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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sergio Velasco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sergio-velasco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sergio Velasco]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Referéndum y dictaduras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/referendum-dictaduras_132_11248195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7e17544-0ddd-4b07-95a0-484ae9696381_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Referéndum y dictaduras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el primer plebiscito que hizo Pinochet en Chile (la llamada consulta nacional de 1978) los líderes de la oposición clandestina eran conscientes de esto. Su propaganda decía: “No temas decir lo que piensas”, “No digas SI cuando quieres decir NO”.  Como se temían, pocos dijeron No</p></div><p class="article-text">
        El refer&eacute;ndum convocado desde el ejecutivo, en el momento y con la pregunta que a este le interese, fue inventado para subvertir la democracia y consolidar el poder de un l&iacute;der autoritario. En varias tradiciones pol&iacute;ticas un refer&eacute;ndum que se controla desde el Ejecutivo se denomina plebiscito, aunque el nombre no es frecuente en Espa&ntilde;a. En esta entrada queremos presentar algunos resultados de investigaci&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre las dictaduras y los plebiscitos, a partir de datos todas las dictaduras posteriores a 1945. &iquest;Por qu&eacute; lo hacen? &iquest;Qu&eacute; consecuencias tienen? &iquest;En qu&eacute; se diferencian de las mejor conocidas y estudiadas elecciones autoritarias?
    </p><p class="article-text">
        Los referendos dictatoriales no son una rareza, desde 1945 un 27% de los dictadores han convocado al menos un refer&eacute;ndum. Aunque son menos frecuentes que en democracias, las diferencias no son abismales. Por ejemplo, las dictaduras militares (las m&aacute;s plebiscitarias, frente a las civiles o din&aacute;sticas) convocan pr&aacute;cticamente tantos referendos como las democracias parlamentarias (las menos plebiscitarias, frente a las presidencialistas o semi-presidencialistas).
    </p><p class="article-text">
        En aquellos casos para los que tenemos datos, el margen de victoria medio de los dictadores es apabullador: 70 puntos porcentuales; y la participaci&oacute;n media es del 77%. &nbsp;Nuestra hip&oacute;tesis es que son instrumentos de refuerzo del ejecutivo. No redistribuyen el poder, sino que lo reafirman. Bajo el formato de una pregunta, le env&iacute;an a la sociedad una respuesta sobre qui&eacute;n est&aacute; al mando. Cuando se convocan es porque funcionan (hay solo dos o tres casos de errores hist&oacute;ricos por parte de los dictadores) y tienen consecuencias sustantivas: alargan la vida de la dictadura. Creemos demostrar que reducen la capacidad de la oposici&oacute;n para coordinarse contra el r&eacute;gimen. Las elecciones autoritarias, que se encuentran mejor estudiadas, tambi&eacute;n a&ntilde;aden a&ntilde;os de vida a los aut&oacute;cratas, pero lo hacen por otros caminos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un poco de historia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando Luis Bonaparte, que hab&iacute;a sido elegido primer presidente de la II Rep&uacute;blica Francesa, no pudo obtener de la Asamblea una reforma constitucional que le permitiera presentarse a la reelecci&oacute;n, dio un golpe de estado, disolvi&oacute; el parlamento y convoc&oacute; un plebiscito. &nbsp;&ldquo;El pueblo franc&eacute;s quiere el mantenimiento de la autoridad de Luis Napole&oacute;n Bonaparte, y le delegan los poderes necesarios para establecer una constituci&oacute;n sobre las bases propuestas en su proclamaci&oacute;n (es decir, el golpe) de 2 de diciembre de 1851&rdquo;. Gan&oacute; de calle (92% de s&iacute;es). Animado, once meses despu&eacute;s pidi&oacute; la corona imperial: &ldquo;El pueblo quiere restablecer la dignidad imperial en la persona de Luis Napole&oacute;n Bonaparte, con la herencia en sus descendientes etc&rdquo;. Votaron a favor el 96,9%. La participaci&oacute;n super&oacute; el 80% en los dos casos.
