<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Enric Tarrida]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/enric-tarrida/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Enric Tarrida]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1050013/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Meritocracia y otras memeces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/meritocracia-memeces_129_11271577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Dec&iacute;a un querido amigo m&iacute;o que &ldquo;realmente la vida la viven cuatro mientras los dem&aacute;s somos meros figurantes&rdquo;. Lo expres&oacute; despu&eacute;s de que le mostrara algunas de las magn&iacute;ficas mansiones de la Costa Brava, solo visibles desde el mar. Ello fue posible porque a ra&iacute;z de su boda, le regal&eacute; un fin de semana en mi peque&ntilde;o velero de ocho metros, ejerciendo por mi parte de patr&oacute;n/anfitri&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Es evidente que la frase no ten&iacute;a nada de fant&aacute;stico, refleja sin m&aacute;s la realidad de nuestro mundo, aunque encontremos numerosos matices, siendo nuestro caso de los afortunados entre los parias de la tierra, los que recibimos las migajas que sobran de sus comilonas, habiendo el otro extremo, quienes est&aacute;n sufriendo explotaci&oacute;n salvaje, hambre, persecuci&oacute;n, guerra&hellip;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de tener ya unos pocos a&ntilde;os de vida, estando sin duda m&aacute;s cerca del fin de la traves&iacute;a que del puerto de partida, hace que se acumule en m&iacute; el hast&iacute;o ante la indigencia humana de tantos, que pone dif&iacute;cil mantener el equilibrio en la balanza por parte de la mayor&iacute;a de buenas personas, buenas en algunos casos al extremo que confirmar&iacute;a aquello de &ldquo;tan buenas tontas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No son pocos los casos de corrupci&oacute;n sufridos, que han enriquecido de paje a rey, con el sudor de nuestra frente. Harto de ver c&oacute;mo los espabilados se llenan los bolsillos con millones de euros de todas, harto de empresarios y pol&iacute;ticos corruptos, que nos hablan de meritocracia, de la necesidad de esforzarnos, de que hay que trabajar m&aacute;s y exigir menos, de la &ldquo;insostenibilidad&rdquo; de nuestros servicios p&uacute;blicos, de los recortes en educaci&oacute;n y sanidad, de la venta de lo construido por todas nosotras en lo que llaman privatizaci&oacute;n, de la venta/regalo a sus amigos de las empresas p&uacute;blicas, de la ocupaci&oacute;n de consejos de administraci&oacute;n por parte de quienes deb&iacute;an velar por los intereses generales, de los rescates a la banca (cuyos planes de pensiones son la supuesta alternativa a tener una jubilaci&oacute;n digna) mientras se cuestiona la viabilidad de las pensiones p&uacute;blicas. Harto de aguantar a los canallas que llevan a los pueblos a la guerra, que se enriquecen con la muerte de miles de seres humanos, harto de quienes nos intentan enga&ntilde;ar por mantenerse en el poder, harto de sus lacayos, ego&iacute;stas imb&eacute;ciles que se creen recibir&aacute;n su parte del bot&iacute;n sin saber que ma&ntilde;ana pueden ser carne de ca&ntilde;&oacute;n de sus amos. Harto de estar harto.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as nos levantamos con las &uacute;ltimas haza&ntilde;as de nuestros emprendedores patrios, el colega del ministro y el novio de la presidenta. Ejemplo donde los haya de la &ldquo;meritocracia&rdquo; nacional. Mientras que la pandemia nos encerraba en casa, y por nuestras calles apenas solo circulaban ambulancias y coches f&uacute;nebres, mientras que miles de personas se arriesgaban para salvar vidas, darnos de comer o sostener los servicios vitales, mientras que en la sociedad dominaba el miedo y la preocupaci&oacute;n ante el nuevo virus y mor&iacute;an miles de cong&eacute;neres, amigos, familiares, otras se enriquecen especulando con lo b&aacute;sico, con la inestimable ayuda de ser, en un caso, asesor de un ministro, en el otro c&oacute;nyuge de la presidenta de la Comunidad de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no son los &uacute;nicos, evidentemente. Otros &ldquo;prohombres de bien&rdquo;, arist&oacute;cratas, hijos de&hellip;, forman parte de esa