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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlos López Gómez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos-lopez-gomez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlos López Gómez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El retorno de los bárbaros… si es que alguna vez se fueron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/retorno-barbaros-si-vez_129_12897024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0783420a-3606-484a-86a2-2868bf974781_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El retorno de los bárbaros… si es que alguna vez se fueron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tal vez el nuevo intervencionismo estadounidense se nos antoja tan escandaloso porque ahora podría dirigirse más claramente contra nosotros, como si el resto del mundo, y en particular el continente americano, no llevara sufriéndolo un siglo</p><p class="subtitle">Venezuela y el fin del imperialismo con rostro liberal</p></div><p class="article-text">
        Los recientes sucesos de Venezuela han empujado a muchos analistas a la convicci&oacute;n de que el mundo se encamina hacia un nuevo orden, si es que no est&aacute; ya instalado en &eacute;l, marcado por el multipolarismo regional imperialista: un orden en el que un reducido y selecto grupo de grandes potencias podr&aacute;n hacer y deshacer en sus respectivos patios traseros sin que nadie les tosa, y as&iacute;, se ha interpretado la trapacer&iacute;a de Trump y las declaradas intenciones de seguir por el mismo camino en Cuba y Colombia, y qui&eacute;n sabe si en Groenlandia, como una invitaci&oacute;n a Beijing a imponer por la fuerza su soberan&iacute;a sobre Taiw&aacute;n y a Putin a continuar su empresa restauraci&oacute;n del imperio zarista frente una Uni&oacute;n Europea desorientada e inerme.
    </p><p class="article-text">
        Se han advertido tambi&eacute;n las evidentes reminiscencias que este planteamiento ofrece del imperialismo decimon&oacute;nico, que el propio Trump ha explicitado invocando la doctrina Monroe. En cualquier caso, el aspecto m&aacute;s com&uacute;nmente se&ntilde;alado como caracter&iacute;stico de este giro hacia un nuevo orden (o desorden) es la vulneraci&oacute;n constante del Derecho Internacional, al punto de convertir este en mero papel mojado, y al parecer con la intenci&oacute;n de que sea as&iacute; para siempre y en pr&aacute;cticamente todos los casos. Visto as&iacute;, el momento actual ser&iacute;a de retroceso en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos respecto de la progresiva construcci&oacute;n de reglas de conducta para los actores internacionales que se habr&iacute;a dado durante el &uacute;ltimo siglo y medio aproximadamente. Y es llamativo el alborozo con que buena parte del mundo sedicentemente civilizado ha celebrado el atropello de Venezuela &ndash;basta con echar un vistazo a las declaraciones de portavoces de algunos partidos pol&iacute;ticos y a las secciones de opini&oacute;n de algunos peri&oacute;dicos en Espa&ntilde;a, sin ir m&aacute;s lejos&ndash;, justific&aacute;ndolo por el car&aacute;cter autoritario del r&eacute;gimen de Maduro y chote&aacute;ndose del concepto mismo del principio de no injerencia, como cosa de hippies trasnochados. De igual modo que, en el plano nacional, hay quien opina que los impuestos son un robo, que sufragar servicios p&uacute;blicos es un despilfarro y que la mera existencia de leyes (salvo las que protegen el capital y la unidad del Estado) equivale a la imposici&oacute;n de una dictadura comunista, quienes defienden estas barbaridades opinan que tambi&eacute;n en el plano internacional deben prevalecer la ley de la jungla, el s&aacute;lvese quien pueda y el todos contra todos hobbesiano, todo ello en nombre de la sacrosanta libertad.
