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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nahuel González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nahuel-gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nahuel González]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Empieza el camino para regular las redes sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/empieza-camino-regular-redes-sociales_129_13359268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La Ley de Entornos Digitales puede marcar un camino. España puede situarse en la primera línea de un debate mundial que ya ha empezado: cómo poner límites democráticos a las grandes plataformas, cómo proteger a la infancia y cómo recuperar soberanía frente a los oligopolios digitales</p></div><p class="article-text">
        Es, probablemente, uno de los debates pol&iacute;ticos m&aacute;s importantes de nuestro tiempo: qui&eacute;n pone las reglas en las redes sociales. Si las ponen los parlamentos, la ciudadan&iacute;a y los derechos; o si las siguen poniendo un pu&ntilde;ado de gigantes tecnol&oacute;gicos, la mayor&iacute;a estadounidenses, que han convertido nuestra atenci&oacute;n y nuestros datos en una fuente inmensa de negocio.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os nos han dicho que las redes son simplemente herramientas que usamos libremente. Pero cualquiera que las utilice sabe que no funcionan as&iacute;. Est&aacute;n dise&ntilde;adas para que sigamos dentro, para que miremos un v&iacute;deo m&aacute;s, para que volvamos cuando suena una notificaci&oacute;n, para que compartamos m&aacute;s datos, m&aacute;s tiempo y m&aacute;s vida.
    </p><p class="article-text">
        Mark Fisher arrancaba 'Realismo capitalista' recordando una frase atribuida a Fredric Jameson y Slavoj &#381;i&#382;ek: parece m&aacute;s f&aacute;cil imaginar el fin del mundo que imaginar el fin del capitalismo. Con las redes sociales pasa algo parecido: nos han querido convencer de que su funcionamiento era inevitable, de que no hab&iacute;a alternativa, de que solo cab&iacute;a adaptarse a lo que decidieran Meta, TikTok, YouTube, X o Snapchat. Pero no es verdad. Lo que est&aacute; dise&ntilde;ado pol&iacute;ticamente tambi&eacute;n puede regularse pol&iacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        Las enmiendas que se tramitan en el Congreso, a petici&oacute;n de Sumar y el PSOE, apuntan a un cambio de fondo: dejar de cargar toda la responsabilidad sobre las familias, la infancia y la adolescencia, y empezar a exigir responsabilidades a quienes dise&ntilde;an, gobiernan y monetizan los entornos digitales.
    </p><p class="article-text">
        La primera enmienda fija los 16 a&ntilde;os como edad m&iacute;nima de acceso a redes sociales que no acrediten condiciones suficientes de seguridad y garant&iacute;a de derechos para la infancia. Es decir: las redes sociales que no adapten su funcionamiento no podr&aacute;n permitir el acceso a menores de 16 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        No hablamos de prohibir internet. No hablamos de impedir el acceso a enciclopedias digitales, plataformas educativas, repositorios de software o herramientas de investigaci&oacute;n. Hablamos de redes sociales comerciales construidas sobre recomendaci&oacute;n algor&iacute;tmica, publicidad personalizada, contacto con desconocidos, exposici&oacute;n permanente y extracci&oacute;n masiva de datos.
    </p><p class="article-text">
        La clave es sencilla: si una plataforma quiere estar abierta a menores de 16 a&ntilde;os, tendr&aacute; que demostrar ante la Comisi&oacute;n Nacional de los Mercados y la Competencia que es segura. Que no utiliza dise&ntilde;os adictivos. Que no expone a ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes a contenidos o conductas perjudiciales. Que protege su privacidad. Que ofrece herramientas efectivas frente a contactos no deseados. Que no hace negocio con su vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        La segunda enmienda aborda una de las din&aacute;micas centrales del modelo actual: la amplificaci&oacute;n algor&iacute;tmica de contenidos da&ntilde;inos.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa es que un usuario publique un contenido ilegal o peligroso. Otra muy distinta es que una plataforma lo recomiende, lo priorice, lo distribuya y lo haga viral porque genera m&aacute;s tiempo de permanencia, m&aacute;s interacci&oacute;n y m&aacute;s beneficio.
