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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nazarena Balaguer]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nazarena-balaguer/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nazarena Balaguer]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Abril lector y los comandos del libro castigado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/abril-lector-comandos-libro-castigado_132_13168892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/675be322-231e-49f4-a7ac-a3a159df6bb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141392.jpg" width="5472" height="3078" alt="Abril lector y los comandos del libro castigado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las tripas se me quedan las publicaciones que niegan la violencia machista, como una mala digestión. Van ya dieciséis mujeres asesinadas por hombres en lo que va de año en España
</p></div><p class="article-text">
        En las librer&iacute;as pasan cosas porque dentro de ellas hay miles de universos que pertenecen al lector. Hace poco m&aacute;s de una d&eacute;cada, Jen Campbell escribi&oacute; en su peque&ntilde;o estudio de Edimburgo unas reflexiones hilarantes en las que contaba su experiencia como librera, junto a las de otros compa&ntilde;eros de su pa&iacute;s. Aqu&iacute;, la editorial Malpaso le a&ntilde;adi&oacute; an&eacute;cdotas de librer&iacute;as espa&ntilde;olas. &lsquo;Cosas raras que se oyen en las librer&iacute;as&rsquo; se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno editorial. 
    </p><p class="article-text">
        Campbell no planeaba ser una escritora superventas, sino compartir el amor por su precioso oficio. Contar esas cosas absurdas, geniales o pat&eacute;ticas que los lectores hacemos rebuscando en las estanter&iacute;as, recordando algo que le&iacute;mos, descubriendo nuestras interesantes vidas frente al mostrador. Como siempre ocurre con todo lo que se hace con pasi&oacute;n, a la escritora se le fue tan de las manos el asunto, que arranc&oacute; a volar con vida propia. Anticip&oacute; tendencias. Ahora se escapa abril del calendario, terminan las agendas de actos oficiales y las librer&iacute;as se quedan habitadas solamente por su infanter&iacute;a m&aacute;s leal. 
    </p><p class="article-text">
        Hay, sin embargo, un fen&oacute;meno que se repite desde hace a&ntilde;os. Algo ocurre en las estanter&iacute;as y algunos libros est&aacute;n de espaldas, como si un duende les cambiara el sitio. Es el <em>Poltergeist </em>de los lectores cabreados que, por ser le&iacute;dos (y reflexivos) nunca ser&aacute;n capaces de destruir un libro, pero tampoco soportan un contenido peligroso, y lo ocultan entre el resto. Esta forma tan deliciosamente <em>trendy </em>de neutralizar lo chungo se conoce como <em>Hidingbook</em>. Comenz&oacute; en Estados Unidos cuando salieron de la caverna demasiados textos reaccionarios, y el criterio de los lectores de raza se afil&oacute;. La gota que colm&oacute; el vaso fue aquel best seller del negacionista Robert Kennedy Jr, &lsquo;The real Anthony Fauci&rsquo;, donde su autor abunda en que las vacunas y el VIH son inocuos. Entonces, comandos silenciosos de lectores daban la vuelta al libro, y ese inocente cortafuegos activista se expandi&oacute; hasta las librer&iacute;as europeas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este abril lector he visto en algunos establecimientos de esta bendita tierra libros llorosos, castigados en sus estantes, de cara a la pared. Todos tienen en com&uacute;n el puntazo reaccionario. Hay nacionalismos supremacistas, incluido el espa&ntilde;ol, violencias vicarias monetizadas, m&aacute;s antivacunas, insistentes revisionistas del Holocausto y otras pamplinas sin rigor. 
    </p><p class="article-text">
        En las tripas se me quedan las publicaciones que niegan la violencia machista, como una mala digesti&oacute;n. Van ya diecis&eacute;is mujeres asesinadas por hombres en lo que va de a&ntilde;o en Espa&ntilde;a. Murcia es una de las comunidades con m&aacute;s denuncias por violencia de g&eacute;nero. Hace solo unos d&iacute;as, un diputado del partido del partido ultra ped&iacute;a aqu&iacute; combatir &ldquo;incluso con violencia&rdquo; contra las mujeres que deciden abortar. Y as&iacute;, del disparate al <em>tru&ntilde;olibro</em>, es como se amplifican estas ideas. Los activistas lectores aplican, desde su libertad, la paradoja de Popper: Si toleras a los intolerantes, acabar&aacute;n con el sistema. La moda de los libros de extraterrestres era, con mucho, m&aacute;s divertida y mejor.
    </p><p class="article-text">
        Un amigo librero que no deja entrar textos reaccionarios en su tienda, resta importancia a la repercusi&oacute;n de estas publicaciones de baja calidad. Su teor&iacute;a es razonable. La gente que compra esas teor&iacute;as jam&aacute;s lee. Tiene raz&oacute;n. Los malvados hicieron hogueras en la Opernplatz, los ignorantes echaron sus propios libros en ellas. 
    </p><p class="article-text">
        El investigador Olivier Mannoni, uno de los mayores expertos en nazismo, tard&oacute; diez a&ntilde;os en traducir &lsquo;Mein Kampf&rsquo; para la editora franco-suiza Fayard. Demostr&oacute; la perversi&oacute;n de ese lenguaje que, por ejemplo, invirti&oacute; palabras como despiadado, brutal o fan&aacute;tico en honorables y positivas. En una reciente entrevista que la escritora y periodista Isabelle Carceles le hizo para &lsquo;El Courrier&rsquo; de Ginebra, recordaba como los &ldquo;fetiches verbales del mal&rdquo; se escuchan de nuevo en Europa. A&ntilde;ado aqu&iacute; dos de factura patria, frescos. Reemplazo. Prioridad Nacional.
    </p><p class="article-text">
        A lo mejor el <em>Hidingbook</em> resulta ser ant&iacute;doto contra el exceso de atenci&oacute;n al cu&ntilde;adismo de motosierra. Tambi&eacute;n apagar radios y pantallas, cuando hablan. Que regresen a la oscuridad. No mirar, cerrar los ojos, como Indiana y su novia Marion amarrados a ese poste, a punto casi de perder, cuando los malos sueltan las furias del Arca. As&iacute;, quiz&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a tengamos m&aacute;s librer&iacute;as que casas de apuestas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/abril-lector-comandos-libro-castigado_132_13168892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 07:56:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abril lector y los comandos del libro castigado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los delfines viajan en autobús]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/delfines-viajan-autobus_132_13131375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acaee61f-1117-46c5-882e-0656f74ea20b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los delfines viajan en autobús"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la parada del bus que va y viene desde el hospital al centro, han coincidido una mañana cualquiera un crío subsahariano que no tendrá los dieciocho y una mujer blanca que va al trabajo</p></div><p class="article-text">
        De vez en cuando, los delfines entran por la d&aacute;rsena del puerto y ese d&iacute;a se convierten en leyenda. Hace unos meses pasaron cerca de un falucho con remeras del club del barrio de Santa Luc&iacute;a, que los pudieron grabar. Si en vez de humanos norteamericanos, o chinos, o ex sovi&eacute;ticos, hubiera ido un delf&iacute;n a la Luna, conocer&iacute;amos de ella mucho m&aacute;s. Encontrar&iacute;a agua, si corriera por sus cr&aacute;teres. No nos habr&iacute;a endilgado desde el cohete un motivador discurso sobre la cooperaci&oacute;n entre especies, mientras en la Tierra nos machacamos a bombazos. Nadie sabe tanto de empat&iacute;a como este inteligent&iacute;simo animal.
    </p><p class="article-text">
        A los pescadores de Santa Luc&iacute;a les da suerte que un delf&iacute;n aparezca por las aguas con m&aacute;s solera de la costa cartagenera, incluso tambi&eacute;n de la murciana, dicho con perd&oacute;n, pero es que aqu&iacute; hay mucho linaje acumulado. Los marineros viejos cuentan que, si tu barco naufraga, te llevar&aacute;n en brazos a la orilla. Los pescadores j&oacute;venes ahora vienen de &Aacute;frica. Andan de muy temprano absortos en el trabajo con las redes, con sus petates al lado y unas alfombras peque&ntilde;as puestas al Este, en las que hacen su oraci&oacute;n. El barrio conserva su identidad milenaria, hecha de muchas culturas de idiomas distintos que conviven en paz, como lo hicieron nuestros antepasados, trabajadores de aluvi&oacute;n. As&iacute; ha sido y ser&aacute;, por mucho que moleste a algunos, por los siglos de los siglos. 
    </p><p class="article-text">
        En la parada del bus que va y viene desde el hospital al centro, han coincidido una ma&ntilde;ana cualquiera un cr&iacute;o subsahariano que no tendr&aacute; los dieciocho y una mujer blanca que va al trabajo. &Eacute;l lleva unos cascos puestos, cazadora clara, zapatillas deportivas de &uacute;ltima generaci&oacute;n, como cualquiera de su edad. Dice buenos d&iacute;as a la se&ntilde;ora, que le devuelve el saludo con algo de extra&ntilde;eza, pues que un chaval demuestre esos modales no es lo que se dice habitual. Mientras el chico busca algo en su bolsa, ella recorre a pasos cortos la acera, porque no utiliza los bancos de las paradas. Pero hoy s&iacute; tendr&aacute; que hacerlo, porque el chaval ha sacado una servilleta de papel para limpiar la mitad del asiento. Lo muestra con orgullo, los brazos extendidos, se&ntilde;alando. Con una sonrisa blanqu&iacute;sima y radiante, dice en castellano, pronunciando las erres muy francesas: Se&ntilde;ora, por favor, aqu&iacute;. Entonces ella le da las gracias y, por primera vez en su rutina de pasajera de autob&uacute;s urbano, se sienta.
    </p><p class="article-text">
        En el trayecto corto que bordea el litoral pesquero han cruzado algunas frases: el joven se afana en practicar su nuevo idioma, parece reci&eacute;n llegado. La mujer, a ratos, mira por la ventana c&oacute;mo el paisaje cambia desde las antiguas casas con techo de l&aacute;guena a los edificios m&aacute;s dom&oacute;ticos y cuquis del Paseo. Por la acera, los senderistas van apretando el paso por el sendero azul, dejando atr&aacute;s murales con pinturas marineras. &nbsp;Cuando el viaje acaba, se despiden con la amabilidad de vecinos que se acaban de conocer. Le ha dicho su nombre, que suena algo as&iacute; como Dofan Myad&eacute;, quiz&aacute; de Senegal, de Mal&iacute;, Gambia, Guinea, qui&eacute;n sabe. Dofan significa delf&iacute;n en lengua wolof. Tiene toda la vida por delante. 
    </p><p class="article-text">
        Eso piensa ella mientras se encamina a su trabajo, donde tendr&aacute; que soportar a nueve hombres y mujeres (por lo menos) entregados a difundir odio con la ficci&oacute;n cansina de machetes, violaciones y otras viejas fantas&iacute;as er&oacute;tico-festivas del nuevo <em>Cristofascismo</em> nuclear. Son los fans, conviene ahora mucho recordarlo, de ese ped&oacute;filo senil que puede aniquilar el mundo, aunque sea cobarde y no se atreva. El muchacho no lo tendr&aacute; f&aacute;cil en una tierra donde pueden hacerle a&ntilde;icos su ilusi&oacute;n cuatro matones de esos que creen que la libertad es comer jam&oacute;n y tomar ca&ntilde;as. Con suerte, estudiar&aacute;, ocupar&aacute; puestos de responsabilidad y no de la Caba&ntilde;a del T&iacute;o Tom. Un d&iacute;a, desayunando en una cafeter&iacute;a con compa&ntilde;eros de su promoci&oacute;n, le prestar&aacute; atenci&oacute;n a la mujer de melena corta que est&aacute; saliendo en la tele. Le suena esa mirada clara. La conoci&oacute; aquella vez en la parada del bus. Entonces se hablaron como personas, de igual a igual.&nbsp;Ahora comprende por qu&eacute; se siente en casa. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/delfines-viajan-autobus_132_13131375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 04:00:45 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La maestra que enseña a mirar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/maestra-ensena-mirar_132_13102602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ab68f93-04b6-44e4-93c8-6cb73714d4bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La maestra que enseña a mirar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De todas las lecciones posibles en épocas de mercachifles, la más reconfortante es la de la dignidad, lo más parecido a ser indestructible. Así es como resiste ahora el colegio más antiguo de Cartagena</p></div><p class="article-text">
        Todav&iacute;a no lo sabe, pero la chiquillada que entra al colegio, cada ma&ntilde;ana a las nueve, aprende una lecci&oacute;n antes de que se abra la puerta corredera y los profesores se afanen para que se componga un orden razonable. Una vez que entren por otra puerta estrecha que da a un pasillo grande, los alumnos se dividir&aacute;n entre dos grandes escaleras para llegar a las clases. Esa ma&ntilde;ana les ha dado la bienvenida Robe con su verso libre y brillante. Quiz&aacute; no se den cuenta, pero mientras se agarran para darse impulso a las asas de sus cargad&iacute;simas mochilas, los cr&iacute;os est&aacute;n memorizando un estribillo. Ama, ama y ensancha el alma. En el colegio ya no hay timbre que anuncie la entrada o la salida. Ahora es la m&uacute;sica la que se&ntilde;ala los tiempos en el colegio de san Isidoro y santa Florentina.
    </p><p class="article-text">
        Robe insiste desde los altavoces, mientras llegan los &uacute;ltimos alumnos y el conserje les espera, paciente. Los brazos, la mente, y repart&iacute;os/que solo os ense&ntilde;aron el odio y la avaricia/yo quiero que todos como hermanos/ repartamos amores y sonrisas. Ser&aacute;n cosas de la imaginaci&oacute;n, pero mientras est&aacute; sonando Extremoduro, parece que sobre el patio juguetean, volando raso, unas cuantas gaviotas con ese ritmo met&aacute;lico y festivo.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco tiempo que se jubil&oacute; el interruptor. La m&uacute;sica la trajo una maestra mel&oacute;mana y creativa, de esas que todas las madres deseamos para nuestros hijos. Ayer fue Robe, otro d&iacute;a la voz extraordinaria de Natalia Lafourcade, pero tambi&eacute;n emocionan hasta el cemento de los muros las letras eternas de Toquinho o la efervescencia alegre de la Orquesta Baobab. Para las ni&ntilde;as de cualquier edad ser&aacute;n did&aacute;cticas las letras de Mala Rodr&iacute;guez, antes que la pantalla de los m&oacute;viles les oscurezca el candor en la mirada, o por si acaso un macho cualquiera les infunde el m&aacute;s m&iacute;nimo temor. La m&uacute;sica ense&ntilde;a, y como Robe, ensancha.
