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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sira Dupain Trujillo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sira-dupain/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sira Dupain Trujillo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Reensamblar el archipiélago eurafricano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/politica/reensamblar-archipielago-eurafricano_1_11433082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a227883f-075b-4e3e-a0df-0b615de64efa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reensamblar el archipiélago eurafricano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El siguiente texto quiere reunir toda una serie de ideas, intuiciones y malestares acumulados que, presentados en forma de ensayo, pretenden invitar a una reflexión colectiva. Este no es un mandato electoral</p></div><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os pasan, los procesos electorales se suceden, y las candidaturas y coaliciones van y vienen. En este momento, la aceleraci&oacute;n temporal de nuestros ritmos de vida dificulta abordar las encrucijadas hist&oacute;ricas por una doble sensaci&oacute;n de hast&iacute;o y agobio ante la presi&oacute;n informativa. El term&oacute;metro de los estados de &aacute;nimo no invita a encarar con optimismo una reflexi&oacute;n sosegada sobre el porvenir.
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute; como los a&ntilde;os pasan, pero las ideas siguen siendo las mismas. Ante las inminentes elecciones europeas, asistimos, preocupados, ante la falta de renovaci&oacute;n de perspectivas canarias sobre la Uni&oacute;n Europea, as&iacute; como ante la falta de inter&eacute;s a este respecto en la propia sociedad canaria. Por ello, somos conscientes de que con este art&iacute;culo remamos a contracorriente.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente texto quiere reunir toda una serie de ideas, intuiciones y malestares acumulados que, presentados en forma de ensayo, pretenden invitar a una reflexi&oacute;n colectiva. Este no es un mandato electoral. Nuestro prop&oacute;sito es poner las luces largas sobre las perspectivas futuras del europe&iacute;smo canario. Estamos convencidos de que es necesario intervenir en el debate de las ideas &ndash; en tiempos tan imperiosamente <em>geopol&iacute;ticos</em>, palabra de moda &ndash; para arrojar luz sobre los caminos que est&aacute;n por recorrer en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. Como trataremos a continuaci&oacute;n, un cuarto de siglo XXI es m&aacute;s que suficiente. Este debate es impostergable.
    </p><p class="article-text">
        En este ensayo planteamos la tesis de concebir Canarias a trav&eacute;s de la idea de ensamblaje: una red de interacciones y significados que disponen de manera espec&iacute;fica el espacio pol&iacute;tico que atraviesa el archipi&eacute;lago. En el evento que nos ocupa &ndash; las elecciones europeas &ndash;, esta idea cobra especial relevancia para dar cuenta de la particular inserci&oacute;n de Canarias en el entramado de fuerzas sociales y estructuras de largo recorrido hist&oacute;rico que dan forma a la Uni&oacute;n Europea de 2024. Fundamentalmente, las siguientes l&iacute;neas esbozan una propuesta pol&iacute;tica para pensar Canarias desde una perspectiva emancipadora. Esperamos que sirva no solo para reclamar la pertinencia de abordar con seriedad y ambici&oacute;n la pol&iacute;tica europea como pol&iacute;tica propiamente canaria, sino tambi&eacute;n para proporcionar materiales &uacute;tiles que den respuesta a las urgencias del tiempo pol&iacute;tico inaugurado tras el pasado 20-A.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iexcl;Soltemos lastre!</strong></h3><p class="article-text">
        Tras el vibrante panorama pol&iacute;tico de Canarias de los &uacute;ltimos meses, las elecciones europeas no despiertan muchas pasiones. &iquest;Cu&aacute;les son las claves que explican este impasse? &iquest;Acaso es posible, y desde d&oacute;nde, pensar una propuesta emancipadora en el binomio Canarias-UE? Para entender el presente y mirar hacia el futuro, es esencial comprender y trascender tres trayectorias de largo recorrido que han marcado la posici&oacute;n de la izquierda canaria hacia la Uni&oacute;n Europea. Estos surcos, aunque enraizados en contextos hist&oacute;ricos espec&iacute;ficos, funcionan en el presente como r&eacute;moras que impiden la formulaci&oacute;n de una propuesta verdaderamente transformadora.
    </p><p class="article-text">
        La primera de estas r&eacute;moras es el europe&iacute;smo cr&iacute;tico de la izquierda espa&ntilde;ola, que resuena en el viejo ideario de la izquierda europea. Esta posici&oacute;n se centra en la construcci&oacute;n de un sujeto europeo de clase, feminista, antirracista y ecologista. Su visi&oacute;n es heredera de los anhelos nunca cumplidos de la Europa Social de los a&ntilde;os 70, y de la contestaci&oacute;n ante la austeridad de la crisis del 2008, a la vez que nost&aacute;lgica de ambas ante la ausencia del horizonte de expectativa que el anunciado neokeynesianismo post-pand&eacute;mico no termina de alumbrar. Hoy, el europe&iacute;smo cr&iacute;tico ni siquiera puede conectar con la aspiraci&oacute;n a la convergencia econ&oacute;mica con las econom&iacute;as de mayor bienestar social. Su plasmaci&oacute;n concreta en estas elecciones la comparten dos ofertas pol&iacute;ticas. Candidaturas como Sumar buscan estrechar lazos tanto entre grupos de la izquierda europea (la denominada <em>The Left</em>) como entre los partidos verdes, mientras que Podemos, aunque comparte esta l&iacute;nea, representa una posici&oacute;n n&iacute;tidamente de izquierda populista cl&aacute;sica, escenificando un euroescepticismo suave al dar prioridad en esta campa&ntilde;a a la denuncia de la OTAN y