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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Muñoz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel-munoz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Muñoz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un día sombrío amanece para los dioses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/dia-sombrio-amanece-dioses_132_13136838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb2f82a2-013c-4948-b54c-6dc1672622d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un día sombrío amanece para los dioses"></p><p class="article-text">
        La diosa Erda surge de la tierra, a la que representa. El dios Wotan se encuentra en agria discusi&oacute;n con los gigantes Fafner y Fasolt, quienes tienen prisionera a Freia, suministradora de la eterna juventud a los dioses. Solo la soltar&aacute;n si Wotan entrega el anillo que rob&oacute; al nibelungo Alberich. Este objeto m&aacute;gico confiere el poder absoluto a quien lo posee, siempre que renuncie al amor. Es&nbsp;<em>El oro del Rin,&nbsp;</em>de Richard Wagner, que la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n ofrece en directo a trav&eacute;s de su web&nbsp;<em>Digital Concert Hall.</em>&nbsp;Dirige su titular, Kirill Petrenko, con un elenco vocal de impresionante nivel, en el que el bajo-bar&iacute;tono Christian Gerhaher debuta como un expresivo Wotan.
    </p><p class="article-text">
        No vemos f&iacute;sicamente a Erda salir de la tierra entre brumas porque se trata de una versi&oacute;n de concierto. S&iacute; vemos a quien la encarna, la contralto norteamericana Jasmin White, de poderosa presencia esc&eacute;nica, pedir a Wotan que ceda con una voz de singular y oscura profundidad: &ldquo;Escapa a la maldici&oacute;n del anillo&rdquo;, ordena Erda. &ldquo;Todo lo que es acaba&rdquo;, recuerda la diosa sabia, y concluye: &ldquo;Un d&iacute;a sombr&iacute;o amanece para los dioses. &iexcl;Te lo aconsejo: evita el anillo!&rdquo; Erda solo tiene dos apariciones en las cuatro obras que integran&nbsp;<em>El anillo del nibelungo.</em>&nbsp;La primera es en la cuarta escena de&nbsp;<em>El oro del Rin. </em>La segunda, en la primera del tercer acto de&nbsp;<em>Siegfried.</em>&nbsp;En la interpretaci&oacute;n de Berl&iacute;n, Jasmine White deslumbr&oacute; con su carnosa voz de contralto y su impresionante interpretaci&oacute;n. En ocasiones este personaje es encarnado por mezzosopranos, menos adecuadas para un papel cuya profundidad requiere una verdadera contralto. La cantante norteamericana naci&oacute; en 1993 y pertenece a la Naci&oacute;n Cheroqui, el colectivo ind&iacute;gena m&aacute;s numeroso de los Estados Unidos. Gan&oacute; en 2023 el primer premio del concurso Reina Sonia de Noruega, y el segundo en el Reina Elisabeth de Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        La Erda de White es uno de los grandes alicientes de la interpretaci&oacute;n de Petrenko con la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, que se ofreci&oacute; en directo el viernes 11 de abril y grabado al d&iacute;a siguiente. No el &uacute;nico, ya que las voces eran todas impresionantes. Ya he destacado el Wotan de Gerhaher, pero tambi&eacute;n fueron espl&eacute;ndidos el Loge de Benton Ryan, el Fafner de Patrick Guetti, el Alberich de Leigh Melrose, la muy expresiva Fricka de Catriona Morison, la Freia de Sarah Brady y el resto de los cantantes. La orquesta brill&oacute; muy alto, con excelente sonido en la cuerda y contundentes metales, bajo la batuta experta y minuciosa de Petrenko. La grabaci&oacute;n, como es habitual en la web de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, estar&aacute; disponible en unos d&iacute;as y recomiendo a quienes est&eacute;n abonados que no se la pierdan.
    </p><p class="article-text">
        La misma orquesta, director y reparto hab&iacute;an ofrecido antes tres representaciones en el Festival de Pascua de Salzburgo, en este caso con direcci&oacute;n esc&eacute;nica de Kirill Serebrennikov. Adem&aacute;s, Petrenko conoce a fondo la <em>Tetralog&iacute;a&nbsp;</em>de Wagner, que ya dirigi&oacute; en la Bayerische Staatsoper de M&uacute;nich, de la que fue titular, y en el emblem&aacute;tico Festival de Bayreuth. Probablemente el que acaba de interpretar en Berl&iacute;n es el primer elemento de una nueva<em>&nbsp;Tetralog&iacute;a</em>&nbsp;en versi&oacute;n de concierto en temporadas sucesivas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se habla mucho de crisis de p&uacute;blico en la m&uacute;sica cl&aacute;sica y la &oacute;pera, lo cierto es que vivimos una &eacute;poca en que se representan m&aacute;s obras de Wagner que nunca. El nuevo titular del Liceu de Barcelona, Jonathan Nott, ya ha anunciado que har&aacute; un Anillo por entregas en las cuatro pr&oacute;ximas temporadas. No es f&aacute;cil hacer Wagner, porque requiere gran orquesta y muy especiales voces. Pero su atractivo procede del inter&eacute;s de su m&uacute;sica y de la modernidad de su contenido. La <em>Tetralog&iacute;a</em>&nbsp;no es una simple historia mitol&oacute;gica. Wagner utiliz&oacute; elementos mitol&oacute;gicos y legendarios para construir una narraci&oacute;n sobre la ambici&oacute;n, el dominio y el poder. George Bernard Shaw vio en ella una descripci&oacute;n socialista de la lucha de clases. En esa l&iacute;nea est&aacute; la c&eacute;lebre producci&oacute;n de Patrice Ch&eacute;reau, estrenada en 1975 en Bayreuth con direcci&oacute;n musical de Pierre Boulez y que ha inspirado otras posteriores. En cualquier caso, como dice Bryan Magee, &ldquo;su tema central es la naturaleza esencialmente diab&oacute;lica del poder, que resulta destructora para todos aquellos que lo ejercen porque atrofia su vida emocional y los incapacita para amar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/dia-sombrio-amanece-dioses_132_13136838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 12:18:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un día sombrío amanece para los dioses]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Evocación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/evocacion_132_13068729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0b65f9c-674e-4790-919a-eabff66f00d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Evocación"></p><p class="article-text">
        He o&iacute;do con sorpresa a algunas personas muy aficionadas a la m&uacute;sica manifestar que no sienten ning&uacute;n inter&eacute;s hacia determinadas obras: por ejemplo, las muy c&eacute;lebres&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Una noche en el Monte Pelado&nbsp;</em>de Modest M&uacute;sorgski. Es verdad que son muy estimadas por el gran p&uacute;blico. Y cuando digo el gran p&uacute;blico me refiero a la&nbsp;<em>inmensa minor&iacute;a,</em>&nbsp;por parafrasear a Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, que acude a los conciertos de la m&uacute;sica mal llamada cl&aacute;sica. Pero la popularidad de las obras nunca me ha parecido un dem&eacute;rito. Grand&iacute;simos compositores, como Bach, Beethoven, Mahler o Chaikovski tienen obras que gozan de enorme aceptaci&oacute;n y nadie pone en duda por ello su inter&eacute;s o calidad.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que una parte de los mel&oacute;manos desprecia las composiciones descriptivas en favor de obras abstractas, que parecen apelar m&aacute;s a los sentimientos del oyente que a la figuraci&oacute;n, narraci&oacute;n o evocaci&oacute;n de objetos o ideas extramusicales. Me refiero a las sinfon&iacute;as de Brahms o Beethoven, por ejemplo. Parece que un sector del p&uacute;blico considera la m&uacute;sica descriptiva o program&aacute;tica como algo de segundo nivel. A mi juicio se equivoca. La m&uacute;sica descriptiva tiene una grand&iacute;sima tradici&oacute;n. Un caso especialmente notorio son los cuatro conciertos para viol&iacute;n, cuerdas y bajo continuo que Vivaldi agrup&oacute; bajo el t&iacute;tulo de&nbsp;<em>Las cuatro estaciones.&nbsp;</em>Y tambi&eacute;n lo son<em>&nbsp;Scheherezade </em>de Rmiski-K&oacute;rsakov, la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a fant&aacute;stica</em>&nbsp;de Berlioz o cualquiera de los poemas sinf&oacute;nicos de Liszt o Strauss. Sin olvidar la extraordinaria&nbsp;<em>Isla de los Muertos</em>&nbsp;de Rachmaninoff. Son obras que cuentan historias, por as&iacute; decir. Y en el campo de la literatura pian&iacute;stica, cabe recordar las composiciones de Debussy y Ravel.&nbsp;<em>Gaspard de la nuit,</em>&nbsp;cumbre de la m&uacute;sica para piano, es una obra claramente program&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo desprecio sufren algunas obras por el hecho de tener ra&iacute;ces folkl&oacute;ricas. Ser&iacute;a el caso de las&nbsp;<em>Danzas h&uacute;ngaras</em>de Brahms o las&nbsp;<em>Eslavas</em>&nbsp;de Dvor&aacute;k, las composiciones de Falla, la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a espa&ntilde;ola</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Lalo</em>&nbsp;o la monumental&nbsp;<em>Suite Iberia</em>&nbsp;de Alb&eacute;niz, de cuyo primer n&uacute;mero tomo prestado el titular.
    </p><p class="article-text">
        Viene todo esto a prop&oacute;sito del concierto que dio el pasado 27 de febrero en el Palau de la M&uacute;sica de Valencia la Filarm&oacute;nica Eslovaca, dirigida por su titular, el ruso Daniel Raiskin (Leningrado, 1970). Ofreci&oacute;&nbsp;<em>Una noche en el Monte Pelado&nbsp;</em>y&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n,&nbsp;</em>adem&aacute;s del tambi&eacute;n muy c&eacute;lebre, popular, y quiz&aacute;s minusvalorado por ello,&nbsp;<em>Concierto para viol&iacute;n y orquesta</em>&nbsp;de Aram Khachaturi&aacute;n. La solista fue la violinista moldava Alexandra Conunova (1988), que debutaba en Valencia y mostr&oacute; una t&eacute;cnica deslumbrante.
    </p><p class="article-text">
        El programa estaba formado por obras program&aacute;ticas o de ra&iacute;z folkl&oacute;rica. Todas ellas de alt&iacute;simo nivel musical.&nbsp;<em>Una noche en el</em>&nbsp;<em>Monte Pelado,</em>&nbsp;con la magistral revisi&oacute;n de Rimski-K&oacute;rsakov, es una obra de un gran impacto musical y la Filarm&oacute;nica Eslovaca la interpret&oacute; con entrega y pasi&oacute;n, quiz&aacute;s algo carente de finura. En las muy documentadas notas al programa Joaqu&iacute;n Guzm&aacute;n recordaba que esta composici&oacute;n fue utilizada en la c&eacute;lebre pel&iacute;cula&nbsp;<em>Fantas&iacute;a</em>&nbsp;de Walt Disney (1940). Una l&aacute;stima que la versi&oacute;n valenciana de las notas incluyera un macarr&oacute;nico &ldquo;rescolds&rdquo; al traducir &ldquo;rescoldos&rdquo; o un &ldquo;reescriv&iacute;&rdquo; (en lugar de &ldquo;reescrigu&eacute;&rdquo;) al traducir &ldquo;reescribi&oacute;&rdquo;. Tampoco las fechas de nacimiento y muerte que figuraban bajo el nombre de Maurice Ravel eran las correctas.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, Conunova, que toca un Giovanni Battista Guadagnini de 1785, inpresion&oacute; con una lectura intensa, muy musical y de gran exhibici&oacute;n t&eacute;cnica del concierto del compositor de origen armenio Khachaturi&aacute;n, obra clave del repertorio violin&iacute;stico, con manifiesta inspiraci&oacute;n en el folklore armenio. Fue estrenado en 1940 por su dedicatario, el gran violinista ucraniano David Oistrakh. Conunova respondi&oacute; a los intensos aplausos anunciando en perfecto espa&ntilde;ol una fantas&iacute;a para viol&iacute;n solo sobre el pasodoble&nbsp;<em>El fallero,</em>&nbsp;de Jos&eacute; Serrano, que fue aclamada por el p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        La genial orquestaci&oacute;n realizada por Maurice Ravel de&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n</em>&nbsp;en 1922 fue ofrecida en la segunda parte en una interpretaci&oacute;n brillante, con alguna peque&ntilde;a imperfecci&oacute;n en las trompas y en la tuba, protagonista en el fragmento titulado&nbsp;<em>Bydlo.</em>&nbsp;Esta versi&oacute;n orquestal, muy frecuentada por las orquestas sinf&oacute;nicas, es una de las m&aacute;s c&eacute;lebres obras de Ravel, junto con el&nbsp;<em>Bolero,</em>&nbsp;obra de ra&iacute;z popular y probablemente considerada menor por algunos, pese a su magistral exhibici&oacute;n del uso de los instrumentos. Una encendida interpretaci&oacute;n de la&nbsp;<em>Danza eslava n.&ordf; 8</em>&nbsp;de Dvor&aacute;k, anunciada tambi&eacute;n en espa&ntilde;ol por Raiskin, cerr&oacute; un espl&eacute;ndido programa de obras descriptivas y populares. Como dijo Jos&eacute; Luis T&eacute;llez, no solo de Brahms vive el hombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/evocacion_132_13068729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 16:24:48 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Un ‘Giulio Cesare’ antológico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/giulio-cesare-antologico_132_13056553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06631bcc-bbd3-425e-972d-bd4613f29c09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un ‘Giulio Cesare’ antológico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marc Minkovski ofrece una lectura de referencia de la ópera de Handel, con actuaciones estelares de Marina Monzó y Arey Nussbaum Cohen en los papeles principales y una espléndida Orquestra de la Comunitat Valenciana </p></div><p class="article-text">
        El director de orquesta franc&eacute;s Marc Minkowski (Par&iacute;s, 1962), fundador de Les Musiciens du Louvre y bien conocido del p&uacute;blico valenciano, dirige estos d&iacute;as en el Palau de les Arts <em>Giulio Cesare in Egitto. </em>Se trata de la 11.&ordf; &oacute;pera italiana del cat&aacute;logo de Handel, que lleg&oacute; a componer un total de 36, y procede de la tragedia de Corneille <em>La mort de Pomp&eacute;e.</em> Minkowski ya hab&iacute;a dirigido en Les Arts <em>Les contes d&rsquo;Hoffmann</em> de Offenbach en 2022, con gran &eacute;xito, y ha visitado al menos en ocho ocasiones el Palau de la M&uacute;sica. Tiene una grabaci&oacute;n extraordinaria del <em>Giulio Cesare </em>de Handel en el sello Deutsche Grammophon (2003), con Les Musiciens du Louvre y Marjana Mijanovic, Magdalena Kozena y Anne Sofie von Otter en los papeles principales.
    </p><p class="article-text">
        Este <em>Giulio Cesare </em>se complementa con <em>Orlando,</em> tambi&eacute;n de Handel, que ofrecer&aacute; Minkowski en versi&oacute;n de concierto y con sus Musiciens du Louvre, que utilizan instrumentos originales, el pr&oacute;ximo d&iacute;a 22 en Les Arts. En el caso de <em>Giulio Cesare</em> tocaba la Orquestra de la Comunitat Valenciana, si bien Minkowski la condujo con articulaci&oacute;n y expresi&oacute;n historicistas, en una interpretaci&oacute;n flexible e inspirada. Los m&uacute;sicos estaban situados en el foso, pero en una plataforma m&aacute;s alta de lo habitual, lo que permit&iacute;a una mayor presencia sonora en la sala. Se escuch&oacute; verdaderamente impresionante durante las tres horas y cuarenta minutos de la sesi&oacute;n, con extraordinaria afinaci&oacute;n y muy bello sonido en todas las secciones. Magn&iacute;ficos los solos de trompa (Jorge Monte) en el aria de Cesare <em>Va tacito e nascosto,</em> del acto I, y de viol&iacute;n (St&eacute;phane Rougier) en <em>Se in fiorito ameno prato,</em> del acto II, tambi&eacute;n de Cesare. Con un elenco vocal magn&iacute;fico en su conjunto y una orquesta en estado de gracia, Minkowski fue el gran triunfador de la velada y recibi&oacute; largas y entusiasmadas ovaciones.
