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    <title><![CDATA[elDiario.es - Domingo-Luis Hernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/domingo-luis-hernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Domingo-Luis Hernández]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Historia de los vínculos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/historia-vinculos_1_11325317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/314d42fd-5ff4-48cf-a17e-74a995a5b41d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Historia de los vínculos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es posible que un lector de Victoriano Santana Sanjurjo, después de acercarse a una de sus Soltadas, se avenga a repasar algunas de las obras objeto de la Soltada en cuestión. Pero esa no es la labor de Victoriano Santana Sanjurjo, hacer leer, incluso la labor de difundir. De eso no están hechas las Soltadas.</p></div><p class="article-text">
        Una frase de la introducci&oacute;n (&ldquo;Contexto Tres&rdquo;, se nombra) se&ntilde;ala el rumbo sentencioso de lo que es y se&ntilde;ala Soltadas Tres. Es el dicho popular que dice &ldquo;no hay dos sin tres&rdquo;. Y pareciera un subterfugio del autor, Victoriano Santana Sanjurjo, una gracia el que ese refr&aacute;n aparezca ah&iacute;, en el inicio mismo de lo que va a ocurrir. No lo es. Lo que la consigna confirma es la anuencia de la continuidad y de la continuidad m&uacute;ltiple. O lo que es lo mismo, no nos encontramos ante la figura que resulta de unir entradas que Victoriano Santana dio a la prensa y ahora junta; eso no ocurre, y no ocurre desde la plasmaci&oacute;n del t&iacute;tulo: los libros no se agotan, a los libros hay que soltarlos con la previsi&oacute;n de lo infinito. Luego, no cualquier continuidad: el sumario manifiesto, el proceso intencional ha sido hondamente estudiado y valorado como tal por el autor. Soltadas no es un delirio grandilocuente, Soltadas es un proyecto tensamente fijado, r&iacute;gidamente asumido, inflexiblemente urgido, un trabajo ligado al m&aacute;s pr&oacute;digo de los esfuerzos. Porque se da aqu&iacute; (insisto) no una colecci&oacute;n de recortes existentes sino la potencialidad que brinda la exhaustiva tarea cr&iacute;tica de corregir, completar y constatar para construir la obra exacta que se consigna y se consigna as&iacute;, por lo que ahora contiene y no tanto por lo que contuvo. Una absoluta y rigurosa tarea de autor. De manera que, ante lo que se nos presenta, acordamos rigor a las p&aacute;ginas con el m&aacute;s indisoluble que las p&aacute;ginas contienen. Pues asistimos con gravedad al culmen de lo que fue un excelente trabajo ensay&iacute;stico, uno de los mejores recogidos en las islas, remito a Soltadas Uno. Descubrimos all&iacute; a un lector sagaz, a un investigador consecuente, a un agente singular, en conocimiento y disputa de la literatura y a un prosista loable. De donde el alma se nos convulsion&oacute; cuando recorrimos con esmero el n&uacute;mero Dos. Que completa el Tres y que continuar&aacute; el Cuatro que se anuncia. De d&oacute;nde, &iquest;si el Dos parti&oacute; del singular Uno que se desborda, qu&eacute; ser&aacute; el Cuatro respecto del Tres frente a/junto a las otras dos entradas del suceso?
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                    alt="Cubierta de &#039;Soltadas tres&#039;, un libro de Victoriano Santana Sanjurjo."
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            <span class="title">
                Cubierta de &#039;Soltadas tres&#039;, un libro de Victoriano Santana Sanjurjo.                            </span>
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        &iquest;Qu&eacute; arguye Victoriano Santana Sanjurjo?
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar reafirma que lo que la sucesi&oacute;n argumenta es uno de los principios axiales de la escritura cr&iacute;tica: el progreso t&eacute;cnico. Y subrayo t&eacute;cnico. Porque eso es lo que infiere valor a todo el an&aacute;lisis del proyecto: la concisi&oacute;n de la palabra y la manifestaci&oacute;n en rigor de la palabra. Se trata, pues, de resolver los enigmas del oficio y del g&eacute;nero para dejar ver su rigurosidad y su funcionalidad. Y eso se constata en las tres entregas (hasta ahora) de Soltadas. Desde el cr&eacute;dito y la solvencia de las frases que abren los libros, la sutileza de las introducciones, la sustancia expresiva de los &iacute;ndices, la extrema frescura, firmeza intelectual y atino expositivo de los textos a la funcionalidad, siempre sugestiva, de los complementos de los libros (los complet&iacute;simos &iacute;ndices de nombres, por ejemplo, que aqu&iacute; re&uacute;ne a Uno, Dos y Tres).