    </p><p class="article-text">
        Los algoritmos no son una fuerza de la naturaleza. Alguien los dise&ntilde;a, alguien decide para qu&eacute; sirven y alguien gana dinero con sus efectos. Por eso, cuando una plataforma o un servicio intermediario utiliza sus sistemas para amplificar contenidos lesivos &mdash;como los que incitan al suicidio o a la autolesi&oacute;n, contenidos de abuso sexual infantil, deepfakes sexuales o delitos de odio&mdash; debe haber responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Y conviene decirlo bien: esto no va de convertir internet en un campo penal permanente. No va de perseguir opiniones ni de criminalizar a los j&oacute;venes. Va de algo mucho m&aacute;s concreto: que una empresa no pueda enriquecerse empujando contenidos que da&ntilde;an la vida de las personas. Tambi&eacute;n se prev&eacute; responsabilidad para directivos que conozcan ese efecto y no act&uacute;en, y consecuencias ante el incumplimiento de &oacute;rdenes judiciales o administrativas de retirada de contenidos il&iacute;citos.
    </p><p class="article-text">
        La ponencia de la Ley de Entornos Digitales ya ha echado a andar. Hemos tenido la primera reuni&oacute;n y ahora los grupos parlamentarios tenemos que decidir si queremos una ley t&iacute;mida o si queremos estar a la altura del debate real que ya existe en la sociedad. Familias, docentes, profesionales de la salud mental, expertos digitales y much&iacute;simos j&oacute;venes saben perfectamente que algo no est&aacute; funcionando.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es solo que un menor tenga un m&oacute;vil en la mano. El problema es que al otro lado hay un modelo de negocio depredador que explota nuestros datos y vampiriza nuestra atenci&oacute;n. Un modelo que no naci&oacute; pensando en el bienestar de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes, sino en maximizar permanencia, interacci&oacute;n y beneficio.
    </p><p class="article-text">
        Shoshana Zuboff lo llam&oacute; capitalismo de vigilancia: un modelo econ&oacute;mico basado en extraer informaci&oacute;n de nuestra conducta para predecirla, moldearla y convertirla en negocio. Y si eso ya es grave para cualquier ciudadano, cuando hablamos de menores es directamente inaceptable.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, para que esta ley sea &uacute;til de verdad, no basta con hablar en abstracto de &ldquo;dise&ntilde;os adictivos&rdquo; o &ldquo;funcionalidades perjudiciales&rdquo;. Hay que concretar. Las grandes tecnol&oacute;gicas son expertas en decir que cumplen mientras mantienen intacto el coraz&oacute;n de su negocio.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos del <em>scroll</em> infinito, que elimina la pausa y convierte el consumo de contenido en una cadena sin final. Hablamos de las notificaciones <em>push</em>, de los <em>nudges</em> y de la reproducci&oacute;n autom&aacute;tica, dise&ntilde;ados para interrumpirnos, empujarnos a volver y sustituir la decisi&oacute;n consciente por la inercia.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de<strong> </strong>sistemas de recomendaci&oacute;n algor&iacute;tmica optimizados para maximizar el tiempo de permanencia y la interacci&oacute;n. Si una adolescente se queda mirando contenidos sobre cuerpos imposibles, dietas extremas o ansiedad, el algoritmo no puede seguir empuj&aacute;ndole m&aacute;s de lo mismo para retenerla unos minutos m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de publicidad dirigida a menores basada en sus datos personales. Una chica con anorexia no puede recibir anuncios de aplicaciones para &ldquo;adelgazar con IA&rdquo; porque una plataforma ha detectado, inferido o explotado su vulnerabilidad. Eso no es innovaci&oacute;n. Es explotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de mensajes ef&iacute;meros, contacto por desconocidos y canales opacos que pueden ser utilizados para grooming, sextorsi&oacute;n o acoso sexual. Con menores, la seguridad no puede estar escondida en un men&uacute; de configuraci&oacute;n. Tiene que venir de serie.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos tambi&eacute;n del uso de datos biom&eacute;tricos. Rostro, voz, rasgos f&iacute;sicos o patrones corporales de menores no pueden normalizarse como si fueran datos cualquiera. Proteger a la infancia no puede convertirse en una excusa para ampliar la vigilancia digital.
    </p><p class="article-text">
        Y hablamos de algo tan b&aacute;sico como que las cuentas infantiles no est&eacute;n configuradas como p&uacute;blicas por defecto. En enores, la privacidad debe ser el punto de partida. No la opci&oacute;n que encuentras despu&eacute;s de veinte clics.