del env&iacute;o de armas a Ucrania. El europe&iacute;smo cr&iacute;tico de la izquierda espa&ntilde;ola, aunque bienintencionado y seguramente adaptado de forma adecuada para regiones como Andaluc&iacute;a o Extremadura &ndash; no por nada estos lugares enviaron eurodiputados a Bruselas en el pasado &ndash; sigue sin ofrecer una soluci&oacute;n radicalmente nueva para Canarias, ni tampoco se ha esforzado por integrar al sujeto canario en la primera l&iacute;nea de su propuesta pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La segunda trayectoria es la v&iacute;a regionalista de acomodamiento a los ritmos de la integraci&oacute;n europea, una postura que ha sido indistintamente representada por Coalici&oacute;n Canaria y el PSOE desde los a&ntilde;os 90 desde la administraci&oacute;n auton&oacute;mica, en la Delegaci&oacute;n del Gobierno de Canarias en Bruselas y con la participaci&oacute;n destacada de eurodiputados canarios en sucesivas legislaturas. En estos comicios, esta oferta despliega todos sus repertorios simb&oacute;licos en Nueva Canarias-BC, dentro de la coalici&oacute;n Sumar. Esta perspectiva ha buscado aprovechar el r&eacute;gimen jur&iacute;dico y econ&oacute;mico de las Regiones Ultraperif&eacute;ricas (RUP) para Canarias, proponiendo una integraci&oacute;n que respete las singularidades insulares para nada m&aacute;s que reforzar las exenciones fiscales y partidas presupuestarias espec&iacute;ficas vigentes. Sin embargo, este camino ha sido m&aacute;s de adaptaci&oacute;n que de transformaci&oacute;n, buscando encajar en el marco existente de la arquitectura institucional de la UE en lugar de desafiar sus limitaciones estructurales. Su capacidad para dar respuesta a las necesidades de la Canarias contempor&aacute;nea (en vivienda, abastecimiento energ&eacute;tico, gesti&oacute;n migratoria o diversificaci&oacute;n productiva), as&iacute; como para aspirar a la convergencia econ&oacute;mica con otras regiones europeas, es claramente insuficiente. En el futuro pr&oacute;ximo se comprobar&aacute; con mayor crudeza que la afirmaci&oacute;n tan alegre como irreflexiva &ndash; convertida en m&aacute;xima pol&iacute;tica de disciplinamiento sobre la disidencia eurocr&iacute;tica &ndash;, de que el r&eacute;gimen RUP nos consolida como <em>europeos de pleno derecho</em>, es hacer pol&iacute;tica con los ojos vendados.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el abstencionismo pseudoafricanista y el euroescepticismo duro representan la tercera trayectoria. Su propuesta es n&iacute;tida: boicot a las elecciones europeas y mandato electoral abstencionista, cuyos nulos resultados son perfectamente observables desde las primeras elecciones europeas en las que particip&oacute; Canarias en 1989. Esta (no)posici&oacute;n, que a menudo se disfraza bajo la propuesta de transitar del r&eacute;gimen RUP al PTU (Pa&iacute;ses y Territorios de Ultramar), plantea una desconexi&oacute;n radical de la estructura europea. Entre otras cuestiones, esta propuesta desde&ntilde;a los beneficios &ndash; a&ntilde;adir&iacute;amos, y el prestigio extendido en la sociedad &ndash; del mercado com&uacute;n y dem&aacute;s mecanismos de integraci&oacute;n para Canarias; tambi&eacute;n, algo m&aacute;s preocupante: la larga dependencia del camino expresada en una econom&iacute;a pol&iacute;tica del archipi&eacute;lago dif&iacute;cil de reorientar. Este euroescepticismo, aunque atractivo para algunos anclados en lo que pudo ser y no fue de las postrimer&iacute;as de los a&ntilde;os 80, carece de una base pragm&aacute;tica que lo haga deseable en el contexto actual. No obstante, su valor reside en apuntar, aunque tan solo sea por reflejo retrospectivo, que, bajo el actual r&eacute;gimen de integraci&oacute;n a la UE, Canarias se encuentra atada de pies y manos para encajar institucionalmente las demandas que con cada vez mayor fuerza se vienen expresando en m&uacute;ltiples dimensiones: la delimitaci&oacute;n de las aguas territoriales, la restricci&oacute;n a la compraventa de viviendas a no residentes, la planificaci&oacute;n popular de la industria tur&iacute;stica, y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Estas tres trayectorias consolidan visiones que impiden pensar una propuesta verdaderamente emancipadora. Para la izquierda canaria, el desaf&iacute;o es monumental: romper con estos moldes hist&oacute;ricos y atreverse a imaginar un futuro donde Canarias no solo se adapte a los ritmos cambiantes del mundo, sino que acometa un ejercicio consciente de resituarse radicalmente en el ensamblaje para as&iacute; trazar un sentido propio de su lugar en el mundo. Esta es, en primer lugar, la tarea de redefinir(se) en la relaci&oacute;n con la Uni&oacute;n Europea. En &uacute;ltima instancia, nos referimos a abordar con toda su crudeza el problema del sujeto, que es el gran ausente de los ciclos pol&iacute;ticos que nos legan las generaciones vencidas.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una identidad geopol&iacute;ticamente escindida&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Pero no hay sujeto sin <em>locus</em> (el lugar pol&iacute;tico). Como canarios y canarias sabemos, a base de siglos machacones, que no hay encarnaci&oacute;n ni articulaci&oacute;n pol&iacute;tica posibles sin abordar el espacio en donde nos desenvolvemos. Dicho de otro modo, no somos islas ancladas y atomizadas en medio del oc&eacute;ano. Es preciso sustantivar cr&iacute;ticamente sujeto y espacio al mismo tiempo.