    </p><p class="article-text">
        La segunda explicaci&oacute;n es asimismo sustancial. Afecta (no puede ser menos) al sujeto de la cr&iacute;tica, al actor de la expresi&oacute;n: de Uno a Dos y de ambos hasta Tres. Lo que repara el proceso es el progreso reflexivo. Plasma el dise&ntilde;o lo que la escritura divulga. Siempre al respecto se cita (cito) al divino Borges, el que habla de s&iacute; y de su otro, &ldquo;Borges y yo&rdquo;. El otro escrito, fijo, y fijo para toda la eternidad, y el yo vivo que no solo muta sino que camina hacia la culminaci&oacute;n. De lo cual se deduce que el escritor escribe y que tambi&eacute;n se lee, no en su uniformidad sino en su desarrollo, en sus diferencias. Y eso ocurre: el singular Victoriano Santana Sanjurjo que vive, lee y se exhibe en tiempo; notifica el desarrollo de su pensamiento, de sus acuerdos, informa de los a&ntilde;adidos, eso que lo completa y que no tiene final hasta el final. Eso es Soltadas en el Uno, el Dos, el Tres, y lo que acordaremos, acaso, en los sucesivos. Porque la obra de un autor (a pesar de lo que piensa alg&uacute;n falaz cr&iacute;tico que por ah&iacute; anda) no se sustancia en la escritura en s&iacute;, se sustancia en lo que el autor es en escritura. Y eso ocurre con Soltadas. Soltadas deja ver lo que Victoriano Santana Sanjurjo es y ha sido y acaso ser&aacute; en/por la literatura (por la cultura) a trav&eacute;s de los a&ntilde;os. Y que ese sea un rigor que computa es otro punto m&aacute;s del riguroso fragor que completa con estos libros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Subrayamos estrategias que confirman los aciertos. Es f&aacute;cil percibir que siempre se parte de apotegmas ejemplares para el caso. Que son, en principio, la espontaneidad y lo experimental. Sujeto ante el libro conforme esos dos factores que une, primero, la concisi&oacute;n extrema del ente (en sabidur&iacute;a, pensamiento, t&aacute;cticas&hellip;) y, dos, la sustancia en acci&oacute;n dilecta escritural con sus estrategias. Pero eso no es todo; no puede ser todo porque lo que sostiene la iniciativa de Soltadas es la lectura y ah&iacute; los dos factores que la acompa&ntilde;an: de nuevo el dejar ver y el constatar: el rigor y el entusiasmo. El rigor ata&ntilde;e a la escritura; el entusiasmo a la materia de la escritura.
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                Victoriano Santana Sanjurjo.                            </span>
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        Por lo cual confirma el autor que Tres es distinto a las dos entregas anteriores. Y es distinto (en atenci&oacute;n al proceso visto) por el camino hacia la madurez del manifestando, de lo que se comunica, de lo que se constata. Lo que atisba la diferencia es el proceso de la verdad (en lectura cr&iacute;tica, lectura cr&iacute;tica que es singular, particular) y que vuelve a notificar los dos factores anotados: palabras (escritura) e ideas (sujeto de la escritura). Pero hemos de precisar. Lo que no solo Soltadas Tres revela sino que lo ense&ntilde;an todas las Soltadas es la tensi&oacute;n que la obra registra: la palabra escrita sobre la idea expresa que brota desde la idea visible y va hacia la idea regocijo. Y ello en atenci&oacute;n a la evidencia que se cumple: la escritura en orden. El orden, que es elecci&oacute;n, y que asegura al libro. Es decir, no es ocioso contraponer el muestrario &iacute;nsito: por qu&eacute; primero Jos&eacute; Saramago (el autor de una de las m&aacute;s grandes novelas de Europa, Memorial do convento), que por medio anden Jos&eacute; Luis Correa o Antonio Becerra y que el final lo cierre los apod&iacute;cticos &ldquo;Un gestor administrativo de contenidos&rdquo;, &ldquo;Memorial de pandemia&rdquo;, &ldquo;Morias apoteosis&rdquo;, &ldquo;Extra omnes III&rdquo; o &ldquo;Leccionario de &Aacute;tropos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cierto que la palabra encierra la idea, pero es m&aacute;s cierto a&uacute;n que la palabra es la que sustancia a la idea; o lo que de ello se deduce, sin palabra no hay idea.