    </p><p class="article-text">
        Son todas estas las primordiales m&uacute;sicas del mundo, ese planeta endemoniado y hermoso en que vivimos. La maestra que ense&ntilde;a a mirar tambi&eacute;n quiere que los alumnos se contagien de toda la belleza que ella siente en las gradas del Auditorio Paco Mart&iacute;n cada mes de julio, cuando por una vez, como por milagro, parece otra esta ciudad. Porque el proyecto, registrado por el colegio como propio, se llama La Mar de M&uacute;sicas del Cole. En cada curso, el altavoz difunde las voces de los artistas que han formado parte del cartel de la edici&oacute;n anterior. Algunos, como los virtuosos del grupo Karmakadabra han ido, en persona, a visitar a los chavales.
    </p><p class="article-text">
        A lo mejor la m&uacute;sica hace su magia para que el colegio sea distinto ahora. El san Isidoro y santa Florentina cumple noventa y dos a&ntilde;os, se inaugur&oacute; en plena Rep&uacute;blica bajo el concepto sagrado de la formaci&oacute;n, con profesores de &eacute;lite. Padece las graves carencias de los colegios p&uacute;blicos en esta regi&oacute;n, donde la consejer&iacute;a y concejal&iacute;a de Educaci&oacute;n olvidan pavorosamente a todos estos centros, mientras los religiosos y/o privados mejoran con primor sus instalaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Da igual que el patio del colegio tenga una humilde lona que apenas cubre del sol en los largu&iacute;simos veranos, o que el sal&oacute;n de actos sea m&aacute;s viejo que la placa de una antigua remodelaci&oacute;n. Es tremendo que los m&aacute;s peque&ntilde;os den clases en barracones en la Casa del Ni&ntilde;o, desde hace d&eacute;cadas. Indignante que ese edificio es adem&aacute;s una joya modernista de V&iacute;ctor Beltr&iacute;. Incre&iacute;ble que cada semana los padres de alumnos no protesten en la calle. Conmovedor hasta los tu&eacute;tanos que sean los propios equipos docentes los que se mantienen, por s&iacute; mismos, en pie. 
    </p><p class="article-text">
        De todas las lecciones posibles en &eacute;pocas de mercachifles, la m&aacute;s reconfortante es la de la dignidad, lo m&aacute;s parecido a ser indestructible. As&iacute; es como resiste ahora el colegio m&aacute;s antiguo de Cartagena. No solamente ha cambiado lo urgente por lo bello a trav&eacute;s de ese hilo musical que conecta el academicismo y el recreo. La ense&ntilde;anza dice cosas nuevas que no vienen en los libros de texto: la vida, a pesar de todo, suena bien. Mientras existan maestras que saben de atenci&oacute;n y ternura, otras generaciones aprender&aacute;n siempre esa letra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/maestra-ensena-mirar_132_13102602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 09:17:30 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El enfermero bocazas y los genitales del perro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/enfermero-bocazas-genitales-perro_132_13063519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5826e07-f0e9-4655-b749-0f9958a8b324_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El enfermero bocazas y los genitales del perro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando un sanitario, el que sea, abandona el lenguaje profesional y empático para entonar propaganda influencer de la taberna digital, rompe el contrato de confianza con el paciente, que necesita un entorno seguro, no un analista político con bata blanca</p></div><p class="article-text">
        Aunque parezca imposible, los techos de cl&iacute;nicas y hospitales ejercen un extra&ntilde;o poder relajante cuando el paciente est&aacute; en la camilla, vulnerable, mientras el pensamiento se escapa hacia arriba, se baja la guardia y el cuerpo, que es listo, entiende que conviene estar en paz. Existe toda una corriente arquitect&oacute;nica alrededor de esto que se llama la quinta pared o superficies pasivas, con soluciones que llevan las palabras clave<em> </em>m&aacute;s urgentes del planeta, humanidad y compasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En una sala de radiolog&iacute;a del Hospital Universitario Santa Luc&iacute;a, hace muy poco, una se&ntilde;ora en la mediana edad todav&iacute;a miraba ese techo, el pensamiento entrenado por trances muy crueles que se repiten en el tiempo. Acostumbrada a sortear espacios de dolor y con vac&iacute;o, esta mujer, tambi&eacute;n mi amiga, es capaz de habitar ese horizonte as&eacute;ptico mientras espera al sanitario que le ilumine las venas. Un contraste no es una prueba muy grata. Pero la gente que atiende estos servicios en el hospital p&uacute;blico cartagenero es tremendamente profesional.
    </p><p class="article-text">
        El enfermero era un chaval joven y simp&aacute;tico que, dice mi amiga, no tendr&iacute;a ni los cuarenta. La conversaci&oacute;n transcurri&oacute; m&aacute;s o menos de esta manera: 
    </p><p class="article-text">
        .-&iquest;Va bien as&iacute;, o pongo el brazo en otra posici&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        .- Tranquila, todo est&aacute; bien, aprieta un poco m&aacute;s (el enfermero), fuerte, no tengas miedo.
    </p><p class="article-text">
        .- &iquest;De esta forma vale?
    </p><p class="article-text">
        .-T&uacute; dale, dale con ganas, como si apretaras los huevos de S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Boom.
    </p><p class="article-text">
        Con el brazo extendido y una aguja dentro, en una postura de tan clara indefensi&oacute;n, no puedes decirle a un bocazas responsable de tu salud todo lo que se te ocurre, porque el cerebro est&aacute; atento en exclusiva a mantener el tipo mientras te inyectan. No puedes salir corriendo o pedir por favor que te traigan a otro diplomado universitario en enfermer&iacute;a, no un humorista cutre de la caverna digital. No apetece sonre&iacute;r como si aplaudieras la gracieta, ni preguntar tampoco qui&eacute;n le da permiso para hacer un chiste que francamente (de franquista) es una agresi&oacute;n. Una paciente que seguramente estar&aacute; asustada hasta que su mapa corporal aparezca n&iacute;tido en la pantalla no puede explicar si le apetecer&iacute;a hacerle da&ntilde;o, con mucha sa&ntilde;a, a los genitales de un presidente, a la misma vez que le est&aacute;n haciendo una prueba de alta precisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando un sanitario, el que sea, abandona el lenguaje profesional y emp&aacute;tico para entonar propaganda <em>influencer </em>de la taberna digital, rompe el contrato de confianza con el paciente, que necesita un entorno seguro, no un analista pol&iacute;tico con bata blanca. 
    </p><p class="article-text">
        El enfermero no es m&aacute;s que un s&iacute;ntoma del discurso que se apoder&oacute; hace tiempo de la calle, en cualquier ambiente. Vas al mercado y la se&ntilde;ora de al lado dice que las acelgas est&aacute;n m&aacute;s caras por el Falcon. En el gimnasio, cuatro mujeres con labios hinchados, todos iguales, opinan en alto lo mismo que Magda Goebbels antes de lo del cianuro. Vas a una boda y la que est&aacute; sentada enfrente, en tu mesa, empieza con lo de que vivimos en una dictadura, que no se puede decir nada, mientras no deja hablar a nadie hasta que los novios bailan el vals. <em>Escribidores</em> con menos nivel que un <em>bot </em>de videojuego se forran con ayuditas y ocupan espacios p&uacute;blicos, mientras se quejan, con todo el morro, de la cultura de la cancelaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Son los mismos que antes hablaban de un tal Coletas, normalizando el insulto en el discurso p&uacute;blico. Nunca le olvidaron, solo que ahora est&aacute;n pendientes de otra presa. 
    </p><p class="article-text">
        Como depredadores de raza (aria) pretenden comerse a la mayor&iacute;a que s&iacute; tiene buena educaci&oacute;n. No soy fan de S&aacute;nchez, pero oiga, un respeto. Me intriga qu&eacute; pensar&aacute;n el enfermero o los de su cofrad&iacute;a sobre los genitales del Perro, ahora que tiene la admiraci&oacute;n de todo el mundo mundial.
    </p><p class="article-text">
        A mi amiga le afect&oacute; m&aacute;s tiempo el abuso verbal que la radiaci&oacute;n. No reclam&oacute; en el Servicio de Atenci&oacute;n al Paciente. Porque cuando pasa tiempo te contesta la gerencia del Servicio Murciano de Salud, con disculpas mec&aacute;nicas. Lo sentimos. No volver&aacute; a pasar. Trabajamos para mejorar, etc&eacute;tera. Y con todo, defendemos la sanidad p&uacute;blica. Cu&aacute;nto optimismo y milagros existen en estos raros tiempos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/enfermero-bocazas-genitales-perro_132_13063519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 05:00:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El enfermero bocazas y los genitales del perro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si se hubiera llamado Mohamed]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/si-hubiera-llamado-mohamed_132_13022341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d08a147-b1d9-4a38-bd55-5e454dd13fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si se hubiera llamado Mohamed"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es verdad que nos matan hombres de cualquier nacionalidad y, sin embargo, también en eso hay doble rasero</p></div><p class="article-text">
        De tanto decir que la regi&oacute;n de Murcia es la Texas espa&ntilde;ola parece que hemos asumido esa&nbsp;condici&oacute;n oscura que incomoda a las regiones pobres, tengan rica huerta o pozos de petr&oacute;leo por doquier. No s&eacute; qu&eacute; es peor, si ser tejano, pasarle a Lepe tres pueblos o ser despreciado por un catal&aacute;n. Siendo deportivos hay que decir que esto de convertirse en un t&oacute;pico tiene puntillo. Luego est&aacute; lo otro. Espa&ntilde;a nunca pudo conquistar Texas, pero el racismo fronterizo que se respira en El Paso se ha apoderado de la agenda pol&iacute;tica regional. 
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de semanas una joven marroqu&iacute; escap&oacute; de una pedan&iacute;a donde ha estado casi dos a&ntilde;os secuestrada por su pareja. La palabra secuestro es importante, puesto que la desaparici&oacute;n fue denunciada en su momento por la familia. La violencia machista ya ha matado en lo que va de a&ntilde;o a siete mujeres y dos ni&ntilde;os. No son todos los hombres, ya saben, pero siempre es un var&oacute;n. La mujer lleg&oacute; a un centro m&eacute;dico en un estado tan brutal que no vamos a repetirlo por aqu&iacute; para hacerla v&iacute;ctima otra vez. Su mayor desgracia: ser extranjera y pobre. Tambi&eacute;n que, cuando perdi&oacute; un ojo por una paliza, los sanitarios que la atendieron no activaran entonces el protocolo Viogen. La suerte inmensa es que las diosas la protegieron para escapar. Me pregunto qu&eacute; habr&iacute;a pasado al rev&eacute;s, si esta mujer hubiera sido blanca y su agresor (hay que poner presunto) se llamara Mohamed. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el sue&ntilde;o h&uacute;medo de los ultras patrios de toros, gomina y puro est&aacute;n todos los ingredientes de este suceso, pero al rev&eacute;s. En sus delirios, son los moros los que violan a las cristianas, pr&aacute;cticamente una mujer a diario, en cualquier barrio, en las esquinas de una plaza p&uacute;blica, a las afueras de un centro comercial. Todo adornado con machetes, que son como esos Therian hechos con IA, el equivalente a los gamusinos de nuestra infancia. Nadie los ha visto porque no existen, pero es mejor creer en cuentos que abrir los ojos y ver el mundo real.
    </p><p class="article-text">
        Si el agresor se hubiera llamado Mohamed, se habr&iacute;an activado los mismos resortes que ya vimos este verano en el Campo de Cartagena. Convocatorias por redes sociales, grupos fascistas venidos allende Murcia, ni&ntilde;atos <em>gymbros</em> escondidos tras pasamonta&ntilde;as, valientes solo para apalear ni&ntilde;os o incendiar un humilde kebab. Caza al moro, como se llaman ahora algunos grupos de WhatsApp familiares. S&iacute;, eso est&aacute; pasando. Vendr&iacute;an (otra vez) los ultras mejor pagados, peinados, maquillados para la filmaci&oacute;n, con su toque de <em>gloss</em> discreto en los morritos y guardaespaldas para que el viento no estropee sus flequillos bien peinados. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso muy improbable de que Mohamed no estuviera detenido, una turba de maleantes con banderita le habr&iacute;a buscado con antorchas hasta debajo de las piedras, mientras las fuerzas de seguridad intervendr&iacute;an con delicadeza y discreci&oacute;n. Y, cuando la prensa preguntara a los pol&iacute;ticos (a algunos) por la situaci&oacute;n, quiz&aacute; dir&iacute;an mirando a la c&aacute;mara de frente que ellos no hablan de pol&iacute;tica. Las madres m&aacute;s aprensivas prohibir&iacute;an a sus hijas que no salieran ni al tardeo, ni a las raves ni a misa mayor. Incluso las que no lo son tambi&eacute;n se preocupar&iacute;an. Los <em>influencers </em>asustaviejas estar&iacute;an todo el d&iacute;a pintando de amarillo la emisi&oacute;n, y por decreto, L&oacute;pez Miras invocar&iacute;a a Isabel la Cat&oacute;lica para contentar a sus mejores amigos de <em>SantiagoycierraSpania</em>, aunque tuviera que quitar la l&iacute;nea a Oudja, una de las m&aacute;s rentables en nuestro fallido aeropuerto regional. En Cartagena, el gobierno hablar&iacute;a m&aacute;s de velos para que olvidemos como han aislado del progreso a la ciudad. &nbsp;De nuevo ser&iacute;amos escarnio para (no todos) los catalanes, quienes por cierto, a racistas todav&iacute;a nos pueden ganar. 