&nbsp; De este modo, el concepto geogr&aacute;fico de Canarias es discutido y discutible. Dec&iacute;a el historiador canario por excelencia, Jos&eacute; de Viera y Clavijo, al comienzo de su <em>Noticias de la historia de Canarias</em> (1772), acerca de la adscripci&oacute;n geogr&aacute;fica del archipi&eacute;lago:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos cuantos tienen alguna mediana tintura de geograf&iacute;a, saben que, si bien las Islas Canarias no componen una parte muy considerable del mundo, no dejan de hacer una figura l&uacute;cida, aun cuando no se atienda a otros m&eacute;ritos que al de su ventajosa situaci&oacute;n. Ellas est&aacute;n en el oc&eacute;ano magno Atl&aacute;ntico, enfrente de la Mauritania tingitiana, provincia de Biledulgerida, entre los cabos de Guer y Bojador, de cuyas costas distan de veinte a ochenta leguas espa&ntilde;olas; y no hay duda que por esta notable inmediaci&oacute;n a aquel continente de la &Aacute;frica, del cual acaso fueron porci&oacute;n en lo primitivo, est&aacute;n generalmente demarcadas entre las islas africanas; de manera que s&oacute;lo por un efecto de negligencia geogr&aacute;fica, o por la idea que se suele tener en Europa de todos los pa&iacute;ses m&aacute;s ac&aacute; del estrecho de Gibraltar, han pasado y pasan para con algunos las islas de Canaria por regi&oacute;n de Am&eacute;rica, y por indianos sus habitantes (&hellip;). Pero ni este dictamen, a que se acostumbr&oacute; el vulgo, ni la participaci&oacute;n de algunos privilegios, comunes a los americanos e isle&ntilde;os, son bastantes t&iacute;tulos para despojar al &Aacute;frica de contar entre las posesiones que le cupieron en la participaci&oacute;n del orbe de la tierra.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su proximidad a &Aacute;frica, nuestra tierra ha sido percibida de maneras contradictorias a lo largo del tiempo. Esta dualidad geogr&aacute;fica ha generado una identidad escindida, atrapada entre la cercan&iacute;a africana y la influencia europea, pasando por el trampantojo cada vez m&aacute;s descontextualizado del americanismo. En el contexto de las elecciones europeas, esta dualidad cobra una relevancia especial. Para la izquierda canaria, es fundamental abordar esta identidad geopol&iacute;tica escindida y plantear una visi&oacute;n que supere, tambi&eacute;n, algunas r&eacute;moras del pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para comenzar, es necesario desechar la idea geopol&iacute;tica de la tricontinentalidad, que presenta a Canarias como un <em>enclave</em> entre &Aacute;frica, Am&eacute;rica y Europa. Esta visi&oacute;n, aunque atractiva en su amplitud, no permite articular una posici&oacute;n concreta del archipi&eacute;lago en el mundo y le desposee de agencia. En este sentido, cabe mencionar el r&eacute;gimen de Regi&oacute;n Ultraperif&eacute;rica (RUP) profundiza la visi&oacute;n que ya denunciaba Viera y Clavijo: una percepci&oacute;n peyorativa sobre &Aacute;frica que, en nuestros tiempos, se manifiesta bajo la narrativa del afropesimismo. Este r&eacute;gimen no comprende exclusivamente una institucionalidad, sino que se encuentra dotado de una subjetividad que perpet&uacute;a la imagen paternalista de una Canarias dependiente y despose&iacute;da de agencia (geo)pol&iacute;tica. Por otro lado, un avance significativo fue sin lugar a duda el Estatuto de Autonom&iacute;a, que describe a Canarias como un &ldquo;archipi&eacute;lago atl&aacute;ntico&rdquo;. Debemos reconocer &ndash; y recordar todas las veces que haga falta &ndash; que el Estatuto acierta al describir a Canarias como un archipi&eacute;lago (un sujeto unitario) y no como &ldquo;islas&rdquo;. Si bien este t&eacute;rmino sit&uacute;a m&aacute;s o menos adecuadamente a Canarias, lo atl&aacute;ntico es insuficiente, puesto que expresa una ubicaci&oacute;n pasiva y act&uacute;a como un eufemismo que evita afirmar una posici&oacute;n geopol&iacute;tica m&aacute;s definida. Ello se ve reflejado hoy en las actitudes escasamente orientadas hacia los objetos pol&iacute;ticos que podr&iacute;amos visualizar como Europa, &Aacute;frica, la Uni&oacute;n Europea o la Uni&oacute;n Africana. Entonces, se torna imprescindible dar cuenta del encuentro eurafricano que forma parte de la constituci&oacute;n del ensamblaje.
    </p><p class="article-text">
        Pero abandonar estas r&eacute;moras tambi&eacute;n significa superar las visiones geogr&aacute;ficamente reificadas como las de Viera y Clavijo, quien conceb&iacute;a a Canarias como una extensi&oacute;n f&iacute;sica de &Aacute;frica. Nosotros planteamos que lo geogr&aacute;fico es fundamentalmente geopol&iacute;tico, y que la cuesti&oacute;n continental como unidad de adscripci&oacute;n identitaria es conceptualmente muy discutible, pero sobre todo pol&iacute;ticamente muy limitante. El archipi&eacute;lago no es un sujeto est&aacute;tico, sino un ente din&aacute;mico que debe redefinirse a partir del encuentro creciente entre Europa y &Aacute;frica, un proceso que interpela a Canarias para asumir una disposici&oacute;n cr&iacute;ticamente situada en el ensamblaje. No solo es preciso desandar lo andado, sino tambi&eacute;n trazar un nuevo camino.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El ensamblaje como tesis</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo despejar el campo de juego? &iquest;C&oacute;mo soltar el lastre y, al mismo tiempo, vincular nuestra cultura pol&iacute;tica a un horizonte deseable? Nuestra tesis plantea que Canarias participa de un ensamblaje eurafricano. Para nosotros, no debemos ver a Canarias como una entidad fija, sino como un actor en una red de relaciones cambiantes. Es importante anotar que todas estas din&aacute;micas e interacciones que atraviesan el archipi&eacute;lago, cuya cartograf&iacute;a es inmensa y no es prop&oacute;sito de este art&iacute;culo desarrollar, establecen una disposici&oacute;n concreta en t&eacute;rminos de poder a todos los actores que la conforman. Por supuesto, Canarias no se encuentra sola en dicho ensamblaje, y tampoco es el nodo principal de esta red. La red es una entidad viva que se adapta a los cambios y cuyos elementos est&aacute;n en constante interacci&oacute;n. En suma, toda esta heterogeneidad constitutiva del ensamblaje forma un todo funcional.
