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    <title><![CDATA[elDiario.es - Goio Borge]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/goio-borge/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Goio Borge]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Asesinos de hombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/asesinos-hombres_132_13527946.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06a13114-1e62-4a55-a726-ca5398878c2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x312y76.jpg" width="1200" height="675" alt="Asesinos de hombres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las familias de las víctimas han mantenido un perfil discreto: no han hecho declaraciones, no consta que hayan usado medios o redes sociales para, por ejemplo, pedir un aumento de penas o la unificación de las causas"</p></div><p class="article-text">
        Hay diferencias entre los asesinos de hombres en Roma y en Bilbao. Tambi&eacute;n en c&oacute;mo reaccionan sus sociedades. Comparemos:
    </p><p class="article-text">
        <strong>ROMA (1). </strong>El libro 'La ciudad de los vivos' cuenta el caso del asesinato del joven Luca Varani (23) a manos de Marco Prato y Manuel Foffo (29) en Roma en marzo de 2016. Prato y Foffo, tras varios d&iacute;as drog&aacute;ndose y bebiendo en casa de Foffo, asesinan al joven Luca, al que hab&iacute;an llamado para que acudiera a la casa, y se ensa&ntilde;an cruelmente con &eacute;l. Los asesinos confiesan, Prato se intenta suicidar sin conseguirlo, son detenidos e interrogados, el caso se hace medi&aacute;tico y sus puntos m&aacute;s escabrosos se difunden sin rubor ni privacidad. Los criminales son de clase acomodada y mantienen una equ&iacute;voca relaci&oacute;n sexual, mientras que Luca Varani, adoptado y del extrarradio y con novia, se prostituye. Marco Prato es una persona manipuladora, le gusta tener relaciones s&oacute;lo con hombres heterosexuales, se traviste y proclama de continuo su voluntad de cambiar de sexo. Manuel Foffo vive obsesionado con el odio a su padre, frustrado tras sus fracasos profesionales y personales. El periodista Nicola Lagioia sigue el caso, primero por encargo y despu&eacute;s por obsesi&oacute;n. Todo ello sucede en una Roma decadente, casi p&uacute;trida, un espacio que tambi&eacute;n es m&iacute;tico e inalterable, de cuya historia milenaria, su caos sempiterno, su corrupci&oacute;n y burocratizaci&oacute;n y clasismo viene a surgir el abismo del mal que envuelve el caso. O as&iacute; se sugiere. Dice Lagioia en la frase del texto de la cual se extrae el t&iacute;tulo del libro: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Est&aacute;bamos acaso tan acostumbrados al desastre que no pod&iacute;amos escapar de &eacute;l? &iquest;Form&aacute;bamos parte de &eacute;l? Por un lado, est&aacute;n las ciudades de los vivos, pobladas por muertos. Y por otro est&aacute;n las ciudades de los muertos, las &uacute;nicas donde la vida todav&iacute;a tiene sentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>BILBAO (1). </strong>Entre 2020 y 2021, Nelson David Moreno Bola&ntilde;os, de origen colombiano y que hab&iacute;a llegado a Bilbao en 2019, comienza a realizar estafas econ&oacute;micas. Pero a partir de septiembre de 2021 establece un patr&oacute;n delictivo con usuarios de aplicaciones de m&oacute;vil para contactos entre hombres, fundamentalmente Wapo, que, peculiarmente, es la de mayor uso en la ciudad frente a otras m&aacute;s populares. En octubre de 2021 asesina a un hombre en su vivienda de Bilbao tras adormecerlo o asfixiarlo. Despu&eacute;s vac&iacute;a sus cuentas bancarias en transferencias y hace compras de lujo. El caso se clasifica como muerte natural. Durante varias semanas hay varios casos m&aacute;s de hombres que mueren sin razones aparentes y en circunstancias similares: viven solos, mueren en su casa sin signos de violencia, y&hellip; de sus cuentas bancarias tambi&eacute;n desaparece dinero, de lo cual los familiares son conscientes. Sin embargo, en diciembre una cita no le sale bien: la v&iacute;ctima se percata de que Moreno Bola&ntilde;os le quiere asfixiar por la espalda, se resiste con violencia y consigue escapar. Moreno Bola&ntilde;os huye de la casa, pero se olvida la mochila con el pasaporte y frascos de GHB. En abril de 2022, la Ertzaintza conecta esta mochila con las denuncias de estafa tras las muertes previas de hombres en sus casas sin aparentes problemas de salud. La noticia se filtra al peri&oacute;dico local de mayor difusi&oacute;n ('El Correo') y posteriormente es publicada por todos los medios nacionales. El 5 de mayo Nelson David Moreno Bola&ntilde;os se entrega voluntariamente en la comisar&iacute;a de la Ertzaintza en Ir&uacute;n. Es encarcelado de manera inmediata sin fianza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>ROMA (2). </strong>La fascinaci&oacute;n del periodista Nicola Lagioia por el caso procede en parte, seg&uacute;n su propia explicaci&oacute;n en el libro, de su propia juventud salvaje en que sus excesos, atribuidos a la desestructuraci&oacute;n de su familia, pudieron sin demasiada dificultad haber acabado en una muerte fortuita y un problema severo para &eacute;l. Al hablar de su aproximaci&oacute;n al hecho y de los logros de su narraci&oacute;n, se ha mencionado reiteradamente el ejemplo de Truman Capote ('A sangre fr&iacute;a') y Emmanuel Carr&egrave;re ('El adversario'), ambos tambi&eacute;n relatos de no ficci&oacute;n sobre asesinatos muy violentos y medi&aacute;ticos que los autores pudieron seguir de cerca y con una importante implicaci&oacute;n. No obstante, los tres casos son diferentes y aunque esto condiciona por supuesto cada libro, no lo hace tanto como la personalidad de cada escritor. Carr&egrave;re es siempre protagonista principal de sus libros hasta cierta asfixia (Lagioia no llega a tanto); los protagonistas asesinos de Capote son tambi&eacute;n homosexuales con problemas, pero tambi&eacute;n lo es el autor, cuya fascinaci&oacute;n por el caso parece ir acumulando una enfermiza tensi&oacute;n sexual de imposible resoluci&oacute;n que Lagioia (que s&oacute;lo entra en contacto con uno de los asesinos por carta) no tiene ni es susceptible de tener; Lagioia est&aacute; interesado en un tipo de narraci&oacute;n mucho m&aacute;s fragmentada en el punto de vista, en el espacio y en el tiempo, con una estructura hoy muy reconocible tanto en el 'noir' como en much&iacute;sima m&aacute;s narrativa. El inicio recuerda a James Ellroy hasta el punto de que alguna vez cerr&eacute; el libro en sus primeras 150 p&aacute;ginas deseando una adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica que me ahorrara centenares de p&aacute;ginas. La narraci&oacute;n alcanza cierto paroxismo en su imparable sucesi&oacute;n de hechos, personajes, conversaciones y mensajes, pasados, alternados con momentos de reflexi&oacute;n sobre los significados simb&oacute;licos de lo sucedido y de su posterior eclosi&oacute;n medi&aacute;tica. No falta de nada: padres entrevistados en televisi&oacute;n, prostituci&oacute;n masculina por parte de un chico mod&eacute;lico con doble vida, hijos de clases sociales superiores de vida alegre divirti&eacute;ndose con la muerte de un joven trabajador y que contratar&aacute;n excelentes abogados, sociedad hom&oacute;foba y homosexualidad pervertida y asesina, etc&eacute;tera:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me esforzaba por comprender, pero era como mirar dentro de un pozo despu&eacute;s de la puesta de sol, y fue quiz&aacute; porque en la oscuridad uno cree ver las cosas m&aacute;s absurdas, o se presienten las m&aacute;s interesantes, por lo que llegu&eacute; a pensar que era la historia, en su intr&iacute;nseca maldad, la que lo distorsionaba todo; pens&eacute; que esa entidad ten&iacute;a una voluntad propia, unos intereses propios: el mal llama al mal y ciertas formas ret&oacute;ricas son sus instrumentos de contagio; de manera que el mal nos saca de quicio, segu&iacute; pensando, juega a confundirnos, usa esquirlas de realidad para convencernos de cosas que no son ciertas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>BILBAO (2). </strong>Hasta la fecha (agosto de 2026), Nelson David Moreno Bola&ntilde;os ha sido condenado en juicio por los hechos mencionados en tres ocasiones: el intento de homicidio del hombre que pudo zafarse de &eacute;l, el asesinato de un profesor y el ya mencionado del hombre muerto en octubre. A pesar de la petici&oacute;n de la <a href="https://www.gehitu.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asociaci&oacute;n LGTBIAQ+ Gehitu</a>, personada como acusaci&oacute;n popular, para unificar las causas y solicitar en las sentencias el agravante por orientaci&oacute;n o identidad sexual o de g&eacute;nero, la justicia decidi&oacute; seguir con las mismas por separado. A su vez, en ninguno de los juicios se ha admitido el agravante a pesar del perfil del asesino y el rasgo com&uacute;n de todas sus v&iacute;ctimas. El art&iacute;culo 22.4.<sup>a</sup> prev&eacute; una pena mayor cuando el delito se comete a causa de una discriminaci&oacute;n. Incluye los motivos referentes a la ideolog&iacute;a, religi&oacute;n, etnia, raza, naci&oacute;n, sexo, y orientaci&oacute;n o identidad sexual o de g&eacute;nero, entre otros. Aumenta el reproche penal y la condena si se prueba que el autor actu&oacute; impulsado por prejuicios o animadversi&oacute;n hacia la v&iacute;ctima por su condici&oacute;n LGTBIAQ+.
    </p><p class="article-text">
        Dos juicios m&aacute;s, uno en septiembre y otro en octubre de 2026 ten&iacute;an ya fecha asignada, correspondientes a la muerte de otros dos hombres. Pero <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/cuarta-condena-ahora-19-anos-acusado-asesinar-hombres-bilbao_1_13521284.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el juicio de septiembre, que se iba a iniciar la pasada semana, no se va a celebrar porque las partes han llegado a una conformidad</a>, ratificada por el acusado, que ha aceptado una condena de m&aacute;s de 18 a&ntilde;os de prisi&oacute;n por los delitos de asesinato y estafa, en este caso relacionados con la muerte de un hombre en julio de 2021 en Bilbao. La sentencia es firme y se dict&oacute; en un juicio celebrado el pasado viernes 18 de septiembre a puerta cerrada. La posibilidad de acuerdos con la familia no hab&iacute;a surgido hasta ahora, y queda por ver qu&eacute; decisi&oacute;n tomar&aacute;n las familias en el resto de los casos. Adem&aacute;s del juicio de octubre, quedan dos juicios m&aacute;s sin fecha a&uacute;n de celebraci&oacute;n, uno por homicidio y otro por un intento que se denunci&oacute; una vez conocidos los otros casos.
