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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ana Bulnes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ana-bulnes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ana Bulnes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Victoria Marrero, lingüista: "La lengua se ejercita igual que los bíceps"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/victoria-marrero-linguista-lengua-ejercita-igual-biceps_1_11991059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41aa8074-7486-42b1-ac9f-efa55d2a350a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1110207.jpg" width="1044" height="587" alt="Victoria Marrero, lingüista: &quot;La lengua se ejercita igual que los bíceps&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una experta explica algunos detalles sobre cómo funcionan uno de los principales músculos del cuerpo humano, la lengua, y el conjunto del aparato fonador, ese “instrumento de viento” que genera el lenguaje oral</p><p class="subtitle">Archiletras | Todo es lengua - ¡Buscad en Quirón, por Dios!
</p></div><p class="article-text">
        Doctora en Ling&uuml;&iacute;stica por la Universidad Complutense de Madrid, catedr&aacute;tica en la Facultad de Filolog&iacute;a de la UNED y presidenta de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Ling&uuml;&iacute;stica (SEL), Victoria Marrero ha desarrollado una larga carrera investigadora en la fon&eacute;tica del espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; influye la lengua (el &oacute;rgano) en nuestro modo de hablar? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Influye en dos sentidos muy importantes: primero, la lengua es un m&uacute;sculo y, como todos los m&uacute;sculos, hay movimientos a los que est&aacute; m&aacute;s acostumbrado y otros movimientos a los que est&aacute; menos acostumbrado, la lengua se ejercita igual que los b&iacute;ceps. Las personas que hablamos espa&ntilde;ol tenemos una serie de movimientos habituales que tenemos mucho m&aacute;s ejercitados que quien habla, por ejemplo, ingl&eacute;s de forma nativa. Esas costumbres articulatorias musculares sustentan lo que nosotros llamamos la base de articulaci&oacute;n, que es lo que determina el acento extranjero. Un hispanohablante que no sea biling&uuml;e no tiene los movimientos linguales habituales para los anglohablantes nativos, y por eso nos cuesta mucho pronunciar la erre que ellos tienen retrofleja, por ejemplo. El segundo sentido en el que influye la lengua afecta a menos personas, pero es importante: es el campo de las patolog&iacute;as, por ejemplo, los ni&ntilde;os que tienen rotacismo, problemas para pronunciar la erre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; la erre da tantos problemas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de la producci&oacute;n, precisamente porque obliga a unos movimientos muy precisos de una zona muy peque&ntilde;a de la lengua, el &aacute;pice, que tiene que tocar un punto concreto del paladar que es donde se injertan los dientes, los alveolos, y los tiene que tocar con fuerza muchas veces y muy r&aacute;pido. Ese es un entrenamiento que es dif&iacute;cil para los extranjeros y para los propios ni&ntilde;os que aprenden el espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; otros sonidos y fonemas del espa&ntilde;ol son poco frecuentes? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La ce, la interdental (/&theta;/), que la mayor&iacute;a de los hispanohablantes tampoco hacemos. Es un sonido muy inusual y solemos pensar que es muy com&uacute;n por un prejuicio del que somos poco conscientes, y es que est&aacute; tambi&eacute;n en ingl&eacute;s. Pero tanto con esta o con la erre no pasa nada si no se dice, tiene un efecto comunicativo muy limitado. La gente se acostumbra enseguida y lo considera un rasgo individual de tu manera de hablar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La lingüista Victoria Marrero                            </span>
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        <strong>Entonces nos entendemos, pero tenemos peque&ntilde;as diferencias individuales en el lugar exacto en el que cada persona coloca la lengua. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, hay much&iacute;sima variabilidad individual. Es m&aacute;s, en las aplicaciones forenses de la fon&eacute;tica, el problema principal es que el rango de variaci&oacute;n individual es tan grande como muchas veces entre personas. Una erre m&iacute;a se puede parecer menos a otra erre m&iacute;a que a la erre tuya. Pero cognitivamente anulamos esos factores de variaci&oacute;n individuales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Podr&iacute;amos comunicarnos oralmente como lo hacemos ahora sin lengua?</strong> 
