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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Muñoz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel-munoz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Muñoz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Resplandeciente Lang Lang con interferencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/resplandeciente-lang-lang-interferencias_132_13276166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe883082-2105-44fa-9972-e11bbb2ff4de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Resplandeciente Lang Lang con interferencias"></p><p class="article-text">
        El pianista chino residente en Estados Unidos Lang Lang (Shenyang, 1982) es una gran figura del mundo de la mal llamada m&uacute;sica cl&aacute;sica que transciende ese marco y atrae un p&uacute;blico m&aacute;s amplio y heterog&eacute;neo, al estilo de las estrellas del pop. Se ha convertido en una referencia que ha actuado en diferentes acontecimientos internacionales, como los Juegos Ol&iacute;mpicos de Pek&iacute;n o la reapertura de Notre-Dame, y en lugares singulares como el Museo del Prado. En 2017 una tendinitis en la mano izquierda lo oblig&oacute; a apartarse de los escenarios durante algo m&aacute;s de un a&ntilde;o. Se dijo que despu&eacute;s no hab&iacute;a recuperado su capacidad anterior. El recital que dio el pasado d&iacute;a 2 de junio en el Palau de la M&uacute;sica de Val&egrave;ncia lo desmiente, pues exhibi&oacute; una apabullante t&eacute;cnica, acompa&ntilde;ada de muy rom&aacute;ntica expresi&oacute;n, con profusi&oacute;n del&nbsp;<em>rubato,</em>marcadas progresiones din&aacute;micas, poderosos acordes en<em>&nbsp;fortissimo&nbsp;</em>y momentos de delicado&nbsp;<em>pianissimo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Dispuso un programa amplio y denso, con el&nbsp;<em>Rond&oacute; n.&ordm; 1</em>&nbsp;de Mozart y las sonatas n.&ordm; 8,&nbsp;<em>Pat&eacute;tica,</em>&nbsp;y n.&ordm; 31 de Beethoven en la primera parte. En la segunda, una selecci&oacute;n de la&nbsp;<em>Suite espa&ntilde;ola</em>&nbsp;n.&ordm; 1 de Alb&eacute;niz y&nbsp;<em>La maja y el ruise&ntilde;or</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Goyescas&nbsp;</em>de Granados. Cerraba el programa la&nbsp;<em>Consolaci&oacute;n n.&ordm; 2</em>&nbsp;e&nbsp;<em>Italia</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Ann&eacute;es de p&egrave;lerinage</em>&nbsp;de Franz Liszt.
    </p><p class="article-text">
        El concierto no pertenec&iacute;a al ciclo de abono y convoc&oacute; un p&uacute;blico que llenaba la sala, una parte del cual evidenciaba poca costumbre de acudir a conciertos. Hubo sonidos y alarmas de m&oacute;viles en varias ocasiones. Un caballero, un par de filas por delante de la m&iacute;a en el anfiteatro, dedic&oacute; gran parte del tiempo a contemplar el m&oacute;vil y escribir mensajes. Incluso en las primeras hileras de butacas algunas personas se esforzaron en inmortalizar la velada haciendo fotos o grabando sin que nadie lo impidiera. Un sector importante de los asistentes ignor&oacute; la costumbre habitual en las salas de conciertos con aplausos extempor&aacute;neos en lugar de esperar a que acabasen las obras. La primera ovaci&oacute;n interrumpi&oacute; la&nbsp;<em>Pat&eacute;tica</em>&nbsp;de Beethoven entre el&nbsp;<em>Allegro</em>&nbsp;inicial y el&nbsp;<em>Andante cantabile.</em>&nbsp;Lang Lang, que vest&iacute;a una sencilla camisa azul marino de manga larga y pantal&oacute;n negro, salud&oacute; sin ponerse en pie ni perder la sonrisa. A partir de ese momento evit&oacute; levantar las manos del teclado entre movimiento y movimiento de las obras de Beethoven, lo que result&oacute; una t&aacute;ctica efectiva. Volvi&oacute; a haber aplausos, sin embargo, entre algunos de los fragmentos de la&nbsp;<em>Suite espa&ntilde;ola</em>&nbsp;de Alb&eacute;niz, en la segunda parte.
    </p><p class="article-text">
        Menci&oacute;n especial merecen las toses, que fueron frecuentes y, por as&iacute; decir, sin sordina. El peor momento fue el tercer tiempo de la&nbsp;<em>Sonata 31</em>&nbsp;de Beethoven, durante el que varios asistentes tos&iacute;an en&eacute;rgicamente, mientras el pianista se esforzaba en bordar una versi&oacute;n llena de sentimiento y delicadeza. Daniel Barenboim en alguna ocasi&oacute;n no ha dudado en parar un concierto y recomendar al p&uacute;blico que tosa, si no puede evitarlo, con la boca cerrada y un pa&ntilde;uelo delante. Ajeno a las toses, Lang Lang logr&oacute; acabar la sonata y recibi&oacute; enfervorizados aplausos. Hab&iacute;a iniciado el programa con la referencia de Mozart para introducir dos de las grandes sonatas de Beethoven. La&nbsp;<em>Pat&eacute;tica,</em>&nbsp;que es el opus 13 y la primera verdaderamente grande de la impresionante colecci&oacute;n de 32 que escribi&oacute;. Se trata de una obra con claros rasgos prerrom&aacute;nticos, que Lang Lang interpret&oacute; extremando la intensidad, los contrastes y la elasticidad en el tempo. Muy bello el so&ntilde;ador&nbsp;<em>Adagio cantabile.</em>&nbsp;La 31 que vino a continuaci&oacute;n pertenece al que se considera tercero y &uacute;ltimo periodo compositivo de Beethoven, de reconcentrada profundidad, con obras como la&nbsp;<em>Missa Solemnis</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Novena sinfon&iacute;a.</em>&nbsp;Lo mejor fue el movimiento final, con el&nbsp;<em>Adagio</em>&nbsp;seguido de fuga para luego recuperar el tiempo lento y un final fugado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abr&iacute;a la segunda parte una selecci&oacute;n de la&nbsp;<em>Suite espa&ntilde;ola</em>&nbsp;de Alb&eacute;niz. El nacionalismo con melod&iacute;as populares del compositor catal&aacute;n est&aacute; aqu&iacute; exento de las disonancias que dan a la posterior&nbsp;<em>Suite Iberia</em>&nbsp;un car&aacute;cter peculiarmente impresionista, como acuarelas de contornos difusos. Lang Lang extrem&oacute; la dulzura de estas piezas, especialmente en la primera,&nbsp;<em>Granada.</em>&nbsp;En la&nbsp;<em>Asturias</em>&nbsp;agitanada de Alb&eacute;niz toc&oacute; con r&aacute;pido virtuosismo y muy marcados acordes. La&nbsp;<em>Cuba</em>final, de ritmo animado, corresponde a que la isla era, cuando se compuso la obra, una regi&oacute;n espa&ntilde;ola, como Puerto Rico y Filipinas. Despu&eacute;s vino la melancol&iacute;a de Goyescas y las dos obras de Liszt, con espectacular exhibici&oacute;n de dominio t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando acab&oacute; el programa hab&iacute;an transcurrido dos horas desde el inicio. Lang Lang respondi&oacute; sonriente y con movimientos pausados a los aplausos, y en varias ocasiones se acerc&oacute; al borde del escenario para firmar aut&oacute;grafos. Volvi&oacute; a tomar asiento ante el gran cola Steinway para cambiar de &aacute;mbito sonoro al interpretar la deliciosa Mazurka n.&ordm; 23 en re mayor, op. 33, n.&ordm; 2, de Chopin. No hubo m&aacute;s propinas musicales. Lang Lang hizo gestos de despedida sin abandonar la sonrisa y se retir&oacute;. Hab&iacute;a dejado claras dos cosas: que a sus 43 a&ntilde;os est&aacute; en plena forma y que es capaz de atraer a un p&uacute;blico habitualmente ajeno a las salas de conciertos. Ninguna de las dos es negativa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/resplandeciente-lang-lang-interferencias_132_13276166.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 15:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Resplandeciente Lang Lang con interferencias]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El Brahms expresivo y luminoso de Renaud Capuçon]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/brahms-expresivo-luminoso-renaud-capucon_132_13263000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd66389d-b0ad-4b70-8e3a-de4461619247_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Brahms expresivo y luminoso de Renaud Capuçon"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Orquestra de València interpreta una magnífica ‘Segunda sinfonía’ del compositor de Hamburgo precedida del ‘Concierto’ de Schumann, en el que el violinista francés hace una exhibición de dominio técnico con su Guarnerius de 1737</p></div><p class="article-text">
        El violinista franc&eacute;s Renaud Capu&ccedil;on (Chamb&eacute;ry, 1976), ofreci&oacute; el pasado d&iacute;a 29 un gran concierto con la Orquestra de Val&egrave;ncia, en el que, adem&aacute;s de mostrar su reconocido virtuosismo con el viol&iacute;n, actu&oacute; como director, actividad en la que se prodiga en los &uacute;ltimos tiempos. Hermano del chelista Gautier Capu&ccedil;on, es artista residente del Palau de la M&uacute;sica la presente temporada, y el d&iacute;a anterior hab&iacute;a ofrecido un programa de c&aacute;mara en la Sala Rodrigo con solistas de la OV. El concierto de la Sala Iturbi presentaba una buena entrada, aunque con notables claros. Probablemente se deba a la amplia y variada oferta musical que presenta Valencia en los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        El programa se abr&iacute;a con la muy c&eacute;lebre <em>Obertura tr&aacute;gica</em> de Brahms, estrenada por el propio compositor junto con la <em>Obertura para un festival acad&eacute;mico,</em> que lleva el n&uacute;mero de opus anterior, en Meiningen en 1881. Contempor&aacute;neas en la composici&oacute;n, tienen un car&aacute;cter opuesto: sombr&iacute;o la <em>Tr&aacute;gica,</em> festivo y alegre la <em>Acad&eacute;mica.</em> Capu&ccedil;on ocup&oacute; el podio, batuta en mano, para ofrecer una versi&oacute;n intensa, por momentos apasionada, dirigiendo con continuos y animados movimientos corporales, siempre con elegancia. La orquesta respondi&oacute; con entrega y muy bello sonido en todas las secciones.
    </p><p class="article-text">
        Tras los aplausos y la retirada del podio, Capu&ccedil;on volvi&oacute; con su viol&iacute;n. Se trata de un extraordinario Guarneri del Ges&ugrave; de 1737, el denominado <em>Panette,</em> que perteneci&oacute; durante 50 a&ntilde;os al violinista norteamericano Isaac Stern. En los atriles, una obra poco frecuentada por los violinistas, el <em>Concierto</em> de Schumann. A diferencia de lo que ocurre con los conciertos para piano o para violonchelo del mismo autor, el de viol&iacute;n no goza de la misma fama. Compuesto en 1853, tres a&ntilde;os antes de su muerte, fue dedicado a Joseph Joachim, quien nunca lo interpret&oacute;. Clara, la viuda de Schumann, lo excluy&oacute; en la edici&oacute;n que hizo de su obra y no se ejecut&oacute; en una sala de conciertos hasta 1937, cuando Georg Kulenkampff lo estren&oacute; en una versi&oacute;n revisada por &eacute;l mismo. De la escasa popularidad de la obra puede dar una idea el hecho de que la OV no lo haya tocado hasta fecha muy reciente: el 25 de mayo de 2015, en aquella ocasi&oacute;n con Isabelle Faust como viol&iacute;n solista.
    </p><p class="article-text">
        Muy bien acompa&ntilde;ado por una Orquesta de Valencia algo aligerada en la cuerda con respecto a la obra anterior, Capu&ccedil;on toc&oacute; con entrega la obra <em>maldita</em> de Schumann. Si bien es cierto que no est&aacute; a la altura de conciertos como el de Beethoven, el de Mendelssohn o el de Brahms, el violinista franc&eacute;s despleg&oacute; con brillantez su gran dominio t&eacute;cnico e hizo una exhibici&oacute;n de sonido con su Guarnerius. Muy redondos agudos, maravillosas dobles cuerdas y precisas agilidades siempre con exacta afinaci&oacute;n. Intenso lirismo en el segundo tiempo <em>(Langsam).</em> El p&uacute;blico aplaudi&oacute; con intensidad, pero no hubo bis.
    </p><p class="article-text">
        Con ser interesante lo escuchado, quedaba a&uacute;n la obra m&aacute;s densa del programa. Mucho se ha dicho que Brahms tard&oacute; en acabar su primera incursi&oacute;n en el mundo sinf&oacute;nico, cohibido por la sombra musical de Beethoven, &ldquo;ese gigante cuyos pasos siempre escucho a mis espaldas&rdquo;. Cuando su <em>Primera sinfon&iacute;a</em> fue estrenada en Karlsruhe en 1876, el compositor contaba 43 a&ntilde;os. El &eacute;xito que tuvo lo anim&oacute; a componer enseguida una nueva sinfon&iacute;a. Lo hizo el verano siguiente en P&ouml;rtschach, a orillas del W&ouml;rthersee, un bello lago en el <em>Land</em> austriaco de Carintia, junto al cual a&ntilde;os despu&eacute;s Gustav Mahler escribir&iacute;a varias sinfon&iacute;as y en 1935 Alban Berg su c&eacute;lebre <em>Concierto para viol&iacute;n &ldquo;A la memoria de un &aacute;ngel&rdquo;.</em> La obra tiene un aire pastoral y optimista, y es una impresionante muestra de la extraordinaria capacidad de construcci&oacute;n musical de Brahms a partir de la peque&ntilde;a c&eacute;lula de tres notas (re-do sostenido-re) con que se inicia. Sobre esa obra el compositor dijo en una ocasi&oacute;n al cr&iacute;tico Eduard Hanslick que &ldquo;vuelan alrededor tantas melod&iacute;as que uno ha de tener cuidado para no pisarlas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras el descanso, Capu&ccedil;on volvi&oacute; a ocupar el podio y dirigi&oacute; la sinfon&iacute;a de Brahms con movimientos m&aacute;s contenidos. Son&oacute; misterioso el inicio en los violonchelos y contrabajos, con la deliciosa respuesta de las trompas. Extraordinario el fraseo de la cuerda y los vientos, con el solo de trompa de Santiago Pla. Toda la obra present&oacute; una interpretaci&oacute;n cuidada, profunda, con una magn&iacute;fica articulaci&oacute;n de la cuerda, adecuada respiraci&oacute;n y vientos de redondo sonido. La orquesta son&oacute; siempre brillante, luminosa, en una perfecta conjunci&oacute;n con el director. El p&uacute;blico aplaudi&oacute; con intensidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/brahms-expresivo-luminoso-renaud-capucon_132_13263000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 18:06:58 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Un siglo de sombra wagneriana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/siglo-sombra-wagneriana_132_13243251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8597f954-ae32-404b-bb6b-5c45a13b8289_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un siglo de sombra wagneriana"></p><p class="article-text">
        Un siglo separa las fechas de dos de la obras incluidas en el programa que la Orquesta G&uuml;rzenich de Colonia, dirigida por su titular Andr&eacute;s Orozco-Estrada (Medell&iacute;n, 1977), ofreci&oacute; el pasado 20 de mayo en el Palau de la M&uacute;sica de Val&egrave;ncia. Abr&iacute;a el programa la obertura de la &oacute;pera&nbsp;<em>Der fliegende Holl&auml;nder (El holand&eacute;s errante)</em>&nbsp;de Richard Wagner, estrenada en Dresde en 1843. A continuaci&oacute;n, la escena final de&nbsp;<em>Capriccio,</em>&nbsp;&oacute;pera en un acto de Richard Strauss, estrenada en M&uacute;nich en 1942. En la segunda parte, una gran sinfon&iacute;a, la&nbsp;<em>Primera&nbsp;</em>de Mahler, conocida como&nbsp;<em>Tit&aacute;n,</em>&nbsp;sobrenombre debido al propio Mahler, que luego decidi&oacute; retirarlo, con escasa eficacia, ya que la inercia hist&oacute;rica hace que no se deje de utilizar. Esta obra, de las m&aacute;s frecuentadas de Mahler, junto con la&nbsp;<em>Cuarta,</em>&nbsp;fue estrenada en 1889 en Budapest, fecha a mitad de camino entre las correspondientes a las otras dos del programa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;<em>Holand&eacute;s errante</em>&nbsp;es la primera de las tres obras esc&eacute;nicas que Wagner denomin&oacute; &oacute;peras rom&aacute;nticas.&nbsp;<em>Capriccio</em>, la &uacute;ltima de las &oacute;peras de Strauss. Tanto este como Mahler, con producciones musicales de car&aacute;cter muy distinto, tienen en com&uacute;n la influencia wagneriana, pese a que las &oacute;peras de Strauss son marcadamente diferentes de las de Wagner y a que Mahler, con una importante producci&oacute;n sinf&oacute;nica, jam&aacute;s escribi&oacute; &oacute;peras. El concierto recorr&iacute;a un siglo de sombra musical wagneriana y se cerraba con una composici&oacute;n fuera de programa, la n&uacute;mero 9,&nbsp;<em>Nimrod,</em>&nbsp;de las <em>Variaciones Enigma</em>&nbsp;del ingl&eacute;s Edward Elgar, estrenada en 1899, 10 a&ntilde;os despu&eacute;s de la Primera de Mahler. Si bien Elgar no se puede considerar wagneriano, tampoco est&aacute; exento de influencia de Wagner.