    </p><p class="article-text">
        Se estima que el n&uacute;mero total de v&iacute;ctimas es superior, y al menos se conoce el sobreseimiento de dos casos m&aacute;s que las familias no quisieron recurrir. De hecho, de no haberse activado la acusaci&oacute;n popular de las siete v&iacute;ctimas mortales, todos los casos hubieran quedado archivados. A pesar de que cada juicio resulta muy medi&aacute;tico, y de que la detenci&oacute;n se realiz&oacute; en un momento de publicaci&oacute;n continuada de noticias filtradas sobre el caso con su gran alarma social consecuente, la identidad de las v&iacute;ctimas mortales y de sus familias ha sido preservada y en la pr&aacute;ctica es an&oacute;nima para la poblaci&oacute;n. Se usan seud&oacute;nimos y s&oacute;lo datos generales (edad, profesi&oacute;n, zona de la ciudad donde se encontraba la vivienda en que ocurrieron los hechos) y se obvian los apellidos. Algunas familias y centros de trabajo se enteraron de que su familiar o empleado manten&iacute;a relaciones con hombres con la revelaci&oacute;n del caso. Las familias de las v&iacute;ctimas tambi&eacute;n han mantenido un perfil discreto: no han hecho declaraciones, no consta que hayan usado medios o redes sociales para, por ejemplo, pedir un aumento de penas o la unificaci&oacute;n de las causas. Esto se debe en parte a que el <a href="https://lgtbi-behatokia.eus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio Vasco LGTBIAQ+/Euskal LGBTIAQ+ Behatokia</a> habilit&oacute; un recurso de c&iacute;rculos restaurativos merced al cual las familias reciben explicaciones sobre los procedimientos procesales y obtienen apoyo de los profesionales que los gestionan y de Gehitu.
    </p><p class="article-text">
        <strong>ROMA (3). </strong>En apariencia, el libro de Lagioia es perfecto, un producto magn&iacute;fico: la investigaci&oacute;n de fondo es intensa; la ejecuci&oacute;n tiene un ritmo endiablado; la calidad del retrato social y particular dado es profunda; el uso de di&aacute;logos, interrogatorios, mensajes de WhatsApp y estados de Facebook aumenta la contemporaneidad de la redacci&oacute;n y ayuda a agilizar la narraci&oacute;n; y la inserci&oacute;n de la trama en los espacios p&uacute;blicos de la ciudad y en la escena privada del crimen es v&iacute;vida. La esperada y asfixiante narraci&oacute;n del crimen acongoja. Lagioia, adem&aacute;s, no obvia todas las reflexiones aparentemente posibles sobre las diferentes visiones y prejuicios hacia todos los matices de los hechos. S&iacute;, todo parece perfecto. Tal vez, para un lector m&aacute;s reposado como soy ahora, resulta demasiado apabullante e incluso satisfecho sobre el retrato de la inserci&oacute;n del mal y de las paradojas del caso. Y, sin embargo&hellip; A pesar de (o tal vez debido a) este tren de mercanc&iacute;as morbosas, que pasa por encima del lector en menos de una semana con elementos de escritura casi tan adictivos como los posts de Instagram, me parece un libro de un formato desafortunadamente equivocado y que desde luego obvi&oacute; una l&iacute;nea de trabajo esencial, sobre un caso que tampoco deber&iacute;a haberse tratado as&iacute; ni policial, ni judicial, ni medi&aacute;tica, ni familiarmente; creo que tampoco literariamente. En realidad, ni siquiera aporta novedades al subg&eacute;nero &ldquo;escritor que se obsesiona con asesinato atroz y ve el mal&rdquo;, excepto tal vez la fragmentaci&oacute;n, atomizaci&oacute;n casi, del punto de vista y del tiempo de la narraci&oacute;n caracter&iacute;stica de nuestros tiempos -pero esto ya es demasiado habitual por todas partes-. La mod&eacute;lica, obsesiva, investigaci&oacute;n de Lagioia es amplia y sin duda cubre todos los aspectos sociales que lleg&oacute; a entrever y en los que supo introducirse; y tal vez estos juicios se planteen de un modo en exceso determinista con el que encontrar causas profundas que aligeren las sentencias de los acusados, felices por ello de aportar un an&aacute;lisis psicol&oacute;gico un tanto burdo de problemas infantiles, de clase e incluso de ciudad que apacig&uuml;e la insaciable necesidad de explicaciones y d&eacute; tranquilidad social. &iquest;Qu&eacute; creo que le pasa a Lagioia, y tal vez al caso, y tal vez a toda la Italia de 2016? Dos cosas: una fascinada inmersi&oacute;n en la supuesta putrefacci&oacute;n de una ciudad deseadamente enferma como marco psicogeogr&aacute;fico necesario (pero adem&aacute;s de la insistencia en ello, el paradigma no es cierto y se convierte as&iacute; en una trampa para el lector: estas cosas atroces pasan tambi&eacute;n, y no poco, en marcos id&iacute;licos, sin olvidar que hablar mal del propio territorio y sociedad es algo que en Espa&ntilde;a reconocemos enseguida como impostura, ya que lo practicamos con profusi&oacute;n), y la inexistente aproximaci&oacute;n a las variadas circunstancias de identidad y g&eacute;nero sexual que cumplen funciones clave en el libro fuera del punto de vista endocisheterosexual dominante judicial y policialmente sobre la psicolog&iacute;a sexual de sus protagonistas, expuestos los tres a un an&aacute;lisis casi obsceno de la concurrencia de su orientaci&oacute;n sexual, que es aceptada pero colocada en un aquelarre posmoderno encantado de que genere contradicciones sociales, sin entrever apenas nada de, por ejemplo, biopol&iacute;tica del cuerpo o de nuevas masculinidades. &iquest;Quiero decir que la condici&oacute;n de sexo-g&eacute;nero de los protagonistas sea tratada irrespetuosamente o ninguneada? No, porque no es as&iacute;. Quiero decir que m&aacute;s bien no sabe qu&eacute; hacer con ello, que el punto de vista es el del respeto 'LGTBIAQ+ friendly' del mundo cishetero aliado del colectivo pero que normalmente se encuentra en &lsquo;primero de carrera&rsquo;, que por falta de (in)formaci&oacute;n piensa que la condici&oacute;n LGTBIAQ+ no cambia en exceso la vida que llevas o tu relaci&oacute;n incluso con tus propias opiniones, sobre todo ahora que los derechos parecen conseguidos y aplicados (en Italia no es legal el matrimonio igualitario, por cierto). Tambi&eacute;n quiero decir que el libro adem&aacute;s se encuentra subsumido en una estructura literaria del espect&aacute;culo acorde con los tiempos que corren (que corr&iacute;an ya en 2016 cuando suceden los hechos y en 2020 cuando se publica el libro) e incluso alineada plenamente con los hechos que narra: el cliffhangerismo continuo con cada final cap&iacute;tulo como nuevo chute; la adicci&oacute;n al morbo -una sociedad, una prensa, unas redes obsesionadas con que los asesinos indiquen sus roles sexuales en sus declaraciones- practicado tambi&eacute;n en el texto con supuesta verg&uuml;enza fascinada; incluso la reflexi&oacute;n moral v&aacute;lida ahogada al momento en la banalidad del yo narcisista de un narrador sufriente por s&iacute; mismo. Ejemplo: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos reunimos en Piazza di Pietra [&hellip;] Era all&iacute; adonde cada d&iacute;a llegaban algunas de las historias m&aacute;s incre&iacute;bles de las que era posible tener conocimiento en Roma a principios del siglo 21: los Hamid, que hab&iacute;an cruzado el mar en un bote lleno de ni&ntilde;os muertos, los Shorsh, torturados durante meses en Libia con un cuello de botella, los Ali, los Syoum, los Gabriel&hellip; a pesar de la excepcionalidad de las vidas de estos hombres la mayor&iacute;a de nosotros preferir&iacute;a ignorarlos, fing&iacute;amos que no exist&iacute;an, como si hubiera un hechizo, un maleficio que nos imped&iacute;a destapar los o&iacute;dos, abrir los ojos a lo que ten&iacute;amos tan cerca.
    </p><p class="article-text">
        -He llegado a so&ntilde;ar con Marco Prato y Manuel Foffo algunas noches&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y, sobre todo, la ausencia absoluta de contravisi&oacute;n, apenas un amigo de Prato indicando que ser maric&oacute;n da problemas pero que no hay que ir por ah&iacute; matando gente. Y, por supuesto, la psicoanalista del mismo Prato, que seg&uacute;n &eacute;l maneja todas sus claves, pero que se niega a participar del circo. Lagioia parece intuir una l&iacute;nea, pero no la sigue, no investiga m&aacute;s, probablemente no sepa c&oacute;mo ni d&oacute;nde acudir. Pero es inasumible que no exista d&oacute;nde acudir: por Roma que sea, por Italia que sea, &iexcl;estamos en el intervalo entre 2016 a 2020!
