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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto Molina Pérez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto-molina-perez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto Molina Pérez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El cerebro, la muerte y el enigma de las funciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/cerebro-muerte-enigma-funciones_132_10529011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f317464-9c14-4daa-a2bc-f52b42f3793b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cerebro, la muerte y el enigma de las funciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde los años 70 hasta ahora se han escrito innumerables artículos, capítulos y libros enteros dedicados a definir las funciones en el contexto de la biología y la filosofía de la biología. Aún así, sigue sin estar del todo claro</p></div><p class="article-text">
        Desde 2020, por primera vez desde hace 40 a&ntilde;os, una comisi&oacute;n del gobierno de EEUU est&aacute; revisando la ley que define los criterios medicolegales con los que se diagnostica la muerte humana. Esta revisi&oacute;n podr&iacute;a tener repercusiones en todo el mundo, porque EEUU suele marcar el rumbo sobre este tema. Lo que se decida en dicha comisi&oacute;n podr&iacute;a ser el modelo de lo que vendr&aacute; en muchos pa&iacute;ses desarrollados, incluida Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; va un poco de contexto. Lo que conocemos como muerte cerebral (o, mejor dicho, encef&aacute;lica) es un criterio para diagnosticar la muerte que fue desarrollado por la Universidad de Harvard en 1968. En aquel momento, gracias al desarrollo de las t&eacute;cnicas de reanimaci&oacute;n cardiopulmonar, como el uso de respiradores autom&aacute;ticos, la medicina empez&oacute; a salvar las vidas de muchas personas que de otro modo habr&iacute;an fallecido. Sin embargo, en algunos casos, los pacientes se quedaban atrapados en una especie de limbo: aunque se les pudiera mantener estables en cuidados intensivos durante un tiempo, ten&iacute;an lesiones cerebrales tan severas que no ten&iacute;an ninguna posibilidad de recuperarse, e inexorablemente fallec&iacute;an a los pocos d&iacute;as de una parada cardiaca. El criterio de Harvard permit&iacute;a, en casos como &eacute;stos, diagnosticar la muerte sin esperar a que fallara el coraz&oacute;n. Para ello, se basaba en la p&eacute;rdida de funciones vitales que dependen del cerebro, como la respiraci&oacute;n espont&aacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El criterio de Harvard fue r&aacute;pidamente aceptado por la comunidad m&eacute;dica internacional e implementado en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Poco a poco, fue abri&eacute;ndose paso tambi&eacute;n en la legislaci&oacute;n. La ley vigente en Espa&ntilde;a data de 1979; la de EEUU de 1981. Seg&uacute;n esta &uacute;ltima, existen dos formas de determinar la muerte: el m&eacute;todo tradicional basado en la parada cardiopulmonar o el criterio neurol&oacute;gico que requiere el cese completo de <em>todas las funciones del enc&eacute;falo</em> (esto es, lo que coloquialmente llamamos cerebro), incluidas las del tronco encef&aacute;lico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde su inicio, la muerte cerebral ha sido un tema controvertido en la academia, especialmente en el mundo de la bio&eacute;tica. El debate sigue muy activo y es uno de los motivos por los que la ley estadounidense est&aacute; siendo revisada. &iquest;Por qu&eacute;? Bueno, aqu&iacute; es donde las cosas se vuelven realmente interesantes, pero el debate tiene tantas ramificaciones que es imposible mencionarlas todas. Centr&eacute;monos m&aacute;s bien en un punto muy concreto para mostrar c&oacute;mo, adem&aacute;s de la bio&eacute;tica, la filosof&iacute;a de la ciencia tambi&eacute;n tiene cosas que decir sobre este tema.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El problema de la actividad encef&aacute;lica preservada</h3><p class="article-text">
        Desde hace a&ntilde;os, se sabe que en algunos casos, cuando los individuos en muerte cerebral son mantenidos en la UCI con ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica, puede persistir cierta actividad del hipot&aacute;lamo. El hipot&aacute;lamo es una peque&ntilde;a estructura en el tronco encef&aacute;lico que regula muchas cosas importantes, como la temperatura corporal y la producci&oacute;n de hormona antidiur&eacute;tica, la cual sirve para minimizar la p&eacute;rdida de agua a trav&eacute;s de la orina.&nbsp;