    </p><p class="article-text">
        El concierto se celebr&oacute;, adem&aacute;s, a los cinco d&iacute;as de la muerte de la soprano brit&aacute;nica Felicity Lott, poco despu&eacute;s de anunciar p&uacute;blicamente que padec&iacute;a una enfermedad incurable. Aunque programada mucho antes, la escena final de&nbsp;<em>Capriccio</em>&nbsp;fue un homenaje a esta elegant&iacute;sima cantante, magn&iacute;fica int&eacute;rprete de esa obra, de los&nbsp;<em>Cuatro &uacute;ltimos Lieder</em>&nbsp;y de&nbsp;<em>El caballero de la rosa de Strauss.&nbsp;</em>La grabaci&oacute;n que tiene en DVD de esta &oacute;pera dirigida por Carlos Kleiber (DGG, 1994) es un&aacute;nimemente considerada como de referencia.
    </p><p class="article-text">
        El director de orquesta Felix Mottl dec&iacute;a que, all&iacute; por donde se abra la partitura de&nbsp;<em>El holand&eacute;s errante,</em>&nbsp;el viento salta a la cara. Esa sensaci&oacute;n supo transmitir Orozco-Estrada, con una interpretaci&oacute;n intensa de la obertura, desde que el tema del Holand&eacute;s surge poderoso en las trompas sobre el tr&eacute;molo de las cuerdas, sin duda uno de los arranques oper&iacute;sticos m&aacute;s afortunados de la historia de la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        El viento se calm&oacute; para la interpretaci&oacute;n de la escena final de&nbsp;<em>Capriccio,</em>&nbsp;obra de extrema finura, con texto del director de orquesta Clemens Krauss. Est&aacute; basada en un libreto del abad Giovanni Battista Casti,&nbsp;<em>Prima la musica e poi le parole,</em>sobre el que Antonio Salieri compuso una &oacute;pera en el siglo XVIII. Strauss se evade de la angustiosa situaci&oacute;n b&eacute;lica de Alemania en plena II Guerra Mundial con una obra en que la Condesa protagonista reflexiona en la Francia dieciochesca sobre la primac&iacute;a de poes&iacute;a o m&uacute;sica en las obras esc&eacute;nicas, representadas por dos j&oacute;venes caballeros. La obra acaba sin que la dama acabe decidi&eacute;ndose por ninguno de los dos, ya que poes&iacute;a y m&uacute;sica son indisociables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La orquesta ofreci&oacute; una bella y cuidada versi&oacute;n con la direcci&oacute;n siempre precisa de Oroz-co-Estrada y muy bien cantada por la soprano b&aacute;vara Christiane Karg (Feuchtwangen, 198), con adecuada expresi&oacute;n. El alg&uacute;n momento tuvo que esforzarse para hacerse o&iacute;r por encima del sonido orquestal.
    </p><p class="article-text">
        El centro de gravedad del concierto fue una intensa&nbsp;<em>Primera</em>&nbsp;de Mahler, que se abre con la misteriosa nota la en siete octavas en las cuerdas durante 61 compases que Theodor W. Adorno defini&oacute; como &ldquo;suspensi&oacute;n&rdquo;. Los siseos sofocaron un conato de aplauso tras el primer tiempo. El director se volvi&oacute; al p&uacute;blico para decir que no le molestaban los aplausos, pero que, cuanto m&aacute;s aplaudiera el p&uacute;blico, m&aacute;s se alargar&iacute;a el concierto. En el segundo movimiento, un animado&nbsp;<em>L&auml;ndler,</em>&nbsp;la orquesta toc&oacute; con impresionante y animada perfecci&oacute;n, siguiendo a un director que bailaba al ritmo de la m&uacute;sica. Hubo silencio antes de que se iniciara el tercero con el lamentoso tema de la canci&oacute;n&nbsp;<em>Fr&egrave;re Jacques</em>&nbsp;en modo menor. No hubo pausa antes del triunfal finale&nbsp;<em>St&uuml;rmisch bewegt (Tormentosamente movido), e</em>n el que la orquesta toc&oacute; de manera verdaderamente fogosa, con un director que no dejaba de subrayar la m&uacute;sica con sus movimientos corporales. Cuando esta obra se estren&oacute; en Viena en 1890 el cr&iacute;tico Eduard Hanslick, recalcitrante antiwagneriano ridiculizado en&nbsp;<em>Los maestros cantores</em>&nbsp;en el personaje de Beckmesser, hizo una cr&iacute;tica muy adversa en la que escribi&oacute;, con referencia a Mahler y &eacute;l mismo: &ldquo;Uno de los dos debe estar loco y no soy yo&rdquo;. Por fortuna, la posteridad le quitado la raz&oacute;n. Las notas de Elgar en el bis tocado con fina delicadeza por los m&uacute;sicos de Colonia evocaban de nuevo con nostalgia el recuerdo de Felicity Lott.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/siglo-sombra-wagneriana_132_13243251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 13:57:44 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[El espíritu veneciano del Ospedale della Pietà]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/espiritu-veneciano-ospedale-della-pieta_1_13225549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/537d9cbb-d88b-48d4-8988-77e1e627f6ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El espíritu veneciano del Ospedale della Pietà"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jordi Savall evoca el ambiente del magisterio de Vivaldi con una deliciosa recreación de obras corales y orquestales a cargo de un conjunto musical femenino</p></div><p class="article-text">
        El director y violagambista catal&aacute;n Jordi Savall (Igualada, 1941) tiene una dilatada carrera musical a sus espaldas en la interpretaci&oacute;n con instrumentos originales. Estudi&oacute; con August Wenzinger en la Schola Cantorum Basiliensis, donde tambi&eacute;n fue profesor. Es fundador de Hesp&egrave;rion XX, La Capella Reial de Catalunya y Le Concert des Nacions. El pasado mes de noviembre debut&oacute; como director invitado de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, con un programa que inclu&iacute;a obras de Rameau y Gluck, que se cerraba con la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a J&uacute;piter</em>&nbsp;de Mozart.
    </p><p class="article-text">
        Savall ha vuelto ahora al Palau de la M&uacute;sica, donde ha actuado en numerosas ocasiones, con su nuevo conjunto instrumental, Les Musiciennes du Concert des Nacions. Se trata de un nuevo conjunto, fundado en 2023, con int&eacute;rpretes femeninas de ocho pa&iacute;ses, inspirado el Ospedale della Piet&agrave; de Venecia. Era un convento veneciano fundado en 1346, que acog&iacute;a a hu&eacute;rfanas y chicas abandonadas. All&iacute; tambi&eacute;n estudiaban m&uacute;sica, y Antonio Vivaldi, que fue profesor entre 1703 y 1715, estren&oacute; algunas de sus obras con la orquesta y el coro de la instituci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Les Musiciennes du Concert des Nations, 21 instrumentistas en total, estaban acompa&ntilde;adas por un coro de 20 voces femeninas (10 sopranos y otras tantas mezzosopranos-contraltos) de la Capella Reial de Catalunya. El programa inclu&iacute;a dos obras instrumentales y dos m&aacute;s para coro, solistas y orquesta, ofrecidas de forma alternada. El concierto, que dur&oacute; algo m&aacute;s de hora y media, se ejecut&oacute; sin pausa, en la moda, que va ganando adeptos, de eliminar el tradicional descanso.
    </p><p class="article-text">
        Abr&iacute;a la sesi&oacute;n el&nbsp;<em>Concerto per la Solennit&agrave; di San Lorenzo,</em>&nbsp;obra de gran brillantez, con timbales, dos trompetas, dos oboes y fagot, adem&aacute;s de las cuerdas y el bajo continuo. La viol&iacute;n solista, Lina Tur Bonet, hizo gala de un gran dominio t&eacute;cnico e interpret&oacute; cadencias originales de Vivaldi, seg&uacute;n explic&oacute; el propio Savall en una breve intervenci&oacute;n al final del concierto y antes del bis que ofreci&oacute; al final.
    </p><p class="article-text">
        La primera obra coral fue el&nbsp;<em>Magnificat,</em>&nbsp;de car&aacute;cter m&aacute;s intimista que el brillante<em>&nbsp;Gloria&nbsp;</em>que cerrar&iacute;a el programa. Tanto el coro como las solistas vocales cantaron en todo momento sin partitura, acompa&ntilde;ando el canto con una mesurada gestualidad. Ese movimiento en las dos secciones del coro, dispuestas en diagonal a ambos lados de la orquesta, produc&iacute;a un agradable efecto visual. Las solistas vocales eran miembros del coro y se desplazaban para interpretar los solos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, el segundo concierto de la colecci&oacute;n&nbsp;<em>La Stravaganza,</em>&nbsp;para viol&iacute;n, cuerda y continuo. En esta obra Tur Bonet logr&oacute; un sonido de gran belleza, m&aacute;s ancho e intenso que el que tuvo en la que abr&iacute;a el programa. Fue la &uacute;nica pieza en la que Marie van Rhijn cambi&oacute; el &oacute;rgano positivo por el clave para hacer el bajo cifrado, que siempre estuvo complementado por el sonido de la tiorba o a vihuela a cargo de Albane Imbs.
    </p><p class="article-text">
        Cerraba el programa el c&eacute;lebre&nbsp;<em>Gloria,</em>&nbsp;ejecutado con pasi&oacute;n por coro y orquesta. Todas las solistas vocales estuvieron excelentes, con momentos sublimes, como en el&nbsp;<em>Qui sedes ad dexteram Patris.</em>&nbsp;A sus 84 a&ntilde;os, Savall mantiene una buena forma f&iacute;sica y ofreci&oacute; versiones contrastadas, con un fraseo en la tradici&oacute;n historicista. El p&uacute;blico que casi llenaba el Palau aplaudi&oacute; con intensidad un programa interpretado por mujeres con solo dos hombres, Savall y el maestro de coro, Llu&iacute;s Vilamaj&oacute;. Un emotivo recuerdo de Vivaldi y la Venecia de principios del XVIII.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/espiritu-veneciano-ospedale-della-pieta_1_13225549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 19:29:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El espíritu veneciano del Ospedale della Pietà]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casals por la paz en el palacio de Haydn]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/casals-paz-palacio-haydn_132_13208892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5624af35-d022-46a3-a519-9da7b2d0eddd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Casals por la paz en el palacio de Haydn"></p><p class="article-text">
        El pasado Primero de Mayo la Orquesta Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n celebr&oacute; su tradicional Concierto de Europa en el Palacio Esterh&aacute;zy, en Eisenstadt, Austria. El escenario fue la Sala Haydn del edificio, decorada con bellos frescos, donde el compositor que ahora le da nombre trabaj&oacute; como maestro de capilla de los pr&iacute;ncipes de Esterh&aacute;zy durante casi 30 a&ntilde;os. Lo que era sal&oacute;n de baile actualmente se utiliza como sala de conciertos. Era la 35&ordf; edici&oacute;n del Concierto de Europa, celebraci&oacute;n itinerante que se instaur&oacute; para conmemorar la creaci&oacute;n de la orquesta berlinesa en 1882 y con el fin de compartir los valores de una Europa en paz.
    </p><p class="article-text">
        El programa se abr&iacute;a con una obertura de Haydn, en raz&oacute;n del lugar, y continuaba con dos obras rusas:&nbsp;<em>Pulcinella</em>&nbsp;de Stravinski y las&nbsp;<em>Variaciones sobre un tema rococ&oacute;</em>&nbsp;para violonchelo y orquesta de Chaikovski. Lo cerraba la&nbsp;<em>Segunda sinfon&iacute;a</em>&nbsp;de Beethoven, quien fue alumno de Haydn y utiliza en ella un primer tiempo con introducci&oacute;n lenta, habitual en las sinfon&iacute;as de su maestro. Dirigi&oacute; el concierto el titular de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, Kirill Petrenko, e interpret&oacute; la parte solista de la obra de Chaikovski el c&eacute;lebre chelista franc&eacute;s Gautier Capu&ccedil;on. El director ruso, nacionalizado austriaco, dise&ntilde;&oacute; un programa con dos obras rusas para un d&iacute;a de celebraci&oacute;n de la paz, en lo que parece una llamada de atenci&oacute;n sobre la invasi&oacute;n de Ucrania. Cuando se produjo el ataque en 2022 lo calific&oacute; de &ldquo;un cuchillo en la espalda de todo el mundo pac&iacute;fico&rdquo; y pidi&oacute; &ldquo;la uni&oacute;n de todos los artistas por la libertad, la soberan&iacute;a y contra la agresi&oacute;n&rdquo;.
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                    alt="Capuçon interpreta las ‘Variaciones rococó’ de Chaikovski."
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                Capuçon interpreta las ‘Variaciones rococó’ de Chaikovski.                            </span>
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        Capu&ccedil;on hizo una luminosa interpretaci&oacute;n de la obra de Chaikovski, uno de los m&aacute;s bellos y frecuentados conciertos para violonchelo y orquesta, aunque est&eacute; escrito en forma de variaciones. Hubo intensos y prolongados aplausos. Tom&oacute; la palabra para felicitar el Primero de Mayo y a continuaci&oacute;n record&oacute; que este a&ntilde;o se cumplen 150 del nacimiento del chelista y compositor catal&aacute;n Pau Casals. Elogi&oacute; su incansable lucha por la paz y la libertad e interpret&oacute;, acompa&ntilde;ado por cuatro violonchelos y un contrabajo de la orquesta, su celeb&eacute;rrima versi&oacute;n del&nbsp;<em>Cant dels ocells.</em>&nbsp;Fue una delicad&iacute;sima y profundamente sentida interpretaci&oacute;n, que son&oacute; como un&nbsp;lamento&nbsp;en favor de la paz y la concordia, en un mundo angustiado por las guerras que agitan los tiranos.
    </p><p class="article-text">
        <em>El cant dels ocells</em>&nbsp;es una canci&oacute;n tradicional catalana, cuya letra original celebra la Navidad y describe c&oacute;mo aves de muy diversas especies acuden a festejar el nacimiento de Jesucristo. En 1705, durante la Guerra de Sucesi&oacute;n, circul&oacute; en panfletos una versi&oacute;n par&oacute;dica de la letra para celebrar la llegada a Barcelona de las naves del archiduque Carlos de Austria, con lo que la melod&iacute;a adquiri&oacute; un car&aacute;cter reivindicativo. Pau Casals empez&oacute; a utilizarla habitualmente en sus conciertos, en un arreglo propio para violonchelo, a partir de 1939, cuando march&oacute; al exilio tras la victoria de los sublevados en la Guerra Civil Espa&ntilde;ola, como s&iacute;mbolo de paz y libertad.