    </p><p class="article-text">
        Sin enga&ntilde;os, este ser&iacute;a un escenario posible en estas tierras de pan, circo y romer&iacute;as si un musulm&aacute;n hubiera secuestrado a una mujer blanca. No s&eacute; si los protocolos seguramente habr&iacute;an actuado como un reloj. Es verdad que nos matan hombres de cualquier nacionalidad y, sin embargo, tambi&eacute;n en eso hay doble rasero. Si una mujer v&iacute;ctima de violencia es inmigrante, adem&aacute;s es una paria. Aunque est&eacute; viva, es lo de menos. &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/si-hubiera-llamado-mohamed_132_13022341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 05:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si se hubiera llamado Mohamed]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pasión según el Carnaval]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pasion-carnaval_132_12986270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ec6bba7-f3f0-4edd-85b0-ad58df15c8d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pasión según el Carnaval"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las tripas más recónditas de los carnavales vive esa microbiota con la que se digiere mejor la libertad, o existe la ilusión, aunque corta, de que algo se transgrede</p></div><p class="article-text">
        El Carnaval estaba en lo suyo hace cuarenta y cinco a&ntilde;os cuando un hombre disfrazado de torero dispar&oacute; al aire con una Star del 45 en el Congreso de los Diputados. Fue un veintitr&eacute;s de febrero y as&iacute; lo public&oacute; un peri&oacute;dico sueco, entre el asombro y el sarcasmo. Con este simp&aacute;tico a la par que cruel gazapo, aquel periodista vikingo practic&oacute;, sin quererlo, el saludable ejercicio de la guasa ib&eacute;rica, esa que ahora parece estar en peligro de extinci&oacute;n. En C&aacute;diz no dejaron de sonar las turutas por las calles. Ese zumbido urbano de cigarra alegre celebr&oacute; muy fuerte entonces que por los pelos no nos endosaron otro dictador. A los tres d&iacute;as del golpe de estado se publicaron panfletos de chistes por decenas. Aquel mismo a&ntilde;o, Cartagena celebr&oacute; su primer Carnaval en el paseo del puerto, cuando el mar ni siquiera se ve&iacute;a, tapado por vallas met&aacute;licas y muros de hormig&oacute;n. Daba igual, porque la <em>village people, </em>algrito de fiesta y libertad, se tir&oacute; a la calle disfrazada y con hombreras.
    </p><p class="article-text">
        Sin abundar demasiado en la nostalgia, ni que esto sea una efem&eacute;ride de sal&oacute;n, recordar que un poco m&aacute;s tarde la artista conocida entonces como Bib&iacute; Andersen fue la pregonera del Carnaval, actu&oacute; tambi&eacute;n Peor Imposible, los artistas m&aacute;s punteros decoraron la ciudad, que ten&iacute;a cuatro cines &iexcl;&iexcl;abiertos!! en el centro. &nbsp;Este a&ntilde;o, la Comisi&oacute;n de Carnaval y el Ayuntamiento la han elegido como pregonera otra vez. Bibiana no ha venido por problemas de salud y francamente no s&eacute; si esto es una se&ntilde;al (como dec&iacute;a ella en &lsquo;Matador&rsquo;) pero est&aacute; bien clarinete que hace tiempo la concejal&iacute;a de Cultura ha dejado de serlo como tal, para ser engullida enteramente por el esp&iacute;ritu (y presupuesto) de los Festejos. 
    </p><p class="article-text">
        En las tripas m&aacute;s rec&oacute;nditas de los carnavales vive esa microbiota con la que se digiere mejor la libertad, o existe la ilusi&oacute;n, aunque corta, de que algo se transgrede. Los romanos dedicaban uno de los d&iacute;as de su Saturnalia para anular las normas sociales empezando por lo esencial: los amos serv&iacute;an a sus esclavos, quienes pod&iacute;an hablar lo que quisieran, incluso se les pod&iacute;a escapar una colleja, sin miedo a ser castigados. Los sirvientes pod&iacute;an tambi&eacute;n comer delante de sus due&ntilde;os y vestirse con ropas de personas libres. Con esta idea un poco masoca los que mandaban se sacud&iacute;an las pulgas de su conciencia y al d&iacute;a siguiente el mundo volv&iacute;a a lo establecido. La riqu&iacute;sima minor&iacute;a exprime a la mayor&iacute;a, que sufre y aguanta, igual les suena. Luego lleg&oacute; Espartaco y se acab&oacute; la diversi&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres han cantado en los carnavales gaditanos las mejores letras del mundo. &lsquo;La Camorra&rsquo;, con su pasodoble &lsquo;Tres mil mujeres&rsquo; ha puesto en pie al p&uacute;blico del Teatro Falla. No se puede cantar mejor desde las v&iacute;sceras del sentimiento el drama de los cribados de mama en Andaluc&iacute;a, ni con m&aacute;s arte, ni con m&aacute;s pasi&oacute;n. Pero los sectores conservadores opinan que hay que revisar esas letras, puesto que emocionan demasiado, porque el mensaje pol&iacute;tico predominante no se corresponde con el resultado de las urnas (&iquest;?) se pierde el ingenio y se acaba en populismo. Hoy cualquier ignorante dispara sin miedo esa palabra, como en el Congreso lo hicieron aquellos guardias civiles. La misma mentira repetida bajo consignas chungas se ha convertido en otra clase de munici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Todo aquel que piense que la vida siempre es cruel/ tiene que saber/ que la vida no es as&iacute;/ tan solo momentos malos/ y todo pasa/ dice la grand&iacute;sima Celia Cruz. Ese estribillo es seguramente el que m&aacute;s se escucha en cualquiera de las calles de esta regi&oacute;n durante los carnavales, que nunca molestar&aacute;n al <em>power</em>. Quiz&aacute; algo de cr&iacute;tica, siempre en el estilo de los patricios romanos. Vamos, sin categor&iacute;a de clamor, como el que han conseguido las gaditanas. No puedo hacer spoiler porque no s&eacute; qu&eacute; cantar&aacute;n nuestras chirigotas frente al palco de las autoridades, pero de una cosa estoy segura: Los carnavales ser&aacute;n fant&aacute;sticamente democr&aacute;ticos en una tierra donde, para vacunarse de los primeros en pandemia, un obispo se disfraz&oacute; de capell&aacute;n. Eso, al fin y al cabo, tambi&eacute;n es transgresi&oacute;n, las cosas como sean.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pasion-carnaval_132_12986270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 05:00:06 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Merlín, los okupas y el truco de la vivienda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/merlin-okupas-truco-vivienda_132_12946837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cf52a8d-335c-4390-9125-a2fe3ae39c94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Merlín, los okupas y el truco de la vivienda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En nuestra propia Camelot también se hace magia con el nuevo Anteproyecto de Ley Asequible de la Región de Murcia, que es de todo, menos asequible</p></div><p class="article-text">
        Si la tierra fuera plana habr&iacute;a salido disparada del sistema solar, los oc&eacute;anos estar&iacute;an en el centro, los &aacute;rboles crecer&iacute;an en diagonal, el sol caer&iacute;a sobre la tierra o la luna. Todas estas cosas que parecen evidentes no contentan a esa antip&aacute;tica pandilla de la teor&iacute;a del No. El geof&iacute;sico de la Universidad de Columbia, James Davis, desmont&oacute; hace tiempo la gran tontuna con ejemplos tan sencillos como estos. Los sabios, desde su verdad, tienen paciencia, pero no la firmeza suficiente para detener la sinraz&oacute;n. En cambio, los conspiranoicos de otros ramajes distintos, como los antivacunas, han conseguido traer enfermedades erradicadas, como la rubeola o el sarampi&oacute;n. Son las consecuencias de que la ciencia comparta titulares con la supercher&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hace siglo y medio Mark Twain plante&oacute; una reflexi&oacute;n sobre las ventajas del progreso y el peligro de las patra&ntilde;as en su maravilloso libro &lsquo;Un yanki en la corte del rey Arturo&rsquo; que, en tiempos tan solemnes y <em>ombligoc&eacute;ntrico</em>s como estos conviene leer, porque el humor libera y es la llave con que se abre la inteligencia. A Twain, que era mordaz y brillante, le han encasillado injustamente en la literatura juvenil, pero sus reflexiones eran tan libres que rompieron las etiquetas. Los primeros cap&iacute;tulos de la novela inspiraron al genio de Terry Gilliam para su pel&iacute;cula &lsquo;Monty Pithon and the Holy Grail&rsquo;, a medias con las sagradas fuentes de Thomas Malory y el maquillador del ciervo de aquellos descacharrantes cr&eacute;ditos. Aunque sin tirar cohetes, los Python no fueron tan implacables con Merl&iacute;n como Mark Twain en su historia. Sin saberlo, se adelant&oacute; casi doscientos a&ntilde;os para explicar el perfil magufo: desfasado, manipulador, fatuo, impostor.
    </p><p class="article-text">
        Hay buenas noticias este a&ntilde;o: los espa&ntilde;oles no somos en su mayor&iacute;a negacionistas. Lo dice el cuarto estudio sobre Cultura Cient&iacute;fica del BBVA. La ciencia estad&iacute;stica navega entre los n&uacute;meros exactos y lo impredecible de esta &eacute;poca. Las tres preocupaciones de los murcianos eran, hace unos meses, la vivienda, la inmigraci&oacute;n y los pol&iacute;ticos, por este orden, seg&uacute;n la encuesta del Centro de Estudios Murcianos de Opini&oacute;n P&uacute;blica (CEMOP), lo que demuestra que ese cansino relato ultramontano de relacionar inmigraci&oacute;n con delincuencia sigue calando en regiones pobres como esta, con el m&aacute;ximo &iacute;ndice de fracaso escolar de todo el pa&iacute;s. En Murcia, Merl&iacute;n habr&iacute;a triunfado con su truco m&aacute;s rentable: construir Stonehenge por arte de magia. Ya estoy viendo d&oacute;lmenes y menhires bien plantados en suelo p&uacute;blico, con sus luces de ne&oacute;n en color rosa, anunciando casas de apuestas. O convirtiendo en manantial los secarrales, para regar campos de golf.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra propia Camelot tambi&eacute;n se hace magia con el nuevo Anteproyecto de Ley Asequible de la Regi&oacute;n de Murcia, que es de todo, menos asequible. Por supuesto, esto es hablar s&oacute;lo de o&iacute;das, porque quiz&aacute; en el texto se concreta c&oacute;mo pagar ciento setenta mil <em>eur&iacute;pides</em> con un sueldo de los de aqu&iacute; (o dos si son peque&ntilde;os) sin vender tus &oacute;rganos en el mercado negro, o hipotecar a tus bisnietos. Bueno, quiz&aacute; los que gobiernan, esa tercera inquietud para los murcianos, quieren volver al ladrillo, que dej&oacute; miles de casas vac&iacute;as, pobreza para la gente, riqueza para los fondos de inversi&oacute;n. A lo mejor no importa la vivienda, ni la familia ni los j&oacute;venes. &iquest;Y si lo importante no es tener techo, sino edificar hasta que no se vea suelo?. Obedecer otra vez a los de siempre, m&aacute;s los amigos nuevos. El viejo truco del murciano prestidigitador. O depredador. 
    </p><p class="article-text">
        Lo conmovedor de este anteproyecto es el apartado contra la ocupaci&oacute;n ilegal. Ese donde dice que la persona que compre o alquile una vivienda asequible no puede haber sido condenada mediante sentencia firme por allanamiento de morada, o usurpaci&oacute;n de vivienda, o sancionada por resoluci&oacute;n administrativa firme en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. Me asombra, porque en este punto que parece dictado por los ultras, se atribuye el poder omn&iacute;modo de crear y aplicar leyes. Siempre hab&iacute;a pensado que esto de dictar sentencias era cosa de los jueces, pero quiz&aacute; est&eacute; en un error. Igual estos pol&iacute;ticos nos ven a los ciudadanos como okupas y, aunque no salga en las encuestas, que cosas, tambi&eacute;n somos su problema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/merlin-okupas-truco-vivienda_132_12946837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 05:00:38 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feliz año, Toro Sentado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/feliz-ano-toro-sentado_132_12911068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9758cf80-19ee-4add-94fa-6a0b9b74bd65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feliz año, Toro Sentado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las tribus han acompañado estos días a los miles de personas que honran la memoria de Renée Good, en el lugar donde quedó su coche con un labrador negro desolado y una guantera llena de peluches</p></div><p class="article-text">
        Dicen los sioux que todo en la tierra tiene un prop&oacute;sito: cada hierba puede curar una enfermedad y cada persona tiene una misi&oacute;n que cumplir, que para juzgar a alguien hay que caminar tres lunas con sus mocasines, que la &uacute;nica herencia que dejaremos en la tierra es la honestidad. Hace muy pocos d&iacute;as nos han dado una lecci&oacute;n de decencia. 
    </p><p class="article-text">
        La tribu que venci&oacute; al S&eacute;ptimo de Caballer&iacute;a con sus botas puestas ha salido de las reservas indias de Norteam&eacute;rica para apoyar las protestas de Minnesota por el asesinato a quemarropa de una joven verificadora comunitaria, a manos de un agente de la Polic&iacute;a de Inmigraci&oacute;n. De todas las im&aacute;genes con que nos noquean los informativos mientras el nuevo Hitler elige otra Polonia, las de estos indios cabalgando hacia el epicentro del dolor bien erguidos, sin monturas, mientras cae la nieve, caldea mucho el coraz&oacute;n. Tambi&eacute;n esconden un ilusionante, tremend&iacute;simo significado.
    </p><p class="article-text">
        A los sioux les han exterminado, esquilmado las tierras, reventado cientos de tratados sin cumplir, los han neutralizado convenientemente con las drogas y el alcohol desde que Toro Sentado le picara el pasaporte al general Custer. Sin &eacute;xito intentaron robarle sus esp&iacute;ritus y sus sue&ntilde;os. Ahora, el esp&iacute;ritu supremacista blanco se desinfla frente a estos guerreros cuando dan lecciones de moral. Mientras los cuatro jinetes (&iquest;o son m&aacute;s?) calculan la potencia de sus bombas a ver qui&eacute;n la tiene m&aacute;s grande, ellos galopan hasta Minne&aacute;polis sin hacer apenas ruido. S&oacute;lo el de los cascos de sus magn&iacute;ficos Appaloosas, abriendo paso por carreteras con escarcha, hasta una manifestaci&oacute;n pac&iacute;fica civil. 
    </p><p class="article-text">
        Las tribus han acompa&ntilde;ado estos d&iacute;as a los miles de personas que honran la memoria de Ren&eacute;e Good, en el lugar donde qued&oacute; su coche con un labrador negro desolado y una guantera llena de peluches. A poco m&aacute;s de mil metros, fue asfixiado hace cinco a&ntilde;os por otro polic&iacute;a George Floyd. Y este desfile a caballo de los hombres rojos en su majestad tribal enciende la olvidada idea de que no hay crimen impune cuando entre todos podemos ayudarnos. No solamente es una imagen que tiene un relato dentro, es que podr&iacute;a ser la postal con la que felicitar el nuevo a&ntilde;o, con un fondo infinito de horizonte.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta tierra de los diez mil lagos hasta el Rinc&oacute;n de Seca y en todo lugar del mundo donde llegue la se&ntilde;al de wifi o el humilde cable de una televisi&oacute;n, atragantarse la tostada se est&aacute; convirtiendo en un ritual muy chungo en los primeros d&iacute;as de enero. El algoritmo lo dirigen varios cretinos sin escr&uacute;pulos que han resucitado el fascismo sin complejos y lo financian en todo el mundo donde la bestia ponga huevos, siempre a cambio de su beneficio personal.
