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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Muñoz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel-munoz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Muñoz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La sinfonía total de Mahler]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/sinfonia-total-mahler_1_13608194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d15f289f-ea63-4e31-873c-2923cc257590_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x775y385.jpg" width="1200" height="675" alt="La sinfonía total de Mahler"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Profunda y sentida interpretación de la ‘Tercera’ por Ádám Fischer con la Sinfónica de Düsseldorf, la Coral Comes y el Orfeó Universitari de València
</p></div><p class="article-text">
        La presencia de Mahler en los ciclos sinf&oacute;nicos de todo el mundo es una constante. Si bien su m&uacute;sica tuvo muchas dificultades para ser aceptada por sus contempor&aacute;neos, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas sus sinfon&iacute;as son garant&iacute;a de &eacute;xito de p&uacute;blico. Adem&aacute;s, a diferencia de lo que ocurr&iacute;a hace unos a&ntilde;os, la&nbsp;<em>Segunda, &ldquo;Resurrecci&oacute;n&rdquo;,</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Tercera,</em>&nbsp;ambas de amplia duraci&oacute;n, con gran despliegue orquestal y vocal, son hoy las m&aacute;s frecuentadas. No dejan de programarse mucho, sin embargo, la&nbsp;<em>Primera</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Cuarta,</em>&nbsp;las menores en duraci&oacute;n del ciclo y muy adecuadas como segunda parte de un concierto.
    </p><p class="article-text">
        El Palau de la M&uacute;sica ofreci&oacute; el pasado d&iacute;a 20 la&nbsp;<em>Tercera,</em>&nbsp;una magna obra en torno a los 100 minutos de duraci&oacute;n, con amplios efectivos orquestales que incluyen dos juegos de timbales, bombo y dos arpas, una cantante solista y coros femenino e infantil. En su programaci&oacute;n 2026-27, la Orquestra de Val&egrave;ncia tiene previsto hacer tambi&eacute;n la&nbsp;<em>Primera,</em>&nbsp;el 18 de diciembre, y la&nbsp;<em>Sexta,</em>&nbsp;el 19 de febrero de 2027. Por su parte, el Palau de les Arts har&aacute; la&nbsp;<em>Cuarta</em>&nbsp;el 18 de diciembre y la&nbsp;<em>Segunda</em>&nbsp;el 1 de junio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mahler hab&iacute;a incorporado la voz humana por primera vez en su&nbsp;<em>Segunda sinfon&iacute;a,</em>&nbsp;siguiendo los pasos de Beethoven en su&nbsp;<em>Novena.</em>&nbsp;&ldquo;Mi sinfon&iacute;a&rdquo;, dijo Mahler con respecto a la&nbsp;<em>Tercera,</em>&nbsp;&ldquo;ser&aacute; algo que el mundo no habr&aacute; o&iacute;do jam&aacute;s. La naturaleza tiene en ella su voz y nos habla de misterios profundos que solo en sue&ntilde;os hemos presentido&rdquo;. La imagen de gran cosmovisi&oacute;n que supone esta obra se ve reforzada por los ep&iacute;grafes que el compositor puso a cada uno de los seis movimientos de que consta y que luego desech&oacute;:&nbsp;<em>1. Pan, espera, llega el verano. 2. Lo que me dicen las flores en el prado. 4. Lo que me dicen las criaturas en el bosque. 4. Lo que me dice la noche. 5. Lo que me dicen las campanas matutinas. 6. Lo que me dice el amor.&nbsp;</em>Seg&uacute;n la concibi&oacute; Mahler, el amplio primer movimiento, de m&aacute;s de media hora de duraci&oacute;n ser&iacute;a la primera parte y el resto los otros cinco, coronados por el &uacute;ltimo, anotado&nbsp;<em>Langsam. Ruhevoll. Empfunden (Lento. Calmado. Sentido).</em>
    </p><p class="article-text">
        La Sinf&oacute;nica de D&uuml;sseldorf ven&iacute;a con &Aacute;d&aacute;m Fischer (Budapest, 1949), su director titular, que ya estuvo en el Palau el 15 de enero de 2019 haciendo la&nbsp;<em>Novena</em>&nbsp;de Mahler con la misma agrupaci&oacute;n sinf&oacute;nica. Tambi&eacute;n vino Fischer el 18 de abril de 1995, entonces con la Sinf&oacute;nica Estatal H&uacute;ngara para hacer&nbsp;<em>Dos im&aacute;genes para Orquesta</em>&nbsp;y&nbsp;<em>El castillo del duque Barbazul</em>&nbsp;de B&eacute;la Bart&oacute;k. Fischer dirigi&oacute; todas las representaciones del&nbsp;<em>Anillo del nibelungo</em>&nbsp;en el Festival de Bayreuth de 2001 a 2004, y las de&nbsp;<em>Parsifal</em>&nbsp;en 2006 y 2007. En 2010 dimiti&oacute; como director de la &Oacute;pera Estatal de Hungr&iacute;a como protesta por las pol&iacute;ticas ultras del presidente Viktor Orb&aacute;n. El programa de mano indica que Fischer est&aacute; grabando las sinfon&iacute;as completas de Haydn. En realidad lo hizo entre 1987 y 2001, con la Orquesta Austroh&uacute;ngara Haydn. Esa grabaci&oacute;n, la primera digital de esas obras, sali&oacute; a la venta en el sello Brilliant hace 25 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n de Fisher fue intensa y profunda, con un brillante primer movimiento, en el que condujo con precisi&oacute;n el complejo entramado r&iacute;tmico y sonoro que presenta, al t&eacute;rmino del cual hubo un amago de aplauso de una parte del p&uacute;blico, que fue sofocado por algunos siseos. En realidad, solo ese tiempo ya es en s&iacute; mismo una obra maestra. Especialmente en el segundo movimiento hubo pifias notables y alguna entrada imprecisa que enturbiaron el buen nivel del conjunto. En el tercero, el solista de Posthorn, Bassam Mussad, que tocaba desde fuera de la sala a trav&eacute;s de una puerta abierta en la tribuna derecha, exhibi&oacute; un aterciopelado sonido, con muy bellos pasajes sobre las notas largas de los violines.
    </p><p class="article-text">
        Los versos de&nbsp;<em>As&iacute; hablaba Zaratustra</em>&nbsp;de Nietzsche son en el cuarto movimiento una especie de descenso a la noche del superhombre, cantados por la mezzo escocesa Catriona Morison con delicada sensibilidad. Sonaban a continuaci&oacute;n las campanas y la canci&oacute;n&nbsp;<em>Tres &aacute;ngeles cantaban,</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Des Knaben Wundenhorn (El cuerno infantil de la abundancia)&nbsp;</em>en las voces infantiles de la Coral Juan Bautista Comes y las femeninas del Orfe&oacute; Universitari de Val&egrave;ncia. El efecto fue como un repentino amanecer de deslumbrante e ingenua alegr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el &uacute;ltimo tiempo, que es casi otra obra distinta, permiti&oacute; exhibir el bello fraseo de la cuerda y la profundidad de la interpretaci&oacute;n de Fischer, con el bien dosificado&nbsp;<em>crescendo</em>&nbsp;y el jubiloso final, en el que sonaban todos los planos sonoros sin que los nutridos metales taparan el resto. Ese movimiento, tras el que vinieron las ovaciones, y los dos anteriores cantados fueron lo mejor de la tarde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/sinfonia-total-mahler_1_13608194.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 19:52:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sinfonía total de Mahler]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mahler y Nueva York]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/mahler-nueva-york_132_13595666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56429d96-ddd0-4377-9613-05502d5df705_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1078y565.jpg" width="1200" height="675" alt="Mahler y Nueva York"></p><p class="article-text">
        La Filarm&oacute;nica de Nueva York es una de las orquestas m&aacute;s antiguas del mundo. Fundada en 1842, un a&ntilde;o antes que la Filarm&oacute;nica de Viena, ha contado entre sus titulares con figuras tan emblem&aacute;ticas como Willem Mengelberg, Arturo Toscanini, Bruno Walter, Dimitri Mitropoulos, George Szell y Leonard Bernstein, entre otras. Desde septiembre pasado es su director musical y art&iacute;stico el venezolano Gustavo Dudamel, que dirige tambi&eacute;n la Sinf&oacute;nica Sim&oacute;n Bol&iacute;var de su pa&iacute;s. Ha estado durante 17 a&ntilde;os al frente de la Filarm&oacute;nica de Los &Aacute;ngeles y tuvo un paso fugaz por la &Oacute;pera de Par&iacute;s, en la que renunci&oacute; a los dos a&ntilde;os por motivos personales que no explic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los pasados d&iacute;as 13 y 14 de octubre la Filarm&oacute;nica de Nueva York con Dudamel ofreci&oacute; sendos conciertos en el Auditorio Nacional de Madrid, como apertura de la temporada de Iberm&uacute;sica. Hac&iacute;a 16 a&ntilde;os del &uacute;ltimo que la orquesta dio en Espa&ntilde;a. Tuve la fortuna de asistir al segundo de esos conciertos, que incluy&oacute; la obra encargo de la orquesta&nbsp;<em>Im&aacute;genes mestizas,</em>&nbsp;de la cubano-estadounidense Tania Le&oacute;n, y la monumental&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 5</em>&nbsp;de Gustav Mahler. Precisamente este compositor fue titular de la Filarm&oacute;nica de Nueva York durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida, entre 1909 y 1911, despu&eacute;s de haber ocupado la direcci&oacute;n en el Metropolitan Opera House. Mahler renunci&oacute; a la direcci&oacute;n de la Hofoper de Viena tras la muerte de su hija Maria, de cinco a&ntilde;os, el verano de 1907, y tambi&eacute;n cerr&oacute; su casa de vacaciones en Maiernigg, a orillas del W&ouml;rthersee, un lago junto a Klagenfurt, la capital de Carintia. En las proximidades de esa casa se hizo construir una caba&ntilde;a a la que se retiraba a componer, y en la que escribi&oacute; sus sinfon&iacute;as&nbsp;<em>Quinta, Sexta&nbsp;</em>y<em>S&eacute;ptima.</em>&nbsp;Mahler march&oacute; a Nueva York y debut&oacute; en el Met en enero de 1908 con&nbsp;<em>Trist&aacute;n e Isolda</em>&nbsp;de Wagner.
    </p><p class="article-text">
        La Filarm&oacute;nica de Nueva York presentaba en Madrid una amplia plantilla, con muy nutrida cuerda. A lo que parece, ha abandonado el frac como uniforme masculino, ya que sus profesores vest&iacute;an traje negro de calle, con camisa y corbata del mismo color. Algunos incluso prescind&iacute;an de la americana. Las profesoras, mayoritarias en los violines, utilizaban vestidos negros. Por su parte, Dudamel vest&iacute;a traje y corbata negros con camisa blanca. Algunas orquestas, como la de Par&iacute;s o la RTVE hace tiempo que abandonaron el frac, atuendo inc&oacute;modo y anacr&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        El concierto se inici&oacute; con las&nbsp;<em>Im&aacute;genes mestizas</em>&nbsp;de Tania Le&oacute;n, obra breve e interesante, que utiliza elementos de<em>&nbsp;jazz</em>&nbsp;y de m&uacute;sicas populares iberoamericanas, aunque parte de una melod&iacute;a de origen nigeriano. En su brevedad, ya que no supera los 11 minutos, la obra utiliza con habilidad la percusi&oacute;n, los vientos y las cuerdas, y la orquesta ofreci&oacute; una entregada versi&oacute;n, que fue aplaudida por el p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Pese a la poca duraci&oacute;n de la primera parte, hubo descanso antes de la magna obra que es la&nbsp;<em>Quinta</em>&nbsp;de Mahler. Sus sinfon&iacute;as&nbsp;<em>Segunda, Tercera&nbsp;</em>y&nbsp;<em>Cuarta</em>&nbsp;tienen presencia de la voz humana. A partir de la&nbsp;<em>Quinta</em>prescinde de ella, y solo la recuperar&aacute; en la&nbsp;<em>Octava,</em>&nbsp;conocida como&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a de los mil</em>&nbsp;por sus amplios efectivos vocales e instrumentales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dudamel inici&oacute; en primer movimiento, titulado&nbsp;<em>Trauermarsch (Marcha f&uacute;nebre)</em>&nbsp;por Mahler, con intensidad, como con ecos de la de Siegfried en&nbsp;<em>Ocaso de los dioses</em>&nbsp;de Wagner. La orquesta hizo gala de unos brillant&iacute;simos metales y de un denso sonido en la cuerda. Excelente el trompeta solista, encargado de enunciar el tema de cuatro notas que abre la obra con un recuerdo r&iacute;tmico de la&nbsp;<em>Quinta</em>&nbsp;de Beethoven. Tuvo alg&uacute;n manifiesto contratiempo, cosas del directo. M&aacute;s intenso a&uacute;n fue el segundo movimiento,&nbsp;<em>St&uuml;rmisch bewegt</em>&nbsp;<em>(Agitadamente movido),</em>&nbsp;que es una especie de desarrollo del primero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes del tercer tiempo&nbsp;<em>(Scherzo),</em>&nbsp;que Mahler considera la segunda parte de la obra, Dudamel hizo una pausa prolongada, como indica el compositor. En este movimiento, que es una especie de&nbsp;<em>L&auml;ndler</em>&nbsp;o vals, el trompa solista hizo gala de un muy bello sonido. A diferencia de lo que hac&iacute;a Mahler, Dudamel no coloc&oacute; al trompa en el proscenio, sino que toc&oacute; de pie desde su atril.
    </p><p class="article-text">
        La tercera parte se inicia con el c&eacute;lebre&nbsp;<em>Adagietto.</em>&nbsp;Es&nbsp;de un intenso lirismo y est&aacute; escrito, a diferencia del resto de la sinfon&iacute;a, solo para arpa y cuerdas. La profusi&oacute;n de percusi&oacute;n y vientos que presentan los otros cuatro movimientos desaparece en esta especie de remanso de serena paz entre el&nbsp;<em>Scherzo</em>&nbsp;y el&nbsp;<em>Rondo-Finale.</em>&nbsp;Se&nbsp;trata de un fragmento que ha conseguido por s&iacute; solo mayor popularidad que la obra a la que pertenece. La pel&iacute;cula de Luchino Visconti&nbsp;<em>Muerte en Venecia,</em>&nbsp;de 1971, tuvo una influencia decisiva en su difusi&oacute;n.&nbsp;La&nbsp;<em>Quinta sinfon&iacute;a</em>&nbsp;de Mahler no tuvo buena acogida en su estreno en 1904 en Colonia. Sin embargo, el&nbsp;<em>Adagietto</em>&nbsp;ya fue interpretado separadamente por el propio compositor. Y cabe destacar que Henry Wood ofreci&oacute; esta pieza en los Proms de Londres en 1909, mientras que la sinfon&iacute;a completa no se estren&oacute; en el Reino Unido hasta 1945. Leonard Berstein dirigi&oacute; el&nbsp;<em>Adagietto</em>&nbsp;en 1968 en Nueva York durante el funeral de Robert F. Kennedy. Tambi&eacute;n se ha tocado en actos conmemorativos de los atentados del 11 de Septiembre en Estados Unidos y en otras ceremonias f&uacute;nebres, como la del propio Bernstein.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del intenso&nbsp;<em>Scherzo,</em>&nbsp;el&nbsp;<em>Adagietto</em>&nbsp;son&oacute; como un remanso de paz, que permiti&oacute; disfrutar del aterciopelado sonido de las cuerdas y de la delicada interpretaci&oacute;n de la solista de arpa. Cerr&oacute; la sinfon&iacute;a una fogosa lectura del&nbsp;<em>Rondo,</em>&nbsp;marcado&nbsp;<em>Allegro giocoso</em>&nbsp;por Mahler. La orquesta conducida por Dudamel hizo una interpretaci&oacute;n intensa, en&eacute;rgica, m&aacute;s brillante que profunda, en la que los metales exhibieron su gran calidad, si bien llegaron a ser algo estruendosos. El p&uacute;blico premi&oacute; con una entregada y prolongada ovaci&oacute;n la visita de la orquesta neoyorquina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/mahler-nueva-york_132_13595666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Oct 2026 16:54:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mahler y Nueva York]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Carmen’, el tópico eterno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/carmen-topico-eterno_132_13567600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9d59429-accd-4a56-b8ef-d34a2e398e58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1372y731.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Carmen’, el tópico eterno"></p><p class="article-text">
        <em>Carmen</em>&nbsp;de Georges Bizet no es solo una &oacute;pera muy famosa, sino la m&aacute;s c&eacute;lebre de todo el repertorio. Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de Operabase, la que m&aacute;s se representa en el mundo, por encima de&nbsp;<em>La flauta m&aacute;gica</em>&nbsp;de Mozart y&nbsp;<em>La traviata&nbsp;</em>de Verdi. El pasado a&ntilde;o se cumplieron 150 de su estreno en la Op&eacute;ra Comique de Par&iacute;s el 3 de marzo de 1875, cuando recibi&oacute; fuertes cr&iacute;ticas por su inmoralidad y su descarnado realismo. Bizet, que ten&iacute;a 36 a&ntilde;os, muri&oacute; tres meses despu&eacute;s, aquejado de una profunda depresi&oacute;n. No conoci&oacute; la popularidad que la obra fue alcanzando a partir de su estreno en Viena, en octubre del mismo a&ntilde;o, hasta colocarse en el primer lugar de las referencias del p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        El exotismo de Espa&ntilde;a ofrec&iacute;a un gran atractivo para compositores y escritores rom&aacute;nticos franceses, muchos de los cuales cultivaron el tema espa&ntilde;ol, con la estilizaci&oacute;n y los t&oacute;picos propios de lo que el diccionario&nbsp;<em>Larousse</em>&nbsp;califica como &ldquo;espa&ntilde;olada&rdquo;:&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Obra literaria o art&iacute;stica que da de Espa&ntilde;a una representaci&oacute;n dominada por la b&uacute;squeda de un pintoresquismo convencional, en detrimento de la exactitud y de la verdad&rdquo;. En este marco se encuadra, por ejemplo, la c&eacute;lebre&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Sinfon&iacute;a espa&ntilde;ola&nbsp;</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">de &Eacute;duard Lalo, y la novela de Prosper M&eacute;rim&eacute;e en que se basaron Ludovic Hal&eacute;vy y Henri Meilhac para escribir el libreto de la &oacute;pera de Bizet con id&eacute;ntico t&iacute;tulo. Presenta algunos cambios importantes con respecto a la obra literaria, ya que, por ejemplo, la prostituta que protagoniza la novela pasa a ser una cigarrera de la F&aacute;brica de Tabacos, monumental edificio que hoy pertenece a la Universidad de Sevilla.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La&nbsp;</span><em>Carmen</em><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;de Bizet tiene todos los ingredientes de la espa&ntilde;olada: gitanos, toreros, bandoleros, contrabandistas, bailaoras y pasiones desatadas, que concluyen con un crimen que hoy calificar&iacute;amos de violencia de g&eacute;nero. Su m&uacute;sica genial ha contribuido decisivamente a su popularidad. Sin olvidar que el fragmento m&aacute;s c&eacute;lebre, la habanera que canta Carmen, es musicalmente casi una copia de una del compositor vasco Sebasti&aacute;n Iradier titulada&nbsp;</span><em>El arreglito.&nbsp;</em><span class="highlight" style="--color:white;">Parece que Bizet cre&iacute;a que se trataba de una melod&iacute;a popular. Una vez informado, incluy&oacute; en la edici&oacute;n de la partitura una menci&oacute;n a Iradier. En 1887, cuando se estren&oacute; la &oacute;pera en Madrid cantada en espa&ntilde;ol, despert&oacute; cr&iacute;ticas por alimentar los viejos t&oacute;picos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El Palau de les Arts de Valencia la representa estos d&iacute;as abriendo temporada, con un lleno absoluto en las seis funciones. Este texto est&aacute; referido a la segunda, celebrada el domingo 4 de octubre. Se trata de una nueva coproducci&oacute;n con el Grand Th&eacute;&acirc;tre de Ginebra, dirigida por Ted Huffman, con Michele Spotti en la direcci&oacute;n musical, y Vasilisa Berzhanskaya, Charles Castronovo, Ruth Iniesta y Davide Luciano en los papeles de Carmen, Don Jos&eacute;, Mica&euml;la y Escamillo respectivamente. La producci&oacute;n de Huffman, con escenograf&iacute;a de Nadja Sofie Eller, es de una gran sencillez conceptual, ya que todo ocurre sobre una gran plataforma rodeada de sillas, a la que se a&ntilde;aden despu&eacute;s algunos elementos para figurar la taberna de Lilas Pastia. Los cambios de elementos transcurren a la vista del p&uacute;blico y el inter&eacute;s est&aacute; en los movimientos esc&eacute;nicos. Son importantes por ello la coreograf&iacute;a de Pim Veulings, el sencillo vestuario de Astrid Klein, y la iluminaci&oacute;n de Urs Sch&ouml;nenbaum, que logra su momento cumbre en el segundo cuadro del tercer acto, con los coros bajo una lluvia de&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>confetti.</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;Tambi&eacute;n es importante el ballet, que presenta un a&ntilde;adido flamenco con zapateado y sin m&uacute;sica.&nbsp;</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Luciano y Berzhanskaya en el tercer acto."
