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    <title><![CDATA[elDiario.es - Cristina Alonso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cristina-alonso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cristina Alonso]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El día que mi amiga me contó que estaba embarazada, pensé: "Vaya bajón"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/dia-amiga-conto-embarazada-pense-bajon_129_10645336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43cd7106-1fd9-49b4-bafe-0c8391d0bee6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1083855.jpg" width="710" height="399" alt="El día que mi amiga me contó que estaba embarazada, pensé: &quot;Vaya bajón&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos amigas escriben sobre cómo la llegada de un bebé obliga a reconfigurar una amistad. "¿Vamos a seguir teniendo tiempo para nosotras? ¿Me dejará por las madres del parque?", se pregunta una. "¿Le importarán las cosas que me van a pasar? ¿Preferirá hacer planes con amigas que no tienen niños?", se pregunta la otra</p><p class="subtitle">El secreto del primer trimestre: ¿por qué ocultamos el embarazo hasta que es ‘más seguro’?</p></div><p class="article-text">
        <strong>El d&iacute;a que mi amiga me cont&oacute; que estaba embarazada </strong>pens&eacute; &ldquo;vaya baj&oacute;n&rdquo;.&nbsp;Quiero decir, que era una buena noticia, una alegr&iacute;a y todo eso, pero si quiero ser sincera, lo primero que se me vino a la cabeza fueron las cosas que &iacute;bamos a perder y eso, me reitero, era un baj&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nos visualic&eacute; a las dos terminando el viernes en una azotea que daba a todo <a href="https://www.eldiario.es/guia-ocio/siete-lugares-historicos-misterio-pasar-dia-miedo-madrid_1_10620750.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madrid</a>, viendo atardecer y pagando cervezas m&aacute;s caras de lo que pod&iacute;amos permitirnos, muchas horas despu&eacute;s de un caf&eacute; improvisado al salir del curro. <em>C&rsquo;est fini</em>.&nbsp;No estaba idealizando el recuerdo. Era realmente guay. Una de aquellas tardes volv&iacute; tan feliz a casa que me pas&eacute;, por dos, mi parada de bus. Iba enso&ntilde;ada exaltando mentalmente lo incre&iacute;blemente genial que eran mi amiga, mi ciudad y nuestra amistad (probablemente algo de culpa tendr&iacute;a el alcohol, no lo niego).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora mi amiga estaba embarazada y todo eso se hab&iacute;a acabado. La improvisaci&oacute;n, los viernes de bar en bar y, por supuesto, las azoteas con las cervezas m&aacute;s caras del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Felicit&eacute; a mi amiga. Estaba contenta y triste al mismo tiempo, pero solo quer&iacute;a que se me notase lo primero. Soy feminista, no voy a ser madre pero he le&iacute;do a muchas expresando la necesidad de sentirse acompa&ntilde;adas. Mi amiga me acababa de contar que estaba embarazada y yo quer&iacute;a estar a la altura. Quer&iacute;a estar a su lado y sonar sincera. As&iacute; que, mientras le dec&iacute;a todas las cosas que se supone que hay que decir, mi cabeza a mil por hora pensaba: &ldquo;Y ahora, &iquest;qu&eacute;?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Vamos a seguir teniendo tiempo para nosotras? &iquest;Voy a poder empatizar como hasta ahora con sus historias si van a ser tan distintas a las m&iacute;as? &iquest;A partir de este momento, solo importa el beb&eacute;? &iquest;Puedo seguir cont&aacute;ndole mis problemas, ya sean vitales o superfluos? &iquest;Me dejar&aacute; participar en la crianza de su hijo? &iquest;Me abandonar&aacute; por las mam&aacute;s del parque? &iquest;Y todos esos viajes que hab&iacute;amos planeado? &iquest;Podremos seguir celebrando cada Nochevieja juntas?