    </p><p class="article-text">
        No. &iquest;Sabes qui&eacute;nes son los &uacute;nicos mudos realmente? Las personas que han pasado por un proceso de glosectom&iacute;a, es decir, las personas a las que les han tenido que cortar la lengua. Solo si te cortan la lengua, es imposible que t&uacute; hables. Si te quitan las cuerdas vocales, puedes seguir hablando con voz susurrada con t&eacute;cnicas que han desarrollado los otorrinos para que generes un flujo de aire suficiente, pero, si te cortan la lengua, ya no puedes hablar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Bulnes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/victoria-marrero-linguista-lengua-ejercita-igual-biceps_1_11991059.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jan 2025 21:19:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Lenguaje,Lingüística,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo se hace un diccionario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/diccionario_1_11502698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3cb95a58-8fb6-4752-afff-d68021fad9f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo se hace un diccionario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del lema a la definición: el camino que nos explica las palabras. Y un consuelo: los diccionarios de ahora son, en cierto modo, infinitos
</p><p class="subtitle">Archiletras - Las cinco estaciones
</p></div><p class="article-text">
        Si est&aacute;s leyendo esto, hay algo que has hecho al menos una vez en la vida (posiblemente muchas): tras toparte con una palabra desconocida y decidir que quer&iacute;as saber qu&eacute; significaba exactamente, acudiste a un diccionario. Durante mucho tiempo, este fue un volumen grueso y pesado, de muchas p&aacute;ginas, que te permiti&oacute; poner en pr&aacute;ctica una vez m&aacute;s eso que aprendiste en el cole, el orden alfab&eacute;tico. Hace tiempo que es probable que ese diccionario sea una p&aacute;gina web o una app en el m&oacute;vil. Y no solo los lectores de esta revista hemos saciado nuestra curiosidad ling&uuml;&iacute;stica de este modo: todos, al menos si fuimos al colegio, hemos pasado, con m&aacute;s o menos placer, las p&aacute;ginas de un diccionario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas obras &mdash;ingentes, colosales, tit&aacute;nicas&mdash; que consultamos casi como si fueran algo que nos ha dado la naturaleza suelen tener detr&aacute;s el trabajo de muchas personas. &ldquo;Suelen&rdquo;, porque en algunos casos han sido principalmente solo dos manos y un cerebro los que han dedicado horas y m&aacute;s horas de su vida a seleccionar y a definir. Todos tuvieron sus ayudas, pero si nombres como los de Sebasti&aacute;n de Covarrubias, Julio Casares, Mar&iacute;a Moliner o Manuel Seco han pasado a la historia es por haber decidido afrontar casi en solitario la creaci&oacute;n de un volumen (o varios) en el que aparecen miles de lemas ordenados alfab&eacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        Conocemos algunas pinceladas sobre sus m&eacute;todos y procesos de trabajo. De Sebasti&aacute;n de Covarrubias no sabemos demasiado, m&aacute;s all&aacute; de lo que podemos deducir directamente de su <em>Tesoro de la lengua castellana o espa&ntilde;ola</em>, publicado en 1611. De Julio Casares se conserva mucha correspondencia, que permite seguir con detalle los altos y los bajos de todos los a&ntilde;os que dedic&oacute; a elaborar su <em>Diccionario ideol&oacute;gico de la lengua espa&ntilde;ola</em>. De Mar&iacute;a Moliner son famosas sus fichas y lo que ella misma dijo sobre c&oacute;mo empez&oacute; su obra (&ldquo;estando yo solita en casa una tarde, cog&iacute; un l&aacute;piz, una cuartilla, y empec&eacute; a esbozar un diccionario que yo proyectaba breve, unos seis meses de trabajo, y la cosa se ha convertido en quince a&ntilde;os&rdquo;). Manuel Seco cont&oacute;, cuando ya llevaba unos a&ntilde;os sumergido en el trabajo, c&oacute;mo estaba haciendo su <em>Diccionario del espa&ntilde;ol actual</em> en 1979, en un art&iacute;culo titulado &lsquo;El primer diccionario sincr&oacute;nico del espa&ntilde;ol: caracter&iacute;sticas y estado actual de los trabajos&rsquo;.
