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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro Macías Rodríguez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro-macias-rodriguez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pedro Macías Rodríguez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Musk-Zuckerberg: el odio como materia prima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/musk-zuckerberg-odio-materia-prima_129_11987173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c42d190-ff81-4443-95b0-88e404d896c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Musk-Zuckerberg: el odio como materia prima"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizás habría que ir pensando en poner límites constitucionales a la desinformación, aquella que está basada en una o varias falsedades. Al menos, cabría plantearse los límites ante la desinformación científica</p><p class="subtitle">Pichai, Bezos, Cook: quién es quién en la corte tecnológica de Trump y Musk</p></div><p class="article-text">
        De Elon Musk y su red X (con alrededor de 600 millones de usuarios) ya no nos sorprende nada. Mark Zuckerberg y su conglomerado Meta, formado, entre otros, por Instagram, Facebook, Whatsapp, Messenger y Threads (con 6.700 millones de usuarios), todav&iacute;a nos hab&iacute;an dejado algo de margen para el asombro. Sin embargo, ahora que Meta ha decidido modificar su pol&iacute;tica de moderaci&oacute;n de contenidos, el t&aacute;ndem Musk-Zuckerberg est&aacute; de acuerdo en que los usuarios de sus redes podr&aacute;n expresar pr&aacute;cticamente cualquier cosa ellas, aunque sea mentira. As&iacute;, aceptan que sus medios sean cuna y trampol&iacute;n para la desinformaci&oacute;n, el bulo y el odio rampante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las primeras consecuencias de la retirada del control de determinados contenidos en Meta es que a las personas del colectivo LGTBI se les podr&aacute; llamar &ldquo;enfermos mentales&rdquo;. Sorprendente. Hasta &eacute;l sabe que la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud dej&oacute; de considerar la homosexualidad una enfermedad mental en 1990. Con esto se demuestra que Zuckerberg (Musk nos lo dej&oacute; claro hace tiempo) no est&aacute; dispuesto a mover un dedo para evitar que las personas asocien ideas err&oacute;neas y peligrosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ojo. El calificativo &ldquo;enfermo mental&rdquo; no representa un insulto, sino una condici&oacute;n de salud. Del mismo modo, &ldquo;homosexual&rdquo; tampoco es un insulto, porque la orientaci&oacute;n sexual de cada uno forma parte de su condici&oacute;n personal. Por lo tanto, no estamos hablando de que a una persona del colectivo LGTBI se le est&eacute; insultado cuando se le llama &ldquo;enfermo mental&rdquo;. A lo que nos referimos es que se est&aacute;n asociando falsamente una condici&oacute;n de salud y una condici&oacute;n personal. Decir &ldquo;como eres homosexual, eres un enfermo mental&rdquo; es tan falso como decir &ldquo;como eres heterosexual, eres un enfermo mental&rdquo;. O, &ldquo;como tu poder adquisitivo es alto, eres un enfermo mental&rdquo;. O &ldquo;como eres due&ntilde;o de un emporio tecnol&oacute;gico, eres un enfermo mental&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su justificaci&oacute;n es que los usuarios de las redes deben poder expresarse libremente. &iquest;Eso es cierto? &iquest;No hay l&iacute;mites a la expresi&oacute;n? Cualquiera que tenga conocimientos b&aacute;sicos sobre convivencia democr&aacute;tica sabe que la libertad de expresi&oacute;n tiene l&iacute;mites, al menos en los pa&iacute;ses en los que existe una Constituci&oacute;n que protege los derechos fundamentales de la ciudadan&iacute;a. Los l&iacute;mites deben existir porque no se puede calumniar (contar una falsedad sobre alguien con la intenci&oacute;n de da&ntilde;arle) o injuriar (insultar a alguien) por respeto al derecho al honor de la otra persona o grupo de personas. Al menos, los jueces lo tienen claro en nuestro pa&iacute;s a la hora de invocar tal derecho. Incluso, en algunos casos y ante algunos temas, no tienen problemas con ponerse tremendos a la hora de defenderlo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s habr&iacute;a que ir pensando en poner l&iacute;mites constitucionales a la desinformaci&oacute;n, aquella que est&aacute; basada en una o varias falsedades. Al menos, cabr&iacute;a plantearse los l&iacute;mites ante la desinformaci&oacute;n cient&iacute;fica. Por ejemplo, hay falsedades que son f&aacute;cilmente demostrables: no ha nacido persona en la historia de la Humanidad que haya padecido o padezca una enfermedad mental asociada exclusivamente a su condici&oacute;n de hombre, mujer, transexual, o por su orientaci&oacute;n sexual. Quien diga lo contrario, miente. Y miente porque lo evidencia la ciencia. Del mismo modo que un juez sabe identificar una calumnia o una injuria, la ciencia sabe detectar una falsedad.