    </p><p class="article-text">
        <strong>BILBAO (3). </strong>La actuaci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n fue muy criticada en Bilbao por la propia sociedad civil, en la que encuadrar a las asociaciones LGTBIAQ+ de Euskadi. Hubo cr&iacute;ticas relevantes por el car&aacute;cter de algunos titulares, y, a&uacute;n hoy, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de destapado el caso, estos son extra&ntilde;os: &ldquo;el asesino de hombres&rdquo;, &ldquo;el acusado de las muertes de hombres&rdquo;, &ldquo;el asesino de la app gay de Bilbao&rdquo;&hellip; la concreci&oacute;n sem&aacute;ntica y el alcance social necesarios en la prensa se resienten de la extra&ntilde;a diversidad performativa del colectivo, que les explic&oacute; c&oacute;mo estos titulares supon&iacute;an bifobia o transfobia con las personas usuarias de las apps, o los matices que conlleva <a href="https://clinicalinfo.hiv.gov/es/glossary/hsh" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el t&eacute;rmino HSH</a>, con la revictimizaci&oacute;n f&oacute;bica de los hombres muertos que supon&iacute;a ignorar de pleno esta vivencia en una sociedad m&aacute;s cre&iacute;damente liberal de lo que resultaba. He dicho que el colectivo &ldquo;le explic&oacute; a la prensa&rdquo; porque a instancias del Behatokia se celebr&oacute; una reuni&oacute;n entre activistas y periodistas, que, por su lado, tambi&eacute;n reivindicaban su papel ineludible en la entrega y detenci&oacute;n de Moreno Bola&ntilde;os y las propias dificultades de su trabajo, no exento de recibir amenazas y presiones. Acudieron m&aacute;s de diez medios de comunicaci&oacute;n principales de Euskadi a la reuni&oacute;n: prensa escrita, radio, televisi&oacute;n&hellip; &iquest;Se rebaj&oacute; el tono que percib&iacute;amos como morboso? Mi opini&oacute;n es que hubo un esfuerzo positivo en ello, pero me consta que no todo el colectivo opina igual. Hoy algunos medios, con la familiaridad de los juicios que se repiten y la imagen p&uacute;blica conocida del acusado, hablan directamente de manera simple de &ldquo;Nelson David&rdquo; en sus titulares, y as&iacute; ya no es necesario describir en los titulares sus acciones para identificarle, en un mundo que ha pasado a ser visto como un campo de minas a la hora de expresarse. No obstante, esta denominaci&oacute;n cercana, como si el acusado fuera una estrella de un 'reality', es cuando menos inquietante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>ROMA (4). </strong>&iquest;De verdad est&aacute; tan mal la sociedad que encumbra un libro tan bien ejecutado, narrativamente, como 'La ciudad de los vivos&ldquo;? Bien ejecutado a excepci&oacute;n tal vez de los episodios del turista pederasta holand&eacute;s, cuya simbolog&iacute;a en el relato es especialmente discutible. Pero, el libro, que con sus 460 p&aacute;ginas he le&iacute;do en cuatro d&iacute;as, como garant&iacute;a de inter&eacute;s -o, tal vez, de adicci&oacute;n-, &iquest;merece acaso este juicio, probablemente atribuible a una exageraci&oacute;n t&iacute;pica de militante incapaz de ver con perspectiva el avance que es incluso el tono de un libro que algunas d&eacute;cadas anteriores habr&iacute;a resultado de una fobia insoportable de haber existido la posibilidad de informar o escribir sobre el caso? &iquest;No es acaso justo con el colectivo Lagioia cuando denuncia las respuestas sociales a&ntilde;adidas al caso por las condiciones sexuales del mismo y habla de las perspectivas m&aacute;s progresistas o las m&aacute;s conservadoras al respecto? Y, es m&aacute;s, &iquest;solicitar una <a href="https://ilga.org/wp-content/uploads/2023/12/Organos_Tratados_observaciones_generales.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perspectiva OSIEGCS</a> no ser&iacute;a en realidad a&ntilde;adir una causa m&aacute;s, con sus matices y detalles explicativos, al ansiado determinismo judicial? &iquest;O acaso me gustar&iacute;a una visi&oacute;n m&aacute;s estoc&aacute;stica, incluso hol&iacute;stica, de estas realidades, que, en el caso que nos ocupa, probablemente hubiera evitado alguna de las consecuencias, contraviniendo lo que parece la pr&aacute;ctica habitual? Imag&iacute;nate, cambiar el mundo a partir de disidencias sexuales&hellip; Igual simplemente deber&iacute;a admitir que en 2020 Lagioia como pensador var&oacute;n endocisheterosexual ya sabe demasiado de &rdquo;nosotrxs&ldquo;, porque nuestra integraci&oacute;n en el sistema normativo es enorme, y en contrapartida a esto debemos admitir ser parte de su relato, de su estilo de relato. Porque, si no, la consecuencia es jugar al ghetto eterno, a la diferenciaci&oacute;n no ya OSIEGCS sino intelectual, a un tipo especial de armario en la superioridad moral&hellip; No lo s&eacute;. Veo claro que el caso italiano se desboca y convierte en un show porque nadie de la sociedad civil con conocimiento t&eacute;cnico, capacidad de actuaci&oacute;n y mirada m&aacute;s all&aacute; del car&aacute;cter escabroso de los hechos ha actuado en el mismo, aunque sea para proponer algo de cordura. &iquest;No es curioso que pudiera haberlo hecho el colectivo LGTBIAQ+? Tal vez las respuestas cr&iacute;ticas ante el esplendor de un &eacute;xito estructural -el libro es probablemente tan estructural como el propio crimen- cambian criterios sociales establecidos e intentan desvelar las facetas aparentemente olvidadas a quienes &rdquo;so&ntilde;aban algunas noches con los asesinos&ldquo;. Siempre hay parte de la sociedad tan estancada que no ser&iacute;a capaz de mover una pesta&ntilde;a en su reconocimiento o concienciaci&oacute;n de las diversidades si el producto rebasa otros l&iacute;mites. Este libro pasa algunos, tal vez sin consecuencias dado que se cumple el canon cl&aacute;sico de narraci&oacute;n oficial que termina con el maric&oacute;n muerto o en la c&aacute;rcel. El equilibrio es fastidiado. Tambi&eacute;n 'Philadelphia' concienci&oacute; a mucha gente, con sus actores heterosexuales e ic&oacute;nicos y su trama llena de t&oacute;picos de todo tipo, incluido un protagonista de nuevo muerto. &iquest;Todo esto significa que ahora denostar&iacute;a 'A sangre fr&iacute;a', un libro por el que tengo la m&aacute;s alta estima? Tampoco lo s&eacute;, lo le&iacute; hace 30 a&ntilde;os y se public&oacute; hace 60, y las condiciones no son las de 2020, ni Lagioia tiene el mismo estilo ni sufri&oacute; el mismo tipo de impacto. Tampoco innova o arriesga abriendo al gran p&uacute;blico de manera tan clara un nuevo g&eacute;nero, a pesar de existir antecedentes. Y, sobre todo, no exist&iacute;a en su contexto otro tipo de mirada compartida socialmente que contrastara con la predominante de la perversi&oacute;n homosexual.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, apenas seis a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de 'La ciudad de los vivos', en Espa&ntilde;a la editorial que pose&iacute;a los derechos para publicar 'El odio', el relato de no ficci&oacute;n en que Luisg&eacute; Mart&iacute;n hab&iacute;a contactado con el asesino condenado de sus dos hijos en un caso medi&aacute;tico de violencia vicaria, renunci&oacute; a publicarla y ninguna otra lo ha hecho. Los mentideros afirmaron que el libro no era condescendiente con el asesino, pero, sobre todo, dec&iacute;an que era muy malo. Tampoco se lleg&oacute; a rodar la serie sobre el asesinato de un ni&ntilde;o malague&ntilde;o por la pareja de su padre. En ambos casos hay involucrados menores de edad, y las familias directas -las madres- protestaron y ejercieron sus derechos y su fuerza moral desde sus vivencias particulares. Claro que esto suced&iacute;a en Espa&ntilde;a, con la sensibilidad a flor de piel, donde adem&aacute;s hay leyes sobre violencia de g&eacute;nero con las que estas obras rayan la ilegalidad. En 'La ciudad de los vivos' ninguna de las tres madres tiene un papel participante principal. Todo lo hacen los hombres, lo cual igual explica m&aacute;s cosas de las esperables. Pero&hellip; si la publicaci&oacute;n de 'El odio' hubiese sido en Italia, y el libro hubiese sido bueno, &iquest;qu&eacute; hubiera pasado? &iquest;Hay realmente derecho a negar estas producciones art&iacute;sticas o es una forma de censura y de impedir la libre creaci&oacute;n, especialmente la del genio? Claro que, por su lado, todos estos autores fascinados con los asesinatos atroces, &iquest;d&oacute;nde miran para buscar la inspiraci&oacute;n? Tal vez al &eacute;xito de 'La ciudad de los vivos', entre otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>BILBAO (4). </strong>La reuni&oacute;n con los periodistas no fue la &uacute;nica algo particular del caso de Bilbao, en comparaci&oacute;n tan as&eacute;ptico, aunque acorde con una ciudad distinta a la infame Roma de Lagioia. Tal vez demasiado as&eacute;ptico. Con el acusado reci&eacute;n detenido, las asociaciones LGTBIAQ+ de la ciudad fuimos convocadas a una reuni&oacute;n privada con el alcalde y tres concejalas. A&uacute;n hab&iacute;a restricciones por la pandemia, y us&aacute;bamos mascarillas. Acudimos s&oacute;lo cinco hombres a la reuni&oacute;n. El alcalde nos inform&oacute; que estando las investigaciones bajo secreto no era posible que el Ayuntamiento emitiera una condena de los hechos o ni siquiera una declaraci&oacute;n de solidaridad con las v&iacute;ctimas, sus familias, o, incluso, el colectivo. &iexcl;No se sab&iacute;a qu&eacute; hab&iacute;a pasado! &iexcl;No hab&iacute;a motivos para una declaraci&oacute;n! &iexcl;Ellos mismos estaban enfadados con ese secreto policial! Aunque privadamente y en ese improvisado foro nos dec&iacute;a que era una pena todo y que eso no era Bilbao (deb&iacute;a ser Roma, en un plano psico mental a&uacute;n por definir). La concejala de igualdad demostr&oacute; escaso conocimiento del colectivo: con al menos nueve ataques y siete muertos posibles en ocho meses sobre la mesa, compar&oacute; situaciones de discriminaci&oacute;n sin venir a cuento. Un chico cercano a la izquierda abertzale aprovech&oacute; para intentar impactar, con una apelaci&oacute;n a seguir follando en libertad, como si eso le rozara ni una oreja al alcalde cual tremenda declaraci&oacute;n antisistema. Recuerdo haber protestado contra la asociaci&oacute;n encargada del Bilbao Bizkaia Harro, ausente de la reuni&oacute;n, que, estando en mayo y a un mes de la celebraci&oacute;n del 28J, ante la posibilidad de que la imagen de destino 'LGTBIAQ+ friendly' de la ciudad se hundiera, hab&iacute;a emitido un comunicado pidiendo que no se hablara del tema, permaneciendo tranquilos y dejando actuar a la polic&iacute;a. No hacer o decir nada mientras un asesino pululaba por las redes de la ciudad sonaba a armarizaci&oacute;n. Y s&iacute;, es cierto, desde las asociaciones pedimos denunciar siempre cualquier situaci&oacute;n y delito de odio, pero cualquiera con un poco de contacto con las escasas denuncias de delitos de odio por condici&oacute;n de orientaci&oacute;n o identidad de sexo/g&eacute;nero en la polic&iacute;a y, desgraciadamente, tambi&eacute;n en los juzgados, sabe que esto no es tan bonito como en la teor&iacute;a. La respuesta que obtuve es que dicha asociaci&oacute;n era privada y la iniciativa les correspond&iacute;a a ellos, a pesar de que se tratara de un contrato espec&iacute;fico firmado por el ayuntamiento con la misma, y el comunicado dijera &ldquo;Bilbao&rdquo; en caracteres bien grandes. Acabada la reuni&oacute;n, transcurrida entre el infortunio y la verg&uuml;enza, s&oacute;lo una concejala se acerc&oacute; y mostr&oacute; solidaridad y dio condolencias, aunque de manera privada. De todo ello saqu&eacute; una buena cosa: un largo paseo y conversaci&oacute;n que tras el estupor vivido nos result&oacute; muy necesario a m&iacute; y a quien hoy es un buen amigo joven y militante de la causa; a veces me parece que el alcalde (&iexcl;saludos!) nos hizo un favor. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>ROMA (coda). </strong>En 'M&aacute;s all&aacute; del bien y del mal', Nietzsche proclama su reconocido aforismo sobre el abismo: &ldquo;si miras fijamente el abismo durante mucho tiempo, el abismo tambi&eacute;n mira dentro de ti&rdquo;. Creo que esto le pas&oacute; m&aacute;s a Capote que a Lagioia. Siguiendo con frases c&eacute;lebres y t&oacute;picas, Capote mismo en 'M&uacute;sica para camaleones' proclama que &ldquo;la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero es sutil, pero brutal&rdquo;. Lagioia escribe muy bien, s&iacute;. La duda es si hace falta ver el abismo que s&oacute;lo cree haber mirado para llegar al arte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>BILBAO (fin). </strong>No consta p&uacute;blicamente intento alguno de llevar a una serie o un libro sobre la historia del asesino m&uacute;ltiple en la ciudad reservada y anodina y as&eacute;ptica y atl&aacute;ntica, algo que sin duda ser&iacute;a m&aacute;s probable en una ciudad de los vivos. Aquel Harro, salvo que fuera privadamente, no tuvo ning&uacute;n recuerdo por los muertos. A d&iacute;a de hoy, ninguna instituci&oacute;n con representaci&oacute;n en la ciudad lo ha hecho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Goio Borge]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/asesinos-hombres_132_13527946.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 19:46:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Asesinos de hombres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bizkaia,Bilbao,Asesinatos,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Modelo político y crisis ecosocial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/modelo-politico-crisis-ecosocial_132_12686879.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55314b1e-3936-45a7-a0e0-e167af2f7136_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Modelo político y crisis ecosocial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Tener dudas enormes sobre nuestro futuro en el planeta por cuestiones medioambientales es lo debido; además de su dificultad intrínseca, un discurso anticientífico está instalado en el poder de países muy influyentes y es muy presente en la política de prácticamente todos"</p></div><p class="article-text">
        Vivimos una edad de oro de la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica sobre la naturaleza. Aunque en dicha reflexi&oacute;n subyace un conflicto tradicional de la filosof&iacute;a, el choque entre cultura (o tecnolog&iacute;a) y naturaleza (o biolog&iacute;a), es el cambio, crisis o emergencia clim&aacute;tica, que afecta ya a multitud de campos, su principal motivaci&oacute;n actual. Sus potenciales consecuencias para la vida humana, incluso para la supervivencia de la especie, apela l&oacute;gicamente a la filosof&iacute;a, que, aunque lleva cincuenta a&ntilde;os en ello, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha eclosionado.