    </p><p class="article-text">
        Y es que de eso es de lo que est&aacute;n hechas todas las obras que en el mundo existen, del singular Lazarillo, el Quijote, la magna poes&iacute;a de Juan de Yepes &Aacute;lvarez, las Soledades, las pericias de Juana In&eacute;s de Asbaje Ram&iacute;rez de Santillana, la monumentalidad del Pessoa de Livro do Desassossego, el pundonor del Hrabal de Una soledad demasiado ruidosa, la radicalidad del Coetzzee de Esperando a los b&aacute;rbaros, la solidez del Gombrowicz de Cosmos, la constataci&oacute;n extrema de Tabucchi en Notturno indiano o la radicalidad del McCarthy de Meridiano de sangre. Y eso ocurre con la visi&oacute;n de la literatura (fundamentalmente) que tiene que ver con la visi&oacute;n del mundo de Victoriano Santana Sanjurjo.
    </p><p class="article-text">
        La historia que resuma las Soltadas es la constataci&oacute;n de un ser singular. De lo cual se dilata el yo hacia, en, por&hellip;; el yo &uacute;nico con sus zozobras, sus inseguridades, sus inquietudes, sus temores, sus presagios, sus inestabilidades&hellip; Y tambi&eacute;n (o por m&aacute;s) un humano que se ha ganado con solvencia y con trabajo el don de la buena lectura. Y de ah&iacute; las situaciones concretas, los escritores precisos, las obras expl&iacute;citas que se convierten en lo ya anunciado: la escritura de la cr&iacute;tica. Veinticinco piezas en Soltadas Tres: Jos&eacute; Saramago por la reedici&oacute;n en el a&ntilde;o 1922 de La viuda; el ilustrado ensayo de &Aacute;ngeles Alem&aacute;n G&oacute;mez sobre Maud Bonneaud (o Westerdahl), lo que sucedi&oacute; con ella despu&eacute;s del &iacute;ntimo contacto con el surrealismo de Par&iacute;s donde conoci&oacute; (y se cas&oacute;) con &Oacute;scar Dom&iacute;nguez, que estudi&oacute; letras y fue una especialista en el trabajo con esmalte, que conoci&oacute; a Eduardo Westerdahl y se traslad&oacute; a Tenerife para vivir el resto de su vida junto a su marido y su hijo rodeada de una de las colecciones particulares m&aacute;s interesantes de las vanguardias; la obra que re&uacute;ne la poes&iacute;a de V&iacute;ctor &Aacute;lamo de la Rosa, Trabajar en los vientos; los nuevos br&iacute;os de uno de los mejores narradores de Canarias que es V&iacute;ctor Ram&iacute;rez con Guirres sin alas; Marcos Hormiga y la cr&oacute;nica negra que argumenta el crimen que aconteci&oacute; en el a&ntilde;o 1941 en la entonces Puerto de Cabras, la visita al difunto Antonio Berriel Jerez; los venenos en el para&iacute;so que ide&oacute; Domingo-Luis Hern&aacute;ndez; la profusi&oacute;n de relatos (las m&aacute;s de las veces cortos) que sustancian Angostura; la sublime certidumbre expositiva y expresiva de la autora de Carcoma Yurena Gonz&aacute;lez Herrera, con la construcci&oacute;n en cinco partes de las 68 que contiene el registro; y Luis Landero con El huerto de Emerson; y Antonio Puente con el singular, preciso y riguroso repaso del siglo pasado en Para un imaginario del siglo XX; el libro de relatos de Rafael-Jos&eacute; D&iacute;az, Du&eacute;rmete, cuerpo mordido; etc.
    </p><p class="article-text">
        Novela con sus modalidades gen&eacute;ricas, poes&iacute;a con su particular intr&iacute;ngulis expresivo, el ensayo y el pensamiento expreso sobre personas concretas y el mundo, el cuento, los s&iacute;ntomas de la cultura&hellip; Es decir, eso que es y sobre lo que informa el autor: la literatura. Y literatura que de nuevo (como en los libros anteriores) el presente sustancia: 2009, 2021, 2022, 2023.