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, mientras los dedos en el m&oacute;vil iban por un lado y mis preocupaciones se iban hacia otro, me di cuenta de que las dos est&aacute;bamos contenidas y de que toda nuestra conversaci&oacute;n eran lugares comunes. La misma charla que podr&iacute;as tener con la vecina en el ascensor. Me revolv&iacute; en el asiento y escrib&iacute; un t&iacute;mido: &ldquo;Ay, t&iacute;a, seguiremos siendo nosotras, &iquest;no?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, comenz&oacute; el chorreo de realidad. Result&oacute; que mi amiga tambi&eacute;n ten&iacute;a dudas, miedos, mil preguntas y ella tampoco quer&iacute;a perder esos viernes. Y charlando, charlando, establecimos nuevos acuerdos, algunos l&iacute;mites imaginarios con la idea de cumplirlos, pero sabiendo que al principio el ritmo lo iba a marcar ese beb&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya est&aacute;bamos m&aacute;s contentas (o tranquilas, que con la edad ambos t&eacute;rminos comienzan a ser sin&oacute;nimos). Iremos hablando, decidiendo, reajustando. La &uacute;nica condici&oacute;n no negociable es que cuando algo nos pique, se lo tenemos que contar a la otra, para que nos rasque. Esto es un cap&iacute;tulo m&aacute;s de nuestra historia (uno con mucha chicha, la verdad). Pero seguiremos siendo nosotras, cambiando todo el tiempo, como siempre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Cristina Valbuena P&eacute;rez</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El d&iacute;a que le dije a mi amiga que estaba embarazada </strong>le pregunt&eacute; por Whatsapp si estaba sentada antes de dec&iacute;rselo. Yo s&iacute; estaba sentada. Porque te tambaleas en la incertidumbre de qu&eacute; va a pasar con tu vida, con tu pareja, con tu trabajo&hellip; &iquest;Y con tus amigas? Y es que, dentro de que un beb&eacute; siempre es una alegr&iacute;a, entre otras muchas cosas, tambi&eacute;n es un ladr&oacute;n de amigas. Todos hemos o&iacute;do alguna vez que cuando tienes hijos, te dejan de lado. Porque t&uacute; cambias, tus planes cambian, tus rutinas cambian y hay amigos para los que tu nueva yo, tu necesidad de que todo sea carrito friendly y planes m&aacute;s diurnos no les encaja. Y t&uacute; tambi&eacute;n te alejas, te modificas, desapareces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ah&iacute; estaba yo, mirando la l&iacute;nea doble en el test, asustada por todo eso que hab&iacute;a o&iacute;do. Pensando si a mi amiga le har&iacute;a ilusi&oacute;n o si por el contrario ser&iacute;a el fin de nuestra amistad, de nuestros ratitos juntas, de nuestros proyectos&hellip; &iquest;De d&oacute;nde iba a sacar tiempo para nosotras? &iquest;Me iba a quedar sin ella? &iquest;Pasar&aacute; de quedar conmigo? &iquest;Me seguir&aacute; llamando para contarme sus cosas? &iquest;Le importar&aacute;n las cosas que me van a pasar a m&iacute;? &iquest;Preferir&aacute; hacer planes con amigas que no tienen ni&ntilde;os? 