    </p><p class="article-text">
        Para los casos que nos ocupan, introducimos un vocablo que creemos &uacute;til para pensar el archipi&eacute;lago: Eur&aacute;frica. Con &eacute;l pretendemos arrojar luz sobre un encuentro cada vez m&aacute;s intenso de un espacio geopol&iacute;tico concreto de relaciones interdependientes entre Europa y &Aacute;frica. Sin embargo, tambi&eacute;n implica un reconocimiento de las asimetr&iacute;as de poder que conforman estas relaciones. El papel de Canarias en dicho encuentro no es inocuo: situarse como archipi&eacute;lago eurafricano significa enfrentar estas asimetr&iacute;as desde el reconocimiento del papel que desempe&ntilde;a Canarias en la reproducci&oacute;n de estas, en muchas ocasiones de manera c&oacute;mplice. Pero entendemos, casi a modo de paradoja, que las ventajas obtenidas de Canarias por su concurso en este proceso de reproducci&oacute;n de asimetr&iacute;as &ndash; que, por cierto, engendran injusticias por doquier &ndash; operan a modo de clausura, reforzando las condiciones perif&eacute;ricas bajo las que se nos impide aliviar el malestar que dichas asimetr&iacute;as acaban por orillar en nuestras costas (la cuesti&oacute;n migratoria en este sentido es paradigm&aacute;tica). En &uacute;ltima instancia, ello implica hacerse cargo de que el encuentro eurafricano en su espacio archipiel&aacute;gico no es un juego de suma cero, sino de ganancias netas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda parte de nuestra tesis, o si quieren, su reverso, es la convicci&oacute;n de que, si bien el ensamblaje puede operar conceptualmente, el reconocimiento de este y su posterior cartograf&iacute;a enfrenta un obst&aacute;culo dif&iacute;cil de sortear. Digamos que, en t&eacute;rminos epistemol&oacute;gicos, nuestra mirada est&aacute; confundida por la subjetividad &ndash; que no es otra que los repertorios est&eacute;ticos de la canariedad &ndash; que imprimimos a nuestra visi&oacute;n del mundo. Esto quiere decir que todo individuo puede imaginar geogr&aacute;ficamente el ensamblaje, pero la disposici&oacute;n concreta que adopta el canario en el mismo le sit&uacute;a en un punto ciego. En otras palabras, los canarios tenemos una venda que nos impide ver el ensamblaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En adelante, examinamos c&oacute;mo opera este punto ciego en tres &aacute;reas de inter&eacute;s: 1) las mitolog&iacute;as que informan el debate pol&iacute;tico canario, 2) las actitudes espec&iacute;ficamente pasivas de nuestra cultura pol&iacute;tica ante la Uni&oacute;n Europea, y 3) el retorno de lo geopol&iacute;tico como refugio identitario. Estas esferas se sit&uacute;an en una escala regional, comunitaria e internacional respectivamente, pero se disponen de manera totalmente solapadas e hibridadas en el ensamblaje. Volveremos sobre esta cuesti&oacute;n en la conclusi&oacute;n.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>1.Desmitificar el para&iacute;so</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Desde el mito de las Islas Afortunadas, pasando por la promoci&oacute;n tur&iacute;stica del <em>para&iacute;so</em> canario hasta, en los &uacute;ltimos tiempos, la denuncia social expresada como destrucci&oacute;n de un para&iacute;so <em>nuestro</em>, tenemos la impresi&oacute;n de que la enunciaci&oacute;n colectiva desde la que se recrea Canarias parte de una premisa incontestada: la geograf&iacute;a imaginaria del archipi&eacute;lago paradis&iacute;aco. De alg&uacute;n modo &ndash; y a cada uno le corresponde revisar su parte de responsabilidad en ello &ndash; la asimilaci&oacute;n Canarias-para&iacute;so condensa hoy el sentido com&uacute;n, y pocos son los que se resisten a dejarse llevar por la exaltaci&oacute;n del archipi&eacute;lago ed&eacute;nico. Es as&iacute; como este artificio se ha convertido en un instrumento maleable al servicio de voluntades contrapuestas: a la par que alimenta el discurso de un modelo productivo depredador, en &uacute;ltima instancia, ofreciendo un punto de apoyo &ndash; el para&iacute;so &ndash; a partir del que reivindicar un espacio e identidad propias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, polemizamos con la siguiente problem&aacute;tica: &iquest;qu&eacute; hacer cuando la enunciaci&oacute;n de las fuerzas hegem&oacute;nicas y contrahegem&oacute;nicas parten de un mismo <em>lugar</em>? Realicemos un sincero ejercicio de autocr&iacute;tica. Acaso como consecuencia del enraizamiento de la mirada externa en la episteme canaria &ndash; o, quiz&aacute;s tambi&eacute;n, como reflejo de un complejo de inferioridad colectivo producto de esa misma mirada &ndash;, hemos sido testigos de c&oacute;mo la mitolog&iacute;a del archipi&eacute;lago-para&iacute;so ha sido reapropiado como eje central de la reivindicaci&oacute;n social. Es un acuerdo m&aacute;s o menos expl&iacute;cito, pero cada vez m&aacute;s presente en el inconsciente colectivo canario. En este contexto, el pr&oacute;ximo acontecimiento pol&iacute;tico a la vista &ndash; las elecciones europeas &ndash;, interpela directamente a un 20-A que no se da por aludido y nos plantea la necesidad de se&ntilde;alar sin ambages los l&iacute;mites autoimpuestos de la imaginaci&oacute;n geogr&aacute;fica sobre el archipi&eacute;lago canario y sus implicaciones pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        La premisa es clara. La mitolog&iacute;a del para&iacute;so vac&iacute;a de contenido al archipi&eacute;lago y lo convierte en un reducto ahist&oacute;rico, un espacio de proyecci&oacute;n de fantas&iacute;as y deseos desde la exterioridad. Sostenemos que hay algo de alarmante cuando esta mirada permea y es adoptada como propia por la sociedad canaria, movilizada y reapropiada como bandera de la reivindicaci&oacute;n de un pueblo en su hartazgo.