    </p><p class="article-text">
        Como en muchos casos similares, uno no puede evitar preguntarse si quienes llegan a estos extremos lo hacen movidos por la maldad o por la estupidez, pero esta es siempre una pregunta dif&iacute;cil y dar&iacute;a para muchas derivadas, excediendo los l&iacute;mites de este texto. Al fin y al cabo, para casi cualquier perversi&oacute;n uno puede componer alg&uacute;n sofisma que la justifique en t&eacute;rminos morales, de modo que sigamos siendo los buenos de la historia, y es muy raro que alguien se autoperciba en sentido contrario (dejando de lado a Iago, en el Otello de Verdi, que cantaba lo de <em>credo in un Dio crudel</em>, y a la bruja Aver&iacute;a, que se regodeaba en lo mala que era). Por otra parte, Carlo Cipolla demostr&oacute; en <em>Allegro ma non troppo </em>que los est&uacute;pidos son m&aacute;s peligrosos que los malvados porque, mientras que los malvados persiguen el bien propio a costa del mal ajeno, los est&uacute;pidos hacen el mal a todo el mundo, incluidos ellos mismos. De todas formas, y teniendo en cuenta que quienes secundan las antedichas opiniones suelen tener a gala el titularse &ldquo;liberales&rdquo;, quiz&aacute; haya que concluir que, por encima de la maldad y de la estupidez, su rasgo definitorio fundamental sea la ignorancia.
    </p><p class="article-text">
        Pero, para saber si de verdad se est&aacute; viniendo abajo el &ldquo;orden basado en reglas&rdquo;, tambi&eacute;n es pertinente la pregunta de si ese orden ha existido alguna vez. La arquitectura internacional levantada a partir de 1945, el Derecho Internacional humanitario iniciado con los acuerdos de Ginebra en los a&ntilde;os 60 del siglo XIX, o los diversos instrumentos de protecci&oacute;n internacional de los Derechos Humanos alcanzados despu&eacute;s de la II Guerra Mundial, &iquest;han sido generalmente respetados y han cumplido eficazmente sus prop&oacute;sitos? Tampoco aqu&iacute; la respuesta es f&aacute;cil y dif&iacute;cilmente se podr&aacute; expresar en t&eacute;rminos absolutos, pero basta con recordar el historial de campa&ntilde;as y agresiones exteriores ilegales de EEUU durante d&eacute;cadas, tanto en Am&eacute;rica Latina como en el resto del mundo, para concluir que el uso unilateral, ilegal e impune de la fuerza no es una reciente innovaci&oacute;n trumpiana sino que ha sido m&aacute;s bien el <em>modus operandi </em>del actual imperio como lo fuera en su d&iacute;a de los imperios pasados (e incluso a alguno de los responsables de ponerlo en pr&aacute;ctica en el siglo XX s&iacute; llegaron a darle el premio Nobel de la Paz). Siendo as&iacute;, parece que el presente cambio en el proceder de Washington est&aacute;, m&aacute;s que en el fondo, en las formas: el desprecio por la ley es m&aacute;s palmario, la inmoralidad de los dirigentes m&aacute;s evidente y las amenazas m&aacute;s indiscriminadas, como demuestra el que ahora afecten tambi&eacute;n a Europa. Tal vez sea por esto, de hecho, por lo que se nos antoja tan escandaloso este nuevo intervencionismo estadounidense: porque ahora podr&iacute;a dirigirse m&aacute;s claramente contra nosotros, como si el resto del mundo, y en particular el continente americano, no llevara sufri&eacute;ndolo un siglo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que fue, eso ser&aacute;; lo que se hizo, eso se har&aacute;&rdquo;, afirma el Eclesiast&eacute;s. A la postre, desde una perspectiva materialista habr&aacute; que ver si toda esta supuesta transici&oacute;n hacia un nuevo orden no es sino la en&eacute;sima estratagema del capital para su preservaci&oacute;n. Igual que, como se&ntilde;alaba Perry Anderson, las dictaduras fascistas de los a&ntilde;os 30 fueron la soluci&oacute;n hist&oacute;rica para el peligro derivado del movimiento obrero, la expansi&oacute;n triunfante del trumpismo y el reparto del mundo entre imperios al servicio de oligarcas podr&iacute;a interpretarse como la respuesta ante las amenazas que el capital enfrenta en nuestro tiempo, destacando entre todas ellas el agotamiento del sistema econ&oacute;mico vigente ante el inminente colapso ambiental del planeta. En 1915, Rosa Luxemburgo vaticin&oacute; que el futuro nos deparar&iacute;a &ldquo;socialismo o barbarie&rdquo;. Pues bien, el futuro ha llegado y no es ya que haya salido barbarie: es que nos encontramos en alg&uacute;n lugar a mitad de camino entre '1984' y 'Un mundo feliz', con incipientes barruntos de Terminator y con el agravante de que, como se maliciaba Marty McFly, por el camino nos hemos vuelto gilipollas o algo parecido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos López Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/retorno-barbaros-si-vez_129_12897024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2026 20:35:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El retorno de los bárbaros… si es que alguna vez se fueron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Venezuela,Groenlandia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿La paz? ¡Que te folle un pez!