    </p><p class="article-text">
        La profusi&oacute;n de libros que se publican sobre el tema desborda a cualquiera, su inabarcabilidad es frustrante para quienes trabajan en el sector, y deja incompleta la visi&oacute;n generalista deseable. Adem&aacute;s, el gran n&uacute;mero de publicaciones tampoco asegura calidad. Hoy toca hablar de una reflexi&oacute;n que directamente se ofrece como filos&oacute;fica, publicada en una revista de esta especialidad, y diferenciada de libros de ensayo, de cifras ambientales, o de propuestas de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas relacionadas: se trata del estudio al respecto de la pensadora y escritora Irene G&oacute;mez-Olano y Romero <a href="https://filco.es/revista-filosofiaco-no-12/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en el n&uacute;mero 12 (marzo de 2025) de la revista 'Filosof&iacute;a &amp; Co' con el t&iacute;tulo &ldquo;&iquest;C&oacute;mo afrontar la crisis ecol&oacute;gica y social?&rdquo;</a>
    </p><p class="article-text">
        G&oacute;mez-Olano trabaja desde la teor&iacute;a filos&oacute;fica y pol&iacute;tica, considerando las macrocifras, y los efectos que cient&iacute;ficos y t&eacute;cnicos proporcionan. Subraya la conexi&oacute;n evidente e inevitable entre los avatares de la naturaleza y la calidad de vida, especialmente entre personas m&aacute;s desfavorecidas, y c&oacute;mo la crisis ecosocial que eso supone ampl&iacute;a, con un debate sobre justicia ambiental, el alcance de la reflexi&oacute;n. Es l&uacute;cido el enlace entre una paradoja de la modernidad (la tecnolog&iacute;a que creamos para poder dominar la naturaleza, pero tambi&eacute;n desarrollar e implantar formas culturales avanzadas de vida, es la misma tecnolog&iacute;a que a nivel global diezma nuestros recursos, calienta el planeta y puede destruirnos) y las implicaciones laborales y sociales que eso tiene de partida en los propios sectores tecnol&oacute;gicos. G&oacute;mez-Olano se adscribe a la idea de un capitalismo polimorfo que se adapta darwinianamente al entorno, y que ha completado el dise&ntilde;o de modelo de negocio adecuado. As&iacute;, ha dado su visto bueno, antes renuente, a una transici&oacute;n ahora econ&oacute;micamente interesada en la que ya est&aacute; posicionado, tanto en la explotaci&oacute;n de negocio como en convencimiento del regulador administrativo. Una l&oacute;gica que es visible, por haber sido muy evidente, en determinadas empresas energ&eacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Pero que sea l&uacute;cido no quiere decir que sea el &uacute;nico matiz existente o que otras visiones puedan existir siempre desde el reconocimiento del problema, porque, frente a posiciones negacionistas (no hacer nada considerando catastrofistas las previsiones y creyendo que la situaci&oacute;n revertir&aacute; por s&iacute; sola porque ya han existido otros cambios clim&aacute;ticos no antropog&eacute;nicos), la evidencia cient&iacute;fica actual es la principal respuesta. Pero incluso no haciendo nada, &ldquo;qu&eacute; hacer&rdquo; en esta cuesti&oacute;n afecta a la pol&iacute;tica, ya que incumbe a la globalidad humana, o a grandes comunidades concretas: a la poblaci&oacute;n de todo un pa&iacute;s, en general, dada la a&uacute;n vigente prevalencia, especialmente desgraciada para este tema, de los Estados como unidades pol&iacute;ticas decisorias.
    </p><p class="article-text">
        Las decisiones a tomar por la pol&iacute;tica no son f&aacute;ciles, y est&aacute;n sometidas a presiones enormes. Un caso muy atractivo, a modo de ejemplo molesto para el sistema, es c&oacute;mo conseguir que el decrecimiento suponga progreso econ&oacute;mico, dadas nuestras dificultades culturales en desligar la posesi&oacute;n del producto de sentimientos tan enraizados psicol&oacute;gicamente como la propiedad y hasta la felicidad, y la necesidad del cambio de costumbres antes de una regulaci&oacute;n legal al respecto. &iquest;Debe responder la pol&iacute;tica a esto? Posiblemente; el decrecimiento no est&aacute; consiguiendo entrar en una l&oacute;gica econ&oacute;mica, pero s&iacute; en una mec&aacute;nica de fin de civilizaci&oacute;n o de imperio, mediante una acci&oacute;n tan contundente como el brutal descenso de la natalidad en Occidente.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n de G&oacute;mez-Olano, atendiendo a la crisis ecosocial y su afecci&oacute;n a las rentas bajas, parte de lecturas marxistas. Cita a Gramsci: &ldquo;la clase trabajadora y los sectores populares deben mostrar la viabilidad de un gobierno de s&iacute; mismos y para s&iacute; mismos para construir hegemon&iacute;a, no solo generar un relato alternativo al del poder&rdquo;. Cuestiona que la democracia solo se pueda dar en &ldquo;coordenadas del capitalismo neoliberal&rdquo;. Y realiza un apasionado recorrido hist&oacute;rico sobre c&oacute;mo clases trabajadoras y pueblos originarios (principales afectados de la crisis) llevan en realidad 200 largos a&ntilde;os de lucha continuada por una participaci&oacute;n igualitaria en las decisiones pol&iacute;ticas, subrayando la contribuci&oacute;n de -como primera propuesta- los &ldquo;sistemas de consejos&rdquo; en los avances de estas clases de personas desfavorecidas en favor de reg&iacute;menes m&aacute;s democr&aacute;ticos pero opuestos a organizaciones del poder que conocemos y que (idea recogida de Mat&iacute;as Maiello) conseguir&iacute;an desligar democracia de liberalismo. Entre esos logros: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Comuna_de_Par%C3%ADs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Par&iacute;s, 1871</a>. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_rusa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rusia, 1917</a>. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_boliviana_de_1952" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bolivia, 1952</a>. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_h%C3%BAngara_de_1956" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hungr&iacute;a, 1956</a>. Pero&hellip; &iquest;fueron logros? Como suele suceder en estos casos, s&iacute;, pero para quienes no estaban all&iacute; y no sufrieron de manera directa, sino hist&oacute;rica y desplazada, el impulso revolucionario. Una segunda propuesta m&aacute;s frustrada en su ambici&oacute;n, pero m&aacute;s feliz en lo individual o peque&ntilde;o-comunitario es la &ldquo;huida del capitalismo&rdquo;. Sucede sin enfrentamiento, con el convencimiento de que el sistema acabar&iacute;a aplastando cualquier lucha directa. La huida del capitalismo se organizar&iacute;a en forma de islas ecosociales como resistencia, pero abandonar&iacute;a la lucha global.
    </p><p class="article-text">
        Llegados aqu&iacute; es inevitable pensar en que la discusi&oacute;n, al profundizar en lo te&oacute;rico pol&iacute;tico, se ha desviado del an&aacute;lisis ambiental y ha ca&iacute;do en apelar al idealismo social o al estoicismo cl&aacute;sico. Creo que es un error del diagn&oacute;stico, que est&aacute; planteado de manera humanista y &uacute;til intelectualmente, pero su aplicabilidad en la urgencia es dudosa. La resoluci&oacute;n de &ldquo;lo clim&aacute;tico&rdquo; ha de ser necesariamente cooperadora, aunque pueda existir resistencia civil y tambi&eacute;n apoyo jur&iacute;dico cuando suceden atropellos ecosociales, pero resulta extra&ntilde;a la idealizaci&oacute;n de soluciones en ausencia de un regulador cuando nadie con experiencia y conocimiento de causa en el llamado sector medioambiental puede defender con argumentos que las transiciones y mejoras en los objetivos ambientales se hayan conseguido gracias a la l&oacute;gica oferta-demanda del capitalismo. De hecho, la gesti&oacute;n de residuos es, por poner un ejemplo relevante, profundamente antiintuitiva para el sistema capitalista: se paga por materiales que tienen escaso valor, se transportan de modo poco operativo o eficaz, las empresas &ldquo;proveedoras&rdquo; de materias primas residuales en realidad desean servir menos material a sus &ldquo;clientes&rdquo; del que les env&iacute;an en cualquier momento, y su objetivo final ser&iacute;a disponer de procesos completamente &ldquo;zero waste&rdquo; y no generar esas materias primas residuales de su producci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se implanta un sector industrial as&iacute; en el sistema neoliberal? &Uacute;nica y exclusivamente por restricci&oacute;n legal y desde una organizaci&oacute;n colectiva de fuerza suficiente para conseguirlo, incluyendo ah&iacute; la legitimidad p&uacute;blica pero tambi&eacute;n una pol&iacute;tica de apoyo inversor, investigador y log&iacute;stico (es decir, una organizaci&oacute;n tambi&eacute;n cooperadora). Una restricci&oacute;n legal que hoy, por otra parte, presenta un car&aacute;cter gigantesco, un &ldquo;tsunami de legislaci&oacute;n&rdquo; que con frecuencia se torna inabarcable y que ciertamente introduce otros problemas y que tambi&eacute;n comete errores. La pregunta es inevitable: &iquest;decaer&iacute;a esto en manos de la revoluci&oacute;n ecosocial, o, sin ser tremendista, de los sistemas de consejos que separaran democracia de liberalismo econ&oacute;mico? &iquest;Por qu&eacute; mecanismo se sustituir&iacute;a, c&oacute;mo confiar&iacute;amos en nueva regulaci&oacute;n, c&oacute;mo entender&iacute;a el nuevo sistema la peculiaridad del procom&uacute;n que anida en c&oacute;mo el ser humano, individual y colectivamente, afronta la acci&oacute;n y relaci&oacute;n con su entorno? Y si no decae, pero s&iacute; lo hace la estructura y log&iacute;stica actuales, &iquest;c&oacute;mo y por qu&eacute; se ejecutar&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a y organizaci&oacute;n pol&iacute;ticas a&uacute;n vigentes, mientras los neofascismos no la hundan deliberadamente aprovechando la inacci&oacute;n y el desencanto a que nos apelan, son profundamente estatales, y s&oacute;lo el Estado podr&iacute;a ser la forma organizada de encarnar una cooperaci&oacute;n tan transaccional como el que exige el desaf&iacute;o. Una organizaci&oacute;n que en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos ser&iacute;a interesante que tuviera caracter&iacute;sticas federalizantes como forma de escucha y acceso de los territorios. En t&eacute;rminos econ&oacute;micos, los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea tienen porcentajes elevados, incluso superiores al 50% de su PIB, en manos del Estado, y esto no encaja bien con el an&aacute;lisis sobre el capitalismo neoliberal feroz. S&iacute;, puede existir un Estado canibalizado por el neoliberalismo, que es similar a lo que ya dec&iacute;a Marx del contrato social usado como instrumento de enga&ntilde;o al trabajador por el influyente poder econ&oacute;mico del capital. Tambi&eacute;n podemos inferir del conocimiento hist&oacute;rico que un exceso de pol&iacute;ticas estatalistas aunque en teor&iacute;a cooperadoras necesariamente se pervierten en el ejercicio de su acci&oacute;n, y que la isla ecosocial, al crecer, tal vez llegara de manera inevitable a situaciones de corrupci&oacute;n