    </p><p class="article-text">
        Pero no. Musk-Zuckerberg, a los que se les presuponen conocimientos de convivencia democr&aacute;tica y de ciencia, se niegan a defender lo verdadero frente a lo falso. Si fuesen unos memos, no ser&iacute;a preocupante. Pero es que Musk es el due&ntilde;o de X, el director general de Tesla (algo importante, sobre todo para China) y el fundador de OpenAI. Zuckerberg, tres cuartos de lo mismo. Gobiernan important&iacute;simas formas de generaci&oacute;n de opini&oacute;n y conocimiento humano y artificial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Han creado un sistema a partir de una estructura (internet) que les fue servida por otros. Nietzsche ya lo advert&iacute;a: &ldquo;Primero se inventa un objeto, y luego otro le proporciona el uso que le conviene&rdquo;. Su aparente sistema de opini&oacute;n p&uacute;blica est&aacute; al servicio de aquellos a los que les interesa la desinformaci&oacute;n y propaganda. Ambas solo pueden ser utilizadas por alguien que persiga un fin &uacute;ltimo, y la Historia nos dice que quienes las usan persiguen concentrar poder para, una vez tenerlo, hacer con &eacute;l lo que les plazca. Esto recuerda a lo peor de las dictaduras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si Musk-Zuckerberg permiten que el imaginario colectivo se nutra con un discurso anticient&iacute;fico, contribuyen al retroceso, no al progreso. A que el mundo sea peor. A que el odio se expanda. A la oscuridad. A la posibilidad de regresar a los peores momentos. A la persecuci&oacute;n, al encierro, al tratamiento fuera de contexto. A la hoguera. Musk-Zuckerberg son los &uacute;nicos amos de la plaza (el c&oacute;mo hemos llegado a este duopolio brutal, es otra cuesti&oacute;n que apenas se analiza). En cualquier caso, ellos son los responsables de que en esta plaza se mantenga la cordialidad, la idea sensata, la opini&oacute;n fundamentada, o que se llene de aguas residuales y ponzo&ntilde;a que nos acaben intoxicando y ahogando a todos en un tsunami del que puede que nadie se salve.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El odio que resuena en las redes se contagia y se propaga r&aacute;pidamente. Su energ&iacute;a es arrolladora, es como el fuego. De de odio est&aacute;n llenas las bombas que matan a seres humanos ante nuestros ojos, de odio son las piedras que lapidan, de odio son las manos que apalean a las mujeres y matan a los homosexuales. De odio fueron los pu&ntilde;etazos y patadas que acabaron con la vida del joven Samuel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se arrasa algo tan valioso como la verdad y se sustituye por la mentira y el odio, volvemos atr&aacute;s, a la &eacute;poca de la ignorancia, de la supercher&iacute;a, de la condena, del miedo. La &eacute;poca en que las cosas malas superan a las buenas. Y esa &eacute;poca est&aacute; ah&iacute;, a una vuelta de tuerca m&aacute;s, cuando era impensable que volvi&eacute;semos atr&aacute;s. Supongo que en la d&eacute;cada de 1930 pocos cre&iacute;an lo que estaba a punto de suceder. Nadie est&aacute; a salvo del odio ni de la mentira. A pesar de que esta &uacute;ltima sea una frase hecha, es totalmente cierta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Macías Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/musk-zuckerberg-odio-materia-prima_129_11987173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jan 2025 10:37:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Musk-Zuckerberg: el odio como materia prima]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[De profesión, acabar con el otro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/profesion-acabar_132_11237197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0958ff03-6836-41bb-8420-bb2ab1c2b902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De profesión, acabar con el otro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> “Esto es un asunto privado”. “Dimita”. “Ruptura”. “Acabaré con tu medio”. “Acabaré contigo”. Son tantas las palabras y tantas las frases que salen de su boca cuyo único sentido es lograr titulares que aportar al circo o intimidar al otro... </p><p class="subtitle">La conversación íntegra con las amenazas de Miguel Ángel Rodríguez a elDiario.es</p></div><p class="article-text">