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/paz-folle-pez_129_12173205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d6391fd-c6cf-416c-b9b0-73ea1af76086_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿La paz? ¡Que te folle un pez!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con toda modestia, sugiero que sería más tranquilizador (¡y más barato!) propiciar el desarme del adversario que costear el rearme propio, pero eso lo dejo al criterio de personas más versadas</p></div><p class="article-text">
        A la luz de las recientes noticias procedentes de Bruselas, como la propuesta de la Comisi&oacute;n Europea de que cada ciudadano se pertreche de un &ldquo;<em>kit </em>de supervivencia para 72 horas&rdquo; en previsi&oacute;n de una guerra o alguna otra calamidad por el estilo, o las palabras del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, elogiando el gasto en defensa de Polonia (cercano al 5% del PIB) y prometiendo &ldquo;una reacci&oacute;n devastadora contra cualquiera que nos ataque&rdquo;, cabe interpretar que el fantasma del alarmismo, m&aacute;s que recorrer Europa, ha sentado en ella sus reales. Precisamente mientras en Arabia se celebran las primeras negociaciones de cierta enjundia en tres a&ntilde;os para tratar de alcanzar una tregua o cosa tal en Ucrania, parece que si en el viejo continente a alguien se le ocurre hablar de paz le espetar&aacute;n, como hac&iacute;a John Cleese en la versi&oacute;n doblada al castellano de la famosa escena de <em>La vida de Brian</em>, aquello de &ldquo;&iquest;la paz? &iexcl;Que te folle un pez!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Dejando de lado la puesta en escena de lo del <em>kit</em>, que ha sido ya censurada <em>ubique </em>(un video pseudohumor&iacute;stico en que la Comisaria de Ayuda Humanitaria y Gesti&oacute;n de Crisis se saca del bolso una caja de cerillas gigante y explica las virtudes de las navajas suizas), no puede uno sustraerse a la impresi&oacute;n de que el prop&oacute;sito de todo esto sea precisamente generar en la poblaci&oacute;n un estado de aprensi&oacute;n que alimente la aquiescencia para con los fabulosos incrementos del gasto en defensa que se han anunciado hace poco. Posiblemente los estrategas de comunicaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n hayan pensado &mdash;y con acierto&mdash; que al Juan Lanas promedio se lo asusta mejor mentando la posibilidad de quedarse tres d&iacute;as encerrado en casa (&iexcl;y qui&eacute;n sabe si sin internet!) que con abstracciones geopol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Asunto aparte es la plausibilidad de la amenaza de acuerdo con criterios m&aacute;s objetivos. Es cierto que el mundo est&aacute; lleno de locos, a uno y otro lado del Atl&aacute;ntico, y cada vez m&aacute;s; que el presidente de Rusia est&aacute; en busca y captura por la Corte Penal Internacional (al igual que el primer ministro de Israel, dicho sea de paso); son hechos ciertos tambi&eacute;n las agresiones h&iacute;bridas sufridas en Europa en los &uacute;ltimos a&ntilde;os; como cierta e inquietante es asimismo la desenvoltura con que esbirros del Kremlin pululan por las redes sociales virtuales y los plat&oacute;s de la telebasura, ganando adeptos para su causa. Pero tambi&eacute;n es verdad que, si tras tres a&ntilde;os de lucha y m&aacute;s de cien mil muertos, las fuerzas rusas ni siquiera han llegado a ocupar plenamente los territorios de lo que en tiempo del zar P&aacute;vel I se denomin&oacute; la gobernaci&oacute;n de la Nueva Rusia, cuesta imaginar que de buenas a primeras les vaya a acometer una pulsi&oacute;n irresistible, como a Woody Allen cuando escuchaba a Wagner, por invadir Polonia.