de la democracia. John Stuart Mill defend&iacute;a en sus &ldquo;Cuadernos sobre el socialismo&rdquo; que era imposible que el sistema socialista funcionara en comunidades grandes, que requer&iacute;a un sacrificio personal de grand&iacute;simo compromiso y que eso solo se pod&iacute;a dar en comunidades de individuos que se conoc&iacute;an y respetaban personalmente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, repitamos, el problema, adem&aacute;s de sus afecciones locales, tiene una innegable escala global. Son necesarias estructuras, protocolos y metodolog&iacute;as que afectan, influencian y son competencia de las fuerzas m&aacute;s globales posibles, y es necesario que act&uacute;en con diligencia y prontitud, pero tambi&eacute;n di&aacute;logo con los territorios (todos) afectados. Esas fuerzas hoy son los Estados, cuyos organismos reguladores del medio ambiente est&aacute;n en efecto sometidos a presiones relevantes y pueden acabar por no ser lo debidamente cooperadores en el significado completo que estamos dando a esta palabra. Existen, adem&aacute;s, Estados (o gobiernos que los rigen) deliberadamente no cooperadores ni medioambientalmente redistributivos, algo que es en s&iacute; consecuencia necesaria de la aplicaci&oacute;n de la econom&iacute;a circular o la transici&oacute;n ecol&oacute;gica a la escala global. O tan profundamente centralistas que olvidan las escalas locales que deben considerar. Pero un Estado as&iacute; comete un error conceptual de bulto sobre su propia raz&oacute;n de ser. Empieza, por as&iacute; decir, una dial&eacute;ctica que da razones al an&aacute;lisis ecomarxista que le va a combatir en ese caso con argumentos ciertos.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto no significa una confianza ciega ni una idealizaci&oacute;n del poder regulador, y de hecho la fuerza de los sistemas de consejos no debe ni mucho menos despreciarse en su aportaci&oacute;n y control del sistema. Formar comit&eacute;s de &eacute;tica multisociales para afrontar la profundidad de las acciones medioambientales es una idea acorde con las &eacute;ticas aplicadas que defiende Adela Cortina; hay pocos campos m&aacute;s aplicados que el medio ambiental. No es que no existan intentos en distintas escalas, de los comit&eacute;s ambientales de cualquier escuela o instituto (relevantes en cuanto a formaci&oacute;n y sensibilizaci&oacute;n desde la educaci&oacute;n) a la gran escala internacional del llamado panel IPCC, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim&aacute;tico, que est&aacute; obligado a recoger toda publicaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre el tema, a analizarla y organizarla y extraer el conocimiento debido, reuniendo a los Estados que lo conforman. El IPCC es un organismo cient&iacute;fico, pero tiene un car&aacute;cter necesariamente multisocial por la participaci&oacute;n de casi 200 pa&iacute;ses en el mismo, lo que asegura una diversidad de todo tipo en necesidades e intereses. El IPCC no legisla ni obliga ni tiene capacidad ejecutiva de hacerlo; pero s&iacute; crea opini&oacute;n justificada y obviamente prologa a las obligaciones legales y objetivos ambientales que acabar&iacute;an aplic&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        El IPCC es un ejemplo medi&aacute;tico internacional. La cantidad de organismos ambientales de cualquier estado occidental, en un formato de comisiones mixtas especializadas en las diferentes &aacute;reas del tema es relevante. En la <a href="https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/organismos-y-organizaciones.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina web del Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica y el Reto Demogr&aacute;fico pueden consultarse</a> varios de ellos, y comprobar que, bajo la presencia relevante y organizadora del Estado, no es rara la participaci&oacute;n de expertos de organismos cient&iacute;ficos o centros tecnol&oacute;gicos. Existen incluso links a organizaciones ecologistas relevantes en la informaci&oacute;n, pero no se observa ciertamente una conexi&oacute;n profunda ni parece aprovecharse bien la capacidad de, al menos, organizar federalmente la discusi&oacute;n. La participaci&oacute;n p&uacute;blica se produce en los procesos de revisi&oacute;n de proyectos de ley previstos en la legislaci&oacute;n. Deber&iacute;a verse m&aacute;s como oportunidad que como limitaci&oacute;n, pero se puede reconocer que supone tambi&eacute;n una barrera para la aportaci&oacute;n de mucha sociedad interesada. La acci&oacute;n ambiental suele demostrar adem&aacute;s la gran necesidad de dar facilidades a las personas usuarias y consumidoras, adem&aacute;s de ciudadanas, para conseguir su necesaria participaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo profundamente apegado al territorio que tiene lo ambiental deber&iacute;a popularizar o fomentar la creaci&oacute;n de juntas ambientales de barrio o de municipio, que fueran generalistas en su composici&oacute;n y m&aacute;s amplias que las debidas a las asociaciones. Que incluyan ciudadan&iacute;a y organizaciones ecologistas, pero tambi&eacute;n, y necesariamente, administraci&oacute;n y empresa adscritas al territorio, y que aconsejen, soliciten, estudien y documenten, cooperen, y consideren el terreno pol&iacute;tico de influencia. Que pudiera incluso basarse en modelos federales de organizaci&oacute;n, pues lo local no supone que otros territorios no dispongan de experiencia y conocimiento de inter&eacute;s para el territorio propio. Ser&iacute;a un ideal pol&iacute;tico que adem&aacute;s consensuaran a partir de una conversaci&oacute;n honesta donde todas las sensibilidades fueran acogidas o recogidas, incluso aquellas que no desean participar o que se conozca su participaci&oacute;n. No se trata de un planteamiento ingenuo, es obvio que en muchos casos la relaci&oacute;n entre asociaciones ecologistas, ciudadan&iacute;a, administraci&oacute;n y empresas resulta un imposible, y es una puerta cerrada en muchos &aacute;mbitos. Al contrario, intenta ser pragm&aacute;tico aprovechando lo existente: la experiencia tambi&eacute;n indica que ninguna de esas categor&iacute;as es perfectamente estanca en un &uacute;nico modo de actuaci&oacute;n ambiental. Hay casos de &eacute;xito en los que mirar sin idealizaciones, frente a los errores tambi&eacute;n cometidos.
    </p><p class="article-text">
        Subrayar el reformismo de la conversaci&oacute;n honesta como planteamiento ideol&oacute;gico m&aacute;s idealista puede resultar parad&oacute;jico, pero, en la urgencia y la globalidad, los sistemas de consejos propuestos por G&oacute;mez-Olano s&oacute;lo servir&iacute;an en esa pr&aacute;ctica y no como un sustituto del Estado. La complejidad ambiental o clim&aacute;tica globales supera adem&aacute;s cualquier visi&oacute;n f&aacute;cilmente postulable en la actualidad sobre c&oacute;mo hacer verdaderamente sostenible la vida de los miles de millones de seres humanos del planeta. Tener dudas enormes sobre nuestro futuro en el planeta por cuestiones medioambientales es lo debido; adem&aacute;s de su dificultad intr&iacute;nseca, un discurso anticient&iacute;fico est&aacute; instalado en el poder de pa&iacute;ses muy influyentes y es muy presente en la pol&iacute;tica de pr&aacute;cticamente todos (y el desaliento y desconcierto que busca tiene donde crecer en un sistema cient&iacute;fico complejo). Pero no creo que seamos incapaces de avanzar: es cierto que <a href="https://news.un.org/es/story/2025/08/1540332" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medi&aacute;ticamente hemos conocido que no ha sido posible alcanzar un acuerdo global sobre los pl&aacute;sticos</a> que ya forman parte incluso de nuestro cuerpo. Pero a la par, y sin que lo conoci&eacute;ramos, el <a href="https://www.pactomundial.org/noticia/cumbre-oceanos-niza-2025-conclusiones-onu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tratado de las Naciones Unidas para la Protecci&oacute;n de la Biodiversidad Marina de las Zonas de Alta Mar ha avanzado en su ratificaci&oacute;n en la reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Oc&eacute;anos de 2025</a> celebrada en Niza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Goio Borge]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/modelo-politico-crisis-ecosocial_132_12686879.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2025 19:23:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Modelo político y crisis ecosocial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecología,Marxismo,Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para salir de la batalla cultural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/salir-batalla-cultural_132_11694445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fcfd1070-a8a2-4d73-8bda-2016ef5fd752_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para salir de la batalla cultural"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Cuál es el límite entre la libertad de expresión, la incorrección política, la mala educación y la ofensa? Las propias leyes, y su aplicación, de nuestro país demuestran que no es un debate cerrado"</p></div><p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa alemana Svenja Flassp&ouml;hler ha publicado recientemente un libro titulado 'Sensible. Sobre la sensibilidad moderna y los l&iacute;mites de lo tolerable'. Por este motivo concedi&oacute; una entrevista en el <a href="https://filco.es/revista-filosofiaco-no-6/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n&ordm; 6 de la Revista Filosof&iacute;a &amp; Co</a>, publicada en septiembre de 2023, y realizada por Irene G&oacute;mez-Olano. La fil&oacute;sofa focaliza su pensamiento en un tema que ata&ntilde;e a toda la sociedad, que est&aacute; constantemente presente en los medios de comunicaci&oacute;n y en declaraciones de muchas personas, y que se relaciona directamente con la libertad de expresi&oacute;n. Lo formula as&iacute;: no hay ninguna duda de que la sensibilidad ajena se debe tener en cuenta hoy m&aacute;s que nunca en la relaci&oacute;n entre seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; ha sucedido esto? &iquest;Es bueno o malo, o, al menos mejor o peor que cuando la sensibilidad ajena no era tan relevante en los discursos p&uacute;blico o privado?
    </p><p class="article-text">
        Parece existir cierto consenso en que la causa inmediata de este hecho es la defensa de la diversidad de colectivos, grupos o identidades que han sido hist&oacute;ricamente maltratadas. Las personas de estos grupos se han educado, han estudiado su historia, y, respondiendo a la dignidad reconocida a los individuos en la postmodernidad, se han hecho fuertes en la reivindicaci&oacute;n de sus derechos civiles, incluidos el honor y el respeto, y, al apelar a la mejora moral de la sociedad, tambi&eacute;n en el lenguaje como herramienta de creaci&oacute;n de discurso y de ejercicio de poder. As&iacute;, ponen a la sociedad frente a un espejo contradictorio: el de la dignidad igualitaria de todos los ciudadanos frente al uso del lenguaje en libertad completa.