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                    alt="La Escritora y lexicógrafa, María Moliner, aparece en su despacho mientras elabora su &quot;Diccionario de uso del español&quot;, es recordada este lunes en el VI Día de las Escritoras. EFE"
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                La Escritora y lexicógrafa, María Moliner, aparece en su despacho mientras elabora su &quot;Diccionario de uso del español&quot;, es recordada este lunes en el VI Día de las Escritoras. EFE                            </span>
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        La mayor parte de los diccionarios, sin embargo, son obra de un equipo algo m&aacute;s amplio. El m&aacute;s conocido, el <em>Diccionario de la lengua espa&ntilde;ola</em> (DLE) de la RAE (ahora ya de la ASALE), es el resultado del trabajo del Pleno de los acad&eacute;micos, el Instituto de Lexicograf&iacute;a y una serie de comisiones que, seg&uacute;n se explica en la propia web de la Academia, &ldquo;elaboran las propuestas de adici&oacute;n, supresi&oacute;n o enmienda que posteriormente examinar&aacute; el Pleno para decidir sobre su aprobaci&oacute;n&rdquo;. El Instituto de Lexicograf&iacute;a, por su parte, &ldquo;prepara los materiales que se discuten en comisi&oacute;n y documenta las propuestas&rdquo;. Cuando tanto las comisiones como el Pleno han estudiado las propuestas, estas pasan a consulta de las academias americanas, que &ldquo;propondr&aacute;n sus observaciones para que la modificaci&oacute;n pueda ser aprobada definitivamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Toda esta explicaci&oacute;n posiblemente le siga resultando algo abstracta a cualquiera que no se haya visto nunca dentro de un grupo de personas que est&aacute; elaborando un diccionario. Por esta raz&oacute;n, lo mejor es darle la palabra a quien s&iacute; lo ha hecho. En dimensiones algo m&aacute;s reducidas que las del DLE (aunque no mucho), pero tambi&eacute;n saliendo del espa&ntilde;ol de Espa&ntilde;a y buscando el de Hispanoam&eacute;rica, a finales de 2023 se lanz&oacute; el <em>Diccionario panhisp&aacute;nico de t&eacute;rminos m&eacute;dicos</em> (DPTM), una obra de unos 70&#8202;.000 lemas que se puede consultar online de forma gratuita. &ldquo;Yo digo siempre que, despu&eacute;s del l&eacute;xico general que utilizamos para hablar en el lenguaje com&uacute;n, el lenguaje m&eacute;dico es el lenguaje que m&aacute;s nos afecta, porque todos o hemos estado enfermos o vamos a estarlo o vamos a tener conocimiento de enfermedades&raquo;, explica Antonio Campos, codirector del Diccionario y acad&eacute;mico de n&uacute;mero de la Real Academia Nacional de Medicina de Espa&ntilde;a, en la especialidad de Histolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El DPTM no parti&oacute; de cero, ya que en 2011 se hab&iacute;a publicado un primer diccionario de t&eacute;rminos m&eacute;dicos, pero solo con el espa&ntilde;ol de Espa&ntilde;a. El siguiente paso l&oacute;gico era esa ampliaci&oacute;n, de acuerdo con la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina, Espa&ntilde;a y Portugal (ALANAM), la creaci&oacute;n de un diccionario panhisp&aacute;nico &ldquo;con un lenguaje m&eacute;dico consensuado, que fuese capaz de aunar al servicio de todos los hispanohablantes la medicina y el idioma&nbsp;que compartimos&rdquo;. Se aprovech&oacute; la base de datos anterior, se incorporaron nuevos t&eacute;rminos, hubo ampliaciones de definiciones y, por supuesto, junto a los t&eacute;rminos usados en Espa&ntilde;a, aparecieron otros usados en distintos pa&iacute;ses de habla hispana. &iquest;Un ejemplo? En pa&iacute;ses como Colombia, Venezuela o M&eacute;xico (entre otros), tener un resfriado es tener un quebranto.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El paso a paso</strong></h3><p class="article-text">
        Aunque la decisi&oacute;n del nuevo diccionario se tom&oacute; en el a&ntilde;o 2012, el comienzo oficial del proyecto fue en noviembre de 2016, explica Cristina Gonz&aacute;lez, coordinadora de la Unidad de Terminolog&iacute;a M&eacute;dica de la Real Academia Nacional de Medicina de Espa&ntilde;a. Su papel en todo el proyecto fue &ldquo;organizar el proceso de trabajo de todas las personas que participan&rdquo;, un equipo muy grande formado por los fil&oacute;logos de la Academia, colaboradores m&eacute;dicos y ling&uuml;istas como etim&oacute;logos o traductores que tambi&eacute;n colaboraron. Ella, como coordinadora, tiene una perspectiva privilegiada sobre todo el recorrido, una vista de p&aacute;jaro desde la que puede seguir &mdash;y explicarnos&mdash; el camino paso a paso. &ldquo;Lo primero es hacer una planta del diccionario&rdquo;, es decir, decidir &ldquo;c&oacute;mo va a ser su estructura, qu&eacute; va a contener cada una de las entradas, qu&eacute; informaci&oacute;n, c&oacute;mo se va a ordenar&hellip;&rdquo;, relata.&nbsp;
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                    alt="Mónica García (ministra de Sanidad),Cristina González Sánchez (coordinadora general de la &#039;Unidad de terminología médica&#039; de la Real Academia Nacional de Medicina), Altonio Campos Muñoz (vicepresidente de la Real Academia Nacional de Medicina) y Pilar Bello (miembro del jurado) en la entrega de los Premios Archiletras de la Lengua 2024 en la que la Academia obtuvo el Premio a la Institución del año."
