11 maniqu&iacute;es desnudos compartiendo cama. Las figuras representaban a personajes famosos del panorama estadounidense, entre quienes se encontraban Kim Kardashian, Donald Trump, Anna Wintour o<strong> </strong>Rihanna.
    </p><p class="article-text">
        La cantante Taylor Swift, quien tambi&eacute;n aparece en escena, denunci&oacute; p&uacute;blicamente su inclusi&oacute;n en el trabajo de West. Seg&uacute;n la artista, no hab&iacute;a dado permiso para que el rapero la mencionara en un verso de la canci&oacute;n cargado de misoginia (&ldquo;Siento que Taylor y yo podr&iacute;amos acostarnos. &iquest;Por qu&eacute;? Yo hice famosa a esa zorra&rdquo;), ni para que usara su imagen y distribuyera su falso desnudo en un momento en el que todav&iacute;a la tecnolog&iacute;a <em>deepfake </em>no se hab&iacute;a popularizado.
    </p><p class="article-text">
        Aunque esta t&eacute;cnica de inteligencia artificial (IA) que permite crear v&iacute;deos, im&aacute;genes o audios hiperrealistas es usada en diversos &aacute;mbitos y con distintos fines, se han acumulado los casos en los que el objetivo es <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/negocio-lista-espera-app-usada-desnudar-menores-badajoz-cobra-9-euros-25-fotos_1_10522989.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">difundir desnudos ficticios de mujeres</a> creados sin su consentimiento. Y es que buena parte de este tipo de creaciones digitales son contenido sexual o pornogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Es lo que ha ocurrido en Almendralejo (Badajoz), <a href="https://www.eldiario.es/extremadura/policia-identifica-extremadura-personas-usaron-fotos-menores-desnudadas-inteligencia-artificial_1_10523765.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">donde decenas de chicas j&oacute;venes</a> han sido v&iacute;ctimas de estos 'desnudos', que han circulado r&aacute;pidamente entre los m&oacute;viles de sus compa&ntilde;eros y que ya est&aacute;n siendo investigados. Varias famosas tambi&eacute;n han denunciado recientemente hechos similares: la &uacute;ltima, la <em>influencer </em>Laura Escanes el pasado agosto, que dijo sentirse &ldquo;utilizada y expuesta&rdquo;. Pocos meses antes Rosal&iacute;a denunciaba una foto suya manipulada por el rapero JC Reyes en la que aparece sin ropa: &ldquo;Es un tipo de violencia&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/rosalia-fotos-manipuladas-mostraban-desnuda-cuerpo-mujer-no-mercancia-estrategia-marketing_132_10235525.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estall&oacute; la cantante</a>.
    </p><p class="article-text">
        No es una broma de mal gusto ni un hecho sin trascendencia para quien lo sufre, sino una nueva forma de violencia machista emergente y cada vez m&aacute;s com&uacute;n. As&iacute; lo califica el Instituto Europeo de Igualdad de G&eacute;nero, que engloba las <em>deepfakes </em>en la categor&iacute;a de ciberviolencias. La lista de ejemplos es larga. Este a&ntilde;o el <em>streamer </em>Brandon Ewing, conocido como Atrioc en internet, admiti&oacute; haber comprado en una p&aacute;gina web im&aacute;genes sexuales generadas por IA de sus compa&ntilde;eras <em>streamers </em>sin que estas lo supieran.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se trata de la exposición de la sexualidad de las mujeres sin su consentimiento para ridiculizarlas, señalarlas y atacar su libertad sexual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva Cruells</span>
                                        <span>—</span> Coordinadora de FemBloc
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El digital es un &aacute;mbito m&aacute;s en el que se ejercen las violencias que tradicionalmente hemos vivido en lo anal&oacute;gico y por la especificidad de la tecnolog&iacute;a se crean nuevas&rdquo;, explica Eva Cruells, coordinadora de FemBloc, un proyecto de prevenci&oacute;n y atenci&oacute;n a las violencias machistas digitales. Al <em>sexpreading</em>, la difusi&oacute;n de material de contenido sexual sin consentimiento, se suma ahora una vuelta de tuerca. Ya no hace falta que haya una imagen de la v&iacute;ctima desnuda, sino que una fotograf&iacute;a de ella y existente puede manipularse para quitarle la ropa y simular que es verdad.