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                Foto de MART PRODUCTION de Pexels                            </span>
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        Algunos especialistas consideran que las actividades del hipot&aacute;lamo que persisten tras la declaraci&oacute;n de muerte cerebral, como la producci&oacute;n de hormona antidiur&eacute;tica, no cuentan como funciones y se pueden ignorar. Otros consideran que estas actividades s&iacute; cuentan como funciones y que, por tanto, estos pacientes no deber&iacute;an ser declarados muertos. En efecto, argumentan, si la ley requiere el cese irreversible de <em>todas las funciones</em> del enc&eacute;falo, incluidas las del tronco cerebral, entonces la persistencia de algunas funciones del hipot&aacute;lamo ser&iacute;a suficiente para que no se cumpliera el criterio de muerte cerebral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qui&eacute;n tiene raz&oacute;n? &iquest;qui&eacute;n est&aacute; equivocado? Parte de la respuesta depende de qu&eacute; entendemos por &ldquo;funci&oacute;n&rdquo; y qu&eacute; hace que una actividad, como la del hipot&aacute;lamo, sea o no funcional. Por ahora, la respuesta es: no est&aacute; claro.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El enigma de las funciones en biolog&iacute;a y en medicina</h3><p class="article-text">
        Desde los a&ntilde;os 1970 hasta ahora se han escrito innumerables art&iacute;culos, cap&iacute;tulos y libros enteros dedicados a definir las funciones en el contexto de la biolog&iacute;a y la filosof&iacute;a de la biolog&iacute;a. A&uacute;n as&iacute;, sigue sin estar del todo claro. En efecto, no existe todav&iacute;a un consenso sobre el tema. Esto es algo muy habitual en el &aacute;mbito cient&iacute;fico y en el filos&oacute;fico donde algunas discusiones se prolongan a veces durante d&eacute;cadas. No significa que no hayamos avanzado. Al contrario, esto ha permitido aclarar muchas cosas, descartando algunos argumentos y propuestas, y afianzando otros. El debate sobre la definici&oacute;n de &ldquo;funci&oacute;n&rdquo; en biolog&iacute;a no est&aacute; zanjado todav&iacute;a, pero est&aacute; muy avanzado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No ha habido una discusi&oacute;n similar en el &aacute;mbito de la medicina o de las ciencias de la salud en general. Parece intuitivo pensar que las funciones en medicina son las mismas que en biolog&iacute;a, pues el cuerpo humano es un organismo biol&oacute;gico y la pr&aacute;ctica m&eacute;dica se apoya en conocimientos que proceden de la biolog&iacute;a. Sin embargo, tambi&eacute;n hay motivos para pensar que el concepto de funci&oacute;n no necesariamente tiene el mismo significado en medicina que en biolog&iacute;a.&nbsp;
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        Un primer motivo es que la biolog&iacute;a busca entender el mundo y usa el concepto de funci&oacute;n para dar explicaciones, por ejemplo para explicar por qu&eacute; tenemos ciertos rasgos o c&oacute;mo funciona un &oacute;rgano, mientras que la medicina busca curar a los pacientes y usa el concepto de funci&oacute;n para evaluar su estado de salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro motivo es que la biolog&iacute;a suele estudiar los seres vivos en condiciones normales y en su entorno natural, mientras que la medicina sueler enfrentarse a personas enfermas en un entorno altamente tecnol&oacute;gico como es el hospital. En particular, los pacientes en la UCI con un diagn&oacute;stico de muerte cerebral se encuentran en una situaci&oacute;n que no ser&iacute;a posible en la naturaleza y que no tiene parecido con lo que estudia la biolog&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta b&uacute;squeda de claridad conceptual, navegamos por los confines de la vida y la muerte, la filosof&iacute;a, la medicina y la ciencia. A medida que profundizamos en el fascinante mundo de la filosof&iacute;a de la medicina, descubrimos que las respuestas no son sencillas, pero vale la pena buscarlas. Como ocurre con la Odisea de Ulises, no solo importa el destino, sino tambi&eacute;n el camino, aunque &eacute;ste sea largo y tortuoso. Este debate sobre las funciones no es solo un ejercicio acad&eacute;mico; tiene profundas implicaciones para c&oacute;mo entendemos la vida y la muerte en el mundo moderno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Molina Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/cerebro-muerte-enigma-funciones_132_10529011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Sep 2023 18:46:19 +0000]]></pubDate>
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