    </p><p class="article-text">
        Casals hab&iacute;a nacido en 1874. A los 23 a&ntilde;os triunf&oacute; en Par&iacute;s en los Conciertos Lamoureux y en 1914 se traslad&oacute; a Nueva York, donde se consagr&oacute; como el m&aacute;s importante violonchelista de su tiempo. Volvi&oacute; a Barcelona en 1919, donde fund&oacute; la Orquesta Pau Casals. Renov&oacute; la t&eacute;cnica del instrumento y en 1936 grab&oacute; por primera vez en Londres para His Master&rsquo;s Voice las seis&nbsp;<em>Suites</em>&nbsp;para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach. Entre sus composiciones m&aacute;s famosas est&aacute;n el oratorio&nbsp;<em>El Pessebre</em>&nbsp;y el&nbsp;<em>Himno de las Naciones Unidas.&nbsp;</em>
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                El presidente Kennedy felicita a Pau Casals tras su concierto en la Casa Blanca.                             </span>
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        El m&uacute;sico catal&aacute;n siempre mantuvo una actitud p&uacute;blica de defensa de la libertad y la democracia. En 1917 se neg&oacute; a tocar en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y en 1933 rechaz&oacute; una invitaci&oacute;n de la Alemania nazi. Lleg&oacute; a estar nominado al Premio Nobel de la Paz. Tras la Segunda Guerra Mundial se neg&oacute; a tocar en los pa&iacute;ses aliados por su tolerancia con la dictadura de Franco, lo que lo llev&oacute; a un silencio p&uacute;blico de cinco a&ntilde;os, durante los que no hizo grabaciones. Su legado fonogr&aacute;fico es amplio e interesante y se puede acceder a &eacute;l en las principales plataformas, desde los registros del m&iacute;tico tr&iacute;o con Thibaud y Cortot hasta las que hizo como director de orquesta en el Festival de Marlboro. Adem&aacute;s de las c&eacute;lebres Suites de Bach, un testimonio de singular inter&eacute;s es el del concierto que dio en 1961 en la Casa Blanca ante el presidente Kennedy con Schneider y Horszowsky, que acab&oacute; con&nbsp;<em>El cant dels ocells</em>&nbsp;y fue registrado por Columbia.
    </p><p class="article-text">
        Pau Casals tuvo una larga vida, pues muri&oacute; en 1973, a los 96 a&ntilde;os en San Juan de Puerto Rico, pa&iacute;s natal de su madre, donde viv&iacute;a exiliado. Su catalanismo fue siempre compatible con un profundo sentido universal. &ldquo;El amor al propio pa&iacute;s es algo natural&rdquo;, dijo. &ldquo;Pero &iquest;por qu&eacute; nos tenemos que parar en la frontera? Todos somos hojas de un mismo &aacute;rbol y el &aacute;rbol es la humanidad&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/casals-paz-palacio-haydn_132_13208892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 17:19:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Casals por la paz en el palacio de Haydn]]></media:title>
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      <title><![CDATA[“Esconded la luna, esconded las estrellas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/esconded-luna-esconded-estrellas_132_13176506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21a57c5e-9996-4a45-8726-2b2cba8f8ee6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Esconded la luna, esconded las estrellas”"></p><p class="article-text">
        La &oacute;pera&nbsp;<em>Salome</em>&nbsp;de Richard Strauss fue estrenada el 19 de diciembre en Dresde, hace ahora 120 a&ntilde;os y poco m&aacute;s de cuatro meses. La intenci&oacute;n del compositor era ponerla en escena despu&eacute;s en la &Oacute;pera de la Corte de Viena, pero la censura imperial lo impidi&oacute;, con gran enfado del que entonces era su director, Gustav Mahler. Strauss debi&oacute; conformarse con dirigirla en la ciudad austriaca de Graz, lo que ocurri&oacute; el 26 de mayo de 1906. Ya se hab&iacute;a extendido la fama de que esa obra, de lenguaje musical disonante, presentaba una historia que describ&iacute;a de forma virulenta el deseo sexual y la hab&iacute;a prohibido la censura. Tanta fue la expectaci&oacute;n que en el estreno de Graz se dieron cita Gustav Mahler, Arnold Schoenberg, Alban Berg y Giacomo Puccini, entre otras personalidades musicales. Tambi&eacute;n estuvo all&iacute; un Adolf Hitler de 17 a&ntilde;os, o al menos eso dijo el dictador mucho despu&eacute;s al hijo de Strauss. Y el escritor Thomas Mann hace asistir a aquella representaci&oacute;n a Adrian Leverk&uuml;hn, el compositor protagonista de su novela&nbsp;<em>Doktor Faustus.</em>
    </p><p class="article-text">
        El cr&iacute;tico musical norteamericano Alex Ross describe este ambiente en el arranque de su c&eacute;lebre libro sobre la m&uacute;sica del siglo XX&nbsp;<em>El ruido eterno,</em>&nbsp;seg&uacute;n el t&iacute;tulo de la traducci&oacute;n espa&ntilde;ola, mucho menos afortunado que el original ingl&eacute;s <em>The Rest is Noise (El resto es ruido),&nbsp;</em>de resonancias shakespearianas. Ross refiere que, tras la representaci&oacute;n, Strauss estaba con un grupo de personas en el hotel Elefant. Alguien dijo que preferir&iacute;a dispararse un tiro a memorizar el papel de Salome. Strauss repuso: &ldquo;Yo tambi&eacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El estreno en Graz de esa obra intensa, profunda, disonante y violenta fue un &eacute;xito, lo que sorprendi&oacute; al propio compositor, y desde entonces no ha dejado de representarse con &eacute;xito. Strauss escribi&oacute; la &oacute;pera sobre una traducci&oacute;n alemana realizada por Hedwig Lachmann de la obra de teatro&nbsp;<em>Salom&eacute;,</em>&nbsp;escrita en franc&eacute;s por Oscar Wilde. En el texto alem&aacute;n el nombre de la princesa jud&iacute;a se escribe sin el acento de la versi&oacute;n francesa y se pronuncia de forma esdr&uacute;jula. Adem&aacute;s de la versi&oacute;n alemana, que es la representada habitualmente en todo el mundo, Strauss hizo una versi&oacute;n con el texto original franc&eacute;s, de la que existe una grabaci&oacute;n en el sello Virgin dirigida por Kent Nagano.&nbsp;
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                Salome, con los cinco ángeles de la muerte.                            </span>
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        El Palau de les Arts ha vuelto a presentar este t&iacute;tulo, que hab&iacute;a ofrecido en 2010 con direcci&oacute;n musical de Zubin Mehta. Ahora es una producci&oacute;n de Damiano Michieletto para el Teatro alla Scala de Mil&aacute;n, con direcci&oacute;n musical de James Gaffigan, estrenada el s&aacute;bado 25 de abril y aclamada calurosamente por el p&uacute;blico que llenaba la sala. En el aspecto visual y dram&aacute;tico es un gran espect&aacute;culo, con momentos muy brillantes, que capta la atenci&oacute;n sin tregua, para acompa&ntilde;ar una m&uacute;sica no menos absorbente. Todo ello al margen de la gratuita historia freudiana que a&ntilde;ade Michieletto. La escenograf&iacute;a de Paolo Fantin es muy efectiva, con una plataforma m&oacute;vil que sube y baja a Jochanaan de la cisterna en que est&aacute; prisionero, y la gran y vidriosa bola negra que sale del techo. Tambi&eacute;n lo son el vestuario de Carla Teti y la iluminaci&oacute;n de Alessandro Carletti. Hay momentos muy espectaculares, como el fuego alrededor de Jokanaan o la lluvia de plumas negras. Tiene una gran importancia el movimiento esc&eacute;nico, con la coreograf&iacute;a de Thomas Wilhelm, que conduce a los cinco &aacute;ngeles de la muerte con alas negras o a los seis sosias de Herodes que acosan a Salome.
    </p><p class="article-text">
        En el aspecto musical, esta&nbsp;<em>Salome</em>&nbsp;es verdaderamente gloriosa, con una Orquestra de la Comunitat Valenciana en estado de gracia. La nutrida percusi&oacute;n, las arpas, las cuerdas, los metales, las maderas, con la emblem&aacute;tica escala inicial del clarinete&hellip; Todo son&oacute; a la perfecci&oacute;n, conducido por James Gaffigan con precisi&oacute;n, detalle y riqueza de matices, en un rico tejido orquestal al servicio de una m&uacute;sica que ejerce un efecto hipn&oacute;tico sobre el p&uacute;blico. Es posible, no obstante, que en alg&uacute;n momento hubiera m&aacute;s volumen del deseable. El maestro norteamericano, que dej&oacute; la titularidad de la orquesta este a&ntilde;o, vuelve a mostrar su dominio del repertorio alem&aacute;n tras sus interpretaciones memorables de&nbsp;<em>Wozzeck, Tristan und Isolde</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Der fliegende Holl&auml;nder.</em>
    </p><p class="article-text">
        Si la orquesta fue espl&eacute;ndida, no lo fue menos el elenco vocal. La soprano lituana Vida Miknevi&#269;i&#363;t&#279; encarn&oacute; una Salome llena de fuerza y dram&aacute;ticamente desgarradora, con firmes agudos y una voz redonda y potente, pese al volumen sonoro de la gran orquesta straussiana, que en algunos momentos dificultaba escuchar el canto. Magistral especialmente en la escena final, que corona una obra en la que orquesta y Salome son los grandes protagonistas. El tenor brit&aacute;nico John Daszak interpret&oacute; un gran Herodes, con los matices del indeciso personaje, sabiamente complementado por la Herodias de la mezzo alemana Michaelaa Schuster, que debutaba en Valencia. Jochanaan fue el bajo-bar&iacute;tono estadounidense Nicholas Brownlee, quien hizo una gran interpretaci&oacute;n de este personaje, tan diferente del Holl&auml;nder de Wagner con el que triunf&oacute; la pasada temporada. El resto de cantantes brill&oacute; a muy alto nivel en una obra marcada por el po&eacute;tico lenguaje de Oscar Wilde, que 120 a&ntilde;os despu&eacute;s contin&uacute;a emocionando. &ldquo;El misterio del amor es mayor que el misterio de la muerte&rdquo;, canta Salome tras la decapitaci&oacute;n de Jochanaan. &ldquo;Esconded la luna, esconded las estrellas&rdquo;, dice Herodes. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Algo terrible va a suceder&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/esconded-luna-esconded-estrellas_132_13176506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 15:38:33 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Del clasicismo al romanticismo con Mao Fujita y Paavo Järvi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/clasicismo-romanticismo-mao-fujita-paavo-jarvi_132_13169409.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/252f5cf7-250f-451d-bdfc-d9b0af7e1145_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del clasicismo al romanticismo con Mao Fujita y Paavo Järvi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pianista japonés ofrece un deslumbrante concierto de Mozart con la Deutsche Kammerphilharmonie, que exhibe dominio técnico y artístico bajo la dirección expresiva e intensa de Paavo Järvi </p></div><p class="article-text">
        El 26 de octubre pasado la Royal Philharmonic dirigida por Vasily Petrenko ofreci&oacute; un concierto en el Palau de la M&uacute;sica. Estaba programado el <em>Concierto para piano y orquesta</em> de Grieg, cuya interpretaci&oacute;n hubo de ser suspendida por una aver&iacute;a en el ascensor de pianos. El pianista anunciado era Mao Fujita (Tokio, 1998), que no pudo tocar ese d&iacute;a, y el concierto de Grieg fue sustituido por una obra orquestal del mismo autor: la <em>Suite n.&ordm; 1</em> de <em>Peer Gynt.</em> &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este 22 de abril tambi&eacute;n estaba anunciado Fujita, ahora con la Deutsche Kammerphilharmonie Dresden, dirigida por su titular Paavo J&auml;rvi (Tallin, 1962). Por fortuna, en esta ocasi&oacute;n no hubo contratiempos y el p&uacute;blico que llenaba la Sala Iturbi del Palau pudo disfrutar de una deslumbrante lectura que hizo Fujita del <em>Concierto para piano y orquesta n&uacute;mero 19 </em>de Mozart, compuesto en 1784 e interpretado en 1790 en la coronaci&oacute;n del emperador Leopoldo II en Fr&aacute;ncfort. Fujita toc&oacute; con intensidad y apabullante dominio t&eacute;cnico. Se permiti&oacute; algunos adornos y ofreci&oacute; muy interesantes cadencias propias en los movimientos primero y &uacute;ltimo. 
    </p><p class="article-text">
        Si Fujita impresionaba por su alt&iacute;simo nivel t&eacute;cnico, no le iba a la zaga la orquesta, que lo acompa&ntilde;&oacute; con una interpretaci&oacute;n conducida por Paavo J&auml;rvi con delicadeza y muy bella expresi&oacute;n. Precioso el<em> Allegretto</em> central, de suave melancol&iacute;a. El p&uacute;blico premi&oacute; a solista y orquesta con grandes aplausos y bravos, por lo que Fujita volvi&oacute; al teclado para tocar la <em>Serenade</em> op. 3 n.&ordm; 5 de Rachmaninoff.
    </p><p class="article-text">
        El programa se hab&iacute;a iniciado con una sinfon&iacute;a poco frecuentada de Franz Schubert, la n.&ordm; 3. Escrita en 1815 con 18 a&ntilde;os de edad, es una bella obra que respira jovialidad con un lenguaje marcadamente cl&aacute;sico. Un ambiente sonoro muy alejado del aliento rom&aacute;ntico de la <em>Inacabada</em> (n.&ordm; 8) y la <em>Grande en do mayor</em> (n.&ordm; 9), sus &uacute;ltimas sinfon&iacute;as. La orquesta fue conducida por J&auml;rvi con agilidad y acentos marcados, en una versi&oacute;n que impresion&oacute; por la soltura t&eacute;cnica que mostr&oacute; la orquesta. Magn&iacute;fico el solista de clarinete, que enuncia el tema inicial del primer movimiento tras una introducci&oacute;n lenta en la estela de Haydn.
    </p><p class="article-text">
        En las tres obras del programa hubo un conjunto orquestal de proporciones cl&aacute;sicas. La cuerda permaneci&oacute; invariable en cuanto a efectivos, con ocho violines primeros, siete segundos, cinco violas, otros tantos violonchelos y tres contrabajos. Si bien en la sinfon&iacute;a de Schubert las dos trompetas eran naturales, para la obra que ocup&oacute; la segunda parte se utilizaron de tipo moderno. Era la <em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 3</em> de Mendelssohn, conocida como <em>Escocesa.</em> Despu&eacute;s de la <em>Italiana,</em> numerada como cuarta, esta es la m&aacute;s c&eacute;lebre del compositor. Su inspiraci&oacute;n procede de la visita que hizo a las ruinas del palacio de Holyrood, en Edimburgo, en 1829. Aunque la inici&oacute; entonces, la interrumpi&oacute; y no acab&oacute; la partitura hasta 1842.
    </p><p class="article-text">
        Es sorprendente que, sin cambiar la composici&oacute;n de la cuerda, con los mismos timbales barrocos y con dos trompas m&aacute;s (cuatro en lugar de dos) J&auml;rvi y los m&uacute;sicos de Bremen lograsen un sonido tan distinto en las obras de Schubert y Mendelssohn. La <em>Escocesa </em>tiene un claro esp&iacute;ritu rom&aacute;ntico, que supieron trasladar con profunda intensidad y bien dosificadas din&aacute;micas. Extraordinario el complejo primer movimiento; bell&iacute;simo y so&ntilde;ador el <em>Adagio,</em> que Mendelssohn sit&uacute;a en tercer lugar, y espl&eacute;ndido el &uacute;ltimo. En este tiempo la cuerda hizo gala de un extraordinario dominio de los arcos y son&oacute; glorioso el triunfal <em>Allegro maestoso assai</em> que cierra la obra. Las intensas ovaciones animaron a J&auml;rvi a ofrecer la <em>Eleg&iacute;a</em> op. 49/7 de Hugo Alfv&eacute;n, interpretada con sensible delicadeza.
    </p><p class="article-text">
        La alta calidad de la programaci&oacute;n del Palau contrasta con el manifiesto descuido que evidencian los programas de mano en su versi&oacute;n valenciana. En el de ese concierto est&aacute; escrito que la sinfon&iacute;a de Schubert tuvo en su estreno p&oacute;stumo una &ldquo;t&iacute;bia acollida&rdquo; de la cr&iacute;tica. El <em>Diccionari Normatiu</em> de la Acad&egrave;mia Valenciana de la Llengua recuerda que la palabra &ldquo;t&iacute;bia&rdquo; no es un adjetivo, sino un sustantivo del campo de la anatom&iacute;a, que significa &ldquo;os llarg que forma la part interna de la cama dels vertebrats terrestres, situat al costat del peron&eacute;&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/clasicismo-romanticismo-mao-fujita-paavo-jarvi_132_13169409.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 09:57:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del clasicismo al romanticismo con Mao Fujita y Paavo Järvi]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un día sombrío amanece para los dioses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/dia-sombrio-amanece-dioses_132_13136838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb2f82a2-013c-4948-b54c-6dc1672622d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un día sombrío amanece para los dioses"></p><p class="article-text">
        La diosa Erda surge de la tierra, a la que representa. El dios Wotan se encuentra en agria discusi&oacute;n con los gigantes Fafner y Fasolt, quienes tienen prisionera a Freia, suministradora de la eterna juventud a los dioses. Solo la soltar&aacute;n si Wotan entrega el anillo que rob&oacute; al nibelungo Alberich. Este objeto m&aacute;gico confiere el poder absoluto a quien lo posee, siempre que renuncie al amor. Es&nbsp;<em>El oro del Rin,&nbsp;</em>de Richard Wagner, que la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n ofrece en directo a trav&eacute;s de su web&nbsp;<em>Digital Concert Hall.</em>&nbsp;Dirige su titular, Kirill Petrenko, con un elenco vocal de impresionante nivel, en el que el bajo-bar&iacute;tono Christian Gerhaher debuta como un expresivo Wotan.