        Esto ya no tiene que ver con la pol&iacute;tica. Esto tiene que ver con mantener el poder a toda costa. Esto ya no tiene que ver con el progreso social y el bien com&uacute;n -se dedican a lo que ellos creen que es la pol&iacute;tica, pero desconocen o desprecian el significado de esfera p&uacute;blica. Esto tiene que ver con mantener el status quo, con una situaci&oacute;n que permite el logro de diversos intereses particulares, que se tocan entre s&iacute; y que se mueven entre capa y capa a trav&eacute;s de cualquier poro. Esto no tiene que ver con actuar de manera solidaria. Esto tiene que ver con &ldquo;con qu&eacute; me beneficio yo a cambio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto no tiene que ver con la ideolog&iacute;a. Por eso, los hay que la desprecian p&uacute;blicamente: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n precisa ideolog&iacute;a a d&iacute;a de hoy?&rdquo;. &ldquo;Lo &uacute;nico que necesitamos es un p&uacute;blico al que convencer utilizando la palabra oportuna, en el momento adecuado&rdquo;, creen. &ldquo;Algo cuela siempre&rdquo;, piensan. &ldquo;Libertad&rdquo;. &ldquo;Progreso&rdquo;. &ldquo;Peligro&rdquo;. &ldquo;Amenaza&rdquo;. &ldquo;Seguridad&rdquo;.&nbsp; &ldquo;T&uacute; m&aacute;s&rdquo;. &ldquo;Esto es un asunto privado&rdquo;. &ldquo;Dimita&rdquo;. &ldquo;Ruptura&rdquo;. &ldquo;Acabar&eacute; con tu medio&rdquo;. &ldquo;Acabar&eacute; contigo&rdquo;. Son tantas las palabras y tantas las frases que salen de su boca cuyo &uacute;nico sentido es lograr titulares que aportar al circo o intimidar al otro... Es imposible que puedan dedicarle tiempo a pensar en la ciudadan&iacute;a. Est&aacute;n demasiado ocupados nadando en el fango, por no usar una palabra m&aacute;s escatol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        La bronca continua, de la que se nutren algunos pol&iacute;ticos -y sus correspondientes asesores- y algunos medios, afecta al conjunto medi&aacute;tico y pol&iacute;tico. Hace que la ciudadan&iacute;a a la que le hast&iacute;a la crispaci&oacute;n se mueva en la direcci&oacute;n opuesta. La mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a ni se molesta en seguir determinados temas. &iquest;Para qu&eacute;? La semana que viene se hablar&aacute; de otra cosa. Los medios necesitan hablar de otra cosa. La clase pol&iacute;tica necesita hablar de otra cosa. El ca&ntilde;&oacute;n, cuyo estruendo escuchamos cada semana, se apuntar&aacute; y se disparar&aacute; de nuevo con el fin de acabar con el otro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo grave es que aquellos que disparan el ca&ntilde;&oacute;n saben -o no saben, cosa que todav&iacute;a ser&iacute;a m&aacute;s grave si cabe porque demostrar&iacute;a que no son conscientes ni de las consecuencias de sus actos- que cada vez que lanzan un ob&uacute;s, se abre una nueva grieta entre ellos y nosotros. Hasta que las grietas hagan que la situaci&oacute;n no sea soportable y se produzca un cambio. Al ritmo que se incrementa la pestilencia, lo acabar&aacute; habiendo. Puede que ni ellos mismos lo prevean. De hechos, algunos de los que disparaban ca&ntilde;onazos hace no mucho se han hundido por unos botes de crema hidratante, por mensaje a destiempo en las redes sociales, por una asociaci&oacute;n indebida o por pisar el callo que no tocaba. Nadie se salva de ahogarse en su propio fango si la cantidad producida es tal que uno no hace pie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De los ca&ntilde;onazos entre los que se supone que son aliados, podemos hablar otro d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Macías Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/profesion-acabar_132_11237197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Mar 2024 20:06:07 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La inimaginable revolución de la inteligencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/inimaginable-revolucion-inteligencia_132_10546491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8fd2891-cd6c-468d-aefc-c45281edfd8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La inimaginable revolución de la inteligencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Internet ha sido y es el paso previo para aquello que necesita la IA: la conexión en red de prácticamente toda la humanidad con el fin de acceder a su conocimiento y devolvérselo incrementado</p><p class="subtitle">George R.R. Martin y otros escritores demandan a los creadores de ChatGPT por “robo sistemático”
</p></div><p class="article-text">
        El acceso a las prestaciones de la Inteligencia Artificial (IA) por parte de cualquier humano del planeta que tenga conexi&oacute;n a internet representa la apertura de un mel&oacute;n que llevaba a&ntilde;os cultiv&aacute;ndose con mucha dedicaci&oacute;n. Hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, los directivos de empresas tecnol&oacute;gicas como Google y Meta (antes Facebook) reconoc&iacute;an que sus intereses estaban puestos en la IA; en aquel momento ya bien sab&iacute;an que los primeros en poner la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica a disposici&oacute;n del p&uacute;blico son los que de facto monopolizan el mercado. 