    </p><p class="article-text">
        Luis Bonaparte invent&oacute; la moderna dictadura electoral, pues tambi&eacute;n celebraba elecciones representativas que cuidadosamente ganaba. (El destino quiso que su ambici&oacute;n imperial propagase adem&aacute;s un neologismo feliz: Am&eacute;rica Latina). Este tipo de arreglo es algo que la ciencia pol&iacute;tica estudia hoy con fruici&oacute;n, pues cada vez es m&aacute;s el caso que los tiranos organizan elecciones. Pero hay que subrayar que el invento lleg&oacute; junto con el uso del voto popular para anular las garant&iacute;as constitucionales. Si no se puede decir que fuera el primer&iacute;simo descubridor de las consultas para controlar el poder es porque tuvo de qui&eacute;n aprender: su t&iacute;o Napole&oacute;n hab&iacute;a obtenido el consulado vitalicio (1802) y la corona imperial (1804) en sendas votaciones populares que dizque gan&oacute; con m&aacute;s del 99% de los votos.&nbsp;(A su vez, el modelo hab&iacute;a sido la consulta constitucional de la Revoluci&oacute;n, que tambi&eacute;n se las tra&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        En el contexto de las dictaduras se ha estudiado mucho m&aacute;s a las elecciones de representantes que a este tipo de votaciones &ldquo;directas&rdquo;, y muchas veces se ha entendido que son variaciones de lo mismo. La palabra m&aacute;gica parece ser votar.&nbsp;Nosotros pensamos que tienen diferencias relevantes, incluso en una dictadura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su atractivo para el dictador</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por traer un ejemplo m&aacute;s cercano a casa, el 6 de julio de 1947 Franco convoc&oacute; un refer&eacute;ndum para adjudicarse la jefatura perpetua del Estado. Oficialmente, votaron el 80% de los varones y el 93% dieron el voto afirmativo. La Ley de Refer&eacute;ndum, as&iacute; llamada, hab&iacute;a sido el primero de los Principios Fundamentales del Movimiento. &iquest;Qu&eacute; ten&iacute;a Franco que ganar con ello? No iba a convencer a nadie de que era un dem&oacute;crata, ni de que el resultado era limpio, ni a&ntilde;ad&iacute;a nada a una ley ya aprobada por su propio procedimiento legislativo. Un historiador franquista (procurador en sus Cortes, de nombre Luis Su&aacute;rez) lo expuso despu&eacute;s con acierto: el refer&eacute;ndum se convoc&oacute; para demostrar que toda resistencia al r&eacute;gimen era in&uacute;til. Franco estaba enviando un mensaje a la sociedad, no recibi&eacute;ndolo de ella. Adem&aacute;s, Franco aprovech&oacute; para introducir una cu&ntilde;a (mon&aacute;rquica) entre sus aliados militares y desactivar un frente de posible oposici&oacute;n interna, al establecer que su sucesor ser&iacute;a el nieto de Alfonso XIII. &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casos como estos lustran las caracter&iacute;sticas fundamentales de los plebiscitos dictatoriales: se utilizan para contener la oposici&oacute;n interna y externa al r&eacute;gimen y reafirmar as&iacute; el poder del dictador. En primer lugar, env&iacute;an una se&ntilde;al de control del aparato del estado a sus potenciales rivales. Adem&aacute;s, el control de la agenda (el contenido y los tiempos) puede utilizarse para desorganizar o dividir a una posible oposici&oacute;n interna, como era la cuesti&oacute;n mon&aacute;rquica en el ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol de posguerra. Por &uacute;ltimo, cuando los rivales est&aacute;n protegidos por un organismo constitucional, como le suced&iacute;a a Luis Bonaparte, el plebiscito puede utilizarse para anularlo.