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            <span class="title">
                Luciano y Berzhanskaya en el tercer acto.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A mi juicio sobran las introducciones en espa&ntilde;ol que se han colocado al principio de los actos. El Palau de les Arts cuenta con traducci&oacute;n simult&aacute;nea en varios idiomas en pantallas situadas en la parte trasera del respaldo de las butacas, lo que permite seguir la acci&oacute;n al detalle. Es verdad que Carmen es una cigarrera y sus colegas cantan el c&eacute;lebre coro&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La fum&eacute;e</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;en el primer acto, pero hay un exceso de cigarrillos y de humo en la escena durante casi toda la &oacute;pera de forma gratuita.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En cuanto a la parte musical, Spotti, titular de la &Oacute;pera de Marsella y que ya ha dirigido en dos ocasiones en Les Arts, hizo una versi&oacute;n intensa, animada, marcando todas las entradas a una Orquestra de la Comunitat Valenciana de impresionante sonido. Hubo momentos de especial belleza, como la fogosa obertura, el entreacto previo a acto III y los coros del final. Magn&iacute;fico el Cor de la Generalitat, con la Escola Coral Veus Juntes y la Escolania de la Mare de D&eacute;u dels Desemparats.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La mezzosoprano rusa de 32 a&ntilde;os Vasilisa Berzhanskaja, que debuta en Valencia, hace gala de una espl&eacute;ndida voz, de s&oacute;lidos agudos, bello vibrato y carnosos graves. Cant&oacute; magn&iacute;ficamente el papel, con m&aacute;s brillantez que intensidad dram&aacute;tica, aunque esa fue la t&oacute;nica de la producci&oacute;n. El tenor neoyorquino Charles Castronovo, bien conocido del p&uacute;blico valenciano, posee un timbre oscuro, abaritonado y una extraordinaria potencia, de la que hizo gala al encarnar a Don Jos&eacute;. En la c&eacute;lebre&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Aria de la flor</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;hizo un&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>crescendo</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;no escrito en las palabras&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Et j&rsquo;&eacute;tais une chose &agrave; toi,&nbsp;</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">una escala</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>&nbsp;</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">que acaba en un si bemol agudo, para luego apianar y cantar piano&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Carmen, je t&rsquo;aime.</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;Bizet escribi&oacute; todo ese fragmento con la indicaci&oacute;n&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>pp,</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;es decir&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>pianissimo,</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">pero son pocos los tenores que respetan la voluntad del compositor. Un ejemplo de fidelidad a la partitura es la interpretaci&oacute;n de Jos&eacute; Carreras en la versi&oacute;n publicada en 1983 por Deutsche Grammophon con Herbert von Karajan dirigiendo la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n y Agnes Baltsa como Carmen. El bar&iacute;tono italiano Davide Luciano cant&oacute; un contundente Escamillo, con una aplaudida canci&oacute;n del Tor&eacute;ador. En cuanto a la soprano aragonesa Ruth Iniesta interpret&oacute; una delicad&iacute;sima y sentida Mica&euml;la con muy bella voz. Sin duda la suya fue la interpretaci&oacute;n de mayor profundidad dram&aacute;tica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En la escena final, el director de escena presenta un di&aacute;logo en el que Don Jos&eacute; sacude varias en&eacute;rgicas bofetadas a Carmen, que la llegan a hacer caer, antes de estrangularla en el suelo con un cintur&oacute;n de cuero. Todo ello subraya la cruel brutalidad del asesinato de la protagonista, que en la versi&oacute;n original muere acuchillada por Don Jos&eacute; sin agresiones previas, pero casa poco con el texto del di&aacute;logo. El p&uacute;blico premi&oacute; con c&aacute;lidas y largas ovaciones un gran espect&aacute;culo que revivi&oacute; el t&oacute;pico eterno de Carmen.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/carmen-topico-eterno_132_13567600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 18:32:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Carmen’, el tópico eterno]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Gloriosos infrecuentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/gloriosos-infrecuentes_132_13524005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18e4bc7c-47e7-44be-9f77-0eb90d2fb7cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x966y541.jpg" width="1200" height="675" alt="Gloriosos infrecuentes"></p><p class="article-text">
        El repertorio de las orquestas sinf&oacute;nicas se suele centrar en una serie de compositores que se repiten sistem&aacute;ticamente cada temporada. Es normal que haya mucho Brahms, Beethoven, Schumann, Mahler, Bruckner, Chaikovski&hellip; Son los preferidos del p&uacute;blico, pero los programadores deben hacer esfuerzos por ampliar el repertorio. No solo hacia la m&uacute;sica de autores actuales, sino tambi&eacute;n hacia otros m&uacute;sicos de calidad que por desgracia son poco frecuentados.
    </p><p class="article-text">
        El Palau de la M&uacute;sica de Valencia ofreci&oacute; el pasado d&iacute;a 18 un interesante programa con obras infrecuentes. Lo abr&iacute;a una del catal&aacute;n Benet Casablancas, nacido en 1956,&nbsp;<em>Tres epigramas para orquesta.</em>&nbsp;Despu&eacute;s se interpret&oacute; el&nbsp;<em>Concierto para saxof&oacute;n alto</em>&nbsp;en mi bemol mayor de Alexander Glazunov, y en la segunda parte la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 1</em>&nbsp;en sol menor de Vasili Kal&iacute;nnikov. Toc&oacute; el saxof&oacute;n Carlos Gim&eacute;nez y dirigi&oacute; Francisco Valero-Terribas, ambos valencianos. Las Orquestra de Val&egrave;ncia interpretaba por primera vez las tres obras. El concierto fue programado como extraordinario, es decir, fuera de la temporada de abono, y con todas las entradas a precio reducido. Eso debi&oacute; de contribuir a que una parte del p&uacute;blico revelara su poca familiaridad con las salas de concierto aplaudiendo entre los movimientos de las obras.
    </p><p class="article-text">
        La obra de Casablancas, estrenada en 2002 por la OBC, est&aacute; escrita para gran orquesta, con importante percusi&oacute;n, nutridas maderas y amplios metales. Consta de tres partes, y tiene una gran fuerza expresiva y complejidad r&iacute;tmica. Valero-Terribas hizo gala de precisi&oacute;n y claridad en el gesto. La lectura de la orquesta fue de gran intensidad. Delicioso el segundo movimiento,&nbsp;<em>Notturno,</em>&nbsp;con bellos solos, y brillante el final&nbsp;<em>Allegro assai. Giocoso.</em>&nbsp;La interpretaci&oacute;n fue muy aplaudida y el compositor subi&oacute; al escenario a saludar reclamado por el director.
    </p><p class="article-text">
        Los rusos Glazunov y Kal&iacute;nnikov nacieron en 1865 y 1866 respectivamente, si bien el segundo tuvo una vida mucho m&aacute;s corta, pues muri&oacute; en 1901, mientras que Glazunov vivi&oacute; 35 a&ntilde;os m&aacute;s. El saxof&oacute;n fue inventado por el belga Adolphe Sax en 1841. Este instrumento, tan utilizado actualmente en la m&uacute;sica de jazz, tard&oacute; en hacerse un hueco en las salas de concierto. El concierto de Glazunov, de 1934, es el primero que lo utiliza como solista en di&aacute;logo con la orquesta. En 1922 Maurice Ravel ya hab&iacute;a empleado un saxof&oacute;n alto para representar la voz de un trovador en el episodio&nbsp;<em>El viejo castillo,</em>&nbsp;al escribir su celebrada orquestaci&oacute;n de&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n</em>&nbsp;de M&uacute;sorgski.
    </p><p class="article-text">
        Para el concierto de Glazunov la orquesta aparec&iacute;a solo con sus secciones de cuerda, reducida en un atril por secci&oacute;n. Carlos Gim&eacute;nez, de brillante carrera y residente en Berl&iacute;n, hizo una versi&oacute;n entregada, precisa, profunda y delicada de esta obra de gran encanto en su concentrada brevedad. Respondi&oacute; a los aplausos del p&uacute;blico con la interpretaci&oacute;n de un fragmento de&nbsp;<em>Combat del somni</em>&nbsp;de Frederic Mompou.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte, Valero-Terribas, maestro de amplia trayectoria internacional y bien conocido del p&uacute;blico valenciano, dirigi&oacute; con precisi&oacute;n, detallismo y vuelo rom&aacute;ntico la primera de las dos &uacute;nicas sinfon&iacute;as de Kal&iacute;nnikov, escrita entre 1894 y 1895. Se trata de una obra de amplia orquestaci&oacute;n, con un extenso primer movimiento en el que destaca el car&aacute;cter ruso de las melod&iacute;as en la cuerda, que sonaron arrebatadoras en los arcos de la OV. El segundo movimiento,&nbsp;<em>Andante commodamente,</em>&nbsp;con el&nbsp;<em>ostinato</em>&nbsp;de dos notas en el arpa, es de car&aacute;cter l&iacute;rico y Valero-Terribas hizo una lectura especialmente profunda. Tras el animado&nbsp;<em>Scherzo,</em>&nbsp;el&nbsp;<em>Allegro moderato</em>&nbsp;final cierra la obra de forma triunfal y el director lo condujo fogosamente, con una Orquestra de Val&egrave;ncia que lo sigui&oacute; entregada y brillante. La obra incluye variados y destacados solos, entre ellos los de arpa (Luisa Domingo), trompa (Santiago Pla) y oboe (Roberto Turlo). Valero-Terribas hizo saludar uno por uno a los solistas para responder a los encendidos aplausos del p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Un gran concierto de grandes aunque infrecuentes obras, que merecer&iacute;a haber formado parte de la programaci&oacute;n de abono. Menos afortunado es el programa de mano, con un dise&ntilde;o mejorable. Adem&aacute;s, en su portada aparece hasta siete veces la palabra &ldquo;Val&egrave;ncia&rdquo;, tres &ldquo;Palau&rdquo;, otras tantas &ldquo;M&uacute;sica&rdquo; y tres m&aacute;s &ldquo;Orquestra&rdquo;. No parece un acierto comunicativo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/gloriosos-infrecuentes_132_13524005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2026 09:49:28 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Programación estelar en Valencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/programacion-estelar-valencia_1_13504046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6151b4df-8db8-46ca-a31a-8666df245587_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Programación estelar en Valencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuevas producciones de ‘Carmen’ y ‘Lohengrin’, Cecilia Bartoli con Lang Lang, un ciclo sinfónico de Beethoven con Daniele Gatti y la Royal Concergebouw dirigida por Klaus Mäkelä son algunos de los grandes acontecimientos de esta temporada en Les Arts y el Palau de la Música 

</p></div><p class="article-text">
        El Palau de la M&uacute;sica y el de les Arts de Valencia rivalizan &uacute;ltimamente en densidad y calidad de sus programaciones. Las de la temporada 2026-27 destacan por la cantidad de obras e int&eacute;rpretes de inter&eacute;s. A veces eso supone dificultad para llenar las salas, pese a la calidad de la oferta. Ocurri&oacute; con el ciclo sinf&oacute;nico Brahms que dirigi&oacute; Daniele Gatti la pasada temporada en Les Arts a la orquesta residente y con el&nbsp;<em>Don Giovanni</em>&nbsp;de Mozart, del que la Orquestra de Val&egrave;ncia ofreci&oacute; dos representaciones dirigidas por Francesco Corti.