    </p><p class="article-text">
        Hablar&eacute; ahora de experiencias personales: en dos episodios p&uacute;blicos recientes me he sentido molesto e incluso ofendido por un uso deshumanizador del lenguaje en entornos digamos protegidos como son las presentaciones de libros. Las expongo para entender c&oacute;mo vive este tema un hombre cishomosexual de mi edad, y c&oacute;mo puede cambiar seg&uacute;n haya sido su crecimiento personal y el contexto de su educaci&oacute;n. Se trata, como dec&iacute;a, de la presentaci&oacute;n de dos libros de an&aacute;lisis pol&iacute;tico y social.
    </p><p class="article-text">
        El primero versaba sobre la historia del populismo desde los a&ntilde;os treinta del siglo pasado, estableciendo una l&iacute;nea de estudio de paralelismos y diferencias entre estas tendencias en la pol&iacute;tica europea de hace cien a&ntilde;os, y la situaci&oacute;n pol&iacute;tica mundial actual en la que el populismo vuelve a estar presente. Durante el coloquio un asistente pregunt&oacute; al autor por las razones espec&iacute;ficas del populismo hoy. El autor respondi&oacute; mencionando el neoliberalismo, la cultura individualista potenciada por las nuevas tecnolog&iacute;as, y una categor&iacute;a a la que llam&oacute; el &ldquo;encierro identitario&rdquo;. Fue espec&iacute;fico, hizo una pausa grave, mir&oacute; con seriedad a la escasa audiencia, y deletre&oacute;, separando las letras: L - G - T - B - I, como si mencionara un horror definitivo. Inform&oacute; que al adscribirse a este tipo de identidades los individuos se aislaban en s&iacute; mismos, eran incapaces de entender otras realidades, eran claramente carne de ca&ntilde;&oacute;n del nuevo populismo.
    </p><p class="article-text">
        En mi cabeza surgieron entonces varias contradicciones que tal vez debiera haber respondido en p&uacute;blico. Que por ejemplo hay m&aacute;s votantes de los populismos que poblaci&oacute;n LGTBI, que &eacute;sta es pol&iacute;ticamente muy heterog&eacute;nea o que fen&oacute;menos como los hombres 'incel' se acercaban m&aacute;s al perfil que dibujaba que las personas LGTBI. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Incel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esto dice Wikipedia de estos hombres</a>:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;incel (acr&oacute;nimo de la expresi&oacute;n inglesa involuntary celibate, 'celibato involuntario') es una subcultura que se manifiesta como comunidades virtuales de hombres que dicen ser incapaces de tener relaciones rom&aacute;nticas y relaciones sexuales con mujeres, como ser&iacute;a su deseo. Las discusiones que se producen en los foros inceles se caracterizan por el resentimiento, la misantrop&iacute;a, la misoginia y la apolog&iacute;a de la violencia contra las mujeres y contra los hombres que se suponen sexualmente activos. El Southern Poverty Law Center describi&oacute; la subcultura como 'parte del ecosistema de la supremac&iacute;a masculina presente en internet' que se incluye en su lista de grupos de odio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, este primer libro hablaba del nazismo, cuya violencia se inici&oacute; con la deshumanizaci&oacute;n del otro mediante el lenguaje, seg&uacute;n describi&oacute; Klemperer. A mucha gente le disgusta el acr&oacute;nimo LGTBI, tambi&eacute;n dentro del propio colectivo. Les parece fr&iacute;o, excesivamente pol&iacute;tico, y, en efecto, compartimentalizador, incluso algo en lo que no se reconocen, que no apela a su historia, a sus sentimientos, a su posici&oacute;n en su entorno. Pero su sencillez y accesibilidad son fehacientes instrumentos pol&iacute;ticos. Las personas representadas por las letras T e I lo dicen: su visibilizaci&oacute;n pol&iacute;tica antidiscriminatoria en todo el mundo empieza con su menci&oacute;n continuada dentro del acr&oacute;nimo y la mayor dificultad por parte de la sociedad, para dirigirse a elles por t&eacute;rminos o palabras que consideraban despreciativos. Que cuando un pol&iacute;tico se enfrenta al acr&oacute;nimo se ve obligado a mirarles (este &ldquo;mirarles&rdquo; no es le&iacute;smo). L&oacute;gicamente, a este autor, por debajo de un an&aacute;lisis sociopol&iacute;tico f&aacute;cil, le asoma un orgullo: no est&aacute; seguramente en contra de los derechos de nadie, pero cree que no tienen por qu&eacute; usar estrategias de politizaci&oacute;n (o empoderamiento, o visibilizaci&oacute;n, o todas ellas) que le molestan, ni denominarse de un modo que a &eacute;l le disgusta. Como consecuencia, se revuelve contra la causa y acusa de un &lsquo;crimen&rsquo; no cometido.
    </p><p class="article-text">
        El segundo libro a cuya presentaci&oacute;n acud&iacute; en apenas una semana versaba sobre Euskadi como realidad sociopol&iacute;tica &ldquo;decente&rdquo; en la actualidad. El tema se centraba en la batalla del relato del fin del terrorismo y sus afecciones en la sociedad actual, pero tambi&eacute;n buscaba analizar lo social y sus problem&aacute;ticas. El entorno era muy pol&iacute;tico, y el autor hizo dos veces, muy preocupado, una observaci&oacute;n sobre lo que le parec&iacute;a un tema olvidado del debate p&uacute;blico; estaba alarmado porque, inexplicablemente, la gente no habla de ello en los caf&eacute;s ni en la calle: &ldquo;lo trans&rdquo;. Le resultaba inexplicable que no se estuvieran discutiendo de continuo las consecuencias de la aprobaci&oacute;n de estas leyes. Visto que en el turno de preguntas nadie parec&iacute;a coger el guante, subi&oacute; la apuesta y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;lo trans&rdquo; forma parte de un inter&eacute;s legislativo de car&aacute;cter leninista con indisimulado anhelo de control de la poblaci&oacute;n. Este autor es un antiguo pope de la pol&iacute;tica vasca muy conocido hace treinta a&ntilde;os, y se dedica ahora al an&aacute;lisis pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, para este polit&oacute;logo, al que no se le conoce activismo ni obra anterior centrada en los estudios de g&eacute;nero o los asuntos de los derechos de las minor&iacute;as sexuales, y que presenta un libro sobre la sociedad vasca y el relato del fin del terrorismo, las personas LGTBI, de repente, se han convertido en un factor clave en el marco actual al adquirir derechos bajo las formas de una dictadura comunista. La falta de contexto hist&oacute;rico es enorme y convierte el argumento en un delirio: en cincuenta a&ntilde;os de presencia pol&iacute;tica en las calles, menos en los parlamentos, no es que todo haya sido precisamente colaboraci&oacute;n de los gobiernos y la sociedad hacia el colectivo en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles, como fue por ejemplo el estigma especialmente sangrante que supuso el VIH.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, en una semana, y simplemente por intentar escuchar algo de teor&iacute;a y an&aacute;lisis pol&iacute;tico, me encontr&eacute; con que los derechos LGTBI se relacionaban a la par con el anarcocapitalismo libertario y el totalitarismo sovi&eacute;tico. No est&aacute; mal.
    </p><p class="article-text">
        Estas demonizaciones a lo desconocido, a lo que rompe el marco establecido por argumentos que no parecen de clase, no son nuevas: se trata por ejemplo del mismo mantra antifeminista de principios del siglo XX, seg&uacute;n el cual las mujeres quitaban el trabajo a los obreros, practicado ahora por escritores varones blancos supuestamente progresistas, de cierta edad, generacionalmente desnortados y que, bajo un perfil analista, resultan profundamente iliberales. Pero tambi&eacute;n me mir&eacute; a m&iacute; mismo, porque todas estas palabras me incomodaron profundamente. No me atrev&iacute; a responder en vivo, en parte por sorpresa, en parte por la facilidad del se&ntilde;alamiento en p&uacute;blico. Lo hice semanas m&aacute;s tarde en un art&iacute;culo de opini&oacute;n, que parec&iacute;a un modo adecuado: responder a escritores con un texto que probablemente no hayan le&iacute;do, porque no di oportunidad de mencionar sus nombres ni sus t&iacute;tulos, qued&aacute;ndome as&iacute; en el filo entre la cancelaci&oacute;n (para la que no tengo poder) y la publicidad (que tampoco quiero hacer).
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora he explicado mi estado, pero en realidad yo nunca he tenido la piel fina a la hora de aguantar excesos verbales que inevitablemente he vivido como hombre gay, y que no ha sido raro que respondiera, alguna vez incluso con posible peligro hacia m&iacute;. Y en realidad disfruto entre 'cisheteros' (por supuesto, no cualesquiera) de formas y chistes de 'mariquitas', que con frecuencia soy yo el que narra (de nuevo, por supuesto, no delante de cualquiera), y no considero precisamente que traicione a nadie por ello. Pero &iquest;acaso tengo ahora menos paciencia? &iquest;Por viejo? &iquest;Porque estoy m&aacute;s sensible? &iquest;Porque los tiempos han cambiado y tras las reivindicaciones #MeToo y #MeQueer no me da la gana mirar simplemente con desd&eacute;n si es que acaso veo una intenci&oacute;n claramente agresiva? No, esto no eran precisamente chistes. Igual no ten&iacute;a la piel m&aacute;s dura antes, igual antes simplemente asum&iacute;a un rol social no sometido pero individualista.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;tan fuerte es el poder de la palabra, de la expresi&oacute;n, de la denominaci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;l es el l&iacute;mite entre la libertad de expresi&oacute;n, la incorrecci&oacute;n pol&iacute;tica, la mala educaci&oacute;n y la ofensa? Las propias leyes, y su aplicaci&oacute;n, de nuestro pa&iacute;s demuestran que no es un debate cerrado. Me propuse buscar las fuentes originarias, y acud&iacute; a John Stuart Mill, autor de 'Sobre la libertad'. Y &iquest;qu&eacute; dice el fil&oacute;sofo liberal, hace 175 a&ntilde;os? Pues estoy tentado de decir que casi lo toca todo&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        (1/6) &ldquo;Imponer silencio a la expresi&oacute;n de una opini&oacute;n constituye un robo a la especie humana, a la posteridad tanto como a la generaci&oacute;n existente, a los que se apartan de esa opini&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s que a los que la sostienen.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        (2/6) &ldquo;La libertad completa de contradecir y desaprobar nuestra opini&oacute;n es la condici&oacute;n necesaria para que podamos afirmar su certeza en la pr&aacute;ctica de la vida; el hombre no puede por ning&uacute;n otro procedimiento tener la seguridad racional de que posee la verdad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir, sin una opini&oacute;n contraria o al menos discordante no encontrar&aacute;s modo de confrontar tus ideas. A pesar de aparentar una clasificaci&oacute;n dicot&oacute;mica que pudiera llevar a una gram&aacute;tica de identidad por oposici&oacute;n, no deja de ser cierto que un mundo ideal en que todo el mundo piensa lo mismo no incluye, consuetudinariamente, la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        (3/6) &ldquo;El hombre es capaz de rectificar sus equivocaciones por la discusi&oacute;n y la experiencia. No por la experiencia solamente: es necesaria la discusi&oacute;n para mostrar c&oacute;mo debe interpretarse la experiencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        O, dicho de otro modo, no aprender&aacute;s sin un sentido cr&iacute;tico aplicado a lo que son tus postulados. Esto imbrica racionalismo y empirismo en tradici&oacute;n kantiana.