    </p><p class="article-text">
        No vemos f&iacute;sicamente a Erda salir de la tierra entre brumas porque se trata de una versi&oacute;n de concierto. S&iacute; vemos a quien la encarna, la contralto norteamericana Jasmin White, de poderosa presencia esc&eacute;nica, pedir a Wotan que ceda con una voz de singular y oscura profundidad: &ldquo;Escapa a la maldici&oacute;n del anillo&rdquo;, ordena Erda. &ldquo;Todo lo que es acaba&rdquo;, recuerda la diosa sabia, y concluye: &ldquo;Un d&iacute;a sombr&iacute;o amanece para los dioses. &iexcl;Te lo aconsejo: evita el anillo!&rdquo; Erda solo tiene dos apariciones en las cuatro obras que integran&nbsp;<em>El anillo del nibelungo.</em>&nbsp;La primera es en la cuarta escena de&nbsp;<em>El oro del Rin. </em>La segunda, en la primera del tercer acto de&nbsp;<em>Siegfried.</em>&nbsp;En la interpretaci&oacute;n de Berl&iacute;n, Jasmine White deslumbr&oacute; con su carnosa voz de contralto y su impresionante interpretaci&oacute;n. En ocasiones este personaje es encarnado por mezzosopranos, menos adecuadas para un papel cuya profundidad requiere una verdadera contralto. La cantante norteamericana naci&oacute; en 1993 y pertenece a la Naci&oacute;n Cheroqui, el colectivo ind&iacute;gena m&aacute;s numeroso de los Estados Unidos. Gan&oacute; en 2023 el primer premio del concurso Reina Sonia de Noruega, y el segundo en el Reina Elisabeth de Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        La Erda de White es uno de los grandes alicientes de la interpretaci&oacute;n de Petrenko con la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, que se ofreci&oacute; en directo el viernes 11 de abril y grabado al d&iacute;a siguiente. No el &uacute;nico, ya que las voces eran todas impresionantes. Ya he destacado el Wotan de Gerhaher, pero tambi&eacute;n fueron espl&eacute;ndidos el Loge de Benton Ryan, el Fafner de Patrick Guetti, el Alberich de Leigh Melrose, la muy expresiva Fricka de Catriona Morison, la Freia de Sarah Brady y el resto de los cantantes. La orquesta brill&oacute; muy alto, con excelente sonido en la cuerda y contundentes metales, bajo la batuta experta y minuciosa de Petrenko. La grabaci&oacute;n, como es habitual en la web de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, estar&aacute; disponible en unos d&iacute;as y recomiendo a quienes est&eacute;n abonados que no se la pierdan.
    </p><p class="article-text">
        La misma orquesta, director y reparto hab&iacute;an ofrecido antes tres representaciones en el Festival de Pascua de Salzburgo, en este caso con direcci&oacute;n esc&eacute;nica de Kirill Serebrennikov. Adem&aacute;s, Petrenko conoce a fondo la <em>Tetralog&iacute;a&nbsp;</em>de Wagner, que ya dirigi&oacute; en la Bayerische Staatsoper de M&uacute;nich, de la que fue titular, y en el emblem&aacute;tico Festival de Bayreuth. Probablemente el que acaba de interpretar en Berl&iacute;n es el primer elemento de una nueva<em>&nbsp;Tetralog&iacute;a</em>&nbsp;en versi&oacute;n de concierto en temporadas sucesivas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se habla mucho de crisis de p&uacute;blico en la m&uacute;sica cl&aacute;sica y la &oacute;pera, lo cierto es que vivimos una &eacute;poca en que se representan m&aacute;s obras de Wagner que nunca. El nuevo titular del Liceu de Barcelona, Jonathan Nott, ya ha anunciado que har&aacute; un Anillo por entregas en las cuatro pr&oacute;ximas temporadas. No es f&aacute;cil hacer Wagner, porque requiere gran orquesta y muy especiales voces. Pero su atractivo procede del inter&eacute;s de su m&uacute;sica y de la modernidad de su contenido. La <em>Tetralog&iacute;a</em>&nbsp;no es una simple historia mitol&oacute;gica. Wagner utiliz&oacute; elementos mitol&oacute;gicos y legendarios para construir una narraci&oacute;n sobre la ambici&oacute;n, el dominio y el poder. George Bernard Shaw vio en ella una descripci&oacute;n socialista de la lucha de clases. En esa l&iacute;nea est&aacute; la c&eacute;lebre producci&oacute;n de Patrice Ch&eacute;reau, estrenada en 1975 en Bayreuth con direcci&oacute;n musical de Pierre Boulez y que ha inspirado otras posteriores. En cualquier caso, como dice Bryan Magee, &ldquo;su tema central es la naturaleza esencialmente diab&oacute;lica del poder, que resulta destructora para todos aquellos que lo ejercen porque atrofia su vida emocional y los incapacita para amar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/dia-sombrio-amanece-dioses_132_13136838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 12:18:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un día sombrío amanece para los dioses]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Evocación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/evocacion_132_13068729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0b65f9c-674e-4790-919a-eabff66f00d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Evocación"></p><p class="article-text">
        He o&iacute;do con sorpresa a algunas personas muy aficionadas a la m&uacute;sica manifestar que no sienten ning&uacute;n inter&eacute;s hacia determinadas obras: por ejemplo, las muy c&eacute;lebres&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Una noche en el Monte Pelado&nbsp;</em>de Modest M&uacute;sorgski. Es verdad que son muy estimadas por el gran p&uacute;blico. Y cuando digo el gran p&uacute;blico me refiero a la&nbsp;<em>inmensa minor&iacute;a,</em>&nbsp;por parafrasear a Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, que acude a los conciertos de la m&uacute;sica mal llamada cl&aacute;sica. Pero la popularidad de las obras nunca me ha parecido un dem&eacute;rito. Grand&iacute;simos compositores, como Bach, Beethoven, Mahler o Chaikovski tienen obras que gozan de enorme aceptaci&oacute;n y nadie pone en duda por ello su inter&eacute;s o calidad.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que una parte de los mel&oacute;manos desprecia las composiciones descriptivas en favor de obras abstractas, que parecen apelar m&aacute;s a los sentimientos del oyente que a la figuraci&oacute;n, narraci&oacute;n o evocaci&oacute;n de objetos o ideas extramusicales. Me refiero a las sinfon&iacute;as de Brahms o Beethoven, por ejemplo. Parece que un sector del p&uacute;blico considera la m&uacute;sica descriptiva o program&aacute;tica como algo de segundo nivel. A mi juicio se equivoca. La m&uacute;sica descriptiva tiene una grand&iacute;sima tradici&oacute;n. Un caso especialmente notorio son los cuatro conciertos para viol&iacute;n, cuerdas y bajo continuo que Vivaldi agrup&oacute; bajo el t&iacute;tulo de&nbsp;<em>Las cuatro estaciones.&nbsp;</em>Y tambi&eacute;n lo son<em>&nbsp;Scheherezade </em>de Rmiski-K&oacute;rsakov, la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a fant&aacute;stica</em>&nbsp;de Berlioz o cualquiera de los poemas sinf&oacute;nicos de Liszt o Strauss. Sin olvidar la extraordinaria&nbsp;<em>Isla de los Muertos</em>&nbsp;de Rachmaninoff. Son obras que cuentan historias, por as&iacute; decir. Y en el campo de la literatura pian&iacute;stica, cabe recordar las composiciones de Debussy y Ravel.&nbsp;<em>Gaspard de la nuit,</em>&nbsp;cumbre de la m&uacute;sica para piano, es una obra claramente program&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo desprecio sufren algunas obras por el hecho de tener ra&iacute;ces folkl&oacute;ricas. Ser&iacute;a el caso de las&nbsp;<em>Danzas h&uacute;ngaras</em>de Brahms o las&nbsp;<em>Eslavas</em>&nbsp;de Dvor&aacute;k, las composiciones de Falla, la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a espa&ntilde;ola</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Lalo</em>&nbsp;o la monumental&nbsp;<em>Suite Iberia</em>&nbsp;de Alb&eacute;niz, de cuyo primer n&uacute;mero tomo prestado el titular.
    </p><p class="article-text">
        Viene todo esto a prop&oacute;sito del concierto que dio el pasado 27 de febrero en el Palau de la M&uacute;sica de Valencia la Filarm&oacute;nica Eslovaca, dirigida por su titular, el ruso Daniel Raiskin (Leningrado, 1970). Ofreci&oacute;&nbsp;<em>Una noche en el Monte Pelado&nbsp;</em>y&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n,&nbsp;</em>adem&aacute;s del tambi&eacute;n muy c&eacute;lebre, popular, y quiz&aacute;s minusvalorado por ello,&nbsp;<em>Concierto para viol&iacute;n y orquesta</em>&nbsp;de Aram Khachaturi&aacute;n. La solista fue la violinista moldava Alexandra Conunova (1988), que debutaba en Valencia y mostr&oacute; una t&eacute;cnica deslumbrante.
    </p><p class="article-text">
        El programa estaba formado por obras program&aacute;ticas o de ra&iacute;z folkl&oacute;rica. Todas ellas de alt&iacute;simo nivel musical.&nbsp;<em>Una noche en el</em>&nbsp;<em>Monte Pelado,</em>&nbsp;con la magistral revisi&oacute;n de Rimski-K&oacute;rsakov, es una obra de un gran impacto musical y la Filarm&oacute;nica Eslovaca la interpret&oacute; con entrega y pasi&oacute;n, quiz&aacute;s algo carente de finura. En las muy documentadas notas al programa Joaqu&iacute;n Guzm&aacute;n recordaba que esta composici&oacute;n fue utilizada en la c&eacute;lebre pel&iacute;cula&nbsp;<em>Fantas&iacute;a</em>&nbsp;de Walt Disney (1940). Una l&aacute;stima que la versi&oacute;n valenciana de las notas incluyera un macarr&oacute;nico &ldquo;rescolds&rdquo; al traducir &ldquo;rescoldos&rdquo; o un &ldquo;reescriv&iacute;&rdquo; (en lugar de &ldquo;reescrigu&eacute;&rdquo;) al traducir &ldquo;reescribi&oacute;&rdquo;. Tampoco las fechas de nacimiento y muerte que figuraban bajo el nombre de Maurice Ravel eran las correctas.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, Conunova, que toca un Giovanni Battista Guadagnini de 1785, inpresion&oacute; con una lectura intensa, muy musical y de gran exhibici&oacute;n t&eacute;cnica del concierto del compositor de origen armenio Khachaturi&aacute;n, obra clave del repertorio violin&iacute;stico, con manifiesta inspiraci&oacute;n en el folklore armenio. Fue estrenado en 1940 por su dedicatario, el gran violinista ucraniano David Oistrakh. Conunova respondi&oacute; a los intensos aplausos anunciando en perfecto espa&ntilde;ol una fantas&iacute;a para viol&iacute;n solo sobre el pasodoble&nbsp;<em>El fallero,</em>&nbsp;de Jos&eacute; Serrano, que fue aclamada por el p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        La genial orquestaci&oacute;n realizada por Maurice Ravel de&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n</em>&nbsp;en 1922 fue ofrecida en la segunda parte en una interpretaci&oacute;n brillante, con alguna peque&ntilde;a imperfecci&oacute;n en las trompas y en la tuba, protagonista en el fragmento titulado&nbsp;<em>Bydlo.</em>&nbsp;Esta versi&oacute;n orquestal, muy frecuentada por las orquestas sinf&oacute;nicas, es una de las m&aacute;s c&eacute;lebres obras de Ravel, junto con el&nbsp;<em>Bolero,</em>&nbsp;obra de ra&iacute;z popular y probablemente considerada menor por algunos, pese a su magistral exhibici&oacute;n del uso de los instrumentos. Una encendida interpretaci&oacute;n de la&nbsp;<em>Danza eslava n.&ordf; 8</em>&nbsp;de Dvor&aacute;k, anunciada tambi&eacute;n en espa&ntilde;ol por Raiskin, cerr&oacute; un espl&eacute;ndido programa de obras descriptivas y populares. Como dijo Jos&eacute; Luis T&eacute;llez, no solo de Brahms vive el hombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/evocacion_132_13068729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 16:24:48 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un ‘Giulio Cesare’ antológico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/giulio-cesare-antologico_132_13056553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06631bcc-bbd3-425e-972d-bd4613f29c09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un ‘Giulio Cesare’ antológico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marc Minkovski ofrece una lectura de referencia de la ópera de Handel, con actuaciones estelares de Marina Monzó y Arey Nussbaum Cohen en los papeles principales y una espléndida Orquestra de la Comunitat Valenciana </p></div><p class="article-text">
        El director de orquesta franc&eacute;s Marc Minkowski (Par&iacute;s, 1962), fundador de Les Musiciens du Louvre y bien conocido del p&uacute;blico valenciano, dirige estos d&iacute;as en el Palau de les Arts <em>Giulio Cesare in Egitto. </em>Se trata de la 11.&ordf; &oacute;pera italiana del cat&aacute;logo de Handel, que lleg&oacute; a componer un total de 36, y procede de la tragedia de Corneille <em>La mort de Pomp&eacute;e.</em> Minkowski ya hab&iacute;a dirigido en Les Arts <em>Les contes d&rsquo;Hoffmann</em> de Offenbach en 2022, con gran &eacute;xito, y ha visitado al menos en ocho ocasiones el Palau de la M&uacute;sica. Tiene una grabaci&oacute;n extraordinaria del <em>Giulio Cesare </em>de Handel en el sello Deutsche Grammophon (2003), con Les Musiciens du Louvre y Marjana Mijanovic, Magdalena Kozena y Anne Sofie von Otter en los papeles principales.
    </p><p class="article-text">
        Este <em>Giulio Cesare </em>se complementa con <em>Orlando,</em> tambi&eacute;n de Handel, que ofrecer&aacute; Minkowski en versi&oacute;n de concierto y con sus Musiciens du Louvre, que utilizan instrumentos originales, el pr&oacute;ximo d&iacute;a 22 en Les Arts. En el caso de <em>Giulio Cesare</em> tocaba la Orquestra de la Comunitat Valenciana, si bien Minkowski la condujo con articulaci&oacute;n y expresi&oacute;n historicistas, en una interpretaci&oacute;n flexible e inspirada. Los m&uacute;sicos estaban situados en el foso, pero en una plataforma m&aacute;s alta de lo habitual, lo que permit&iacute;a una mayor presencia sonora en la sala. Se escuch&oacute; verdaderamente impresionante durante las tres horas y cuarenta minutos de la sesi&oacute;n, con extraordinaria afinaci&oacute;n y muy bello sonido en todas las secciones. Magn&iacute;ficos los solos de trompa (Jorge Monte) en el aria de Cesare <em>Va tacito e nascosto,</em> del acto I, y de viol&iacute;n (St&eacute;phane Rougier) en <em>Se in fiorito ameno prato,</em> del acto II, tambi&eacute;n de Cesare. Con un elenco vocal magn&iacute;fico en su conjunto y una orquesta en estado de gracia, Minkowski fue el gran triunfador de la velada y recibi&oacute; largas y entusiasmadas ovaciones.