    </p><p class="article-text">
        El Palau de les Arts abre temporada en su sala principal el 2 de octubre con una nueva producci&oacute;n de&nbsp;<em>Carmen</em>&nbsp;de Bizet, en direcci&oacute;n esc&eacute;nica de Ted Huffman,&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">Vasilisa Berzhanskaya en el papel principal y direcci&oacute;n musical de Michele Spotti. En 2025 se cumplieron 150 a&ntilde;os del estreno en la Op&eacute;ra Comique de Par&iacute;s de esta obra, con libreto de Hal&eacute;vy y Meilhac sobre la novela del mismo t&iacute;tulo de Prosper Merim&eacute;e. El estreno fue un fracaso y Bizet muri&oacute; tres meses despu&eacute;s, sumido en una profunda depresi&oacute;n, cuando no hab&iacute;a cumplido 37 a&ntilde;os. Hoy&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Carmen</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;es la &oacute;pera m&aacute;s representada en el mundo, seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Operabase,</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;por delante de&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La flauta m&aacute;gica</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;de Mozart y&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La traviata</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;de Verdi.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Tambi&eacute;n estrenar&aacute; Les Arts una nueva producci&oacute;n de&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Lohengrin,</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;t&iacute;tulo de Wagner que a&uacute;n no hab&iacute;a presentado, con direcci&oacute;n esc&eacute;nica de Damiano Michieletto y musical del titular Mark Elder. Igualmente habr&aacute; nuevas producciones de&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Simon Boccanegra</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;de Verdi y&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La Clemenza di Tito&nbsp;</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">de Mozart. Elder y Stefano Montanari ser&aacute;n los respectivos directores musicales y &Agrave;lex Oll&eacute; y Rafael R. Villalobos, los de escena. Destaca una interpretaci&oacute;n en versi&oacute;n de concierto de&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Riccardo Primo</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;de Handel, con Les Arts Florissants bajo la direcci&oacute;n de Paul Agnew.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En los ciclos&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Lied&nbsp;</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">y&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Grandes voces</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;hay nombres como Andr&eacute; Schuen, Georg Zeppenfeld, Camilla Nylund, Cecilia Bartoli acompa&ntilde;ada por Lang Lang, Lisette Oropesa y Lise Davidsen. Esta &uacute;ltima cantar&aacute; un programa Wagner acompa&ntilde;ada por la Orquestra de la Comunitat Valenciana. En cuanto al ciclo sinf&oacute;nico, adem&aacute;s de Elder, habr&aacute; batutas tan importantes como Mikko Franck, John Eliot Gardiner, Vasili Petrenko y Philippe Jordan. Este &uacute;ltimo interpretar&aacute; la monumental&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Segunda sinfon&iacute;a</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;de Mahler con el Cor de la Generalitat.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Klaus Mäkelä.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ciclo Beethoven con Daniele Gatti</h2><p class="article-text">
        El auditorio de la Alameda, que el 25 de abril de 2027 cumplir&aacute; 40 a&ntilde;os, arranc&oacute; la temporada el pasado 6 de septiembre con una hist&oacute;rica visita de la Orquesta del Festival de Bayreuth dirigida por Pablo Heras-Casado. El 26 de marzo har&aacute; dos siglos de la muerte de Beethoven y el Palau de la M&uacute;sica lo conmemora con un ciclo de sus sinfon&iacute;as completas a cargo de la Staatskapelle Dresden y el Orfe&oacute; Catal&agrave;, dirigidos por Daniele Gatti en cuatro conciertos. Debuta el director finland&eacute;s Klaus M&auml;kel&auml;, de 30 a&ntilde;os de edad y brillante carrera, con la Royal Concertgebouw de &Aacute;msterdam, cuya titularidad ocupar&aacute; a partir de la temporada 27-28. Tambi&eacute;n vendr&aacute; el venezolano Gustavo Dudamel a dirigir la Orquesta de Valencia en julio de 2027, despu&eacute;s de que se suspendiera el concierto previsto con la Sinf&oacute;nica Nacional de Venezuela a causa del terremoto en ese pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Entre las grandes orquestas que visitar&aacute;n el Palau figuran la Sinf&oacute;nica de D&uuml;sseldorf con Adam Fisher, la London Philharmonic, la Gustav Mahler Jugendorchester, la Filarm&oacute;nica Checa con Semyon Bychkov, la Amsterdam Baroque con Ton Koopman, la Nacional de Espa&ntilde;a, la Filarm&oacute;nica de Helsinki con Jukka-Peka Saraste y MusicAeterna con Teodor Currentzis. No faltar&aacute;n Capella de Ministrers con Carles Magraner y Le Concert des Nations con Jordi Savall. La Capella Mediterranea y la Escolan&iacute;a de N. S. de los Desamparados har&aacute;n la&nbsp;<em>Pasi&oacute;n Seg&uacute;n san Mateo</em>&nbsp;de Bach. La Orquestra de Val&egrave;ncia ofrecer&aacute; con su titular Alexander Liebreich una selecci&oacute;n de&nbsp;<em>Parsifal</em>&nbsp;de Wagner con El&#299;na Garan&#269;a y Michael Weinius, la&nbsp;<em>Sexta sinfon&iacute;a</em>&nbsp;de Mahler y la&nbsp;<em>Octava</em>&nbsp;de Bruckner. Recibir&aacute; directores como Rinaldo Alessandrini, Marc Albrecht y Eliahu Inbal, e incluir&aacute; obras de Manuel de Falla, de cuyo nacimiento en C&aacute;diz se complen siglo y medio este a&ntilde;o, en dos programas:&nbsp;<em>El amor brujo</em>, dirigido por Liebreich, y&nbsp;<em>Noches en los jardines de Espa&ntilde;a</em>, dirigido por Pablo Rus Broseta, con el pianista Mart&iacute;n Garc&iacute;a Garc&iacute;a, una figura muy destacada en ese instrumento.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sorprende que, mientras acoge el de Beethoven con Gatti y la Staatskapelle Dresden, el Palau no programe un ciclo sinf&oacute;nico propio con la OV. Tambi&eacute;n llama la atenci&oacute;n que en la misma temporada se interprete dos veces el&nbsp;<em>Concierto para violonchelo</em>&nbsp;de Dvor&aacute;k: una, el 12 de noviembre del 26, con Julia Hagen y la Gustav Mahler dirigida por Cristian Macelaru; la otra, el 5 de febrero del 27, con Pablo Ferr&aacute;ndez, la OV y Marc Albrecht. El homenaje a Beethoven no se limita al ciclo de Gatti, ya que Isabelle Faust tocar&aacute; su&nbsp;<em>Concierto para viol&iacute;n&nbsp;</em>con la SWR Stuttgart dirigida por Fran&ccedil;ois-Xavier Roth, y Dezs&ouml; R&aacute;nki interpretar&aacute; el&nbsp;<em>Quinto concierto para piano, Emperador,</em>&nbsp;con la Nacional de Hungr&iacute;a y Martin Rajna. Hay buena presencia de Beethoven en el ciclo de pianistas, pues Boris Giltburg contin&uacute;a con la integral de las sonatas para piano que inici&oacute; la pasada temporada y ofrecer&aacute; nueve de ellas en dos conciertos. H&eacute;l&egrave;ne Grimaud tocar&aacute; la deliciosa n&uacute;mero 32 en do menor, que cierra la serie. Javier Perianes, por su parte, homenajea a Falla con un programa que incluye siete de sus obras. El ciclo presenta nombres tan destacados como Daniil Trifonov, Yuja Wang y Grigory Sokolov.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La programaci&oacute;n completa de ambas instituciones se puede consultar en sus respectivas p&aacute;ginas web.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/programacion-estelar-valencia_1_13504046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 16:09:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Programación estelar en Valencia]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Vigencia y vitalidad de Wagner]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/vigencia-vitalidad-wagner_132_13496123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0de9ab71-4d33-48fa-a8c3-35fafede1274_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x969y350.jpg" width="1200" height="675" alt="Vigencia y vitalidad de Wagner"></p><p class="article-text">
        Este pasado agosto el Festival de Bayreuth ha cumplido siglo y medio de vida. Richard Wagner lo inici&oacute; en 1876 para representar sus obras con representaciones de <em>El anillo del nibelungo.</em> Encomend&oacute; al arquitecto Otto Br&uuml;ckwald el proyecto de un edificio cuya sala, inspirada en los teatros griegos, ofreciese una visi&oacute;n frontal del escenario desde cualquier localidad. Esta construcci&oacute;n de ladrillo rojo y piedra color crema mantiene el aspecto inicial, con el a&ntilde;adido frontal del <em>K&ouml;nigsbau</em> en 1882, edificado para que entrara directamente a su palco el rey de Baviera, que nunca lo us&oacute;. Desde el balc&oacute;n de esa entrada especial lanzan sus tres llamadas las fanfarrias que anuncian el inicio de las representaciones.
    </p><p class="article-text">
        Siglo y medio despu&eacute;s de inaugurar su teatro y su festival, Wagner goza de una presencia importante en los teatros de &oacute;pera. La acci&oacute;n dram&aacute;tica libre que presenta en la <em>Tetralog&iacute;a,</em> a partir del <em>Cantar de los nibelungos</em> y de la mitolog&iacute;a n&oacute;rdica, es <span class="highlight" style="--color:white;">una narraci&oacute;n sobre la ambici&oacute;n, el dominio y el poder. George Bernard Shaw vio en ella una descripci&oacute;n socialista de la lucha de clases. Pensaba que el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Anillo</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y las obras de Marx anuncian el &ldquo;final predestinado de nuestra &eacute;poca capitalista-teocr&aacute;tica&rdquo;. En esa l&iacute;nea est&aacute; la c&eacute;lebre producci&oacute;n de Patrice Ch&eacute;reau, estrenada en Bayreuth en 1976, el a&ntilde;o del centenario, con direcci&oacute;n musical de Pierre Boulez, que ha inspirado otras posteriores.</span>
    </p><p class="article-text">
        El festival de Wagner contin&uacute;a y su obra es ampliamente representada y celebrada. El compositor dec&iacute;a que en ella &ldquo;el drama no se desarrollaba solo en el escenario, sino tambi&eacute;n en la m&uacute;sica y primordialmente en ella&rdquo;. Sus &oacute;peras son &ldquo;actos musicales hechos visibles&rdquo;. Eso explica la poderosa atracci&oacute;n que siguen ejerciendo sobre el p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Un buen ejemplo fue el entusiasmo desbordado que produjo el concierto de fragmentos del <em>Anillo</em> ofrecido en el Palau de la M&uacute;sica de Valencia el pasado d&iacute;a 6 por la Orquesta del Festival de Bayreuth, la soprano Catherine Foster, el tenor Klaus Florian Vogt y el bajo-bar&iacute;tono Nicholas Brownlee, con direcci&oacute;n de Pablo Heras-Casado. Era en realidad la primera vez que esa orquesta, que se forma cada verano con profesores procedentes de otras, la mayor parte alemanas, visitaba Valencia. Supon&iacute;a la &uacute;ltima etapa de una at&iacute;pica gira, que se inici&oacute; en Barcelona el 27 de agosto, tras pasar por Santander, Sevilla y Madrid. El concierto de Sevilla se suspendi&oacute; debido a un corte de fluido el&eacute;ctrico.
    </p><p class="article-text">
        El principal aliciente era ver y escuchar a la orquesta del festival fuera del foso. El <em>Festspielhaus </em>de Bayreuth est&aacute; construido de manera que orquesta y director no est&aacute;n a la vista del p&uacute;blico. Cuando va a empezar la representaci&oacute;n se apagan las luces y un resplandor blanquecino ilumina el tel&oacute;n gris desde lo que Wagner llam&oacute; el &ldquo;abismo m&iacute;stico&rdquo;. El p&uacute;blico no ve salir al director, solo escucha que se inicia la obertura y m&aacute;s tarde se descorre el tel&oacute;n. La representaci&oacute;n se desarrolla como si fuera una pel&iacute;cula, en la que el p&uacute;blico no ve m&aacute;s que la acci&oacute;n sobre el escenario y escucha la orquesta sin verla. Estas caracter&iacute;sticas del <em>Festspielhaus</em> contribuyen al especial sonido de Bayreuth. La orquesta suena empastada y como en sordina, lo que favorece que las voces de los cantantes sean m&aacute;s f&aacute;cilmente audibles, pese a la gigantesca masa instrumental que toca en el foso.
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            <span class="title">
                Un momento del concierto.                            </span>
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        La orquesta que ocup&oacute; el escenario del Palau de la M&uacute;sica estaba algo reducida en relaci&oacute;n con lo que es habitual en Bayreuth. Por ejemplo, hab&iacute;a dos arpas y no las siete que pide Wagner para <em>El oro del Rin.</em> La distribuci&oacute;n de la cuerda era 14/12/10/8/6, y no la habitual en Bayreuth: 16/16/12/12/8. No obstante, exhibi&oacute; un sonido poderoso, con potentes metales, aterciopelada cuerda, contundente percusi&oacute;n y belleza en las maderas. En algunos momentos lleg&oacute; a tapar a los cantantes. El granadino Heras-Casado, que dirigi&oacute; con amplios y en&eacute;rgicos movimientos de brazos, hizo una lectura detallada, intensa, m&aacute;s brillante que profunda, siempre celebrada por el p&uacute;blico. Este maestro, que lleva a&ntilde;os cultivando el repertorio de Wagner, triunfa desde 2023 dirigiendo <em>Parsifal</em> en Bayreuth, y ha interpretado en el Real de Madrid y otros teatros la <em>Tetralog&iacute;a, Los maestros cantores de N&uacute;remberg</em> y <em>El holand&eacute;s errante. </em>Bayreuth le ha encargado la direcci&oacute;n de la nueva producci&oacute;n del<em> Anillo </em>que se estrenar&aacute; en 2028.
    </p><p class="article-text">
        Abr&iacute;a el programa el final de <em>El oro del Rin,</em> muy bien cantado por el estadounidense Brownlee, que interpreta un estupendo Wotan y que encarn&oacute; en 2025 <em>El holand&eacute;s errante </em>en el Palau de les Arts bajo la direcci&oacute;n de James Gaffigan. Despu&eacute;s vino un fragmento de Siegmund en el primer acto de <em>La walkyria</em> cantado por el alem&aacute;n Vogt con empe&ntilde;o, aunque su voz, marcadamente l&iacute;rica, quiz&aacute;s no es la m&aacute;s apropiada para el personaje. Los fragmentos de esa obra se cerraron con la bell&iacute;sima intervenci&oacute;n de Wotan cuando se despide de Br&uuml;nnhilde, muy bien cantada por Brownlee, con profundidad y emoci&oacute;n, aunque en alg&uacute;n momento tuvo dificultades para hacerse o&iacute;r sobre la orquesta.
    </p><p class="article-text">
        La primera parte se cerr&oacute; con dos fragmentos de <em>Siegfried,</em> el <em>Murmullo del bosque,</em> con muy bellos solos de flauta y clarinete, y el d&uacute;o de Br&uuml;nnhilde y Siegfried, en el que la inglesa Foster tuvo alg&uacute;n apuro y Vogt cant&oacute; con fuerza e intensidad, pese a tener un tipo de voz diferente del <em>Heldentenor</em> que pide el personaje. Este a&ntilde;o Klaus Florian Vogt ha cantado en Bayreuth Froh, Siegmund y Siegfried, una verdadera haza&ntilde;a vocal.
    </p><p class="article-text">
        <em>El viaje de Siegfried por el Rin</em> abri&oacute; la segunda parte, toda ella dedicada a <em>Ocaso de los dioses, </em>con una exhibici&oacute;n de sonido orquestal. Despu&eacute;s, Vogt cant&oacute; con profundo sentimiento la invocaci&oacute;n que el h&eacute;roe, herido de muerte, hace de la walkyria: <em>&ldquo;Br&uuml;nnhilde, heilige Braut&rdquo;, </em>antes de que la orquesta ataque la <em>Marcha f&uacute;nebre.</em> Fue uno de los momentos mejores de la tarde, con una interpretaci&oacute;n intensa de Heras-Casado, m&aacute;s tremendista que melanc&oacute;lica. En la escena final Catherine Foster estuvo arrebatadora, acompa&ntilde;ada por una orquesta que son&oacute; impresionante. Tras el tema de Siegfried y el de la redenci&oacute;n por el amor, que subrayan la desaparici&oacute;n de los dioses, el p&uacute;blico aplaudi&oacute; largo y tendido puesto en pie y con gritos de bravo. Una se&ntilde;ora del patio de butacas se acerc&oacute; al escenario para entregar al maestro un ramo de flores rojas, lo que recuerda que el Palau abandon&oacute; hace algunos a&ntilde;os la costumbre de entregar flores a los int&eacute;rpretes, que ser&iacute;a bueno restaurar. El sonido potente de la Orquesta del Festival de Bayreuth volvi&oacute; a llenar la sala con una interpretaci&oacute;n fogosa de <em>La cabalgata de las walkirias</em> fuera de programa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/vigencia-vitalidad-wagner_132_13496123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Sep 2026 18:18:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vigencia y vitalidad de Wagner]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Debussy, entre el hermetismo y la perfección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/debussy-hermetismo-perfeccion_132_13357660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75680847-78ca-4e76-9ceb-cd66ce1e329f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Debussy, entre el hermetismo y la perfección"></p><p class="article-text">
        Alex Ross, en su libro <em>El ruido eterno</em> recuerda estas palabras de Debussy en una carta al compositor Ernest Chausson: &ldquo;La m&uacute;sica deber&iacute;a haber sido realmente una ciencia herm&eacute;tica, conservada en textos con una interpretaci&oacute;n tan extensa y dif&iacute;cil que habr&iacute;a desanimado a buen seguro a todo ese tropel de gente que se sirve de ella con la ligereza con que se sirve de un pa&ntilde;uelo&rdquo;. Debussy hab&iacute;a asistido en 1888 al Festival de Bayreuth, donde sucumbi&oacute; al encanto m&aacute;gico del wagnerismo en una representaci&oacute;n de <em>Parsifal.</em> A partir de 1892 acud&iacute;a en Par&iacute;s a las veladas del poeta maldito St&eacute;phane Mallarm&eacute;, quien afirmaba con referencia a la poes&iacute;a: &ldquo;Toda cosa sagrada y que quiera seguir si&eacute;ndolo se rodea de misterio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 1889, poco antes de su segundo viaje a Bayreuth, el compositor, que contaba 27 a&ntilde;os, escuch&oacute; a un conjunto de gamel&aacute;n de Java en la Exposici&oacute;n Internacional de Par&iacute;s. &ldquo;Si uno lo escucha sin los prejuicios de los o&iacute;dos europeos, encontrar&aacute; un encanto percusivo que lo obligar&aacute; a admitir que nuestra propia m&uacute;sica no es mucho m&aacute;s que un ruido b&aacute;rbaro m&aacute;s adecuado para un circo ambulante&rdquo;, dijo Debussy. Este descubrimiento marc&oacute; para &eacute;l un camino hacia la modernidad alejado del wagnerismo, m&aacute;s orientado hacia el pentatonismo de m&uacute;sicas populares o la escala de tonos enteros.
    </p><p class="article-text">
        La Orquesta de Valencia ofreci&oacute; el pasado 2 de junio un concierto en el Festival Ll&iacute;ria City of Music, con tres de obras de Debussy: el <em>Pr&eacute;lude a l&rsquo;apr&egrave;s-midi d&rsquo;un faune,</em> la <em>Fantaisie </em>para piano y orquesta, con Antonio Galera como solista, y <em>La mer.</em> Dirig&iacute;a el titular, Alexander Liebreich. Mientras que la primera y la &uacute;ltima son habituales de las salas de concierto, la <em>Fantas&iacute;a</em> es poco interpretada. De ello puede dar idea que la OV, fundada en 1943, no la puso en atriles por vez primera hasta 1969. Dirigi&oacute; entonces Enrique Garc&iacute;a Asensio, con Jos&eacute; Iturbi al piano. El <em>Pr&eacute;lude,</em> en cambio, fue estrenado por la orquesta en 1944 y <em>La mer, </em>en 1947.
    </p><p class="article-text">
        Compuesta entre 1888 y 1889, la <em>Fantaisie</em> tiene clara influencia de lo que Debussy hab&iacute;a escuchado en la Exposici&oacute;n Universal y anticipa en parte el lenguaje musical innovador del <em>Pr&eacute;lude</em> y <em>La mer.</em> Esta composici&oacute;n tuvo una desafortunada historia, ya que Vincent d&rsquo;Indy, que dirigi&oacute; el concierto en el que estaba programado su estreno, decidi&oacute; hacer solo el primero de sus tres movimientos alegando falta de ensayos. Debussy la revis&oacute; en varias ocasiones, pero no se estren&oacute; hasta 1919, el a&ntilde;o siguiente a la muerte del compositor, en Londres, con la Royal Philharmonic y Alfred Cortot al piano.
