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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mateo Aguado Caso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mateo-aguado-caso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mateo Aguado Caso]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nuestra salud, en riesgo por la pérdida de ecosistemas y biodiversidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/salud-riesgo-perdida-ecosistemas-biodiversidad_132_11313574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e0b5445-9b28-467d-a9e1-f3e28c80b05c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuestra salud, en riesgo por la pérdida de ecosistemas y biodiversidad"></p><p class="article-text">
        Vivimos en un mundo en guerra. La primera gran batalla la libramos hace unos 50.000 a&ntilde;os, cuando iniciamos con dram&aacute;tica eficacia la extinci&oacute;n de los grandes mam&iacute;feros. Durante d&eacute;cadas, los cient&iacute;ficos han venido debatiendo a qu&eacute; se debi&oacute; la extinci&oacute;n o el veloz declive de los grandes mam&iacute;feros en los &uacute;ltimos cincuenta milenios. Por un lado, est&aacute;n los cient&iacute;ficos que creen que las r&aacute;pidas y graves fluctuaciones del clima son la principal explicaci&oacute;n. Por ejemplo, creen que el mamut lanudo se extingui&oacute; porque la fr&iacute;a estepa de los mamuts desapareci&oacute; en gran medida. En el lado opuesto hay un grupo de cient&iacute;ficos que est&aacute; encontrando cada vez m&aacute;s evidencias de que la expansi&oacute;n de los humanos modernos (<em>Homo sapiens</em>) es la principal explicaci&oacute;n. Creen que nuestros antepasados cazaron a los animales hasta tal punto que se extinguieron por completo o quedaron gravemente diezmados. Un extenso <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-023-43426-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de la Universidad de Aarhus</a> ha confirmado recientemente esta segunda explicaci&oacute;n. El mundo tiembla una y otra vez con nuevas guerras como las derivadas de la invasi&oacute;n de Ucrania o Palestina, sin buscar el origen real de esta espiral de tensi&oacute;n geopol&iacute;tica. Un origen que entronca con la limitaci&oacute;n de recursos y con un alejamiento del mundo natural. Un origen &ndash;la crisis ambiental&ndash; que no solo nos amenaza, sino que nos entristece. Un origen, nuestra acelerada separaci&oacute;n de<a href="https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/pan3.10451" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la naturaleza</a>, que nos enferma f&iacute;sica y ps&iacute;quicamente, y que se manifiesta en un largo n&uacute;mero de des&oacute;rdenes sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos que comienzan con problemas agudos o cr&oacute;nicos, individuales o colectivos, de salud.
    </p><p class="article-text">
        El c&eacute;lebre bi&oacute;logo estadounidense Edward O. Wilson sostuvo durante toda su vida que las personas tenemos la necesidad innata de asociarnos al resto de seres vivos, estando de este modo intr&iacute;nsecamente ligados a la naturaleza. Esta idea, conocida como la <a href="https://erratanaturae.com/product/biofilia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;hip&oacute;tesis de la biofilia&rdquo;</a>, sugiere que los seres humanos, por mucho que hayamos artificializado nuestro entorno y modos de vida en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, no podemos, en el fondo, vivir de espaldas a los ecosistemas, pues somos biodiversidad y dependemos de ella.