    </p><p class="article-text">
        La producci&oacute;n esc&eacute;nica, de la &Oacute;pera de Colonia, est&aacute; dirigida por Vincent Broussard, con escenograf&iacute;a de Frank Philipp Schl&ouml;ssmann, vestuario de Christian Lacroix y v&iacute;deo de Nicolas Hurtevent. Utiliza profusamente las proyecciones de fondo y distribuye los espacios en encuadres negros m&oacute;viles ribeteados de finas l&iacute;neas luminosas, que ofrecieron una efectiva narraci&oacute;n. El vestuario combinaba atuendos de siglo XVIII con otros actuales. La irrupci&oacute;n de instrumentistas y cantantes en el patio de butacas en el segundo acto contribuy&oacute; a amenizar la acci&oacute;n de manera decisiva, especialmente durante el aria <em>Se in fiorito ameno prato,</em> con Arey Nussbaum Cohen entre el p&uacute;blico y el concertino Rougier en el escenario, que estuvieron insuperables.
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                Arey Nussbaum Cohen y Marina Monzó.                            </span>
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        Precisamente el contratenor Nussbaum Cohen (Nueva York, 1994) hizo gala de una extraordinaria maestr&iacute;a, con bellos y redondos agudos y dominio absoluto de las din&aacute;micas. Este <em>Giulio Cesare</em> supone su debut en Espa&ntilde;a. Por su parte, la soprano valenciana Marina Monz&oacute;, nacida en Valencia el mismo a&ntilde;o que Nussbaum Cohen, debuta en el papel de Cleopatra, pero ha cantado en Les Arts en varias ocasiones <em>(La boh&egrave;me, Cos&igrave; fan tutte, Un ballo in maschera&hellip;)</em> y cuenta con una importante carrera internacional. En su extenso papel hizo una exhibici&oacute;n de magn&iacute;fica t&eacute;cnica vocal y exquisito gusto, con precisas agilidades y bien marcados trinos. Estuvo sencillamente magn&iacute;fica en <em>V&rsquo;adoro pupille</em> y en <em>Se piet&agrave; di me non senti.</em>
    </p><p class="article-text">
        Excelente la desolada Cornelia de la veneciana Sara Mingardo, de amplia y brillante trayectoria, que fue cantada con profunda calidez. Tambi&eacute;n el Sesto de la romana Arianna Venditelli. Un Tolomeo de ribetes c&oacute;micos fue encarnado con acierto por el canadiense Cameron Shahbazi. Todo el elenco vocal fue extraordinario, bajo la direcci&oacute;n detallista, brillante y profunda de Minkowski. Una velada memorable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/giulio-cesare-antologico_132_13056553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 14:27:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un ‘Giulio Cesare’ antológico]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Un gran Brahms de la Orquesta de València con Khachatryan en Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/gran-brahms-orquesta-valencia-khachatryan-madrid_132_13034481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cea932c-cb2d-41b9-9a82-0c3c05049abe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un gran Brahms de la Orquesta de València con Khachatryan en Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El violinista armenio ofrece un impresionante concierto del compositor de Hamburgo con la Orquestra de València dirigida por Liebreich en el Auditorio Nacional</p></div><p class="article-text">
        La Orquestra de Val&egrave;ncia ha vuelto al Auditorio Nacional de Madrid 22 a&ntilde;os despu&eacute;s de su &uacute;ltima visita. Lo ha hecho dentro del ciclo de Orquesta y Coro Nacionales de Espa&ntilde;a, en virtud de un intercambio, ya que el conjunto con sede en Madrid, actualmente en gira internacional, tambi&eacute;n actuar&aacute; en Valencia. La OV ha ofrecido tres conciertos, como es costumbre en el ciclo de la Nacional: viernes y s&aacute;bado por la tarde y domingo por la ma&ntilde;ana. La cr&iacute;tica corresponde al concierto del s&aacute;bado. El Auditorio Nacional es, como el Palau de la M&uacute;sica de Valencia, obra de Jos&eacute; Mar&iacute;a de Paredes. Su Sala Sinf&oacute;nica es muy similar a la Iturbi valenciana, aunque con mayor aforo. Tambi&eacute;n el &oacute;rgano de Madrid fue construido por Gerhard Grenzing y es de mayores proporciones que el de Valencia. 
    </p><p class="article-text">
        El programa se abr&iacute;a con una breve obertura del valenciano Mart&iacute;n y Soler, contempor&aacute;neo de Mozart y triunfador en la Viena de finales del XVIII. Se trata de la correspondiente a <em>La capricciosa corretta,</em> &oacute;pera de 1795 con libreto de Lorenzo da Ponte. Precisamente en <em>Don Giovanni</em> de Mozart, con texto del mismo autor, se cita un fragmento de otra obra de Mart&iacute;n i Soler, <em>Una cosa rara.</em> Es uno de los fragmentos interpretados durante la cena de Don Giovanni. La obertura de <em>La capricciosa corretta</em> es una breve pieza, alegre y animada, que Liebreich dirigi&oacute; en mangas de camisa y sin batuta. Bello solo de flauta de Mar&iacute;a Dolores Viv&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tras los aplausos, Liebreich volvi&oacute; al escenario vistiendo su acostumbrada levita negra con forro rojo y empu&ntilde;ando la batuta con la mano derecha. El que vest&iacute;a camisa negra sin prenda alguna encima era el violinista armenio Sergey Khachatryan (Erev&aacute;n, 1985). El arco en su mano derecha y en la izquierda el viol&iacute;n Stradivarius <em>Kiesewetter,</em> de 1724, que toca cedido por la Stretton Society. Brahms compuso su &uacute;nico Concierto para viol&iacute;n y orquesta durante los veranos de 1877 y 1878 en P&ouml;rtschach, a orillas del W&ouml;rthersee, un lago situado junto a Klagenfurt, la capital de Carintia, en Austria. Se hizo asesorar por su amigo el violinista Joseph Joachim, ya que &eacute;l no tocaba el viol&iacute;n. Fue estrenado el 1 de enero de 1879 en Leipzig, con direcci&oacute;n del propio Brahms y Joachim como solista. 
    </p><p class="article-text">
        El concierto de Brahms es de una gran dificultad t&eacute;cnica, al servicio de una profunda expresividad rom&aacute;ntica. Khachatryan extrajo un bell&iacute;simo sonido de su espl&eacute;ndido instrumento. En el primer movimiento, de los arpegios y las dobles cuerdas del motivo repetido por el viol&iacute;n parec&iacute;an brotar chispas (preciosas) en su apasionada interpretaci&oacute;n. Especialmente lograda la<em> cadenza</em> de Joachim, ejecutada por el violinista armenio con afinaci&oacute;n perfecta y expresiva elasticidad. Unos extempor&aacute;neos aplausos tras el primer movimiento hicieron suponer que una parte del p&uacute;blico no era habitual de los conciertos sinf&oacute;nicos. Tras el solo de oboe que introduce la bella melod&iacute;a del segundo movimiento, muy bien interpretada por Jos&eacute; Teruel, Khachatryan mim&oacute; su parte, en la que la repite variada y adornada. La calidad de las dobles cuerdas, la siempre perfecta afinaci&oacute;n y la pasi&oacute;n brillaron en el sonido del armenio en el tiempo final, acompa&ntilde;ado por una Orquestra de Val&egrave;ncia muy bien conducida por Liebreich. El solista correspondi&oacute; a los aplausos tocando una bella canci&oacute;n armenia en un <em>pianissimo</em> que era m&aacute;s bien un susurro.
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                Khachatryan y Liebreich.                            </span>
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        La segunda parte estaba reservada al poema sinf&oacute;nico <em>As&iacute; habl&oacute; Zaratustra</em> de Richard Strauss. La OV presentaba una amplia formaci&oacute;n, pr&oacute;xima al centenar de profesores, para interpretar esta partitura, de muchos matices y amplio espectro t&iacute;mbrico. La obra se basa en el c&eacute;lebre y perturbador libro de Friedrich Nietzsche del mismo t&iacute;tulo y, seg&uacute;n dijo, Strauss quiso &ldquo;traducir en m&uacute;sica una idea de la evoluci&oacute;n de la humanidad, desde sus or&iacute;genes hasta la idea nietzscheana del superhombre&rdquo;. Fue estrenada por el compositor en agosto de 1896 en Fr&aacute;ncfort. A su actual popularidad ha contribuido la utilizaci&oacute;n que Stanley Kubrick hace de la introducci&oacute;n en su pel&iacute;cula <em>2001, una odisea del espacio, </em>de 1968.
    </p><p class="article-text">
        Ese inicio, que se abre con el pedal del &oacute;rgano y el tr&eacute;molo de los contrabajos mientras las trompetas cantan las tres notas que representan la salida del sol, son&oacute; espl&eacute;ndido, con Javier Eguillor en unos contundentes timbales. Por cierto, que en el programa de mano no figuraba el nombre del organista. Durante la obra, la OV hizo gala de su alto nivel t&eacute;cnico y art&iacute;stico. Muy notables solos, entre ellos el muy destacado de viol&iacute;n, tocado por Anabel Garc&iacute;a del Castillo. No siempre, sin embargo, estuvo bien dosificado el volumen de los diferentes planos sonoros y hubo momentos algo emborronados. Tras el <em>pianissimo</em> final de tonalidad indefinida que deja abierta la obra de Strauss, Liebreich baj&oacute; las manos muy lentamente para mantener el silencio del p&uacute;blico. Un espont&aacute;neo <em>bravo</em> desencaden&oacute; los aplausos antes de que el director acabase su gesto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/gran-brahms-orquesta-valencia-khachatryan-madrid_132_13034481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 19:00:02 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Tres obras maestras y tres Guarnerius]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/tres-obras-maestras-tres-guarnerius_132_13020958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf61c6f7-2b7c-4011-bda7-23c517d414dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres obras maestras y tres Guarnerius"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pinchas Zukerman y Fumiaki Miura interpretan con impecable técnica y sentida musicalidad el ‘Concierto para dos violines’ de Bach y la ‘Sinfonía concertante’ de Mozart antes de una enérgica ‘Séptima’ de Beethoven </p></div><p class="article-text">
        El violinista israel&iacute; Pinchas Zukerman (Tel-Aviv, 1948) y el japon&eacute;s Fumiaki Miura (Tokio, 1994), ambos bien conocidos del p&uacute;blico valenciano, han vuelto al Palau de la M&uacute;sica para interpretar juntos dos obras centrales del repertorio: el <em>Concierto para dos violines</em> de Bach y la <em>Sinfon&iacute;a concertante</em> de Mozart. El hecho de que Zukerman doble la edad de Miura no fue inconveniente para que constituyeran un d&uacute;o perfectamente integrado. Adem&aacute;s, los violines de ambos son obra de uno de los m&aacute;s c&eacute;lebres constructores, el cremonense Antonio Guarneri &ldquo;del Ges&ugrave;&rdquo;. Miura toca el <em>Kaston,</em> de 1732, y Zuckerman el <em>Dushkin,</em> de 1742. El m&uacute;sico israel&iacute;, que tiene una impresionante trayectoria musical y numerosas grabaciones fonogr&aacute;ficas, es uno de los pocos violinistas que toca indistintamente el viol&iacute;n y la viola. Interpret&oacute; la parte de este instrumento en la obra de Mozart con una viola de 1670 construida por Andrea Guarneri, padre de Giuseppe. De la producci&oacute;n fonogr&aacute;fica de Zukerman recuerdo con particular estima las dos <em>Sonatas para viola y piano</em> de Brahms que tiene grabadas con Barenboim (DGG) y los <em>Tr&iacute;os</em> de Beethoven con el citado pianista y la chelista Jacqueline du Pr&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las obras de Bach y Mozart, fue interpretada <em>Orawa,</em> del compositor polaco Wojciech Kilar, para cuerda. En la segunda parte, una de las m&aacute;s c&eacute;lebres sinfon&iacute;as de Beethoven, la n.&ordm; 7. El concierto estaba planteado como un recorrido coherente desde el lenguaje barroco de Bach hasta el marcado prerromanticismo del Beethoven sinf&oacute;nico, pasando por una obra de Mozart, influida por la escuela de Mannheim. La obra de Kilar fue una especie de eslab&oacute;n extra&ntilde;o en esa cadena l&oacute;gica. La orquesta era la Sinfonia Varsovia, heredera de la Orquesta de C&aacute;mara Polaca, ampliada en 1984 con ese nuevo nombre.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Concierto para dos violines</em> fue compuesto por Bach en la &eacute;poca en que era maestro de capilla en la corte de K&ouml;then (1717-1723). La orquesta presentaba una formaci&oacute;n barroca de cuerda, m&aacute;s el clave para el bajo continuo. El discurso musical respondi&oacute; a criterios tradicionales, sin asomo de historicismo. Los dos violinistas hicieron gala desde el primer momento de un muy bello sonido, en su di&aacute;logo con la orquesta, que tiene un gran protagonismo al estilo de los <em>concerti grossi.</em>
    </p><p class="article-text">
        Para la siguiente obra se redujo la orquesta a los l&iacute;mites de un grupo de c&aacute;mara, que interpret&oacute; sin director, siguiendo las indicaciones del concertino, la obra <em>Orawa,</em> de car&aacute;cter minimalista, con aires de danza popular y muy basada en la repetici&oacute;n, como destaca en las notas al programa Jerahy Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La cuerda adquiri&oacute; proporciones de orquesta cl&aacute;sica, m&aacute;s dos oboes y otras tantas trompas, para la <em>Sinfon&iacute;a concertante,</em> compuesta por Mozart en 1779. Ya desde el principio las s&iacute;ncopas en la cuerda y m&aacute;s adelante el largo<em> crescendo, </em>perfectamente administrado, dieron la medida de la alta calidad del conjunto. El viol&iacute;n y la viola construyen con sus diferentes timbres un di&aacute;logo de singular intensidad musical, que fue conducido con sabia maestr&iacute;a por Miura y Zukerman. Bell&iacute;simo el melanc&oacute;lico <em>Andante,</em> con las dobles cuerdas en el viol&iacute;n y la viola. Ambos solistas brillaron especialmente en esta obra y recibieron grandes aplausos del p&uacute;blico, aunque no hubo bis.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte la orquesta creci&oacute; hasta unas proporciones sinf&oacute;nicas medias, con una cuerda de cuarenta profesores (12/10/8/6/4), maderas sencillas, tres trompas, dos trompetas y timbales, para interpretar la S&eacute;ptima de Beethoven. Compuesta en 1812. Fue denominada por Wagner <em>Apoteosis de la danza</em> por sus ritmos marcados. Tiene una introducci&oacute;n lenta en el primer movimiento y su tiempo m&aacute;s lento es el <em>Allegretto</em> que figura en segundo lugar. 