    </p><p class="article-text">
        El oscuro credo del Cuarto Reich yanki, si es que cuaja, no queda tan lejos de nuestro pa&iacute;s ni nuestra regi&oacute;n, que podr&iacute;a convertirse en la tierra m&aacute;s <em>nazimejor</em> del mundo si son ciertas las encuestas donde, para las pr&oacute;ximas elecciones, nos dan nueve diputados de la ultraderecha en la Asamblea Regional. Por eso, ahora qu&eacute; tenemos la certeza de que el emperador naranja es impune, cuando la &uacute;nica duda es que nuevo pa&iacute;s va a saquear y mientras el mundo libre (como siempre) no es capar de reaccionar, ahora ya sabemos que es altamente peligroso tolerar a los simpatizantes <em>Made in Murcia</em> del psic&oacute;pata que amenaza la paz mundial. Tambi&eacute;n sabemos que los b&aacute;rbaros son otros, no los que nos han contado, que es un cuento lo de la polarizaci&oacute;n, porque enemigo s&oacute;lo hay uno. El que levanta el brazo a lo romano mientras mastica chicle con la boca abierta. 
    </p><p class="article-text">
        Si Toro Sentado viera lo que le ha ocurrido a los paisajes nuestros en estos &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os, les dir&iacute;a a los <em>murciano trumpistas</em> esas palabras tan hermosas que sabe todo amante de la Naturaleza, que es la &uacute;ltima y aut&eacute;ntica religi&oacute;n: cuando el &uacute;ltimo &aacute;rbol sea cortado, el &uacute;ltimo r&iacute;o envenenado, el &uacute;ltimo pez pescado, s&oacute;lo entonces, las personas se dar&aacute;n cuenta de que el dinero no se puede comer. Si escuchan los dioses oye esto, Manit&uacute;, pon a Murcia bajo tu protecci&oacute;n, porque ya no queda mucho tiempo para tener paciencia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/feliz-ano-toro-sentado_132_12911068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jan 2026 05:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feliz año, Toro Sentado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A santa Dora del Faro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/santa-dora-faro_132_12839783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/086a4aa5-60e7-4615-abc0-4e5f68a253f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A santa Dora del Faro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando una ilustre se va, contar tus vivencias personales con ella se parece un poco al porn-hub, pues nunca llegas en realidad a lo importante, pero te señalas demasiado con el dedo</p></div><p class="article-text">
        En las infinitas formas de nombrar el arte hay una que define mucho lo que es el instinto poderoso de la creaci&oacute;n. El caos y ese perenne intento de ordenarlo y devolverlo al mundo con sentido, convertido ya en materia. Los artistas siempre han sido imprescindibles, que viene a ser un grado m&aacute;s que necesarios. Ellos son ese santoral contempor&aacute;neo que hace el milagro de devolver al mundo la belleza.
    </p><p class="article-text">
        Vengo a hablar de una de estas santas que de puro libre no esper&oacute; a morirse para ser muy venerada. Dora Catarineu era una descomunal artista, tambi&eacute;n musa, maestra a la vez que aprendiz, inocente y sabia, absorta siempre en su contradicci&oacute;n. Yendo del fulgor a la tormenta. De ella escribi&oacute; el poeta Jose Mar&iacute;a &Aacute;lvarez en el cat&aacute;logo de una de sus exposiciones que los dioses le hab&iacute;an tocado con los dones de la gracia y la locura. En realidad deber&iacute;an haber sido diosas. Entonces Dora habr&iacute;a sido a&uacute;n m&aacute;s exportable en un mundo de pintoras y escultoras invisibles. Por muy sobrada que fueras de talento, el mercado nunca trat&oacute; bien a las genias. Ser&iacute;a una justicia po&eacute;tica que en las Facultades de Bellas Artes florezcan tesis doctorales sobre su obra &uacute;nica. Puesto que ella, desde la generosidad infinita, promocion&oacute; siempre a las j&oacute;venes promesas.
    </p><p class="article-text">
        El legado art&iacute;stico de Dora lo han descrito muy detalladamente los expertos. Sus amigos se quedan con su herencia vital, hecha con apuestas de riesgo, amor, dolor, todo siempre con verdad. En resumen, una vida intensa como dijo en el funeral de Cartagena el p&aacute;rroco de La Caridad, bien informado y con bastante curiosidad ante aquellos fieles inusuales, respetuosos, con pinta de bohemios. Sus an&eacute;cdotas gloriosas y descacharrantes no caben aqu&iacute;. Adem&aacute;s, Dora ten&iacute;a buen gusto, pero afilado y no le parecer&iacute;a original que la encasill&aacute;ramos contando siempre lo mismo. Cuando una ilustre se va, contar tus vivencias personales con ella se parece un poco al porn-hub, pues nunca llegas en realidad a lo importante, pero te se&ntilde;alas demasiado con el dedo.
    </p><p class="article-text">
        Lo hizo brillante &Aacute;ngel Charris con su texto-retrato pintado con palabras sobre la capacidad de Dora para ser tan rompedoramente singular en el alboroque que sus hijas Marta y Carlota organizaron despu&eacute;s del funeral. No s&eacute; si son conscientes, pero ellas y su descendencia de ojos grandes, rasgados y oscuros son las creaciones de las que m&aacute;s orgullosa estaba su madre. La actriz Amparo Reina imit&oacute; su inconfundible voz rota sobre un escenario. 
    </p><p class="article-text">
        El esp&iacute;ritu de la querida amiga revoloteaba, de una mesa a otra, al calor de tanta gente convoc&aacute;ndola, por pen&uacute;ltima vez. Quiz&aacute; la vi perderse entre un haz de luz de ne&oacute;n, cerca del bar, buscando a Jos&eacute; Tom&aacute;s, el gran chihuahua leyenda. Azul al fin se encontr&oacute; con ella. No solo se recordaron sus inolvidables ocurrencias. Charris precis&oacute; asuntos pendientes que alguna vez tienen que ocurrir. Por ejemplo, que el Ayuntamiento de La Uni&oacute;n devuelva la escultura que Dora don&oacute; a la ciudad a la plaza donde estaba. La obra, da&ntilde;ada, duerme en alg&uacute;n almac&eacute;n municipal. Nunca se le comunic&oacute; a la familia. Ella era la m&aacute;s entra&ntilde;able de los artistas del santoral, as&iacute; que tambi&eacute;n hizo unos bocetos de escultura de la Charito. Acabaron olvidados en alg&uacute;n caj&oacute;n de la concejal&iacute;a de Cultura de Cartagena, aunque su destino era La Cortina o el puerto. Las esculturas se mostraron por primera vez en la sala &lsquo;Dora Catarineu&rsquo;, que inaugur&oacute; ella misma en vida, porque ese d&iacute;a, con su melena y gafas blancas y su aire de actriz francesa, volvi&oacute; a ser profeta en su tierra.
    </p><p class="article-text">
        Si es verdad que el arte forma parte de eso tan esencial que somos todos, sea lo que sea, todav&iacute;a queda trabajo tuyo por mostrar, Dora, ya tu sabes. Lo colectivo siempre se hace de esperar. Charito, otra alma libre, a&uacute;n puede asomarse eterna al mar con sus briosos collares de colores y su boca exagerada de carm&iacute;n alegre. Alguna estudiante (porque ser&aacute; mujer) recorrer&aacute; esa obra hecha de pinceladas visionarias, descubrir&aacute; que es inclasificable. A santa Dora Pur&iacute;sima del Faro dejo esta oraci&oacute;n de acci&oacute;n de gracias. Por lo que te llevas y por lo que dejaste.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/santa-dora-faro_132_12839783.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2025 09:31:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A santa Dora del Faro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre héroes comunes y científicos idealistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/heroes-comunes-cientificos-idealistas_132_12804170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79ca36ac-c4dd-46ba-8684-bfcc8db7003d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre héroes comunes y científicos idealistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historia de los obreros ingleses que se cuenta en la estupenda miniserie serie británica ‘Ciudad tóxica’ (se puede ver en plataformas) podría ser la de los vecinos cartageneros también</p></div><p class="article-text">
        En el c&oacute;digo de buenas maneras de un h&eacute;roe que se precie est&aacute; escrito que habr&aacute; sacrificio, disciplina, en el peor de los casos, incomprensi&oacute;n. Hay muchas clases de ellos, algunos est&aacute;n muy cerca. Los afortunados cayeron en gracia a la memoria. Andan por ah&iacute;, eternos, encaramados a los altares, en pedestales urbanos.Nos recuerdan sus gestas, grandes o peque&ntilde;as, desde su soledad de bronce o escayola. Pero otros, la mayor&iacute;a, podr&iacute;an ser vecinos nuestros, gente com&uacute;n, como las Adelitas que cambiaron el delantal por el Mauser en la revoluci&oacute;n mexicana, o los mujiks que marcharon temblando de hambre hacia un Palacio de Invierno que con el tiempo se congel&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La historia es tan ciega como la justicia, as&iacute; que ahora, como siempre, los tenemos cerca, sin reparar en las verdades que un h&eacute;roe cuenta con fervor. Pasamos junto a ellos igual que la gente lo hace con los que hablan del fin del mundo en Central Park subidos sobre un caj&oacute;n. En mi ciudad hay un pu&ntilde;ado de estos hombres y mujeres que claman en el desierto contra ese polvo t&oacute;xico que nos impregna de veneno. La contaminaci&oacute;n es lo que respiramos por los pulmones y la piel, enferma en el cintur&oacute;n Este de Cartagena a familias enteras. Cuando el viento arrecia, las part&iacute;culas letales de metales pesados contaminan a toda la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los vecinos del sector Estaci&oacute;n, las barriadas Virgen de la Caridad, Los Mateos y El Llano podr&iacute;an ser perfectamente aquellas madres que en Corby, al este de Birmingham, consiguieron llevar a los responsables de la planta sider&uacute;rgica British Steel, despu&eacute;s de que sus hijos nacieran con malformaciones. La f&aacute;brica cerr&oacute;, pero nunca descontamin&oacute; los suelos (a lo mejor esto les suena) y la ciudad se cubri&oacute; de un polvo rojo, como el que se queda en las baldosas de las casas de los cartageneros cuando hay calima y las industrias aprovechan para soltar fuelle a tutipl&eacute;n. Contra todo pron&oacute;stico, las familias inglesas ganaron el juicio a la sider&uacute;rgica y tambi&eacute;n a la administraci&oacute;n. Adem&aacute;s de ser el primer caso que triunf&oacute; contra una multinacional, tambi&eacute;n cambiaron la letra de este estribillo tan aparentemente hist&oacute;rico que advierte como ganan siempre los poderosos. Prefiero ese otro que repite lo de &lsquo;Nada es Imposible&rsquo; en el nuevo &aacute;lbum de Luz Casal. 
    </p><p class="article-text">
        La historia de los obreros ingleses que se cuenta en la estupenda miniserie serie brit&aacute;nica &lsquo;Ciudad t&oacute;xica&rsquo; (se puede ver en plataformas) podr&iacute;a ser la de los vecinos cartageneros tambi&eacute;n. Esos personajes principales de las epopeyas donde se persiguen causas justas: los vecinos afectados y el cient&iacute;fico idealista, en su lucha solitaria e incansable sobre un suelo envenenado, empresas ausentes, administraciones que silban <em>p&iacute;op&iacute;oyonohesido </em>mientras cobardemente se ponen de perfil. Tambi&eacute;n como en la serie, alg&uacute;n joven periodista que hace muy bien su trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Quiero pensar que veremos, porque nada es imposible, como se reconoce el trabajo del ed&aacute;fologo especialista en suelos, Jose Mat&iacute;as Pe&ntilde;as, con su trabajo valiente y riguroso. Gracias a Pe&ntilde;as sabemos que hay cantidades peligrosamente escandalosas de ars&eacute;nico, cadmio, plomo, zinc, cobre, en nuestros suelos, o sustancias de nombres tan inquietantes como compuestos vol&aacute;tiles org&aacute;nicos. El investigador es como el cobre, incombustible. No le har&aacute;n seguramente Hijo Predilecto (bueno, qui&eacute;n sabe) pero las <em>campa&ntilde;itas</em> de desprestigio no han mermado ni su honor ni su moral. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las aves que beben en las balsas t&oacute;xicas sin tapar no saben lo que contienen, porque se mueren al meter sus picos en ese l&iacute;quido infernal. Me pregunto tambi&eacute;n si ahora huyen de esa trampa, como presienten el peligro cuando hay tormenta, terremoto, o hurac&aacute;n. Tambi&eacute;n por qu&eacute;, si los p&aacute;jaros mueren, las personas enferman, si cuando el viento sopla masticamos tierra con algo m&aacute;s, que m&aacute;s tiene que pasar para que el podrido Medio Ambiente no sea para los ciudadanos y las administraciones una cuesti&oacute;n absolutamente de primera. Ma&ntilde;ana s&aacute;bado, la Plataforma contra la Contaminaci&oacute;n convoca a todos los cartageneros en el local social de Torreciega. En sus humildes octavillas dicen: Sin vuestra presencia, la lucha por nuestra salud ser&aacute; una protesta m&aacute;s. Si asistiera un director como Todd Haynes har&iacute;a la pel&iacute;cula &acute;Tierras oscuras&acute;. Pero claro, muchos arrestos hay que tener.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/heroes-comunes-cientificos-idealistas_132_12804170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2025 08:57:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre héroes comunes y científicos idealistas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historias africanas y gente demasiado oscura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/historias-africanas-gente-oscura_132_12766294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/412878df-6935-4471-833d-1c31726b56eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Historias africanas y gente demasiado oscura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las buenas acciones no venden mucho, o eso dicen, pero no es verdad. Hace muy poco, otro joven africano sin papeles salvó en el puerto a una señora que se había caído al agua desde el catamarán turístico</p></div><p class="article-text">
        Un joven inmigrante encontr&oacute; una cartera con una cantidad muy respetable en euros. No mir&oacute; el dinero que hab&iacute;a. La guard&oacute; con cuidado en el bolsillo de su ch&aacute;ndal prestado y la devolvi&oacute;. El recorrido que hizo la cartera custodiada fue muy breve. Desde el Centro de Acogida a Migrantes del Hospital Naval de Cartagena localizaron al due&ntilde;o. Alguien le sugiri&oacute; difundir la historia y entonces el chaval respondi&oacute;: &iquest;Por qu&eacute; airear como algo extraordinario lo que debe ser nuestra obligaci&oacute;n? Comparto esta deliciosa historia real de decencia y de bondad antes que enciendan las luces en las cuatro calles del centro y nos devoren los cuentos del espumill&oacute;n. Pero tambi&eacute;n porque todos, en esta &eacute;poca de exhibicionismo emocional, no debemos olvidar la pregunta del migrante.