    </p><p class="article-text">
        Que este tipo de actos hunden sus ra&iacute;ces en la violencia machista es algo que tienen claro las expertas: &ldquo;Se trata de la exposici&oacute;n de la sexualidad de las mujeres sin su consentimiento para ridiculizarlas, se&ntilde;alarlas y atacar su libertad sexual. Y mandan un mensaje no solo a las v&iacute;ctimas en particular, sino a todas las mujeres&rdquo;, sostiene Cruells.<strong> </strong>
    </p><h3 class="article-text">Efectos que son muy reales</h3><p class="article-text">
        Laia Serra, abogada penalista experta en igualdad de g&eacute;nero, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencias-sexuales-mediante-inteligencia-artificial_129_10278574.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explica c&oacute;mo los objetivos</a> de este tipo de violencia pueden ser muy variados, pero la intenci&oacute;n s&iacute; ser&aacute; &ldquo;un denominador com&uacute;n&rdquo;: &ldquo;Divulgar la representaci&oacute;n de los cuerpos y contenidos sexuales todav&iacute;a consigue tener un devastador poder de represalia, descr&eacute;dito, desprestigio y estigma de las mujeres. A esta din&aacute;mica patriarcal se le a&ntilde;ade el hecho de que en la era de la posverdad, la distinci&oacute;n entre lo cierto y lo falso cada vez tiene menos valor social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las fotograf&iacute;as creadas mediante <em>deepfake </em>no son reales, pero s&iacute; lo son las consecuencias. Y es que este tipo de violencias tienen el mismo impacto para la salud mental y la integridad de las v&iacute;ctimas que la difusi&oacute;n de un <em>nude </em>real, advierten las expertas. La psic&oacute;loga especializada en violencias machistas Mar&iacute;a Bilbao afirma que &ldquo;sigue siendo una vulneraci&oacute;n de su intimidad y su vida privada&rdquo; y, aunque el cuerpo que aparece en la imagen no sea el suyo, puede ser vivido &ldquo;como una intromisi&oacute;n muy violenta&rdquo; que conduce a sentimientos de &ldquo;verg&uuml;enza, miedo o desconfianza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede ser tan terrible como cualquier otra forma de violencia sexual&rdquo;, apunta Noelia Igareda, profesora de Filosof&iacute;a del Derecho de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona. &ldquo;Habr&aacute; verg&uuml;enza, sensaci&oacute;n de humillaci&oacute;n, impotencia y estigma&rdquo;. Incluso en algunos casos puede acabar convirti&eacute;ndose en una forma de chantaje, como ocurri&oacute; en uno de los casos de Almendralejo, entre los que se encuentra una ni&ntilde;a de 12 a&ntilde;os que se enter&oacute; de que su fotograf&iacute;a hab&iacute;a sido manipulada para 'desnudarla' porque un chico se la mand&oacute; por Instagram amenaz&aacute;ndola para pedirle dinero.