&nbsp; Planteamos que el archipi&eacute;lago-para&iacute;so no es m&aacute;s que la proyecci&oacute;n de quien busca, por un periodo de tiempo limitado y con pasaporte de turista, otorgarle una cierta materialidad a lo ficticio. La cuesti&oacute;n es: &iquest;a qu&eacute; fuerzas productivas sirve este artificio? Se trata de una l&oacute;gica de consumo del espacio, por lo tanto, funcional al complejo turismo-construcci&oacute;n del modelo productivo canario. Es algo que ya denunci&oacute; el antrop&oacute;logo Fernando Est&eacute;vez cuando dijo que los canarios nos hab&iacute;amos convertido en turistas de nuestra propia tierra. Ahora bien, cuando este artificio es articulado por la movilizaci&oacute;n social, se parte de un anhelo de un archipi&eacute;lago que nunca fue, la reminiscencia de un Ed&eacute;n que nunca habit&oacute; Canarias. De esta forma, la reivindicaci&oacute;n se diluye en la pugna por un espacio distorsionado. A&uacute;n m&aacute;s, esta reapropiaci&oacute;n del para&iacute;so no es inocua. Como le&ntilde;a que se le echa al fuego, la retroalimentaci&oacute;n que se produce entre discursos que reclaman el archipi&eacute;lago paradisiaco para unos o para otros solo refuerza este imaginario y no ofrecen un lugar de verdadera emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica. Son, desde este punto de vista, enunciaciones pol&iacute;ticas orientadas hacia un &ldquo;no lugar&rdquo; que es imposible alcanzar, no ya por su car&aacute;cter ut&oacute;pico, sino porque no permite dar cuenta de la realidad del archipi&eacute;lago y los procesos que en &eacute;l convergen m&aacute;s all&aacute; de los atributos consensuados de una geograf&iacute;a paradis&iacute;aca. El archipi&eacute;lago-para&iacute;so se convierte as&iacute; en una utop&iacute;a paralizante que, en oposici&oacute;n al axioma de Galeano, no permite avanzar.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso evidencia una clara despolitizaci&oacute;n del espacio archipiel&aacute;gico. La esencializaci&oacute;n en la concepci&oacute;n de Canarias no solo oscurece su lado no tan paradisiaco, sino que impide atender a todos los procesos pol&iacute;ticos, sociales, econ&oacute;micos, entre otros, que atraviesan el archipi&eacute;lago y lo conforman. Es ah&iacute; donde se encuentra una de las claves de nuestra reflexi&oacute;n: para reensamblar el archipi&eacute;lago euroafricano tenemos que desvelar su constituci&oacute;n din&aacute;mica y cambiante. No cuestionar la asimilaci&oacute;n archipi&eacute;lago-para&iacute;so impide arrancar de ra&iacute;z una forma de desposesi&oacute;n del <em>locus</em> pol&iacute;tico de Canarias. Operando a trav&eacute;s del tiempo, esta ficci&oacute;n contribuye a un borrado de la historia y de los procesos, pasados y presentes, que (re)constituyen el archipi&eacute;lago canario. Que esta cuesti&oacute;n no lleve a equ&iacute;voco: no es la [pol&iacute;tica de] identidad en s&iacute; misma lo que resulta limitante en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, sino la manera en que su cierre prematuro en forma de mito no permite articular actitudes y posicionamientos emancipadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la frustraci&oacute;n es compartida. Por ello, insistimos en que es hora de asumir que un archipi&eacute;lago reivindicado con base en lo paradis&iacute;aco &ndash; tanto para los de &ldquo;fuera&rdquo; como para los de &ldquo;dentro&rdquo; &ndash; es un archipi&eacute;lago vac&iacute;o, una entidad despolitizada desde la que no es posible articular una reivindicaci&oacute;n con perspectivas exitosas de emancipaci&oacute;n. La identidad-para&iacute;so, como identidad inculcada, despolitizada y ahist&oacute;rica, remite a un espacio irreal en el que no podremos ser. En el para&iacute;so ni hay pol&iacute;tica, ni hay identidad. Tan solo hay vac&iacute;o&hellip;. &iexcl;y Canarias no es otra cosa sino un espacio vivo en disputa! Es, por lo tanto, imprescindible cuestionar la l&oacute;gica del archipi&eacute;lago-para&iacute;so en todas y cada una sus manifestaciones, ante el peligro de quedarnos estancados en una espacialidad ficticia.
    </p><p class="article-text">
        Con esta propuesta no pretendemos desvirtuar las reivindicaciones ni atemperar los &aacute;nimos de un movimiento que, de forma esperanzadora, parece extenderse en un tejido social cada vez m&aacute;s amplio. Pero s&iacute; decimos que llegar&aacute; el momento, si no hemos traspasado ya ese Rubic&oacute;n, en que forzosamente habr&aacute; que hacerse cargo de ello. De lo contrario, corremos el riesgo de enterrar el horizonte de emancipaci&oacute;n sobre una identidad desalentadora. Sin reservas, afirmamos que este cuestionamiento ontol&oacute;gico es ineludible como punto de partida para el reensamblaje. Del para&iacute;so no cabe nada que recuperar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>         2.La ausencia de cultura pol&iacute;tica sobre la UE</strong>
    </p><p class="article-text">
        Atravesados por el momento pol&iacute;tico en el que escribimos &ndash; encajando la reciente movilizaci&oacute;n del 20-A junto con las inminentes elecciones al Parlamento Europeo &ndash;, sentimos que es indispensable cuestionar la manera en la que estos dos acontecimientos se encuentran entrelazados. El d&eacute;ficit de participaci&oacute;n en las elecciones europeas, al igual que la incapacidad de imaginar a la Uni&oacute;n Europea como objetivo de algunas de las reclamaciones de la movilizaci&oacute;n social, no son casuales. Tampoco son producto de una simple desidia colectiva a la que tantas veces se achaca la falta de implicaci&oacute;n pol&iacute;tica. Estos son los s&iacute;ntomas de un problema mayor, una expresi&oacute;n de que la sociedad canaria tiene un claro punto ciego en lo que respecta a la UE que impide observar c&oacute;mo el archipi&eacute;lago canario se encuentra atravesado, constituido y condicionado por su pertenencia a una organizaci&oacute;n supranacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil descifrar el entramado de fuerzas que atraviesan a nuestro despolitizado archipi&eacute;lago. Y, sin embargo, se encuentran presentes a nuestro alrededor de forma constante. Los