    </p><p class="article-text">
        Las buenas acciones no venden mucho, o eso dicen, pero no es verdad. Hace muy poco, otro joven africano sin papeles salv&oacute; en el puerto a una se&ntilde;ora que se hab&iacute;a ca&iacute;do al agua desde el catamar&aacute;n tur&iacute;stico. Era la segunda persona que salvaba de morir ahogada. La mujer y su familia est&aacute;n tan agradecidos que le est&aacute;n ayudando a regularizar su situaci&oacute;n. Noticias como &eacute;stas nos caldean el coraz&oacute;n, porque en el fondo sabemos que no hay f&oacute;rmula m&aacute;s eficaz para salvar la especie que la bondad. Cuento ahora estas historias africanas a prop&oacute;sito de algo tan peligroso como es la involuci&oacute;n, que perpetra en todo el mundo, tambi&eacute;n en nuestra tierra de aluvi&oacute;n, otra gente con ideas demasiado oscuras. 
    </p><p class="article-text">
        En su pertinaz cruzada contra la inmigraci&oacute;n, con la obediencia conveniente a sus racistas socios de coalici&oacute;n, el gobierno local de Cartagena se entretiene en judicializar su causa unilateral contra el Centro de Acogida a Migrantes. Tienen la batalla pol&iacute;tica perdida y tambi&eacute;n la administrativa. Ya saben, la culpa de todo que ellos hacen mal, la tiene el guapo Pedro. Agotados los cartuchos de una gran manifestaci&oacute;n por falta de personal, ahora dicen que les preocupan los derechos humanos. Re&uacute;nen a su c&uacute;pula. Son personas, merecen otro futuro (pero lejos de aqu&iacute;), les preocupa mucho su seguridad, dicen sin pudor. Repiten cada palabra mirando al frente (donde est&aacute;n las c&aacute;maras) sonrientes, inflamados de inocencia, los aut&eacute;nticos cristianos <em>Premium</em> de este Adviento. Ya no distingo si son ellos, o Nelson Mandela cuando recibi&oacute; el Nobel de la Paz, antes de que se convirtiera en la versi&oacute;n sueca de los premios Planeta. 
    </p><p class="article-text">
        Imposible resumir, frase por frase, todo el sufrimiento de la alcaldesa ante las condiciones de los j&oacute;venes africanos por la falta de vigilancia y de seguridad. Sin quitar m&eacute;rito al grupo municipal cartagenerista Movimiento Ciudadano, tambi&eacute;n muy preocupado porque los migrantes se acojan en nuestra ciudad. Los primeros por su ideolog&iacute;a ultra, los segundos por lo mismo, pero con pureza cartaginesa, se atribuyen el derecho de hablar por toda la poblaci&oacute;n, hasta la que no les vota. Cartagena, repitamos, prefiere la diversidad. Tambi&eacute;n mejores servicios p&uacute;blicos, que para eso les pagamos. Con todo mi cari&ntilde;o les dir&iacute;a que a lo mejor se han equivocado de pa&iacute;s, de ciudad, seguramente hasta de siglo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No quiero pasar por alto el riguroso argumento del fiel delf&iacute;n de Arroyo, el joven <em>superconcejal.</em> &nbsp;Que alguien les ha dicho que los migrantes que traen al centro son menores, pero los hacen pasar por adultos. Supongo que una afirmaci&oacute;n tan cre&iacute;ble estar&aacute; basada en estimaciones f&iacute;sicas, ex&aacute;menes de huesos, estudios odontol&oacute;gicos comparativos o en resumen, los an&aacute;lisis forenses pertinentes. Porque si no se puede demostrar con seriedad, no tendremos m&aacute;s remedio que pensar que la <em>Cofrad&iacute;a del Bulo</em> tiene las patas muy cortas y muerde con dientes de leche. 
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; una primera migraci&oacute;n a otros planetas en mil a&ntilde;os, dijo el astrof&iacute;sico Stephen Hawkings. Lo recuerdo por si sobrevive algo que no sean las cucarachas, tiene trazas humanas como de <em>raza blanca superior</em> y no es <em>bot</em>. Pidan, como siempre, clase <em>business.</em> En prueba de buena fe de parte de las civilizaciones anteriores, les dejaremos palomitas criogenizadas. Cuando lleguen, miren hacia aqu&iacute;. Ver&aacute;n que, cuando no la contamina el odio, la Tierra con sus habitantes es mejor planeta. Y, si no la fastidia un asteroide, o un pat&aacute;n, seguir&aacute; dando vueltas. Y m&aacute;s vueltas. &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/historias-africanas-gente-oscura_132_12766294.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Nov 2025 05:01:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cultura, mafiosos, teatros, cines cerrados y además un pebetero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cultiura-mafiosos-teatros-cines-cerrados-ademas-pebetero_132_12729954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51c3009c-8abb-40cd-844e-66950f25d757_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cultura, mafiosos, teatros, cines cerrados y además un pebetero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando es el segundo mes de noviembre en que el Teatro Circo de Cartagena está cerrado, un toque elegante, francés, vendría muy bien en su sala abandonada, llena de polvo, sillas apiladas y tuberías sobre el suelo, sin cartel de obras aún</p></div><p class="article-text">
        La cultura no es cuesti&oacute;n de dinero, ni quiz&aacute; de educaci&oacute;n, sino m&aacute;s bien una inquietud moral, de conocimiento y pertenencia. En Par&iacute;s, la despedida al Centro Pompidou por cinco a&ntilde;os de reformas ha consistido en una <em>performance</em> del artista Cai Guo-Quiang, que se llam&oacute; &lsquo;El ultimo Carnaval&rsquo;. A los parisinos, que pagar&aacute;n con sus impuestos m&aacute;s de la mitad del presupuesto de las obras, su alcaldesa les ha dicho algo como esto: <em>Citoyens,</em> paciencia, esto es lo que hay, pero digamos antes adi&oacute;s a esta m&aacute;quina de arte con m&aacute;s arte todav&iacute;a, con toda nuestra responsabilidad. Y eso, en cualquier parte de este mundo donde ser amable hoy es algo audaz, resulta una belleza.
    </p><p class="article-text">
        Cuando es el segundo mes de noviembre en que el Teatro Circo de Cartagena est&aacute; cerrado, un toque elegante, franc&eacute;s, vendr&iacute;a muy bien en su sala abandonada, llena de polvo, sillas apiladas y tuber&iacute;as sobre el suelo, sin cartel de obras a&uacute;n. Por ejemplo, un pebetero con llama eterna en honor al Espectador Desconocido. Podr&iacute;a estar en la puerta principal, donde se picaban las entradas. A los fuegos sagrados se les tiene un respeto primordial. Este verano, un joven idiota fue detenido junto al Arco del Triunfo por encenderse un cigarro en la lumbre que recuerda a aquel soldado de la Primera Guerra Mundial. Tendemos a idealizar a los franceses y su m&aacute;s que loable patriotismo cultural, pero digo yo que, en una ciudad tan antigua como Cartagena, aunque sea por <em>adeene</em> con mezcla de sangres nobles y plebeyas, aguantamos bien el tipo en cuanto a las buenas maneras.
    </p><p class="article-text">
        No podr&iacute;an faltar las flores, para adornar ese sencillo memorial al Espectador Desconocido en ofrenda por Todos los Santos, tambi&eacute;n en recuerdo del Tenorio, que revive esta noche, si no lo ha devorado el pu&ntilde;etero Halloween con sus calabazas marrulleras. En vez de crisantemos, margaritas silvestres de esas que brotan tan valientes del asfalto, a poder ser, amarillas. Las asociaciones culturales (&iquest;Hola?) e incluso el p&uacute;blico hu&eacute;rfano rendir&iacute;an homenaje una o dos veces al a&ntilde;o, con lecturas de manifiestos y m&oacute;viles encendidos. Da lo mismo si prefieren otras flores. Pol&iacute;ticos y s&uacute;per concejales municipales estar&iacute;an inc&oacute;modos. Adem&aacute;s, les importa un bledo la cultura. 
    </p><p class="article-text">
        El gobierno local compr&oacute; hace cuatro a&ntilde;os el teatro a la empresa que lo gestionaba por m&aacute;s de un mill&oacute;n de euros. Las reformas, si se hacen, costar&aacute;n casi diez veces m&aacute;s. Visto lo visto, un negocio tan provechoso para las arcas p&uacute;blicas era una oferta que no se pod&iacute;a rechazar. Me conmueve tanto que no conocieran el mal estado del edificio, pero me emociona todav&iacute;a m&aacute;s que esta semana, la Comisi&oacute;n de Hacienda haya desestimado investigar la compra del Teatro Circo. 
    </p><p class="article-text">
        En la sesi&oacute;n se dictamin&oacute; por unanimidad el inicio del expediente de Honores y Distinciones Municipales para la erecci&oacute;n de un monumento al Capit&aacute;n Alatriste. Esto &uacute;ltimo es transcripci&oacute;n casi literal. Una redacci&oacute;n tan ceremoniosamente erecta me recuerda aquello que en psicolog&iacute;a llaman acto fallido. Por ser muy fan del capit&aacute;n, porque es una idea justa y bonita, pero m&aacute;s que nada por lealtad, digo: Alatriste, ojal&aacute; sepas en la que te has metido. 
    </p><p class="article-text">
        Recogiendo el hilo, que en cartagenero <em>vintage</em> se dice que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Esto va del D&iacute;a de Difuntos con un teatro abandonado, camino del recuerdo. Como el precios&iacute;simo Cine Central, el m&aacute;s antiguo de la Regi&oacute;n, joya cerrada hace veinticinco a&ntilde;os, sin que nadie ingrese en Santomera. Don Vito dio aquel consejo, desde la pantalla de ese cine. Mant&eacute;n cerca a tus amigos, pero m&aacute;s a&uacute;n a tus enemigos. Los Corleone despreciaban a los pol&iacute;ticos, pero se serv&iacute;an de ellos. Lavaban sus cr&iacute;menes en negocios de ladrillo, cubr&iacute;an las calles de casas de juego, amaban la &oacute;pera tambi&eacute;n. A veces, algo de filantrop&iacute;a. Un mafioso como Dios manda venera la cultura. Tanto, que no la ensucia con negocios. Robert de Niro contaba, entre el miedo y el asombro, c&oacute;mo se hizo El Padrino II. Mientras rod&aacute;bamos, <em>eso</em> estaba ocurriendo en Nueva York, dec&iacute;a. No importa cu&aacute;ndo leas esto, ahora mismo <em>eso</em> sigue pasando. R&eacute;quiem se pronuncia igual en dialecto siciliano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cultiura-mafiosos-teatros-cines-cerrados-ademas-pebetero_132_12729954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Oct 2025 05:00:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cultura, mafiosos, teatros, cines cerrados y además un pebetero]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cosmogonía en rosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cosmogonia-rosa_132_12690264.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c1e2f09-2098-46f3-ba65-24500c5a5c80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cosmogonía en rosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La culpa la ha tenido el Big Bang de las mamografías andaluzas, que levanta una estela donde por zonas, brotan explosiones de materia oscura</p></div><p class="article-text">
        Si los universos paralelos de verdad existen, puede que sean la &uacute;nica explicaci&oacute;n para que en regiones como esta creamos lo que nos cuentan los organismos oficiales a las mujeres de una edad, o de cualquier otra, ahora que la palabra mamograf&iacute;a se ha convertido en el nuevo multiverso. Sin evidencias, solo hay fe, y la fe, seg&uacute;n las bienaventuranzas, debe ser lo m&aacute;s parecido a una salvaci&oacute;n, pero nunca es un consuelo.
    </p><p class="article-text">
        La culpa la ha tenido el <em>Big Bang</em> de las mamograf&iacute;as andaluzas, que levanta una estela donde por zonas, brotan explosiones de materia oscura. En los servicios p&uacute;blicos de salud de algunas comunidades ocurre un poco como en las teor&iacute;as cu&aacute;nticas, la moda que ahora abrazamos para explicarnos el caos en dos sencillos pasos, bastante en plan f&iacute;sicas novatas. Muchas de estas historias parec&iacute;an ficci&oacute;n pero habitan entre nosotras, como saben las mujeres de Andaluc&iacute;a, miles sin diagnosticar, algunas muertas. Como ya se est&aacute; cuestionando en nuestra <em>mejor tierra del mundo</em> (conocido), con casos como el del Hospital de Yecla, donde un solo trabajador hace cincuenta pruebas en una tarde. &iquest;Qu&eacute; puede salir mal? Uno solo. Para cincuenta.
    </p><p class="article-text">
        Las historias-consigna de los mundos alternativos de San Esteban abundan en que no hay retrasos en las listas para mamograf&iacute;a. Diecinueve d&iacute;as, como mucho, dicen, y las mujeres tenemos que creer. De nuevo la fe. Las cifras bailan, seg&uacute;n de la galaxia de donde vengan. Los gestores se santiguan, agraviados ante la sospecha. Es que en Murcia no hay radi&oacute;logos, declaran, sin sonrojo. Claro que hay, pero les tienes que pagar. Sin ver el lenguaje verbal del consejero, o el mismo presidente, imagino esa preocupaci&oacute;n tan fugaz como un cometa. Hasta que pase el D&iacute;a Internacional contra el C&aacute;ncer de Mama, se guarden los excedentes de lazos rosa, las frases inspiradoras para las enfermas, maldita sea, que ya est&aacute; bien de llamarlas guerreras con paternalismo. La Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola contra el C&aacute;ncer, una de las oeneg&eacute;s m&aacute;s s&oacute;lidas y transparentes, hace a&ntilde;os que borr&oacute; con mucho tino de sus siglas la palabra lucha. Saber que tu pecho, ese surtidor de vida, est&aacute; podrido, no te obliga a tener superpoderes, solo intentas ser una superviviente y la heroicidad, sencillamente, es ajena.