    </p><h3 class="article-text">Sin delito espec&iacute;fico en el C&oacute;digo Penal</h3><p class="article-text">
        Pese a la gravedad de los hechos, la realidad es que a&uacute;n nos encontramos en la casilla de salida en cuanto a la concepci&oacute;n de las violencias digitales como violencias machistas, algo que no se ha estipulado as&iacute; a nivel estatal hasta la aprobaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/politica/claves-reformas-si-si-analizadas-penalistas-consentimiento-penas-proporcionalidad_1_10121608.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la reciente Ley de Garant&iacute;a Integral de la Libertad Sexual</a>, la conocida como <em>ley del solo s&iacute; es s&iacute;</em>. Esta, afirma Serra, &ldquo;ha puesto en el centro la protecci&oacute;n de la autonom&iacute;a y la libertad sexual de las mujeres&rdquo;, un eje desde el que considerar &ldquo;el hecho de utilizar la imagen real o ficticia de una mujer&rdquo; en este contexto &ldquo;y provocar en p&uacute;blico un estigma social&rdquo; como &ldquo;una forma de violencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, coinciden las expertas, hay a&uacute;n una escasa percepci&oacute;n social del da&ntilde;o infligido y de su impacto. &ldquo;En general hay una falta de conciencia y de formaci&oacute;n en el respeto a los derechos de las personas en lo virtual. El espacio online tiene una importancia en nuestras vidas de la que muchas veces no somos conscientes, pero tiene unas caracter&iacute;sticas que nos hacen perder la visi&oacute;n, entre ellas el anonimato o la sensaci&oacute;n de impunidad&rdquo;, explica Igareda, que a&ntilde;ade a todo ello la inteligencia artificial como &ldquo;un territorio sin ley&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que a&uacute;n en lo que se refiere a su regulaci&oacute;n, las leyes van por detr&aacute;s de la realidad. La creaci&oacute;n o difusi&oacute;n de <em>deepfakes </em>sexuales no est&aacute;n todav&iacute;a incorporadas como delito espec&iacute;fico en el C&oacute;digo Penal. Sobre c&oacute;mo perseguirlas actualmente planean dudas entre los juristas porque no hay un lugar concreto en el que encajar estas conductas. La <em>ley del solo s&iacute; es s&iacute;</em> perdi&oacute; la oportunidad de reformar la norma penal en este sentido y PP y PSOE rechazaron posteriormente su incorporaci&oacute;n v&iacute;a enmiendas presentadas por Junts.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La interpretación jurídica hasta ahora es la de encajar esta conducta en otros delitos. Podrían ser coacciones o el delito paraguas, el de la integridad moral, hacia el que encaminamos todas las violencias digitales que no tienen un delito específico</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laia Serra</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica Serra, hasta que eso ocurra la soluci&oacute;n es intentar recurrir a delitos gen&eacute;ricos que s&iacute; contempla el C&oacute;digo Penal. &ldquo;El 197.7 recoge la divulgaci&oacute;n de im&aacute;genes o v&iacute;deos &iacute;ntimos, pero se da por hecho que son reales. Hay quien afirma que se puede aplicar, pero la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica que se ha dado a estas situaciones hasta ahora es la de encajar esta conducta en otros delitos. Seg&uacute;n el contexto podr&iacute;an ser coacciones o el delito paraguas, el de la integridad moral del 173. Todas las violencias digitales que no tienen un objeto espec&iacute;fico, las encaminamos hacia este delito&rdquo;, se&ntilde;ala la penalista.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que las v&iacute;ctimas sean menores, como en Almendralejo, el recorrido toma otro cariz. &ldquo;El delito 189 del C&oacute;digo Penal sobre pornograf&iacute;a infantil s&iacute; versa sobre im&aacute;genes reales o representaciones. En este caso, la tutela de la esfera sexual de los menores s&iacute; contempla un abanico m&aacute;s amplio&rdquo;, a&ntilde;ade Serra, que apunta hacia las reformas legislativas que est&aacute;n por venir a nivel europeo.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, est&aacute; la propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia dom&eacute;stica, que contempla la obligaci&oacute;n de que los Estados miembro castiguen como delito una serie de infracciones. Dentro de las infracciones que va a obligar a penalizar no est&aacute; contemplada solo la divulgaci&oacute;n de im&aacute;genes reales, sino las <em>deepfakes</em> sexuales, explica Serra. Pero &ldquo;se tratar&iacute;a de una medida a&uacute;n insuficiente porque se exige una divulgaci&oacute;n masiva del contenido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, sobre la mesa est&aacute; la Ley europea sobre Inteligencia Artificial, una &ldquo;norma compleja&rdquo; que est&aacute; en tr&aacute;mite de aprobaci&oacute;n pero cuyo objetivo principal es ayudar a los usuarios a filtrar lo que es ver&iacute;dico de lo que no. No se trata de una regulaci&oacute;n dirigida a la protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas, al menos no de momento, aunque &ldquo;se est&aacute; trabajando&rdquo; para que exista una cobertura &ldquo;y m&aacute;s pronto que tarde las <em>deepfakes</em> sexuales se van a incorporar como m&iacute;nimo en el C&oacute;digo Penal&rdquo;, concluye Serra.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz, Alba Pastor]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Sep 2023 19:46:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Deepfakes' sexuales: el caso de las menores de Almendralejo consolida una nueva forma de violencia machista]]></media:title>
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