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco me inspiran mucha confianza los paralelismos hist&oacute;ricos, tan en boga en estos d&iacute;as, con los proleg&oacute;menos de la Segunda Guerra Mundial, que hacen de Putin el Hitler de nuestro tiempo y de los que se desprende la urgencia de pararle los pies antes de que sea demasiado tarde. Pensar el presente en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos es necesario, pero creer que la historia se repite sin m&aacute;s es un error y nos deja inermes ante lo inesperado, que suele ser lo que termina sucediendo. Por lo dem&aacute;s, me parece desasosegante tambi&eacute;n la complacencia con la que se recuerda a veces esa &uacute;ltima guerra mundial, como si no hubiera sido el mayor desastre conocido por la humanidad, que habr&iacute;a sido preferible evitar&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Tirando un poco de este hilo, debemos reconocer como un hecho incontestable que la mayor parte de las sociedades humanas que en el mundo han sido han tendido a la glorificaci&oacute;n de la guerra. Como sabe cualquier estudiante de antropolog&iacute;a cultural, entre las bondades de la guerra figura facilitar el control demogr&aacute;fico (no por las muertes en combate, por supuesto, sino por privilegiar la crianza de los varones), adem&aacute;s de reforzar la cohesi&oacute;n social y pol&iacute;tica de los grupos. En el arte y la literatura encontrar&iacute;amos inn&uacute;meros ensalzamientos de la guerra a lo largo de los siglos, desde los versos de Calder&oacute;n (&ldquo;la milicia no es m&aacute;s que una / religi&oacute;n de hombres honrados&rdquo;) al coro <em>Bella vita militar </em>de <em>Cos&igrave; fan tutte</em>, y Nietzsche afirmaba que hab&iacute;a que amar la paz pero s&oacute;lo como un medio para llegar a la siguiente guerra, y mejor la paz breve que la duradera.
    </p><p class="article-text">
        Servidor no tiene empacho en admitir la seducci&oacute;n que todav&iacute;a producen en ocasiones las im&aacute;genes romantizadas de la guerra, ni que se enardece al escuchar el <em>Squilli, echeggi la tromba guerriera</em> u otros coros verdianos del g&eacute;nero, pero a la postre me parece m&aacute;s razonable concordar con Miguel Hern&aacute;ndez en que son &ldquo;tristes guerras / si no es amor la empresa&rdquo;. Y as&iacute; parecen haberlo entendido tambi&eacute;n artistas, literatos y poetas a lo largo del &uacute;ltimo siglo y pico, abandonando, al menos en parte, aquella fascinaci&oacute;n y reservando para la guerra una mirada mucho m&aacute;s dura y resentida. No fue la segunda, sino la Primera Guerra Mundial, de la que las naciones europeas salieron bien trasquiladas tras haberse entregado a ella poco menos que al c&aacute;ntico de <em>&iexcl;Oh, qu&eacute; guerra tan bonita!</em> &mdash;como en el musical de Joan Littlewood llevado al cine por Richard Attenborough&mdash;, la que supuso seguramente un punto de inflexi&oacute;n en este sentido.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a los asuntos hodiernos, quienes reniegan de la paz a prop&oacute;sito de Ucrania aducen, con su parte de raz&oacute;n, que toda componenda con el agresor constituir&iacute;a un respaldo o incluso un premio por la agresi&oacute;n; tambi&eacute;n se&ntilde;alan que esto incentivar&iacute;a otras agresiones futuras. Sobre esto &uacute;ltimo, como he apuntado antes, tengo serias dudas, pero existe, en cualquier caso, una cuesti&oacute;n m&aacute;s importante a considerar, y es que, como observaba alg&uacute;n personaje de <em>Juego de tronos</em> (&iexcl;no todas las referencias van a ser cultas!), s&oacute;lo podemos hacer la paz con nuestros enemigos: por eso se llama hacer la paz. Y, como dec&iacute;a Alec Guiness en el papel del pr&iacute;ncipe Faisal en <em>Lawrence de Arabia</em>, mientras que la guerra la hacen hombres j&oacute;venes, y por eso tiene las virtudes de la juventud: el valor y la esperanza en el futuro; la paz la hacen los viejos, y por eso tiene los vicios de la vejez: el recelo y la desconfianza.