    </p><p class="article-text">
        Desde una expansi&oacute;n infinita hasta la existencia de universos escondidos, que pueden contactar con el nuestro, son muchas las teor&iacute;as sorprendentes del multiverso. Hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, el Servicio Murciano de Salud asumi&oacute; el servicio de mamograf&iacute;as que hasta entonces hac&iacute;a la AECC, algo l&oacute;gico, puesto que la sanidad p&uacute;blica debe ser la responsable, pero no parece tan as&iacute;. Como se hace desde hace muchos a&ntilde;os, las cl&iacute;nicas privadas asumen el volumen de mamograf&iacute;as que el SMS no puede abarcar. Si una mujer, por las razones que sean (muchas) quiere ser atendida en la sanidad p&uacute;blica, tendr&aacute; que esperar muchos meses sin ni siquiera una contestaci&oacute;n, y esto no hay consejero que me lo rebata, porque lo digo por experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Los universos ocultos (si se encuentran) demostrar&iacute;an que la V&iacute;a L&aacute;ctea no es la &uacute;nica galaxia, como afirma la cosm&oacute;loga Hiranya Peirism, del University College de Londres. Seg&uacute;n esta teor&iacute;a, puede que de la gran teta c&oacute;smica se nutran muchos sat&eacute;lites y, como dec&iacute;an los romanos que bautizaron a la b&oacute;veda celeste, <em>&iquest;qui prodest?</em> &iquest;A qui&eacute;n beneficia? No, &nbsp;desde luego, a las mujeres que por no ser diagnosticadas a tiempo llegan tarde al tratamiento. No manejo m&aacute;s estad&iacute;sticas que los casos (bastantes) que conozco de errores en diagn&oacute;sticos, p&eacute;rdidas de pruebas, atrasos, saturaci&oacute;n de salas, y as&iacute; y todo funciona el sistema sanitario, sostenido por los trabajadores que una vez aplaudimos en los balcones. Mi doctora de familia conf&iacute;a en el servicio p&uacute;blico. Est&aacute; agotada, es rigurosa, idealista, anima a sus pacientes a denunciar. Muchas lo hacen. Otras, casi sin fuerzas, abandonan. En todas las comunidades del PPOX, donde se desmantela la sanidad p&uacute;blica para beneficiar a la privada, tiene que florecer un <em>Me too</em>, un <em>Cu&eacute;ntalo,</em> ahora, cuando las mujeres, seg&uacute;n Mao la mitad del cielo, estamos tan dispuestas como mosqueadas. Recu&eacute;rdenlo estos d&iacute;as, cuando vean las carpas rosas en las calles con mujeres comunes, heridas y valiosas. Ellas s&iacute; conocen el aut&eacute;ntico universo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cosmogonia-rosa_132_12690264.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Oct 2025 04:00:51 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gente corriente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/gente-corriente_132_12652160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85ff455c-40b3-49de-b506-7aaf5c93fd37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gente corriente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El discurso caspa aún no entiende cómo un barco de su Armada protege en misión internacional a una flotilla en la que hay ciudadanos españoles</p></div><p class="article-text">
        La otra noche, en la clausura de Zinemaldia, el actor &Oacute;scar Lasarte pregunt&oacute; a un tel&eacute;fono por el carnicero de Gaza, por su compa&ntilde;ero yanqui de gremio, tambi&eacute;n por el perturbado de Argentina, por el zar invasor que, como el universo, se expande. La operadora, inteligencia artificial o lo que estuviera al otro lado, dudaba a qui&eacute;n de todos localizar, pero el esp&iacute;ritu de Gila apareci&oacute; en el escenario. El enemigo, que se ponga, resum&iacute;a muy serio Lasarte, quien ha interpretado en el cine al maestro de maestros. El enemigo ahora es plural, como dir&iacute;a aquel inmenso humorista, con su verborrea humilde y despistada.
    </p><p class="article-text">
        Apenas un d&iacute;a antes hab&iacute;a zarpado del puerto de Cartagena el &lsquo;Furor&rsquo;, Buque de Acci&oacute;n Mar&iacute;tima rumbo a las aguas de Gaza, para custodiar a la Flotilla de la Libertad, ese medio millar de civiles con cargamento humanitario, interceptados por los israel&iacute;s, mientras esto escribo. El buque opera en misiones de riesgo como el tr&aacute;fico de mercanc&iacute;a ilegal, la pirater&iacute;a en el Golfo de Guinea, el Cuerno de &Aacute;frica, o donde sean necesarios. Los piratas somal&iacute;es, flacos, fieros y hambrientos, son como los Gurkas del ej&eacute;rcito brit&aacute;nico, s&oacute;lo que estos &uacute;ltimos llevan en su c&oacute;digo el honor y el sentido del deber. M&aacute;s all&aacute; de la &eacute;pica castrense, los patrulleros como el &acute;Furor&acute; son un orgullo no s&oacute;lo para la Armada, sino para el pueblo espa&ntilde;ol, bueno, o casi todo.
    </p><p class="article-text">
        Un sector residual todav&iacute;a piensa como en los tiempos del almirante Cervera y no estaba esa noche en el Muelle de la Curra, agitando la que consideran <em>su</em> bandera. El discurso caspa a&uacute;n no entiende c&oacute;mo un barco de <em>su</em> Armada protege en misi&oacute;n internacional a una flotilla en la que hay ciudadanos espa&ntilde;oles. Replican como cotorras las soflamas del gobierno israel&iacute;, ridiculizando (deshumanizando) a estos voluntarios, en grave riesgo ahora. Seg&uacute;n su criterio unineuronal, no soportan, para no darles m&aacute;s espacio, las resoluciones de la ONU, la orden de busca y captura del genocida por el Tribunal de la Haya, que todas las naciones salgan a la calle para exigir que se acabe el martirio. Pero lo que peor llevan es el protagonismo (y valent&iacute;a) de una pandilla de <em>perroflautas </em>y no estar (como siempre) en el lado correcto de la historia.
    </p><p class="article-text">
        El ex primer ministro franc&eacute;s, Dominique de Villepin, cristiano, blanco, escritor y de derechas, explicaba hace poco en la televisi&oacute;n francesa que Espa&ntilde;a, y su liderazgo moral y pol&iacute;tico frente al genocidio palestino, est&aacute; salvando el honor de Europa, bastante manchado con su obediencia imperial que permitir&aacute; construir sobre cad&aacute;veres de ni&ntilde;os un as&eacute;ptico <em>resort.</em> Al presidente de la Regi&oacute;n de Murcia, Fernando L&oacute;pez Miras, le parece que enviar al &lsquo;Furor&rsquo; cerca de la costa gazat&iacute; es una cortina de humo, mientras la Fiscal&iacute;a Europea investiga la subvenci&oacute;n de fondos p&uacute;blicos que autoriz&oacute; para un fondo pro israel&iacute;. Tengo curiosidad por saber si L&oacute;pez Miras, adem&aacute;s de al Manchester United conoce, o ha le&iacute;do a Villepin. A veces no hace falta esperar tiempo para que cada uno est&eacute; en su sitio. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando el &lsquo;Furor&rsquo; se abr&iacute;a paso entre el mar oscuro y tranquilo, record&eacute; los soliloquios descacharrantes de Gila en vez de a tantas mentes prodigiosas que antes y ahora alertaron y denuncian el genocidio palestino, con apabullante erudici&oacute;n. Desde Hannah Arendt, que advirti&oacute; hace setenta a&ntilde;os d&oacute;nde y cu&aacute;ndo el Mal volver&iacute;a, al especialista en Holocausto Omer Bartov. Desde Einstein, que reconoci&oacute; el mismo peligro, a las conclusiones antisionistas que publica el pensador medi&aacute;tico Gabor Mat&eacute;. Todos brillantes, todos jud&iacute;os. 
    </p><p class="article-text">
        Miguel Gila no estudi&oacute; en Heidelberg, pero sab&iacute;a todo de la condici&oacute;n humana, porque fue un superviviente. Le fusilaron mal, un resucitado tiene poderes para iluminar el mundo con humor, ese arma que vence la guerra. Lo entend&iacute; al escuchar un chiste entre los familiares que desped&iacute;an a los hombres y mujeres de la tripulaci&oacute;n, mientras la megafon&iacute;a ensayaba los distintos tonos de sirena. Es su trabajo, dec&iacute;an despu&eacute;s, con naturalidad y entereza. Esa gente corriente, la militar y la civil, es la que hoy nos representa. Los patriotas que de verdad defienden nuestra bandera. Una vez m&aacute;s, que se ponga el enemigo. Lo peligroso es que ahora no contesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/gente-corriente_132_12652160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Oct 2025 07:34:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El veranillo de los 'burkinis']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/veranillo-burkinis_132_12613987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5dd9319f-f7f8-47e8-afa7-5f70931c6096_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El veranillo de los &#039;burkinis&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La indignación sobreactuada porque las musulmanas tapen su cuerpo por decoro no es inocente, ni casual</p></div><p class="article-text">
        Hace poco apareci&oacute; en una playa de La Manga la mitad de una ternera sin cabeza. Cuando el mar arroja a la dorada orilla de nuestro inviolable veraneo un cuerpo que es s&iacute;mbolo del origen de la vida, parece un augurio chungo, pero los veraneantes tienen, desde hace a&ntilde;os, un muy forzoso y brutal entrenamiento en estas sorpresas. El Mar Mayor devuelve siempre lo que no es suyo, mientras sus aguas esperan por si el oto&ntilde;o, de una vez por todas, se estrena.
    </p><p class="article-text">
        Homero cont&oacute; en su Odisea como los compa&ntilde;eros de Ulises sacrificaron y se comieron las vacas que eran propiedad de Helios, dios del Sol, y Zeus les mand&oacute; un rayo que se llev&oacute; al fondo del mar a la peque&ntilde;a nave, y a los faltones compa&ntilde;eros de Odiseo. Los griegos, como profetas, resultan mucho m&aacute;s cre&iacute;bles y molones que los del Antiguo Testamento, enredados en soflamas hechas de violencia y de resentimiento. En una interpretaci&oacute;n muy libre de la historia de estas vacas helenas, a lo mejor el poema anticipaba que, un mont&oacute;n de siglos m&aacute;s tarde, las echar&iacute;an por la borda cuando se mueren de p&aacute;nico, o est&aacute;n enfermas. La pena es que Zeus se haya jubilado. Los castigos celestiales, m&aacute;s que divinos, ahora son cosa de la Naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        El cuento de los terneros ahogados, de donde vienen y quienes los tiran (y van a seguir tirando) al Mediterr&aacute;neo pas&oacute; a ser tema menor cuando aparecieron en las playas las mujeres j&oacute;venes con 'burkini', cuesti&oacute;n tan principal como influyente para el producto interior bruto murciano. Tan importante, que es decisiva en los precios del alquiler y la vivienda, la educaci&oacute;n, la sanidad. O el medio ambiente, al que s&iacute; afecta, y mucho, el codicioso negocio del transporte de ganado vivo, que acaba hecho fiambre en nuestras playas.
    </p><p class="article-text">
        Si una mujer cauc&aacute;sica sospechara de otra de su misma raza, sabr&iacute;a que en estas costas las mormonas se ba&ntilde;an con una camiseta de manga larga, blanca (por lo de la pureza) que las catoliqu&iacute;simas llevan un ba&ntilde;ador que parece de cuello vuelto, porque no falta elemento mis&oacute;gino en ninguna religi&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de las creencias, las que tienen piel sensible se protegen con camisetas de neopreno, porque tienen menos miedo a la lascivia masculina que a las quemaduras del sol. Son unos pocos ejemplos, tan visibles en la playa como el 'burkini'. Si una mujer rubia, rica, o, mejor las dos cosas, se ba&ntilde;a vestida de jugador de rugby, o de astronauta, quiz&aacute; la miren, pero no la juzgar&aacute;n desde una atalaya inmaculada. 
    </p><p class="article-text">
        La indignaci&oacute;n sobreactuada porque las musulmanas tapen su cuerpo por decoro no es inocente, ni casual. En este curso que viene nuestros cansinos nazis murcianos envenenar&aacute;n la convivencia desde su intocable Sanedr&iacute;n, tal y como anuncia su agenda. Mientras se hace ruido, el negocio seguir&aacute; en silencio. El plan consiste en que se multiplicar&aacute;n los cerdos en las macrogranjas, se conceder&aacute;n licencias para m&aacute;s plantas de biog&aacute;s, el puerto de Cartagena seguir&aacute; apestando a intestino de animal, pero lo importante ser&aacute; el kaft&aacute;n, el chador, la kufiya, lo que sea que huela a Mustaf&aacute;. De qu&eacute; sustancia viscosa estar&aacute; hecha el odio, que se contagia como la peste antigua en los barcos de Venecia.