    </p><p class="article-text">
        Lo que trama la enjundia es la instancia misma del construir, que es lo que ampara. En efecto, la urdimbre de las Soltadas es el leer. Se constata: el leer es una actividad exclusiva, impar e intransferible de los sujetos que ante semejante diligencia se pliegan. O lo que es lo mismo: cada individuo le presta su ser a la obra que sustrae de su biblioteca despu&eacute;s de haberla adquirido. As&iacute; act&uacute;a Victoriano Santana Sanjurjo. Es preclaro lo expuesto. Los libros tienen vida latente hasta que el lector los actualiza entrando al laberinto de las letras desde la primera palabra hasta la salida. Lo que acomete esa acci&oacute;n es revelar la fijeza, la fijeza que congel&oacute; el tiempo y al ser que la ide&oacute;. Y ese revelar implica a lo dicho: que el yo lector se da en su todo para reconvenir, o para reescribir (cual coment&oacute; Borges); todo, de la visi&oacute;n, el gusto, el tacto, las ideas pol&iacute;ticas, religiosas, econ&oacute;micas, el modo de ver, el modo de vestir&hellip; Todo. Y en esa astucia se encuentra Victoriano Santana Sanjurjo. Con el plus que la reserva interpreta: no solo lee sino que escribe para dar a entender, para compartir la lectura. De lo cual se deducen las posiciones: como ocurre con eso que se llama comunicaci&oacute;n, el sujeto particular dicho, en leyendo, sale de s&iacute; para encontrar al otro escrito y sentencia la estrategia: se traslada, adem&aacute;s, a otro (otros) para dar a entender sus conclusiones; y los otros operan como &eacute;l oper&oacute;: leen, que ese es el apremio de la escritura, conforme el inter&eacute;s manifiesto por el descubrir.
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                &#039;Soltadas&#039; I, II y III, de Victoriano Santana Sanjurjo.                            </span>
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        De lo expuesto se deduce: leer el preciso y escribir las consecuencias del preciso con una direcci&oacute;n firme. Aqu&iacute; escritura cabal con modelo justo. Esto es, el ejercicio cr&iacute;tico lo es por el objeto de la lectura. Es decir, cabr&iacute;a para el caso lo que Borges ide&oacute;, que a este ejercicio lo sentencia lo previo, la existencia de libro, el trance que no es simult&aacute;neo a la lectura ni a la escritura. De lo cual se sustanciar&iacute;a (explic&oacute; Borges para que se entendiera su Historia universal de la infamia) que ese estigma de lo anterior, la obra le&iacute;da, es imprescindible para la comprensi&oacute;n de los resultados. &iquest;Eso? Es posible que la promisi&oacute;n creativa de Borges conspire con ese factor. Mas no lo satisfacemos. Yo he le&iacute;do e interpretado Historia universal de la infamia sin haber le&iacute;do a su vez todas las fuentes en las que se bas&oacute; Borges para construir ese libro. O lo que es lo mismo: Soltadas ostenta lo que ostenta. Si lectura, tambi&eacute;n (o lo que es fundamental) lo que se&ntilde;ala y reivindica el m&aacute;s de la lectura: escritura singular, particular de un autor. Hablamos de g&eacute;nero, de un g&eacute;nero preciso de la escritura que es la cr&iacute;tica literaria, el ensayo literario. Y lo que acontece con el ensayo literario es exactamente lo mismo que acontece con las otras ramas de la escritura, del cuento, la novela o la poes&iacute;a. Toda escritura lo es en modelo; una novela no inventa nada. Repite el modo de ser de las personas/personajes, el modo de hablar de las personas/personajes, el modo de actuar de las personas/personajes&hellip; La instancia radica no tanto en eso que se llama invenci&oacute;n (que lo es) cuanto la capacidad que tenemos los hombres (por el patr&oacute;n del Dios/Hacedor) de crear las disyuntivas. Nada de lo escrito tiene que ver con el real (por m&aacute;s que una novela est&eacute; inspirada en un hecho real, por ejemplo); nada. La escritura no solo fija (cual se ha dicho) sino que arma las alternativas.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que un lector de Victoriano Santana Sanjurjo, despu&eacute;s de acercarse a una de sus Soltadas, se avenga a repasar algunas de las obras objeto de la Soltada en cuesti&oacute;n. Pero esa no es la labor de Victoriano Santana Sanjurjo, hacer leer, incluso la labor de difundir. De eso no est&aacute;n hechas las Soltadas. Lo que hay aqu&iacute; es un ejercicio literario extremo que (como en las otras ocasiones, insisto) pone en relaci&oacute;n a la escritura con el autor singular que compone la dicha alternativa y con los lectores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Victoriano Santana Sanjurjo aqu&iacute; es el poeta. La flor en un poema dice flor en el poema, el amor dice amor en el verso o el para&iacute;so es para&iacute;so porque hiere a los esp&iacute;ritus de los nacidos. Ocurre igual aqu&iacute;. Victoriano Santana Sanjurjo se alonga a la obra tal de fulanito (como la flor es flor en el poema) y astucia su singularidad que es escritura en la m&aacute;s absoluta y radical soledad. El autor escribe y compone as&iacute;, en la mesa, frente al ordenador; sus manos pulsan las teclas, solo sus manos. No tanto para el lector (que se supone, para eso se han publicado las Soltadas) sino para el ser. Y eso (pese a los escritores de &eacute;xito o los obtusos Garc&iacute;a M&aacute;rquez) es la escritura, la radical escritura de la que me habl&oacute; el impar don Isaac de Vega.