    </p><p class="article-text">
        En la interpretaci&oacute;n de Ll&iacute;ria, el pianista valenciano Antonio Galera hizo una lectura profunda, detallista, intensa, de una partitura que contiene una gran exhibici&oacute;n pian&iacute;stica. Pese a que tiene tres movimientos, la obra dista mucho de ser un concierto en la tradici&oacute;n cl&aacute;sico-rom&aacute;ntica, con el habitual di&aacute;logo entre solista y orquesta. Hay un clar&iacute;simo protagonismo del piano, que aparece sin embargo integrado en el conjunto orquestal, como en las otras dos obras del programa, con una pareja de arpas. El concierto se celebraba en el Teatro de la Banda Primitiva que, al igual de el de la Uni&oacute; Musical, carece de concha ac&uacute;stica para la orquesta. Eso hac&iacute;a que sonara m&aacute;s el piano, los violines primeros y las violas, situados en el proscenio, que el resto de la orquesta. Estos problemas ac&uacute;sticos no restaron brillantez a la interpretaci&oacute;n de pianista y orquesta, que fueron muy aplaudidos. Galera correspondi&oacute; con una entregada lectura de la <em>Danza ritual del fuego,</em> de <em>El amor brujo</em> de Manuel de Falla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Portada de la primera edición de la partitura de ‘La mer’."
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            <span class="title">
                Portada de la primera edición de la partitura de ‘La mer’.                            </span>
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        El programa se hab&iacute;a iniciado con el c&eacute;lebre <em>Pr&eacute;lude, </em>pieza breve, pero de gran intensidad expresiva, compuesta entre 1892 y 1894 a partir de un poema de Mallarm&eacute;, y considerada la primera obra maestra de Debussy. Impresionante el solo de flauta inicial a cargo de Salvador Mart&iacute;nez Tos, que desgran&oacute; con exquisita sensibilidad la melod&iacute;a delicada y expresiva, con su caracter&iacute;stica escala crom&aacute;tica descendente, enseguida arropada por las brumas arm&oacute;nicas de oboes, clarinetes y el <em>glissando</em> del arpa. El melanc&oacute;lico canto de la flauta se va repitiendo como suspendido en el aire y luego aparece el solo de viol&iacute;n en notas largas, sentidamente tocado por la concertino, Anabel Garc&iacute;a del Castillo. El silencio mantenido en el &uacute;ltimo momento por el director, con la mano izquierda levantada, fue intempestivamente enturbiado por la alarma de un tel&eacute;fono m&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la<em> Fantaisie</em> y el bis de Galera, tras una breve pausa para retirar el piano, vino la interpretaci&oacute;n de <em>La mer,</em>obra magna de Debussy que, como se&ntilde;alaba C&eacute;sar Rus en las notas al programa, no es una sinfon&iacute;a ni tampoco un poema sinf&oacute;nico en la tradici&oacute;n rom&aacute;ntica de los de Liszt o Strauss. El compositor la subtitul&oacute; <em>Tres esbozos sinf&oacute;nicos,</em> con sus respectivos ep&iacute;grafes claramente descriptivos: <em>Del alba al mediod&iacute;a en el mar,</em> <em>Juegos de olas</em> y <em>Di&aacute;logo del viento y del mar. </em>Estrenada en 1905, revela la capacidad de Debussy para crear todo un mundo sonoro original. Liebreich ofreci&oacute; una versi&oacute;n de gran pasi&oacute;n, contundente por momentos, quiz&aacute;s algo escasa de delicadeza, en la que brillaron todas las secciones de la orquesta. Excelentes las trompas, muy bellos los solos en las maderas, apasionadas las cuerdas. El programa fue una acertada muestra del camino hacia la modernidad de Debussy, quien odiaba la etiqueta de &ldquo;impresionista&rdquo;. Sus referentes pl&aacute;sticos no eran los pintores del movimiento as&iacute; llamado, sino, por ejemplo Whistler, en cuyas pinturas se inspira para sus <em>Nocturnes,</em> o el japon&eacute;s Hokusai, cuya estampa <em>La gran ola</em> ilustraba la portada de la primera edici&oacute;n de la partitura. El pianista ucraniano Sviatoslav Richter consideraba a Debussy uno de sus tres compositores favoritos, con Chopin y Wagner. &ldquo;En la m&uacute;sica de Debussy no hay emociones personales&rdquo;, dec&iacute;a. &ldquo;Act&uacute;a sobre uno con m&aacute;s fuerza que la naturaleza. Mirando el mar no se tienen impresiones tan fuertes como escuchando <em>La mer.</em> Debussy es la perfecci&oacute;n misma&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/debussy-hermetismo-perfeccion_132_13357660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 11:25:44 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La muerte tocando el violín y el paraíso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/muerte-tocando-violin-paraiso_132_13321952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f4244a9-a0b3-4702-ad49-e80166ff3056_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muerte tocando el violín y el paraíso"></p><p class="article-text">
        El pintor simbolista suizo Arnold B&ouml;cklin (1827-1901) es muy conocido por ser autor de un cuadro, del que hizo cinco versiones, titulado&nbsp;<em>La isla de los muertos,</em>&nbsp;para el que se inspir&oacute; en el Cementerio Ingl&eacute;s de Florencia. A partir de este cuadro, en concreto de una versi&oacute;n en blanco y negro, ide&oacute; el compositor ruso Sergei Rachmaninoff su c&eacute;lebre poema sinf&oacute;nico de id&eacute;ntico t&iacute;tulo.&nbsp;La pintura representa una peque&ntilde;a isla, con una explanada en el centro, poblada de cipreses y rodeada de monta&ntilde;as, excepto por la parte frontal. A la isla est&aacute; llegando una barca con un remero, otra persona vestida de blanco y un ata&uacute;d. La figura blanca representa a Caronte, que conduc&iacute;a las almas al Hades a trav&eacute;s de la laguna Estigia, seg&uacute;n la mitolog&iacute;a cl&aacute;sica. Personajes tan diversos como Hitler, Freud y Lenin poseyeron copias del cuadro.
    </p><p class="article-text">
        En 1872, ocho a&ntilde;os antes de la primera versi&oacute;n de&nbsp;<em>La isla de los muertos,&nbsp;</em>B&ouml;cklin pint&oacute; un autorretrato en el que tras &eacute;l aparece un esqueleto, que representa la Muerte, tocando un viol&iacute;n con una sola cuerda, la cuarta. El pintor, que parece escuchar con atenci&oacute;n la melod&iacute;a y mira al frente, viste camisa blanca bajo una prenda de color negro. En la mano izquierda sostiene una paleta y empu&ntilde;a con la derecha un pincel. Parece que en este cuadro se inspir&oacute; Gustav Mahler para componer el segundo movimiento de su&nbsp;<em>Cuarta sinfon&iacute;a,</em>&nbsp;en el que el concertino toca un solo de viol&iacute;n que es una especie de danza macabra de aire grotesco. El compositor especifica que debe ser ejecutada con un viol&iacute;n afinado un tono m&aacute;s alto de lo habitual y tocado como un viol&iacute;n callejero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Autorretrato de Böcklin con la muerte tocando el violín.                            </span>
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        Probablemente este elemento es el &uacute;nico verdaderamente sombr&iacute;o en esa sinfon&iacute;a de Mahler, que se ha convertido, junto con la&nbsp;<em>Primera,</em>&nbsp;en la m&aacute;s frecuentada del compositor. El director titular de la Orquesta de Valencia, Alexander Liebreich, escogi&oacute; la&nbsp;<em>Cuarta</em>&nbsp;para cerrar la temporada de abono el pasado d&iacute;a 19, en un concierto que fue tambi&eacute;n el &uacute;ltimo del solista de clarinete Jos&eacute; Vicente Herrera, quien deja la orquesta por jubilaci&oacute;n tras m&aacute;s de 40 a&ntilde;os de brillante ejecutoria.
    </p><p class="article-text">
        Liebreich dispuso una orquesta con muy nutrida cuerda, hasta 60 profesores, lo que es muy razonable para las abundantes maderas previstas, en una partitura que no incluye, sin embargo, trombones y tuba, pero s&iacute; trompas, trompetas, importante percusi&oacute;n y arpa. La obra se inicia con un alegre primer movimiento, en el que las flautas y los cascabeles recuerdan la marcha de un coche de caballos, antes de que los violines ataquen el alegre primer tema. El cielo despejado que evoca el movimiento inicial se ensombrece en el segundo, con su danza macabra. El tercero, <em>Ruhevoll (Lleno de calma)</em>&nbsp;es uno de los fragmentos m&aacute;s justamente c&eacute;lebres de Mahler. Jos&eacute; Luis P&eacute;rez de Arteaga dice en su monumental monograf&iacute;a sobre el compositor que es &ldquo;de una belleza que raya en lo irresistible&rdquo;. Liebreich y los m&uacute;sicos de la OV lograron una interpretaci&oacute;n profunda y sentida, con un espl&eacute;ndido sonido en la cuerda y muy brillantes intervenciones solistas en todas las secciones. La calma se ve alterada por el intenso cl&iacute;max que marca un punto de m&aacute;ximo volumen para volver a la tranquilidad. Sin soluci&oacute;n de continuidad, el director inici&oacute; el breve pero muy importante cuarto movimiento, en el que la soprano canta&nbsp;<em>Das himmlische Leben (La vida celestial),</em>&nbsp;de la colecci&oacute;n <em>Des Knaben Wundenhorn (El cuerno infantil de la abundancia).&nbsp;</em>Lo hizo con bello timbre y gran sensibilidad la soprano israel&iacute; Chen Reiss, quiz&aacute; con menor alegr&iacute;a de la que pide el texto, con descripciones de un para&iacute;so lleno de ricos manjares. El movimiento acaba en un<em>&nbsp;pianissimo</em>&nbsp;del arpa y los contrabajos, marcado&nbsp;<em>morendo</em>&nbsp;en la partitura. El director mantuvo con su gesto el silencio, que fue respetado por el p&uacute;blico, antes de aplaudir con entusiasmo e intensidad a la orquesta en su conjunto y a todos los solistas que fueron saludando. El Palau se ven&iacute;a abajo especialmente con los atronadores aplausos que premiaron a Jos&eacute; Vicente Herrera en su despedida.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la gran sinfon&iacute;a de Mahler, la soprano y una orquesta m&aacute;s reducida hab&iacute;an interpretado cuatro de las seis&nbsp;<em>Einfache Lieder (Canciones sencillas)</em>&nbsp;de Erich W. Korngold, obra juvenil de este compositor, muy c&eacute;lebre por sus bandas sonoras de pel&iacute;culas de Hollywood y por la &oacute;pera&nbsp;<em>Die tote Stadt (La ciudad muerta).</em>&nbsp;Chen Reiss interpret&oacute; las canciones con delicada expresi&oacute;n y fue muy bien acompa&ntilde;ada por la orquesta. No hubo descanso y no se entiende muy bien por qu&eacute; no se interpretaron las otras dos canciones que completan el ciclo. Tampoco por qu&eacute; el programa no traduc&iacute;a el t&iacute;tulo alem&aacute;n, como si la sencillez fuese un defecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/muerte-tocando-violin-paraiso_132_13321952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jun 2026 18:45:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La muerte tocando el violín y el paraíso]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Electrizante Rachmaninoff, intenso Mahler]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/electrizante-rachmaninoff-intenso-mahler_132_13305099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/032583a8-2bac-41ae-b23e-70f05ad2455e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Electrizante Rachmaninoff, intenso Mahler"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Brillantes interpretaciones de la Orquestra ADDA Simfònica con Josep Vicent y Anna Fedorova en el Festival de Llíria y alguna inoportuna interferencia</p></div><p class="article-text">
        La Orquestra ADDA Simf&oacute;nica Alacant abr&iacute;a el pasado 13 de junio las intervenciones de las grandes orquestas p&uacute;blicas de la comunidad aut&oacute;noma en el Festival Ll&iacute;ria City of Music. Dirig&iacute;a su titular, Josep Vicent, quien cre&oacute; la formaci&oacute;n en 2018. Al piano, la ucraniana Anna Fedorova (K&iacute;iv, 1990). Interpretaban la <em>Rapsodia sobre un tema de Paganini</em> de Sergei Rachmaninoff, obra de gran brillantez y complejidad t&eacute;cnica. De las 24 variaciones que contiene, la n&uacute;mero 18 es la m&aacute;s c&eacute;lebre, con la inversi&oacute;n del tema en una escritura de vuelo rom&aacute;ntico. Ha sido utilizada en diversas pel&iacute;culas, como la <em>Sabrina</em> de Sidney Pollack. Al poco de empezar esa variaci&oacute;n, son&oacute; un m&oacute;vil. Una se&ntilde;ora se levant&oacute; de su localidad, en una de las primeras filas, con el tel&eacute;fono en la mano, y se dirigi&oacute; hacia el fondo de la sala. Un nuevo sonido de m&oacute;vil reapareci&oacute; coincidiendo con un silencio hacia el final de la variaci&oacute;n. Sin dejar de tocar, Fedorova se gir&oacute; hacia el patio de butacas con expresi&oacute;n contrariada. 
    </p><p class="article-text">
        Al acabar, los aplausos hicieron volver al escenario a pianista y director, quien anunci&oacute; que, por deseo de la solista, repetir&iacute;an la variaci&oacute;n n&uacute;mero 18, una vez que todos los asistentes se aseguraran de tener los m&oacute;viles en silencio. Ya no hubo interferencias y la m&uacute;sica de Rachmaninoff son&oacute; en toda su delicada belleza. La pianista hab&iacute;a ofrecido una versi&oacute;n electrizante, en&eacute;rgica, profunda de la obra, con vigorosos momentos de <em>fortissimo,</em> y una t&eacute;cnica deslumbrante. Esta composici&oacute;n, que est&aacute; considerada como uno m&aacute;s que a&ntilde;adir a los cuatro conciertos para piano y orquesta que escribi&oacute; el m&uacute;sico ruso, data de 1934 y fue estrenada el mismo a&ntilde;o en Baltimore, con el compositor al piano y Leopold Stokowski dirigiendo la orquesta. En cuanto al nombre de Rachmaninoff, utilizo la transcripci&oacute;n que &eacute;l usaba durante su exilio en Estados Unidos, que es la m&aacute;s empleada &uacute;ltimamente por expreso deseo de sus descendientes. 
    </p><p class="article-text">
        Tras el descanso, completaba el programa la <em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 1</em> de Gustav Mahler. Escrita en 1888 por un compositor de 28 a&ntilde;os y estrenada en 1889 en Budapest, es, con la <em>Cuarta,</em><strong> </strong>la m&aacute;s breve de su ciclo, con una duraci&oacute;n en torno a una hora, ya que el resto, excepto la incompleta <em>De&#769;cima,</em><strong> </strong>llegan a la hora y media. Fue presentada como un poema sinf&oacute;nico en cinco movimientos, que inclu&iacute;a en segundo lugar el <em>Andante </em>titulado <em>Blumine, </em>luego suprimido. Tras haber escrito t&iacute;tulos para sus cinco partes, Mahler los elimino&#769; en 1892 para dar al conjunto el de <em>Tita&#769;n,</em><strong> </strong>tomado de una novela de Jean Paul. Finalmente, descarto&#769; el t&iacute;tulo y el segundo movimiento para publicarla en 1897 con los cuatro actuales. Cuando<strong> </strong>se estren&oacute; en Viena, en 1900, recibi&oacute; buena acogida del p&uacute;blico, pero una muy hostil cr&iacute;tica de Eduard Hanslick, defensor de Brahms y furibundo enemigo de Wagner, caricaturizado como Beckmesser en <em>Los maestros cantores de N&uacute;remberg.</em> 
    </p><p class="article-text">
        La orquesta presentaba una gran plantilla, con amplia cuerda de 50 profesores, las nutridas maderas y metales, y los dos juegos de timbales que prescribe Mahler, arpa y percusi&oacute;n. La configuraci&oacute;n del teatro hac&iacute;a que la cuerda y el arpa se situasen en el proscenio y el resto hacia el fondo que, al carecer de concha ac&uacute;stica, proyectaba menos el sonido. Josep Vicent se esforz&oacute; por equilibrar los planos sonoros y condujo una versi&oacute;n intensa, sentida, con contrastes marcados, en una obra que presenta tan amplia paleta de timbres y sensibilidades.