    </p><p class="article-text">
        En todo este crisol veraniego que anticipa que dar&aacute; de s&iacute; el curso nuevo, se han reproducido las procesiones en las playas y, si creyera en las conspiraciones, pensar&iacute;a que es una invasi&oacute;n. Por ejemplo, en la urbanizaci&oacute;n de al lado hicieron dos, una por mes. Solamente eran seis personas y un tambor, un trono peque&ntilde;o con una imagen tan sobriamente tapada como las j&oacute;venes de la playa. Quiz&aacute; por el cambio clim&aacute;tico brotan los solitarios penitentes por doquier, esparciendo incienso a mansalva cuando no toca, que es en Semana Santa.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, desde el Veranillo de los Membrillos, todav&iacute;a estoy a tiempo de invocar a san Miguel para que con su espada flam&iacute;gera imparta unos cuantos machetazos de bondad y de templanza. Despu&eacute;s dar&eacute; las gracias por el agua, por la sal y hasta por las avionetas con propaganda caducada. Si cabemos todos en el mismo mar, es que los milagros son posibles en la playa. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/veranillo-burkinis_132_12613987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Sep 2025 04:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El veranillo de los 'burkinis']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Torre Pachekkko]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/torre-pachekkko_132_12473727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81d55f60-be66-46fd-a1d2-1f6a49fdc7bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Torre Pachekkko"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ku Klux Klan ibérico, armado con bengalas, bates de beisbol y armas de todo tipo, ha aterrorizado a los trabajadores españoles y extranjeros de bien en el pueblo de Torre Pacheco. De bien somos todos los españoles y la gente de fuera</p></div><p class="article-text">
        Esa luna de julio, todav&iacute;a casi llena, se llama la del Ciervo, es dorada, su poder es m&aacute;gico y ancestral y esta semana ha iluminado muchedumbres de salvajes nazis venidos de todo el pa&iacute;s, a la cacer&iacute;a del migrante. El Ku Klux Klan ib&eacute;rico, armado con bengalas, bates de beisbol y armas de todo tipo, ha aterrorizado a los trabajadores espa&ntilde;oles y extranjeros de bien en el pueblo de Torre Pacheco. De bien somos todos los espa&ntilde;oles y la gente de fuera.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; cabemos todos, bueno, todos no. Sobran, como siempre, los violentos. La luna del Ciervo se ha convertido todas estas noches en la luna del Orangut&aacute;n, por sus relieves casi visibles sin telescopio he imaginado que el reguero de las hordas corr&iacute;a entre los cr&aacute;teres, como reflejo viscoso y mercurial, hecho de violencia, odio irracional y miedo. Que los recoger&iacute;a Musk en alguno de sus cohetes sin estrellar, para llegar a Marte, y fundar una civilizaci&oacute;n de no regreso.
    </p><p class="article-text">
        De muchas cosas turbias se ha alimentado el racismo que le ha reventado en la cara a nuestro gobierno regional, en esa ruina moral cocinada durante m&aacute;s de treinta a&ntilde;os a fuego lento. Son las propias de pactar con el Diablo, ilusionado porque Murcia, adem&aacute;s de ser zona de sacrificio, se convierta en la mejor tierra del infierno.
    </p><p class="article-text">
        Los bulos y el curare que ha disparado con el humo de su puro el l&iacute;der nacional de los ultramontanos, la cobarde equidistancia del dicharachero presidente regional y su sumisi&oacute;n pol&iacute;tica al portavoz del partido ultra no han ayudado a apagar el fuego. 
    </p><p class="article-text">
         A las virtuales &oacute;rdenes de organizaciones ultraderechistas de todo el pa&iacute;s, las salvajadas de estos comandos de tarados hinchados de anabolizantes y alcohol en Torre Pacheco no han sido condenadas por la extrema diestra que relaciona inmigraci&oacute;n con delincuencia, que adorna su discurso, siempre el mismo, con las palabras claves: machetes y violaci&oacute;n. Su maquinaria de propaganda es eficaz, potente y bien financiada. Pero la Espa&ntilde;a que madruga est&aacute; en Torre Pacheco, y los machetes los trajeron los de fuera. 
    </p><p class="article-text">
         Murcia es la regi&oacute;n con m&aacute;s abandono escolar, <em>ergo </em>se vota lo que se vota. En otras comunidades con mayor &iacute;ndice de educaci&oacute;n, el partido ese que aqu&iacute; es tercera fuerza no se atreve a entrar, o sale escoltado, como los nenazas <em>desokupped</em>, el moreno parlanch&iacute;n, el agitador de ardillas maquillado y con discreto <em>gloss</em> en los morritos. Tambi&eacute;n el violento tatuado al que tratan como estrella en una conocida editora digital y en los programas de los bobos del misterio. Todos han querido pasear por las polvorientas calles de este pueblo de trabajadores al olor (como siempre) de la sangre. Sin dejar de grabar con sus m&oacute;viles el momento.
    </p><p class="article-text">
        Lo <em>random</em> es arrancar el chador a una adolescente, patear con sa&ntilde;a a un ni&ntilde;o la cabeza, destrozar el coche de un joven mientras est&aacute; dentro, despu&eacute;s un amable agente de las Fuerzas de Seguridad retirar&aacute; a los atacantes con simpar delicadeza. Quemar un kebab y destrozarlo antes, apalizando al personal. Los muy cobardes, tapadas las caras, repiten idioteces sobre Pelayo y Covadonga, y todos los <em>moros</em> que ech&oacute; Isabel I. Volver&aacute;n a casa, a cumplir con la custodia compartida. Contar&aacute;n a sus nietos que un d&iacute;a apalearon a mujeres y ni&ntilde;os en una cacer&iacute;a nacional?. La gente que no condena a estos descerebrados podr&iacute;a ser segunda fuerza pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Millones de personas no pueden votar a este <em>yo colectivo</em> criminal que alguna vez les succionar&aacute;, despu&eacute;s de arrasar con todo lo dem&aacute;s, como ya est&aacute; pasando en Europa. S&oacute;lo he visto un partido pol&iacute;tico que ha ido a Torre Pacheco a decir Esto Es Fascismo, sencillamente, mirando a los vecinos a la cara, con respeto. Adivinen de qu&eacute; discurso estoy hablando, y de qu&eacute; jefa tan menuda y tan valiente. Adivinen ahora tambi&eacute;n qu&eacute; nos espera pronto si las conciencias despu&eacute;s de ver toda esta pesadilla, no despiertan. Primero han ido a por los musulmanes, luego ser&aacute;n los trans, los homosexuales, las mujeres, los cient&iacute;ficos, todo aquel que sea <em>el</em> diferente. Un miserable dijo hace no mucho que el que pueda hacer que haga. Ahora tocan las campanas a rebato: el que pueda pensar, que piense.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/torre-pachekkko_132_12473727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Jul 2025 11:45:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Torre Pachekkko]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Torre Pacheco,Inmigración,Ultraderecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La noche de la Usmanova]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/noche-usmanova_132_12434741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73c98f93-a532-41df-977b-0358359da172_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121017.jpg" width="291" height="164" alt="La noche de la Usmanova"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reina de la Estepa salió al escenario vestida con un mono ceñido, botas galácticamente plateadas, maquillaje espectacular, la melena azabache inacabable y suelta</p></div><p class="article-text">
        Hubo en La Mar de M&uacute;sicas una cantante de la que algunos se acordar&aacute;n. En la intrahistoria del festival pas&oacute; casi desapercibida, pero fue una aut&eacute;ntica rareza. Era c&oacute;smica, desconocida, una voz sobrenatural que mezclaba la tradici&oacute;n t&aacute;rtara con la m&uacute;sica electr&oacute;nica. Nunca volvi&oacute;, al contrario que muchos m&uacute;sicos que han repetido en el cartel, sobre todo en las &uacute;ltimas ediciones. Era una diva asi&aacute;tica superlativa, con un ritmo tan festivo que, m&aacute;s que <em>world music</em> tal como la entendemos, su espect&aacute;culo parec&iacute;a como de Eurovisi&oacute;n. Fue un concierto inusual y trepidante el de Yulduz Usmanova.
    </p><p class="article-text">
        Entonces ya era la artista m&aacute;s popular de Uzbekist&aacute;n y la m&aacute;s popular de Kazajast&aacute;n. Hoy es una leyenda en toda Asia central y Turqu&iacute;a. T&eacute;cnicamente, el a&ntilde;o noventa y siete era la segunda edici&oacute;n del festival, pero hubo un proyecto anterior con mucho &eacute;xito, que fue el germen de lo que estaba por llegar. Hablamos del siglo pasado, pero recuerdo perfectamente como parieron el nombre Paco Mart&iacute;n y Jos&eacute; Luis Cegarra, directores, programadores y visionarios de irrepetible talento. Aunque alg&uacute;n texto oficial y revisionista dice que fue un encargo municipal, no es verdad, pero que no pusieron pegas a un proyecto que iba a situar a Cartagena en el mapa de la m&uacute;sica mundial tambi&eacute;n es cierto. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella noche, la de Usmanova, el Auditorio que hoy lleva el nombre de Paquito estaba m&aacute;s desangelado que de costumbre, pues lo normal era aforo completo. La reina de la Estepa sali&oacute; al escenario vestida con un mono ce&ntilde;ido, botas gal&aacute;cticamente plateadas, maquillaje espectacular, la melena azabache inacabable y suelta. Le acompa&ntilde;aba una coreograf&iacute;a algo setentera que, a nosotros, por entonces demasiado j&oacute;venes y descre&iacute;dos, nos pareci&oacute; desfasada. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando las cosas no pod&iacute;an ir peor, la alcaldesa se present&oacute; en el concierto, con algunos de sus concejales. Nosotros no sab&iacute;amos si les gustaba o no aquella m&uacute;sica tan diferente, pero el sentido del honor, y m&aacute;s concretamente el querid&iacute;simo Paco, nos recordaron que hab&iacute;a que alegrar el aforo con algo m&aacute;s que aplausos desva&iacute;dos. Bailamos tanto que parec&iacute;amos el cuerpo de danza paralelo de aquellos artistas ex sovi&eacute;ticos, bailamos sin importarnos las desolladuras en los pies. Bailamos y bailamos. De cuando en cuando, la alcaldesa, muy discreta (no como otras que hoy viven y matan por la foto) nos miraba y levantaba su copa. Algo aliviados, increment&aacute;bamos las acrobacias con paso a la derecha (que entonces no era extrema) salto, giro, y pulgar arriba. Yulduz Usmanova se abr&iacute;a en canal haciendo bises con su poder&iacute;o siberiano. Nosotros descans&aacute;bamos y nos sec&aacute;bamos el sudor. Era el principio de todo.  
    </p><p class="article-text">
        Tenemos memoria quienes cubrimos m&aacute;s de tres lustros La Mar de M&uacute;sicas, desde el principio, cuando duraba dos semanas a tiempo completo, por supuesto sin que en las redacciones nos pagaran horas extraordinarias. Escribiendo de todos los g&eacute;neros, incluida tambi&eacute;n la cr&iacute;tica, asom&aacute;ndonos maravillados a ese mundo de culturas infinitas y diversas que ha sido el esp&iacute;ritu del festival. Los plumillas locales envidi&aacute;bamos a los de los medios nacionales que s&oacute;lo escrib&iacute;an de lo suyo, sin tener que hacer sucesos, sanidad o lo que tocara, con muchos m&aacute;s medios y tiempo. Amamos tambi&eacute;n a mujeres grandes como Lara L&oacute;pez y Lucy Dur&aacute;n, music&oacute;logas y hadas, desde el principio abriendo fronteras, trayendo suerte, leales siempre a las amistades y los recuerdos. 
    </p><p class="article-text">
        Esa memoria a medias digitalizada deja ver como el cartel de la edici&oacute;n en la que particip&oacute; la Usmanova vale m&aacute;s que el de los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os juntos. Cheikh L&ocirc;, Rosa Passos, Djavan, Carlinhos Brown, Miguel Poveda, Oskorri, Varttina, Kepa Junkera, Cheba Fadela&amp;Cheb Sarahoui, Toumani Djabat&eacute;, los Gitanos del Rajast&aacute;n. Que no se me olvide Carlos Pi&ntilde;ana, en aquel a&ntilde;o promesa del flamenco, devenido con el tiempo en coordinador municipal de Cultura. Casualmente incluido por el algoritmo hace no mucho en aquel cartel. Ignoro si fue consigna o peloteo. Estoy segura de que si Paco hubiera supervisado esa lista habr&iacute;a puesto a Paquita la del Barrio en su lugar. Todo esto viene a cuento porque La Mar de M&uacute;sicas cumple treinta a&ntilde;os, los mediocres dirigen un mundo diferente y peligroso. Si a&uacute;n quedan territorios sagrados, la m&uacute;sica, desde luego, es uno de ellos.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/noche-usmanova_132_12434741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Jul 2025 04:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La noche de la Usmanova]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El manual de Gandhi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/manual-gandhi_132_12398046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e267697-1cb9-434a-8d1a-b0f5ae5a0d5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El manual de Gandhi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los que solo somos gente tenemos que soportar, y blasfemar lo justo, contra los idiotas que hablan del exterminio de personas como si fuera un partido Madrid-Barça</p></div><p class="article-text">
        La primera vez que Joe Sacco estuvo en Gaza le propuso a un compa&ntilde;ero de la zona una soluci&oacute;n, siguiendo el manual de Ghandi. Si los palestinos se manifestaban pac&iacute;ficamente frente al muro, Israel se avergonzar&iacute;a ante todas las naciones, aunque no fueran tan sagradas ni elegidas, y la guerra tendr&iacute;a que acabar. Su compa&ntilde;ero palestino, entre el horror y el asombro por la ingenuidad occidental, le dijo que eso era una locura. Que les disparar&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        Eso fue lo que ocurri&oacute; en las concentraciones civiles y desarmadas de hace seis y siete a&ntilde;os, donde doscientas personas fueron asesinadas en nombre del dinero y la Tor&aacute;h. Sacco dijo entonces que el mundo, ante la barbarie, bostez&oacute; y sigui&oacute; a lo suyo. El maestro del periodismo gr&aacute;fico ha vuelto hace meses a las librer&iacute;as con el comic &lsquo;La guerra de Gaza&rsquo; (Reservoir Books, 2024) un relato de emergencia dibujado con humor negro, donde habla de memoria, verg&uuml;enza, compasi&oacute;n y dignidad. Nunca m&aacute;s ha vuelto a dar consejos. Leer sus vi&ntilde;etas es m&aacute;s saludable que las opiniones de sof&aacute; que suelen ensuciar las redes. M&aacute;s divertido que una tertulia de geopol&iacute;tica, ese t&eacute;rmino al que ahora quitan aplomo las vicetiples de tercera en televisi&oacute;n. Quienes solo somos gente no podemos sorber gazpacho mientras asistimos al genocidio en directo. El mundo entero sale estos d&iacute;as a pedir justicia, y en Cartagena, mi ciudad, a la escultura de bronce del Icue le pusieron una <em>kufiya</em> sobre sus hombros de chiquillo callejero.