    </p><p class="article-text">
        La biodiversidad contribuye a la calidad de vida de las personas de <a href="https://www.ipbes.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&uacute;ltiples maneras</a>. No solo nos suministra los alimentos que necesitamos para vivir, innumerables medicinas naturales que mejoran nuestra salud y esperanza de vida, y muchas materias primas esenciales en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a como la madera, el papel, la lana o el algod&oacute;n, sino que tambi&eacute;n participa indirectamente en numerosos procesos que son fundamentales para nuestra salud y bienestar, como el secuestro de carbono (primordial para la regulaci&oacute;n clim&aacute;tica), la purificaci&oacute;n del aire, la depuraci&oacute;n del agua, el control de la erosi&oacute;n, la regulaci&oacute;n de inundaciones, la fertilidad de los suelos, el control de plagas y enfermedades, o la polinizaci&oacute;n (vital para la agricultura). Asimismo, la biodiversidad es fuente de bienestar psicol&oacute;gico y emocional a trav&eacute;s de las diversas contribuciones intangibles que proporciona a las personas mediante, por ejemplo, la contemplaci&oacute;n y el disfrute est&eacute;tico de los paisajes, la relaci&oacute;n con otras especies, o los sentimientos de paz emocional, tranquilidad y relajaci&oacute;n que produce en general interactuar con la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy existe una amplia y creciente bibliograf&iacute;a que muestra c&oacute;mo observar y relacionarse con los ecosistemas y la biodiversidad de forma frecuente tiene efectos beneficiosos y medibles sobre la <a href="https://academic.oup.com/bmb/article/127/1/5/5051732?" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salud</a> y el <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2212041614001648" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bienestar</a> de las personas, asoci&aacute;ndose &ndash;entre otras cosas&ndash; a una menor incidencia de <a href="https://www.pnas.org/doi/full/10.1073/pnas.1807504116" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trastornos mentales</a> como la ansiedad, la depresi&oacute;n, el trastorno bipolar, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el trastorno por d&eacute;ficit de atenci&oacute;n e hiperactividad (TDAH), la esquizofrenia, la anorexia o el abuso de drogas, as&iacute; como a efectos positivos en la curaci&oacute;n, la frecuencia card&iacute;aca, la presi&oacute;n arterial, los niveles de estr&eacute;s, la calidad del sue&ntilde;o, la autoestima, el estado de &aacute;nimo y los comportamientos prosociales. Algo que toma forma en una medicina natural basada en lo salvaje y en un estilo de vida en conexi&oacute;n con el medio ambiente que desarrollan m&eacute;todos creativos para promover la salud. Este enfoque se apoya en la idea de que <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/15598276221140854" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la naturaleza es medicina</a> y puede utilizarse como tal para fomentar el vigor y la vitalidad de numerosos pacientes.
    </p><p class="article-text">
        Desde mediados de la d&eacute;cada de los 80, y gracias al cl&aacute;sico <a href="https://www.science.org/doi/abs/10.1126/science.6143402?casa_token=kElHOD3ED1sAAAAA:RW2B0xKMPMUjXDwVNrS8p64IqSQdSy6-8VrGrSRjX5mVwfKvR419UfgsxBe4unoqlWzYIcG4q4Tu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo</a> de Roger S. Ulrich, sabemos que contemplar la naturaleza, aunque sea desde una ventana, mejora la tasa de recuperaci&oacute;n de pacientes que han sido sometidos a una cirug&iacute;a. Tambi&eacute;n existen trabajos que han detectado <a href="https://ehp.niehs.nih.gov/doi/full/10.1289/ehp.1308049" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conexiones</a> entre las &aacute;reas verdes y la reducci&oacute;n de los nacimientos prematuros y de los neonatos de bajo peso. Incluso se ha <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0013935114001571?casa_token=o0VM_UAPrO8AAAAA:7Aic0b57cOtRbXKx0DQKRlNd9xVG23ht89c2mAA1otHpqYN3FUukiaW0WcaZJ0FQzpUDC4Js" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descubierto</a> que la tasa de mortalidad por accidentes cerebrovasculares tiende a ser menor entre aquellas personas que viven m&aacute;s cerca de espacios verdes.
    </p><p class="article-text">
        El acceso a entornos naturales se ha <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2212041614001648" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relacionado</a> tambi&eacute;n a una menor tasa de obesidad y a un menor riesgo de padecer diabetes tipo 2, adem&aacute;s de a una reducci&oacute;n de los dolores de cabeza. Asimismo, son varios los estudios que han encontrado asociaciones entre la exposici&oacute;n a la naturaleza y menores tasas de prevalencia de algunos tipos de c&aacute;nceres, as&iacute; como de varias enfermedades al&eacute;rgicas y respiratorias (como el asma), intestinales, circulatorias, cardiovasculares, inflamatorias y neurodegenerativas.