Fondos Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) &ndash; tan presentes en la se&ntilde;alizaci&oacute;n de muchas infraestructuras &ndash;, pero tambi&eacute;n la pol&iacute;tica migratoria acordada en el seno de la UE &ndash; con el reciente Pacto de Migraci&oacute;n y Asilo, que condensa con mayor cinismo si cabe la <em>Europa Fortaleza</em> &ndash;, materializan la pertenencia comunitaria a trav&eacute;s de distintos impactos. Formar parte del espacio de la UE &ndash; y que la UE atraviese el nuestro &ndash; condiciona, por ejemplo, la compraventa de viviendas por extranjeros en las islas, y en &uacute;ltima instancia supone el mayor mercado de captaci&oacute;n de aquello que, seg&uacute;n se dice, nos da de comer. Sin embargo, por torpeza o desconocimiento, la Uni&oacute;n Europea no ha sido se&ntilde;alada como blanco visible de las demandas de la movilizaci&oacute;n del 20-A. De nuevo, es fundamental adoptar una mirada que desvele el ensamblaje.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Acaso no es curioso? El desinter&eacute;s por los temas europeos guarda cierta contradicci&oacute;n en un lugar, Canarias, para el que la pertenencia geopol&iacute;tica siempre ha sido central. Volvamos sobre el punto anterior de la identidad geopol&iacute;tica escindida. &iquest;Qui&eacute;n no ha escuchado alguna vez ese axioma perezosamente ecu&aacute;nime e intelectualmente indolente de que Canarias es &ldquo;geogr&aacute;ficamente africana y pol&iacute;ticamente europea&rdquo;? La sociedad canaria interioriza una identidad escindida, que cuando se quiere articular pol&iacute;ticamente se desvanece en el plano de la consciencia. Porque al igual que las desgracias, las contradicciones nunca vienen solas, y es que esta relaci&oacute;n entre Canarias y la UE entra&ntilde;a, en nuestra opini&oacute;n, otra paradoja de mayor significaci&oacute;n. Nos encontramos ante un archipi&eacute;lago que persigue constantemente reivindicarse desde la lejan&iacute;a y la otredad, marcando su supuesta excepcionalidad identitaria como patente de singularidad. &iquest;Qui&eacute;n no ha escuchado ese otro axioma a&uacute;n m&aacute;s perezoso e indolente de que somos geogr&aacute;ficamente africanos, pol&iacute;ticamente europeos&hellip; <em>y culturalmente latinoamericanos</em>? M&aacute;s all&aacute; de que invita a sospechar que estos axiomas exotizan y subalternizan al sujeto canario, apelando a una construcci&oacute;n identitaria desde una diferencia geogr&aacute;ficamente segmentada y esencializada, hay algo a&uacute;n m&aacute;s preocupante que resolver. Esto es que, al tiempo que reclama su singularidad, Canarias es incapaz de concebirse como entidad pol&iacute;tica activa situada estrat&eacute;gicamente en el ensamblaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por ello por lo que reivindicamos que &uacute;nicamente a trav&eacute;s de una comprensi&oacute;n del archipi&eacute;lago canario como entidad pol&iacute;tica compleja podremos cuestionar la posici&oacute;n que ocupamos en la UE y articular en consecuencia nuestras aspiraciones. Que no le quepa duda al lector: expresamos esta necesidad desde el convencimiento de que, de lo contrario, los m&aacute;rgenes de actuaci&oacute;n para Canarias ser&aacute;n escasos
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n de la sociedad canaria con la Uni&oacute;n Europea se asemeja a la de un objeto pol&iacute;tico no identificado (OPNI) visto desde nuestro campo. Como nos ense&ntilde;aron Gabriel Almond y Sydney Verba, las orientaciones o actitudes concretas hacia los objetos pol&iacute;ticos &ndash; v&eacute;ase el Estado, los partidos, la sociedad civil misma, el POSEI, etc. &ndash; son fundamentales para luego entender la participaci&oacute;n pol&iacute;tica activa de una comunidad dada. Sin embargo, en Canarias, los temas europeos parecen estar ausentes de estas orientaciones, siendo percibidos como algo distante y abstracto. Ello conforma una cultura pol&iacute;tica vac&iacute;a de contenido y manifiestamente subalterna. A pesar de ser parte integral de la estructura pol&iacute;tica y econ&oacute;mica del archipi&eacute;lago, la UE no figura prominentemente en la conciencia pol&iacute;tica de los canarios. Si acaso nos relacionamos con ella en t&eacute;rminos cognitivos, afectivos o evaluativos, estas relaciones se dan de manera muy d&eacute;bil. &nbsp; Este fen&oacute;meno se manifiesta en varias formas, desde la baja participaci&oacute;n en las elecciones europeas hasta la falta de discusi&oacute;n p&uacute;blica sobre las pol&iacute;ticas y decisiones comunitarias que afectan directamente a Canarias. Cabe anotar que no es as&iacute; en otros escenarios, por lo que hay algo espec&iacute;fico sobre lo europeo que no termina de cuajar en la cultura pol&iacute;tica del archipi&eacute;lago. Dicho de otro modo, podemos imaginarnos una confrontaci&oacute;n con el Gobierno de Espa&ntilde;a (el cl&aacute;sico binomio Canarias-Estado), pero a&uacute;n adolecemos de la capacidad de performar una dial&eacute;ctica Canarias-Bruselas o Canarias-Comisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute; como las actitudes y orientaciones pol&iacute;ticas de los canarios hacia la UE, rozando la hip&eacute;rbole, reflejan que no hay un reconocimiento profundo de c&oacute;mo las decisiones de la UE influyen en la vida cotidiana de las islas. Un ejemplo claro de esto es la percepci&oacute;n de la implementaci&oacute;n de los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER) o del destino de los Fondos Next Generation. Sospechamos que, salvo en lo que respecta a sectores de actividad muy concretos &ndash; ganaderos y agricultores, por ejemplo &ndash;, estos fondos son interiorizados por la mayor&iacute;a de los canarios en t&eacute;rminos de ayuda de una Uni&oacute;n Europea generosa. En defensa de la sociedad canaria, cabe rese&ntilde;ar que seguramente el propio dise&ntilde;o vertical y los d&eacute;ficits democr&aacute;ticos del procedimiento administrativo europeo contribuyen en su justa medida a conformar esta imagen.