    </p><p class="article-text">
        Por eso Soltadas es una de las mejores iniciativas de la escritura cr&iacute;tica de Canarias. Y del idioma. No conozco una actuaci&oacute;n similar. Acaso alg&uacute;n cr&iacute;tico ingl&eacute;s de principios del siglo pasado de ese modo actu&oacute; y es posible que el magno Stefan Zweig se aviniera de ese modo para construir su obra. Pero (repito) las Soltadas son, en el panorama ensay&iacute;stico general, una labor original e ins&oacute;lita que quedar&aacute; grabada en la memoria para el futuro. Compendia lo ya enunciado, el af&aacute;n lector y el af&aacute;n cr&iacute;tico. Los tomos (los tres publicados hasta ahora) contienen un n&uacute;mero de p&aacute;ginas estimables entre 500 y 600. &iquest;Mucho? De lo cual se deduce lo que Soltadas consigna: una actividad que enuncia el valor, el absoluto valor del libro elegido. (Victoriano Santana Sanjurjo se niega a escribir sobre textos que no encienden su inter&eacute;s.) Lo cual implica atender a reivindicaciones expresas y que hace imprescindible retener el ejercicio que desvela estos libros: hacia la literatura, en la literatura, por la literatura, con la literatura&hellip; Ah&iacute; el marco del rigor, ah&iacute; la precisi&oacute;n de la escritura. &iquest;Qu&eacute;? El singular ejercicio de la dedicaci&oacute;n cr&iacute;tica que aqu&iacute; informa de manera ejemplar: acordar, constatar, construir.
    </p><p class="article-text">
        Con un remedio somero que pone en evidencia en especial a las Soltadas Tres: la huida de Victoriano Santana Sanjurjo del lenguaje acad&eacute;mico, del lenguaje que se consagra en s&iacute; mismo. Al contrario, el uso de un lenguaje directo, de un lenguaje que hace explayar al sujeto de la escritura, a s&iacute; mismo. Y esa estima es deliberada, eso es lo que da sentido al modo de ser de la escritura en los libros (en especial, repito, en Tres). Cito: &ldquo;El maestro portugu&eacute;s me ilumin&oacute; para que fuera capaz de mirarme como creador mediocre con su Manual de pintura y caligraf&iacute;a&hellip; (p.43); &rdquo;No dejar&aacute; de compartir con nosotros observaciones de esta naturaleza&ldquo; (p.159); &rdquo;M&aacute;s tarde quise ir a la yugular, como se dice: sin piedad, con ira, sin prudencia, con malestar, sin mesura, con violencia&ldquo; (p.351).
    </p><p class="article-text">
        Lo que se constata es el compromiso &iacute;nsito en palabra de Victoriano Santana Sanjurjo. Si fijar en idea, en reflexi&oacute;n, abolir el tiempo preciso de la lectura que se repetir&aacute; igual, exactamente igual en quien lea en el futuro, aunque las obras a las que se refiere el autor desaparezcan de este mundo. La opci&oacute;n es agasajar al fuera del mundo por lo que en fijando (escritura cr&iacute;tica, literatura) confirma, manifiesta, se impone&hellip; Mas de ese modo (insisto): escritura directa, escritura amparada en el idioma del autor, sin a&ntilde;adidos, sin tramas que alarguen el discurso, lo oscurezcan o lo especialicen en demas&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Eso es Soltadas, eso remata por ahora y de manera apabullante la maravilla de Soltadas Tres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo-Luis Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/historia-vinculos_1_11325317.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Apr 2024 17:32:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Historia de los vínculos]]></media:title>
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