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, los plebiscitos contribuyen a desactivar la movilizaci&oacute;n de la oposici&oacute;n externa al r&eacute;gimen, en la calle. Los extraordinarios recuentos crean incertidumbre sobre qui&eacute;n apoya al dictador y qui&eacute;n no, incluso si se supone que parte del resultado proviene de un voto &ldquo;insincero&rdquo; o directamente fraudulento. El plebiscito env&iacute;a una se&ntilde;al de que cualquiera puede ser un adepto al r&eacute;gimen o estar dispuesto a pasar por uno de ellos, y dificulta la coordinaci&oacute;n de quienes se opondr&iacute;an si pudieran organizarse. Los plebiscitos inducen una falsificaci&oacute;n de las verdaderas preferencias en muchos opositores, algo parecido a una espiral de silencio. En el primer plebiscito que hizo Pinochet en Chile (la llamada consulta nacional de 1978) los l&iacute;deres de la oposici&oacute;n clandestina eran conscientes de esto. Su propaganda dec&iacute;a: &ldquo;No temas decir lo que piensas&rdquo;, &ldquo;No digas SI cuando quieres decir NO&rdquo;. &nbsp;Como se tem&iacute;an, pocos dijeron No y Pinochet logr&oacute; aparecer como el &uacute;nico due&ntilde;o del pa&iacute;s, incluso para los militares que aspiraban compartir el poder de forma colegiada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las consecuencias</strong>
    </p><p class="article-text">
        En uno de nuestros trabajos encontramos que las dictaduras incrementan su esperanza de vida si convocan un plebiscito. Tambi&eacute;n hallamos datos compatibles con las dos hip&oacute;tesis que planteamos: reducen la manifestaci&oacute;n tanto de la oposici&oacute;n interna y como de la oposici&oacute;n externa.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 muestra la distinta supervivencia de los autoritarismos que utilizan el refer&eacute;ndum (rojo) frente a los que no lo hacen (azul). La mayor supervivencia de los primeros se demuestra significativa sometida a los controles estad&iacute;sticos habituales, tales como la situaci&oacute;n de sus econom&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Gráfico 1. Supervivencia de las dictaduras que convocan plebiscitos frente a las que no lo hacen."
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                Gráfico 1. Supervivencia de las dictaduras que convocan plebiscitos frente a las que no lo hacen.                            </span>
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        Adem&aacute;s, el gr&aacute;fico 2 muestra c&oacute;mo la celebraci&oacute;n de un plebiscito reduce el riesgo de que el dictador tenga que enfrentarse a un golpe de estado para destituirlo. El gr&aacute;fico 3, por su parte, indica c&oacute;mo se reduce el riesgo de enfrentarse a protestas y manifestaciones en la calle. En ambos casos el efecto desaparece con el tiempo, no es permanente. Pero las consecuencias s&iacute; son suficientes para que el r&eacute;gimen autoritario gane a&ntilde;os de vida.
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                    alt="Gráfico 2. Evolución del riesgo de golpe de estado en una dictadura a partir de un referéndum."
