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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Antonio Piqueras]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-antonio-piqueras/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Antonio Piqueras]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[400.000 motivos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/400-000-motivos_129_10583690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90a29d9f-5e9f-492d-a893-9c9b816cd552_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="400.000 motivos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Causa perplejidad que libros como 'El infierno' de la factoría Carmen Mola contribuyan a configurar un imaginario nacional sobre la esclavitud en América, con una promoción que incluyó la invitación a periodistas a La Habana y el mismo IVA superreducido que se aplica a Wittgenstein</p></div><p class="article-text">
        La editorial Planeta edita un nuevo libro, 'El infierno', cuya acci&oacute;n se sit&uacute;a en la d&eacute;cada de 1860 en Cuba, colonia espa&ntilde;ola, gran potencia en la producci&oacute;n azucarera. La editorial imprime 400.000 ejemplares. El n&uacute;mero de ejemplares coincide con el de los esclavos que registra el censo de la isla de 1867. Todos son grandes cifras: papel encuadernado, seres humanos oprimidos. Luego vienen las tramas pasionales (riqueza, poder, sexo) y la intriga que esperan los lectores de la marca/factor&iacute;a 'Carmen Mola' (los publicistas del sello anuncian la novela como un &ldquo;brutal <em>thriller</em>&rdquo;, una nueva &ldquo;novela negra&rdquo; &ndash;&iexcl;gracioso juego de palabras!&ndash;). La promoci&oacute;n destaca la existencia de una trama de cr&iacute;menes inspirados en misteriosos rituales, pero la llamada de atenci&oacute;n al gran p&uacute;blico remite al mundo de los esclavos (y as&iacute;, supongo, llegamos a las esclavas: &iexcl;ay!, oculto objeto de sexualizaci&oacute;n de la mujer sometida).
    </p><p class="article-text">
        Un c&aacute;lculo r&aacute;pido permite concluir el volumen de facturaci&oacute;n previsto: la venta de la primera edici&oacute;n debe alcanzar 9.160.000 euros. Con esas cifras la promoci&oacute;n se permite trasladar a los tres autores del tr&iacute;o 'Mola' al escenario donde discurre la novela, La Habana. Sufraga tambi&eacute;n los viajes de los invitados, periodistas de importantes medios de comunicaci&oacute;n que de manera simult&aacute;nea lanzan sus art&iacute;culos y reportajes. Vemos elogios y entrevistas en las emisoras de radio y en los programas estrella del grupo Atresmedia. Esta operaci&oacute;n mercantil cuenta con una IVA superreducido de protecci&oacute;n a la industria cultural, el mismo que se aplica a un libro de Wittgenstein, y 2,5 veces menor del que hasta septiembre pasado gravaba los productos de higiene femenina. En el supermercado al que acudo estos libros suelen estar a la venta entre la secci&oacute;n de art&iacute;culos de limpieza y de aseo personal.
    </p><p class="article-text">
        Los comunicadores (no disparemos sobre ellos, o solo lo justo) han seguido con tal atenci&oacute;n la rueda de prensa celebrada en el Hotel Nacional de La Habana que son capaces de utilizar en su cr&oacute;nica casi las mismas palabras que hubieran podido distribuir el servicio de prensa. No falta quien, fruto de una r&aacute;pida inmersi&oacute;n en la situaci&oacute;n actual de Cuba, se permita a&ntilde;adir una nota de color, el contraste entre un pasado dram&aacute;tico pero opulento, dicen, y la actualidad &uacute;nicamente dram&aacute;tica. Si no te preguntas por qu&eacute; la industria moderna de la d&eacute;cada de 1860 se serv&iacute;a de trabajo esclavo en las plantaciones, por qu&eacute; ibas a interrogarte por los efectos que en el nivel de vida de la poblaci&oacute;n tiene el bloqueo econ&oacute;mico y financiero al que es sometida Cuba.