    </p><p class="article-text">
        Misterioso son&oacute; el inicio de nota mantenida en las cuerdas, que Theodor W. Adorno denomin&oacute; &ldquo;suspensi&oacute;n&rdquo;, como recuerda Jos&eacute; Mar&iacute;a Perea en sus notas al programa. Luego aparecen las evocaciones de aves en las maderas antes del alegre tema que cantan los violonchelos. El segundo movimiento <em>(Kr&auml;ftig bewegt)</em> fue marcado por Vicent con la intensidad y movimiento que indica el compositor, y una cuerda que brill&oacute; especialmente. El sentido solo de contrabajo, con el c&eacute;lebre <em>Fr&egrave;re Jacques</em> en modo menor abri&oacute; el tercer movimiento, en que el director supo destacar los contrastes entre lo grotesco y lo tr&aacute;gico tan caracter&iacute;sticos de Mahler. En el en&eacute;rgico <em>St&uuml;rmisch bewegt</em> final hubo grandes diferencias entre el car&aacute;cter tormentoso con que se inicia y acaba y los momentos de lirismo, subrayados con mimo. El p&uacute;blico aclam&oacute; con intensos aplausos a orquesta y director.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/electrizante-rachmaninoff-intenso-mahler_132_13305099.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 14:25:34 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[‘Turandot’ aclamada en Les Arts]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/turandot-aclamada-les-arts_132_13285909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90895f41-0101-47d5-9251-ebf56241070d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Turandot’ aclamada en Les Arts"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ópera de Puccini cierra con rotundo éxito la temporada de Les Arts, un siglo después de su estreno en La Scala, en una producción de Àlex Ollé, con Mark Elder en la dirección musical y Ekaterina Semenchuk, Gregory Kunde y Carolina López Moreno en los principales papeles</p></div><p class="article-text">
        El 25 de abril de 1926, hace ahora poco m&aacute;s de cien a&ntilde;os, Arturo Toscanini dirigi&oacute; el estreno en La Scala de Mil&aacute;n de la &uacute;ltima &oacute;pera de Puccini, <em>Turandot,</em> con el tenor espa&ntilde;ol miguel Fleta en el papel de Calaf. El compositor hab&iacute;a muerto el 29 de noviembre de 1924 sin acabar el &uacute;ltimo acto, que fue completado por Franco Alfano. Toscanini lleg&oacute; hasta el coro <em>Li&ugrave;&hellip; Bont&agrave;!,</em> lo &uacute;ltimo que escribi&oacute; Puccini, detuvo la interpretaci&oacute;n y se dirigi&oacute; al p&uacute;blico para decir: &ldquo;Aqu&iacute; concluye la &oacute;pera, porque en este punto muri&oacute; el maestro&rdquo;. Fue la &uacute;nica vez que lo hizo, porque en las dem&aacute;s representaciones incluy&oacute; el final de Alfano. El dictador Benito Mussolini quiso asistir, pero finalmente no lo hizo, al negarse Toscanini a interpretar, antes de la representaci&oacute;n, el himno fascista <em>Giovinezza.</em> 
    </p><p class="article-text">
        El Palau de les Arts ha presentado para cerrar la temporada 2025-26 una nueva producci&oacute;n, procedente de Tokio y dirigida por &Agrave;lex Oll&eacute;, responsable de la que ofreci&oacute; Les Arts de <em>Tristan und Isolde</em> en 2023, con direcci&oacute;n musical de James Gaffigan. Muy diferente de la de Chen Kaige que Les Arts ha ofrecido en cuatro ocasiones, la de Oll&eacute;, con escenograf&iacute;a de Alfons Flores, iluminaci&oacute;n de Urs Sch&ouml;nebaum y vestuario de Lluc Castells, es oscura, con predominio de negros y blancos, y unos juegos de escaleras a izquierda y derecha que recuerdan los cuadros de Max Escher. Una plataforma central que baja y sube contiene el palacio del emperador y Turandot.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento esc&eacute;nico es interesante y la plataforma, efectiva para realzar las figuras de Turandot y el emperador. Ese elemento, junto con las escaleras laterales, contribuye a fijar el inter&eacute;s en el centro del escenario, donde se desarrolla la acci&oacute;n principal. La escenograf&iacute;a resulta pl&aacute;sticamente atractiva, aunque puede que excesivamente oscura. Hay, sin embargo, alg&uacute;n elemento de la producci&oacute;n, como el hecho de que Turandot se quite la vida al final, en contra de lo que indica el libreto, que me parece francamente desafortunado. No deja de ser sorprendente que, en la &eacute;poca del m&aacute;ximo respeto a las partituras de &oacute;pera y al texto cantado, los directores de escena sigan caminos que en ocasiones atentan contra el sentido de las obras. La libertad art&iacute;stica para hacer producciones creativas e innovadoras deber&iacute;a ser compatible con el respeto al sentido de la historia original que se representa.
    </p><p class="article-text">
        Puccini dispone una orquesta t&iacute;mbricamente muy rica, con amplia y variada percusi&oacute;n, dos arpas y teclados, que Mark Elder dirigi&oacute; con precisi&oacute;n y atenci&oacute;n al detalle, siempre al servicio de las voces. El director musical de Les Arts demuestra a sus 79 a&ntilde;os una excelente forma art&iacute;stica y la orquesta son&oacute; espl&eacute;ndida. Magn&iacute;ficos tambi&eacute;n los coros, tan importantes en Turandot. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los cantantes, el tenor estadounidense Gregory Kunde, exhibi&oacute; a sus 72 a&ntilde;os unas condiciones vocales extraordinarias, con potencia, impecable l&iacute;nea de canto y muy redondos agudos en el papel de Calaf. Si el di&aacute;logo de los enigmas con Turandot en el segundo acto fue emocionante, el celeb&eacute;rrimo <em>Nessun dorma, </em>al principio del tercero, arranc&oacute; un encendido aplauso del p&uacute;blico. La mezzosoprano bielorrusa Ekaterina Semenchuk, que ya ha hecho la Turandot en el Liceu, cant&oacute; con potente voz carnosa, en un rol habitualmente interpretado por sopranos, al que dota de una energ&iacute;a que casa bien con la caprichosa princesa de hielo que consigue deshelar Calaf. Deliciosa la Li&ugrave; de la soprano boliviano-albanesa Carolina L&oacute;pez Moreno, de muy bello timbre, magn&iacute;fica l&iacute;nea de canto, con espl&eacute;ndidos agudos y dominio del volumen. Emocionante en <em>Signore, ascolta, </em>del acto primero, y en el dram&aacute;tico tercer acto. Josep Fad&oacute; hizo un noble emperador Altoum y Liang Li, un adecuado Timur, padre de Calaf, en un elenco todo &eacute;l de gran calidad. El p&uacute;blico aplaudi&oacute; con calor y entusiasmo.
    </p><p class="article-text">
        Un siglo despu&eacute;s del estreno p&oacute;stumo de <em>Turandot,</em> la &uacute;ltima obra de Puccini muestra una gran vitalidad, pues sigue atrayendo a los p&uacute;blicos de todo el mundo. No solo por la m&uacute;sica, tambi&eacute;n por el texto po&eacute;tico de la extra&ntilde;a historia de la princesa de hielo que hace decapitar a sus pretendientes si no aciertan el juego de las adivinanzas: &ldquo;Los enigmas son tres, la muerte es una&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/turandot-aclamada-les-arts_132_13285909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 19:42:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Turandot’ aclamada en Les Arts]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La flauta y el arpa unidas por Mozart]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/flauta-arpa-unidas-mozart_132_13284476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dadef535-dda7-4f7f-b496-bd08b588da41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La flauta y el arpa unidas por Mozart"></p><p class="article-text">
        La ciudad de Ll&iacute;ria, reconocida por la Unesco como Ciudad Creativa de la M&uacute;sica en 2019, re&uacute;ne este a&ntilde;o a las principales orquestas valencianas en el Festival Ll&iacute;ria City of Music, que dirige el director de orquesta Crist&oacute;bal Soler. Los conciertos se iniciaron el pasado d&iacute;a 5, con la actuaci&oacute;n del conjunto que lleva el nombre del festival, integrado por m&uacute;sicos de Ll&iacute;ria o con vinculaci&oacute;n a la ciudad. Soler y el alcalde, Paco Gorrea, presentaron el festival al inicio del primer concierto en el Teatro de la Uni&oacute;n Musical de Ll&iacute;ria.
    </p><p class="article-text">
        Una formaci&oacute;n de proporciones cl&aacute;sicas, en la que hab&iacute;a profesores j&oacute;venes y veteranos, algunos de ellos pertenecientes a la Orquestra de Val&egrave;ncia, present&oacute; un programa integrado por la <em>Obertura</em> de <em>Le nozze di Figaro,</em> una de las m&aacute;s c&eacute;lebres &oacute;peras del compositor de Salzburgo, con libreto de Lorenzo da Ponte: el <em>Concierto para flauta, arpa y orquesta, </em>y la <em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 40.</em> El p&uacute;blico, que no llenaba todo el aforo del teatro, sigui&oacute; el concierto con inter&eacute;s y en silencio. A diferencia del que llenaba el Palau de la M&uacute;sica tres d&iacute;as antes, no interfiri&oacute; con toses, sonidos de m&oacute;viles y otros ruidos.
    </p><p class="article-text">
        El director murciano Daniel Ros, dirigi&oacute; la obertura con pulso animado, que sigui&oacute; la orquesta con entrega y buen sonido. Quiz&aacute; habr&iacute;a sido deseable una mayor homogeneidad en la cuerda, especialmente en los primeros violines. A continuaci&oacute;n, un concierto de Mozart que se prodiga menos de lo que ser&iacute;a deseable, el de flauta, arpa y orquesta, &uacute;nico que escribi&oacute; para esa combinaci&oacute;n. Probablemente lo poco habitual de unir estos dos instrumentos en una obra concertante es lo que hace que no se toque demasiado. En cualquier caso, esta obra, de 1778, es de una gr&aacute;cil belleza y respira alegr&iacute;a. La arpista valenciana Noelia Cotuna despleg&oacute; una interpretaci&oacute;n cristalina, con un bello fraseo y gran dominio t&eacute;cnico. El flautista Federico Peris Pando aport&oacute; un sonido delicadamente aterciopelado y ambos ofrecieron una versi&oacute;n brillante, bien acompa&ntilde;ada por la orquesta, que fue aplaudida por el p&uacute;blico, aunque no hubo bises.
    </p><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os posterior es la <em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 40,</em> &uacute;nica en tonalidad menor de las tres &uacute;ltimas que compuso Mozart en 1788 y la pen&uacute;ltima de la serie que acaba con la <em>J&uacute;piter,</em> que tiene el n&uacute;mero 41. Ninguna de ellas se estren&oacute; en vida de Mozart, quien muri&oacute; en 1791, el a&ntilde;o de <em>La flauta m&aacute;gica</em> y el <em>R&eacute;quiem,</em> que dej&oacute; inacabado. A diferencia de la obra anterior, la 40 es una sinfon&iacute;a de marcado aire prerrom&aacute;ntico, cuyo primer movimiento expresa una suave melancol&iacute;a. Ros dirigi&oacute; una versi&oacute;n intensa de la obra, de tempo animado, que fue muy aplaudida. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/flauta-arpa-unidas-mozart_132_13284476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 11:48:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La flauta y el arpa unidas por Mozart]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Resplandeciente Lang Lang con interferencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/resplandeciente-lang-lang-interferencias_132_13276166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe883082-2105-44fa-9972-e11bbb2ff4de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Resplandeciente Lang Lang con interferencias"></p><p class="article-text">
        El pianista chino residente en Estados Unidos Lang Lang (Shenyang, 1982) es una gran figura del mundo de la mal llamada m&uacute;sica cl&aacute;sica que transciende ese marco y atrae un p&uacute;blico m&aacute;s amplio y heterog&eacute;neo, al estilo de las estrellas del pop. Se ha convertido en una referencia que ha actuado en diferentes acontecimientos internacionales, como los Juegos Ol&iacute;mpicos de Pek&iacute;n o la reapertura de Notre-Dame, y en lugares singulares como el Museo del Prado. En 2017 una tendinitis en la mano izquierda lo oblig&oacute; a apartarse de los escenarios durante algo m&aacute;s de un a&ntilde;o. Se dijo que despu&eacute;s no hab&iacute;a recuperado su capacidad anterior. El recital que dio el pasado d&iacute;a 2 de junio en el Palau de la M&uacute;sica de Val&egrave;ncia lo desmiente, pues exhibi&oacute; una apabullante t&eacute;cnica, acompa&ntilde;ada de muy rom&aacute;ntica expresi&oacute;n, con profusi&oacute;n del&nbsp;<em>rubato,</em>marcadas progresiones din&aacute;micas, poderosos acordes en<em>&nbsp;fortissimo&nbsp;</em>y momentos de delicado&nbsp;<em>pianissimo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Dispuso un programa amplio y denso, con el&nbsp;<em>Rond&oacute; n.&ordm; 1</em>&nbsp;de Mozart y las sonatas n.&ordm; 8,&nbsp;<em>Pat&eacute;tica,</em>&nbsp;y n.&ordm; 31 de Beethoven en la primera parte. En la segunda, una selecci&oacute;n de la&nbsp;<em>Suite espa&ntilde;ola</em>&nbsp;n.&ordm; 1 de Alb&eacute;niz y&nbsp;<em>La maja y el ruise&ntilde;or</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Goyescas&nbsp;</em>de Granados. Cerraba el programa la&nbsp;<em>Consolaci&oacute;n n.&ordm; 2</em>&nbsp;e&nbsp;<em>Italia</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Ann&eacute;es de p&egrave;lerinage</em>&nbsp;de Franz Liszt.
    </p><p class="article-text">
        El concierto no pertenec&iacute;a al ciclo de abono y convoc&oacute; un p&uacute;blico que llenaba la sala, una parte del cual evidenciaba poca costumbre de acudir a conciertos. Hubo sonidos y alarmas de m&oacute;viles en varias ocasiones. Un caballero, un par de filas por delante de la m&iacute;a en el anfiteatro, dedic&oacute; gran parte del tiempo a contemplar el m&oacute;vil y escribir mensajes. Incluso en las primeras hileras de butacas algunas personas se esforzaron en inmortalizar la velada haciendo fotos o grabando sin que nadie lo impidiera. Un sector importante de los asistentes ignor&oacute; la costumbre habitual en las salas de conciertos con aplausos extempor&aacute;neos en lugar de esperar a que acabasen las obras. La primera ovaci&oacute;n interrumpi&oacute; la&nbsp;<em>Pat&eacute;tica</em>&nbsp;de Beethoven entre el&nbsp;<em>Allegro</em>&nbsp;inicial y el&nbsp;<em>Andante cantabile.</em>&nbsp;Lang Lang, que vest&iacute;a una sencilla camisa azul marino de manga larga y pantal&oacute;n negro, salud&oacute; sin ponerse en pie ni perder la sonrisa. A partir de ese momento evit&oacute; levantar las manos del teclado entre movimiento y movimiento de las obras de Beethoven, lo que result&oacute; una t&aacute;ctica efectiva. Volvi&oacute; a haber aplausos, sin embargo, entre algunos de los fragmentos de la&nbsp;<em>Suite espa&ntilde;ola</em>&nbsp;de Alb&eacute;niz, en la segunda parte.
    </p><p class="article-text">
        Menci&oacute;n especial merecen las toses, que fueron frecuentes y, por as&iacute; decir, sin sordina. El peor momento fue el tercer tiempo de la&nbsp;<em>Sonata 31</em>&nbsp;de Beethoven, durante el que varios asistentes tos&iacute;an en&eacute;rgicamente, mientras el pianista se esforzaba en bordar una versi&oacute;n llena de sentimiento y delicadeza. Daniel Barenboim en alguna ocasi&oacute;n no ha dudado en parar un concierto y recomendar al p&uacute;blico que tosa, si no puede evitarlo, con la boca cerrada y un pa&ntilde;uelo delante. Ajeno a las toses, Lang Lang logr&oacute; acabar la sonata y recibi&oacute; enfervorizados aplausos. Hab&iacute;a iniciado el programa con la referencia de Mozart para introducir dos de las grandes sonatas de Beethoven. La&nbsp;<em>Pat&eacute;tica,</em>&nbsp;que es el opus 13 y la primera verdaderamente grande de la impresionante colecci&oacute;n de 32 que escribi&oacute;. Se trata de una obra con claros rasgos prerrom&aacute;nticos, que Lang Lang interpret&oacute; extremando la intensidad, los contrastes y la elasticidad en el tempo. Muy bello el so&ntilde;ador&nbsp;<em>Adagio cantabile.</em>&nbsp;La 31 que vino a continuaci&oacute;n pertenece al que se considera tercero y &uacute;ltimo periodo compositivo de Beethoven, de reconcentrada profundidad, con obras como la&nbsp;<em>Missa Solemnis</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Novena sinfon&iacute;a.</em>&nbsp;Lo mejor fue el movimiento final, con el&nbsp;<em>Adagio</em>&nbsp;seguido de fuga para luego recuperar el tiempo lento y un final fugado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abr&iacute;a la segunda parte una selecci&oacute;n de la&nbsp;<em>Suite espa&ntilde;ola</em>&nbsp;de Alb&eacute;niz. El nacionalismo con melod&iacute;as populares del compositor catal&aacute;n est&aacute; aqu&iacute; exento de las disonancias que dan a la posterior&nbsp;<em>Suite Iberia</em>&nbsp;un car&aacute;cter peculiarmente impresionista, como acuarelas de contornos difusos. Lang Lang extrem&oacute; la dulzura de estas piezas, especialmente en la primera,&nbsp;<em>Granada.</em>&nbsp;En la&nbsp;<em>Asturias</em>&nbsp;agitanada de Alb&eacute;niz toc&oacute; con r&aacute;pido virtuosismo y muy marcados acordes. La&nbsp;<em>Cuba</em>final, de ritmo animado, corresponde a que la isla era, cuando se compuso la obra, una regi&oacute;n espa&ntilde;ola, como Puerto Rico y Filipinas. Despu&eacute;s vino la melancol&iacute;a de Goyescas y las dos obras de Liszt, con espectacular exhibici&oacute;n de dominio t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando acab&oacute; el programa hab&iacute;an transcurrido dos horas desde el inicio. Lang Lang respondi&oacute; sonriente y con movimientos pausados a los aplausos, y en varias ocasiones se acerc&oacute; al borde del escenario para firmar aut&oacute;grafos. Volvi&oacute; a tomar asiento ante el gran cola Steinway para cambiar de &aacute;mbito sonoro al interpretar la deliciosa Mazurka n.&ordm; 23 en re mayor, op. 33, n.&ordm; 2, de Chopin. No hubo m&aacute;s propinas musicales. Lang Lang hizo gestos de despedida sin abandonar la sonrisa y se retir&oacute;. Hab&iacute;a dejado claras dos cosas: que a sus 43 a&ntilde;os est&aacute; en plena forma y que es capaz de atraer a un p&uacute;blico habitualmente ajeno a las salas de conciertos. Ninguna de las dos es negativa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/resplandeciente-lang-lang-interferencias_132_13276166.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 15:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Resplandeciente Lang Lang con interferencias]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Brahms expresivo y luminoso de Renaud Capuçon]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/brahms-expresivo-luminoso-renaud-capucon_132_13263000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd66389d-b0ad-4b70-8e3a-de4461619247_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Brahms expresivo y luminoso de Renaud Capuçon"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Orquestra de València interpreta una magnífica ‘Segunda sinfonía’ del compositor de Hamburgo precedida del ‘Concierto’ de Schumann, en el que el violinista francés hace una exhibición de dominio técnico con su Guarnerius de 1737</p></div><p class="article-text">
        El violinista franc&eacute;s Renaud Capu&ccedil;on (Chamb&eacute;ry, 1976), ofreci&oacute; el pasado d&iacute;a 29 un gran concierto con la Orquestra de Val&egrave;ncia, en el que, adem&aacute;s de mostrar su reconocido virtuosismo con el viol&iacute;n, actu&oacute; como director, actividad en la que se prodiga en los &uacute;ltimos tiempos. Hermano del chelista Gautier Capu&ccedil;on, es artista residente del Palau de la M&uacute;sica la presente temporada, y el d&iacute;a anterior hab&iacute;a ofrecido un programa de c&aacute;mara en la Sala Rodrigo con solistas de la OV. El concierto de la Sala Iturbi presentaba una buena entrada, aunque con notables claros. Probablemente se deba a la amplia y variada oferta musical que presenta Valencia en los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        El programa se abr&iacute;a con la muy c&eacute;lebre <em>Obertura tr&aacute;gica</em> de Brahms, estrenada por el propio compositor junto con la <em>Obertura para un festival acad&eacute;mico,</em> que lleva el n&uacute;mero de opus anterior, en Meiningen en 1881. Contempor&aacute;neas en la composici&oacute;n, tienen un car&aacute;cter opuesto: sombr&iacute;o la <em>Tr&aacute;gica,</em> festivo y alegre la <em>Acad&eacute;mica.</em> Capu&ccedil;on ocup&oacute; el podio, batuta en mano, para ofrecer una versi&oacute;n intensa, por momentos apasionada, dirigiendo con continuos y animados movimientos corporales, siempre con elegancia. La orquesta respondi&oacute; con entrega y muy bello sonido en todas las secciones.