    </p><p class="article-text">
        Zukerman se puso al frente de la orquesta para ofrecer una versi&oacute;n de <em>tempi </em>animados, en&eacute;rgica y contrastada. Repiti&oacute; la exposici&oacute;n del primer movimiento, en la que brillaron las maderas, especialmente el solista de flauta. El <em>Allegretto</em> fue tal y no un movimiento m&aacute;s lento, como ocurre en algunas versiones. En el tercer movimiento los metales brillaron en el tr&iacute;o, con una ligera pifia en una trompeta, que no eclips&oacute; el buen resultado del conjunto. El en&eacute;rgico <em>Allegro con brio</em> final mostr&oacute; el alto grado de conjunci&oacute;n de la orquesta y cerr&oacute; un largo concierto muy aplaudido, pero sin bises. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/tres-obras-maestras-tres-guarnerius_132_13020958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 17:29:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres obras maestras y tres Guarnerius]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[András Schiff, el pianista libre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/andras-schiff-pianista-libre_132_13013991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e15b9b28-60dc-417d-a245-29bcf48a3d1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="András Schiff, el pianista libre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El músico húngaro entusiasma al público con obras de Bach, Haydn, Mozart y Beethoven anunciadas una a una antes de interpretarlas</p></div><p class="article-text">
        Andr&aacute;s Schiff (Budapest, 1953) es una de las m&aacute;s destacadas figuras del piano de todos los tiempos. Tambi&eacute;n dirige m&uacute;sica de Bach, Mozart y Beethoven. Desde la pandemia tiene por costumbre no anunciar los programas de sus recitales por escrito, sino decidirlos durante el ensayo previo en funci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas del piano y la sala. Mantiene una actitud p&uacute;blica activamente cr&iacute;tica contra las pol&iacute;ticas de mandatarios ultras, como V&iacute;ktor Orb&aacute;n y Donald Trump, lo que lo ha llevado a cancelar sus actuaciones en Hungr&iacute;a y Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        El escenario del Palau de la M&uacute;sica estaba bien iluminado, a diferencia de lo que ocurre con otros pianistas, que prefieren la penumbra. Al centro, en ligera diagonal con respecto a la l&iacute;nea de la boca del escenario, el Steinway gran cola del Palau. Esa posici&oacute;n, en lugar de la habitual, perpendicular a la platea, permite que un mayor n&uacute;mero de espectadores vean el teclado desde sus localidades. Hab&iacute;a una buena entrada, si bien la sala no estaba completamente llena. 
    </p><p class="article-text">
        Shiff no usa frac, prenda que est&aacute; en decadencia entre los m&uacute;sicos. Sali&oacute; al escenario con pantal&oacute;n negro y chaqueta de terciopelo del mismo color, cerrada hasta el cuello, con las bocamangas vueltas en seda azul oscuro. Se sent&oacute; y, sin mediar palabra, toc&oacute; el <em>Aria</em> inicial de las <em>Variaciones Goldberg,</em> que son&oacute; redonda en una interpretaci&oacute;n sobria y serena. El pianismo de Schiff es de un virtuosismo nada ostentoso, de una perfecci&oacute;n lograda con naturalidad. Toca extendiendo los dedos de unas manos que parecen acariciar el teclado, del que brotan las notas sin esfuerzo. Las din&aacute;micas son portentosas y el uso del pedal, medido, casi ausente en Bach.
    </p><p class="article-text">
        Pareci&oacute; que iba a continuar con las <em>Goldberg,</em> pero no fue as&iacute;. Tom&oacute; el micr&oacute;fono y, tras disculparse por su espa&ntilde;ol &ldquo;casi inexistente&rdquo;, fue anunciando, entre ingl&eacute;s y espa&ntilde;ol, cada una de las obras antes de interpretarlas. Esta forma de programa a&ntilde;ade un aliciente al concierto y contribuye a abrir el mundo de la m&uacute;sica cl&aacute;sica, quiz&aacute;s demasiado encorsetado en h&aacute;bitos estrictos y previsibles. Anunci&oacute; una obra juvenil de Bach, el <em>Capriccio sopra la lontanza del suo fratello dilettissimo,</em> que toc&oacute; seguida de una poco conocida sonata de Haydn, la Hob: 44 en dos movimientos, que son&oacute; deliciosa. El pianista ofreci&oacute; entonces la <em>Suite francesa n.&ordm; 5</em> de Bach, seguida de la <em>Giga K.</em> 574 y la <em>Fantas&iacute;a</em> K. 475, ambas de Mozart. Esta obra transport&oacute; al auditorio a las sombras prerrom&aacute;nticas que anuncian el pianismo de Beethoven. Vuelta al Bach cristalino de Schiff para cerrar una largu&iacute;sima primera parte que ya duraba una hora y cuarto.
    </p><p class="article-text">
        Schiff volvi&oacute; despu&eacute;s del descanso agradeciendo amablemente a la audiencia que permaneciera en la sala, para anunciar la primera obra de la segunda parte: el<em> Rondo</em> K. 511 de Mozart. A continuaci&oacute;n, una magna obra de Bach, la <em>Fantas&iacute;a crom&aacute;tica y fuga,</em> BWV 903, devolvi&oacute; a la sala el fraseo delicadamente anal&iacute;tico de Schiff. <em>La Sonata n.&ordm; 17, La tempestad,</em> de Beethoven fue anunciada como &uacute;ltima pieza del programa, sin olvidar una menci&oacute;n a su relaci&oacute;n con el drama hom&oacute;nimo de Shakespeare. El pianista h&uacute;ngaro interpret&oacute; con serena intensidad esa obra, plena de dramatismo, que est&aacute; en la tonalidad de re menor, como la <em>Novena sinfon&iacute;a,</em> pese a ser contempor&aacute;nea de la optimista <em>Segunda.</em> Inolvidable la evocadora lectura del<em> Allegretto</em> final.
    </p><p class="article-text">
        Los atronadores aplausos y los gritos de <em>bravo</em> hicieron que Schiff tocara el <em>Vals en mi menor, </em>op. posth. B. 56, de Chopin. Despu&eacute;s vino el primer tiempo de la <em>Sonata facile,</em> K. 545 de Mozart y, finalmente el <em>Impromptu en sol bemol mayor,</em> D. 899 de Schubert. Interpret&oacute; los tres bises sin anunciar previamente sus t&iacute;tulos. Segu&iacute;an los entusiasmados aplausos cuando Schiff hizo un gesto de despedida para dar por terminado el recital. Eran las 21.45. El concierto hab&iacute;a durado dos horas y tres cuartos, contando los 20 minutos del descanso. El p&uacute;blico estaba encantado con el recital que Schiff fue elaborando con libertad. La misma con la que no duda en enfrentarse a los tiranos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/andras-schiff-pianista-libre_132_13013991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 16:12:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[András Schiff, el pianista libre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Exhibición musical de la London Symphony]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/exhibicion-musical-london-symphony_1_13011351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8580284-0a07-4105-9c1c-0fe38e330086_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Exhibición musical de la London Symphony"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La célebre orquesta británica, dirigida por Gianandrea Noseda, borda una brillante ‘Segunda’ de Borodín y acompaña el debut valenciano del joven pianista Seong-Jin Cho en un ‘Segundo concierto’ de Chopin pleno de virtuosismo</p></div><p class="article-text">
        La London Symphony, fundada en 1904, es una de las orquestas m&aacute;s justamente c&eacute;lebres del mundo. Su primer concierto fue dirigido por Hans Richter y ha tenido como directores a figuras m&iacute;ticas como Edward Elgar o Pierre Monteux. Su actual titular es Antonio Pappano, quien dirigi&oacute; en el Palau de la M&uacute;sica el pasado 11 de diciembre la Chamber Orchestra of Europe con la violinista Mar&iacute;a Due&ntilde;as. El auditorio valenciano, durante sus casi 40 a&ntilde;os de existencia, ha recibido a la London Symphony en 16 ocasiones. La primera fue en 1995, con Andr&eacute; Previn como director y la violinista Anne Sophie Mutter. La anterior a la del viernes, en 2018, con la directora Susanna M&auml;lkki y el chelista Daniel M&uuml;ller-Schott.
    </p><p class="article-text">
        El concierto del d&iacute;a 19 estuvo dirigido por Gianandrea Noseda (Mil&aacute;n, 1964), principal director invitado de la orquesta londinense y titular de la National Symphony de Washington y de la &Oacute;pera de Z&uacute;rich. Abr&iacute;a la sesi&oacute;n una partitura poco frecuentada de &Iacute;gor Stravinski, el&nbsp;<em>El beso del hada, Divertimento.&nbsp;</em>Es una reelaboraci&oacute;n del compositor, de 1949, de un ballet que compuso en 1928 sobre&nbsp;<em>La doncella de las nieves</em>&nbsp;de Hans Christian Andersen, a partir de melod&iacute;as de Chaikovski. La obra, de car&aacute;cter neocl&aacute;sico, suena mucho m&aacute;s a Stravinski que a Chaikovski por el ritmo y la instrumentaci&oacute;n. Hay un gran protagonismo de los metales, las maderas y la percusi&oacute;n. Noseda ofreci&oacute; una versi&oacute;n intensa y animada, con muy bellos solos que exhibieron el alto nivel t&eacute;nico y art&iacute;stico de la orquesta londinense.
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;<em>Segundo concierto para piano y orquesta</em>&nbsp;de Chopin, compuesto en 1829 y estrenado en 1830, es en realidad el primero de los dos que escribi&oacute;, publicados en sentido inverso al cronol&oacute;gico. Con esta obra se presentaba en Val&egrave;ncia el pianista Seong-Jin Cho (Se&uacute;l, 1994), uno de los m&aacute;s destacados j&oacute;venes instrumentistas del panorama internacional. En 2015 gan&oacute; el Concurso Internacional Chopin y desde el a&ntilde;o siguiente es artista exclusivo de Deutsche Grammophon, sello para el que tiene grabados ambos conciertos de Chopin con la London Symphony y Noseda.
    </p><p class="article-text">
        Seong-Jin Cho exhibi&oacute; una impecable t&eacute;cnica en su interpretaci&oacute;n. El primer movimiento fue animado e intenso, muy delicado el segundo y preciosista el tercero. Administr&oacute; con impecable maestr&iacute;a las din&aacute;micas y el tempo en una versi&oacute;n quiz&aacute;s m&aacute;s brillante que profunda, siempre con muy bello sonido. Noseda condujo con precisa maestr&iacute;a el sencillo acompa&ntilde;amiento orquestal. Los insistentes aplausos del p&uacute;blico que llenaba la sala hicieron que el pianista coreano se sentase de nuevo al piano para interpretar el&nbsp;<em>Vals en re bemol mayor</em>&nbsp;op. 64 n.&ordm; 1 de Chopin, conocido como&nbsp;<em>Vals del minuto,</em>&nbsp;aunque en realidad tiene una duraci&oacute;n en torno a los dos. El extraordinario dominio t&eacute;cnico de Seong-Jin Cho qued&oacute; de manifiesto con una lectura de apabullante precisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte, otra obra rusa poco frecuentada, la&nbsp;<em>Segunda sinfon&iacute;a</em>&nbsp;de Borod&iacute;n. Perteneciente al Grupo de los Cinco, era qu&iacute;mico de profesi&oacute;n y repart&iacute;a su trabajo entre la ciencia y la m&uacute;sica. Iniciada en 1869 y concluida siete a&ntilde;os despu&eacute;s, esta sinfon&iacute;a fue compuesta al tiempo que su c&eacute;lebre &oacute;pera&nbsp;<em>El pr&iacute;ncipe &Iacute;gor.</em>&nbsp;Nunca lleg&oacute; a acabar la obra, que fue completada por Rimski-K&oacute;rsakov y Glazunov. Tampoco concluy&oacute; su&nbsp;<em>Tercera sinfon&iacute;a.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte la London Symphony ampli&oacute; los instrumentistas de cuerda hasta un total de 60, con 8 contrabajos y 16 violines primeros. La interpretaci&oacute;n de la sinfon&iacute;a de Borod&iacute;n fue una verdadera exhibici&oacute;n de dominio t&eacute;cnico de la orquesta, dirigida por Noseda con intensidad y&nbsp;<em>tempi</em>&nbsp;animados. Desde el expresivo y obsesivo tema inicial que marca el primer movimiento, hasta los r&aacute;pidos segundo y cuarto, el conjunto hizo gala de un sonido redondo y una afinaci&oacute;n perfecta en la cuerda, c&aacute;lidas maderas y contundentes metales, sin olvidar la precisi&oacute;n en la percusi&oacute;n y la delicadeza expresiva en el arpa. Preciosos los solos de clarinete y violonchelo en el di&aacute;logo que ambos instrumentos mantienen en el&nbsp;<em>Andante.</em>&nbsp;El p&uacute;blico aplaudi&oacute; larga e intensamente hasta conseguir que Noseda subiese de nuevo al podio para ofrecer una excelsa versi&oacute;n de la Polonesa de la &oacute;pera&nbsp;<em>Yevgu&eacute;ni Onieguin</em>&nbsp;de Chaikovski, prodigio de ajuste, precisi&oacute;n y musicalidad, que cerr&oacute; brillantemente una velada memorable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/exhibicion-musical-london-symphony_1_13011351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Feb 2026 13:03:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Exhibición musical de la London Symphony]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José van Dam, el barítono de Karajan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/jose-dam-baritono-karajan_132_13007768.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d82db140-86a7-49ec-8f4c-63b1401d5179_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137093.jpg" width="1331" height="749" alt="José van Dam, el barítono de Karajan"></p><p class="article-text">
        La noticia de la muerte del bajo-bar&iacute;tono belga Jos&eacute; van Dam a los 85 a&ntilde;os de edad me trae a la memoria su interpretaci&oacute;n de Leporello en el <em>Don Giovanni </em>de Mozart dirigido por Joseph Losey. Es una muy bella pel&iacute;cula, con direcci&oacute;n musical de Lorin Maazel y un reparto estelar, en el que el papel titular es encarnado por Ruggero Raimondi y el de Zerlina por Teresa Berganza. A la puerta de una villa palladiana, Van Dam canta la c&eacute;lebre aria del cat&aacute;logo con las conquistas de su amo, desplegando una interminable lista de papel sobre las escaleras, frente a una sorprendida Donna Elvira, que interpreta Kiri Te Kanawa. Esa pel&iacute;cula, de 1979, contiene una de sus grandes actuaciones, adem&aacute;s de ser muy interesante por la riqueza de las im&aacute;genes. Tambi&eacute;n protagoniz&oacute; <em>El maestro de m&uacute;sica,</em> de 1988, dirigida por Gerard Corbiau, otro film muy interesante, tanto en el aspecto visual como en el sonoro.
    </p><p class="article-text">
        El legado de grabaciones fonogr&aacute;ficas que deja es impresionante, ya que trabaj&oacute; con directores como Solti, Abbado, Muti, Levine, Pappano, Ozawa, Dutoit y Plasson, entre otros. Especial relaci&oacute;n tuvo con Herbert von Karajan, pues se puede considerar que fue su bar&iacute;tono preferido en una larga &eacute;poca, lo que atestiguan algunas extraordinarias grabaciones de los a&ntilde;os setenta y ochenta del pasado siglo. Su entrada cantando (<em>Herr, lehre doch mich&hellip;</em>) (<em>Rev&eacute;lame, pues, Se&ntilde;or</em>&hellip;) es estremecedora en el R&eacute;quiem alem&aacute;n de Brahms con Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, Wiener Singverein y la soprano Gundula Janowitz. La grabaci&oacute;n en im&aacute;genes, dirigida por el propio Karajan, es del Festival de Pascua de Salzburgo de 1978, est&aacute; en DVD publicada por Deutsche Grammophon. Tambi&eacute;n se puede ver y escuchar en el Digital Concert Hall de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Karajan volvi&oacute; a recurrir a Van Dam para otro registro de la misma obra, siete a&ntilde;os despu&eacute;s, en la Musikverein de Viena, en esta ocasi&oacute;n con Kathleen Battle, la Wiener Singverein y la Filarm&oacute;nica de Viena. La direcci&oacute;n del v&iacute;deo, que est&aacute; en Sony, es tambi&eacute;n del propio Karajan, en este caso con Ernst Wild. A mi juicio, Van Dam est&aacute; mejor en la primera, pero no podr&iacute;a decidirme entre Janowitz y Battle.