    </p><p class="article-text">
        La producci&oacute;n esc&eacute;nica, de la &Oacute;pera de Colonia, est&aacute; dirigida por Vincent Broussard, con escenograf&iacute;a de Frank Philipp Schl&ouml;ssmann, vestuario de Christian Lacroix y v&iacute;deo de Nicolas Hurtevent. Utiliza profusamente las proyecciones de fondo y distribuye los espacios en encuadres negros m&oacute;viles ribeteados de finas l&iacute;neas luminosas, que ofrecieron una efectiva narraci&oacute;n. El vestuario combinaba atuendos de siglo XVIII con otros actuales. La irrupci&oacute;n de instrumentistas y cantantes en el patio de butacas en el segundo acto contribuy&oacute; a amenizar la acci&oacute;n de manera decisiva, especialmente durante el aria <em>Se in fiorito ameno prato,</em> con Arey Nussbaum Cohen entre el p&uacute;blico y el concertino Rougier en el escenario, que estuvieron insuperables.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Arey Nussbaum Cohen y Marina Monzó.                            </span>
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        Precisamente el contratenor Nussbaum Cohen (Nueva York, 1994) hizo gala de una extraordinaria maestr&iacute;a, con bellos y redondos agudos y dominio absoluto de las din&aacute;micas. Este <em>Giulio Cesare</em> supone su debut en Espa&ntilde;a. Por su parte, la soprano valenciana Marina Monz&oacute;, nacida en Valencia el mismo a&ntilde;o que Nussbaum Cohen, debuta en el papel de Cleopatra, pero ha cantado en Les Arts en varias ocasiones <em>(La boh&egrave;me, Cos&igrave; fan tutte, Un ballo in maschera&hellip;)</em> y cuenta con una importante carrera internacional. En su extenso papel hizo una exhibici&oacute;n de magn&iacute;fica t&eacute;cnica vocal y exquisito gusto, con precisas agilidades y bien marcados trinos. Estuvo sencillamente magn&iacute;fica en <em>V&rsquo;adoro pupille</em> y en <em>Se piet&agrave; di me non senti.</em>
    </p><p class="article-text">
        Excelente la desolada Cornelia de la veneciana Sara Mingardo, de amplia y brillante trayectoria, que fue cantada con profunda calidez. Tambi&eacute;n el Sesto de la romana Arianna Venditelli. Un Tolomeo de ribetes c&oacute;micos fue encarnado con acierto por el canadiense Cameron Shahbazi. Todo el elenco vocal fue extraordinario, bajo la direcci&oacute;n detallista, brillante y profunda de Minkowski. Una velada memorable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/giulio-cesare-antologico_132_13056553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 14:27:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un ‘Giulio Cesare’ antológico]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Un gran Brahms de la Orquesta de València con Khachatryan en Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/gran-brahms-orquesta-valencia-khachatryan-madrid_132_13034481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cea932c-cb2d-41b9-9a82-0c3c05049abe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un gran Brahms de la Orquesta de València con Khachatryan en Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El violinista armenio ofrece un impresionante concierto del compositor de Hamburgo con la Orquestra de València dirigida por Liebreich en el Auditorio Nacional</p></div><p class="article-text">
        La Orquestra de Val&egrave;ncia ha vuelto al Auditorio Nacional de Madrid 22 a&ntilde;os despu&eacute;s de su &uacute;ltima visita. Lo ha hecho dentro del ciclo de Orquesta y Coro Nacionales de Espa&ntilde;a, en virtud de un intercambio, ya que el conjunto con sede en Madrid, actualmente en gira internacional, tambi&eacute;n actuar&aacute; en Valencia. La OV ha ofrecido tres conciertos, como es costumbre en el ciclo de la Nacional: viernes y s&aacute;bado por la tarde y domingo por la ma&ntilde;ana. La cr&iacute;tica corresponde al concierto del s&aacute;bado. El Auditorio Nacional es, como el Palau de la M&uacute;sica de Valencia, obra de Jos&eacute; Mar&iacute;a de Paredes. Su Sala Sinf&oacute;nica es muy similar a la Iturbi valenciana, aunque con mayor aforo. Tambi&eacute;n el &oacute;rgano de Madrid fue construido por Gerhard Grenzing y es de mayores proporciones que el de Valencia. 
    </p><p class="article-text">
        El programa se abr&iacute;a con una breve obertura del valenciano Mart&iacute;n y Soler, contempor&aacute;neo de Mozart y triunfador en la Viena de finales del XVIII. Se trata de la correspondiente a <em>La capricciosa corretta,</em> &oacute;pera de 1795 con libreto de Lorenzo da Ponte. Precisamente en <em>Don Giovanni</em> de Mozart, con texto del mismo autor, se cita un fragmento de otra obra de Mart&iacute;n i Soler, <em>Una cosa rara.</em> Es uno de los fragmentos interpretados durante la cena de Don Giovanni. La obertura de <em>La capricciosa corretta</em> es una breve pieza, alegre y animada, que Liebreich dirigi&oacute; en mangas de camisa y sin batuta. Bello solo de flauta de Mar&iacute;a Dolores Viv&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tras los aplausos, Liebreich volvi&oacute; al escenario vistiendo su acostumbrada levita negra con forro rojo y empu&ntilde;ando la batuta con la mano derecha. El que vest&iacute;a camisa negra sin prenda alguna encima era el violinista armenio Sergey Khachatryan (Erev&aacute;n, 1985). El arco en su mano derecha y en la izquierda el viol&iacute;n Stradivarius <em>Kiesewetter,</em> de 1724, que toca cedido por la Stretton Society. Brahms compuso su &uacute;nico Concierto para viol&iacute;n y orquesta durante los veranos de 1877 y 1878 en P&ouml;rtschach, a orillas del W&ouml;rthersee, un lago situado junto a Klagenfurt, la capital de Carintia, en Austria. Se hizo asesorar por su amigo el violinista Joseph Joachim, ya que &eacute;l no tocaba el viol&iacute;n. Fue estrenado el 1 de enero de 1879 en Leipzig, con direcci&oacute;n del propio Brahms y Joachim como solista. 
    </p><p class="article-text">
        El concierto de Brahms es de una gran dificultad t&eacute;cnica, al servicio de una profunda expresividad rom&aacute;ntica. Khachatryan extrajo un bell&iacute;simo sonido de su espl&eacute;ndido instrumento. En el primer movimiento, de los arpegios y las dobles cuerdas del motivo repetido por el viol&iacute;n parec&iacute;an brotar chispas (preciosas) en su apasionada interpretaci&oacute;n. Especialmente lograda la<em> cadenza</em> de Joachim, ejecutada por el violinista armenio con afinaci&oacute;n perfecta y expresiva elasticidad. Unos extempor&aacute;neos aplausos tras el primer movimiento hicieron suponer que una parte del p&uacute;blico no era habitual de los conciertos sinf&oacute;nicos. Tras el solo de oboe que introduce la bella melod&iacute;a del segundo movimiento, muy bien interpretada por Jos&eacute; Teruel, Khachatryan mim&oacute; su parte, en la que la repite variada y adornada. La calidad de las dobles cuerdas, la siempre perfecta afinaci&oacute;n y la pasi&oacute;n brillaron en el sonido del armenio en el tiempo final, acompa&ntilde;ado por una Orquestra de Val&egrave;ncia muy bien conducida por Liebreich. El solista correspondi&oacute; a los aplausos tocando una bella canci&oacute;n armenia en un <em>pianissimo</em> que era m&aacute;s bien un susurro.
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                Khachatryan y Liebreich.                            </span>
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        La segunda parte estaba reservada al poema sinf&oacute;nico <em>As&iacute; habl&oacute; Zaratustra</em> de Richard Strauss. La OV presentaba una amplia formaci&oacute;n, pr&oacute;xima al centenar de profesores, para interpretar esta partitura, de muchos matices y amplio espectro t&iacute;mbrico. La obra se basa en el c&eacute;lebre y perturbador libro de Friedrich Nietzsche del mismo t&iacute;tulo y, seg&uacute;n dijo, Strauss quiso &ldquo;traducir en m&uacute;sica una idea de la evoluci&oacute;n de la humanidad, desde sus or&iacute;genes hasta la idea nietzscheana del superhombre&rdquo;. Fue estrenada por el compositor en agosto de 1896 en Fr&aacute;ncfort. A su actual popularidad ha contribuido la utilizaci&oacute;n que Stanley Kubrick hace de la introducci&oacute;n en su pel&iacute;cula <em>2001, una odisea del espacio, </em>de 1968.
    </p><p class="article-text">
        Ese inicio, que se abre con el pedal del &oacute;rgano y el tr&eacute;molo de los contrabajos mientras las trompetas cantan las tres notas que representan la salida del sol, son&oacute; espl&eacute;ndido, con Javier Eguillor en unos contundentes timbales. Por cierto, que en el programa de mano no figuraba el nombre del organista. Durante la obra, la OV hizo gala de su alto nivel t&eacute;cnico y art&iacute;stico. Muy notables solos, entre ellos el muy destacado de viol&iacute;n, tocado por Anabel Garc&iacute;a del Castillo. No siempre, sin embargo, estuvo bien dosificado el volumen de los diferentes planos sonoros y hubo momentos algo emborronados. Tras el <em>pianissimo</em> final de tonalidad indefinida que deja abierta la obra de Strauss, Liebreich baj&oacute; las manos muy lentamente para mantener el silencio del p&uacute;blico. Un espont&aacute;neo <em>bravo</em> desencaden&oacute; los aplausos antes de que el director acabase su gesto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/gran-brahms-orquesta-valencia-khachatryan-madrid_132_13034481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 19:00:02 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Tres obras maestras y tres Guarnerius]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/tres-obras-maestras-tres-guarnerius_132_13020958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf61c6f7-2b7c-4011-bda7-23c517d414dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres obras maestras y tres Guarnerius"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pinchas Zukerman y Fumiaki Miura interpretan con impecable técnica y sentida musicalidad el ‘Concierto para dos violines’ de Bach y la ‘Sinfonía concertante’ de Mozart antes de una enérgica ‘Séptima’ de Beethoven </p></div><p class="article-text">
        El violinista israel&iacute; Pinchas Zukerman (Tel-Aviv, 1948) y el japon&eacute;s Fumiaki Miura (Tokio, 1994), ambos bien conocidos del p&uacute;blico valenciano, han vuelto al Palau de la M&uacute;sica para interpretar juntos dos obras centrales del repertorio: el <em>Concierto para dos violines</em> de Bach y la <em>Sinfon&iacute;a concertante</em> de Mozart. El hecho de que Zukerman doble la edad de Miura no fue inconveniente para que constituyeran un d&uacute;o perfectamente integrado. Adem&aacute;s, los violines de ambos son obra de uno de los m&aacute;s c&eacute;lebres constructores, el cremonense Antonio Guarneri &ldquo;del Ges&ugrave;&rdquo;. Miura toca el <em>Kaston,</em> de 1732, y Zuckerman el <em>Dushkin,</em> de 1742. El m&uacute;sico israel&iacute;, que tiene una impresionante trayectoria musical y numerosas grabaciones fonogr&aacute;ficas, es uno de los pocos violinistas que toca indistintamente el viol&iacute;n y la viola. Interpret&oacute; la parte de este instrumento en la obra de Mozart con una viola de 1670 construida por Andrea Guarneri, padre de Giuseppe. De la producci&oacute;n fonogr&aacute;fica de Zukerman recuerdo con particular estima las dos <em>Sonatas para viola y piano</em> de Brahms que tiene grabadas con Barenboim (DGG) y los <em>Tr&iacute;os</em> de Beethoven con el citado pianista y la chelista Jacqueline du Pr&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las obras de Bach y Mozart, fue interpretada <em>Orawa,</em> del compositor polaco Wojciech Kilar, para cuerda. En la segunda parte, una de las m&aacute;s c&eacute;lebres sinfon&iacute;as de Beethoven, la n.&ordm; 7. El concierto estaba planteado como un recorrido coherente desde el lenguaje barroco de Bach hasta el marcado prerromanticismo del Beethoven sinf&oacute;nico, pasando por una obra de Mozart, influida por la escuela de Mannheim. La obra de Kilar fue una especie de eslab&oacute;n extra&ntilde;o en esa cadena l&oacute;gica. La orquesta era la Sinfonia Varsovia, heredera de la Orquesta de C&aacute;mara Polaca, ampliada en 1984 con ese nuevo nombre.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Concierto para dos violines</em> fue compuesto por Bach en la &eacute;poca en que era maestro de capilla en la corte de K&ouml;then (1717-1723). La orquesta presentaba una formaci&oacute;n barroca de cuerda, m&aacute;s el clave para el bajo continuo. El discurso musical respondi&oacute; a criterios tradicionales, sin asomo de historicismo. Los dos violinistas hicieron gala desde el primer momento de un muy bello sonido, en su di&aacute;logo con la orquesta, que tiene un gran protagonismo al estilo de los <em>concerti grossi.</em>
    </p><p class="article-text">
        Para la siguiente obra se redujo la orquesta a los l&iacute;mites de un grupo de c&aacute;mara, que interpret&oacute; sin director, siguiendo las indicaciones del concertino, la obra <em>Orawa,</em> de car&aacute;cter minimalista, con aires de danza popular y muy basada en la repetici&oacute;n, como destaca en las notas al programa Jerahy Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La cuerda adquiri&oacute; proporciones de orquesta cl&aacute;sica, m&aacute;s dos oboes y otras tantas trompas, para la <em>Sinfon&iacute;a concertante,</em> compuesta por Mozart en 1779. Ya desde el principio las s&iacute;ncopas en la cuerda y m&aacute;s adelante el largo<em> crescendo, </em>perfectamente administrado, dieron la medida de la alta calidad del conjunto. El viol&iacute;n y la viola construyen con sus diferentes timbres un di&aacute;logo de singular intensidad musical, que fue conducido con sabia maestr&iacute;a por Miura y Zukerman. Bell&iacute;simo el melanc&oacute;lico <em>Andante,</em> con las dobles cuerdas en el viol&iacute;n y la viola. Ambos solistas brillaron especialmente en esta obra y recibieron grandes aplausos del p&uacute;blico, aunque no hubo bis.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte la orquesta creci&oacute; hasta unas proporciones sinf&oacute;nicas medias, con una cuerda de cuarenta profesores (12/10/8/6/4), maderas sencillas, tres trompas, dos trompetas y timbales, para interpretar la S&eacute;ptima de Beethoven. Compuesta en 1812. Fue denominada por Wagner <em>Apoteosis de la danza</em> por sus ritmos marcados. Tiene una introducci&oacute;n lenta en el primer movimiento y su tiempo m&aacute;s lento es el <em>Allegretto</em> que figura en segundo lugar. 
    </p><p class="article-text">
        Zukerman se puso al frente de la orquesta para ofrecer una versi&oacute;n de <em>tempi </em>animados, en&eacute;rgica y contrastada. Repiti&oacute; la exposici&oacute;n del primer movimiento, en la que brillaron las maderas, especialmente el solista de flauta. El <em>Allegretto</em> fue tal y no un movimiento m&aacute;s lento, como ocurre en algunas versiones. En el tercer movimiento los metales brillaron en el tr&iacute;o, con una ligera pifia en una trompeta, que no eclips&oacute; el buen resultado del conjunto. El en&eacute;rgico <em>Allegro con brio</em> final mostr&oacute; el alto grado de conjunci&oacute;n de la orquesta y cerr&oacute; un largo concierto muy aplaudido, pero sin bises. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/tres-obras-maestras-tres-guarnerius_132_13020958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 17:29:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres obras maestras y tres Guarnerius]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[András Schiff, el pianista libre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/andras-schiff-pianista-libre_132_13013991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e15b9b28-60dc-417d-a245-29bcf48a3d1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="András Schiff, el pianista libre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El músico húngaro entusiasma al público con obras de Bach, Haydn, Mozart y Beethoven anunciadas una a una antes de interpretarlas</p></div><p class="article-text">
        Andr&aacute;s Schiff (Budapest, 1953) es una de las m&aacute;s destacadas figuras del piano de todos los tiempos. Tambi&eacute;n dirige m&uacute;sica de Bach, Mozart y Beethoven. Desde la pandemia tiene por costumbre no anunciar los programas de sus recitales por escrito, sino decidirlos durante el ensayo previo en funci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas del piano y la sala. Mantiene una actitud p&uacute;blica activamente cr&iacute;tica contra las pol&iacute;ticas de mandatarios ultras, como V&iacute;ktor Orb&aacute;n y Donald Trump, lo que lo ha llevado a cancelar sus actuaciones en Hungr&iacute;a y Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        El escenario del Palau de la M&uacute;sica estaba bien iluminado, a diferencia de lo que ocurre con otros pianistas, que prefieren la penumbra. Al centro, en ligera diagonal con respecto a la l&iacute;nea de la boca del escenario, el Steinway gran cola del Palau. Esa posici&oacute;n, en lugar de la habitual, perpendicular a la platea, permite que un mayor n&uacute;mero de espectadores vean el teclado desde sus localidades. Hab&iacute;a una buena entrada, si bien la sala no estaba completamente llena. 