    </p><p class="article-text">
        (4/6) &ldquo;Que la verdad triunfa siempre de la persecuci&oacute;n es una de esas mentiras que se alegan y que los hombres se repiten los unos a los otros hasta llegar a convertirse en lugares comunes que rechaza toda experiencia. La historia nos muestra a la verdad constantemente reducida al silencio por la persecuci&oacute;n, y si no desaparece del todo puede retrasarse cuando menos algunos siglos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, deseng&aacute;&ntilde;ate: la verdad no prevalece por s&iacute; misma. Bajo el argumento se desliza la responsabilidad del lector si no defiende activamente la verdad, y contiene un prurito moral, pero al modo del imperativo kantiano: exige sin considerar el conocimiento de las condiciones del entorno. 
    </p><p class="article-text">
        (5/6) &ldquo;En cuanto a lo que se entiende com&uacute;nmente por discusi&oacute;n sin l&iacute;mite alguno, a saber, las invectivas, los sarcasmos, los ataques personales, etc... La denuncia de estos procedimientos ser&iacute;a mejor acogida si se propusiese prohibirlos para siempre y por igual para ambas partes. La injusta ventaja que puede obtener una opini&oacute;n discutiendo de esta manera perjudica casi &uacute;nicamente a ella m&aacute;s que a sus contrarias. El medio m&aacute;s reprobado que puede emplearse en una pol&eacute;mica es estigmatizar como hombres peligrosos e inmorales a los que profesan la opini&oacute;n contraria.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil estar de acuerdo, pero esto depende de los recursos de cada uno para su defensa ante los ataques verbales. Mill describe un ideal, sin reflexionar sobre la igualdad de condiciones de quienes vierten opiniones y quienes son objeto de estas: no todo el mundo tiene altavoz o micr&oacute;fono o habilidad para responder a los ataques. No es lo mismo la invectiva entre pol&iacute;ticos en una (esperable) situaci&oacute;n de igualdad entre pares, que si una de las partes no es capaz de dar respuesta. Porque se siente dolido injustamente, porque responder supone un sacrificio que para el contrario no existe, porque se encuentra en situaci&oacute;n de debilidad. El mundo real es dif&iacute;cil para quien tiene estos recursos. Para el que no los tiene, esta discusi&oacute;n sin l&iacute;mite es un sue&ntilde;o, un imposible. <a href="https://www.acantilado.es/catalogo/el-arte-de-tener-razon/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No todo el mundo es Schopenhauer</a>.
    </p><p class="article-text">
        (6/6) &ldquo;Por esto el inter&eacute;s de la verdad y la justicia reclama con urgencia prohibir el uso de un lenguaje insultante; y, aun si fuese preciso escoger, ser&iacute;a mucho m&aacute;s &uacute;til reprobar los ataques ofensivos contra las creencias libres que contra la religi&oacute;n del Estado. Es evidente, sin embargo, que ni la ley ni la autoridad tienen que intervenir en estas prohibiciones, y que el juicio de la opini&oacute;n deber&iacute;a determinarse, en cada caso, por las circunstancias de cada momento. Debe condenarse a un hombre, cualquiera que sea el punto, siempre que en su alegato se trasluzca la falta de buena fe, la malignidad, la hipocres&iacute;a o la intolerancia del sentimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; la confianza de Mill en la opini&oacute;n p&uacute;blica es excesiva, aferrada a la tendencia brit&aacute;nica que considera la presi&oacute;n social -siempre buena, cuando no lo es- por encima de la legal -siempre mala, cuando tampoco-. No es que &eacute;l mismo no viviera la s&aacute;tira o que la situaci&oacute;n pol&iacute;tica bajo la aparente estabilidad victoriana no tuviera sus polarizaciones. Pero tambi&eacute;n escribe antes del uso indiscriminado y polarizador, cuando no deshumanizante, de la propaganda tecnificada del siglo XX y de la postverdad del siglo XXI: hay entornos para los que la buena fe es algo inentendible, inocuo, una frusler&iacute;a in&uacute;til... &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s le da la buena fe de nadie a los mentirosos, populistas o totalitaristas de objetivos espurios?
    </p><p class="article-text">
        Mill ahora se baja del anterior imperativo sobre la verdad: la respuesta global es imposible y la &eacute;tica del acto debe considerar las circunstancias en que el acto se ejecuta. Probablemente y dado lo general de su discurso, Mill tiene en mente la consideraci&oacute;n a la afecci&oacute;n utilitarista de la libertad individual, y a&ntilde;ade un matiz relativista que permite seguir adelante ante las condiciones cambiantes del mundo. Bueno, no est&aacute; mal algo de sensibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Termino con dos puntos:
    </p><p class="article-text">
        Hace poco escrib&iacute; un texto sobre un libro que trataba de la discapacidad (<a href="https://www.goioborge.com/sin-partido-de-futbol/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). Lo compart&iacute; en mis redes y grupos y en este caso lo hice con personas que s&eacute; que trabajan en este tema con cierto grado de involucraci&oacute;n. A pesar de que c&oacute;mo llamar a las personas con discapacidad es un tema de actualidad debido a la modificaci&oacute;n que se ha realizado en la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola para eliminar el t&eacute;rmino &lsquo;disminuidos&rsquo;, en el texto se col&oacute; un &lsquo;mujeres discapacitadas&rsquo;. Bueno, &eacute;ste es el mensaje que recib&iacute; por parte de una lectora del texto:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por fa GoioBorge cambia mujer discapacitada por mujer CON discapacidad!!!! Como mujer con discapacidad me flagela y me hace estremecer&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se recibe un mensaje de este dolor, pienso que la &uacute;nica actitud posible es la disculpa, el admitir el desconocimiento o el error, y la modificaci&oacute;n. Y que eso no atenta contra la libertad de expresi&oacute;n, sino que ayuda a una mejor integraci&oacute;n de quienes, por sus caracter&iacute;sticas o por sus recursos, tienen menos acceso a poder expresarse. Creo que el ejemplo vivido en mis propias palabras es &uacute;til para entender que esto es una cadena que involucra a toda la sociedad, y que ante la presencia y la queja de la persona discriminada que alza la voz debe prevalecer el reconocimiento de la dignidad, y la admisi&oacute;n de que el lenguaje, s&iacute;, es modificable en favor de un mejor reparto de su poder. Ni la comunicaci&oacute;n se pierde ni tampoco es censura, pues en mi mano estaba no cambiarlo. No se trataba tampoco de una reducci&oacute;n de la variedad &lsquo;art&iacute;stica&rsquo; de un texto, puesto que &eacute;ste no conten&iacute;a contexto de reproducci&oacute;n de realidad.
    </p><p class="article-text">
        Mi punto final quiere volver a la autora que mencionaba al principio de este texto. Flassp&ouml;hler habla del dolor de las heridas que tenemos y que nos conmocionan, como aquellas que hacen que el lenguaje nos haga da&ntilde;o. Transmito aqu&iacute; las palabras de la autora en la entrevista arriba mencionada:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi libro se desarrolla un di&aacute;logo ficticio entre Nietzsche y Emmanuel L&eacute;vinas. Lo importante para m&iacute; era, entre otras cosas, dar la importancia de la ubicaci&oacute;n desde la que se habla. Nietzsche, que no pertenec&iacute;a a ning&uacute;n grupo marginado y no sufri&oacute; persecuciones ni amenazas, abogaba por tolerar las experiencias dolorosas y crecer con las crisis. Pero el pensamiento de L&eacute;vinas tiene otro punto de partida. L&eacute;vinas era jud&iacute;o. Su familia fue asesinada en el Holocausto. Con un trauma as&iacute; no pod&iacute;a desarrollar una filosof&iacute;a como la de Nietzsche, de modo que tambi&eacute;n la herida ten&iacute;a para &eacute;l un sentido totalmente distinto: hay que dejarla abierta en aras del recuerdo, que tal crimen contra la humanidad no vuelva a repetirse jam&aacute;s. &iquest;Qu&eacute; se desprende de ello para nuestra &eacute;poca actual? Evidentemente, nosotros, como sociedad y como comunidad internacional, debemos procurar que un crimen como el Holocausto nunca vuelva a producirse. Y, por supuesto, tambi&eacute;n hemos de intentar que las personas no sufran discriminaciones racistas o sexistas. L&eacute;vinas nos puede servir aqu&iacute; como referencia. Pero, por otro lado, y aqu&iacute; es donde entra Nietzsche, no podemos preservar a las personas de todos los sentimientos desagradables. Tal y como expongo en mi libro, la noci&oacute;n de trauma se ha vuelto muy amplia y tambi&eacute;n se ha subjetivado. Se considera traum&aacute;tico lo que da&ntilde;a la integridad personal. Pueden ser palabras, una mirada malintencionada, un indeseado roce en la rodilla en el bar de un hotel... &iquest;C&oacute;mo va a proteger la sociedad a las personas de todas las experiencias desagradables sin privarlas de su libertad? Por tanto, la cuesti&oacute;n central es: &iquest;cu&aacute;ndo debemos cambiar las estructuras sociales, seg&uacute;n L&eacute;vinas, y cu&aacute;ndo debemos trabajar en nosotros mismos, seg&uacute;n Nietzsche?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Hay un sistema &eacute;tico encerrado en la mirada de Flassp&ouml;hler en este p&aacute;rrafo de tan dif&iacute;cil como necesaria aplicaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Goio Borge]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/salir-batalla-cultural_132_11694445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Sep 2024 19:54:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Para salir de la batalla cultural]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/juana_132_10652123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c17ae3fc-c690-449a-908f-2e0147a65285_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Desde la vida rutinaria y controlada que Juana vive en intimidad exclusiva con la cámara (es decir, con sobre todo las espectadoras), en la que la prostitución es una actividad normalizada más, hay una llamada a una lectura global, que obviamente es una llamada al futuro"</p></div><p class="article-text">