    </p><p class="article-text">
        Otra grabaci&oacute;n memorable en la que interviene Van Dam es la <em>Novena Sinfon&iacute;a</em> de Beethoven interpretada por la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n en el Concierto de Fin de A&ntilde;o de 1977. El cuarteto vocal, adem&aacute;s del bar&iacute;tono belga, est&aacute; integrado por Anna Tomowa-Sintow, Agnes Baltsa y Ren&eacute; Kollo. En este caso la direcci&oacute;n del v&iacute;deo es de Humphrey Burton y est&aacute; publicado por EuroArts. Tambi&eacute;n se puede ver en el Digital Concert Hall. El (<em>O Freunde, nicht diese T&ouml;ne!</em>) (<em>Oh, amigos, no esas canciones!)</em> de Van Dam, que marca la aparici&oacute;n de la voz humana en la obra, es sencillamente impresionante. Pero no solo lo es la parte en que intervienen las voces. Despu&eacute;s de un en&eacute;rgico primer movimiento con el ligero <em>ritardando</em> del final, habitual en Karajan, el segundo es una exhibici&oacute;n de alegre energ&iacute;a. El director espera con los brazos cruzados que el cuarteto vocal haga su entrada y se siente delante del coro. Tomowa-Sintow viste de negro y Baltsa de blanco. El <em>Adagio molto e cantabile</em> es de una profunda belleza antes de que la apoteosis coral cierre una interpretaci&oacute;n de referencia. 
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas m&aacute;s grabaciones importantes de Van Dam con Karajan, como <em>La Creaci&oacute;n</em> de Haydn o el <em>R&eacute;quiem</em> de Mozart. Muy destacado es el <em>R&eacute;quiem </em>de Verdi, con Tomowa-Sintow, Baltsa y Jos&eacute; Carreras en el cuarteto solista, los coros de la Staatsoper de Viena y de la &Oacute;pera Nacional de Soca y la Filarm&oacute;nica de Viena. Es de 1985 y est&aacute; en Deutsche Grammophon.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente hizo algunos muy destacados papeles wagnerianos, como el titular en <em>El holand&eacute;s errante</em>, en una grabaci&oacute;n con Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n y el Coro de la &Oacute;pera de Viena para EMI de 1984. Pero, sobre todo, es el doliente Amfortas, cantado con sensibilidad y entrega, en un antol&oacute;gico registro de <em>Parsifal</em> que Karajan hizo en 1981 para Deutsche Grammophon con la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n y el coro de la Deutsche Oper. Peter Hofmann es Parsifal; Kurt Moll, Gurnemanz, y Dunja Vezovic, Kundry. El sonido de ese <em>Parsifal </em>es verdaderamente extraordinario. Algunos cr&iacute;ticos contrarios al director de Salzburgo le han reprochado ser demasiado perfecto. Nunca he cre&iacute;do que eso pueda ser considerado un dem&eacute;rito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/jose-dam-baritono-karajan_132_13007768.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 13:34:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José van Dam, el barítono de Karajan]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sokolov por él mismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/sokolov_132_12996120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d9bbdce-4dcf-4dcc-925c-51d4a5000126_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sokolov por él mismo"></p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, un profesional de la m&uacute;sica me pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Te gusta el Mozart de Sokolov?&rdquo;. En la entonaci&oacute;n parec&iacute;a impl&iacute;cita o esperada la respuesta negativa. Yo dije: &ldquo;Me gusta c&oacute;mo toca Sokolov. Es cierto que su Mozart es muy diferente del habitual, pero ocurre lo mismo con cualquier obra que interprete&rdquo;. Este pianista ruso (Leningrado 1950), nacionalizado espa&ntilde;ol, debut&oacute; en el Palau de la M&uacute;sica en 1994. En alguna ocasi&oacute;n, como en 1995 y 2001, toc&oacute; con la Orquestra de Val&egrave;ncia. Despu&eacute;s ya solo en recital, visitas que son anuales desde 2013.
    </p><p class="article-text">
        Sokolov gan&oacute; la medalla de oro del Concurso Chaikoski en 1966, cuando contaba 16 a&ntilde;os. No obstante, pasaron d&eacute;cadas hasta que se convirti&oacute; en referente absoluto del piano. En los &uacute;ltimos tiempos solo toca instalado en la libertad que el recital le permite, Cada a&ntilde;o prepara un programa y lo ofrece en las m&aacute;s importantes salas de concierto del mundo. Su pianismo revela un trabajo minucioso de las obras, con uso del <em>rubato</em> o las din&aacute;micas de forma diferenciada incluso dentro de la misma frase. La precisi&oacute;n en los trinos o los pasajes de agilidad es incomparable. Su manera tan personal de interpretar hace que cualquier compositor suene muy diferente de c&oacute;mo lo tocan otros pianistas.
    </p><p class="article-text">
        El programa que ofreci&oacute; el pasado d&iacute;a 15 inclu&iacute;a la <em>Sonata n&uacute;mero 4</em> de Beethoven y las <em>Seis bagatelas</em> op. 126 del mismo autor en la primera parte, y la monumental <em>Sonata n&ordm; 21</em> de Franz Schubert en la segunda. Un programa de amplias duraciones, al que, como es habitual en &eacute;l, Sokolov a&ntilde;adi&oacute; una larga serie de bises: tres de Chopin, dos de Brahms y uno de Scriabin. Una parte del p&uacute;blico que llenaba la sala no deb&iacute;a ser habitual de los conciertos, ya que hubo alg&uacute;n m&oacute;vil, breve y tenuemente, toses inoportunas y lento y ruidoso pelado de caramelos. Incluso un conato de aplauso tras el <em>Andante sostenuto</em> de la sonata de Schubert, fulminantemente acallado por inmediatos siseos. 
    </p><p class="article-text">
        La primera obra del programa fue escrita por un Beethoven de 26 a&ntilde;os en 1796. El sobrenombre de <em>Gran sonata</em> se debe en este caso al propio compositor, a diferencia de lo que ocurre en otras de sus obras. Es la m&aacute;s larga de la serie de 32, despu&eacute;s de la <em>Hammeklavier,</em> con una duraci&oacute;n en torno a la media hora. <em>El andante con moto</em> inicial fue atacado por Sokolov con aire majestuoso, de forma intensa, pero con un punto de reposada serenidad. En el <em>Largo con gran espressione</em> el pianista puso su estudiada minuciosidad interpretativa al servicio de una p&aacute;gina que revela una profunda introspecci&oacute;n, cargada de suave melancol&iacute;a, en la que son decisivos los silencios, dosificados con esmero. El tercer movimiento, un <em>Scherzo</em> marcado <em>Allegro</em> y el bello <em>Rondo</em> que cierra la obra fueron tocados por Sokolov con virtuoso y alegre optimismo, no exento de un aire so&ntilde;ador en el &uacute;ltimo.
    </p><p class="article-text">
        El p&uacute;blico aplaudi&oacute; al acabar la sonata. Sokolov correspondi&oacute; con un apresurado saludo que parec&iacute;a revelar su deseo de que la interpretaci&oacute;n de las <em>Seis bagatelas</em> op. 126 se hubiese producido sin interrupci&oacute;n. Estas obras breves, correspondientes al &uacute;ltimo periodo compositivo de Beethoven y contempor&aacute;neas de la <em>Novena sinfon&iacute;a,</em> encierran una gran riqueza musical, en contra de lo que su nombre puede sugerir. Sokolov las toc&oacute; con delicada entrega. Bell&iacute;sima en sus manos la n&uacute;mero 4 en si menor.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esta intensa primera parte, por las obras mismas y por la forma de interpretarlas, vino una segunda que lo fue a&uacute;n m&aacute;s. La <em>Sonata n&ordm; 21</em> de Schubert hab&iacute;a sido compuesta en septiembre de 1828 por un compositor de 31 a&ntilde;os, que morir&iacute;a dos meses m&aacute;s tarde a causa de la s&iacute;filis. En marzo del a&ntilde;o anterior Schubert hab&iacute;a formado parte del cortejo f&uacute;nebre de Beethoven. 
    </p><p class="article-text">
        La lectura intensa, precisa, detallista de que Sokolov hizo gala en la primera parte se profundiz&oacute; en la segunda. En el <em>Molto moderato</em> que abre la sonata ya desde el principio el tema inicial respiraba en las manos del pianista una delicada melancol&iacute;a, subrayada por el trino en los graves, que aparece de forma recurrente hasta el final como un oscuro nubarr&oacute;n siniestro. De menor duraci&oacute;n que el ampl&iacute;simo primer tiempo, el segundo, <em>Andante sostenuto,</em> es, en palabras del pianista Alfred Brendel, &ldquo;la m&aacute;s bella de todas las eleg&iacute;as pian&iacute;sticas&rdquo;. Fue este el verdadero coraz&oacute;n no solo de la obra, sino de todo el concierto. Las manos precisas de Sokolov transmitieron con extraordinaria perfecci&oacute;n la profunda tristeza y el vuelo rom&aacute;ntico que posee. Tras un muy bello <em>Scherzo,</em> alguna ligera imprecisi&oacute;n en el <em>Allegro ma non troppo</em> no empa&ntilde;&oacute; una lectura de la &uacute;ltima sonata de Schubert verdaderamente antol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s vino lo que en Sokolov es una habitual tercera parte de los recitales, con obras fuera de programa, en respuesta a los intensos aplausos. Hubo dos mazurkas y una balada de Chopin, una rapsodia y una balada de Brahms, y un preludio de Scriabin. Como es costumbre en el pianista, los bises fueron atacados sin decir una sola palabra para anunciar las obras. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/sokolov_132_12996120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 21:08:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sokolov por él mismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De los paraísos de Mozart a la brisa de Palestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/paraisos-mozart-brisa-palestina_1_12976305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45247d87-1205-41d3-80fc-ee176851f2a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De los paraísos de Mozart a la brisa de Palestina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ensemble Nasmé, liderado por Michael Barenboim, ofrece un variado programa, con el ‘Quinteto Stadler’ de Mozart y música contemporánea palestina, en una Sala Rodrigo del Palau de la Música casi llena de un público entusiasta</p></div><p class="article-text">
        La amplia e interesante oferta del Palau de la M&uacute;sica en su sala sinf&oacute;nica, la Iturbi, se complementa con otra nutrida, variada y de alto nivel en la Rodrigo, de c&aacute;mara, de capacidad algo superior a las 400 personas. Hay cosas tan interesantes como la integral de los cuartetos de cuerda de Shostak&oacute;vich por el Cuarteto Casals, el Concentus Musicus Wien con los&nbsp;<em>Conciertos de Brandemburgo</em>&nbsp;de Bach, o Il Pomo d&rsquo;Oro, entre otras. Esta misma semana, el jueves 12 Capella de Ministrers interpreta una selecci&oacute;n de los&nbsp;<em>Carmina Burana</em>&nbsp;originales, la colecci&oacute;n de poemas medievales cantados, una parte de cuyos textos utiliza Carl Orff en su c&eacute;lebre obra del mismo t&iacute;tulo. El d&iacute;a siguiente, un grupo, en su mayor&iacute;a de profesores de la Orquestra de Val&egrave;ncia, tocar&aacute; el monumental&nbsp;<em>Octeto en fa mayor,</em>&nbsp;D. 803 de Franz Schubert.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende, sin embargo, que, con tan brillante cartel, los programas de mano no incluyan noticia alguna sobre las obras. Esta carencia es m&aacute;s notable en casos como el programa del Ensemble Nasm&eacute;, ya que la pieza de Mozart que se interpret&oacute; es ampliamente conocida por el p&uacute;blico. Menos la de Bottesini, y poco o nada las de Salvador Arnita y Kareem Roustom que abr&iacute;an y cerraban respectivamente el programa.
    </p><p class="article-text">
        Este grupo est&aacute; formado por el violinista Michael Barenboim, que lo dirige, y cinco m&uacute;sicos palestinos, cuyo nombre, Nasm&eacute;, significa&nbsp;<em>brisa</em>&nbsp;en &aacute;rabe. Como la West-Eastern Divan Orchestra, es un s&iacute;mbolo de la colaboraci&oacute;n entre artistas jud&iacute;os y palestinos.
    </p><p class="article-text">
        La sala Rodrigo registraba una entrada pr&oacute;xima al lleno. La primera obra interpretada fue&nbsp;<em>Andante meditativo</em>&nbsp;del compositor palestino Salvador Arnita, ejecutada por un at&iacute;pico quinteto de cuerda con dos violines, viola, violonchelo y contrabajo. De car&aacute;cter sereno, fue tocada con intensa sensibilidad.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente pieza es una de las muchas indiscutibles obras maestras de Mozart. El&nbsp;<em>Quinteto</em>&nbsp;K. 581 est&aacute; escrito para clarinete y cuarteto de cuerda, y es la primera obra de la historia de la m&uacute;sica para esa combinaci&oacute;n instrumental. Tambi&eacute;n una de las tres que Mozart hizo para clarinete solista, con el&nbsp;<em>Tr&iacute;o</em>&nbsp;y el&nbsp;<em>Concierto.</em>&nbsp;Compuesto en 1789, fue dedicado a su amigo y hermano en la masoner&iacute;a, el clarinetista Anton Stadler. Despu&eacute;s de la obra de Arnita, se retir&oacute; la contrabajista Fadwa Qamhia e hizo su aparici&oacute;n el clarinetista Ibrahim Aishahik. Todo el&nbsp;<em>Quinteto </em>fue una exhibici&oacute;n de perfecta afinaci&oacute;n y buen gusto del conjunto en una obra de extraordinaria delicadeza. Aishaikh mostr&oacute; un sonido especialmente c&aacute;lido, con muy bellos graves. Memorable fue el segundo movimiento,&nbsp;<em>Larghetto,</em>&nbsp;en el que el clarinete evoca para&iacute;sos que solo la m&uacute;sica de Mozart sabe desvelar.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte volvi&oacute; el contrabajo y se march&oacute; el clarinete para interpretar el&nbsp;<em>Gran Quintetto</em>&nbsp;de Bottesini. Este compositor italiano del siglo XIX fue un gran virtuoso del contrabajo. Autor de varias &oacute;peras, fue designado por Giuseppe Verdi para dirigir el estreno de su &oacute;pera&nbsp;<em>Aida&nbsp;</em>en El Cairo el 24 de diciembre de 1871. La obra tiene un car&aacute;cter muy diferente a la de Mozart, con un aire rom&aacute;ntico y virtuosista. El ensemble Nasm&eacute; la ejecut&oacute; con intensidad y brillantez. Hubo destacadas intervenciones del contrabajo y muy bello sonido de conjunto, en el que sobresal&iacute;a el del viol&iacute;n de Barenboim.