    </p><p class="article-text">
        Tras los aplausos y la retirada del podio, Capu&ccedil;on volvi&oacute; con su viol&iacute;n. Se trata de un extraordinario Guarneri del Ges&ugrave; de 1737, el denominado <em>Panette,</em> que perteneci&oacute; durante 50 a&ntilde;os al violinista norteamericano Isaac Stern. En los atriles, una obra poco frecuentada por los violinistas, el <em>Concierto</em> de Schumann. A diferencia de lo que ocurre con los conciertos para piano o para violonchelo del mismo autor, el de viol&iacute;n no goza de la misma fama. Compuesto en 1853, tres a&ntilde;os antes de su muerte, fue dedicado a Joseph Joachim, quien nunca lo interpret&oacute;. Clara, la viuda de Schumann, lo excluy&oacute; en la edici&oacute;n que hizo de su obra y no se ejecut&oacute; en una sala de conciertos hasta 1937, cuando Georg Kulenkampff lo estren&oacute; en una versi&oacute;n revisada por &eacute;l mismo. De la escasa popularidad de la obra puede dar una idea el hecho de que la OV no lo haya tocado hasta fecha muy reciente: el 25 de mayo de 2015, en aquella ocasi&oacute;n con Isabelle Faust como viol&iacute;n solista.
    </p><p class="article-text">
        Muy bien acompa&ntilde;ado por una Orquesta de Valencia algo aligerada en la cuerda con respecto a la obra anterior, Capu&ccedil;on toc&oacute; con entrega la obra <em>maldita</em> de Schumann. Si bien es cierto que no est&aacute; a la altura de conciertos como el de Beethoven, el de Mendelssohn o el de Brahms, el violinista franc&eacute;s despleg&oacute; con brillantez su gran dominio t&eacute;cnico e hizo una exhibici&oacute;n de sonido con su Guarnerius. Muy redondos agudos, maravillosas dobles cuerdas y precisas agilidades siempre con exacta afinaci&oacute;n. Intenso lirismo en el segundo tiempo <em>(Langsam).</em> El p&uacute;blico aplaudi&oacute; con intensidad, pero no hubo bis.
    </p><p class="article-text">
        Con ser interesante lo escuchado, quedaba a&uacute;n la obra m&aacute;s densa del programa. Mucho se ha dicho que Brahms tard&oacute; en acabar su primera incursi&oacute;n en el mundo sinf&oacute;nico, cohibido por la sombra musical de Beethoven, &ldquo;ese gigante cuyos pasos siempre escucho a mis espaldas&rdquo;. Cuando su <em>Primera sinfon&iacute;a</em> fue estrenada en Karlsruhe en 1876, el compositor contaba 43 a&ntilde;os. El &eacute;xito que tuvo lo anim&oacute; a componer enseguida una nueva sinfon&iacute;a. Lo hizo el verano siguiente en P&ouml;rtschach, a orillas del W&ouml;rthersee, un bello lago en el <em>Land</em> austriaco de Carintia, junto al cual a&ntilde;os despu&eacute;s Gustav Mahler escribir&iacute;a varias sinfon&iacute;as y en 1935 Alban Berg su c&eacute;lebre <em>Concierto para viol&iacute;n &ldquo;A la memoria de un &aacute;ngel&rdquo;.</em> La obra tiene un aire pastoral y optimista, y es una impresionante muestra de la extraordinaria capacidad de construcci&oacute;n musical de Brahms a partir de la peque&ntilde;a c&eacute;lula de tres notas (re-do sostenido-re) con que se inicia. Sobre esa obra el compositor dijo en una ocasi&oacute;n al cr&iacute;tico Eduard Hanslick que &ldquo;vuelan alrededor tantas melod&iacute;as que uno ha de tener cuidado para no pisarlas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras el descanso, Capu&ccedil;on volvi&oacute; a ocupar el podio y dirigi&oacute; la sinfon&iacute;a de Brahms con movimientos m&aacute;s contenidos. Son&oacute; misterioso el inicio en los violonchelos y contrabajos, con la deliciosa respuesta de las trompas. Extraordinario el fraseo de la cuerda y los vientos, con el solo de trompa de Santiago Pla. Toda la obra present&oacute; una interpretaci&oacute;n cuidada, profunda, con una magn&iacute;fica articulaci&oacute;n de la cuerda, adecuada respiraci&oacute;n y vientos de redondo sonido. La orquesta son&oacute; siempre brillante, luminosa, en una perfecta conjunci&oacute;n con el director. El p&uacute;blico aplaudi&oacute; con intensidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/brahms-expresivo-luminoso-renaud-capucon_132_13263000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 18:06:58 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un siglo de sombra wagneriana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/siglo-sombra-wagneriana_132_13243251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8597f954-ae32-404b-bb6b-5c45a13b8289_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un siglo de sombra wagneriana"></p><p class="article-text">
        Un siglo separa las fechas de dos de la obras incluidas en el programa que la Orquesta G&uuml;rzenich de Colonia, dirigida por su titular Andr&eacute;s Orozco-Estrada (Medell&iacute;n, 1977), ofreci&oacute; el pasado 20 de mayo en el Palau de la M&uacute;sica de Val&egrave;ncia. Abr&iacute;a el programa la obertura de la &oacute;pera&nbsp;<em>Der fliegende Holl&auml;nder (El holand&eacute;s errante)</em>&nbsp;de Richard Wagner, estrenada en Dresde en 1843. A continuaci&oacute;n, la escena final de&nbsp;<em>Capriccio,</em>&nbsp;&oacute;pera en un acto de Richard Strauss, estrenada en M&uacute;nich en 1942. En la segunda parte, una gran sinfon&iacute;a, la&nbsp;<em>Primera&nbsp;</em>de Mahler, conocida como&nbsp;<em>Tit&aacute;n,</em>&nbsp;sobrenombre debido al propio Mahler, que luego decidi&oacute; retirarlo, con escasa eficacia, ya que la inercia hist&oacute;rica hace que no se deje de utilizar. Esta obra, de las m&aacute;s frecuentadas de Mahler, junto con la&nbsp;<em>Cuarta,</em>&nbsp;fue estrenada en 1889 en Budapest, fecha a mitad de camino entre las correspondientes a las otras dos del programa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;<em>Holand&eacute;s errante</em>&nbsp;es la primera de las tres obras esc&eacute;nicas que Wagner denomin&oacute; &oacute;peras rom&aacute;nticas.&nbsp;<em>Capriccio</em>, la &uacute;ltima de las &oacute;peras de Strauss. Tanto este como Mahler, con producciones musicales de car&aacute;cter muy distinto, tienen en com&uacute;n la influencia wagneriana, pese a que las &oacute;peras de Strauss son marcadamente diferentes de las de Wagner y a que Mahler, con una importante producci&oacute;n sinf&oacute;nica, jam&aacute;s escribi&oacute; &oacute;peras. El concierto recorr&iacute;a un siglo de sombra musical wagneriana y se cerraba con una composici&oacute;n fuera de programa, la n&uacute;mero 9,&nbsp;<em>Nimrod,</em>&nbsp;de las <em>Variaciones Enigma</em>&nbsp;del ingl&eacute;s Edward Elgar, estrenada en 1899, 10 a&ntilde;os despu&eacute;s de la Primera de Mahler. Si bien Elgar no se puede considerar wagneriano, tampoco est&aacute; exento de influencia de Wagner.
    </p><p class="article-text">
        El concierto se celebr&oacute;, adem&aacute;s, a los cinco d&iacute;as de la muerte de la soprano brit&aacute;nica Felicity Lott, poco despu&eacute;s de anunciar p&uacute;blicamente que padec&iacute;a una enfermedad incurable. Aunque programada mucho antes, la escena final de&nbsp;<em>Capriccio</em>&nbsp;fue un homenaje a esta elegant&iacute;sima cantante, magn&iacute;fica int&eacute;rprete de esa obra, de los&nbsp;<em>Cuatro &uacute;ltimos Lieder</em>&nbsp;y de&nbsp;<em>El caballero de la rosa de Strauss.&nbsp;</em>La grabaci&oacute;n que tiene en DVD de esta &oacute;pera dirigida por Carlos Kleiber (DGG, 1994) es un&aacute;nimemente considerada como de referencia.
    </p><p class="article-text">
        El director de orquesta Felix Mottl dec&iacute;a que, all&iacute; por donde se abra la partitura de&nbsp;<em>El holand&eacute;s errante,</em>&nbsp;el viento salta a la cara. Esa sensaci&oacute;n supo transmitir Orozco-Estrada, con una interpretaci&oacute;n intensa de la obertura, desde que el tema del Holand&eacute;s surge poderoso en las trompas sobre el tr&eacute;molo de las cuerdas, sin duda uno de los arranques oper&iacute;sticos m&aacute;s afortunados de la historia de la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        El viento se calm&oacute; para la interpretaci&oacute;n de la escena final de&nbsp;<em>Capriccio,</em>&nbsp;obra de extrema finura, con texto del director de orquesta Clemens Krauss. Est&aacute; basada en un libreto del abad Giovanni Battista Casti,&nbsp;<em>Prima la musica e poi le parole,</em>sobre el que Antonio Salieri compuso una &oacute;pera en el siglo XVIII. Strauss se evade de la angustiosa situaci&oacute;n b&eacute;lica de Alemania en plena II Guerra Mundial con una obra en que la Condesa protagonista reflexiona en la Francia dieciochesca sobre la primac&iacute;a de poes&iacute;a o m&uacute;sica en las obras esc&eacute;nicas, representadas por dos j&oacute;venes caballeros. La obra acaba sin que la dama acabe decidi&eacute;ndose por ninguno de los dos, ya que poes&iacute;a y m&uacute;sica son indisociables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La orquesta ofreci&oacute; una bella y cuidada versi&oacute;n con la direcci&oacute;n siempre precisa de Oroz-co-Estrada y muy bien cantada por la soprano b&aacute;vara Christiane Karg (Feuchtwangen, 198), con adecuada expresi&oacute;n. El alg&uacute;n momento tuvo que esforzarse para hacerse o&iacute;r por encima del sonido orquestal.
    </p><p class="article-text">
        El centro de gravedad del concierto fue una intensa&nbsp;<em>Primera</em>&nbsp;de Mahler, que se abre con la misteriosa nota la en siete octavas en las cuerdas durante 61 compases que Theodor W. Adorno defini&oacute; como &ldquo;suspensi&oacute;n&rdquo;. Los siseos sofocaron un conato de aplauso tras el primer tiempo. El director se volvi&oacute; al p&uacute;blico para decir que no le molestaban los aplausos, pero que, cuanto m&aacute;s aplaudiera el p&uacute;blico, m&aacute;s se alargar&iacute;a el concierto. En el segundo movimiento, un animado&nbsp;<em>L&auml;ndler,</em>&nbsp;la orquesta toc&oacute; con impresionante y animada perfecci&oacute;n, siguiendo a un director que bailaba al ritmo de la m&uacute;sica. Hubo silencio antes de que se iniciara el tercero con el lamentoso tema de la canci&oacute;n&nbsp;<em>Fr&egrave;re Jacques</em>&nbsp;en modo menor. No hubo pausa antes del triunfal finale&nbsp;<em>St&uuml;rmisch bewegt (Tormentosamente movido), e</em>n el que la orquesta toc&oacute; de manera verdaderamente fogosa, con un director que no dejaba de subrayar la m&uacute;sica con sus movimientos corporales. Cuando esta obra se estren&oacute; en Viena en 1890 el cr&iacute;tico Eduard Hanslick, recalcitrante antiwagneriano ridiculizado en&nbsp;<em>Los maestros cantores</em>&nbsp;en el personaje de Beckmesser, hizo una cr&iacute;tica muy adversa en la que escribi&oacute;, con referencia a Mahler y &eacute;l mismo: &ldquo;Uno de los dos debe estar loco y no soy yo&rdquo;. Por fortuna, la posteridad le quitado la raz&oacute;n. Las notas de Elgar en el bis tocado con fina delicadeza por los m&uacute;sicos de Colonia evocaban de nuevo con nostalgia el recuerdo de Felicity Lott.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/siglo-sombra-wagneriana_132_13243251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 13:57:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un siglo de sombra wagneriana]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El espíritu veneciano del Ospedale della Pietà]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/espiritu-veneciano-ospedale-della-pieta_1_13225549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/537d9cbb-d88b-48d4-8988-77e1e627f6ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El espíritu veneciano del Ospedale della Pietà"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jordi Savall evoca el ambiente del magisterio de Vivaldi con una deliciosa recreación de obras corales y orquestales a cargo de un conjunto musical femenino</p></div><p class="article-text">
        El director y violagambista catal&aacute;n Jordi Savall (Igualada, 1941) tiene una dilatada carrera musical a sus espaldas en la interpretaci&oacute;n con instrumentos originales. Estudi&oacute; con August Wenzinger en la Schola Cantorum Basiliensis, donde tambi&eacute;n fue profesor. Es fundador de Hesp&egrave;rion XX, La Capella Reial de Catalunya y Le Concert des Nacions. El pasado mes de noviembre debut&oacute; como director invitado de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, con un programa que inclu&iacute;a obras de Rameau y Gluck, que se cerraba con la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a J&uacute;piter</em>&nbsp;de Mozart.
    </p><p class="article-text">
        Savall ha vuelto ahora al Palau de la M&uacute;sica, donde ha actuado en numerosas ocasiones, con su nuevo conjunto instrumental, Les Musiciennes du Concert des Nacions. Se trata de un nuevo conjunto, fundado en 2023, con int&eacute;rpretes femeninas de ocho pa&iacute;ses, inspirado el Ospedale della Piet&agrave; de Venecia. Era un convento veneciano fundado en 1346, que acog&iacute;a a hu&eacute;rfanas y chicas abandonadas. All&iacute; tambi&eacute;n estudiaban m&uacute;sica, y Antonio Vivaldi, que fue profesor entre 1703 y 1715, estren&oacute; algunas de sus obras con la orquesta y el coro de la instituci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Les Musiciennes du Concert des Nations, 21 instrumentistas en total, estaban acompa&ntilde;adas por un coro de 20 voces femeninas (10 sopranos y otras tantas mezzosopranos-contraltos) de la Capella Reial de Catalunya. El programa inclu&iacute;a dos obras instrumentales y dos m&aacute;s para coro, solistas y orquesta, ofrecidas de forma alternada. El concierto, que dur&oacute; algo m&aacute;s de hora y media, se ejecut&oacute; sin pausa, en la moda, que va ganando adeptos, de eliminar el tradicional descanso.
    </p><p class="article-text">
        Abr&iacute;a la sesi&oacute;n el&nbsp;<em>Concerto per la Solennit&agrave; di San Lorenzo,</em>&nbsp;obra de gran brillantez, con timbales, dos trompetas, dos oboes y fagot, adem&aacute;s de las cuerdas y el bajo continuo. La viol&iacute;n solista, Lina Tur Bonet, hizo gala de un gran dominio t&eacute;cnico e interpret&oacute; cadencias originales de Vivaldi, seg&uacute;n explic&oacute; el propio Savall en una breve intervenci&oacute;n al final del concierto y antes del bis que ofreci&oacute; al final.
    </p><p class="article-text">
        La primera obra coral fue el&nbsp;<em>Magnificat,</em>&nbsp;de car&aacute;cter m&aacute;s intimista que el brillante<em>&nbsp;Gloria&nbsp;</em>que cerrar&iacute;a el programa. Tanto el coro como las solistas vocales cantaron en todo momento sin partitura, acompa&ntilde;ando el canto con una mesurada gestualidad. Ese movimiento en las dos secciones del coro, dispuestas en diagonal a ambos lados de la orquesta, produc&iacute;a un agradable efecto visual. Las solistas vocales eran miembros del coro y se desplazaban para interpretar los solos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, el segundo concierto de la colecci&oacute;n&nbsp;<em>La Stravaganza,</em>&nbsp;para viol&iacute;n, cuerda y continuo. En esta obra Tur Bonet logr&oacute; un sonido de gran belleza, m&aacute;s ancho e intenso que el que tuvo en la que abr&iacute;a el programa. Fue la &uacute;nica pieza en la que Marie van Rhijn cambi&oacute; el &oacute;rgano positivo por el clave para hacer el bajo cifrado, que siempre estuvo complementado por el sonido de la tiorba o a vihuela a cargo de Albane Imbs.