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                Mónica García (ministra de Sanidad),Cristina González Sánchez (coordinadora general de la &#039;Unidad de terminología médica&#039; de la Real Academia Nacional de Medicina), Altonio Campos Muñoz (vicepresidente de la Real Academia Nacional de Medicina) y Pilar Bello (miembro del jurado) en la entrega de los Premios Archiletras de la Lengua 2024 en la que la Academia obtuvo el Premio a la Institución del año.                            </span>
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        Es decir, un poco lo que a peque&ntilde;a escala hizo aquel d&iacute;a Mar&iacute;a Moliner solita en casa para su propio proyecto. En el caso del DPTM, por supuesto, participa mucha m&aacute;s gente, un proceso te&oacute;rico que llevan a cabo los ling&uuml;istas con ayuda de los m&eacute;dicos. Una vez que se ha decidido el tipo de diccionario y cu&aacute;l ser&aacute; su contenido, toca seleccionar los lemas, cada palabra &mdash;o, en este caso, tambi&eacute;n secuencias de palabras&mdash; que designan un concepto y constituyen su encabezamiento. Lo de las secuencias de palabras como lema es importante y una de las diferencias de este diccionario con respecto a otros como el DLE. &ldquo;En un diccionario de uso general, la secuencia c&aacute;ncer de mama familiar no existir&iacute;a como lema, cada palabra ser&iacute;a uno distinto&rdquo;, aclara la coordinadora.
    </p><p class="article-text">
        En este paso, adem&aacute;s de aprovechar lo que ya inclu&iacute;a el diccionario anterior y la amplia base de datos que ten&iacute;a elaborada la Academia, se busc&oacute; a&ntilde;adir nuevos conceptos. &ldquo;Para esto, se buscan nomenclaturas internacionales y tambi&eacute;n por frecuencia de uso en internet, se piden sugerencias a todos los colaboradores de cada una de las disciplinas para que nos digan qu&eacute; t&eacute;rminos nuevos est&aacute;n entrando en la medicina en su &aacute;mbito, y estamos atentos a las b&uacute;squedas fallidas en el diccionario que ya est&aacute; publicado&rdquo;, enumera Cristina Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        Los lemas seleccionados conforman una especie de esqueleto del diccionario. El relleno, esa carne que le da vida, ser&aacute; lo que acompa&ntilde;e a cada lema, eso que el usuario o usuaria se encontrar&aacute; al buscar un t&eacute;rmino concreto. Las palabras son diseccionadas e investigadas, se indaga en su origen y pasado, se les buscan hermanas y primos, se intenta explicar qui&eacute;nes son y d&oacute;nde viven.
    </p><p class="article-text">
        Cristina Gonz&aacute;lez explica el proceso de trabajo que se hace con cada uno de esos lemas que han encontrado un hueco en el DPTM. &ldquo;Tras seleccionarlo, por ejemplo, c&aacute;ncer de mama familiar, buscamos todos los sin&oacute;nimos que pudiera tener, as&iacute; como las siglas m&aacute;s frecuentes. Con todo esto, hacemos un conjunto. Despu&eacute;s se busca su etimolog&iacute;a (de esto se encarga un especialista en etimolog&iacute;as) y se investiga si tiene m&aacute;s de una acepci&oacute;n, m&aacute;s de un significado diferente en funci&oacute;n, por ejemplo, de las especialidades m&eacute;dicas. Dentro de todos los sin&oacute;nimos, se establece cu&aacute;l preferimos nosotros, que ser&aacute; siempre el m&aacute;s correcto desde el punto de vista gramatical en espa&ntilde;ol y que no sea un anglicismo. Con todo esto, se elaboran observaciones: por qu&eacute; se debe usar frente a otro, cuestiones sobre gram&aacute;tica u ortograf&iacute;a, cuestiones sobre el uso de la palabra&hellip;&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">después del léxico general que utilizamos para hablar en el lenguaje común, el lenguaje médico es el lenguaje que más nos afecta, porque todos o hemos estado enfermos o vamos a estarlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Campos</span>
                                        <span>—</span> Codirector del Diccionario y académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina de España
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un ejemplo muy claro de estas observaciones es el t&eacute;rmino <em>COVID-19</em>. Al entrar en ese lema, tras la completa definici&oacute;n, nomenclaturas y sin&oacute;nimos, las observaciones nos indican que puede verse tambi&eacute;n la forma lexicalizada, en min&uacute;sculas, <em>covid-19</em>. Son incorrectas la forma con may&uacute;scula inicial: <em>Covid-19</em> y la graf&iacute;a sin guion: <em>COVID 19</em>; tambi&eacute;n nos explican de d&oacute;nde viene el nombre oficial de la enfermedad, si se usa en masculino o femenino y con qu&eacute; no debe confundirse.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La definici&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Llegados a este punto, el lema ya est&aacute; casi listo para pasar a la siguiente fase, la de la definici&oacute;n. Falta ultimar algunos detalles. A cada acepci&oacute;n se le asignar&aacute; una disciplina y se escoge ya a la persona que se encargar&aacute; de definirla. Adem&aacute;s, pasar&aacute; tambi&eacute;n por las codificadoras, que indicar&aacute;n los c&oacute;digos que debe tener esa entrada, como el de la clasificaci&oacute;n internacional de enfermedades o la f&oacute;rmula qu&iacute;mica. Y, ahora ya s&iacute;, es el momento de los definidores.