    </p><p class="article-text">
        Cerr&oacute; el programa&nbsp;<em>Cantos y danzas palestinas</em>&nbsp;del compositor sirio-norteamericano Kareen Roustom, nacido en 1971. Fue la &uacute;nica obra del programa que reuni&oacute; a todos los componentes del grupo, quienes ofrecieron una versi&oacute;n entregada y aut&eacute;nticamente electrizante. En la &uacute;ltima de sus cuatro partes, los m&uacute;sicos de arco colocaron papel de aluminio en los puentes de sus respectivos instrumentos. El resultado sonoro fue brillante y el p&uacute;blico premi&oacute; con intensas ovaciones a los int&eacute;rpretes. Un grupo despleg&oacute; sin abandonar sus localidades una bandera palestina y hubo alg&uacute;n grito a favor de ese pueblo, mientras la contrabajista hab&iacute;a vuelto a escena a saludar con una&nbsp;<em>kufiya</em>&nbsp;al cuello. El grupo correspondi&oacute; al entusiasmo del p&uacute;blico interpretando&nbsp;<em>Allegretto Pastorale</em>&nbsp;de Salvador Arnita.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/paraisos-mozart-brisa-palestina_1_12976305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 16:58:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De los paraísos de Mozart a la brisa de Palestina]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un grito musical contra el genocidio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/grito-musical-genocidio_132_12971682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e468973a-b7d2-480f-90f3-1d826abb4f70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un grito musical contra el genocidio"></p><p class="article-text">
        El Ensemble Nasm&eacute; est&aacute; integrado por cinco m&uacute;sicos palestinos y el violinista Michael Barenboim (Par&iacute;s, 1985), de brillante carrera internacional e hijo de la pianista rusa Elena Bashkirova y del tambi&eacute;n pianista y director argentino-israel&iacute; Daniel Barenboim. Este grupo toca este domingo 8 de febrero en el Palau de la M&uacute;sica de Valencia, dentro del ciclo de m&uacute;sica de c&aacute;mara. Su presencia, entre otros muchos grandes artistas y programas de inter&eacute;s, tiene la especial significaci&oacute;n de que se enmarca en las iniciativas de colaboraci&oacute;n entre m&uacute;sicos palestinos y jud&iacute;os. Es el caso, tambi&eacute;n de la c&eacute;lebre West-Eastern Divan Orchestra, creada en 1999 por Daniel Barenboim y el escritor norteamericano de origen palestino Edward Said, de la que Michael Barenboim es concertino.
    </p><p class="article-text">
        La palabra&nbsp;<em>nasm&eacute;,&nbsp;</em>que da nombre al grupo, significa&nbsp;<em>brisa</em>&nbsp;en &aacute;rabe. Forma parte del colectivo de m&uacute;sicos Make Freedom Ring, que organiza conciertos ben&eacute;ficos en favor de Palestina. Adem&aacute;s de Michael Barenboim, como violinista y director, integran el conjunto Fadwa Qamhia (contrabajo), Hisham Khouri (viol&iacute;n), Katia Abdel Kader (viola), Genwa Kazen (violonchelo) e Ibrahim Alshaikh (clarinete). El programa incluye el delicioso&nbsp;<em>Quinteto con clarinete</em>&nbsp;en la mayor, K. 581, de Mozart, una de las obras m&aacute;s c&eacute;lebres escritas para este instrumento, precedido en la primera parte de&nbsp;<em>Andante meditativo,</em>&nbsp;para cuerdas, del palestino Salvador Arnita. Abre la segunda el&nbsp;<em>Quinteto para cuerdas n&ordm; 1,</em>&nbsp;en do menor, op. 99, de Bottesini, y concluye con&nbsp;<em>Cantos y danzas palestinas,</em>&nbsp;para cuarteto de cuerda y clarinete, de Kareem Roustom.
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                Fadwa Qamhia.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Michael Barenboim es uno de los m&aacute;ximos exponentes de la actitud cr&iacute;tica de destacadas personas jud&iacute;as con la pol&iacute;tica del Gobierno israel&iacute; hacia el pueblo palestino. &ldquo;El genocidio de Israel es un intento de borrar el pasado, el presente y el futuro de los palestinos&rdquo;, dec&iacute;a el pasado mes de noviembre en unas declaraciones a este diario. No dudaba en utilizar el t&eacute;rmino &ldquo;genocidio&rdquo;, que la derecha espa&ntilde;ola es reticente a emplear. Adem&aacute;s, destacaba que&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;la destrucci&oacute;n sistem&aacute;tica de universidades, escuelas, bibliotecas&nbsp;o archivos es una clara se&ntilde;al de que se quiere borrar una cultura y a su pueblo, adem&aacute;s de lo que vemos en las noticias: infligir deliberadamente condiciones de vida calculadas para provocar la destrucci&oacute;n f&iacute;sica de los palestinos&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El violinista reside en Alemania, donde la sombra del Holocausto favorece que las instituciones sean remisas a criticar la pol&iacute;tica de exterminio que lleva a cabo Netanyahu contra el pueblo palestino, con bombardeos que se producen incluso cuando est&aacute; vigente el supuesto alto el fuego. &ldquo;Vivo en Alemania, un Estado profundamente c&oacute;mplice del genocidio de Israel contra los palestinos. Es esencial que las personas que tienen la posibilidad de pronunciarse de forma clara en contra de esta complicidad lo hagan&rdquo;, dice valientemente Michael Barenboim.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La orquesta West-Eastern Divan tiene previsto actuar el pr&oacute;ximo d&iacute;a 14 en Madrid, dentro del ciclo de Iberm&uacute;sica, en un concierto que ser&aacute; dirigido por Zubin Mehta, y continuar&aacute; la gira en Barcelona, Italia y Austria. El director indio, que fue titular de la Filarm&oacute;nica de Israel entre 1981 y 2020, tambi&eacute;n ha mostrado su actitud contraria a la pol&iacute;tica de agresi&oacute;n contra los palestinos que practica Netanyahu cancelando todos los compromisos que ten&iacute;a en Israel. Mehta, tradicional amigo de ese pa&iacute;s, ha llegado a expresar p&uacute;blicamente su deseo de que el primer ministro israel&iacute; sea derrotado en las pr&oacute;ximas elecciones.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El nombre Nasm&eacute; fue idea de la contrabajista Fadwa Qamhia, quien ha manifestado que quiere representar el propio aliento de los componentes del grupo, la prueba de que existen, respiran y se esfuerzan. Hay mucha y gran m&uacute;sica en el concierto del Ensemble Nasm&eacute;, una brisa que se convierte en un grito contra el genocidio.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/grito-musical-genocidio_132_12971682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 13:53:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un grito musical contra el genocidio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los caballos del mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/caballos-mal_132_12928675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50ece6ec-61bf-48bb-a486-404ea0a914c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los caballos del mal"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Ni el ruido de las cacerolas ni el de otros aceros puede interrumpir el desarrollo de la democracia en este pa&iacute;s&rdquo;. Era el 3 de octubre de 1982; hablaba el alcalde de Val&egrave;ncia, Ricard P&eacute;rez Casado, en la inauguraci&oacute;n de la Mostra de Cinema Mediterrani. El 23 de febrero del a&ntilde;o anterior los tanques de la base militar de B&eacute;tera hab&iacute;an ocupado la ciudad por orden del capit&aacute;n general Jaime Milans de Bosch, como parte de la intentona golpista que incluy&oacute; la toma del Congreso de los Diputados por el entonces teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero. La Mostra de 1982 proyectaba por primera vez en Espa&ntilde;a la versi&oacute;n &iacute;ntegra de&nbsp;<em>Riso amaro (Arroz amargo),</em>&nbsp;de 1948, dirigida por Giuseppe de Santis y protagonizada por Silvana Mangano, ya que la &uacute;nica que se hab&iacute;a visto en Espa&ntilde;a hasta entonces estaba mutilada por la censura franquista. &ldquo;Una y otra vez&rdquo;, dijo, &ldquo;parece que los caballos del mal se empe&ntilde;en en cabalgar por los caminos de este pa&iacute;s. Pero la Mostra es una vez m&aacute;s el marco de referencia de pueblos de distintas hablas en libertad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Impresionado por la muerte de P&eacute;rez Casado, recuerdo que lo conoc&iacute; el 24 de febrero de 1981. Yo hab&iacute;a llegado a Valencia el d&iacute;a anterior para hacerme cargo de la delegaci&oacute;n del diario&nbsp;<em>El Pa&iacute;s.</em>&nbsp;Viv&iacute; la noche del golpe con grandes dificultades para comunicar con la redacci&oacute;n en Madrid por el colapso de las l&iacute;neas telef&oacute;nicas. A la ma&ntilde;ana siguiente me dirig&iacute; a la Capitan&iacute;a General y ped&iacute; una entrevista con Milans del Bosch que no me concedi&oacute;, como parec&iacute;a previsible. Fui entonces al ayuntamiento, donde me recibi&oacute; el teniente de alcalde Vicent Garc&eacute;s, quien me facilit&oacute; el acceso al alcalde. Conserv&eacute; las declaraciones que me hizo en una cinta de&nbsp;<em>cassette,</em>&nbsp;que le regal&eacute; en 2017.
    </p><p class="article-text">
        Ricard P&eacute;rez Casado hab&iacute;a llegado de forma accidentada a la alcald&iacute;a, tras la patada pol&iacute;tica de la direcci&oacute;n del PSPV-PSOE, encabezada por Joan Lerma, a su antecesor, Fernando Mart&iacute;nez Castellano, en puridad el primer alcalde democr&aacute;tico de Valencia tras la dictadura. Como recuerda Jos&eacute; Manuel Alca&ntilde;iz, en un excelente y muy documentado art&iacute;culo publicado en este diario, cinco d&iacute;as despu&eacute;s el nuevo alcalde sufri&oacute; las agresiones e insultos de algunos energ&uacute;menos durante la Procesi&oacute;n C&iacute;vica del Nou d&rsquo;Octubre. Eran los grupos anticatalanistas de lo que se dio en llamar&nbsp;<em>Bunker Barraqueta,</em>&nbsp;que agitaban la vida p&uacute;blica animados por una UCD que acab&oacute; siendo barrida en las elecciones de 1982.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;an las 4.30 o las 5.00 de la madrugada del 9 de septiembre de 1983. Me despert&oacute; el timbre del tel&eacute;fono. &ldquo;Est&aacute;n quitando el caballo&rdquo;. Era la voz de Joan &Aacute;lvarez, jefe de prensa de P&eacute;rez Casado. Aunque con notable retraso, la retirada de la estatua ecuestre del dictador Francisco Franco, obra de Jos&eacute; Capuz, daba cumplimiento a un acuerdo un&aacute;nime de la corporaci&oacute;n municipal de 27 de abril de 1979, que decid&iacute;a &ldquo;la retirada de la v&iacute;a p&uacute;blica de los s&iacute;mbolos y figuras de la etapa no democr&aacute;tica&rdquo;. Quiz&aacute;s cuando P&eacute;rez Casado se refer&iacute;a a &ldquo;los caballos del mal&rdquo; en la inauguraci&oacute;n de la Mostra de 1982 inclu&iacute;a el que a&uacute;n entonces presid&iacute;a la que se llamaba plaza del Pa&iacute;s Valenciano. El monumento a Franco se hab&iacute;a convertido en objeto de culto de grupos ultraderechistas, que peri&oacute;dicamente colocaban flores en su pedestal y hab&iacute;an situado una bandera de Espa&ntilde;a en la mano derecha de la efigie del dictador, que iban renovando.
    </p><p class="article-text">
        La retirada de la escultura fue accidentada, dur&oacute; 11 horas y acab&oacute; siendo ejecutada por un grupo de militantes de izquierda, despu&eacute;s de que renunciaran los trabajadores municipales, ante las agresiones de los ultraderechistas, que fueron toleradas por la polic&iacute;a. P&eacute;rez Casado recibi&oacute; cr&iacute;ticas por la operaci&oacute;n. Incluso se dijo que perdi&oacute; la opci&oacute;n a ser nombrado ministro por Felipe Gonz&aacute;lez, entonces presidente del Gobierno. En cualquier caso, pese a las dificultades, las resistencias y las oposiciones, no se pod&iacute;a permitir que la efigie del dictador siguiera presidiendo la principal plaza de Valencia.
    </p><p class="article-text">
        Todo el mundo alaba ahora las grandes iniciativas de P&eacute;rez Casado que han conformado la Valencia actual, como el Jard&iacute; del T&uacute;ria, el plan del Saler, la recuperaci&oacute;n del centro hist&oacute;rico o el Palau de la M&uacute;sica, para el que cedi&oacute; los terrenos y cuya gesti&oacute;n asumi&oacute;. En aquel momento no fue tan f&aacute;cil. Y no solo por las cr&iacute;ticas de la oposici&oacute;n, sino tambi&eacute;n por las de sus propios compa&ntilde;eros de partido, dentro y fuera del ayuntamiento. Ya en octubre de 1983 amenazaba con dimitir por discrepancias con el sector de su grupo m&aacute;s af&iacute;n al presidente de la Generalitat y secretario del PSPV, Joan Lerma. Estas tensiones fueron continuas y precipitaron su dimisi&oacute;n el 30 de diciembre de 1988. &Eacute;l mismo insist&iacute;a m&aacute;s de 10 a&ntilde;os despu&eacute;s en que no pod&iacute;a &ldquo;hacer cumplir y defender los acuerdos del pleno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ricard ten&iacute;a un acusado esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, sentido del humor y tendencia a la fina iron&iacute;a, adem&aacute;s de un alto nivel cultural. Todo ello proporcionaba atractivo a su figura, pero casaba mal con el talante y nivel de muchos de sus compa&ntilde;eros de partido y de grupo, que, por decirlo finamente, no compart&iacute;an ninguna de estas virtudes. Por fortuna sus proyectos gozan hoy de amplio reconocimiento. Su recuerdo invita a no bajar la guardia frente a los caballos del mal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/caballos-mal_132_12928675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 18:07:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los caballos del mal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tormentas sinfónicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/tormentas-sinfonicas_1_12915740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/849db6d2-4dde-497b-aa5e-1d2de91908d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tormentas sinfónicas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Palau de la Música celebra con ovaciones el estreno mundial del concierto para timbales ‘Storm of Strikes’ de Óscar Navarro, con Javier Eguillor y la Orquestra de València dirigida por Alexander Liebreich</p></div><p class="article-text">
        El Palau de la M&uacute;sica presentaba un lleno completo, indicativo de la expectaci&oacute;n levantada por el estreno absoluto de&nbsp;<em>Storm of Strikes,</em>&nbsp;concierto para timbales y orquesta escrito por &Oacute;scar Navarro (Novelda, 1981) para Javier Eguillor por encargo del Palau de la M&uacute;sica.&nbsp;<em>Tormenta de ataques</em>&nbsp;o&nbsp;<em>Tormenta de golpes</em>&nbsp;ser&iacute;a la traducci&oacute;n del t&iacute;tulo, que alude a la forma de tocar la percusi&oacute;n. Eguillor, nacido en Xixona, es&nbsp;timbal solista de la Orquesta de Valencia desde 2002 y ha estudiado, entre otros, con el que fue timbalero solista de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n Rainer Seegers. Trabaja habitualmente con directores como Esa-Pekka Salonen y Gustavo Dudamel. Pese a lo poco frecuente que es ver a un timbalero en el lugar del solista, junto al director de orquesta, Eguillor est&aacute; habituado a ocuparlo. En 2025 toc&oacute; con la Orquesta Radiotelevisi&oacute;n Espa&ntilde;ola, dirigida por Nuno Coelho, el&nbsp;<em>Concierto para timbales y orquesta Raise the Roof</em>&nbsp;de Michael Daugherty. Tambi&eacute;n ha interpretado como solista obras de Andr&eacute; Jolivet, Philip Glass y Pacho Flores.
    </p><p class="article-text">
        La obra de Navarro est&aacute; escrita para dos conjuntos de timbales, uno barroco de tres con membranas de piel, y otro sinf&oacute;nico de cinco con parches artificiales. La orquesta presentaba una cuerda nutrida, maderas simples con flaut&iacute;n, cuatro trompas, tres trompetas, otros tantos trombones, tuba, variada percusi&oacute;n, piano y arpa. Con ser muy rica y virtuosa la escritura para el solista, la orquesta tiene un papel importante.