    </p><p class="article-text">
        Mientras esperaba su respuesta despu&eacute;s de la bomba, la cabeza me iba a mil preguntas por segundo. Mi nueva yo embarazada se autoconvenc&iacute;a de que &ldquo;a m&iacute; esto no me va a cambiar, yo voy a seguir haciendo de todo, nuestro proyecto Girly Girl Magazine no va a parar, no pienso pasarme el d&iacute;a hablando de beb&eacute;s, pises y cacas&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si todas las amigas son iguales. Yo solo s&eacute; lo que nos funciona a nosotras. Porque para que no sea el fin de ese &ldquo;nosotras&rdquo;, despu&eacute;s de que mi amiga me mandase un &ldquo;ya sab&iacute;a lo que me ibas a decir cuando me has preguntado si estaba sentada&rdquo; junto con, obviamente, un &ldquo;qu&eacute; fuerte t&iacute;a&rdquo;, inmediatamente empezamos a hablar. Porque no es nada f&aacute;cil gestionar la amistad con un beb&eacute; de por medio que viene a trastocar esos <em>sabadomingos </em>de aperitivo hasta el anochecer a los que est&aacute;bamos acostumbradas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La maternidad es un tsunami f&iacute;sico y mental en el que solo piensas que por favor tu amiga no desaparezca porque la necesitas para apoyarte, pero sobre todo para sacarte de la cueva oscura y solitaria que son los primeros meses de maternidad. Mi amiga que no es madre me conecta con la vida m&aacute;s all&aacute; de mi beb&eacute;, me enriquece, me saca de ese bucle. Cuando fui madre, pens&eacute; que quer&iacute;a contarle que me est&aacute; pasando algo muy animal y compartir con ella c&oacute;mo me he sentido, como me siento ahora o c&oacute;mo me sentir&eacute;. Quiero ense&ntilde;arle a entender a mi nueva yo. Pero la necesito cerca para recordarme qui&eacute;n era yo antes de dar la teta y de cambiar pa&ntilde;ales 24/7.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, hay que hablar de c&oacute;mo reconfigurar nuestros mundos, de poner las dos los sentimientos sobre la mesa. Hablar de qu&eacute; necesit&aacute;is y entender qu&eacute; momento est&aacute;is atravesando cada una para crear una nueva sinergia. Porque cuando dos amigas quieren, se pueden acompa&ntilde;ar en cualquier proceso vital. Se cuidan.
    </p><p class="article-text">
        Ella me cuida no desapareciendo y estando con mi hijo porque quiero que se le pegue todo de ella. Pero yo tengo la obligaci&oacute;n de cuidarla, guardando momentos en exclusiva para ella. Las dos solas. Es mi responsabilidad. Porque ella tambi&eacute;n lo necesita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amiga, v&aacute;monos por ah&iacute; hasta las mil. Nosotras.
    </p><p class="article-text">
        <em>Cristina Alonso del Rio</em>
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, Cristina y Cristina siguen siendo amigas. El beb&eacute; ya tiene 6 meses y, aunque nada ha cambiado, todo es diferente. Porque quedar se ha convertido en una obra de ingenier&iacute;a de agendas. Y aunque han encontrado alg&uacute;n hueco con la intenci&oacute;n de fundir la tarjeta en azoteas, como tocaba comprar la cuna, el carro, la trona&hellip; les ha tocado ver el atardecer a pie de calle.
    </p><p class="article-text">
        Siguen haciendo planes y hablando de las cosas de siempre, aunque algunos mensajes de Whatsapp no se contestan hasta la noche o tres d&iacute;as despu&eacute;s. Mensajes en los que se han colado palabras nuevas como &ldquo;meconio&rdquo;, &ldquo;calostro&rdquo;, &ldquo;sacaleches&rdquo;, t&eacute;rminos con los que, cuando no eres madre, te cuesta empatizar. Y mensajes en los que: &ldquo;&iquest;Has visto esto&hellip;?&rdquo;, &ldquo;&iquest;te cuento un salseo&hellip;?&rdquo;,&nbsp; &ldquo;&iquest;te apetece&hellip;?&rdquo; sacan a la madre del bucle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alg&uacute;n caf&eacute; de los de antes se ha visto sustituido por videollamada con mo&ntilde;o y ojeras, eso tambi&eacute;n es verdad. El caso es no dejar de conectar, aunque sea en bata de estar en casa. Ambas se est&aacute;n esforzando por empatizar la una con la otra. Y no es f&aacute;cil. Reconfigurar una amistad tiene m&aacute;s temporadas que las Chicas Gilmore. Y est&aacute;n en la primera, donde a&uacute;n se est&aacute;n enterando de qu&eacute; va todo esto de que se haya un colado un beb&eacute; entre ellas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Cristina y Cristina</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Valbuena, Cristina Alonso]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Nov 2023 21:09:54 +0000]]></pubDate>
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