    </p><p class="article-text">
        Pero restringir estas funcionalidades no ser&aacute; suficiente si los usuarios siguen atrapados en un pu&ntilde;ado de monopolios.
    </p><p class="article-text">
        Hoy mucha gente no abandona una red social aunque sea t&oacute;xica, invasiva o insegura porque all&iacute; est&aacute;n sus amistades, sus contactos, sus seguidores, su comunidad. Irse significa desaparecer. Y cuando irse significa desaparecer, la libertad de elecci&oacute;n no es real.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la interoperabilidad tiene que entrar en este debate.
    </p><p class="article-text">
        Interoperabilidad significa que una persona pueda cambiar de plataforma sin perder su vida social digital. Que pueda comunicarse con sus contactos aunque est&eacute;n en otra red. Que pueda trasladar sus datos. Que puedan nacer alternativas m&aacute;s seguras, m&aacute;s democr&aacute;ticas, m&aacute;s europeas, p&uacute;blicas, cooperativas o de inter&eacute;s social.
    </p><p class="article-text">
        Recordando aquel &ldquo;A desalambrar&rdquo; que cant&oacute; V&iacute;ctor Jara, tambi&eacute;n ha llegado la hora de desalambrar las plataformas. Porque hoy las grandes redes sociales funcionan como cercados privados: si quieres irte, pierdes tus contactos, tu comunidad, tus relaciones digitales. La interoperabilidad va precisamente de eso: de abrir puertas donde hoy hay muros, de que nadie est&eacute; obligado a quedarse en una plataforma insegura, t&oacute;xica o abusiva porque fuera de ella desaparece socialmente.
    </p><p class="article-text">
        Esto transformar&iacute;a el mercado. Obligar&iacute;a a las redes sociales a competir por la calidad de sus servicios, incluida la seguridad. Si una plataforma empeora, si deja de ser segura o si sigue basando su negocio en enganchar a menores, los usuarios tendr&iacute;an una v&iacute;a de escape. Hoy, en la pr&aacute;ctica, no la tienen.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, permitir&iacute;a que startups, empresas emergentes, desarrolladores de inter&eacute;s p&uacute;blico, universidades o proyectos europeos pudieran crear nuevas herramientas de seguridad, nuevos sistemas de recomendaci&oacute;n y nuevos mecanismos de moderaci&oacute;n. Abrir&iacute;a camino a redes sociales m&aacute;s seguras y a innovaci&oacute;n europea.
    </p><p class="article-text">
        No basta con pedir a Meta, TikTok, YouTube, X o Snapchat que se porten bien. Hay que reducir su poder. Hay que abrir alternativas. Hay que construir soberan&iacute;a digital.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; est&aacute; una de las claves pol&iacute;ticas del debate. Europa no puede seguir actuando como si la vida digital de millones de personas fuera un asunto privado entre usuarios y plataformas. Buena parte de esa vida digital est&aacute; dise&ntilde;ada por grandes corporaciones de Estados Unidos y por otros gigantes tecnol&oacute;gicos globales que no responden ante nuestras comunidades democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        No podemos resignarnos a que Silicon Valley decida c&oacute;mo nos informamos, c&oacute;mo nos relacionamos, qu&eacute; contenidos se nos empujan, qu&eacute; datos se extraen y qu&eacute; dise&ntilde;os condicionan nuestra atenci&oacute;n, nuestra autoestima o nuestras relaciones.
    </p><p class="article-text">
        Regular las redes sociales no es estar contra la tecnolog&iacute;a. Es decidir democr&aacute;ticamente qu&eacute; tecnolog&iacute;a queremos. Queremos innovaci&oacute;n, s&iacute;, pero no dependencia. Queremos digitalizaci&oacute;n, s&iacute;, pero no monopolios. Queremos redes, s&iacute;, pero no a costa de la salud mental, la intimidad, los datos y la vida de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        La derecha dir&aacute; que esto es cosa de las familias. Es su respuesta de siempre: privatizar los problemas sociales y dejar sola a la gente frente a poderes econ&oacute;micos enormes. Nosotros creemos otra cosa. Cuando el da&ntilde;o tiene causas econ&oacute;micas, tecnol&oacute;gicas y pol&iacute;ticas, la respuesta tiene que ser p&uacute;blica, colectiva y democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Entornos Digitales puede marcar un camino. Espa&ntilde;a puede situarse en la primera l&iacute;nea de un debate mundial que ya ha empezado: c&oacute;mo poner l&iacute;mites democr&aacute;ticos a las grandes plataformas, c&oacute;mo proteger a la infancia y c&oacute;mo recuperar soberan&iacute;a frente a los oligopolios digitales.