    </p><p class="article-text">
        Shiff no usa frac, prenda que est&aacute; en decadencia entre los m&uacute;sicos. Sali&oacute; al escenario con pantal&oacute;n negro y chaqueta de terciopelo del mismo color, cerrada hasta el cuello, con las bocamangas vueltas en seda azul oscuro. Se sent&oacute; y, sin mediar palabra, toc&oacute; el <em>Aria</em> inicial de las <em>Variaciones Goldberg,</em> que son&oacute; redonda en una interpretaci&oacute;n sobria y serena. El pianismo de Schiff es de un virtuosismo nada ostentoso, de una perfecci&oacute;n lograda con naturalidad. Toca extendiendo los dedos de unas manos que parecen acariciar el teclado, del que brotan las notas sin esfuerzo. Las din&aacute;micas son portentosas y el uso del pedal, medido, casi ausente en Bach.
    </p><p class="article-text">
        Pareci&oacute; que iba a continuar con las <em>Goldberg,</em> pero no fue as&iacute;. Tom&oacute; el micr&oacute;fono y, tras disculparse por su espa&ntilde;ol &ldquo;casi inexistente&rdquo;, fue anunciando, entre ingl&eacute;s y espa&ntilde;ol, cada una de las obras antes de interpretarlas. Esta forma de programa a&ntilde;ade un aliciente al concierto y contribuye a abrir el mundo de la m&uacute;sica cl&aacute;sica, quiz&aacute;s demasiado encorsetado en h&aacute;bitos estrictos y previsibles. Anunci&oacute; una obra juvenil de Bach, el <em>Capriccio sopra la lontanza del suo fratello dilettissimo,</em> que toc&oacute; seguida de una poco conocida sonata de Haydn, la Hob: 44 en dos movimientos, que son&oacute; deliciosa. El pianista ofreci&oacute; entonces la <em>Suite francesa n.&ordm; 5</em> de Bach, seguida de la <em>Giga K.</em> 574 y la <em>Fantas&iacute;a</em> K. 475, ambas de Mozart. Esta obra transport&oacute; al auditorio a las sombras prerrom&aacute;nticas que anuncian el pianismo de Beethoven. Vuelta al Bach cristalino de Schiff para cerrar una largu&iacute;sima primera parte que ya duraba una hora y cuarto.
    </p><p class="article-text">
        Schiff volvi&oacute; despu&eacute;s del descanso agradeciendo amablemente a la audiencia que permaneciera en la sala, para anunciar la primera obra de la segunda parte: el<em> Rondo</em> K. 511 de Mozart. A continuaci&oacute;n, una magna obra de Bach, la <em>Fantas&iacute;a crom&aacute;tica y fuga,</em> BWV 903, devolvi&oacute; a la sala el fraseo delicadamente anal&iacute;tico de Schiff. <em>La Sonata n.&ordm; 17, La tempestad,</em> de Beethoven fue anunciada como &uacute;ltima pieza del programa, sin olvidar una menci&oacute;n a su relaci&oacute;n con el drama hom&oacute;nimo de Shakespeare. El pianista h&uacute;ngaro interpret&oacute; con serena intensidad esa obra, plena de dramatismo, que est&aacute; en la tonalidad de re menor, como la <em>Novena sinfon&iacute;a,</em> pese a ser contempor&aacute;nea de la optimista <em>Segunda.</em> Inolvidable la evocadora lectura del<em> Allegretto</em> final.
    </p><p class="article-text">
        Los atronadores aplausos y los gritos de <em>bravo</em> hicieron que Schiff tocara el <em>Vals en mi menor, </em>op. posth. B. 56, de Chopin. Despu&eacute;s vino el primer tiempo de la <em>Sonata facile,</em> K. 545 de Mozart y, finalmente el <em>Impromptu en sol bemol mayor,</em> D. 899 de Schubert. Interpret&oacute; los tres bises sin anunciar previamente sus t&iacute;tulos. Segu&iacute;an los entusiasmados aplausos cuando Schiff hizo un gesto de despedida para dar por terminado el recital. Eran las 21.45. El concierto hab&iacute;a durado dos horas y tres cuartos, contando los 20 minutos del descanso. El p&uacute;blico estaba encantado con el recital que Schiff fue elaborando con libertad. La misma con la que no duda en enfrentarse a los tiranos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/andras-schiff-pianista-libre_132_13013991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 16:12:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[András Schiff, el pianista libre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Exhibición musical de la London Symphony]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/exhibicion-musical-london-symphony_1_13011351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8580284-0a07-4105-9c1c-0fe38e330086_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Exhibición musical de la London Symphony"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La célebre orquesta británica, dirigida por Gianandrea Noseda, borda una brillante ‘Segunda’ de Borodín y acompaña el debut valenciano del joven pianista Seong-Jin Cho en un ‘Segundo concierto’ de Chopin pleno de virtuosismo</p></div><p class="article-text">
        La London Symphony, fundada en 1904, es una de las orquestas m&aacute;s justamente c&eacute;lebres del mundo. Su primer concierto fue dirigido por Hans Richter y ha tenido como directores a figuras m&iacute;ticas como Edward Elgar o Pierre Monteux. Su actual titular es Antonio Pappano, quien dirigi&oacute; en el Palau de la M&uacute;sica el pasado 11 de diciembre la Chamber Orchestra of Europe con la violinista Mar&iacute;a Due&ntilde;as. El auditorio valenciano, durante sus casi 40 a&ntilde;os de existencia, ha recibido a la London Symphony en 16 ocasiones. La primera fue en 1995, con Andr&eacute; Previn como director y la violinista Anne Sophie Mutter. La anterior a la del viernes, en 2018, con la directora Susanna M&auml;lkki y el chelista Daniel M&uuml;ller-Schott.
    </p><p class="article-text">
        El concierto del d&iacute;a 19 estuvo dirigido por Gianandrea Noseda (Mil&aacute;n, 1964), principal director invitado de la orquesta londinense y titular de la National Symphony de Washington y de la &Oacute;pera de Z&uacute;rich. Abr&iacute;a la sesi&oacute;n una partitura poco frecuentada de &Iacute;gor Stravinski, el&nbsp;<em>El beso del hada, Divertimento.&nbsp;</em>Es una reelaboraci&oacute;n del compositor, de 1949, de un ballet que compuso en 1928 sobre&nbsp;<em>La doncella de las nieves</em>&nbsp;de Hans Christian Andersen, a partir de melod&iacute;as de Chaikovski. La obra, de car&aacute;cter neocl&aacute;sico, suena mucho m&aacute;s a Stravinski que a Chaikovski por el ritmo y la instrumentaci&oacute;n. Hay un gran protagonismo de los metales, las maderas y la percusi&oacute;n. Noseda ofreci&oacute; una versi&oacute;n intensa y animada, con muy bellos solos que exhibieron el alto nivel t&eacute;nico y art&iacute;stico de la orquesta londinense.
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;<em>Segundo concierto para piano y orquesta</em>&nbsp;de Chopin, compuesto en 1829 y estrenado en 1830, es en realidad el primero de los dos que escribi&oacute;, publicados en sentido inverso al cronol&oacute;gico. Con esta obra se presentaba en Val&egrave;ncia el pianista Seong-Jin Cho (Se&uacute;l, 1994), uno de los m&aacute;s destacados j&oacute;venes instrumentistas del panorama internacional. En 2015 gan&oacute; el Concurso Internacional Chopin y desde el a&ntilde;o siguiente es artista exclusivo de Deutsche Grammophon, sello para el que tiene grabados ambos conciertos de Chopin con la London Symphony y Noseda.
    </p><p class="article-text">
        Seong-Jin Cho exhibi&oacute; una impecable t&eacute;cnica en su interpretaci&oacute;n. El primer movimiento fue animado e intenso, muy delicado el segundo y preciosista el tercero. Administr&oacute; con impecable maestr&iacute;a las din&aacute;micas y el tempo en una versi&oacute;n quiz&aacute;s m&aacute;s brillante que profunda, siempre con muy bello sonido. Noseda condujo con precisa maestr&iacute;a el sencillo acompa&ntilde;amiento orquestal. Los insistentes aplausos del p&uacute;blico que llenaba la sala hicieron que el pianista coreano se sentase de nuevo al piano para interpretar el&nbsp;<em>Vals en re bemol mayor</em>&nbsp;op. 64 n.&ordm; 1 de Chopin, conocido como&nbsp;<em>Vals del minuto,</em>&nbsp;aunque en realidad tiene una duraci&oacute;n en torno a los dos. El extraordinario dominio t&eacute;cnico de Seong-Jin Cho qued&oacute; de manifiesto con una lectura de apabullante precisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte, otra obra rusa poco frecuentada, la&nbsp;<em>Segunda sinfon&iacute;a</em>&nbsp;de Borod&iacute;n. Perteneciente al Grupo de los Cinco, era qu&iacute;mico de profesi&oacute;n y repart&iacute;a su trabajo entre la ciencia y la m&uacute;sica. Iniciada en 1869 y concluida siete a&ntilde;os despu&eacute;s, esta sinfon&iacute;a fue compuesta al tiempo que su c&eacute;lebre &oacute;pera&nbsp;<em>El pr&iacute;ncipe &Iacute;gor.</em>&nbsp;Nunca lleg&oacute; a acabar la obra, que fue completada por Rimski-K&oacute;rsakov y Glazunov. Tampoco concluy&oacute; su&nbsp;<em>Tercera sinfon&iacute;a.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte la London Symphony ampli&oacute; los instrumentistas de cuerda hasta un total de 60, con 8 contrabajos y 16 violines primeros. La interpretaci&oacute;n de la sinfon&iacute;a de Borod&iacute;n fue una verdadera exhibici&oacute;n de dominio t&eacute;cnico de la orquesta, dirigida por Noseda con intensidad y&nbsp;<em>tempi</em>&nbsp;animados. Desde el expresivo y obsesivo tema inicial que marca el primer movimiento, hasta los r&aacute;pidos segundo y cuarto, el conjunto hizo gala de un sonido redondo y una afinaci&oacute;n perfecta en la cuerda, c&aacute;lidas maderas y contundentes metales, sin olvidar la precisi&oacute;n en la percusi&oacute;n y la delicadeza expresiva en el arpa. Preciosos los solos de clarinete y violonchelo en el di&aacute;logo que ambos instrumentos mantienen en el&nbsp;<em>Andante.</em>&nbsp;El p&uacute;blico aplaudi&oacute; larga e intensamente hasta conseguir que Noseda subiese de nuevo al podio para ofrecer una excelsa versi&oacute;n de la Polonesa de la &oacute;pera&nbsp;<em>Yevgu&eacute;ni Onieguin</em>&nbsp;de Chaikovski, prodigio de ajuste, precisi&oacute;n y musicalidad, que cerr&oacute; brillantemente una velada memorable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/exhibicion-musical-london-symphony_1_13011351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Feb 2026 13:03:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Exhibición musical de la London Symphony]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José van Dam, el barítono de Karajan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/jose-dam-baritono-karajan_132_13007768.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d82db140-86a7-49ec-8f4c-63b1401d5179_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137093.jpg" width="1331" height="749" alt="José van Dam, el barítono de Karajan"></p><p class="article-text">
        La noticia de la muerte del bajo-bar&iacute;tono belga Jos&eacute; van Dam a los 85 a&ntilde;os de edad me trae a la memoria su interpretaci&oacute;n de Leporello en el <em>Don Giovanni </em>de Mozart dirigido por Joseph Losey. Es una muy bella pel&iacute;cula, con direcci&oacute;n musical de Lorin Maazel y un reparto estelar, en el que el papel titular es encarnado por Ruggero Raimondi y el de Zerlina por Teresa Berganza. A la puerta de una villa palladiana, Van Dam canta la c&eacute;lebre aria del cat&aacute;logo con las conquistas de su amo, desplegando una interminable lista de papel sobre las escaleras, frente a una sorprendida Donna Elvira, que interpreta Kiri Te Kanawa. Esa pel&iacute;cula, de 1979, contiene una de sus grandes actuaciones, adem&aacute;s de ser muy interesante por la riqueza de las im&aacute;genes. Tambi&eacute;n protagoniz&oacute; <em>El maestro de m&uacute;sica,</em> de 1988, dirigida por Gerard Corbiau, otro film muy interesante, tanto en el aspecto visual como en el sonoro.
    </p><p class="article-text">
        El legado de grabaciones fonogr&aacute;ficas que deja es impresionante, ya que trabaj&oacute; con directores como Solti, Abbado, Muti, Levine, Pappano, Ozawa, Dutoit y Plasson, entre otros. Especial relaci&oacute;n tuvo con Herbert von Karajan, pues se puede considerar que fue su bar&iacute;tono preferido en una larga &eacute;poca, lo que atestiguan algunas extraordinarias grabaciones de los a&ntilde;os setenta y ochenta del pasado siglo. Su entrada cantando (<em>Herr, lehre doch mich&hellip;</em>) (<em>Rev&eacute;lame, pues, Se&ntilde;or</em>&hellip;) es estremecedora en el R&eacute;quiem alem&aacute;n de Brahms con Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, Wiener Singverein y la soprano Gundula Janowitz. La grabaci&oacute;n en im&aacute;genes, dirigida por el propio Karajan, es del Festival de Pascua de Salzburgo de 1978, est&aacute; en DVD publicada por Deutsche Grammophon. Tambi&eacute;n se puede ver y escuchar en el Digital Concert Hall de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Karajan volvi&oacute; a recurrir a Van Dam para otro registro de la misma obra, siete a&ntilde;os despu&eacute;s, en la Musikverein de Viena, en esta ocasi&oacute;n con Kathleen Battle, la Wiener Singverein y la Filarm&oacute;nica de Viena. La direcci&oacute;n del v&iacute;deo, que est&aacute; en Sony, es tambi&eacute;n del propio Karajan, en este caso con Ernst Wild. A mi juicio, Van Dam est&aacute; mejor en la primera, pero no podr&iacute;a decidirme entre Janowitz y Battle.
    </p><p class="article-text">
        Otra grabaci&oacute;n memorable en la que interviene Van Dam es la <em>Novena Sinfon&iacute;a</em> de Beethoven interpretada por la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n en el Concierto de Fin de A&ntilde;o de 1977. El cuarteto vocal, adem&aacute;s del bar&iacute;tono belga, est&aacute; integrado por Anna Tomowa-Sintow, Agnes Baltsa y Ren&eacute; Kollo. En este caso la direcci&oacute;n del v&iacute;deo es de Humphrey Burton y est&aacute; publicado por EuroArts. Tambi&eacute;n se puede ver en el Digital Concert Hall. El (<em>O Freunde, nicht diese T&ouml;ne!</em>) (<em>Oh, amigos, no esas canciones!)</em> de Van Dam, que marca la aparici&oacute;n de la voz humana en la obra, es sencillamente impresionante. Pero no solo lo es la parte en que intervienen las voces. Despu&eacute;s de un en&eacute;rgico primer movimiento con el ligero <em>ritardando</em> del final, habitual en Karajan, el segundo es una exhibici&oacute;n de alegre energ&iacute;a. El director espera con los brazos cruzados que el cuarteto vocal haga su entrada y se siente delante del coro. Tomowa-Sintow viste de negro y Baltsa de blanco. El <em>Adagio molto e cantabile</em> es de una profunda belleza antes de que la apoteosis coral cierre una interpretaci&oacute;n de referencia. 