    </p><p class="article-text">
        Se inicia la obra con un fragmento de inspiraci&oacute;n barroca y protagonismo de los metales, antes de que el solista haga su entrada para situarse en los timbales barrocos, que toca con baquetas de madera. Posteriormente hay un cambio con ritmos que recuerdan a Gershwin y Bernstein. El solista se ha situado en el juego de cinco timbales modernos. Un pasaje arabesco de gran intensidad acaba desembocando en un mambo con el que se cierra la obra. El solista explota todas las posibilidades de sus instrumentos, con muy diversos tipos de ataque, como el&nbsp;<em>glissando,&nbsp;</em>golpear las membranas con las manos o con la parte inferior de las baquetas. La obra re&uacute;ne variedad r&iacute;tmica y t&iacute;mbrica, y evita que decaiga el inter&eacute;s con un intenso di&aacute;logo entre timbalero y orquesta. Navarro demuestra con ella que la complejidad, la innovaci&oacute;n y la calidad en la composici&oacute;n no tienen por qu&eacute; estar re&ntilde;idas con la amenidad y la comunicaci&oacute;n con el p&uacute;blico. Este premi&oacute; el trabajo de Eguillor y la orquesta, dirigida con acierto por Alexander Liebreich, con una cerrada ovaci&oacute;n. Acompa&ntilde;ado de nuevo por la orquesta, el timbalero ofreci&oacute; como bis&nbsp;<em>Gua-Guan-Co</em>&nbsp;de Daugherty, que tambi&eacute;n recibi&oacute; calurosos aplausos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se inici&oacute; el descanso hab&iacute;a transcurrido algo menos de media hora desde el inicio del concierto. Al inicio, una voz hab&iacute;a comunicado por megafon&iacute;a que el descanso se producir&iacute;a despu&eacute;s de la primera obra del programa, con las dos sinfon&iacute;as de Mozart anunciadas en la segunda parte. En realidad, era la segunda vez que se cambiaba el programa, ya que en la programaci&oacute;n general se hab&iacute;a anunciado la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a 25</em>&nbsp;de Mozart abriendo el programa y la 40 despu&eacute;s del concierto de timbales. El programa de mano situaba el concierto en primer lugar, pero con el descanso entre las dos sinfon&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda parte se inici&oacute; con la interpretaci&oacute;n de la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 25</em>&nbsp;en sol menor, seguida de la 40 en la misma tonalidad. Hay que agradecer al titular de la Orquestra de Valencia que incluya el interesante repertorio del clasicismo, contra la tendencia de muchos directores a evitarlo, en favor de obras m&aacute;s efectistas de gran orquesta.
    </p><p class="article-text">
        Quince a&ntilde;os separan la composici&oacute;n de estas dos obras, la primera de 1773, cuando Mozart contaba 17 a&ntilde;os, y la segunda de 1788, como la 39 y la 41, las tres &uacute;ltimas sinfon&iacute;as que escribi&oacute;. El nexo de uni&oacute;n entre ambas es la tonalidad de sol menor, y la primera de las dos presenta innovaciones, como las cuatro trompas que incluye o las s&iacute;ncopas seguidas en las cuerdas en el primer movimiento. Est&aacute; influida por el movimiento&nbsp;<em>Sturm und Drang (Tormenta e impulso),</em>&nbsp;como algunas de las sinfon&iacute;as de Haydn. Una tormenta muy diferente de la escuchada en la primera parte. En cuanto a la segunda, con su car&aacute;cter sombr&iacute;o y melanc&oacute;lico, de tintes prerrom&aacute;nticos, es la m&aacute;s c&eacute;lebre de las sinfon&iacute;as de Mozart. Un impertinente timbre de un m&oacute;vil hizo que el director abandonase el podio cuando estaba a punto de iniciar el&nbsp;<em>Molto allegro</em>&nbsp;que abre la 40 y esperase antes de asegurarse que no hab&iacute;a m&aacute;s llamadas.
    </p><p class="article-text">
        Liebreich ofreci&oacute; versiones en&eacute;rgicas y animadas, quiz&aacute;s algo faltas de flexibilidad, especialmente en la primera de las dos obras, con su agitado primer movimiento y su so&ntilde;ador&nbsp;<em>Andante.</em>&nbsp;La orquesta las interpret&oacute; con ajuste y muy bello sonido, que fue premiado por las ovaciones del p&uacute;blico que llenaba la sala.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/tormentas-sinfonicas_1_12915740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 18:43:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tormentas sinfónicas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un guante morado y una liga de seda roja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/guante-morado-liga-seda-roja_132_12894438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c40f6b5-5e95-43a4-9ac6-234c6d6aac32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un guante morado y una liga de seda roja"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hac&iacute;a la digesti&oacute;n del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sue&ntilde;os el mon&oacute;tono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba all&aacute; en lo alto de la esbelta torre en la Santa Bas&iacute;lica&rdquo;. Le&iacute;&nbsp;<em>La Regenta&nbsp;</em>de Leopoldo Alas &ldquo;Clar&iacute;n&rdquo; hace ya m&aacute;s de 50 a&ntilde;os. Volv&iacute; sobre el cap&iacute;tulo primero un d&iacute;a que estaba sentado en el coche esperando a J&uacute;lia, mi mujer. Quer&iacute;a disfrutar un rato de la que recordaba rica prosa del autor, pero el relato me atrap&oacute;. Una imprevista operaci&oacute;n quir&uacute;rgica me ha llevado a rematar la lectura en el hospital, alternando la vista de los techos blancos y los transparentes goteros de antibi&oacute;tico con la precisa narraci&oacute;n y las detalladas descripciones de esa obra inmensa.
    </p><p class="article-text">
        En el marco de una ciudad provinciana, Vetusta, trasunto literario de Oviedo, se desarrolla una pugna soterrada entre el magistral de la catedral, don Ferm&iacute;n de Pas, y don &Aacute;lvaro Mes&iacute;a, presidente del casino, por el amor de la joven Ana Ozores. Un tri&aacute;ngulo del que don V&iacute;ctor Quintanar, ex regente de la Audiencia y marido de la protagonista, cuya edad supera en m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, permanece ausente hasta que acaba sufriendo fatalmente las consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        El ambiente opresivo de la ciudad, el predominio del clero, la hipocres&iacute;a y la pervivencia de la Espa&ntilde;a negra son criticados con pluma maestra y fina iron&iacute;a por el autor. Desde su publicaci&oacute;n en 1884 y 1885, en dos vol&uacute;menes, la novela despert&oacute; reacciones de intolerancia, que se iniciaron con una pastoral del obispo de Oviedo, en la que criticaba un libro &ldquo;saturado de erotismo, de escarnio a las pr&aacute;cticas cristianas y de alusiones injuriosas a respetabil&iacute;simas personas&rdquo;. En 1936 partidarios del ej&eacute;rcito sublevado dinamitaron el busto de Clar&iacute;n, en el Campo de san Francisco de la capital asturiana. Pasaron 32 a&ntilde;os hasta que uno nuevo ocup&oacute; su lugar. La dictadura bloque&oacute; la producci&oacute;n de nuevos ejemplares de la obra y la distribuci&oacute;n de otros impresos en Argentina hasta que fue autorizada en 1962.
    </p><p class="article-text">
        La novela es de una gran densidad narrativa, acompa&ntilde;ada de profundas descripciones psicol&oacute;gicas de los personajes. Y todo es descrito con una prosa detallista, colorista y sutil. Pese a lo intenso de la acci&oacute;n y lo escabroso de lo referido en algunos momentos, no hay una sola palabra gruesa. La mirada es un elemento fundamental en los personajes: &ldquo;En los ojos del Magistral, verdes, con pintas que parec&iacute;an polvo de rap&eacute;, lo m&aacute;s notable era la suavidad de liquen; pero en ocasiones, de en medio de aquella crasitud pegajosa sal&iacute;a un resplandor punzante, que era una sorpresa desagradable, como una aguja en una almohada de plumas&rdquo;.&nbsp;&nbsp;En cuanto a los de don &Aacute;lvaro, Ana Ozores &ldquo;se dejaba mirar a las pupilas por aquellos ojos grises, sin color definido, transparentes, fr&iacute;os casi siempre, que de pronto se encend&iacute;an como el fanal de un faro, diciendo con sus llamaradas desverg&uuml;enzas de que no hab&iacute;a derecho a quejarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los colores son importantes, y Clar&iacute;n los administra con maestr&iacute;a. Predominan los tonos oscuros y la lluvia recurrente, tambi&eacute;n como met&aacute;fora: &ldquo;Vetusta estaba metida en un pu&ntilde;o. Entre el agua y los jesuitas la ten&iacute;an triste, aprensiva cabizbaja. El aspecto general de la naturaleza, parda, disuelta en charcos y lodazales, m&aacute;s que a pensar en la brevedad de la existencia convidaba a reconocer lo poco que vale el mundo. Todo parec&iacute;a que iba a disolverse. El Universo, a juzgar por Vetusta y sus contornos, m&aacute;s que un sue&ntilde;o ef&iacute;mero, parec&iacute;a una pesadilla larga, llena de im&aacute;genes sucias y pegajosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero como imagen poderosa, la del guante morado del Magistral. Lo encuentra por casualidad Fr&iacute;gilis, el compa&ntilde;ero de caza de Quintanar, en el cenador del jard&iacute;n, donde el Magistral y la Regenta han estado reunidos largo tiempo. Se lo queda la criada Petra, con &aacute;nimo chantajista. Tambi&eacute;n ella pierde una liga de seda roja con hebilla de plata en una caba&ntilde;a del vivero de los Vegallana, donde estuvo con el Magistral. En este caso la encuentra don V&iacute;ctor y la reconoce porque era de su mujer y fue &eacute;l quien la regal&oacute; a la criada. El guante y la liga son dos vivas manchas libertinas en una Vetusta atenazada por los tonos oscuros de la humedad en los edificios y el negro de sotanas, manteos y tejas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 13 de junio de este a&ntilde;o que acaba de comenzar se cumplir&aacute;n 125 a&ntilde;os de la muerte de Leopoldo Alas en Oviedo.&nbsp;<em>La Regenta</em>&nbsp;est&aacute; disponible en diversas ediciones en papel, desde muy lujosas, hasta populares, y tambi&eacute;n gratuita en formato electr&oacute;nico. No es mal momento para volver sobre esa obra maestra, en un mundo con amenazas serias de intolerancia y censura.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/guante-morado-liga-seda-roja_132_12894438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 18:56:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un guante morado y una liga de seda roja]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La monumental cosmovisión de Mahler]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/monumental-cosmovision-mahler_1_12861650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71d7f559-cb07-435b-81bd-077985985ca4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La monumental cosmovisión de Mahler"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Liebreich dirigió la ‘Tercera sinfonía’ a la OV, con la Coral Catedralicia, la Escolanía y la mezzo Fleur Barron en un Palau de la Música repleto que dedicó grandes ovaciones a los intérpretes</p></div><p class="article-text">
        La&nbsp;<em>Tercera sinfon&iacute;a</em>&nbsp;de Mahler, de amplia y variada instrumentaci&oacute;n, es la segunda que escribi&oacute; con voces humanas, despu&eacute;s de la n&uacute;mero 2,&nbsp;<em>Resurrecci&oacute;n.</em>&nbsp;En esta ocasi&oacute;n incluy&oacute; una contralto solista, coro femenino y coro de ni&ntilde;os. Es tambi&eacute;n una obra de larga duraci&oacute;n, que en la interpretaci&oacute;n dirigida por Alexander Liebreich a la Orquestra de Val&egrave;ncia el 19 de diciembre estuvo en torno a la hora y 40 minutos. Esta sinfon&iacute;a, como la citada&nbsp;<em>Segunda</em>&nbsp;y la <em>Octava,</em>&nbsp;llamada &ldquo;de los mil&rdquo;, durante largos a&ntilde;os fueron raramente interpretadas por las dificultades que entra&ntilde;a reunir los efectivos necesarios. De hecho, la obra de Mahler tard&oacute; en imponerse en el repertorio habitual de las salas de concierto. No obstante, a partir de los a&ntilde;os sesenta del pasado siglo, con ocasi&oacute;n del centenario del compositor, nacido en 1860, se fue popularizando. Las integrales sinf&oacute;nicas de Bersntein y Kubel&iacute;k, en discos de vinilo entonces, y ciclos como el que hizo la Orquesta Nacional de Espa&ntilde;a en Madrid en los primeros setenta contribuyeron a hacer cada vez m&aacute;s habitual la obra de Mahler en la programaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;Ahora es muy frecuente que sean interpretadas estas grandes sinfon&iacute;as con coro y solistas, ya que son un &eacute;xito seguro de p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Mahler prescribe para la&nbsp;<em>Tercera sinfon&iacute;a</em>&nbsp;una gran plantilla, con maderas dobles, ocho trompas, otras tantas trompetas, cuatro trombones, tuba, dos arpas, nutrida percusi&oacute;n con dos juegos de timbales y un<em>&nbsp;Posthorn</em>(especie de trompeta parecida al fliscorno), que debe sonar lejano. El escenario del Palau de la m&uacute;sica estaba completamente lleno por una orquesta que superaba el centenar de profesores, 60 de los cuales eran de cuerda. En los asientos destinados al coro, las mujeres de la Coral Catedralicia de Val&egrave;ncia y los ni&ntilde;os de la Escolan&iacute;a de Nuestra Se&ntilde;ora de los Desamparados. Los coros y la mezzosoprano, delante del director, ocuparon sus respectivos lugares desde el inicio del concierto, pese a que no intervienen hasta transcurrida una hora larga desde el principio de la obra.
    </p><p class="article-text">
        La&nbsp;<em>Tercera sinfon&iacute;a</em>&nbsp;de Mahler fue estrenada por la Orquesta de Colonia en el festival de Krefeld el 9 de junio de 1902, dirigida por el propio compositor y tuvo una favorable acogida, a diferencia de lo ocurrido con las dos anteriores. En ella el compositor plantea una especie de visi&oacute;n del mundo, una obra &ldquo;que refleja la creaci&oacute;n entera&rdquo;, seg&uacute;n sus propias palabras. La obra se divide en dos partes. La primera, el muy amplio primer movimiento. La segunda, los cinco siguientes. Los tres primeros son instrumentales, ya que la voz aparece en el cuarto, cuando la solista canta unos versos procedentes de&nbsp;<em>As&iacute; habl&oacute; Zarathustra</em>&nbsp;de Nietzsche. En el quinto, coro y solista cantan un texto procedente de la colecci&oacute;n de canciones populares&nbsp;<em>Des Knaben Wundenhorn (El cuerno infantil de la abundancia).&nbsp;</em>El extenso movimiento lento que cierra la obra vuelve a ser solo instrumental y concluye en re mayor y de manera triunfal una sinfon&iacute;a que se iniciaba en re menor.