    </p><p class="article-text">
        Los grupos parlamentarios tenemos que estar a la altura. No basta con declaraciones generales. Hay que hablar de algoritmos, publicidad, datos, dise&ntilde;o adictivo, interoperabilidad y soberan&iacute;a digital.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales han tenido demasiado poder y muy pocas obligaciones. Hoy empezamos a cambiarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nahuel González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/empieza-camino-regular-redes-sociales_129_13359268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 04:02:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Empieza el camino para regular las redes sociales]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Construir país defendiendo la democracia, construir país defendiendo los derechos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/construir-pais-defendiendo-democracia-construir-pais-defendiendo-derechos_129_10947350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, desde la Generalitat Valenciana se conmemoraba el 40 aniversario del Estatut d&rsquo;Autonomia bajo el lema &ldquo;40 anys fent Pa&iacute;s&rdquo;. Dicho lema levant&oacute; las iras de la derecha extrema y la extrema derecha del Pa&iacute;s Valenci&agrave;.
    </p><p class="article-text">
        Algunos sectores de la izquierda tampoco se sent&iacute;an interpelados porque consideraban que el gobierno valenciano durante demasiadas d&eacute;cadas tampoco es que hubiera hecho Pa&iacute;s. M&aacute;s bien caja es lo que hab&iacute;a hecho el PP, tal y como les espetamos en una comparecencia en les Corts Valencianes.
    </p><p class="article-text">
        Pero el lema &ldquo;40 anys fent Pa&iacute;s&rdquo;, no se refer&iacute;a exclusivamente a la acci&oacute;n de gobierno, sino a la acci&oacute;n del pueblo valenciano, que a lo largo de los a&ntilde;os se ha movilizado y ha empujado &ldquo;per fer Pa&iacute;s&rdquo;, con toda la amplitud que conlleva para nosotros la expresi&oacute;n: poner en valor nuestra lengua, nuestra cultura, nuestra riqueza, nuestro territorio, pero tambi&eacute;n procurando una sanidad p&uacute;blica, una educaci&oacute;n de calidad, el desarrollo de derechos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El Govern del Bot&agrave;nic avanz&oacute; en esa l&iacute;nea, aunque tambi&eacute;n es cierto que no tanto como nos hubiera gustado, y hay quien considera que esta es una de las causas del retroceso pol&iacute;tico que supuso la victoria de la coalici&oacute;n reaccionaria PP y Vox. Evidentemente, no existe una causa &uacute;nica. Las razones quiz&aacute;s deber&iacute;amos analizarlas desde la perspectiva de la crisis estructural del estado social y como esta afecta seriamente a las distintas democracias de cada pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Veinte a&ntilde;os seguidos estuvo el PP en el Consell y solamente el desborde en su corrupci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de lo que su electorado pod&iacute;a aguantar, provoc&oacute; su salida: su mala gesti&oacute;n no le pasaba factura. Tras dos legislaturas vuelven a gobernar de la mano de Vox destruyendo r&aacute;pidamente todo lo que nos cost&oacute; construir. &ldquo;Desfer Pa&iacute;s&rdquo; y &ldquo;Fer Caixa&rdquo; siempre han estado en su hoja de ruta.