    </p><p class="article-text">
        Ocupar de largo las arterias principales del centro, con m&aacute;s de un millar de personas gritando Palestina Libre no es una utop&iacute;a, sino una necesidad urgente. Significa que, en la regi&oacute;n, en el pa&iacute;s, en todo este formidable y est&uacute;pido planeta, la sangre llega como debe al coraz&oacute;n. Cuando los gazat&iacute;es fueron acribillados en aquellas manifestaciones pac&iacute;ficas, Amnist&iacute;a Internacional certific&oacute; que los francotiradores hab&iacute;an disparado con precisi&oacute;n muy quir&uacute;rgica a las extremidades de los manifestantes m&aacute;s j&oacute;venes, para que tuvieran secuelas de por vida. Para que tuvieran que amputar. Eso lo justifican (&iquest;y aplauden?) esa corriente analfabeta, oscura y peligrosa que llama zurdos a todos los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La manifestaci&oacute;n por Palestina ha convocado a toda clase de personas, espa&ntilde;oles y musulmanes de bien, mayores con las rodillas entumecidas de tanto par&oacute;n en la calle, j&oacute;venes con pancartas hechas a mano, ni&ntilde;as de ojos muy grandes que hab&iacute;an escrito en &aacute;rabe sobre una cartulina con colores Palestina Libre, <em>Filistin alhura</em>, maestros que dan ejemplo a sus alumnos, jubilados, estudiantes, todos, y digo todos, los que no se conforman con mirar. Pol&iacute;ticas como Mar&iacute;a Mar&iacute;n, la &uacute;nica que se ha acordado de Gaza en el Parlamento murciano. Mujeres de otros partidos que nunca dicen esta boca es m&iacute;a, pero bienvenidas ser&aacute;n. La emocionante Carmen, de noventa y dos a&ntilde;os, tan preciosa y elegante como esas damas de las tardes con t&eacute; y pastas en un atardecer de Brighton.  
    </p><p class="article-text">
        No es necesario hablar de ausencias en causas como esta, tan noble. Est&aacute;n quienes quieren estar. Cuando el hombrecillo de las Azores nos llev&oacute; a la guerra contra Irak y el pa&iacute;s entero se ech&oacute; a la calle, recuerdo haber visto en una de esas manifestaciones al que entonces era vicepresidente de la Asamblea, Antonio Mart&iacute;nez Fayr&eacute;n, del grupo popular. Como uno m&aacute;s. Eso ahora, como estamos viendo, es del todo impensable.    
    </p><p class="article-text">
        Los que solo somos gente tenemos que soportar, y blasfemar lo justo, contra los idiotas que hablan del exterminio de personas como si fuera un partido Madrid-Bar&ccedil;a. Alguna famosa perturbada dir&iacute;a, con impostado moh&iacute;n de desprecio: terrorismo o libertad. Las expresiones de protesta colectivas, pac&iacute;ficas y multitudinarias sirven para desmontar todo ese detritus ideol&oacute;gico que los nuevos nazis quieren normalizar. En Gaza lo hacen matando ni&ntilde;os, arrasando todo un pueblo desde el r&iacute;o hasta el mar. Nadie les proteger&aacute;. En Murcia, territorio de ofrenda a cualquier fondo buitre, los m&aacute;s in&uacute;tiles quedan a comer frente al Mar Menor para tocar la lira y contemplar el ecocidio. Tampoco importamos a nadie, pero saberlo no significa acatar.  Seguro que hay muchas maneras de hacerlo, si de verdad hay prop&oacute;sito. Aunque me da la sensaci&oacute;n de que, en Murcia tampoco nos va a servir de mucho el manual de Ghandi. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/manual-gandhi_132_12398046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jun 2025 04:01:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El manual de Gandhi]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política de los sentimientos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/politica-sentimientos_1_12360736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/961d900a-7b16-4660-995b-ec1dc1462134_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La política de los sentimientos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son noticias buenas las que Rizzi puso en el aire esta pasada semana en Cartagena, solamente porque cree que a los malos se les puede derrotar con fe, pero sobre todo con firmeza</p></div><p class="article-text">
        La cultura es desde luego, muchas cosas, pero nunca un ministerio, una consejer&iacute;a o concejal&iacute;a donde la reparte, por lo general bajo m&iacute;nimos, un administrador desganado con un pu&ntilde;ado de consignas. Buscarla es m&aacute;s asequible que consumir desorientado por los centros comerciales, porque las nuevas formas de estar en el mundo, en la historia y en la vida siempre estuvieron en la calle. La cultura, por supuesto, es creativa, respondona, abierta, con su punto marginal. Es, en definitiva, libre, porque se encuentra en todas las esquinas. En &eacute;pocas tan abisales como esta, es de necesidad urgente consagrarla en un altar y llevarla bajo palio hasta las plazas, como el Corpus Christi.    
    </p><p class="article-text">
        Cuando Kublai Kan le pregunt&oacute; a Marco Polo cual era la ciudad perfecta, el veneciano le dijo &lsquo;de fragmentos mezclados con el resto&rsquo;. Este maravilloso ejemplo es uno de los que el ensayista y periodista Andrea Rizzi explica en su obra &lsquo;La era de la revancha&rsquo; una s&iacute;ntesis poco com&uacute;n entre la geopol&iacute;tica, la literatura y los sentimientos del ciudadano, que en estas sesudas lides nunca se cuentan. Escribe diciendo mucho con poco adorno, lo m&aacute;s dif&iacute;cil y con m&aacute;s riesgo, pero adem&aacute;s propone alternativas de resistencia. En su lengua natal, el italiano, ese &lsquo;No&rsquo; con el que el ni&ntilde;o Cosimo replica a sus padres, antes de subirse a un &aacute;rbol y lo inmortalizara Calvino, suena igual que en nuestro idioma. Decir no en la lengua que nos toque es la m&aacute;s esencial manera de rebeli&oacute;n universal.  
    </p><p class="article-text">
        Son noticias buenas las que Rizzi puso en el aire esta pasada semana en Cartagena, solamente porque cree que a los malos se les puede derrotar con fe, pero sobre todo con firmeza. A pesar incluso de lo que llama &lsquo;Gran hipnosis colectiva&rsquo;, esa que padecen los colectivos indefensos que votan al uno por ciento m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n, creyendo que alguna vez ser&aacute;n tan poderosos como ellos.
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;Cartagena Piensa&rsquo;, el programa de pensamiento y cultura cient&iacute;fica ha llevado al espacio p&uacute;blico las ideas, el debate y la reflexi&oacute;n. En este &aacute;gora han participado tambi&eacute;n los enormes Manuel Rivas, con su activismo ecol&oacute;gico y po&eacute;tico, y Rosa Montero, luminosa y futurista, con las preguntas que nos hacemos todos sobre las nuevas herramientas tecnol&oacute;gicas, am&eacute;n de Silicon Valley, sus tecn&oacute;cratas soberanos del mundo, o los chavales que en Puertollano han demostrado lo &uacute;til que ser&aacute; para el mundo la IA creando porno duro con las caras de sus profesores. 
    </p><p class="article-text">
        Hablando de algoritmos, resulta sonora la ausencia de estos encuentros filos&oacute;ficos y cient&iacute;ficos en las redes sociales de la alcaldesa, o de su joven delf&iacute;n superconcejal responsable del &aacute;rea de Cultura, ni que decir tiene de sus socios de gobierno ultra, o de esos funcionarios devenidos en comisarios pol&iacute;ticos. En tiempos no tan lejanos, cuando los populares eran mayor&iacute;a, apoyaban las iniciativas provechosas, convencidos de que son el motor econ&oacute;mico de una ciudad, en especial si es de servicios. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, secuestrados muy a gusto por sus primos reaccionarios, ya no disimulan su desprecio. Todo lo que no se nombra no existe, pero el Trasvase, por mucho que no se les caiga de la boca, es una trasnochada ficci&oacute;n. No hay cine Central, ni Teatro Circo. S&oacute;lo por esas gestiones, estar&iacute;an desterrados <em>sine die</em> de cualquier ciudad con un m&iacute;nimo de ambici&oacute;n cultural. Tal como dice Rizzi, si se trabaja, todo llega. Pero que sea sin tardar. 
    </p><p class="article-text">
        De entre todas las cosas interesantes de &lsquo;Cartagena Piensa&rsquo; hay una que, por humilde, resulta especialmente grandiosa, y es la forma en que articula los mecanismos que cre&iacute;amos desgastados de la sociedad. En todos los encuentros el p&uacute;blico est&aacute; reconfortado por reconocerse en el otro asistente que habla el mismo lenguaje. Debe ser la pol&iacute;tica de los sentimientos que Rizzi define tan cristalinamente, de ese regreso calmado hacia la unidad. De los rescoldos de aquellas octavillas que St&eacute;phane Hessel reparti&oacute; en los metros de Par&iacute;s, y que inflamaron a la juventud europea. Casi quince a&ntilde;os despu&eacute;s, la perversi&oacute;n global se ha derramado en nuestras aldeas. Servir al rico, humillar al pobre, destruir lo p&uacute;blico, o mejor todo el sistema. Somos unos in&uacute;tiles, pero nos volver&eacute;is votar. Seguro que todo esto les suena. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/politica-sentimientos_1_12360736.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jun 2025 04:01:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La política de los sentimientos]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Anatomía de una foto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/anatomia-foto_132_12322948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96be22dd-9720-4af6-bcac-2ba4df98ec18_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118416.jpg" width="812" height="456" alt="Anatomía de una foto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No puedo estar más orgullosa de que este premio de la Asociación de Informadores Gráficos de la Región lleve el nombre de Carlos Gallego, inolvidable compañero que cumplió tan a su modo los mandamientos de la agencia Magnum</p></div><p class="article-text">
        No hacen falta trucos para hacer fotos con magia. Las im&aacute;genes est&aacute;n ah&iacute;, esperando a que las hagas, como aquel bloque de imponente m&aacute;rmol de Carrara, que ten&iacute;a dentro un colosal Mois&eacute;s. Miguel &Aacute;ngel lo extrajo, con su genio poderoso, y trajo de vuelta al profeta desde el Monte Sina&iacute;. La fotograf&iacute;a es un arte, seg&uacute;n a quien le preguntes, pero solo permanecer&aacute; si el talento atraviesa el objetivo con un sencillo click. Cuando la vida se detiene, ya inmortal, y el tiempo para siempre se congela.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, las dos fotograf&iacute;as ganadoras del V Certamen Carlos Gallego, representan la esencia del fotoperiodismo, que es el antiguo y valioso oficio de contar la vida como es.&nbsp; El premio a la categor&iacute;a regional, &lsquo;Reflejos de una Dana cruel&rsquo;, del fot&oacute;grafo valenciano Germ&aacute;n Caballero, muestra la esperanza entre la desolaci&oacute;n, despu&eacute;s de la tragedia. En la mejor imagen regional &lsquo;Migrantes&acute;, del cartagenero Jose Manuel Villalgordo, vemos a cuatro j&oacute;venes africanos en el campamento del antiguo Hospital Naval de Cartagena. Se acercan al objetivo del fot&oacute;grafo con la mirada franca, abierta. El primero mira entre la calma y el recelo, como si en la lente estuviera el horizonte que le espera.
    </p><p class="article-text">
        Un poco m&aacute;s all&aacute;, el presidente de <em>Odiadores con Fronteras</em> y su superintendente local miran a los chicos con mal disimulado gesto de desprecio. Son, desde luego, una pareja sin par. Visten chaqueta, parece que el m&aacute;s alto dice algo entre dientes, y detr&aacute;s el subalterno r&iacute;e sin mucha pasi&oacute;n. Sucede todo mientras los j&oacute;venes, casi unos cr&iacute;os, avanzan imparables hacia la salida, porque nada hay, ni habr&aacute;, que se lo impida. Van hacia una vida mejor, tienen hambre y agallas. Dejan atr&aacute;s una terrible epopeya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El que no se mueve es el d&uacute;o trajeado, quiz&aacute; pensando de qu&eacute; van a vivir cuando ya no puedan azuzar su bestia negra. Acabo de acordarme de que esta misma semana el gobierno local y los cartageneristas de carnet pedir&aacute;n otra vez que se desmantele el campamento, porque se abusa (&iquest;qui&eacute;n pone el l&iacute;mite?) de la solidaridad cartagenera. De vez en cuando amenazan con una manifestaci&oacute;n racista con esencia de crespillos y banderas. Con mucho amor les deseo un viaje en el tiempo a la Caba&ntilde;a del T&iacute;o Tom, por supuesto con la piel negra, a los suburbios de Tennesse o Soweto de los sesenta, o ya sin ser oscuros, pero hispanos, a la Norteam&eacute;rica actual para que les humille el gran <em>Becerro Naranja</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No puedo estar m&aacute;s orgullosa de que este premio de la Asociaci&oacute;n de Informadores Gr&aacute;ficos de la Regi&oacute;n lleve el nombre de Carlos Gallego, inolvidable compa&ntilde;ero que cumpli&oacute; tan a su modo los mandamientos de la agencia Magnum. Libertad creativa, instinto sobrenatural, el don imprescindible sobre todas las dem&aacute;s cosas: talento a espuertas. Por lo bajini le sonr&iacute;o cuando estos d&iacute;as lo veo, eterno, en las marquesinas de los autobuses, desde un pasqu&iacute;n por donde viene, de frente, corriendo mientras sujeta la c&aacute;mara con las manos, por entre dos neum&aacute;ticos en llamas. Aquella foto la hizo Joaqu&iacute;n de Haro en los noventa, cuando Carlos era un treinta&ntilde;ero, aunque ya con poso legendario, en unas barricadas de las que hab&iacute;an hecho los obreros a los que escupi&oacute; la crisis industrial.
    </p><p class="article-text">
        Era el jefe, era un formidable visionario. Los aprendices de entonces entendieron que su esp&iacute;ritu era tan cr&iacute;tico como generoso, recuerdo esto porque ahora m&aacute;s que nunca es el tiempo de airear la dignidad. En el c&oacute;digo del buen fotoperiodista est&aacute; escrito con fuego que no hay que avergonzarse por ense&ntilde;ar tu coraz&oacute;n en cada una de tus obras, ni de exigir mejores condiciones a tu empresa. Carlos dej&oacute;, adem&aacute;s de su legado fotogr&aacute;fico, eternas lecciones de vida y amistad que no est&aacute;n en ninguna hemeroteca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos, alguien le dejaba todas las ma&ntilde;anas sobre su teclado una rosa fresca de tallo largo. Alguien que, como &eacute;l, ya adivinaba que la vida se desvanece tan pronto como aquellas gotas de roc&iacute;o que salpicaban su sencilla mesa de trabajo. No todo pasa, Carlos. Te he visto gui&ntilde;ar un ojo mientras se alejaba mi autob&uacute;s. Tambi&eacute;n tu sombra en esa foto, feliz entre esa nueva humanidad que llega.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/anatomia-foto_132_12322948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 May 2025 04:01:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Fotoperiodismo,Inmigración,DANA]]></media:keywords>
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