    </p><p class="article-text">
        La plasmaci&oacute;n m&aacute;s tr&aacute;gica y evidente se encuentra en la membrana que separa a representantes y representados. As&iacute; como durante d&eacute;cadas la mayor parte de los canarios eran capaces de relacionar r&aacute;pidamente a la &ldquo;canaria en Madrid&rdquo; con Ana Oramas, o en tiempos m&aacute;s recientes al &ldquo;diputado de las rastas canario&rdquo; con Alberto Rodr&iacute;guez, no ocurre lo propio con los actuales eurodiputados canarios Gabriel Mato (PP) y Juan Fernando L&oacute;pez Aguilar (PSOE). Nadie salvo un periodista o un militante de partido visualiza el concepto de eurodiputado canario con alguna de estas personalidades, incluso a pesar de que estos son pol&iacute;ticos de dilatadas trayectorias. De todos modos, en lo que respecta a la cultura pol&iacute;tica de los canarios, resulta m&aacute;s lacerante observar que en la campa&ntilde;a electoral ha pasado sin pena ni gloria el reciente acuerdo sobre el Pacto de Migraci&oacute;n y Asilo de la UE, que adem&aacute;s ha sido protagonizado y en buena medida liderado por J.F. L&oacute;pez Aguilar. El hecho es que se trata de un pacto que traza un consenso ideol&oacute;gico sobre la gesti&oacute;n de las migraciones desde la socialdemocracia hasta la extrema derecha, desde L&oacute;pez Aguilar a Jorge Buxad&eacute;, que empa&ntilde;a una carrera pol&iacute;tica llena de luces en lo que al primero se refiere. No obstante, m&aacute;s all&aacute; de las individualidades, que un pacto tan trascendental &ndash; denunciado por multitud de organizaciones en defensa de los derechos humanos &ndash; haya pasado desapercibido en la mayor parte de la sociedad canaria no solo condensa las problem&aacute;ticas expresadas en este art&iacute;culo. Sobre todo, representa una humillaci&oacute;n descarnada para un archipi&eacute;lago que es condenado a ejercer el papel de una frontera en la que se seguir&aacute;n vulnerando los derechos de las personas migrantes y que, eventualmente podr&iacute;a, de acuerdo con el Pacto, ejercer el espantoso margen de discrecionalidad que Espa&ntilde;a adquiere como Estado miembro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, en medio de toda esta barbarie, la nota m&aacute;s esperanzadora seguramente la encontremos en esta esfera de acci&oacute;n. Durante el &uacute;ltimo lustro de crisis migratoria, toda una red de activistas, abogadas, voluntarias, periodistas comprometidas e instituciones locales ha dado lo mejor de s&iacute; por dignificar la acogida y el tr&aacute;nsito de las personas migrantes durante su estancia en Canarias. Si bien las actitudes espec&iacute;ficas de la sociedad canaria con respecto a la Uni&oacute;n Europea, a nuestro juicio, no han permeado activamente la cultura pol&iacute;tica del archipi&eacute;lago, una cuesti&oacute;n es digna de ser recordada. A&uacute;n hoy, los conatos de episodios xen&oacute;fobos &ndash; aunque inquietantes &ndash; han sido localizados y no se han extendido en el tiempo. Existe por lo tanto una estructura de sentimiento, que dir&iacute;a Raymond Williams, que act&uacute;a como cortafuegos y que, a su vez, quiz&aacute; pueda inspirar futuras articulaciones que nos dispongan de manera m&aacute;s activa en el ensamblaje eurafricano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>              3.La geopol&iacute;tica como refugio identitario</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son tiempos turbulentos. Suenan tambores de guerra, volvemos a escuchar c&oacute;mo los arsenales imprimen con frenes&iacute; la producci&oacute;n de armamento y, de pronto, estamos constantemente mirando mapas para darle sentido al curso de acontecimientos que, en su mayor&iacute;a, traen desgracias a nuestras mentes. Recientemente en Canarias hemos pensado muy poco la geopol&iacute;tica, aunque quiz&aacute; ser&iacute;a m&aacute;s adecuado preguntarse cu&aacute;ndo nos hemos prodigado especialmente en este campo. M&aacute;s all&aacute; del seguidismo de las corrientes que corresponden a la pol&iacute;tica exterior espa&ntilde;ola y europea y en las que el archipi&eacute;lago no tiene competencias, hemos visto poca cosa en este sentido. Cuando se produjo la importante Cumbre de la OTAN en Madrid en la que se deline&oacute; el nuevo Concepto Estrat&eacute;gico, en la esfera p&uacute;blica canaria apenas hubo vagas referencias ante el peligro que entra&ntilde;a &ndash; para Canarias exclusivamente, por supuesto &ndash; la inestable situaci&oacute;n pol&iacute;tica de los pa&iacute;ses del Sahel y sus amenazas derivadas (flujos migratorios y terrorismo, fundamentalmente). Aqu&iacute; tambi&eacute;n toca ser un poco generosos, puesto que quiz&aacute; resulta un tanto injusto recriminarles a los canarios su-nuestra disposici&oacute;n pasiva en el ensamblaje, considerando lo provincianos que pueden llegar a ser sus medios de comunicaci&oacute;n, dirigentes pol&iacute;ticos y dem&aacute;s esfera p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el pintoresco mosaico que llamamos izquierda canaria, el refer&eacute;ndum sobre la OTAN de 1986 es la clave de b&oacute;veda. La mayor&iacute;a popular que vot&oacute; en contra de la adhesi&oacute;n a la OTAN reflej&oacute; una profunda preocupaci&oacute;n por los peligros del militarismo y los dilemas de seguridad en un mundo que exhalaba el &uacute;ltimo aliento de la Guerra Fr&iacute;a. Sin embargo, con el paso del tiempo, este evento envejeci&oacute; en algo m&aacute;s que un recuerdo hist&oacute;rico; se ha convertido en un mito reificado que prorroga un debate impostergable sobre los desaf&iacute;os de seguridad contempor&aacute;neos. No por nada dec&iacute;a Marx en el <em>18 Brumario de Luis Bonaparte</em> que &ldquo;la tradici&oacute;n de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos&rdquo;. En la memoria sentimental de nuestra querida izquierda canaria, ello se concreta en otro mito, la c&eacute;lebre Uni&oacute;n del Pueblo Canario (UPC), cuyo impulso fue decisivo para ganar el refer&eacute;ndum a&ntilde;os despu&eacute;s de muerto cual Cid Campeador montado sobre el caballo.