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; debe ser. H&aacute;gase la paz de una buena vez: con los enemigos, que es con quien hace falta, y con todos los recelos y precauciones necesarias, precisamente para evitar que vuelva a romperse, o demorarlo al menos cuanto sea posible. Con toda modestia, sugiero que ser&iacute;a m&aacute;s tranquilizador (&iexcl;y m&aacute;s barato!) propiciar el desarme del adversario que costear el rearme propio, pero eso lo dejo al criterio de personas m&aacute;s versadas. Ser&aacute; dif&iacute;cil alcanzar la paz, qu&eacute; duda cabe: acaso haya que hacer concesiones no deseadas y tragarse alg&uacute;n sapo (no, desde luego, todos los que quiere hacernos pasar por el gaznate el anaranjado <em>clown </em>de la Casa Blanca)&hellip; pero es raro que no suceda as&iacute; cuando se trata de llegar a un acuerdo desde posiciones enfrentadas. A lo mejor todo esto sirve para reflexionar sobre c&oacute;mo se pudo arribar a estos extremos y evitar los errores del pasado, al menos durante un tiempo. Quiz&aacute;s, cuando llegue el momento de poner acuerdos en letra impresa, alg&uacute;n diplom&aacute;tico suspirar&aacute;, como el personaje de Dryden, tambi&eacute;n en <em>Lawrence de Arabia</em>: &ldquo;ojal&aacute; me hubiera quedado en Tunbridge Wells&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos López Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/paz-folle-pez_129_12173205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Mar 2025 20:55:42 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alguien tenía que decirlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alguien-tenia-decirlo_129_10745879.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5755884d-62f1-4b9d-84e0-3f11302cd69c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alguien tenía que decirlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hamás lanzó un criminal ataque contra la población israelí, que el Gobierno español condenó y deploró, y, ante la desproporcionada reacción de Israel, se le pidió atenerse al Derecho Internacional. He aquí la deriva proterrorista en la que según Netanyahu y los conservadores españoles estamos inmersos</p><p class="subtitle">La guerra en Gaza entra en una nueva fase e Israel se prepara para desmantelar el sur</p></div><p class="article-text">
        La crisis diplom&aacute;tica entre Israel y Espa&ntilde;a parece haber llegado para ser otra arma arrojadiza m&aacute;s de la oposici&oacute;n pol&iacute;tica y medi&aacute;tica contra el reci&eacute;n constituido Gobierno. Los editoriales y tribunas de los medios conservadores han considerado el viaje de S&aacute;nchez a Oriente Pr&oacute;ximo un fracaso y le atribuyen al presidente arruinar las relaciones con un &ldquo;socio&rdquo; y echar por tierra toda opci&oacute;n de que Madrid pueda jugar alg&uacute;n papel mediador. A partir de ah&iacute;, la libre inspiraci&oacute;n permite llegar a algunos excesos sonrojantes, como que S&aacute;nchez ha &ldquo;abrazado la esv&aacute;stica&rdquo; y otras lindezas por el estilo. En el &aacute;mbito pol&iacute;tico, por parte de Vox, Abascal ha dicho que S&aacute;nchez &ldquo;ha llegado a poder con el voto de los amigos de Ham&aacute;s&rdquo; y otros exabruptos similares, pero tambi&eacute;n Feij&oacute;o ha afirmado que S&aacute;nchez ha &ldquo;roto el consenso de la UE&rdquo; y por a&ntilde;adidura el de los gobiernos espa&ntilde;oles anteriores en relaci&oacute;n con el conflicto palestino-israel&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Las posiciones de la derecha se asientan sobre el repetid&iacute;simo <em>leitmotiv</em> seg&uacute;n el cual Israel merece el apoyo de Occidente como democracia amenazada por la acci&oacute;n de grupos terroristas. Dejando al margen la calidad del funcionamiento de las instituciones israel&iacute;es (un medio tan poco sospechoso como <em>The Economist</em> califica al pa&iacute;s de &ldquo;democracia deficiente&rdquo;), esta interpretaci&oacute;n se basa en la ignorancia de la naturaleza colonial del Estado israel&iacute; desde su fundaci&oacute;n; del mantenimiento de la ocupaci&oacute;n militar, condenada repetidamente por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de Gaza, Cisjordania y los Altos del Gol&aacute;n; de la sistem&aacute;tica opresi&oacute;n y humillaci&oacute;n de sus poblaciones, incluyendo centenares de asesinatos y detenciones ilegales cada a&ntilde;o (en muchos casos de ni&ntilde;os); pero tambi&eacute;n en el r&eacute;gimen discriminatorio al que en la pr&aacute;ctica vive sometida la poblaci&oacute;n palestina de Israel (un 21%), especialmente en lo relativo al acceso a la propiedad de la tierra. El Tribunal Supremo, que ocasionalmente ha actuado como defensor de los derechos de las minor&iacute;as, est&aacute; en el punto de mira de la actual coalici&oacute;n de gobierno, algunos de cuyos integrantes abogan incluso por la plena absorci&oacute;n de los territorios ocupados, sin otorgar, eso s&iacute;, estatuto de ciudadanos a sus habitantes palestinos.