    </p><p class="article-text">
        En un diccionario de uso general como el DLE, son los lexic&oacute;grafos quienes definen, explica Cristina Gonz&aacute;lez, que antes de entrar en la RANME trabaj&oacute; tambi&eacute;n en la RAE. En este diccionario, sin embargo, los definidores son m&eacute;dicos. &ldquo;En este tipo de diccionario nosotros consideramos que es preferible que el concepto lo defina un especialista. Lo que s&iacute; hacemos es que al especialista se le dan unas orientaciones, qu&eacute; es lo que tiene que definir en cada caso&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Antonio Campos, adem&aacute;s de uno de los codirectores del DPTM, fue tambi&eacute;n uno de los definidores en su disciplina, la histolog&iacute;a. &ldquo;Es muy interesante porque pasa uno muchas horas, horas que son de un gran placer intelectual porque tiene uno que buscar en libros antiguos de d&oacute;nde procede un t&eacute;rmino o c&oacute;mo se ha gestado, c&oacute;mo se puede explicar con los conceptos actuales. Aunque sea algo hecho en solitario, que es lo que hace el que define, luego se comparte ese t&eacute;rmino con los dem&aacute;s y es una labor de colaboraci&oacute;n cultural, ling&uuml;&iacute;stica, cient&iacute;fica, social&hellip;&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Porque el camino del lema no acaba en su definici&oacute;n: estas pasan despu&eacute;s una adaptaci&oacute;n lexicogr&aacute;fica, indica Gonz&aacute;lez, &ldquo;para que tengan un formato coherente con un diccionario, revisamos la gram&aacute;tica y la ortograf&iacute;a, vemos que se entienda correctamente y, a su vez, hay una validaci&oacute;n m&eacute;dica&rdquo;. De aqu&iacute; nace una segunda definici&oacute;n que pasar&aacute; dos validaciones m&aacute;s: una revisi&oacute;n por otros especialistas (un f&aacute;rmaco oncol&oacute;gico, por ejemplo, lo definir&aacute; un farmac&oacute;logo, pero lo revisar&aacute; tambi&eacute;n un onc&oacute;logo) y otra por todos los acad&eacute;micos y colaboradores, que durante un mes podr&aacute;n leer y comentar las definiciones que se suben a una plataforma web.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto desemboca en una tercera definici&oacute;n, que en Espa&ntilde;a se considerar&aacute; ya definitiva, pero que necesita a&uacute;n un paso clave en un diccionario panhisp&aacute;nico: la revisi&oacute;n de las academias hispanoamericanas. &ldquo;Ellas revisan esa definici&oacute;n para ver si los conceptos son coherentes con la medicina en su pa&iacute;s y, por &uacute;ltimo, nos ofrecen otras variantes. Por ejemplo, las lentes de contacto o lentillas en Colombia, Ecuador, M&eacute;xico y Paraguay se llaman <em>pupilentes</em>. Tras a&ntilde;adir las variantes y posibles modificaciones, el lema ya vuelve a Espa&ntilde;a y ser&iacute;a la versi&oacute;n definitiva que se publica en la web&rdquo;, apunta Cristina Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        En todo este viaje que hacen el lema y su definici&oacute;n, suele haber cambios y detalles que se modifican, pero, al igual que es raro que una definici&oacute;n quede intacta desde un primer momento, tambi&eacute;n lo es que los cambios sean tan profundos que sea necesario repetir todo el proceso.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Acaba la tarea con la &uacute;ltima definici&oacute;n del &uacute;ltimo lema? No. &ldquo;Nuestra intenci&oacute;n desde luego es que el diccionario est&eacute; vivo y permanentemente actualizado&rdquo;, indica Cristina Gonz&aacute;lez. Antonio Campos, al pensar en su papel como definidor, recuerda las palabras de un antiguo profesor suyo que le dec&iacute;a: &ldquo;Siempre pudimos hacer m&aacute;s y pudimos hacerlo mejor&rdquo;. Es un consuelo que cualquier peque&ntilde;o error (improbable, pero posible) pueda ser corregido o que cualquier imprecisi&oacute;n se pueda aclarar m&aacute;s r&aacute;pidamente en la web. Los diccionarios de ahora son, en cierto modo, infinitos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Bulnes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/diccionario_1_11502698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jul 2024 20:38:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo se hace un diccionario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diccionario,Lenguaje,RAE - Real Academia Española,Ortografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo traducir palabras inventadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/traducir-palabras-inventadas_1_11357281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7abefb6-ef61-4ce7-9fc7-350046db8c9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo traducir palabras inventadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Palabras desconocidas, inventadas, algunas erratas, muchos neologismos... son el pan de cada día para los traductores. Respeto al proceso de creación y rigor son las armas que utilizan
</p><p class="subtitle">Archiletras - Tildar para bien y otros patinazos del periodismo declarativo