    </p><p class="article-text">
        Pero nuestro optimismo, imprescindible en nuestra tarea de transformar la sociedad, nos hace pensar que la derecha no es tan hegem&oacute;nica como parece. Desde luego, no es como la de Galicia, donde el PP ha gobernado 42 a&ntilde;os (solo una legislatura y parte de otra no gobern&oacute;). De hecho, ya hace seis meses que deber&iacute;amos estar trabajando para que esto dure cuatro a&ntilde;os. Corresponde estar a la altura de las circunstancias y ser conscientes de lo que realmente importa.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas que est&aacute; experimentando la clase trabajadora valenciana, como resultado de la agenda conservadora y reaccionaria a nivel del Pa&iacute;s Valenci&agrave; y como resultado de las pol&iacute;ticas impulsadas en muchas ciudades y municipios, se est&aacute; agravando ante el debilitamiento de las instituciones como espacios de garant&iacute;a para los derechos de la ciudadan&iacute;a y de la propia democracia, la negaci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico, reducci&oacute;n de tr&aacute;mites para la construcci&oacute;n de grandes proyectos,&nbsp;la reducci&oacute;n de impuestos a los ricos&hellip;. Los escenarios de emergencia a los que nos enfrentamos, a nivel clim&aacute;tico, en forma de retrocesos democr&aacute;ticos y de precariedad laboral, se suman a un conjunto de declaraciones y decisiones negacionistas que van m&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica, y que afectan a las condiciones materiales de la ciudadan&iacute;a y que, incluso, ponen en riesgo la seguridad y las propias vidas de aquellas personas que, como las mujeres, el colectivo LGTBIQ+ o las personas migrantes, sufren violencia de odio. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a este escenario, y como de forma recurrente ha sucedido a lo largo de la historia de los derechos y de las democracias, la sociedad organizada es el mejor dique de contenci&oacute;n frente a las regresiones calculadas y planificadas. Los movimientos sociales, las asociaciones de vecinos y las organizaciones pol&iacute;ticas, con un pie en la calle y otra en las instituciones, como es el caso que representa Esquerra Unida del Pa&iacute;s Valenci&agrave;, son la principal garant&iacute;a y salvaguarda de los logros alcanzados durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y en los que la aportaci&oacute;n de EUPV ha sido determinante. 
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones pol&iacute;ticas, estructuradas y consolidadas, canalizan de abajo hacia arriba, de forma democr&aacute;tica y participativa, las demandas genuinas de una ciudadan&iacute;a que reclama una agenda en defensa de lo cercano. Esta forma de construir democracia es, adem&aacute;s, una tarea pendiente en el contexto pol&iacute;tico espa&ntilde;ol de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. En este sentido, la presencia de EUPV a lo largo de todo el Pa&iacute;s Valenci&agrave;, sirve de ejemplo para entender la vertebraci&oacute;n territorial sobre la que debe basarse una democracia de calidad. Porque sin una perspectiva comarcal, por ejemplo, la sanidad y la educaci&oacute;n cuentan con mayores probabilidades de ser desmantelada en favor de aquellos que, desde el centralismo y sin presentarse a las elecciones, pretenden doblegar la voluntad de las instituciones que son depositarias de la soberan&iacute;a popular, queriendo hacer valer su peso minoritario, sobre la inmensa mayor&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La conformaci&oacute;n de espacios unitarios, basados en el di&aacute;logo y el respeto entre las fuerzas pol&iacute;ticas que est&aacute;n llamadas a vertebrar la democracia real en el Pa&iacute;s Valenci&agrave;, son la &uacute;nica v&iacute;a posible para construir el pa&iacute;s defendiendo los derechos. La experiencia cotidiana de la ciudadan&iacute;a valenciana, a partir de unos servicios p&uacute;blicos de calidad, son la principal fuente de identidad sobre la que seguir edificando la democracia. Por eso, la defensa de los derechos sociales es la clave para la (re)construcci&oacute;n de un Pa&iacute;s Valenci&agrave; verdaderamente democr&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        En este proyecto estructural, que reclama y que depende, a su vez, de una reconstrucci&oacute;n de la izquierda valenciana que logre el vuelco en el pr&oacute;ximo ciclo electoral, la voz de EUPV, como fuerza vertebrada es esencial, como lo ha sido en el pasado a nivel auton&oacute;mico y como lo est&aacute; siendo, en estos momentos, con nuestra presencia como EUPV en el Congreso de los Diputados a trav&eacute;s de nuestro representante. La mirada de toda la izquierda valenciana hacia el horizonte 2027 pasa, por tanto, necesariamente, por el trabajo con las formaciones pol&iacute;ticas que existen en la pol&iacute;tica valenciana y con quien compartimos un programa de m&iacute;nimos que habr&aacute; que trabajar desde las militancias y las asambleas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Rosa P&eacute;rez Garijo, coordinadora general de EUPV y Nahuel Gonz&aacute;lez L&oacute;pez, diputado de EUPV en el Congreso de los Diputados en el grupo parlamentario Sumar</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Pérez Garijo, Nahuel González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/construir-pais-defendiendo-democracia-construir-pais-defendiendo-derechos_129_10947350.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Feb 2024 10:14:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Construir país defendiendo la democracia, construir país defendiendo los derechos]]></media:title>
    </item>
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