    </p><p class="article-text">
        Internet ha sido y es el paso previo para aquello que necesita la IA: la conexi&oacute;n en red de pr&aacute;cticamente toda la humanidad con el fin de acceder a su conocimiento y devolv&eacute;rselo incrementado. En realidad, de momento, la IA a la que tenemos acceso no es tan artificial, ya que la informaci&oacute;n que ofrece est&aacute; creada por nosotros mismos, los humanos. Los famosos chats de IA, aquello con lo que de momento nos dejan curiosear las empresas tecnol&oacute;gicas, son m&aacute;s bien de un compendio de inteligencia humana. No en vano, hemos sido nosotros los que, durante d&eacute;cadas, hemos entregado gratuitamente a las empresas tecnol&oacute;gicas ingentes cantidades de informaci&oacute;n en forma de texto, de fotograf&iacute;as y v&iacute;deos a trav&eacute;s de nuestras p&aacute;ginas web, de nuestras redes sociales y de nuestros emails (Gmail, empresa de correo de Google lee el contenido de nuestros correos desde hace a&ntilde;os, cosa que permitimos al aceptar su pol&iacute;tica de privacidad). Tal informaci&oacute;n, valios&iacute;sima mercanc&iacute;a, ha sido y es vendida una y otra vez dentro del mercado tecnol&oacute;gico. Y s&iacute;, nosotros mismos hemos fabricado gratuitamente, insisto, la materia prima de la que procede esta primera IA p&uacute;blica. Lo &uacute;nico que han hecho las empresas tecnol&oacute;gicas como ChatGPT ha sido ensamblarla y ofrec&eacute;rnosla. 
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; dentro de no mucho tiempo, a medida que la IA comience a generar conocimiento por ella misma y se implante de manera seria en los procesos de resoluci&oacute;n de problemas y toma de decisiones de un cierto nivel (como en el &aacute;mbito empresarial, educativo o de la salud), cuando se altere nuestro proceso de humanizaci&oacute;n, aquel que nos permite organizarnos como una sociedad. Estamos ante el inicio de un nuevo ciclo cultural, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico que se esperaba y cuya magnitud y profundidad ser&aacute;n enormes. Aunque cueste predecir qu&eacute; papel pasar&aacute; a tener la creatividad humana en &aacute;mbitos como la m&uacute;sica, la literatura, las artes pl&aacute;sticas, o qu&eacute; ocurrir&aacute; con el trabajo humano como forma de sustento vital, o con la propia democracia como forma de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, sabemos que el cambio ser&aacute; dr&aacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, esta revoluci&oacute;n de la inteligencia debe estar liderada y controlada por los gobiernos democr&aacute;ticos. De hecho, deber&iacute;an estar m&aacute;s vigilantes que con respecto a la reciente revoluci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n digital. En este &uacute;ltimo aspecto, la falta de control gubernamental y la excesiva libertad empresarial ha hecho que la red digital est&eacute; en manos de muy pocas mega empresas. De manera parad&oacute;jica, son esas pocas, lideradas por personas como Elon Musk, de X (antes Twitter); Mark Zuckerberg, de Meta; o Bill Gates, cofundador de Microsoft, las que han reconocido hace pocos d&iacute;as en el senado de Estados Unidos que es necesario regular p&uacute;blicamente la IA.
    </p><p class="article-text">
        Si ellos mismos, propulsores e interesados en este gran negocio que puede cambiar de arriba abajo las formas de organizaci&oacute;n social y alterar algo tan esencialmente humano como nuestra inteligencia, solicitan una regulaci&oacute;n limitante y clara, imag&iacute;nense, ahora s&iacute;, la magnitud del cambio que tenemos ante nosotros.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Macías Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/inimaginable-revolucion-inteligencia_132_10546491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Sep 2023 14:45:31 +0000]]></pubDate>
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