</p></div><p class="article-text">
        Los escritores inventan palabras. De forma voluntaria o involuntaria, es rara la persona que se dedica a escribir que no ha optado nunca por usar un vocablo hasta entonces inexistente. Las razones son m&uacute;ltiples y variadas: una realidad inventada que necesita palabras inventadas, algo tan nuevo que carece de nombre, una propuesta para sustituir a la palabra que s&iacute; existe pero que &mdash;por lo que sea&mdash; a quien escribe no le convence del todo, el simple juego, la aparici&oacute;n de un neologismo tan claro y bonito en la cabeza que hace imposible no meterlo con calzador en el texto, la convicci&oacute;n de que esa palabra claro que no es nueva. Si la obra en cuesti&oacute;n tiene algo de &eacute;xito, el ingenio creador de quien la ha escrito se convierte en quebradero de cabeza (y, tambi&eacute;n, diversi&oacute;n) de alguien nuevo: la persona encargada de la traducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Enfrentarse a palabras inventadas es casi el pan de cada d&iacute;a para Pilar Ram&iacute;rez Tello, traductora, entre otros, de la trilog&iacute;a de <em>Los juegos del hambre</em> y responsable de acu&ntilde;ar la palabra <em>sinsajo </em>como traducci&oacute;n de <em>mockingjay </em>(que era un neologismo m&aacute;s hasta que se convirti&oacute; en el t&iacute;tulo del tercer libro). &ldquo;Me especializo en literatura juvenil y de g&eacute;nero (ciencia ficci&oacute;n, fantas&iacute;a y terror) &mdash;explica&mdash;, as&iacute; que suele haber muchos mundos inventados con realidades distintas a la nuestra y, por tanto, animales, plantas, prendas de vestir, transportes y dem&aacute;s que no existen en nuestra realidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ensayo y en literatura cient&iacute;fica, los neologismos tambi&eacute;n suelen campar a sus anchas por el texto. Carmen Franc&iacute; Ventosa, que ha traducido a Dickens, George Elliot y Joyce Carol Oates, entre otros, explica que en este tipo de textos los neologismos son tan recientes &ldquo;que ni siquiera sabemos si se los ha inventado el autor al que traducimos u otro. Eso exige una investigaci&oacute;n muy rigurosa, ya que la importaci&oacute;n de terminolog&iacute;a cient&iacute;fica es siempre muy compleja. Para los traductores del ingl&eacute;s, el peso de esa terminolog&iacute;a novedosa es abrumador en todos los campos, desde la econom&iacute;a a la medicina&rdquo;. Aun as&iacute;, ella se encuentra estas palabras no solo en los g&eacute;neros m&aacute;s esperables. &ldquo;Yo traduzco literatura del ingl&eacute;s, tanto autores del s. XIX como del s. XX, y me parece que no hay libro en el que no aparezca una palabra inventada&rdquo;, asegura.
    </p><h3 class="article-text">De &lsquo;scrolloping&rsquo; a &lsquo;enfloriturado&rsquo;</h3><p class="article-text">
        Al encontrarse en un texto con una palabra desconocida, hay tres opciones: puede ser que sea efectivamente una invenci&oacute;n, pero tambi&eacute;n puede tratarse de una errata o de un t&eacute;rmino con el que simplemente no hab&iacute;amos tenido el placer de cruzarnos hasta entonces. Todos los traductores consultados para este art&iacute;culo coinciden: ahora mismo, Google suele solucionar la duda. Si la palabra no aparece, o aparece solo asociada al texto que estamos traduciendo, posiblemente estemos ante una creaci&oacute;n del autor. Si aparece varias veces en el propio texto, se puede descartar que sea una errata. Toca empezar a jugar a traducir neologismos.&nbsp;
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                Retrato de la escritora británica Virginia Woolf                            </span>
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        &ldquo;Intento buscar algo que encaje en el sentido que quieren darle, pero tambi&eacute;n en el sonido, en el recuerdo que produce&rdquo;, cuenta Itziar Hern&aacute;ndez Rodilla, doctora en Traducci&oacute;n y traductora desde el ingl&eacute;s, el alem&aacute;n y el italiano. Es as&iacute; como acab&oacute; dando con el ladillo de esta parte del art&iacute;culo. <em>Scrolloping </em>es una palabra creada por Virginia Woolf (y que us&oacute; varias veces, desde en sus diarios hasta en su obra, por lo que deb&iacute;a de gustarle mucho), que Hern&aacute;ndez Rodilla tradujo por <em>enfloriturado </em>en <em>Orlando</em>. Pone otro ejemplo de una traducci&oacute;n suya: en el libro <em>Y dem&aacute;s</em>, de Christine Brooke-Rose (publicado en castellano por Greylock este mismo a&ntilde;o), aparece una palabra &ldquo;que claramente se inventa la autora&rdquo;. Es una palabra para la que Brooke-Rose, autora experimental, pod&iacute;a haber usado otro t&eacute;rmino que s&iacute; existiera en ingl&eacute;s, pero, como opt&oacute; por un neologismo, para la traductora era importante que en la traducci&oacute;n fuese tambi&eacute;n de ese modo. As&iacute; pas&oacute; de <em>untender </em>a <em>intierno</em>, con una nota para la editora explicando el porqu&eacute; de su elecci&oacute;n y aclarando que no, no era una errata.