    </p><p class="article-text">
        La narrativa conservadora parece haberse instalado &uacute;ltimamente en la convicci&oacute;n de que el conflicto es una suerte de desgracia sobrevenida al Estado de Israel, al margen de todo contexto hist&oacute;rico, como si el cuestionamiento de la ocupaci&oacute;n fuera una reclamaci&oacute;n nacionalista extempor&aacute;nea por parte de los palestinos. Se adscribe a la categor&iacute;a terrorismo toda forma de protesta contra la ocupaci&oacute;n, de donde se deriva la legitimidad de la respuesta israel&iacute;, por dura que &eacute;sta pueda ser. Este relato obvia, entre otras cosas, que desde el inicio de la primera Intifada en 1987 han muerto siete palestinos por cada israel&iacute; en los choques violentos entre ambas comunidades, con el agravante de que la violencia de Israel contra personas inocentes es ejercida casi siempre por el Estado. Tras los ataques de Ham&aacute;s del 7 de octubre, condenados masivamente por la comunidad internacional, la brutal reacci&oacute;n israel&iacute; ha arrojado, hasta el momento en que se escriben estas l&iacute;neas, m&aacute;s de 15.000 muertos contabilizados en Gaza, incluyendo miles de ni&ntilde;os, pero tambi&eacute;n varios centenares en Cisjordania, adem&aacute;s del bombardeo sistem&aacute;tico de escuelas y hospitales y el desplazamiento forzoso de m&aacute;s de mill&oacute;n y medio de personas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y cu&aacute;l ha sido la posici&oacute;n del Gobierno espa&ntilde;ol que ha motivado que se le atribuya ser &ldquo;amigo de terroristas&rdquo;? En su encuentro con Netanyahu, S&aacute;nchez conden&oacute; por en&eacute;sima vez el ataque de Ham&aacute;s del 7 de octubre pero a&ntilde;adi&oacute; que la respuesta no pod&iacute;a pasar por &ldquo;la muerte de miles de ni&ntilde;os&rdquo; y que el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas civiles de los ataques israel&iacute;es era &ldquo;insoportable&rdquo;. En Rafah, opin&oacute; que los pa&iacute;ses &aacute;rabes y europeos deber&iacute;an implicarse en la construcci&oacute;n de la paz y que es deseable el reconocimiento de Palestina como Estado de cara a la soluci&oacute;n del conflicto, e indic&oacute; que Espa&ntilde;a podr&iacute;a dar pasos en ese sentido (dicho sea de paso, nueve Estados miembros de la UE ya reconocen a Palestina). Conviene recordar en este punto que &eacute;sa y no otra ha sido la posici&oacute;n mantenida hist&oacute;ricamente: desde el reconocimiento prestado por el Gobierno espa&ntilde;ol a Israel en 1986 y la proclamaci&oacute;n del Estado palestino en 1988, Espa&ntilde;a se ha situado tradicionalmente en una posici&oacute;n intermedia y de buena voluntad para con ambas partes, como muestra la celebraci&oacute;n en Madrid de la Conferencia de Paz para Oriente Pr&oacute;ximo de 1991, el papel del Gobierno de Aznar en la constituci&oacute;n del Cuarteto de Madrid en 2002, o, en el plano cultural, el sost&eacute;n prestado desde 2004 por Espa&ntilde;a a la Orquesta Div&aacute;n, fundada por Daniel Barenboim y Edward Said para propiciar el entendimiento entre ambas comunidades a trav&eacute;s de la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        En noviembre de 2014, el Congreso de los Diputados aprob&oacute; casi por unanimidad, y con el voto coincidente de los principales partidos, una resoluci&oacute;n que instaba