estirpe de seres humanos que engordaban sus cuentas vendiendo mascarillas a precio de oro, se compraban lamborghinis y pisos de lujo, mientras nuestra gente mayor era abandonada en las residencias &ldquo;de pobres&rdquo;, y tantos perec&iacute;an sin poder ni tener el consuelo de un familiar o amigo. Mientras nuestros sanitarios se dejaban la piel para salvar a la poblaci&oacute;n enferma, y eran v&iacute;ctimas preferidas de la Covid, otros contaban los billetes y se re&iacute;an de nuestras miserias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero vamos, esto es el capitalismo, amigos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando cada vez nos cuesta m&aacute;s llegar a fin de mes, a aquellos que llegaban, cuando la vivienda es un lujo inasumible para una gran parte, la comida se encarece y los salarios apenas suben, hoy tenemos que seguir soportando las sandeces de algunos pol&iacute;ticos impresentables que se r&iacute;en de nuestras miserias, que no les importa en absoluto la vida y sufrimientos de la &ldquo;plebe&rdquo;, harto de los medios de comunicaci&oacute;n que son &ldquo;la voz de su amo&rdquo;, y harto de esa parte de la poblaci&oacute;n que se cree a salvo o incluso ser socio de &ldquo;los espabilados y espabiladas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El sistema apadrina esto y mucho m&aacute;s, como Robin Hood inverso, roba a los pobres para d&aacute;rselo a los ricos. Y mientras tanto, les re&iacute;mos las gracias a los criminales, incluso se les da reconocimiento y honores, les votamos y aplaudimos. A cambio, la maravillosa libertad de tomarse una ca&ntilde;a o &ldquo;a relaxing cup of caf&eacute; con leche in Plaza Mayor&rdquo;. Todo mientras esperamos a ver si nos toca ser la pr&oacute;xima v&iacute;ctima del depredador, el pr&oacute;ximo muerto por enfermedad o guerra, el pr&oacute;ximo desahuciado.
    </p><p class="article-text">
        La guinda del pastel, transmisi&oacute;n y bombo de la boda del alcalde de la capital, en otro bochornoso espect&aacute;culo de la caspa patria, de la cutre exhibici&oacute;n de los que se suponen mandan, los elegidos, de aquellos que se piensan solo deben rendir cuenta ante su dios hecho a medida. Otro aquelarre de quienes quieren dejar claro que a&uacute;n existen las dos espa&ntilde;as, &ldquo;una la que muere y otra que bosteza&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los de abajo, educamos a nuestros hijos en la importancia del esfuerzo, de adquirir conocimientos para tener un trabajo digno. Les inculcamos los valores humanistas de honradez, justicia, igualdad, les ense&ntilde;amos a respetar a su pr&oacute;jimo, a ser solidarios y emp&aacute;ticos, a colaborar y participar. Es evidente que nos equivocamos, les condenamos a seguir siendo los explotados del futuro. Deber&iacute;amos &mdash;quiz&aacute;s solo quiz&aacute;s&mdash; prepararlos para ser espabilados, emprendedores de verdad, de los que hacen fortuna con el esfuerzo y las vidas ajenas. Deber&iacute;amos quiz&aacute;s por su bien, a pesar de que ello nos genere arcadas, porque al final de esto se aprovechan estos sinverg&uuml;enzas, de que no tengamos est&oacute;mago para ser como ellos.
    </p><p class="article-text">
        Con todo esto, &iquest;c&oacute;mo puede uno no ser feliz al ser un s&uacute;bdito del Reino de Espa&ntilde;a?, otra maravilla de los tiempos modernos ( o no tan modernos), tener monarca hereditario por la gracia de dios. &iquest;C&oacute;mo&nbsp;puede uno no sentirse un patriota, y llorar ante los colores de nuestra insignia rojigualda?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo, eso, llorar, ante tanta indigencia.
    </p><p class="article-text">
        Todo atado y bien atado.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Enric Tarrida</strong> (1962) ha trabajado desde los 16 a&ntilde;os en el mar, como pescador primero y marino mercante despu&eacute;s. Ha sido Patr&oacute;n de embarcaciones de Salvamento Mar&iacute;timo. Militante del sindicato CGT.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric Tarrida]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/meritocracia-memeces_129_11271577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Apr 2024 18:19:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Meritocracia y otras memeces]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