    </p><p class="article-text">
        Cerraba el programa el c&eacute;lebre&nbsp;<em>Gloria,</em>&nbsp;ejecutado con pasi&oacute;n por coro y orquesta. Todas las solistas vocales estuvieron excelentes, con momentos sublimes, como en el&nbsp;<em>Qui sedes ad dexteram Patris.</em>&nbsp;A sus 84 a&ntilde;os, Savall mantiene una buena forma f&iacute;sica y ofreci&oacute; versiones contrastadas, con un fraseo en la tradici&oacute;n historicista. El p&uacute;blico que casi llenaba el Palau aplaudi&oacute; con intensidad un programa interpretado por mujeres con solo dos hombres, Savall y el maestro de coro, Llu&iacute;s Vilamaj&oacute;. Un emotivo recuerdo de Vivaldi y la Venecia de principios del XVIII.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/espiritu-veneciano-ospedale-della-pieta_1_13225549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 19:29:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El espíritu veneciano del Ospedale della Pietà]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casals por la paz en el palacio de Haydn]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/casals-paz-palacio-haydn_132_13208892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5624af35-d022-46a3-a519-9da7b2d0eddd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Casals por la paz en el palacio de Haydn"></p><p class="article-text">
        El pasado Primero de Mayo la Orquesta Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n celebr&oacute; su tradicional Concierto de Europa en el Palacio Esterh&aacute;zy, en Eisenstadt, Austria. El escenario fue la Sala Haydn del edificio, decorada con bellos frescos, donde el compositor que ahora le da nombre trabaj&oacute; como maestro de capilla de los pr&iacute;ncipes de Esterh&aacute;zy durante casi 30 a&ntilde;os. Lo que era sal&oacute;n de baile actualmente se utiliza como sala de conciertos. Era la 35&ordf; edici&oacute;n del Concierto de Europa, celebraci&oacute;n itinerante que se instaur&oacute; para conmemorar la creaci&oacute;n de la orquesta berlinesa en 1882 y con el fin de compartir los valores de una Europa en paz.
    </p><p class="article-text">
        El programa se abr&iacute;a con una obertura de Haydn, en raz&oacute;n del lugar, y continuaba con dos obras rusas:&nbsp;<em>Pulcinella</em>&nbsp;de Stravinski y las&nbsp;<em>Variaciones sobre un tema rococ&oacute;</em>&nbsp;para violonchelo y orquesta de Chaikovski. Lo cerraba la&nbsp;<em>Segunda sinfon&iacute;a</em>&nbsp;de Beethoven, quien fue alumno de Haydn y utiliza en ella un primer tiempo con introducci&oacute;n lenta, habitual en las sinfon&iacute;as de su maestro. Dirigi&oacute; el concierto el titular de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, Kirill Petrenko, e interpret&oacute; la parte solista de la obra de Chaikovski el c&eacute;lebre chelista franc&eacute;s Gautier Capu&ccedil;on. El director ruso, nacionalizado austriaco, dise&ntilde;&oacute; un programa con dos obras rusas para un d&iacute;a de celebraci&oacute;n de la paz, en lo que parece una llamada de atenci&oacute;n sobre la invasi&oacute;n de Ucrania. Cuando se produjo el ataque en 2022 lo calific&oacute; de &ldquo;un cuchillo en la espalda de todo el mundo pac&iacute;fico&rdquo; y pidi&oacute; &ldquo;la uni&oacute;n de todos los artistas por la libertad, la soberan&iacute;a y contra la agresi&oacute;n&rdquo;.
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                    alt="Capuçon interpreta las ‘Variaciones rococó’ de Chaikovski."
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            <span class="title">
                Capuçon interpreta las ‘Variaciones rococó’ de Chaikovski.                            </span>
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        Capu&ccedil;on hizo una luminosa interpretaci&oacute;n de la obra de Chaikovski, uno de los m&aacute;s bellos y frecuentados conciertos para violonchelo y orquesta, aunque est&eacute; escrito en forma de variaciones. Hubo intensos y prolongados aplausos. Tom&oacute; la palabra para felicitar el Primero de Mayo y a continuaci&oacute;n record&oacute; que este a&ntilde;o se cumplen 150 del nacimiento del chelista y compositor catal&aacute;n Pau Casals. Elogi&oacute; su incansable lucha por la paz y la libertad e interpret&oacute;, acompa&ntilde;ado por cuatro violonchelos y un contrabajo de la orquesta, su celeb&eacute;rrima versi&oacute;n del&nbsp;<em>Cant dels ocells.</em>&nbsp;Fue una delicad&iacute;sima y profundamente sentida interpretaci&oacute;n, que son&oacute; como un&nbsp;lamento&nbsp;en favor de la paz y la concordia, en un mundo angustiado por las guerras que agitan los tiranos.
    </p><p class="article-text">
        <em>El cant dels ocells</em>&nbsp;es una canci&oacute;n tradicional catalana, cuya letra original celebra la Navidad y describe c&oacute;mo aves de muy diversas especies acuden a festejar el nacimiento de Jesucristo. En 1705, durante la Guerra de Sucesi&oacute;n, circul&oacute; en panfletos una versi&oacute;n par&oacute;dica de la letra para celebrar la llegada a Barcelona de las naves del archiduque Carlos de Austria, con lo que la melod&iacute;a adquiri&oacute; un car&aacute;cter reivindicativo. Pau Casals empez&oacute; a utilizarla habitualmente en sus conciertos, en un arreglo propio para violonchelo, a partir de 1939, cuando march&oacute; al exilio tras la victoria de los sublevados en la Guerra Civil Espa&ntilde;ola, como s&iacute;mbolo de paz y libertad.
    </p><p class="article-text">
        Casals hab&iacute;a nacido en 1874. A los 23 a&ntilde;os triunf&oacute; en Par&iacute;s en los Conciertos Lamoureux y en 1914 se traslad&oacute; a Nueva York, donde se consagr&oacute; como el m&aacute;s importante violonchelista de su tiempo. Volvi&oacute; a Barcelona en 1919, donde fund&oacute; la Orquesta Pau Casals. Renov&oacute; la t&eacute;cnica del instrumento y en 1936 grab&oacute; por primera vez en Londres para His Master&rsquo;s Voice las seis&nbsp;<em>Suites</em>&nbsp;para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach. Entre sus composiciones m&aacute;s famosas est&aacute;n el oratorio&nbsp;<em>El Pessebre</em>&nbsp;y el&nbsp;<em>Himno de las Naciones Unidas.&nbsp;</em>
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                El presidente Kennedy felicita a Pau Casals tras su concierto en la Casa Blanca.                             </span>
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        El m&uacute;sico catal&aacute;n siempre mantuvo una actitud p&uacute;blica de defensa de la libertad y la democracia. En 1917 se neg&oacute; a tocar en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y en 1933 rechaz&oacute; una invitaci&oacute;n de la Alemania nazi. Lleg&oacute; a estar nominado al Premio Nobel de la Paz. Tras la Segunda Guerra Mundial se neg&oacute; a tocar en los pa&iacute;ses aliados por su tolerancia con la dictadura de Franco, lo que lo llev&oacute; a un silencio p&uacute;blico de cinco a&ntilde;os, durante los que no hizo grabaciones. Su legado fonogr&aacute;fico es amplio e interesante y se puede acceder a &eacute;l en las principales plataformas, desde los registros del m&iacute;tico tr&iacute;o con Thibaud y Cortot hasta las que hizo como director de orquesta en el Festival de Marlboro. Adem&aacute;s de las c&eacute;lebres Suites de Bach, un testimonio de singular inter&eacute;s es el del concierto que dio en 1961 en la Casa Blanca ante el presidente Kennedy con Schneider y Horszowsky, que acab&oacute; con&nbsp;<em>El cant dels ocells</em>&nbsp;y fue registrado por Columbia.
    </p><p class="article-text">
        Pau Casals tuvo una larga vida, pues muri&oacute; en 1973, a los 96 a&ntilde;os en San Juan de Puerto Rico, pa&iacute;s natal de su madre, donde viv&iacute;a exiliado. Su catalanismo fue siempre compatible con un profundo sentido universal. &ldquo;El amor al propio pa&iacute;s es algo natural&rdquo;, dijo. &ldquo;Pero &iquest;por qu&eacute; nos tenemos que parar en la frontera? Todos somos hojas de un mismo &aacute;rbol y el &aacute;rbol es la humanidad&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/casals-paz-palacio-haydn_132_13208892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 17:19:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Casals por la paz en el palacio de Haydn]]></media:title>
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      <title><![CDATA[“Esconded la luna, esconded las estrellas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/esconded-luna-esconded-estrellas_132_13176506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21a57c5e-9996-4a45-8726-2b2cba8f8ee6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Esconded la luna, esconded las estrellas”"></p><p class="article-text">
        La &oacute;pera&nbsp;<em>Salome</em>&nbsp;de Richard Strauss fue estrenada el 19 de diciembre en Dresde, hace ahora 120 a&ntilde;os y poco m&aacute;s de cuatro meses. La intenci&oacute;n del compositor era ponerla en escena despu&eacute;s en la &Oacute;pera de la Corte de Viena, pero la censura imperial lo impidi&oacute;, con gran enfado del que entonces era su director, Gustav Mahler. Strauss debi&oacute; conformarse con dirigirla en la ciudad austriaca de Graz, lo que ocurri&oacute; el 26 de mayo de 1906. Ya se hab&iacute;a extendido la fama de que esa obra, de lenguaje musical disonante, presentaba una historia que describ&iacute;a de forma virulenta el deseo sexual y la hab&iacute;a prohibido la censura. Tanta fue la expectaci&oacute;n que en el estreno de Graz se dieron cita Gustav Mahler, Arnold Schoenberg, Alban Berg y Giacomo Puccini, entre otras personalidades musicales. Tambi&eacute;n estuvo all&iacute; un Adolf Hitler de 17 a&ntilde;os, o al menos eso dijo el dictador mucho despu&eacute;s al hijo de Strauss. Y el escritor Thomas Mann hace asistir a aquella representaci&oacute;n a Adrian Leverk&uuml;hn, el compositor protagonista de su novela&nbsp;<em>Doktor Faustus.</em>
    </p><p class="article-text">
        El cr&iacute;tico musical norteamericano Alex Ross describe este ambiente en el arranque de su c&eacute;lebre libro sobre la m&uacute;sica del siglo XX&nbsp;<em>El ruido eterno,</em>&nbsp;seg&uacute;n el t&iacute;tulo de la traducci&oacute;n espa&ntilde;ola, mucho menos afortunado que el original ingl&eacute;s <em>The Rest is Noise (El resto es ruido),&nbsp;</em>de resonancias shakespearianas. Ross refiere que, tras la representaci&oacute;n, Strauss estaba con un grupo de personas en el hotel Elefant. Alguien dijo que preferir&iacute;a dispararse un tiro a memorizar el papel de Salome. Strauss repuso: &ldquo;Yo tambi&eacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El estreno en Graz de esa obra intensa, profunda, disonante y violenta fue un &eacute;xito, lo que sorprendi&oacute; al propio compositor, y desde entonces no ha dejado de representarse con &eacute;xito. Strauss escribi&oacute; la &oacute;pera sobre una traducci&oacute;n alemana realizada por Hedwig Lachmann de la obra de teatro&nbsp;<em>Salom&eacute;,</em>&nbsp;escrita en franc&eacute;s por Oscar Wilde. En el texto alem&aacute;n el nombre de la princesa jud&iacute;a se escribe sin el acento de la versi&oacute;n francesa y se pronuncia de forma esdr&uacute;jula. Adem&aacute;s de la versi&oacute;n alemana, que es la representada habitualmente en todo el mundo, Strauss hizo una versi&oacute;n con el texto original franc&eacute;s, de la que existe una grabaci&oacute;n en el sello Virgin dirigida por Kent Nagano.&nbsp;
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                Salome, con los cinco ángeles de la muerte.                            </span>
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        El Palau de les Arts ha vuelto a presentar este t&iacute;tulo, que hab&iacute;a ofrecido en 2010 con direcci&oacute;n musical de Zubin Mehta. Ahora es una producci&oacute;n de Damiano Michieletto para el Teatro alla Scala de Mil&aacute;n, con direcci&oacute;n musical de James Gaffigan, estrenada el s&aacute;bado 25 de abril y aclamada calurosamente por el p&uacute;blico que llenaba la sala. En el aspecto visual y dram&aacute;tico es un gran espect&aacute;culo, con momentos muy brillantes, que capta la atenci&oacute;n sin tregua, para acompa&ntilde;ar una m&uacute;sica no menos absorbente. Todo ello al margen de la gratuita historia freudiana que a&ntilde;ade Michieletto. La escenograf&iacute;a de Paolo Fantin es muy efectiva, con una plataforma m&oacute;vil que sube y baja a Jochanaan de la cisterna en que est&aacute; prisionero, y la gran y vidriosa bola negra que sale del techo. Tambi&eacute;n lo son el vestuario de Carla Teti y la iluminaci&oacute;n de Alessandro Carletti. Hay momentos muy espectaculares, como el fuego alrededor de Jokanaan o la lluvia de plumas negras. Tiene una gran importancia el movimiento esc&eacute;nico, con la coreograf&iacute;a de Thomas Wilhelm, que conduce a los cinco &aacute;ngeles de la muerte con alas negras o a los seis sosias de Herodes que acosan a Salome.
    </p><p class="article-text">
        En el aspecto musical, esta&nbsp;<em>Salome</em>&nbsp;es verdaderamente gloriosa, con una Orquestra de la Comunitat Valenciana en estado de gracia. La nutrida percusi&oacute;n, las arpas, las cuerdas, los metales, las maderas, con la emblem&aacute;tica escala inicial del clarinete&hellip; Todo son&oacute; a la perfecci&oacute;n, conducido por James Gaffigan con precisi&oacute;n, detalle y riqueza de matices, en un rico tejido orquestal al servicio de una m&uacute;sica que ejerce un efecto hipn&oacute;tico sobre el p&uacute;blico. Es posible, no obstante, que en alg&uacute;n momento hubiera m&aacute;s volumen del deseable. El maestro norteamericano, que dej&oacute; la titularidad de la orquesta este a&ntilde;o, vuelve a mostrar su dominio del repertorio alem&aacute;n tras sus interpretaciones memorables de&nbsp;<em>Wozzeck, Tristan und Isolde</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Der fliegende Holl&auml;nder.</em>
    </p><p class="article-text">
        Si la orquesta fue espl&eacute;ndida, no lo fue menos el elenco vocal. La soprano lituana Vida Miknevi&#269;i&#363;t&#279; encarn&oacute; una Salome llena de fuerza y dram&aacute;ticamente desgarradora, con firmes agudos y una voz redonda y potente, pese al volumen sonoro de la gran orquesta straussiana, que en algunos momentos dificultaba escuchar el canto. Magistral especialmente en la escena final, que corona una obra en la que orquesta y Salome son los grandes protagonistas. El tenor brit&aacute;nico John Daszak interpret&oacute; un gran Herodes, con los matices del indeciso personaje, sabiamente complementado por la Herodias de la mezzo alemana Michaelaa Schuster, que debutaba en Valencia. Jochanaan fue el bajo-bar&iacute;tono estadounidense Nicholas Brownlee, quien hizo una gran interpretaci&oacute;n de este personaje, tan diferente del Holl&auml;nder de Wagner con el que triunf&oacute; la pasada temporada. El resto de cantantes brill&oacute; a muy alto nivel en una obra marcada por el po&eacute;tico lenguaje de Oscar Wilde, que 120 a&ntilde;os despu&eacute;s contin&uacute;a emocionando. &ldquo;El misterio del amor es mayor que el misterio de la muerte&rdquo;, canta Salome tras la decapitaci&oacute;n de Jochanaan. &ldquo;Esconded la luna, esconded las estrellas&rdquo;, dice Herodes. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Algo terrible va a suceder&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/esconded-luna-esconded-estrellas_132_13176506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 15:38:33 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Del clasicismo al romanticismo con Mao Fujita y Paavo Järvi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/clasicismo-romanticismo-mao-fujita-paavo-jarvi_132_13169409.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/252f5cf7-250f-451d-bdfc-d9b0af7e1145_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del clasicismo al romanticismo con Mao Fujita y Paavo Järvi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pianista japonés ofrece un deslumbrante concierto de Mozart con la Deutsche Kammerphilharmonie, que exhibe dominio técnico y artístico bajo la dirección expresiva e intensa de Paavo Järvi </p></div><p class="article-text">
        El 26 de octubre pasado la Royal Philharmonic dirigida por Vasily Petrenko ofreci&oacute; un concierto en el Palau de la M&uacute;sica. Estaba programado el <em>Concierto para piano y orquesta</em> de Grieg, cuya interpretaci&oacute;n hubo de ser suspendida por una aver&iacute;a en el ascensor de pianos. El pianista anunciado era Mao Fujita (Tokio, 1998), que no pudo tocar ese d&iacute;a, y el concierto de Grieg fue sustituido por una obra orquestal del mismo autor: la <em>Suite n.&ordm; 1</em> de <em>Peer Gynt.</em> &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este 22 de abril tambi&eacute;n estaba anunciado Fujita, ahora con la Deutsche Kammerphilharmonie Dresden, dirigida por su titular Paavo J&auml;rvi (Tallin, 1962). Por fortuna, en esta ocasi&oacute;n no hubo contratiempos y el p&uacute;blico que llenaba la Sala Iturbi del Palau pudo disfrutar de una deslumbrante lectura que hizo Fujita del <em>Concierto para piano y orquesta n&uacute;mero 19 </em>de Mozart, compuesto en 1784 e interpretado en 1790 en la coronaci&oacute;n del emperador Leopoldo II en Fr&aacute;ncfort. Fujita toc&oacute; con intensidad y apabullante dominio t&eacute;cnico. Se permiti&oacute; algunos adornos y ofreci&oacute; muy interesantes cadencias propias en los movimientos primero y &uacute;ltimo. 