al Gobierno a reconocer el Estado palestino, y escasos d&iacute;as despu&eacute;s el Gobierno de Mariano Rajoy vot&oacute; a favor de la admisi&oacute;n de Palestina como observador en la Asamblea General de Naciones Unidas. El PP mencionaba la soluci&oacute;n de los dos Estados en su &uacute;ltimo programa electoral, y el exministro Garc&iacute;a Margallo ha reconocido que amenaz&oacute; a Israel con el reconocimiento de Palestina para desactivar cualquier simpat&iacute;a con el <em>proc&eacute;s</em> catal&aacute;n. A mayor abundamiento, la Ley 2/2014 de Acci&oacute;n y Servicio Exterior del Estado, sancionada bajo gobierno del PP, establec&iacute;a como principio inexcusable de la pol&iacute;tica exterior &ldquo;el respeto y desarrollo del derecho internacional, en particular el respeto de los principios de la Carta de las Naciones Unidas&rdquo; (art. 2); el IV Plan Director de la Cooperaci&oacute;n espa&ntilde;ola para el desarrollo, dise&ntilde;ado por el Gobierno de Rajoy para el per&iacute;odo 2013-2016, identific&oacute; Palestina como destino prioritario de la cooperaci&oacute;n espa&ntilde;ola; la Estrategia de Acci&oacute;n Exterior de 2015, aprobada tambi&eacute;n por el Gobierno del PP, abogaba para Palestina por &ldquo;una soluci&oacute;n negociada, dos Estados que convivan en paz y seguridad&rdquo; (p. 110); en parecidos t&eacute;rminos se expresa la Estrategia de Acci&oacute;n Exterior de 2021, actualmente en vigor. Por el lado jud&iacute;o, si fue el Gobierno del PP el que decidi&oacute; en 2015 la concesi&oacute;n de la nacionalidad espa&ntilde;ola a los sefard&iacute;es, ha sido el de Pedro S&aacute;nchez el que ha aprobado en 2023 el Plan Nacional para la implementaci&oacute;n de la estrategia europea de lucha contra el antisemitismo. Los hechos, en fin, reflejan la continuidad de una pol&iacute;tica sostenida sin grandes variaciones por los gobiernos de los dos partidos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ha cambiado, pues, en los &uacute;ltimos d&iacute;as? Ham&aacute;s lanz&oacute; un criminal ataque contra la poblaci&oacute;n israel&iacute;, que el Gobierno espa&ntilde;ol conden&oacute; y deplor&oacute;, y, ante la desproporcionada reacci&oacute;n de Israel, se le pidi&oacute; atenerse al Derecho Internacional. He aqu&iacute; la deriva proterrorista en la que al parecer estamos inmersos. Que Ham&aacute;s haya agradecido ese gesto no ha hecho sino alimentar, como era de esperar, la especie de que nuestro Gobierno se compadrea con integristas isl&aacute;micos, al calor de la polarizaci&oacute;n y de la alarmante degradaci&oacute;n del debate p&uacute;blico que padecemos. Cuando se desciende por la senda de la inmoralidad hasta el extremo de motejar de antisemita &mdash;con el peso hist&oacute;rico de que est&aacute; cargado el t&eacute;rmino&mdash; a cualquiera que critique las pol&iacute;ticas israel&iacute;es, parece que no queda margen para enfangarse mucho m&aacute;s en la bajeza. Sin embargo, sospecho y temo que la creciente fascinaci&oacute;n conservadora por el Estado de Israel a&uacute;n nos ha de dar que hablar en el futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos López Gómez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Dec 2023 21:15:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alguien tenía que decirlo]]></media:title>
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