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas m&aacute;s grabaciones importantes de Van Dam con Karajan, como <em>La Creaci&oacute;n</em> de Haydn o el <em>R&eacute;quiem</em> de Mozart. Muy destacado es el <em>R&eacute;quiem </em>de Verdi, con Tomowa-Sintow, Baltsa y Jos&eacute; Carreras en el cuarteto solista, los coros de la Staatsoper de Viena y de la &Oacute;pera Nacional de Soca y la Filarm&oacute;nica de Viena. Es de 1985 y est&aacute; en Deutsche Grammophon.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente hizo algunos muy destacados papeles wagnerianos, como el titular en <em>El holand&eacute;s errante</em>, en una grabaci&oacute;n con Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n y el Coro de la &Oacute;pera de Viena para EMI de 1984. Pero, sobre todo, es el doliente Amfortas, cantado con sensibilidad y entrega, en un antol&oacute;gico registro de <em>Parsifal</em> que Karajan hizo en 1981 para Deutsche Grammophon con la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n y el coro de la Deutsche Oper. Peter Hofmann es Parsifal; Kurt Moll, Gurnemanz, y Dunja Vezovic, Kundry. El sonido de ese <em>Parsifal </em>es verdaderamente extraordinario. Algunos cr&iacute;ticos contrarios al director de Salzburgo le han reprochado ser demasiado perfecto. Nunca he cre&iacute;do que eso pueda ser considerado un dem&eacute;rito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/jose-dam-baritono-karajan_132_13007768.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 13:34:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José van Dam, el barítono de Karajan]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sokolov por él mismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/sokolov_132_12996120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d9bbdce-4dcf-4dcc-925c-51d4a5000126_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sokolov por él mismo"></p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, un profesional de la m&uacute;sica me pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Te gusta el Mozart de Sokolov?&rdquo;. En la entonaci&oacute;n parec&iacute;a impl&iacute;cita o esperada la respuesta negativa. Yo dije: &ldquo;Me gusta c&oacute;mo toca Sokolov. Es cierto que su Mozart es muy diferente del habitual, pero ocurre lo mismo con cualquier obra que interprete&rdquo;. Este pianista ruso (Leningrado 1950), nacionalizado espa&ntilde;ol, debut&oacute; en el Palau de la M&uacute;sica en 1994. En alguna ocasi&oacute;n, como en 1995 y 2001, toc&oacute; con la Orquestra de Val&egrave;ncia. Despu&eacute;s ya solo en recital, visitas que son anuales desde 2013.
    </p><p class="article-text">
        Sokolov gan&oacute; la medalla de oro del Concurso Chaikoski en 1966, cuando contaba 16 a&ntilde;os. No obstante, pasaron d&eacute;cadas hasta que se convirti&oacute; en referente absoluto del piano. En los &uacute;ltimos tiempos solo toca instalado en la libertad que el recital le permite, Cada a&ntilde;o prepara un programa y lo ofrece en las m&aacute;s importantes salas de concierto del mundo. Su pianismo revela un trabajo minucioso de las obras, con uso del <em>rubato</em> o las din&aacute;micas de forma diferenciada incluso dentro de la misma frase. La precisi&oacute;n en los trinos o los pasajes de agilidad es incomparable. Su manera tan personal de interpretar hace que cualquier compositor suene muy diferente de c&oacute;mo lo tocan otros pianistas.
    </p><p class="article-text">
        El programa que ofreci&oacute; el pasado d&iacute;a 15 inclu&iacute;a la <em>Sonata n&uacute;mero 4</em> de Beethoven y las <em>Seis bagatelas</em> op. 126 del mismo autor en la primera parte, y la monumental <em>Sonata n&ordm; 21</em> de Franz Schubert en la segunda. Un programa de amplias duraciones, al que, como es habitual en &eacute;l, Sokolov a&ntilde;adi&oacute; una larga serie de bises: tres de Chopin, dos de Brahms y uno de Scriabin. Una parte del p&uacute;blico que llenaba la sala no deb&iacute;a ser habitual de los conciertos, ya que hubo alg&uacute;n m&oacute;vil, breve y tenuemente, toses inoportunas y lento y ruidoso pelado de caramelos. Incluso un conato de aplauso tras el <em>Andante sostenuto</em> de la sonata de Schubert, fulminantemente acallado por inmediatos siseos. 
    </p><p class="article-text">
        La primera obra del programa fue escrita por un Beethoven de 26 a&ntilde;os en 1796. El sobrenombre de <em>Gran sonata</em> se debe en este caso al propio compositor, a diferencia de lo que ocurre en otras de sus obras. Es la m&aacute;s larga de la serie de 32, despu&eacute;s de la <em>Hammeklavier,</em> con una duraci&oacute;n en torno a la media hora. <em>El andante con moto</em> inicial fue atacado por Sokolov con aire majestuoso, de forma intensa, pero con un punto de reposada serenidad. En el <em>Largo con gran espressione</em> el pianista puso su estudiada minuciosidad interpretativa al servicio de una p&aacute;gina que revela una profunda introspecci&oacute;n, cargada de suave melancol&iacute;a, en la que son decisivos los silencios, dosificados con esmero. El tercer movimiento, un <em>Scherzo</em> marcado <em>Allegro</em> y el bello <em>Rondo</em> que cierra la obra fueron tocados por Sokolov con virtuoso y alegre optimismo, no exento de un aire so&ntilde;ador en el &uacute;ltimo.
    </p><p class="article-text">
        El p&uacute;blico aplaudi&oacute; al acabar la sonata. Sokolov correspondi&oacute; con un apresurado saludo que parec&iacute;a revelar su deseo de que la interpretaci&oacute;n de las <em>Seis bagatelas</em> op. 126 se hubiese producido sin interrupci&oacute;n. Estas obras breves, correspondientes al &uacute;ltimo periodo compositivo de Beethoven y contempor&aacute;neas de la <em>Novena sinfon&iacute;a,</em> encierran una gran riqueza musical, en contra de lo que su nombre puede sugerir. Sokolov las toc&oacute; con delicada entrega. Bell&iacute;sima en sus manos la n&uacute;mero 4 en si menor.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esta intensa primera parte, por las obras mismas y por la forma de interpretarlas, vino una segunda que lo fue a&uacute;n m&aacute;s. La <em>Sonata n&ordm; 21</em> de Schubert hab&iacute;a sido compuesta en septiembre de 1828 por un compositor de 31 a&ntilde;os, que morir&iacute;a dos meses m&aacute;s tarde a causa de la s&iacute;filis. En marzo del a&ntilde;o anterior Schubert hab&iacute;a formado parte del cortejo f&uacute;nebre de Beethoven. 
    </p><p class="article-text">
        La lectura intensa, precisa, detallista de que Sokolov hizo gala en la primera parte se profundiz&oacute; en la segunda. En el <em>Molto moderato</em> que abre la sonata ya desde el principio el tema inicial respiraba en las manos del pianista una delicada melancol&iacute;a, subrayada por el trino en los graves, que aparece de forma recurrente hasta el final como un oscuro nubarr&oacute;n siniestro. De menor duraci&oacute;n que el ampl&iacute;simo primer tiempo, el segundo, <em>Andante sostenuto,</em> es, en palabras del pianista Alfred Brendel, &ldquo;la m&aacute;s bella de todas las eleg&iacute;as pian&iacute;sticas&rdquo;. Fue este el verdadero coraz&oacute;n no solo de la obra, sino de todo el concierto. Las manos precisas de Sokolov transmitieron con extraordinaria perfecci&oacute;n la profunda tristeza y el vuelo rom&aacute;ntico que posee. Tras un muy bello <em>Scherzo,</em> alguna ligera imprecisi&oacute;n en el <em>Allegro ma non troppo</em> no empa&ntilde;&oacute; una lectura de la &uacute;ltima sonata de Schubert verdaderamente antol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s vino lo que en Sokolov es una habitual tercera parte de los recitales, con obras fuera de programa, en respuesta a los intensos aplausos. Hubo dos mazurkas y una balada de Chopin, una rapsodia y una balada de Brahms, y un preludio de Scriabin. Como es costumbre en el pianista, los bises fueron atacados sin decir una sola palabra para anunciar las obras. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/sokolov_132_12996120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 21:08:09 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[De los paraísos de Mozart a la brisa de Palestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/paraisos-mozart-brisa-palestina_1_12976305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45247d87-1205-41d3-80fc-ee176851f2a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De los paraísos de Mozart a la brisa de Palestina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ensemble Nasmé, liderado por Michael Barenboim, ofrece un variado programa, con el ‘Quinteto Stadler’ de Mozart y música contemporánea palestina, en una Sala Rodrigo del Palau de la Música casi llena de un público entusiasta</p></div><p class="article-text">
        La amplia e interesante oferta del Palau de la M&uacute;sica en su sala sinf&oacute;nica, la Iturbi, se complementa con otra nutrida, variada y de alto nivel en la Rodrigo, de c&aacute;mara, de capacidad algo superior a las 400 personas. Hay cosas tan interesantes como la integral de los cuartetos de cuerda de Shostak&oacute;vich por el Cuarteto Casals, el Concentus Musicus Wien con los&nbsp;<em>Conciertos de Brandemburgo</em>&nbsp;de Bach, o Il Pomo d&rsquo;Oro, entre otras. Esta misma semana, el jueves 12 Capella de Ministrers interpreta una selecci&oacute;n de los&nbsp;<em>Carmina Burana</em>&nbsp;originales, la colecci&oacute;n de poemas medievales cantados, una parte de cuyos textos utiliza Carl Orff en su c&eacute;lebre obra del mismo t&iacute;tulo. El d&iacute;a siguiente, un grupo, en su mayor&iacute;a de profesores de la Orquestra de Val&egrave;ncia, tocar&aacute; el monumental&nbsp;<em>Octeto en fa mayor,</em>&nbsp;D. 803 de Franz Schubert.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende, sin embargo, que, con tan brillante cartel, los programas de mano no incluyan noticia alguna sobre las obras. Esta carencia es m&aacute;s notable en casos como el programa del Ensemble Nasm&eacute;, ya que la pieza de Mozart que se interpret&oacute; es ampliamente conocida por el p&uacute;blico. Menos la de Bottesini, y poco o nada las de Salvador Arnita y Kareem Roustom que abr&iacute;an y cerraban respectivamente el programa.
    </p><p class="article-text">
        Este grupo est&aacute; formado por el violinista Michael Barenboim, que lo dirige, y cinco m&uacute;sicos palestinos, cuyo nombre, Nasm&eacute;, significa&nbsp;<em>brisa</em>&nbsp;en &aacute;rabe. Como la West-Eastern Divan Orchestra, es un s&iacute;mbolo de la colaboraci&oacute;n entre artistas jud&iacute;os y palestinos.
    </p><p class="article-text">
        La sala Rodrigo registraba una entrada pr&oacute;xima al lleno. La primera obra interpretada fue&nbsp;<em>Andante meditativo</em>&nbsp;del compositor palestino Salvador Arnita, ejecutada por un at&iacute;pico quinteto de cuerda con dos violines, viola, violonchelo y contrabajo. De car&aacute;cter sereno, fue tocada con intensa sensibilidad.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente pieza es una de las muchas indiscutibles obras maestras de Mozart. El&nbsp;<em>Quinteto</em>&nbsp;K. 581 est&aacute; escrito para clarinete y cuarteto de cuerda, y es la primera obra de la historia de la m&uacute;sica para esa combinaci&oacute;n instrumental. Tambi&eacute;n una de las tres que Mozart hizo para clarinete solista, con el&nbsp;<em>Tr&iacute;o</em>&nbsp;y el&nbsp;<em>Concierto.</em>&nbsp;Compuesto en 1789, fue dedicado a su amigo y hermano en la masoner&iacute;a, el clarinetista Anton Stadler. Despu&eacute;s de la obra de Arnita, se retir&oacute; la contrabajista Fadwa Qamhia e hizo su aparici&oacute;n el clarinetista Ibrahim Aishahik. Todo el&nbsp;<em>Quinteto </em>fue una exhibici&oacute;n de perfecta afinaci&oacute;n y buen gusto del conjunto en una obra de extraordinaria delicadeza. Aishaikh mostr&oacute; un sonido especialmente c&aacute;lido, con muy bellos graves. Memorable fue el segundo movimiento,&nbsp;<em>Larghetto,</em>&nbsp;en el que el clarinete evoca para&iacute;sos que solo la m&uacute;sica de Mozart sabe desvelar.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte volvi&oacute; el contrabajo y se march&oacute; el clarinete para interpretar el&nbsp;<em>Gran Quintetto</em>&nbsp;de Bottesini. Este compositor italiano del siglo XIX fue un gran virtuoso del contrabajo. Autor de varias &oacute;peras, fue designado por Giuseppe Verdi para dirigir el estreno de su &oacute;pera&nbsp;<em>Aida&nbsp;</em>en El Cairo el 24 de diciembre de 1871. La obra tiene un car&aacute;cter muy diferente a la de Mozart, con un aire rom&aacute;ntico y virtuosista. El ensemble Nasm&eacute; la ejecut&oacute; con intensidad y brillantez. Hubo destacadas intervenciones del contrabajo y muy bello sonido de conjunto, en el que sobresal&iacute;a el del viol&iacute;n de Barenboim.
    </p><p class="article-text">
        Cerr&oacute; el programa&nbsp;<em>Cantos y danzas palestinas</em>&nbsp;del compositor sirio-norteamericano Kareen Roustom, nacido en 1971. Fue la &uacute;nica obra del programa que reuni&oacute; a todos los componentes del grupo, quienes ofrecieron una versi&oacute;n entregada y aut&eacute;nticamente electrizante. En la &uacute;ltima de sus cuatro partes, los m&uacute;sicos de arco colocaron papel de aluminio en los puentes de sus respectivos instrumentos. El resultado sonoro fue brillante y el p&uacute;blico premi&oacute; con intensas ovaciones a los int&eacute;rpretes. Un grupo despleg&oacute; sin abandonar sus localidades una bandera palestina y hubo alg&uacute;n grito a favor de ese pueblo, mientras la contrabajista hab&iacute;a vuelto a escena a saludar con una&nbsp;<em>kufiya</em>&nbsp;al cuello. El grupo correspondi&oacute; al entusiasmo del p&uacute;blico interpretando&nbsp;<em>Allegretto Pastorale</em>&nbsp;de Salvador Arnita.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/paraisos-mozart-brisa-palestina_1_12976305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 16:58:27 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un grito musical contra el genocidio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/grito-musical-genocidio_132_12971682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e468973a-b7d2-480f-90f3-1d826abb4f70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un grito musical contra el genocidio"></p><p class="article-text">
        El Ensemble Nasm&eacute; est&aacute; integrado por cinco m&uacute;sicos palestinos y el violinista Michael Barenboim (Par&iacute;s, 1985), de brillante carrera internacional e hijo de la pianista rusa Elena Bashkirova y del tambi&eacute;n pianista y director argentino-israel&iacute; Daniel Barenboim. Este grupo toca este domingo 8 de febrero en el Palau de la M&uacute;sica de Valencia, dentro del ciclo de m&uacute;sica de c&aacute;mara. Su presencia, entre otros muchos grandes artistas y programas de inter&eacute;s, tiene la especial significaci&oacute;n de que se enmarca en las iniciativas de colaboraci&oacute;n entre m&uacute;sicos palestinos y jud&iacute;os. Es el caso, tambi&eacute;n de la c&eacute;lebre West-Eastern Divan Orchestra, creada en 1999 por Daniel Barenboim y el escritor norteamericano de origen palestino Edward Said, de la que Michael Barenboim es concertino.