    </p><p class="article-text">
        La Orquestra de Val&egrave;ncia hizo una interpretaci&oacute;n entregada del primer movimiento, con lucimiento de los abundantes solos. Muy destacados Ruben Toribio en el tromb&oacute;n, Santiago Pla en la trompa y Enrique Palomares en el viol&iacute;n. Las ocho trompas sonaron espl&eacute;ndidas en el arranque. Quiz&aacute;s se ech&oacute; en falta en este extenso tiempo una mayor sensaci&oacute;n de unidad, de sonido de conjunto. Tras un muy bello segundo movimiento, con solo de oboe (Roberto Turlo) el tercero tuvo en su primera parte alg&uacute;n momento de indecisi&oacute;n. En ese tiempo hay un muy largo solo del&nbsp;<em>Posthorn,</em>&nbsp;que la partitura sit&uacute;a &ldquo;in der Ferne&rdquo; (&ldquo;en la lejan&iacute;a&rdquo;) y que Liebreich situ&oacute; fuera de la sala en el segundo piso, con una de las entradas de p&uacute;blico abierta. Fue interpretado con gran maestr&iacute;a por Javier Barber&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, la mezzossoprano singapurense-brit&aacute;nica Fleur Barron hizo una interpretaci&oacute;n profunda y sentida, con bellos graves, de la&nbsp;<em>Canci&oacute;n de la noche</em>&nbsp;de Nietzsche: &ldquo;Profundo es el dolor del mundo, pero el placer es m&aacute;s profundo que el sufrimiento y todo placer anhela eternidad, profunda eternidad&rdquo;. Por suerte hab&iacute;a traducci&oacute;n proyectada para los textos cantados. La orquesta acompa&ntilde;&oacute; con extrema delicadeza este movimiento nocturno que enlaza sin pausa con el siguiente, en el que el coro evoca el alegre sonido de las campanas por la ma&ntilde;ana. Finalmente el bell&iacute;simo movimiento final&nbsp;<em>(Lento. Tranquilo. Sentido)</em>&nbsp;puso fin a esta inmensa obra con los golpes de timbal de Javier Eguillor y Llu&iacute;s Osca sobre el tr&eacute;molo de las cuerdas y las notas largas de los vientos en un final que cierra la obra de forma triunfal. El p&uacute;blico aplaudi&oacute; larga e intensamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/monumental-cosmovision-mahler_1_12861650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Dec 2025 18:54:20 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El “aeropuerto del abuelo” y el pasodoble de la alcaldesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/aeropuerto-abuelo-pasodoble-alcaldesa_132_12851387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e04a3956-e4bc-4b54-8b56-e836a1c3418d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El “aeropuerto del abuelo” y el pasodoble de la alcaldesa"></p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo domingo, d&iacute;a 21, la Coral Juan Bautista Comes y Banda Sinf&oacute;nica Municipal de Val&egrave;ncia, bajo la direcci&oacute;n del titular de esta &uacute;ltima, Crist&oacute;bal Soler, ofrecen un concierto de Navidad en el Palau de la M&uacute;sica. El variado programa comprende obras de diversos autores, entre ellas fragmentos de zarzuela y composiciones navide&ntilde;as, as&iacute; como el <em>Concierto para violonchelo y orquesta de viento</em> de Friedrich Gulda. Lo m&aacute;s llamativo, sin embargo, es la obra que abre el programa: un pasodoble compuesto por Manuel Morales, titulado <em>Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es una coincidencia ese t&iacute;tulo con el nombre de la alcaldesa de Val&egrave;ncia? Pues no. Un grupo de obsequiosos concejales y asesores del PP decidi&oacute; encargar la obra al compositor con la intenci&oacute;n de agasajar a su jefa. Lo m&aacute;s notable es que esta no haya tenido empacho en aceptar la pelotilla de sus correligionarios y elevarla a obra de programa del concierto de Navidad. En posici&oacute;n inicial, claro.
    </p><p class="article-text">
        Como era previsible, las cr&iacute;ticas de la oposici&oacute;n no se han hecho esperar. La concejala socialista Maite Ib&aacute;&ntilde;ez ha anunciado que llevar&aacute; al S&iacute;ndic de Greuges la iniciativa y pregunta qui&eacute;n dio la orden de tocar la pieza y cu&aacute;nto ha costado el &ldquo;homenaje personal&rdquo; pagado con dinero p&uacute;blico. Tambi&eacute;n la portavoz de Comprom&iacute;s, Papi Robles, ha manifestado que esta decisi&oacute;n de Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; &ldquo;da buena muestra del ego desmesurado del personaje, que parece haberse comido a la persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es lamentable que la alcaldesa de Valencia caiga en este grosero caso de patrimonializaci&oacute;n de lo p&uacute;blico. Recuerda el caso de Carlos Fabra, cuando en marzo de 2011 inaugur&oacute; el aeropuerto de Castell&oacute; como presidente de la diputaci&oacute;n y preguntaba a sus nietos: &ldquo;&iquest;Os gusta el aeropuerto del abuelo?&rdquo;. Catal&aacute;, que tiene estudios musicales, impulsa una programaci&oacute;n en el Palau que ha recuperado las grandes orquestas internacionales, desterradas en los cuatro a&ntilde;os de obras tras el hundimiento. Pero deber&iacute;a recordar que el autobombo no es un instrumento de percusi&oacute;n. Parece que nadie se libra del efecto narcotizante del poder y la ola de desmesurado ego&iacute;smo desp&oacute;tico encabezada por el payaso de la Casa Blanca, que pretende poner su p&eacute;treo rostro en las monedas. Si Donald Trump anhela situarse al nivel de reconocimiento de George Washington, Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; aspira al de Amparito Roca.
    </p><p class="article-text">
        Una fuente del Palau se apresuraba ayer a desmarcar al auditorio de la decisi&oacute;n, al puntualizar que &ldquo;alberga&rdquo; la programaci&oacute;n de la Banda, pero no la decide. Cabe recordar que en el segundo mandato de Joan Rib&oacute;, con Gloria Tello en Cultura, el ayuntamiento intent&oacute; integrar la Banda en el Palau. Hubo un duro pulso, con reiterados actos de protesta de los profesores de esa formaci&oacute;n musical, que interpretaban marchas f&uacute;nebres ante la sede municipal. Gan&oacute; la Banda, que mantiene la independencia respecto del Palau de la M&uacute;sica y contin&uacute;a adscrita a la Concejal&iacute;a de Cultura del ayuntamiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/aeropuerto-abuelo-pasodoble-alcaldesa_132_12851387.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 05:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Freddie de Tommaso y Mariangela Sicilia triunfan en una brillante ‘Luisa Miller’ de Mark Elder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/freddie-tommaso-mariangela-sicilia-triunfan-brillante-luisa-miller-mark-elder_1_12844920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fafb2a32-9411-4f1a-ac6c-fb71b13a3d30_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132560.jpg" width="3624" height="2038" alt="Freddie de Tommaso y Mariangela Sicilia triunfan en una brillante ‘Luisa Miller’ de Mark Elder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Les Arts ofrece una gran versión de la ópera de Verdi, con excelente reparto y alta calidad musical, enturbiada por el sonido masivo de las alarmas de los móviles 
</p></div><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n de la obertura de&nbsp;<em>Luisa Miller</em>&nbsp;a tel&oacute;n bajado, con buen criterio, permiti&oacute; escuchar con atenci&oacute;n una Orquestra de la Comunitat Valenciana de extraordinario sonido y cuidada expresi&oacute;n, dirigida con minuciosa pulcritud por Mark Elder, que se estrenaba en el foso como titular. Destacaba el solo de clarinete, y era el preludio de una brillante representaci&oacute;n de esa obra. Ya hab&iacute;a sido interpretada en 2008 bajo la direcci&oacute;n del desaparecido Lorin Maazel, primer director musical del teatro y responsable de la formaci&oacute;n de una orquesta que contin&uacute;a haciendo gala de alt&iacute;sima calidad. Era el pasado 13 de diciembre. Por desgracia, el sonido del mensaje de alarma de Protecci&oacute;n Civil por lluvias torrenciales en los m&oacute;viles a las 19.23, que atron&oacute; de forma masiva, avanzado el primer acto, emborron&oacute; la representaci&oacute;n y hubo unos momentos de duda. Elder decidi&oacute; seguir adelante y entr&oacute; en escena Gianluca Buratto en el papel del malvado Wurm, nombre que en alem&aacute;n significa &ldquo;gusano&rdquo;. Volvi&oacute; a sonar la alarma en alg&uacute;n momento, pero con menor intensidad. A lo que parece, solo se o&iacute;a en aquellos m&oacute;viles que estaban encendidos, aunque estuvieran en silencio. Conviene insistir en que no es suficiente con silenciar los dispositivos en conciertos y representaciones de &oacute;pera; hay que apagarlos por completo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si Elder debutaba en el foro, el tenor ingl&eacute;s de origen italiano Freddie de Tommaso lo hac&iacute;a en el Palau de les Arts como Rodolfo. Con solo 32 a&ntilde;os de edad, ya es artista exclusivo del sello Decca, ha cantado en el Covent Garden, el Liceu, la Scala de Mil&aacute;n y la Staatsoper de Viena. De poderosa figura esc&eacute;nica, posee una voz potente, clara, de rotundos agudos y gran fuerza dram&aacute;tica, que en alg&uacute;n momento recordaba a Pavarotti. Hizo una bell&iacute;sima versi&oacute;n de la c&eacute;lebre aria&nbsp;<em>Quando le sere al placido</em>&nbsp;y un desgarrador tercer acto. No fue menos impresionante la Luisa de Mariangela Sicilia, quien ya hab&iacute;a cantado en el Palau de les Arts en 2018&nbsp;<em>(Die Zauberfl&ouml;te)</em>&nbsp;y 2020&nbsp;<em>(Il viaggio a Reims).&nbsp;</em>Despleg&oacute; una aut&eacute;ntica exhibici&oacute;n de dominio del&nbsp;<em>filato</em>&nbsp;y las agilidades vocales en el segundo acto y gran intensidad dram&aacute;tica en el tercero.
    </p><p class="article-text">
        <em>Luisa Miller,</em>&nbsp;estrenada en 1849 en el Teatro di san Carlo de N&aacute;poles, es inmediatamente anterior a&nbsp;<em>Stiffelio, </em>del a&ntilde;o siguiente, y a la llamada&nbsp;<em>Trilog&iacute;a popular,</em>&nbsp;integrada por&nbsp;<em>Rigoletto, Il trovatore&nbsp;</em>y<em>&nbsp;La traviata.</em>&nbsp;En Luisa Miller hay una clara evoluci&oacute;n de un belcantismo inicial en el primer acto, que va evolucionando hacia una escritura l&iacute;rica en el segundo y marcadamente dram&aacute;tica en el tercero y &uacute;ltimo por lo que respecta a los dos personajes principales, Luisa y Rodolfo. El libretista, Salvatore Cammarano, es autor tambi&eacute;n de los textos correspondientes a&nbsp;<em>Lucia di Lammermoor, Roberto Devereux</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Poliuto</em>&nbsp;de Gaetano Donizetti. Para Verdi redact&oacute; adem&aacute;s los libretos de&nbsp;<em>Alzira, La battaglia di Legnano</em>&nbsp;e&nbsp;<em>Il trovatore.</em>&nbsp;Por temor a la censura, Cammarano cambi&oacute; el lugar de la acci&oacute;n de la Alemania original al Tirol, elimin&oacute; las alusiones pol&iacute;ticas del texto de Schiller, y cambi&oacute; el nombre del protagonista masculino, Ferdinand, para evitar que coincidiera con el del rey de N&aacute;poles. As&iacute;, en lugar de Fernando fue denominado Rodolfo. No obstante, la versi&oacute;n de Verdi y Cammarano conserva el esp&iacute;ritu de la obra de Schiller, escrita en los a&ntilde;os previos a la Revoluci&oacute;n Francesa, contra los privilegios de la nobleza y los prejuicios de clase.
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                    alt="El despacho de Walter en el nivel superior y abajo el taller."
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                El despacho de Walter en el nivel superior y abajo el taller.                            </span>
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        La direcci&oacute;n de escena de la argentina Valentina Carrasco, en esta coproducci&oacute;n con el Maggio Musicale Fiorentino, sit&uacute;a la acci&oacute;n en una f&aacute;brica de mu&ntilde;ecas en la &eacute;poca de la revoluci&oacute;n industrial, que vincula al car&aacute;cter burgu&eacute;s de la historia. En cualquier caso, esa concepci&oacute;n convierte en burgu&eacute;s, aunque poderoso, al Conde de Walter, que aparece como el propietario de la f&aacute;brica. La escenograf&iacute;a de Carles Berga, con vestuario de Luciana Gutman e iluminaci&oacute;n de Antonio Castro, es pl&aacute;sticamente atractiva. La acci&oacute;n se desarrolla en dos niveles: el despacho de direcci&oacute;n en la planta alta, y la zona de montaje, en la baja. El despacho est&aacute; situado al fondo, pero se desplaza al primer t&eacute;rmino del escenario cuando es el lugar de la acci&oacute;n. Quiz&aacute; lo m&aacute;s sorprendente es que, contra lo que establece el libreto, Luisa Miller no bebe el veneno que ingiere Rodolfo, sino que desaparece hacia el fondo del escenario en medio de la neblina y su padre queda lamentando su muerte y la de Rodolfo con una mu&ntilde;eca que parece ocupar el lugar de Luisa.
    </p><p class="article-text">
        La representaci&oacute;n tuvo un alt&iacute;simo nivel por la cuidada direcci&oacute;n de Elder, que extrajo lo mejor de orquesta y coro, siempre con un sonido bien dosificado y cuidado. Los dem&aacute;s cantantes fueron extraordinarios en el aspecto t&eacute;cnico y art&iacute;stico. Gianluca Buratto encarn&oacute; siempre con una perfecta l&iacute;nea de canto al despreciable Wurm. Maria Barakova, de espl&eacute;ndida figura esc&eacute;nica, estuvo muy bien en su papel de condesa Federica. Tambi&eacute;n Germ&aacute;n Enrique Alc&aacute;ntara expres&oacute; con acierto los amplios matices del papel de Miller, el padre de Luisa. Magn&iacute;fico, como siempre, Alex Esposito, bien conocido del p&uacute;blico valenciano, que hizo un Walter lleno de fuerza. Muy bien Lora Grigorieva, del Centre de Perfeccionament, y Antonio Lozano, del Cor de la Generalitat. El p&uacute;blico aplaudi&oacute; con intensidad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/freddie-tommaso-mariangela-sicilia-triunfan-brillante-luisa-miller-mark-elder_1_12844920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 19:47:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Freddie de Tommaso y Mariangela Sicilia triunfan en una brillante ‘Luisa Miller’ de Mark Elder]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Vivir la música desde dentro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/vivir-musica_132_12842300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cebffc3-8678-4d36-b281-ea3cd95ac164_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivir la música desde dentro"></p><p class="article-text">
        Quien ha tenido la fortuna de cantar en un coro conoce bien el enorme placer que produce sentir la propia voz dentro de un conjunto. En mi &eacute;poca de estudiante universitario form&eacute; parte de la Coral Universitaria de Murcia, que dirigi&oacute; Enrique Gonz&aacute;lez Semitiel, y nunca he gozado m&aacute;s de la m&uacute;sica que interpretando la polifon&iacute;a de Victoria, Guerrero o Morales. La m&uacute;sica se disfruta mucho escuch&aacute;ndola, pero estar dentro de ella es un grado superior.
    </p><p class="article-text">
        El Palau de la M&uacute;sica de Val&egrave;ncia acogi&oacute; el pasado 11 de diciembre una gozosa interpretaci&oacute;n de&nbsp;<em>El Mes&iacute;as</em>participativo, promovido por la Fundaci&oacute; &ldquo;la Caixa&rdquo;. Con ello se reanudaba una tradici&oacute;n interrumpida por el cierre durante cuatro a&ntilde;os del auditorio por obras tras la ca&iacute;da de los techos de sus salas de concierto.&nbsp;<em>El Mes&iacute;as</em>&nbsp;no solo es el oratorio m&aacute;s famoso de Handel, sino tambi&eacute;n una de las obras m&aacute;s c&eacute;lebres de toda la historia de la m&uacute;sica. La Fundaci&oacute; &ldquo;la Caixa&rdquo; promueve desde 1995 esta modalidad de interpretaci&oacute;n, en la que a una orquesta y un coro profesionales se suman otros de aficionados, que intervienen en una parte importante de los n&uacute;meros de la obra. El reto es conjugar la participaci&oacute;n masiva de los cantantes aficionados con la orquesta, el coro y los solistas profesionales, de manera que el empaste del conjunto y los vol&uacute;menes sonoros ofrezcan un resultado art&iacute;stico satisfactorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tocaba la Orquestra de Val&egrave;ncia, en una formaci&oacute;n reducida, de acuerdo con lo habitual en los conjuntos barrocos, con clave y &oacute;rgano positivo. El coro era la Coral Catedralicia, que dirige Luis Garrido, y los solistas vocales Pilar Alva Mart&iacute;n, soprano; Luc&iacute;a Caihuela, contralto; Pablo Garc&iacute;a L&oacute;pez, tenor, y Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez, bajo. Este &uacute;ltimo acaba de triunfar esta temporada en el Palau de les Arts con el papel principal de la obra&nbsp;<em>Enemigo del pueblo</em>&nbsp;de Francisco Coll. En cuanto a los conjuntos de aficionados, que sumaban 277 personas, eran el Cor Alameda, el Cor de Cambra de Val&egrave;ncia, la Coral Polif&oacute;nica Scholapiarum Cantores y el Orfe&oacute; Manuel Palau. F&eacute;lix Redondo fue el director preparador y Aar&oacute;n Zapico dirigi&oacute; el conjunto.