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                Gráfico 2. Evolución del riesgo de golpe de estado en una dictadura a partir de un referéndum.                            </span>
                                    </figcaption>
            
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                Gráfico 3. Evolución del riesgo de movilizaciones populares contra la dictadura a partir de la convocatoria de un referéndum.                            </span>
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        Es importante notar una cuesti&oacute;n sobre esta din&aacute;mica temporal, porque difiere de la otra forma de votaci&oacute;n:&nbsp;las elecciones. Se sabe que las elecciones en las dictaduras vienen acompa&ntilde;adas por un periodo de mayor riesgo de inestabilidad pol&iacute;tica y de movilizaci&oacute;n, pero su efecto a largo plazo es estabilizador para el r&eacute;gimen. En el caso de los plebiscitos sucede casi lo contrario.&nbsp;Se reducen los riesgos a corto plazo, pero no cambia la situaci&oacute;n de la dictadura a largo plazo, como si lo har&iacute;a si se volviese &ldquo;m&aacute;s popular&rdquo;, si tal cosa puede concebirse, o si al menos ampliara la coalici&oacute;n de poder que la sostiene.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Plebiscitos frente a elecciones</strong></h3><p class="article-text">
        Em un primer trabajo (de 2023) encontr&aacute;bamos algunas caracter&iacute;sticas de los plebiscitos que son compatibles con su conceptualizaci&oacute;n como instrumentos de afirmaci&oacute;n del poder, y que los diferencian de las elecciones incluso en un contexto autoritario, que pueden verse m&aacute;s bien como mecanismos de distribuci&oacute;n de poder y de integraci&oacute;n de algunos a trav&eacute;s de la participaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo, nos parecen importantes dos hechos. El primero es que, a diferencia de las elecciones, los referendos autoritarios son madrugadores. Se tienden a convocar temprano en la vida del r&eacute;gimen, mientras que lo m&aacute;s habitual es que las elecciones se posterguen en las dictaduras.&nbsp;Por otra parte, mientras que las dictaduras civiles son las m&aacute;s proclives a celebrar elecciones, las dictaduras militares son las m&aacute;s proclives a convocar referendos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 4 muestra ambos fen&oacute;menos (manteniendo constantes otros factores predictivos relevantes).&nbsp;A medida que pasan los a&ntilde;os de vida del r&eacute;gimen () la probabilidad de convocatoria de un plebiscito disminuye, y los militares son siempre los que&nbsp;m&aacute;s probabilidad tienen de convocarlo, especialmente en los primeros periodos.
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                Gráfico 4. Probabilidad de convocarse un referéndum en una dictadura dependiendo del tipo de dictador (militar, civil o dinástico) y de los años de vida del régimen (AGE).                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Votar se dice de muchas maneras</strong></h3><p class="article-text">
        En resoluci&oacute;n, en el contexto de una dictadura las votaciones plebiscitarias son distintas a las elecciones de representantes, por controladas y manipuladas que puedan estar en cualquiera de los casos. Los referendos tienden a ser mecanismos de consolidaci&oacute;n del poder ejecutivo frente a la oposici&oacute;n, las elecciones tienden a ser mecanismos para incorporar o apaciguar a una parte de la oposici&oacute;n.&nbsp;El autoritarismo electoral se estudia a veces como una forma &ldquo;intermedia&rdquo; entre la dictadura y la democracia, o como una dictadura que muestra al menos alguna tendencia favorable. Nosotros sostenemos, sin embargo, que el autoritarismo plebiscitario es un autoritarismo reforzado, no uno liberalizado. En general, lo que hace que votar sea un avance de libertad suele depender de las reglas que garantizan los procedimientos que acompa&ntilde;an al proceso; lo caracter&iacute;stico de los plebiscitos, desde el momento cero, es su capacidad para anular las reglas y garant&iacute;as siguiendo el arbitrio de los gobernantes.
    </p><p class="article-text">
        &hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pueden leerse m&aacute;s detalles en nuestro &ldquo;<a href="https://www.cambridge.org/core/journals/government-and-opposition/article/effect-of-referendums-on-autocratic-survival-running-alone-and-not-finishing-second/8E28D72EBF4D32F6C339815F5F296C4E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Effect of Referendums on Autocratic Survival: Running Alone and Not Finishing Second</a>&rdquo; (Government and Opposition 2024, edici&oacute;n impresa) y &nbsp;en &ldquo;<a href="https://www.cambridge.org/core/journals/european-political-science-review/article/abs/plebiscites-a-tool-for-dictatorship/90DB6CDACAF06866E6A0FE35958D7EB3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plebisctes, a tool for dictatorship</a>&rdquo; (European Political Science Review 2022, edici&oacute;n impresa).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés, Sergio Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/referendum-dictaduras_132_11248195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Mar 2024 05:00:50 +0000]]></pubDate>
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