    </p><p class="article-text">
        Aunque todos los traductores consultados insisten en que lo que cuentan es su proceso personal, el sistema que siguen es similar. &ldquo;Lo primero es intentar averiguar c&oacute;mo ha llegado la autora hasta ella. &iquest;Suena como algo real? &iquest;Su forma remite a su significado? &iquest;Ha usado trocitos de varias palabras existentes para crearla? &iquest;Tiene una ra&iacute;z latina/griega/alemana&hellip;? En fin, analizar el proceso de creaci&oacute;n, dentro de lo posible y, despu&eacute;s, tratar de imitarlo&rdquo;, describe Ram&iacute;rez Tello.
    </p><p class="article-text">
        Mario Dom&iacute;nguez Parra, que traduce desde el griego moderno, pone como ejemplo la obra en la que se ha encontrado m&aacute;s neologismos, <em>Almas rotas</em>, de Niks Kazantzakis. &ldquo;En principio, procuro ser fiel al modo en que ha llegado el autor del original al neologismo. En el caso de la novela de Kazantzakis, este ensamblaba dos palabras uniendo el final de la primera con el principio de la segunda, lo cual hice yo en mi traducci&oacute;n intentando a la vez que sonase como una palabra compacta que pudiera incorporarse al fluir de la narraci&oacute;n. Pero si en griego los neologismos crean extra&ntilde;eza en el lector, como creo que ocurre, en la traducci&oacute;n deb&iacute;a ocurrir lo mismo&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Gudrun Palomino, que se ha encontrado neologismos sobre todo al traducir poes&iacute;a, destaca que suele tener en cuenta la sonoridad y &ldquo;que tenga relaci&oacute;n y coherencia con el resto del texto&rdquo;. Adem&aacute;s, al tratarse de poes&iacute;a, tiene muy presente &ldquo;c&oacute;mo encaja la palabra en la m&eacute;trica y el sonido del verso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Franc&iacute; Ventosa propone un ejemplo ficticio: &ldquo;Si, por ejemplo, el autor se inventa la palabra <em>birdfant</em>, deber&eacute; componer otra que tenga el mismo efecto &mdash;c&oacute;mico, sonoro, est&eacute;tico&mdash; y transmita la misma informaci&oacute;n.&nbsp;En este caso, har&iacute;a una lista con t&eacute;rminos como <em>avefante</em>, <em>elef&aacute;jaro</em> hasta dar con el que mejor encajara en todos los contextos en que apareciera en la obra. (Nota: aunque acabo de invent&aacute;rmela, he comprobado que Google da 7 resultados: es muy poco en t&eacute;rminos googleros, pero no es igual a cero&hellip;)&rdquo;. Como se ve aqu&iacute;, se suele pasar por varias propuestas de traducci&oacute;n hasta que dan con la que m&aacute;s les gusta &mdash;o, sobre todo, hasta que por los plazos de traducci&oacute;n tienen que decantarse por una&mdash;.&nbsp;
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                En &#039;El cuento de la criada&#039; también hay palabras inventadas                            </span>
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        Tambi&eacute;n puede ocurrir que finalmente no se opte por un neologismo. En el art&iacute;culo <em>Lexicog&eacute;nesis de ficci&oacute;n: una propuesta</em>, Itziar Hern&aacute;ndez Rodilla analiza los neologismos de tres obras y las soluciones para traducci&oacute;n a las que llegaron sus traductores, propone ella otras soluciones y utiliza las mismas estrategias para proponer traducciones de neologismos de otra obra (<em>Ribofunk</em>, de Paul di Filippo; no est&aacute; traducida). Como se ve en el art&iacute;culo, los neologismos de los originales no siempre se traducen por un neologismo: por ejemplo, en la traducci&oacute;n de <em>El cuento de la criada</em> (Margaret Atwood), de Elsa Mateo Blanco, <em>prayvaganzas </em>se traduce como <em>plegarias</em>. Hern&aacute;ndez Rodilla propone en su art&iacute;culo <em>rezashow</em>, aunque aclara que <em>plegarias </em>funciona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En nuestra conversaci&oacute;n, explica que no siempre se puede traducir una palabra inventada con otra palabra inventada; de nuevo, los plazos de entrega pueden ahogar. Pero s&iacute; se plantear&iacute;a, en una obra en la que hay mucha palabra inventada, traducir una palabra existente con un neologismo (si tiene sentido) si en alg&uacute;n otro lugar ha traducido un neologismo con un t&eacute;rmino que s&iacute; aparece en el diccionario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra raz&oacute;n, no ya para no traducir con un neologismo, sino para, directamente, dejar la palabra inventada tal cual aparece en el texto original, la da Pilar Ram&iacute;rez