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    <title><![CDATA[elDiario.es - Azahara Merino Martos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/azahara-merino-martos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Azahara Merino Martos]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El clima colapsa y las empresas siguen con el "business as usual"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/clima-colapsa-empresas-siguen-business-as-usual_132_11316415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo Informe sobre la brecha de emisiones de 2023, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), advierte que la temperatura mundial aumentar&aacute; entre 2,5 y 2,9 &ordm;C por encima de los niveles preindustriales. Por lo que se van a necesitar grandes transformaciones estructurales en nuestro modelo productivo y de consumo si queremos cumplir, de aqu&iacute; a 2030, con los recortes de emisiones de gases de efecto invernadero prometido: un 28% para el objetivo de 2 &ordm;C y 42% para el objetivo de 1,5 &ordm;C, y asegurar, de esta manera, la sostenibilidad de nuestras sociedades.
    </p><p class="article-text">
        Avanzar, a un ritmo suficientemente r&aacute;pido y sin ning&uacute;n titubeo, en la transici&oacute;n es fundamental en el escenario de emergencia clim&aacute;tica en el que nos encontramos (recordemos que Catalu&ntilde;a ha decretado la fase de emergencia por sequ&iacute;a extrema -consecuencia de la crisis clim&aacute;tica-, obligando a tener restricciones de aguas industriales, agr&iacute;cola y dom&eacute;sticas). El &eacute;xito, o no, de ello estar&aacute; condicionado por las estrategias que adopten los diferentes actores involucrados y, lo que es m&aacute;s importante a&uacute;n, que todos asuman su responsabilidad en su respectivo &aacute;mbito de actuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todas las &ldquo;buenas intenciones&rdquo; declaradas, la evidencia emp&iacute;rica muestra que las estrategias de los principales actores &ndash;como los gobiernos y las empresas- no son suficientes&nbsp;para llevar a cabo los cambios estructurales necesarios y m&aacute;s en el contexto de un capitalismo neoliberal global donde priman los intereses empresariales, las estrategias cortoplacistas de los gobiernos, y las actitudes individualistas y consumistas en una parte importante de la sociedad (reflejado en la COP28 de Dubai).
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que todos los actores tienen una parte de responsabilidad, es especialmente importante el papel de las empresas y el rol que representan en concreto. Las empresas son agentes claves para realizar las transformaciones necesarias pues su actividad tiene una repercusi&oacute;n directa en el medio ambiente. Es m&aacute;s, tal como indica el Comit&eacute; Econ&oacute;mico y Social Europeo:&ldquo;La responsabilidad empresarial moderna no solo consiste en &rdquo;no causar un perjuicio&ldquo;, sino -lo que es m&aacute;s importante a&uacute;n- en &rdquo;hacer el bien&ldquo; mediante el suministro de bienes y servicios sostenibles, empleos de calidad, soluciones ecol&oacute;gicas y contribuciones al erario destinado a los servicios p&uacute;blicos&rdquo; (DICTAMEN &ldquo;Responsabilidad empresarial moderna: v&iacute;as de mejora de la capacidad de las pymes y las microempresas para lograr una transformaci&oacute;n satisfactoria&rdquo;. 2023). Sin embargo, esta contribuci&oacute;n &ldquo;voluntaria&rdquo; de responsabilidad y mejora ambiental por parte de las empresas dista mucho de estar consigui&eacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n &ldquo;New Climate Institute&rdquo; junto con &ldquo;Carbon Market Watch&rdquo; evaluaron, el a&ntilde;o pasado, las estrategias clim&aacute;ticas de 24 grandes empresas mundiales -24 grandes multinacionales de ocho sectores industriales y de consumo. El an&aacute;lisis estuvo enfocado en cuatro &aacute;reas principales de la acci&oacute;n clim&aacute;tica de las empresas: Seguimiento y divulgaci&oacute;n de las emisiones; fijaci&oacute;n de objetivos de reducci&oacute;n de emisiones;&nbsp;reducci&oacute;n de las propias emisiones; contribuciones clim&aacute;ticas y solicitudes de compensaci&oacute;n. Cabe destacar que en 2021 estas empresas hab&iacute;an declarado unos ingresos de 3,16 billones de d&oacute;lares, aproximadamente el 10% de los ingresos totales de las 500 mayores empresas del mundo. Su huella total de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) autodeclarada en 2019, ascendieron a 2,2&nbsp;GtCO2e, lo que equivale aproximadamente al 4% de las emisiones mundiales de GEI en 2019.
    </p><p class="article-text">
        Tr&aacute;s evaluar el contenido de los compromisos clim&aacute;ticos se observ&oacute; que la mayor&iacute;a de ellos eran declaraciones ambiguas, con escasa credibilidad y exclu&iacute;a del alcance del c&aacute;lculo de las emisiones las generadas en su cadena de suministro, manteniendo compromisos con nivel de integridad bajo o muy bajo (figura 1).
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                    alt="Resumen de las empresas evaluadas en el Monitor Empresarial de Responsabilidad Climática 2023 (Corporate Climate Responsability Monitor 2023. Assessing the transparency and integrity of companies´emission reduction and net-zero tagets. 2023. New Climate Insititute)."