    </p><p class="article-text">
        Kuo y Sullivan descubrieron que la <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0013916501333002?casa_token=Zz4eFRnFMhoAAAAA:X2BLzL-IdUkbv9zenOpHpQiNGnespiGjbm6qFexcAYp0BAJuU87mHVrBF3tTmySPWMyAWVhABnE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disponibilidad</a> de zonas verdes en las ciudades se relaciona con una menor tasa de criminalidad y de delincuencia, adem&aacute;s de con una menor frecuencia de comportamientos agresivos y violentos. En un sentido parecido, Park y colaboradores <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0169204611001368?casa_token=DpSVg-H8jrUAAAAA:JfGBNAPB9taMPy-TeI59Z9g9wr1XV01tNSNI7b2w4gyv1zBHZub-IaDCVLpUK-ehQza40eJl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encontraron</a> que los niveles de ira y hostilidad eran significativamente m&aacute;s bajos en los entornos forestales respecto a los detectados bajo las mismas condiciones en las &aacute;reas urbanas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ha identificado c&oacute;mo la <a href="https://www.science.org/doi/full/10.1126/sciadv.aax0903" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>experiencia de la naturaleza</em></a> afecta positivamente al rendimiento acad&eacute;mico y a las oportunidades de aprendizaje a trav&eacute;s de su efecto favorable sobre varios aspectos de la funci&oacute;n cognitiva, de la memoria, de la atenci&oacute;n y la concentraci&oacute;n, y de la imaginaci&oacute;n y la creatividad. No es de extra&ntilde;ar, en este sentido, que cada d&iacute;a m&aacute;s doctores utilicen la expresi&oacute;n <a href="https://capitanswing.com/libros/los-ultimos-ninos-en-el-bosque/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;trastorno por d&eacute;ficit de naturaleza&rdquo;</a> para referirse a los diversos des&oacute;rdenes y deficiencias que en ocasiones provoca sobre la salud humana un contacto insuficiente con los ecosistemas y los entornos naturales.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda, el contacto con la naturaleza <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanplh/article/PIIS2542-5196(19)30215-3/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejora y alarga nuestra vida</a>, relacion&aacute;ndose con una mejor salud f&iacute;sica y mental: con un menor riesgo de padecer enfermedades, con un menor uso de medicamentos, con <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0013935122017145" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menos visitas a psic&oacute;logos y psiquiatras</a> y, en general, con una menor tasa de mortalidad y una mayor esperanza de vida. Por todo ello no podemos concebir la conservaci&oacute;n de la biodiversidad &uacute;nicamente como una cuesti&oacute;n &eacute;tica o moral, sino como una aut&eacute;ntica necesidad humana y social. Mantener ecosistemas ricos en especies y en procesos ecol&oacute;gicos es <a href="https://metode.es/revistas-metode/monograficos/mas-biodiversidad-para-mejorar-la-salud.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mejor f&oacute;rmula</a> que tenemos para garantizar la salud de la especie humana. Un ejemplo tremendo que a&uacute;n est&aacute; fresco en nuestra memoria es el de la covid-19, donde entre la combinaci&oacute;n de factores que dispar&oacute; esta gran pandemia est&aacute;n la degradaci&oacute;n de ecosistemas, el tr&aacute;fico ilegal de especies y la p&eacute;rdida de biodiversidad. Se acumula la evidencia cient&iacute;fica de que la p&eacute;rdida de biodiversidad eleva el riesgo de transmisi&oacute;n de <a href="https://www.pnas.org/doi/full/10.1073/pnas.2023540118" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pat&oacute;genos zoon&oacute;ticos</a> a las poblaciones humanas. Hoy sabemos que una alta riqueza de especies de vertebrados en los ecosistemas tiende a <a href="https://www.pnas.org/syndication/doi/10.1073/pnas.1506279112" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reducir</a> el riesgo de prevalencia de vectores infecciosos que pudieran llegar a afectar a las personas. De este modo, la biodiversidad constituye, muy probablemente, la mejor vacuna posible frente a enfermedades zoon&oacute;ticas como la covid-19.
    </p><p class="article-text">
        Romper con la <em>amnesia ecol&oacute;gica</em> que actualmente impregna el imaginario social del mundo moderno, y que nos hace creer &ndash;err&oacute;neamente&ndash; que es posible la prosperidad humana al margen de los ecosistemas y la biodiversidad, es m&aacute;s urgente y necesario que nunca. En un planeta que cada d&iacute;a es m&aacute;s urbano y <em>tecnodependiente</em>, abordar y revertir esta desconexi&oacute;n humana de la naturaleza, recordando y visibilizando el valor inconmensurable y plural que la biodiversidad tiene para nuestro bienestar, es una labor tan importante como urgente. Reconocer nuestra <em>biofilia</em> y recuperar nuestra <a href="https://icariaeditorial.com/perspectivas-agroecologicas/3925-la-memoria-biocultural-la-importancia-ecologica-de-las-sabidurias-tradicionales.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>memoria biocultural</em></a><em>,</em> como seres <em>ecodependientes</em> que somos, es un paso fundamental para recorrer con &eacute;xito la ineludible transici&oacute;n de nuestra especie hacia una civilizaci&oacute;n realmente sostenible. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mateo Aguado Caso, Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/salud-riesgo-perdida-ecosistemas-biodiversidad_132_11313574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Apr 2024 04:00:44 +0000]]></pubDate>
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