Tello. &ldquo;Hay que tener en cuenta que la autora puede usar palabras de otros idiomas para expresar realidades en ese mundo inventado. Por ejemplo, acabo de traducir una novela (que todav&iacute;a no se ha publicado) en la que hay unos pajaritos que se llaman <em>neixin</em>. Y resulta que la acci&oacute;n se desarrolla en un mundo basado en China y que esa palabra existe en chino, as&iacute; que, al traducir, mejor dejarla tal cual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Obra a obra, las traductoras van haciendo crecer su peque&ntilde;o mont&oacute;n de neologismos acu&ntilde;ados por ellas. A Gudrun Palomino le gusta c&oacute;mo tradujo <em>anthillful </em>por <em>hormiguera </em>en el poema <em>Allegro Ma Non Troppo</em> de Wis&#322;awa Szymborska, que aparece en su traducci&oacute;n de <em>Amor y p&eacute;rdida</em> de Amy Bloom (publicado en Folch &amp; Folch); Mario Dom&iacute;nguez Parra se queda con el glosario que a&ntilde;adi&oacute; al final de <em>Almas rotas</em>, a petici&oacute;n del editor, en el que se encuentran palabras como <em>abrasoleado </em>(abrazo + soleado) o <em>plantanimar </em>(planta + animar).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otras ocasiones, el mejor elogio es que el neologismo pase tan desapercibido como en el original. El ejemplo extremo de esto lo da Carmen Franc&iacute; Ventosa en su traducci&oacute;n de <em>Being Dead</em>, de Jim Crace (<em>Y amanece la muerte</em>, Ediciones B, 2000): &ldquo;Es un libro interesant&iacute;simo en el que el autor hace algo extraordinario: una parodia macabra y po&eacute;tica. Describe la descomposici&oacute;n de dos cad&aacute;veres en la playa como si fuera una serie televisiva polic&iacute;aca. Pero, en realidad, todos los organismos, insectos y procesos se los inventa (sin avisar). La pista definitiva me la dio un supuesto escarabajo de nombre latino inveros&iacute;mil, de manera que termin&eacute; consultando al autor, el cual me contest&oacute; que, efectivamente, eran nombres inventados y que inventara yo a mi gusto. El problema fue que, para mantener el tono po&eacute;tico y no caer solo en lo par&oacute;dico, mis invenciones fueron tan veros&iacute;miles que ning&uacute;n cr&iacute;tico pareci&oacute; darse cuenta de que aquello no iba tan en serio como parec&iacute;a&rdquo;.
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                Una estatua del escritor argentino Julio Cortázar. EFE/David Fernández/Archivo                            </span>
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        A Ram&iacute;rez Tello le pas&oacute; algo similar con <em>afiloz</em>, como tradujo la especie de tibur&oacute;n <em>slipshark</em> en <em>La corte del aire</em>, de Stephen Hunt. Cuando una amiga de su madre ley&oacute; el libro, le dijo que lo hab&iacute;a tomado por un animal real. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; mayor cumplido para una palabra inventada que ese!&rdquo;, exclama.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Traducir el gl&iacute;glico</strong></h3><p class="article-text">
        En <em>Rayuela</em>, Julio Cort&aacute;zar cre&oacute; una lengua, el gl&iacute;glico, con la sintaxis del castellano, pero una morfolog&iacute;a inventada. El cap&iacute;tulo 68 est&aacute; escrito por completo en este idioma. Este es su comienzo en la obra original y en sus traducciones al ingl&eacute;s (Gregory Rabassa) y al franc&eacute;s (Laure Guille-Bataillon):
    </p><p class="article-text">
        Original: &ldquo;Apenas &eacute;l le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el cl&eacute;miso y ca&iacute;an en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ingl&eacute;s: &ldquo;As soon as he began to amalate the noeme, the clemise began to smother her and they fell into hydromuries, into savage ambonies, into exasperating sustales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Franc&eacute;s: &ldquo;A peine lui malait-il les vinges que saclamyce se pelotonnait et qu&rsquo;ils tombaient tous deux en des hydromuries, en des sauvages langaisons, en des sustales exasp&eacute;rants&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Bulnes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/traducir-palabras-inventadas_1_11357281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2024 20:30:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo traducir palabras inventadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Lenguaje]]></media:keywords>
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