        El pasado a&ntilde;o 2022 se public&oacute; <a href="https://www.bfi.org.uk/sight-and-sound/greatest-films-all-time" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el resultado de la encuesta realizada</a> a la gran comunidad profesional del cine de todo el mundo (incluyendo direcci&oacute;n, interpretaci&oacute;n, cr&iacute;tica, escuelas de cine, etc.), y publicada cada diez a&ntilde;os por la revista Sight &amp; Sound. Sus resultados han solido ser siempre los m&aacute;s esperados seg&uacute;n el canon establecido y pel&iacute;culas como V&eacute;rtigo, de Alfred Hitchcock, o Ciudadano Kane, de Orson Welles, se han repartido los primeros puestos, siendo otras pel&iacute;culas altamente reconocidas autor&iacute;a de cineastas encumbrados en la historia de este arte como John Ford, Federico Fellini, Ingmar Bergman, Francis Ford Coppola, Akira Kurosawa, etc... La lista no es especialmente comercial, sino que busca sobre todo la contribuci&oacute;n art&iacute;stica, y ello hace que existan muchos directores cl&aacute;sicos normalmente considerados como de arte y ensayo aparte de grandes cineastas norteamericanos como algunos de los mencionados.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, 2022 trajo una sorpresa: una pel&iacute;cula pr&aacute;cticamente desconocida dirigida por una directora belga ya fallecida pero cuya obra se movi&oacute; solo en circuitos muy especializados ha resultado ser la ganadora del listado de esta d&eacute;cada. La pel&iacute;cula se titula como si fuera la direcci&oacute;n de una persona, en este caso una mujer: <a href="https://www.filmin.es/pelicula/jeanne-dielman-23-quai-du-commerce-1080-bruxelles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jeanne Dielman 23, Quai du Commerce 1080 Bruxelles</a>. Est&aacute; dirigida por <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Chantal_Akerman" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chantal Akerman</a> en 1975. Esta elecci&oacute;n ha sido muy discutida por ser una pel&iacute;cula muy desconocida para el gran p&uacute;blico y proceder de una directora que no est&aacute; especialmente incluida en el pante&oacute;n de la historia del cine. Dado que la pel&iacute;cula se centra exclusivamente en la vida de una mujer, y que se interpreta como una reivindicaci&oacute;n feminista, esta votaci&oacute;n ha sido saludada como resultado de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica, dejando suponer que su victoria es hija de las culturas de la cancelaci&oacute;n (en este caso de los cineastas varones cl&aacute;sicos) o de la revoluci&oacute;n MeToo.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, una descripci&oacute;n tras una b&uacute;squeda sencilla en Internet define la pel&iacute;cula como <em>una muestra magn&iacute;fica de cine experimental que ofrece una perspectiva feminista en los eventos recurrentes de la vida diaria</em>. Ya sabemos c&oacute;mo funcionan estas cosas: muchas personas han despreciado la elecci&oacute;n y la propia pel&iacute;cula antes de verla. Dentro de la cinefilia, muchas personas que ya hab&iacute;an visto la pel&iacute;cula y que conoc&iacute;an la obra de esta directora sin embargo comentaban que la elecci&oacute;n era una pose, una <em>boutade</em>, e incluso algo contraproducente tanto para la propia pel&iacute;cula como para el feminismo.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Destripe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A partir de ahora para este art&iacute;culo es obligado hablar en profundidad de la trama y el estilo que tiene esta largu&iacute;sima historia de 200 minutos de duraci&oacute;n</a>. En ella se sigue la vida diaria de una mujer belga llamada Jeanne Dielman, a la que prefiero a partir de ahora llamar Juana, de acuerdo a su traducci&oacute;n directa, para indicar su cotidianeidad y normalidad sin caer en la estilizaci&oacute;n que inconscientemente realizamos al utilizar nombres de personas en otros idiomas. Juana es una mujer viuda que vive en Bruselas con su hijo adolescente y que dedica su vida de manera exclusiva a la realizaci&oacute;n de las tareas de su casa y al apoyo al hijo con el que vive. La pel&iacute;cula tarda su tiempo en mostrar lo que pasa en el piso: planos largu&iacute;simos en los que la c&aacute;mara nunca se mueve y, ante la c&aacute;mara y casi de manera frontal, Juana prepara la comida, limpia la cocina, recoge la ropa, hace la cama de su hijo, cuida al beb&eacute; de la vecina cuando &eacute;sta hace la compra, cena con el hijo pr&aacute;cticamente sin hablarse entre ellos, en ocasiones realiza alguna labor de costura y como pr&aacute;cticamente &uacute;nico entretenimiento, a veces escucha la radio. Tambi&eacute;n la vemos hacer la compra, pero siempre en estos planos est&aacute;ticos y largu&iacute;simos, o bien ir a la oficina de correos a recoger dinero. Un d&iacute;a entra en un caf&eacute;. Todas las acciones de Juana son registradas meticulosamente por la c&aacute;mara, se realizan casi mec&aacute;nicamente sin realmente ning&uacute;n disfrute ni emoci&oacute;n, y, como se trata de una representaci&oacute;n de la rutina, son repetidas de tal modo que se va creando en el p&uacute;blico esa sensaci&oacute;n de encierro en una vida mon&oacute;tona, aburrida y sin sentido, a pesar de la diligencia sin desmayo que muestra Juana en cada acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay algo que hace Juana que la c&aacute;mara no ense&ntilde;a. En un momento del d&iacute;a y con su hijo ausente en el colegio, Juana recibe un hombre en casa. Es decir, se prostituye. El hombre entra en la casa en el plano en que normalmente se ve el vest&iacute;bulo de la misma, pero no se muestra qu&eacute; sucede en la habitaci&oacute;n: simplemente desde fuera se observa la puerta cerrada y como mucho se muestra m&aacute;s tarde que Juana retira una toalla de la cama. Cada hombre paga cuando se despide en la puerta de casa y Juana usa el dinero para los gastos diarios. Dada la meticulosidad del registro de la cotidianeidad con la que se emplea diligentemente la directora en narrar todos los episodios que suceden en la casa de Juana, es evidente que aqu&iacute; se produce una elipsis muy interesada, que parece en principio moralista y que se utiliza narrativamente por crear un contraste visual: no es cierto que se pueda mostrar toda la vida, parece, incluso a pesar de una minuciosidad como la de esta pel&iacute;cula. Pero la resoluci&oacute;n de esta elipsis al final de la pel&iacute;cula resulta en una acci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        A las dos horas y media de pel&iacute;cula Juana recibe a un cliente. Sorprendentemente esta vez la c&aacute;mara muestra la habitaci&oacute;n en un plano cenital (nuevo en la pel&iacute;cula), desde el que se observa a la pareja manteniendo sexo en una postura convencional: el hombre lleva una camiseta blanca vista de espaldas y Juana empieza la escena con el rostro fr&iacute;o y hier&aacute;tico que ha mantenido durante toda la pel&iacute;cula. Ese rostro se va transformando durante el acto hasta que alcanza el orgasmo. &iquest;Por qu&eacute; esta escena de contenido sexual hasta ahora no se ha mostrado en la pel&iacute;cula y llega ahora al final? En la siguiente escena Juana se observa en el espejo, con el hombre al fondo tumbado en la cama, y sin mediar palabra coge una tijera del tocador y con ella acuchilla a su cliente en el cuello. El mecanismo espectador relaciona enseguida la causa -el orgasmo- con la consecuencia -el asesinato-. La pel&iacute;cula sigue su curso porque el d&iacute;a sigue su curso; se va modificando la luz y Juana simplemente parece esperar en una de las estancias del piso a que llegue su hijo y a que esta situaci&oacute;n por as&iacute; decirlo se resuelva, aunque eso ya no lo vemos, la pel&iacute;cula se clausura antes, a la espera de que Juana, por as&iacute; decir, simplemente cambie de escenario de prisi&oacute;n en la c&aacute;rcel que es su vida.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ha pasado aqu&iacute;? &iquest;Juana ignora las leyes, le falta formaci&oacute;n e instrucci&oacute;n, y se deja llevar por una pasi&oacute;n asesina individual? &iquest;Parece no poder soportar el placer de un orgasmo y necesita ajusticiar al hombre que se lo ha dado, porque ha recibido un placer sin el cual no es capaz de volver a la monoton&iacute;a obligada de su vida? &iquest;Juana despu&eacute;s del orgasmo es consciente de la tiran&iacute;a en que le hace vivir el servicio a la condici&oacute;n masculina y se libera mediante la inserci&oacute;n de un pu&ntilde;al de lucidez en el cuello del hombre? &iquest;Juana representa a la condici&oacute;n femenina clamando venganza sobre la masculina, que utiliza su situaci&oacute;n y su cuerpo para explotarla? &iquest;Esta pu&ntilde;alada filmada en 1975 en una pel&iacute;cula reconocida ahora es la met&aacute;fora del final de un modo de premiar el punto de vista masculino frente al femenino en el cine? &iquest;Est&aacute; mirando a nuestra &eacute;poca anunciando el MeToo? Porque&hellip; &iquest;el hombre muerto es acaso un asesino que opone atroz resistencia a ser arrestado por sus delitos terribles y es necesario ajusticiarlo?
    </p><p class="article-text">
        Probablemente no como individuo, pero aqu&iacute; entra la lectura m&aacute;s pol&iacute;tica, porque s&iacute; opone resistencia como g&eacute;nero, incluso como clase.
    </p><p class="article-text">
        Dada la importancia de lo que gen&eacute;ricamente conocemos como <em>el relato</em>, y la visibilidad del cine para hacerlo llegar a las masas, no es raro encontrar quien piensa que en el camino hacia la igualdad efectiva las mujeres deben aceptar, incluso imitar, determinadas actitudes de los hombres tomadas como masculinas en el cine, que con frecuencia son dominantes mediante fuerza o violencia f&iacute;sica o verbal. Una forma de empoderamiento con mujeres polic&iacute;a que encajan (aunque es posible decir mejor que &lsquo;sobreviven&rsquo;) en un entorno de compa&ntilde;eros y delincuentes masculinos, y lo hacen cargadas de armas, o con superhero&iacute;nas justicieras que reparten bofetadas y patadas, aunque vayan maquilladas y ense&ntilde;ando carne de consumo heterosexista. Hace treinta a&ntilde;os, la pel&iacute;cula que s&iacute; fue un &eacute;xito fue <a href="https://www.imdb.com/title/tt0103074/?ref_=nv_sr_srsg_6_tt_2_nm_6_q_thelma%2520" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thelma y Louise</a>, del director Ridley Scott, donde dos mujeres acosadas en su cotidianeidad hu&iacute;an a M&eacute;xico tras disparar a un violador; la pel&iacute;cula usaba la mitolog&iacute;a del fuera de la ley para las dos hero&iacute;nas, pero encerraba el patrocinio paternalista de un polic&iacute;a comprensivo que nunca atrapaba a las fugitivas, que, inevitablemente, mor&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Pero, sea por los tiempos y todo lo sucedido en 30 a&ntilde;os, en los que el movimiento MeToo ha mostrado una depredaci&oacute;n cotidiana cuyos efectos no quer&iacute;amos contar ni conocer, o por el car&aacute;cter simb&oacute;lico otorgado por el estilo y el tono contra la cotidianidad de la explotaci&oacute;n, Jeanne Dielman 23, Quai du Commerce 1080 Bruxelles produce un impacto extra&ntilde;o. Juana no debe ser juzgada -en la pel&iacute;cula ni siquiera llega a aparecer su detenci&oacute;n-, y tampoco es ignorante ni perdida, una <em>chavalita</em> que haya perdido la cabeza. El tribunal de hombres cin&eacute;filos no debe juzgar a Juana, porque que comparta nombre con Juana de Arco no ser&aacute; casualidad. Juana no ha solucionado problema alguno, terminar&aacute; en una c&aacute;rcel, y su acto probablemente no contribuir&iacute;a en la Bruselas real de los setenta a que la prostituci&oacute;n se aboliera, sino m&aacute;s bien a que fuera m&aacute;s clandestina y violenta. Pero la representaci&oacute;n es universal: desde la vida rutinaria y controlada que Juana vive en intimidad exclusiva con la c&aacute;mara (es decir, con sobre todo las espectadoras), en la que la prostituci&oacute;n es una actividad normalizada m&aacute;s, hay una llamada a una lectura global, que obviamente es una llamada al futuro. Interpela ciertamente a una legislaci&oacute;n igualitaria en educaci&oacute;n y oportunidades, interpela a que el poder legislativo estudie las causas profundas de la venganza, y a, en definitiva, entender con lucidez el uso debido del pu&ntilde;al. S&iacute;, est&aacute; llamando al futuro, a este momento, a este premio. Ni qu&eacute; decir tiene que la pel&iacute;cula es extraordinaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Goio Borge]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Nov 2023 20:45:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juana]]></media:title>
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