    </p><p class="article-text">
        La ficci&oacute;n es ficci&oacute;n. Solo cuando se quiere adornar de verosimilitud hist&oacute;rica debiera exigirse a los autores que realicen un m&iacute;nimo esfuerzo de documentaci&oacute;n. Hay autores/factor&iacute;a que no pueden permitirse esa fastidiosa labor y la encargan a los colaboradores. A veces, estos se convierten en &ldquo;escritores en la sombra&rdquo;, lo que en lengua espa&ntilde;ola se llama &ldquo;negros&rdquo;: trabajan por corta retribuci&oacute;n y son silenciados por quien firma la obra. En ocasiones, esos &ldquo;negros&rdquo; no son muy cuidadosos, o son rencorosos, o simplemente traviesos, y copian fragmentos de otra novela, de alguna obra de historia y hasta titulares de peri&oacute;dicos. Ildefonso Falcones, pensando que ofrec&iacute;a un gramo de seriedad a su 'Esclava de la libertad' (Grijalbo, 2022), antepon&iacute;a a la novela un pr&oacute;logo. A diferencia de lo que suele ser habitual en la literatura norteamericana, donde las demandas est&aacute;n al orden del d&iacute;a, no reservaba unas l&iacute;neas a ofrecer las referencias consultadas sino que repet&iacute;a literalmente varias de las declaraciones que acompa&ntilde;aron la promoci&oacute;n de la serie de televisi&oacute;n 'Encadenados', realizada por Jordi Ferrerons y disponible en Canal Historia (Prime). Una sencilla b&uacute;squeda en la prensa de marzo de 2022 lo corrobora.
    </p><p class="article-text">
        Para no destripar la intriga, los autores de 'El Infierno' han difundido varias ideas sobre el contexto. Nos enteramos as&iacute; de que la reina Isabel II tuvo negocios esclavistas y particip&oacute; en el tr&aacute;fico negrero. En realidad, han confundido a la hija por la madre, la que hab&iacute;a sido reina gobernadora Mar&iacute;a Cristina de Borb&oacute;n, y con su segundo esposo, Agust&iacute;n Mu&ntilde;oz, duque de Ri&aacute;nsares. Isabel II no particip&oacute; en esos negocios aunque sus gobiernos los protegieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ilustrar el grado de crueldad vigente en la colonia, afirman los autores que los comerciantes no se detuvieron ante sus propios compatriotas (vamos: esclavizar africanos era una cosa reprobable, pero reducir a espa&ntilde;oles se antoja inadmisible). Con m&aacute;s cuidado, se habr&iacute;a advertido que los gallegos llevados a Cuba en condiciones de enga&ntilde;o para ser reducidos a trabajo obligatorio y sujetos a severa disciplina estaban equiparados a los chinos que en la misma &eacute;poca eran llevados a la isla con contratos muy onerosos, similares a los que ingleses y franceses realizaban con poblaci&oacute;n de la India. Los sometidos asimilaban su situaci&oacute;n a la del cautivo, pero no eran esclavos: su v&iacute;nculo era temporal en lugar de ser perpetuo, no eran vendidos o comprados, sus hijos no nac&iacute;an esclavos, no reca&iacute;an sobre ellos los castigos m&aacute;s crueles. Con todo, fueron una muestra de la codicia de los traficantes, nos hablan de la pobreza extrema de una parte de los espa&ntilde;oles y de la capacidad de la Perla de las Antillas de absorber mano de obra para mantener ese emporio azucarero que alimentaba tanto la Hacienda nacional como las f&aacute;bricas de refino, las despensas, la reposter&iacute;a, las empresas conserveras y el consumo masivo de estimulantes amargos de todo el mundo avanzado que pod&iacute;a coste&aacute;rselo. Las condiciones de aquellos gallegos o de los chinos extra&iacute;dos por Cant&oacute;n (125.000 en veinticinco a&ntilde;os) eran semejantes en muchos casos a las actuales modalidades de &ldquo;esclavitud contempor&aacute;nea&rdquo; seg&uacute;n es definida por la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo y las Naciones Unidas. Rigen en pa&iacute;ses donde se producen art&iacute;culos que en 2023 se venden en los comercios de las millas de oro de nuestras ciudades, en conocidas cadenas de ropa y en los supermercados m&aacute;s extendidos.
    </p><p class="article-text">
        Nos quedamos con las 400.000 personas esclavas de Cuba. Los 400.000 ejemplares de tirada de la novela, varios millones de lectores potenciales, se antoja un motivo de sana e insana envidia. Lo que causa verdadera perplejidad es que estas versiones contribuyan a configurar un imaginario nacional como no puede hacerlo un sistema escolar donde todo eso es cuidadosamente omitido en los libros de texto. Y sucede cuando cierto discurso p&uacute;blico persiste en reivindicar la gloriosa empresa colonizadora de los espa&ntilde;oles en Am&eacute;rica y recurre a denunciar como parte de la leyenda negra cualquier explicaci&oacute;n que se acerque a realidades que est&aacute;n perfectamente documentadas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Piqueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/400-000-motivos_129_10583690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Oct 2023 20:33:36 +0000]]></pubDate>
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