    </p><p class="article-text">
        Si Fujita impresionaba por su alt&iacute;simo nivel t&eacute;cnico, no le iba a la zaga la orquesta, que lo acompa&ntilde;&oacute; con una interpretaci&oacute;n conducida por Paavo J&auml;rvi con delicadeza y muy bella expresi&oacute;n. Precioso el<em> Allegretto</em> central, de suave melancol&iacute;a. El p&uacute;blico premi&oacute; a solista y orquesta con grandes aplausos y bravos, por lo que Fujita volvi&oacute; al teclado para tocar la <em>Serenade</em> op. 3 n.&ordm; 5 de Rachmaninoff.
    </p><p class="article-text">
        El programa se hab&iacute;a iniciado con una sinfon&iacute;a poco frecuentada de Franz Schubert, la n.&ordm; 3. Escrita en 1815 con 18 a&ntilde;os de edad, es una bella obra que respira jovialidad con un lenguaje marcadamente cl&aacute;sico. Un ambiente sonoro muy alejado del aliento rom&aacute;ntico de la <em>Inacabada</em> (n.&ordm; 8) y la <em>Grande en do mayor</em> (n.&ordm; 9), sus &uacute;ltimas sinfon&iacute;as. La orquesta fue conducida por J&auml;rvi con agilidad y acentos marcados, en una versi&oacute;n que impresion&oacute; por la soltura t&eacute;cnica que mostr&oacute; la orquesta. Magn&iacute;fico el solista de clarinete, que enuncia el tema inicial del primer movimiento tras una introducci&oacute;n lenta en la estela de Haydn.
    </p><p class="article-text">
        En las tres obras del programa hubo un conjunto orquestal de proporciones cl&aacute;sicas. La cuerda permaneci&oacute; invariable en cuanto a efectivos, con ocho violines primeros, siete segundos, cinco violas, otros tantos violonchelos y tres contrabajos. Si bien en la sinfon&iacute;a de Schubert las dos trompetas eran naturales, para la obra que ocup&oacute; la segunda parte se utilizaron de tipo moderno. Era la <em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 3</em> de Mendelssohn, conocida como <em>Escocesa.</em> Despu&eacute;s de la <em>Italiana,</em> numerada como cuarta, esta es la m&aacute;s c&eacute;lebre del compositor. Su inspiraci&oacute;n procede de la visita que hizo a las ruinas del palacio de Holyrood, en Edimburgo, en 1829. Aunque la inici&oacute; entonces, la interrumpi&oacute; y no acab&oacute; la partitura hasta 1842.
    </p><p class="article-text">
        Es sorprendente que, sin cambiar la composici&oacute;n de la cuerda, con los mismos timbales barrocos y con dos trompas m&aacute;s (cuatro en lugar de dos) J&auml;rvi y los m&uacute;sicos de Bremen lograsen un sonido tan distinto en las obras de Schubert y Mendelssohn. La <em>Escocesa </em>tiene un claro esp&iacute;ritu rom&aacute;ntico, que supieron trasladar con profunda intensidad y bien dosificadas din&aacute;micas. Extraordinario el complejo primer movimiento; bell&iacute;simo y so&ntilde;ador el <em>Adagio,</em> que Mendelssohn sit&uacute;a en tercer lugar, y espl&eacute;ndido el &uacute;ltimo. En este tiempo la cuerda hizo gala de un extraordinario dominio de los arcos y son&oacute; glorioso el triunfal <em>Allegro maestoso assai</em> que cierra la obra. Las intensas ovaciones animaron a J&auml;rvi a ofrecer la <em>Eleg&iacute;a</em> op. 49/7 de Hugo Alfv&eacute;n, interpretada con sensible delicadeza.
    </p><p class="article-text">
        La alta calidad de la programaci&oacute;n del Palau contrasta con el manifiesto descuido que evidencian los programas de mano en su versi&oacute;n valenciana. En el de ese concierto est&aacute; escrito que la sinfon&iacute;a de Schubert tuvo en su estreno p&oacute;stumo una &ldquo;t&iacute;bia acollida&rdquo; de la cr&iacute;tica. El <em>Diccionari Normatiu</em> de la Acad&egrave;mia Valenciana de la Llengua recuerda que la palabra &ldquo;t&iacute;bia&rdquo; no es un adjetivo, sino un sustantivo del campo de la anatom&iacute;a, que significa &ldquo;os llarg que forma la part interna de la cama dels vertebrats terrestres, situat al costat del peron&eacute;&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/clasicismo-romanticismo-mao-fujita-paavo-jarvi_132_13169409.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 09:57:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del clasicismo al romanticismo con Mao Fujita y Paavo Järvi]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un día sombrío amanece para los dioses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/dia-sombrio-amanece-dioses_132_13136838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb2f82a2-013c-4948-b54c-6dc1672622d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un día sombrío amanece para los dioses"></p><p class="article-text">
        La diosa Erda surge de la tierra, a la que representa. El dios Wotan se encuentra en agria discusi&oacute;n con los gigantes Fafner y Fasolt, quienes tienen prisionera a Freia, suministradora de la eterna juventud a los dioses. Solo la soltar&aacute;n si Wotan entrega el anillo que rob&oacute; al nibelungo Alberich. Este objeto m&aacute;gico confiere el poder absoluto a quien lo posee, siempre que renuncie al amor. Es&nbsp;<em>El oro del Rin,&nbsp;</em>de Richard Wagner, que la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n ofrece en directo a trav&eacute;s de su web&nbsp;<em>Digital Concert Hall.</em>&nbsp;Dirige su titular, Kirill Petrenko, con un elenco vocal de impresionante nivel, en el que el bajo-bar&iacute;tono Christian Gerhaher debuta como un expresivo Wotan.
    </p><p class="article-text">
        No vemos f&iacute;sicamente a Erda salir de la tierra entre brumas porque se trata de una versi&oacute;n de concierto. S&iacute; vemos a quien la encarna, la contralto norteamericana Jasmin White, de poderosa presencia esc&eacute;nica, pedir a Wotan que ceda con una voz de singular y oscura profundidad: &ldquo;Escapa a la maldici&oacute;n del anillo&rdquo;, ordena Erda. &ldquo;Todo lo que es acaba&rdquo;, recuerda la diosa sabia, y concluye: &ldquo;Un d&iacute;a sombr&iacute;o amanece para los dioses. &iexcl;Te lo aconsejo: evita el anillo!&rdquo; Erda solo tiene dos apariciones en las cuatro obras que integran&nbsp;<em>El anillo del nibelungo.</em>&nbsp;La primera es en la cuarta escena de&nbsp;<em>El oro del Rin. </em>La segunda, en la primera del tercer acto de&nbsp;<em>Siegfried.</em>&nbsp;En la interpretaci&oacute;n de Berl&iacute;n, Jasmine White deslumbr&oacute; con su carnosa voz de contralto y su impresionante interpretaci&oacute;n. En ocasiones este personaje es encarnado por mezzosopranos, menos adecuadas para un papel cuya profundidad requiere una verdadera contralto. La cantante norteamericana naci&oacute; en 1993 y pertenece a la Naci&oacute;n Cheroqui, el colectivo ind&iacute;gena m&aacute;s numeroso de los Estados Unidos. Gan&oacute; en 2023 el primer premio del concurso Reina Sonia de Noruega, y el segundo en el Reina Elisabeth de Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        La Erda de White es uno de los grandes alicientes de la interpretaci&oacute;n de Petrenko con la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, que se ofreci&oacute; en directo el viernes 11 de abril y grabado al d&iacute;a siguiente. No el &uacute;nico, ya que las voces eran todas impresionantes. Ya he destacado el Wotan de Gerhaher, pero tambi&eacute;n fueron espl&eacute;ndidos el Loge de Benton Ryan, el Fafner de Patrick Guetti, el Alberich de Leigh Melrose, la muy expresiva Fricka de Catriona Morison, la Freia de Sarah Brady y el resto de los cantantes. La orquesta brill&oacute; muy alto, con excelente sonido en la cuerda y contundentes metales, bajo la batuta experta y minuciosa de Petrenko. La grabaci&oacute;n, como es habitual en la web de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, estar&aacute; disponible en unos d&iacute;as y recomiendo a quienes est&eacute;n abonados que no se la pierdan.
    </p><p class="article-text">
        La misma orquesta, director y reparto hab&iacute;an ofrecido antes tres representaciones en el Festival de Pascua de Salzburgo, en este caso con direcci&oacute;n esc&eacute;nica de Kirill Serebrennikov. Adem&aacute;s, Petrenko conoce a fondo la <em>Tetralog&iacute;a&nbsp;</em>de Wagner, que ya dirigi&oacute; en la Bayerische Staatsoper de M&uacute;nich, de la que fue titular, y en el emblem&aacute;tico Festival de Bayreuth. Probablemente el que acaba de interpretar en Berl&iacute;n es el primer elemento de una nueva<em>&nbsp;Tetralog&iacute;a</em>&nbsp;en versi&oacute;n de concierto en temporadas sucesivas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se habla mucho de crisis de p&uacute;blico en la m&uacute;sica cl&aacute;sica y la &oacute;pera, lo cierto es que vivimos una &eacute;poca en que se representan m&aacute;s obras de Wagner que nunca. El nuevo titular del Liceu de Barcelona, Jonathan Nott, ya ha anunciado que har&aacute; un Anillo por entregas en las cuatro pr&oacute;ximas temporadas. No es f&aacute;cil hacer Wagner, porque requiere gran orquesta y muy especiales voces. Pero su atractivo procede del inter&eacute;s de su m&uacute;sica y de la modernidad de su contenido. La <em>Tetralog&iacute;a</em>&nbsp;no es una simple historia mitol&oacute;gica. Wagner utiliz&oacute; elementos mitol&oacute;gicos y legendarios para construir una narraci&oacute;n sobre la ambici&oacute;n, el dominio y el poder. George Bernard Shaw vio en ella una descripci&oacute;n socialista de la lucha de clases. En esa l&iacute;nea est&aacute; la c&eacute;lebre producci&oacute;n de Patrice Ch&eacute;reau, estrenada en 1975 en Bayreuth con direcci&oacute;n musical de Pierre Boulez y que ha inspirado otras posteriores. En cualquier caso, como dice Bryan Magee, &ldquo;su tema central es la naturaleza esencialmente diab&oacute;lica del poder, que resulta destructora para todos aquellos que lo ejercen porque atrofia su vida emocional y los incapacita para amar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/dia-sombrio-amanece-dioses_132_13136838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 12:18:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un día sombrío amanece para los dioses]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Evocación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/evocacion_132_13068729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0b65f9c-674e-4790-919a-eabff66f00d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Evocación"></p><p class="article-text">
        He o&iacute;do con sorpresa a algunas personas muy aficionadas a la m&uacute;sica manifestar que no sienten ning&uacute;n inter&eacute;s hacia determinadas obras: por ejemplo, las muy c&eacute;lebres&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Una noche en el Monte Pelado&nbsp;</em>de Modest M&uacute;sorgski. Es verdad que son muy estimadas por el gran p&uacute;blico. Y cuando digo el gran p&uacute;blico me refiero a la&nbsp;<em>inmensa minor&iacute;a,</em>&nbsp;por parafrasear a Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, que acude a los conciertos de la m&uacute;sica mal llamada cl&aacute;sica. Pero la popularidad de las obras nunca me ha parecido un dem&eacute;rito. Grand&iacute;simos compositores, como Bach, Beethoven, Mahler o Chaikovski tienen obras que gozan de enorme aceptaci&oacute;n y nadie pone en duda por ello su inter&eacute;s o calidad.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que una parte de los mel&oacute;manos desprecia las composiciones descriptivas en favor de obras abstractas, que parecen apelar m&aacute;s a los sentimientos del oyente que a la figuraci&oacute;n, narraci&oacute;n o evocaci&oacute;n de objetos o ideas extramusicales. Me refiero a las sinfon&iacute;as de Brahms o Beethoven, por ejemplo. Parece que un sector del p&uacute;blico considera la m&uacute;sica descriptiva o program&aacute;tica como algo de segundo nivel. A mi juicio se equivoca. La m&uacute;sica descriptiva tiene una grand&iacute;sima tradici&oacute;n. Un caso especialmente notorio son los cuatro conciertos para viol&iacute;n, cuerdas y bajo continuo que Vivaldi agrup&oacute; bajo el t&iacute;tulo de&nbsp;<em>Las cuatro estaciones.&nbsp;</em>Y tambi&eacute;n lo son<em>&nbsp;Scheherezade </em>de Rmiski-K&oacute;rsakov, la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a fant&aacute;stica</em>&nbsp;de Berlioz o cualquiera de los poemas sinf&oacute;nicos de Liszt o Strauss. Sin olvidar la extraordinaria&nbsp;<em>Isla de los Muertos</em>&nbsp;de Rachmaninoff. Son obras que cuentan historias, por as&iacute; decir. Y en el campo de la literatura pian&iacute;stica, cabe recordar las composiciones de Debussy y Ravel.&nbsp;<em>Gaspard de la nuit,</em>&nbsp;cumbre de la m&uacute;sica para piano, es una obra claramente program&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo desprecio sufren algunas obras por el hecho de tener ra&iacute;ces folkl&oacute;ricas. Ser&iacute;a el caso de las&nbsp;<em>Danzas h&uacute;ngaras</em>de Brahms o las&nbsp;<em>Eslavas</em>&nbsp;de Dvor&aacute;k, las composiciones de Falla, la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a espa&ntilde;ola</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Lalo</em>&nbsp;o la monumental&nbsp;<em>Suite Iberia</em>&nbsp;de Alb&eacute;niz, de cuyo primer n&uacute;mero tomo prestado el titular.
    </p><p class="article-text">
        Viene todo esto a prop&oacute;sito del concierto que dio el pasado 27 de febrero en el Palau de la M&uacute;sica de Valencia la Filarm&oacute;nica Eslovaca, dirigida por su titular, el ruso Daniel Raiskin (Leningrado, 1970). Ofreci&oacute;&nbsp;<em>Una noche en el Monte Pelado&nbsp;</em>y&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n,&nbsp;</em>adem&aacute;s del tambi&eacute;n muy c&eacute;lebre, popular, y quiz&aacute;s minusvalorado por ello,&nbsp;<em>Concierto para viol&iacute;n y orquesta</em>&nbsp;de Aram Khachaturi&aacute;n. La solista fue la violinista moldava Alexandra Conunova (1988), que debutaba en Valencia y mostr&oacute; una t&eacute;cnica deslumbrante.
    </p><p class="article-text">
        El programa estaba formado por obras program&aacute;ticas o de ra&iacute;z folkl&oacute;rica. Todas ellas de alt&iacute;simo nivel musical.&nbsp;<em>Una noche en el</em>&nbsp;<em>Monte Pelado,</em>&nbsp;con la magistral revisi&oacute;n de Rimski-K&oacute;rsakov, es una obra de un gran impacto musical y la Filarm&oacute;nica Eslovaca la interpret&oacute; con entrega y pasi&oacute;n, quiz&aacute;s algo carente de finura. En las muy documentadas notas al programa Joaqu&iacute;n Guzm&aacute;n recordaba que esta composici&oacute;n fue utilizada en la c&eacute;lebre pel&iacute;cula&nbsp;<em>Fantas&iacute;a</em>&nbsp;de Walt Disney (1940). Una l&aacute;stima que la versi&oacute;n valenciana de las notas incluyera un macarr&oacute;nico &ldquo;rescolds&rdquo; al traducir &ldquo;rescoldos&rdquo; o un &ldquo;reescriv&iacute;&rdquo; (en lugar de &ldquo;reescrigu&eacute;&rdquo;) al traducir &ldquo;reescribi&oacute;&rdquo;. Tampoco las fechas de nacimiento y muerte que figuraban bajo el nombre de Maurice Ravel eran las correctas.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, Conunova, que toca un Giovanni Battista Guadagnini de 1785, inpresion&oacute; con una lectura intensa, muy musical y de gran exhibici&oacute;n t&eacute;cnica del concierto del compositor de origen armenio Khachaturi&aacute;n, obra clave del repertorio violin&iacute;stico, con manifiesta inspiraci&oacute;n en el folklore armenio. Fue estrenado en 1940 por su dedicatario, el gran violinista ucraniano David Oistrakh. Conunova respondi&oacute; a los intensos aplausos anunciando en perfecto espa&ntilde;ol una fantas&iacute;a para viol&iacute;n solo sobre el pasodoble&nbsp;<em>El fallero,</em>&nbsp;de Jos&eacute; Serrano, que fue aclamada por el p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        La genial orquestaci&oacute;n realizada por Maurice Ravel de&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n</em>&nbsp;en 1922 fue ofrecida en la segunda parte en una interpretaci&oacute;n brillante, con alguna peque&ntilde;a imperfecci&oacute;n en las trompas y en la tuba, protagonista en el fragmento titulado&nbsp;<em>Bydlo.</em>&nbsp;Esta versi&oacute;n orquestal, muy frecuentada por las orquestas sinf&oacute;nicas, es una de las m&aacute;s c&eacute;lebres obras de Ravel, junto con el&nbsp;<em>Bolero,</em>&nbsp;obra de ra&iacute;z popular y probablemente considerada menor por algunos, pese a su magistral exhibici&oacute;n del uso de los instrumentos. Una encendida interpretaci&oacute;n de la&nbsp;<em>Danza eslava n.&ordf; 8</em>&nbsp;de Dvor&aacute;k, anunciada tambi&eacute;n en espa&ntilde;ol por Raiskin, cerr&oacute; un espl&eacute;ndido programa de obras descriptivas y populares. Como dijo Jos&eacute; Luis T&eacute;llez, no solo de Brahms vive el hombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/evocacion_132_13068729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 16:24:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Evocación]]></media:title>
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