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                Resumen de las empresas evaluadas en el Monitor Empresarial de Responsabilidad Climática 2023 (Corporate Climate Responsability Monitor 2023. Assessing the transparency and integrity of companies´emission reduction and net-zero tagets. 2023. New Climate Insititute).                            </span>
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        Estas empresas que deber&iacute;an estar liderando la transici&oacute;n energ&eacute;tica se encuentran muy lejos de cumplir su rol de referente en la misma.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a se pone de manifiesto, igualmente, la baja acci&oacute;n clim&aacute;tica en las pr&aacute;cticas empresariales. Seg&uacute;n la Encuesta Anual Laboral de 2021, realizada por el Ministerio de Trabajo y Econom&iacute;a Social, tan s&oacute;lo el 27,6% de las empresas hab&iacute;an implementado medidas de mitigaci&oacute;n para reducir el impacto del cambio clim&aacute;tico. Este porcentaje aumenta con el tama&ntilde;o de la empresa llegando al 63% en las empresas con m&aacute;s de 499 trabajadores.&nbsp;Es importante remarcar que en Espa&ntilde;a en torno al 90% de las empresas con personal asalariado son PYMES y micropymes, y por tanto son decisivas para la consecuci&oacute;n de la transici&oacute;n hacia una econom&iacute;a m&aacute;s sostenible. Una encuesta realizada por el Banco de Espa&ntilde;a en 2021 y en la que participaron unas 5.000 empresas, preguntaba por las iniciativas puestas en marcha en el &aacute;mbito de la transici&oacute;n energ&eacute;tica y los principales riesgos que detectaban. En ella, se evidenci&oacute; que, dentro de cada sector, las empresas de menor tama&ntilde;o estaban peor preparadas ante este desaf&iacute;o. En particular, una gran mayor&iacute;a de las empresas de menor tama&ntilde;o no habr&iacute;an evaluado el impacto potencial sobre su actividad del cambio clim&aacute;tico y de la transici&oacute;n ecol&oacute;gica. Adem&aacute;s, condicionado a haber hecho esa evaluaci&oacute;n, el porcentaje de peque&ntilde;as empresas que esperaban un impacto negativo fue casi 8 puntos porcentuales superior al que presentaban las empresas de mayor tama&ntilde;o. Las empresas de menor tama&ntilde;o se mostraron m&aacute;s vulnerables que el resto de las empresas a los problemas que el cambio clim&aacute;tico y la transici&oacute;n energ&eacute;tica podr&iacute;an suponer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las iniciativas personales a este respecto se muestran insuficientes. Ahora bien, &iquest;cu&aacute;les son los motivos por los que las empresas no avanzan en dicha transici&oacute;n? Para empezar, no se puede reducir todo a la existencia de factores estructurales que limitan o condicionan la acci&oacute;n de las empresas. Por ejemplo, costes que supone -se ha visto que cuando se altera el escenario socioecon&oacute;mico (el &uacute;ltimo, la guerra en Ucrania y sus consecuencias energ&eacute;ticas y econ&oacute;micas) los esfuerzos de las empresas para avanzar hacia un modelo productivo m&aacute;s sostenible pasa a un segundo plano-; o tama&ntilde;o de las empresas -aquellas de menor tama&ntilde;o no tienen los suficientes recurso para abordar las necesarias transformaciones as&iacute; como los posibles efectos sobre su competitividad. Si no que priman, en la mayor&iacute;a de los casos, sus intereses y beneficios particulares y las medidas propuestas s&oacute;lo sirven para obtener su lavado de imagen y poder justificarse ante la ciudadan&iacute;a, la cual dista mucho de conseguir los objetivos de sostenibilidad medioambiental.
    </p><p class="article-text">
        Otro aspecto de singular relevancia por sus consecuencias sociales, y en el que tampoco se presta atenci&oacute;n, es el relativo a los efectos de la transici&oacute;n energ&eacute;tica de las empresas sobre el empleo. Un <a href="https://www.ccoo.es/9561e8c6b173f40923b80606b68217d2000001.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">informe publicado por CCOO</a> realiza un an&aacute;lisis de los impactos laborales de la transici&oacute;n energ&eacute;tica. Existe un elevado consenso en el que el desarrollo de la transici&oacute;n hacia un modelo econ&oacute;mico m&aacute;s sostenible y bajo en carbono va a tener implicaciones en el mundo laboral pues provocar&aacute; una transformaci&oacute;n estructural que traer&aacute; consigo la creaci&oacute;n y la p&eacute;rdida de empleos, cambios en la demanda de trabajo y, por ende, en la demanda de competencia. Los estudios realizados sobre la materia no dejan de ser estimaciones a futuro y no existen evaluaciones que midan el impacto real que se est&aacute;n dando dentro de las empresas en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del escaso grado de implementaci&oacute;n de estas medidas, otro aspecto relevante a destacar es el bajo tratamiento de estos temas en la negociaci&oacute;n colectiva. En este sentido, existe un n&uacute;mero limitado de convenios colectivos que incluyen cl&aacute;usulas de medio ambiente. De acuerdo con las estad&iacute;sticas del Ministerio de Trabajo y Econom&iacute;a Social, en 2022, las cl&aacute;usulas espec&iacute;ficas de medio ambiente eran del 8,89% del total de los convenios, afectando tan s&oacute;lo al 10,15% del total de las personas trabajadoras.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello nos hace dar cuenta de que no se est&aacute; dando el impulso necesario, ni en tiempo ni en forma ni con un papel activo de las relaciones laborales, a una transici&oacute;n justa hacia un modelo econ&oacute;mico m&aacute;s sostenible y con mayor justicia social para las personas trabajadoras y la sociedad en general.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Azahara Merino Martos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/clima-colapsa-empresas-siguen-business-as-usual_132_11316415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Apr 2024 15:19:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El clima colapsa y las empresas siguen con el "business as usual"]]></media:title>
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