    </p><p class="article-text">
        La palabra&nbsp;<em>nasm&eacute;,&nbsp;</em>que da nombre al grupo, significa&nbsp;<em>brisa</em>&nbsp;en &aacute;rabe. Forma parte del colectivo de m&uacute;sicos Make Freedom Ring, que organiza conciertos ben&eacute;ficos en favor de Palestina. Adem&aacute;s de Michael Barenboim, como violinista y director, integran el conjunto Fadwa Qamhia (contrabajo), Hisham Khouri (viol&iacute;n), Katia Abdel Kader (viola), Genwa Kazen (violonchelo) e Ibrahim Alshaikh (clarinete). El programa incluye el delicioso&nbsp;<em>Quinteto con clarinete</em>&nbsp;en la mayor, K. 581, de Mozart, una de las obras m&aacute;s c&eacute;lebres escritas para este instrumento, precedido en la primera parte de&nbsp;<em>Andante meditativo,</em>&nbsp;para cuerdas, del palestino Salvador Arnita. Abre la segunda el&nbsp;<em>Quinteto para cuerdas n&ordm; 1,</em>&nbsp;en do menor, op. 99, de Bottesini, y concluye con&nbsp;<em>Cantos y danzas palestinas,</em>&nbsp;para cuarteto de cuerda y clarinete, de Kareem Roustom.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fadwa Qamhia.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Michael Barenboim es uno de los m&aacute;ximos exponentes de la actitud cr&iacute;tica de destacadas personas jud&iacute;as con la pol&iacute;tica del Gobierno israel&iacute; hacia el pueblo palestino. &ldquo;El genocidio de Israel es un intento de borrar el pasado, el presente y el futuro de los palestinos&rdquo;, dec&iacute;a el pasado mes de noviembre en unas declaraciones a este diario. No dudaba en utilizar el t&eacute;rmino &ldquo;genocidio&rdquo;, que la derecha espa&ntilde;ola es reticente a emplear. Adem&aacute;s, destacaba que&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;la destrucci&oacute;n sistem&aacute;tica de universidades, escuelas, bibliotecas&nbsp;o archivos es una clara se&ntilde;al de que se quiere borrar una cultura y a su pueblo, adem&aacute;s de lo que vemos en las noticias: infligir deliberadamente condiciones de vida calculadas para provocar la destrucci&oacute;n f&iacute;sica de los palestinos&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El violinista reside en Alemania, donde la sombra del Holocausto favorece que las instituciones sean remisas a criticar la pol&iacute;tica de exterminio que lleva a cabo Netanyahu contra el pueblo palestino, con bombardeos que se producen incluso cuando est&aacute; vigente el supuesto alto el fuego. &ldquo;Vivo en Alemania, un Estado profundamente c&oacute;mplice del genocidio de Israel contra los palestinos. Es esencial que las personas que tienen la posibilidad de pronunciarse de forma clara en contra de esta complicidad lo hagan&rdquo;, dice valientemente Michael Barenboim.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La orquesta West-Eastern Divan tiene previsto actuar el pr&oacute;ximo d&iacute;a 14 en Madrid, dentro del ciclo de Iberm&uacute;sica, en un concierto que ser&aacute; dirigido por Zubin Mehta, y continuar&aacute; la gira en Barcelona, Italia y Austria. El director indio, que fue titular de la Filarm&oacute;nica de Israel entre 1981 y 2020, tambi&eacute;n ha mostrado su actitud contraria a la pol&iacute;tica de agresi&oacute;n contra los palestinos que practica Netanyahu cancelando todos los compromisos que ten&iacute;a en Israel. Mehta, tradicional amigo de ese pa&iacute;s, ha llegado a expresar p&uacute;blicamente su deseo de que el primer ministro israel&iacute; sea derrotado en las pr&oacute;ximas elecciones.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El nombre Nasm&eacute; fue idea de la contrabajista Fadwa Qamhia, quien ha manifestado que quiere representar el propio aliento de los componentes del grupo, la prueba de que existen, respiran y se esfuerzan. Hay mucha y gran m&uacute;sica en el concierto del Ensemble Nasm&eacute;, una brisa que se convierte en un grito contra el genocidio.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/grito-musical-genocidio_132_12971682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 13:53:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un grito musical contra el genocidio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los caballos del mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/caballos-mal_132_12928675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50ece6ec-61bf-48bb-a486-404ea0a914c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los caballos del mal"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Ni el ruido de las cacerolas ni el de otros aceros puede interrumpir el desarrollo de la democracia en este pa&iacute;s&rdquo;. Era el 3 de octubre de 1982; hablaba el alcalde de Val&egrave;ncia, Ricard P&eacute;rez Casado, en la inauguraci&oacute;n de la Mostra de Cinema Mediterrani. El 23 de febrero del a&ntilde;o anterior los tanques de la base militar de B&eacute;tera hab&iacute;an ocupado la ciudad por orden del capit&aacute;n general Jaime Milans de Bosch, como parte de la intentona golpista que incluy&oacute; la toma del Congreso de los Diputados por el entonces teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero. La Mostra de 1982 proyectaba por primera vez en Espa&ntilde;a la versi&oacute;n &iacute;ntegra de&nbsp;<em>Riso amaro (Arroz amargo),</em>&nbsp;de 1948, dirigida por Giuseppe de Santis y protagonizada por Silvana Mangano, ya que la &uacute;nica que se hab&iacute;a visto en Espa&ntilde;a hasta entonces estaba mutilada por la censura franquista. &ldquo;Una y otra vez&rdquo;, dijo, &ldquo;parece que los caballos del mal se empe&ntilde;en en cabalgar por los caminos de este pa&iacute;s. Pero la Mostra es una vez m&aacute;s el marco de referencia de pueblos de distintas hablas en libertad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Impresionado por la muerte de P&eacute;rez Casado, recuerdo que lo conoc&iacute; el 24 de febrero de 1981. Yo hab&iacute;a llegado a Valencia el d&iacute;a anterior para hacerme cargo de la delegaci&oacute;n del diario&nbsp;<em>El Pa&iacute;s.</em>&nbsp;Viv&iacute; la noche del golpe con grandes dificultades para comunicar con la redacci&oacute;n en Madrid por el colapso de las l&iacute;neas telef&oacute;nicas. A la ma&ntilde;ana siguiente me dirig&iacute; a la Capitan&iacute;a General y ped&iacute; una entrevista con Milans del Bosch que no me concedi&oacute;, como parec&iacute;a previsible. Fui entonces al ayuntamiento, donde me recibi&oacute; el teniente de alcalde Vicent Garc&eacute;s, quien me facilit&oacute; el acceso al alcalde. Conserv&eacute; las declaraciones que me hizo en una cinta de&nbsp;<em>cassette,</em>&nbsp;que le regal&eacute; en 2017.
    </p><p class="article-text">
        Ricard P&eacute;rez Casado hab&iacute;a llegado de forma accidentada a la alcald&iacute;a, tras la patada pol&iacute;tica de la direcci&oacute;n del PSPV-PSOE, encabezada por Joan Lerma, a su antecesor, Fernando Mart&iacute;nez Castellano, en puridad el primer alcalde democr&aacute;tico de Valencia tras la dictadura. Como recuerda Jos&eacute; Manuel Alca&ntilde;iz, en un excelente y muy documentado art&iacute;culo publicado en este diario, cinco d&iacute;as despu&eacute;s el nuevo alcalde sufri&oacute; las agresiones e insultos de algunos energ&uacute;menos durante la Procesi&oacute;n C&iacute;vica del Nou d&rsquo;Octubre. Eran los grupos anticatalanistas de lo que se dio en llamar&nbsp;<em>Bunker Barraqueta,</em>&nbsp;que agitaban la vida p&uacute;blica animados por una UCD que acab&oacute; siendo barrida en las elecciones de 1982.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;an las 4.30 o las 5.00 de la madrugada del 9 de septiembre de 1983. Me despert&oacute; el timbre del tel&eacute;fono. &ldquo;Est&aacute;n quitando el caballo&rdquo;. Era la voz de Joan &Aacute;lvarez, jefe de prensa de P&eacute;rez Casado. Aunque con notable retraso, la retirada de la estatua ecuestre del dictador Francisco Franco, obra de Jos&eacute; Capuz, daba cumplimiento a un acuerdo un&aacute;nime de la corporaci&oacute;n municipal de 27 de abril de 1979, que decid&iacute;a &ldquo;la retirada de la v&iacute;a p&uacute;blica de los s&iacute;mbolos y figuras de la etapa no democr&aacute;tica&rdquo;. Quiz&aacute;s cuando P&eacute;rez Casado se refer&iacute;a a &ldquo;los caballos del mal&rdquo; en la inauguraci&oacute;n de la Mostra de 1982 inclu&iacute;a el que a&uacute;n entonces presid&iacute;a la que se llamaba plaza del Pa&iacute;s Valenciano. El monumento a Franco se hab&iacute;a convertido en objeto de culto de grupos ultraderechistas, que peri&oacute;dicamente colocaban flores en su pedestal y hab&iacute;an situado una bandera de Espa&ntilde;a en la mano derecha de la efigie del dictador, que iban renovando.
    </p><p class="article-text">
        La retirada de la escultura fue accidentada, dur&oacute; 11 horas y acab&oacute; siendo ejecutada por un grupo de militantes de izquierda, despu&eacute;s de que renunciaran los trabajadores municipales, ante las agresiones de los ultraderechistas, que fueron toleradas por la polic&iacute;a. P&eacute;rez Casado recibi&oacute; cr&iacute;ticas por la operaci&oacute;n. Incluso se dijo que perdi&oacute; la opci&oacute;n a ser nombrado ministro por Felipe Gonz&aacute;lez, entonces presidente del Gobierno. En cualquier caso, pese a las dificultades, las resistencias y las oposiciones, no se pod&iacute;a permitir que la efigie del dictador siguiera presidiendo la principal plaza de Valencia.
    </p><p class="article-text">
        Todo el mundo alaba ahora las grandes iniciativas de P&eacute;rez Casado que han conformado la Valencia actual, como el Jard&iacute; del T&uacute;ria, el plan del Saler, la recuperaci&oacute;n del centro hist&oacute;rico o el Palau de la M&uacute;sica, para el que cedi&oacute; los terrenos y cuya gesti&oacute;n asumi&oacute;. En aquel momento no fue tan f&aacute;cil. Y no solo por las cr&iacute;ticas de la oposici&oacute;n, sino tambi&eacute;n por las de sus propios compa&ntilde;eros de partido, dentro y fuera del ayuntamiento. Ya en octubre de 1983 amenazaba con dimitir por discrepancias con el sector de su grupo m&aacute;s af&iacute;n al presidente de la Generalitat y secretario del PSPV, Joan Lerma. Estas tensiones fueron continuas y precipitaron su dimisi&oacute;n el 30 de diciembre de 1988. &Eacute;l mismo insist&iacute;a m&aacute;s de 10 a&ntilde;os despu&eacute;s en que no pod&iacute;a &ldquo;hacer cumplir y defender los acuerdos del pleno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ricard ten&iacute;a un acusado esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, sentido del humor y tendencia a la fina iron&iacute;a, adem&aacute;s de un alto nivel cultural. Todo ello proporcionaba atractivo a su figura, pero casaba mal con el talante y nivel de muchos de sus compa&ntilde;eros de partido y de grupo, que, por decirlo finamente, no compart&iacute;an ninguna de estas virtudes. Por fortuna sus proyectos gozan hoy de amplio reconocimiento. Su recuerdo invita a no bajar la guardia frente a los caballos del mal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/caballos-mal_132_12928675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 18:07:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los caballos del mal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tormentas sinfónicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/tormentas-sinfonicas_1_12915740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/849db6d2-4dde-497b-aa5e-1d2de91908d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tormentas sinfónicas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Palau de la Música celebra con ovaciones el estreno mundial del concierto para timbales ‘Storm of Strikes’ de Óscar Navarro, con Javier Eguillor y la Orquestra de València dirigida por Alexander Liebreich</p></div><p class="article-text">
        El Palau de la M&uacute;sica presentaba un lleno completo, indicativo de la expectaci&oacute;n levantada por el estreno absoluto de&nbsp;<em>Storm of Strikes,</em>&nbsp;concierto para timbales y orquesta escrito por &Oacute;scar Navarro (Novelda, 1981) para Javier Eguillor por encargo del Palau de la M&uacute;sica.&nbsp;<em>Tormenta de ataques</em>&nbsp;o&nbsp;<em>Tormenta de golpes</em>&nbsp;ser&iacute;a la traducci&oacute;n del t&iacute;tulo, que alude a la forma de tocar la percusi&oacute;n. Eguillor, nacido en Xixona, es&nbsp;timbal solista de la Orquesta de Valencia desde 2002 y ha estudiado, entre otros, con el que fue timbalero solista de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n Rainer Seegers. Trabaja habitualmente con directores como Esa-Pekka Salonen y Gustavo Dudamel. Pese a lo poco frecuente que es ver a un timbalero en el lugar del solista, junto al director de orquesta, Eguillor est&aacute; habituado a ocuparlo. En 2025 toc&oacute; con la Orquesta Radiotelevisi&oacute;n Espa&ntilde;ola, dirigida por Nuno Coelho, el&nbsp;<em>Concierto para timbales y orquesta Raise the Roof</em>&nbsp;de Michael Daugherty. Tambi&eacute;n ha interpretado como solista obras de Andr&eacute; Jolivet, Philip Glass y Pacho Flores.
    </p><p class="article-text">
        La obra de Navarro est&aacute; escrita para dos conjuntos de timbales, uno barroco de tres con membranas de piel, y otro sinf&oacute;nico de cinco con parches artificiales. La orquesta presentaba una cuerda nutrida, maderas simples con flaut&iacute;n, cuatro trompas, tres trompetas, otros tantos trombones, tuba, variada percusi&oacute;n, piano y arpa. Con ser muy rica y virtuosa la escritura para el solista, la orquesta tiene un papel importante.
    </p><p class="article-text">
        Se inicia la obra con un fragmento de inspiraci&oacute;n barroca y protagonismo de los metales, antes de que el solista haga su entrada para situarse en los timbales barrocos, que toca con baquetas de madera. Posteriormente hay un cambio con ritmos que recuerdan a Gershwin y Bernstein. El solista se ha situado en el juego de cinco timbales modernos. Un pasaje arabesco de gran intensidad acaba desembocando en un mambo con el que se cierra la obra. El solista explota todas las posibilidades de sus instrumentos, con muy diversos tipos de ataque, como el&nbsp;<em>glissando,&nbsp;</em>golpear las membranas con las manos o con la parte inferior de las baquetas. La obra re&uacute;ne variedad r&iacute;tmica y t&iacute;mbrica, y evita que decaiga el inter&eacute;s con un intenso di&aacute;logo entre timbalero y orquesta. Navarro demuestra con ella que la complejidad, la innovaci&oacute;n y la calidad en la composici&oacute;n no tienen por qu&eacute; estar re&ntilde;idas con la amenidad y la comunicaci&oacute;n con el p&uacute;blico. Este premi&oacute; el trabajo de Eguillor y la orquesta, dirigida con acierto por Alexander Liebreich, con una cerrada ovaci&oacute;n. Acompa&ntilde;ado de nuevo por la orquesta, el timbalero ofreci&oacute; como bis&nbsp;<em>Gua-Guan-Co</em>&nbsp;de Daugherty, que tambi&eacute;n recibi&oacute; calurosos aplausos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se inici&oacute; el descanso hab&iacute;a transcurrido algo menos de media hora desde el inicio del concierto. Al inicio, una voz hab&iacute;a comunicado por megafon&iacute;a que el descanso se producir&iacute;a despu&eacute;s de la primera obra del programa, con las dos sinfon&iacute;as de Mozart anunciadas en la segunda parte. En realidad, era la segunda vez que se cambiaba el programa, ya que en la programaci&oacute;n general se hab&iacute;a anunciado la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a 25</em>&nbsp;de Mozart abriendo el programa y la 40 despu&eacute;s del concierto de timbales. El programa de mano situaba el concierto en primer lugar, pero con el descanso entre las dos sinfon&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda parte se inici&oacute; con la interpretaci&oacute;n de la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 25</em>&nbsp;en sol menor, seguida de la 40 en la misma tonalidad. Hay que agradecer al titular de la Orquestra de Valencia que incluya el interesante repertorio del clasicismo, contra la tendencia de muchos directores a evitarlo, en favor de obras m&aacute;s efectistas de gran orquesta.
    </p><p class="article-text">
        Quince a&ntilde;os separan la composici&oacute;n de estas dos obras, la primera de 1773, cuando Mozart contaba 17 a&ntilde;os, y la segunda de 1788, como la 39 y la 41, las tres &uacute;ltimas sinfon&iacute;as que escribi&oacute;. El nexo de uni&oacute;n entre ambas es la tonalidad de sol menor, y la primera de las dos presenta innovaciones, como las cuatro trompas que incluye o las s&iacute;ncopas seguidas en las cuerdas en el primer movimiento. Est&aacute; influida por el movimiento&nbsp;<em>Sturm und Drang (Tormenta e impulso),</em>&nbsp;como algunas de las sinfon&iacute;as de Haydn. Una tormenta muy diferente de la escuchada en la primera parte. En cuanto a la segunda, con su car&aacute;cter sombr&iacute;o y melanc&oacute;lico, de tintes prerrom&aacute;nticos, es la m&aacute;s c&eacute;lebre de las sinfon&iacute;as de Mozart. Un impertinente timbre de un m&oacute;vil hizo que el director abandonase el podio cuando estaba a punto de iniciar el&nbsp;<em>Molto allegro</em>&nbsp;que abre la 40 y esperase antes de asegurarse que no hab&iacute;a m&aacute;s llamadas.
    </p><p class="article-text">
        Liebreich ofreci&oacute; versiones en&eacute;rgicas y animadas, quiz&aacute;s algo faltas de flexibilidad, especialmente en la primera de las dos obras, con su agitado primer movimiento y su so&ntilde;ador&nbsp;<em>Andante.</em>&nbsp;La orquesta las interpret&oacute; con ajuste y muy bello sonido, que fue premiado por las ovaciones del p&uacute;blico que llenaba la sala.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/tormentas-sinfonicas_1_12915740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 18:43:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tormentas sinfónicas]]></media:title>
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