    </p><p class="article-text">
        La popularidad de&nbsp;<em>El Mes&iacute;as</em>&nbsp;data de la propia composici&oacute;n de la obra. Se estren&oacute; en Dubl&iacute;n el 13 de abril de 1741 en una sala de conciertos a la que accedieron 700 personas y otras tantas se quedaron en la calle sin poder entrar. Fue tanta la expectaci&oacute;n despertada por el acontecimiento que el&nbsp;<em>Falkner&rsquo;s Journal</em>recomendaba a los caballeros que acudieran sin espada y a las damas que no llevaran miri&ntilde;aque para aprovechar el espacio. El estreno en Londres dos a&ntilde;os despu&eacute;s no tuvo tanto &eacute;xito, pero la obra no tard&oacute; en ganar las preferencias del p&uacute;blico y su interpretaci&oacute;n se convirti&oacute; en un rito anual. Handel lo dirigi&oacute; por &uacute;ltima vez en Londres el 6 de abril de 1759, ocho d&iacute;as antes de morir. La costumbre de programarlo en Navidad es posterior, probablemente en virtud del t&iacute;tulo de la obra.
    </p><p class="article-text">
        Aar&oacute;n Zapico dirigi&oacute; una versi&oacute;n animada, &aacute;gil, de<em>&nbsp;tempi</em>&nbsp;m&aacute;s bien ligeros y profundamente expresiva, con algunas pausas muy marcadas. El conjunto son&oacute; muy bien y el volumen del numeroso coro de aficionados nunca result&oacute; excesivo. Alto nivel en los solistas vocales, entre los que destacar&iacute;a a la soprano Pilar Alva-Mart&iacute;n, de muy redondos agudos, y al bajo Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez, bien conocido por el p&uacute;blico del Palau, donde ha cantado papeles tan destacados como el Jes&uacute;s de la&nbsp;<em>Pasi&oacute;n seg&uacute;n san Juan</em>&nbsp;o el principal de&nbsp;<em>El holand&eacute;s errante.</em>&nbsp;Muy bellos solos de trompeta de Ra&uacute;l Junquera y de viol&iacute;n de Anabel Garc&iacute;a del Castillo. Se ech&oacute; de menos la proyecci&oacute;n de la traducci&oacute;n de los textos cantados, como se ha hecho en otras ocasiones. El lujoso programa editado por la Caixa en formato folio ofrec&iacute;a texto ingl&eacute;s y doble traducci&oacute;n, pero seguirlo en la penumbra de la sala no era tarea f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Las masas corales de aficionados ocupaban toda la parte del coro de la Sala Iturbi y m&aacute;s de la mitad de ambas tribunas laterales. Cantaron con entrega, afinaci&oacute;n y buen gusto, con momentos especialmente brillantes en el celeb&eacute;rrimo&nbsp;<em>Aleluya</em>&nbsp;y en el fugado&nbsp;<em>Am&eacute;n</em>&nbsp;final. Zapico correspondi&oacute; a las ovaciones del p&uacute;blico con la repetici&oacute;n del&nbsp;<em>Aleluya.</em>&nbsp;La alegr&iacute;a que transmiti&oacute; la interpretaci&oacute;n contrastaba al salir con el lastimoso aspecto de los naranjos del vest&iacute;bulo, medio secos y con gran parte de sus copas de un poco saludable color ocre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/vivir-musica_132_12842300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2025 19:04:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivir la música desde dentro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Música antes de Navidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/musica-navidad_1_12822543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2d26403-1235-400b-8e2e-1d3e0db1d4b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Música antes de Navidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los días previos a la Navidad Valencia cuenta con un ‘Mesías’ participativo, el estreno de ‘Luisa Miller’ de Verdi y dos grandes sinfonías, la ‘Octava’ de Bruckner y la ‘Tercera’ de Mahler</p></div><p class="article-text">
        Las fechas pr&oacute;ximas a la Navidad son propicias a los grandes conciertos sinf&oacute;nicos. Valencia tiene esta temporada una programaci&oacute;n especialmente brillante, ya que el Palau de la M&uacute;sica y el Palau de les Arts est&aacute;n entregados a una intensa batalla por ver qui&eacute;n da m&aacute;s y mejor. Una de las joyas de la programaci&oacute;n de estos d&iacute;as, la visita de la Joven Orquesta Nacional de Venezuela, dirigida por Gustavo Dudamel, ha ca&iacute;do ante la suspensi&oacute;n de los vuelos con ese pa&iacute;s por las amenazas de ataques armados que profiere el imprevisible y peligroso inquilino de la Casa Blanca. No obstante, la direcci&oacute;n del Palau de la M&uacute;sica est&aacute; intentando buscar una nueva fecha a ese concierto. Estaba previsto interpretar la c&eacute;lebre&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 7, Leningrado,</em>&nbsp;de Dmitri Shostak&oacute;vich, compuesta a ra&iacute;z del asedio, en la Segunda Guerra Mundial, de las tropas del Tercer Reich a la ciudad rusa, que actualmente utiliza su antiguo nombre de San Petersburgo.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, la oferta contin&uacute;a siendo muy importante. El d&iacute;a 10 de este mes se estrena una nueva producci&oacute;n de la &oacute;pera&nbsp;<em>Luisa Miller</em>&nbsp;de Verdi, que tiene adem&aacute;s el atractivo de ser la primera obra esc&eacute;nica que dirigir&aacute; Mark Elder como director musical del Palau de les Arts. Est&aacute; coproducida por el teatro valenciano con el Maggio Musicale Fiorentino, en una puesta en escena dirigida por la argentina Valentina Carrasco. Mariangela Sicilia, Germ&aacute;n Enrique Alc&aacute;ntara, Alex Esposito, Freddie di Tommaso, Maria Barakova y Gianluca Buratto integran el reparto, con el coro y la orquesta residentes. Habr&aacute; cuatro funciones m&aacute;s los d&iacute;as 13, 17, 20 y 22 de diciembre. Con libreto de Salvatore Cammarano, est&aacute; basada en el drama&nbsp;<em>Kabale und Liebe (Intriga y amor)</em>de Friedrich Schiller.
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                    alt="Mark Elder dirige un ensayo de ‘Luisa Miller’ en el Palau de les Arts."
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            <span class="title">
                Mark Elder dirige un ensayo de ‘Luisa Miller’ en el Palau de les Arts.                            </span>
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        El d&iacute;a 11, el Palau de la M&uacute;sica ofrece una de las obras m&aacute;s frecuentadas en las fechas navide&ntilde;as, el oratorio&nbsp;<em>El Mes&iacute;as,</em>&nbsp;de Handel, en versi&oacute;n participativa, es decir, con intervenci&oacute;n de coros aficionados, promovida por La Caixa. Intervienen la Coral Catedralicia y la Orquestra de Val&egrave;ncia, con Pilar Alva Mart&iacute;n, Luc&iacute;a Caihuela, Pablo Garc&iacute;a-L&oacute;pez y Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez, dirigidos por Aaron Zapico. Con ello recupera el auditorio la tradici&oacute;n del&nbsp;<em>Mes&iacute;as</em>&nbsp;participativo, que se interrumpi&oacute; en 2019, cuando se anunci&oacute;, pero no se lleg&oacute; a celebrar por el cierre por obras del Palau tras la ca&iacute;da de los techos de las dos salas de conciertos. Despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os sin&nbsp;<em>Mes&iacute;as</em>&nbsp;en Navidad, se volvi&oacute; a interpretar en 2023 y 2024, aunque no en versi&oacute;n participativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el Palau de les Arts hay el d&iacute;a 18 un interesante concierto sinf&oacute;nico. El maestro italiano Fabio Luisi debut&oacute; con la Orquestra de la Comunitat Valenciana con un programa monogr&aacute;fico dedicado a Richard Strauss:&nbsp;<em>Metamorfosis</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a Alpina.</em>&nbsp;Ahora regresa con una obra monumental de Anton Bruckner, la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 8.&nbsp;</em>Es la pen&uacute;ltima de las que escribi&oacute; y la &uacute;ltima que concluy&oacute;, ya que la&nbsp;<em>Novena</em>&nbsp;qued&oacute; sin acabar y se interpreta con los tres movimientos que compuso antes de fallecer. Este concierto parece una continuaci&oacute;n fortuita del que ofreci&oacute; en el Palau de la M&uacute;sica el pasado 22 de noviembre la Orquesta de la Radiodifusi&oacute;n B&aacute;vara, dirigida por Simon Rattle, en el que se interpret&oacute; la n&uacute;mero 7 del mismo compositor.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a siguiente, el 19 de diciembre, otra gran sinfon&iacute;a es interpretada en el Palau de la M&uacute;sica por la Orquestra de Val&egrave;ncia bajo la direcci&oacute;n de Alexander Liebreich, la&nbsp;<em>Tercera</em>&nbsp;de Gustav Mahler. Intervienen la Coral Catedralicia, la Escolan&iacute;a de Nuestra Se&ntilde;ora de los desamparados y la mezzosoprano Fleur Barron. Con una duraci&oacute;n de entre una hora y media y una hora cuarenta, tiene seis movimientos y es la m&aacute;s extensa de cuantas escribi&oacute;. La mezzo canta un texto procedente de&nbsp;<em>As&iacute; habl&oacute; Zarathustra</em>&nbsp;de Friedrich Nietzsche.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cultura/musica-navidad_1_12822543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2025 22:01:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Música antes de Navidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jordi Savall en el podio de Karajan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/jordi-savall-podio-karajan_132_12809198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0dae0724-60a6-4861-9b8f-4109498bed39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jordi Savall en el podio de Karajan"></p><p class="article-text">
        El catal&aacute;n Jordi Savall (Igualada, 1941) fue uno de los pioneros del movimiento historicista con instrumentos originales y es una referencia internacional en ese campo. Violagambista, director, compositor y music&oacute;logo, tiene en su haber numerosas grabaciones, una gran parte de ellas en su propio sello, Alia Vox, que fund&oacute; en 1998. El pr&oacute;ximo d&iacute;a 6 de diciembre debutar&aacute; con la Orquesta Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, dirigiendo un concierto que ser&aacute; transmitido en directo a trav&eacute;s del Digital Concert Hall, la plataforma de internet de la orquesta, y repetido al d&iacute;a siguiente. El programa se inicia con la suite&nbsp;<em>Na&iuml;s&nbsp;</em>de Rameau, contin&uacute;a con el ballet&nbsp;<em>Don Juan</em>de Gluck, y se cierra con la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 41,</em>&nbsp;<em>J&uacute;piter,</em>&nbsp;de Mozart. En el descanso, se emitir&aacute; una entrevista que har&aacute; a Savall el viola murciano de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n Joaqu&iacute;n Riquelme.
    </p><p class="article-text">
        Como otras grandes figuras del movimiento historicista, empez&oacute; cultivando la m&uacute;sica antigua y barroca, pero m&aacute;s recientemente ha trabajado con &eacute;xito obras del Clasicismo y el Romanticismo. Gran impacto caus&oacute; su grabaci&oacute;n de las sinfon&iacute;as de Beethoven en 2020 y 2021 con su orquesta Le Concert des Nations y su coro La Capella Reial de Catalunya. Son registros de&nbsp;<em>tempi</em>&nbsp;animados, l&iacute;neas claras y preciosismo sonoro, que presentan un Beethoven muy &aacute;gil y luminoso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su debut en el podio que ocup&oacute; alguien de criterios musicales tan diferentes como Herbert von Karajan se produce unos meses despu&eacute;s del &eacute;xito de cr&iacute;tica y p&uacute;blico que supuso su interpretaci&oacute;n del ciclo sinf&oacute;nico Beethoven en febrero y junio pasados en el Konzerthaus de Viena. Hace ya mucho tiempo que las grandes orquestas sinf&oacute;nicas, con instrumentos convencionales, invitan a directores del movimiento historicista a sus temporadas. No es una excepci&oacute;n la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, que dirigi&oacute; en varias ocasiones el desaparecido Nikolaus Harnoncourt y que visitan con frecuencia John Eliot Gardiner y Ton Koopman. El pasado mes de octubre Emmanuelle Ha&iuml;m dirigi&oacute; un concierto a los filarm&oacute;nicos berlineses con obras del barroco franc&eacute;s y el 20 de diciembre Rapha&euml;l Pichon debutar&aacute; haciendo con ellos la&nbsp;<em>Misa en si menor</em>&nbsp;de Johann Sebastian Bach.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jordi Savall estudi&oacute; violonchelo en Barcelona, pero en 1968 se traslad&oacute; a Suiza para estudiar viola de gamba con el gran pionero de ese instrumento, August Wenzinger, en la Schola Cantorum Basiliensis. A partir de 1973 sucedi&oacute; a Wenzinger como profesor y ha tenido una muy brillante carrera como violagambista. Es fundador del grupo Hesperion XX, ahora Hesperion XXI, de la citada Capella Reial de Catalunya y de Le Concert des Nations. Est&aacute; en posesi&oacute;n de numerosas distinciones, como la Creu de Sant Jordi, la Legi&oacute;n de Honor francesa y la Medalla de oro de las Bellas Artes de Espa&ntilde;a. En 2014 le fue otorgado el Premio Nacional de M&uacute;sica del Ministerio de Cultura, al que renunci&oacute; por disconformidad con la pol&iacute;tica cultural de Gobierno de Mariano Rajoy, cuyo ministro de Cultura era Jos&eacute; Ignacio Wert. Dos a&ntilde;os antes el escritor Javier Mar&iacute;as rechaz&oacute; por la misma raz&oacute;n el Premio Nacional de Literatura. Savall fue galardonado con un premio C&eacute;sar en Francia por la m&uacute;sica de la deliciosa pel&iacute;cula de Alain Corneau&nbsp;<em>Tous les matins du monde</em>&nbsp;sobre el violista franc&eacute;s Jean de Sainte-Colombe.
    </p><p class="article-text">
        Pese a contar 84 a&ntilde;os, Savall mantiene una gran actividad musical, con conciertos por todo el mundo y frecuentes grabaciones. La &uacute;ltima, un registro de la&nbsp;<em>Gran misa en do menor</em>&nbsp;de Mozart, realizado en febrero de 2025. El pr&oacute;ximo 13 de mayo est&aacute; previsto que ofrezca un programa Vivaldi en el Palau de la M&uacute;sica de Valencia. Su debut en la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, una de las m&aacute;s prestigiosas orquestas del mundo, es, aunque tard&iacute;o, un reconocimiento a su brillante carrera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/jordi-savall-podio-karajan_132_12809198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 15:20:21 +0000]]></pubDate>
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