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, en discursos parlamentarios y en campa&ntilde;as electorales a menuda escuchamos los siguientes esl&oacute;ganes: &ldquo;plataforma de paz&rdquo;, &ldquo;neutralidad&rdquo; o &ldquo;internacionalismo&rdquo;. Estas palabras han arraigado en el discurso, pero rara vez se han traducido en propuestas concretas y acciones tangibles. Es nuestra convicci&oacute;n de que no son m&aacute;s que tropos ideol&oacute;gicos que act&uacute;an como una forma de sublimaci&oacute;n de la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica, permitiendo a los izquierdistas sentirse c&oacute;modos en su percepci&oacute;n de s&iacute; mismos como algo que no son: los victoriosos antibelicistas de los a&ntilde;os 80. Este punto ciego, esta desconexi&oacute;n entre la narrativa hist&oacute;rica y la realidad contempor&aacute;nea, es una barrera que obstaculiza el camino hacia un reensamblaje eurafricano desde una perspectiva emancipadora.&nbsp; Es hora de romper con la autocomplacencia de la nostalgia y enfrentar los dilemas de seguridad del presente con determinaci&oacute;n. Por ejemplo, &iquest;qu&eacute; le dice a Canarias la autonom&iacute;a estrat&eacute;gica europea? &iquest;Qu&eacute; disposici&oacute;n concreta en dicho sistema ser&iacute;a deseable que ocup&aacute;semos en la misma? Y es que en el ba&uacute;l de los recuerdos encontraremos, seguramente, algunas viejas glorias. Pero, como los trofeos, su utilidad pol&iacute;tica alcanza nada m&aacute;s que para decorar una vitrina, y no sirven para salir a jugar el partido.&nbsp; Solo entonces podremos deshacernos del velo que nos impide ver claramente nuestro lugar en el mundo y comenzar a tejer, hilo a hilo, un nuevo escenario de seguridad para Canarias.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Conclusi&oacute;n: hacia el reensamblaje</strong></h3><p class="article-text">
        El ensamblaje eurafricano, tal como lo hemos abordado en este art&iacute;culo, revela las interconexiones y dependencias que configuran nuestra realidad. Entender este ensamblaje implica desvelar el manto que lo recubre, ese manto que nos ha cegado ante las fuerzas que moldean nuestro presente.&nbsp; Reconocemos que estamos mal situados en el ensamblaje. El ensamblaje ya existe, pero tiene un punto ciego; los canarios tenemos una venda que nos impide verlo claramente. Nuestra posici&oacute;n en el ensamblaje est&aacute; determinada por c&oacute;mo lo miramos, y es imprescindible cambiar nuestra perspectiva para recolocarnos estrat&eacute;gicamente. La resoluci&oacute;n de esta contradicci&oacute;n es lo que planteamos como el reensamblaje. Este es un proceso que concebimos metaf&oacute;ricamente mediante la electrificaci&oacute;n de toda la red, un ejercicio pol&iacute;tico radical que pueda iluminar los caminos estrat&eacute;gicamente favorables hacia eventos de emancipaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde la honestidad y la autocr&iacute;tica, reconocemos que estas l&iacute;neas no son m&aacute;s que un borrador de trabajo, un esbozo preliminar de ideas que, creemos firmemente, deben traducirse en acci&oacute;n colectiva. Este ensayo se concibe como una tarea pol&iacute;tica, una labor te&oacute;rica militante al servicio del debate y la cr&iacute;tica situada para con los objetivos de emancipaci&oacute;n de Canarias. No hemos profundizado en c&oacute;mo proceder a la ruptura del ensamblaje o c&oacute;mo disponernos estrat&eacute;gicamente para superar el punto ciego. Este abordaje preliminar se ha centrado m&aacute;s en la composici&oacute;n y las relaciones entre los elementos heterog&eacute;neos que forman la entidad funcional del ensamblaje eurafricano. A nuestro juicio, una tarea crucial de praxis te&oacute;rica ser&iacute;a, necesariamente, mapear y cartografiar las jerarqu&iacute;as y centros de poder que informan estas relaciones.
    </p><p class="article-text">
        El reensamblaje eurafricano no es un ejercicio abstracto, un exceso intelectualista o un artificio academicista. Es una tarea militante que nos invita a desafiar los mitos que nos han contenido y a establecer un marco de acci&oacute;n concreto y estrat&eacute;gico. En &uacute;ltima instancia, este art&iacute;culo se ofrece como una herramienta para el debate, un instrumento para el ensayo y el error. En suma, es toda una declaraci&oacute;n de intenciones: invitamos a todas aquellas comprometidas con la emancipaci&oacute;n de Canarias a cuestionar, criticar y, sobre todo, a actuar. La tarea de reensamblar nuestro mundo es ardua, pero es tambi&eacute;n la m&aacute;s noble y urgente de nuestras responsabilidades. Solo as&iacute;, transformando nuestra visi&oacute;n y acci&oacute;n colectiva, podremos alumbrar los caminos estrat&eacute;gicos que nos permitan dar la pelea.
    </p><p class="article-text">
        Gracias por leernos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ojeda Rodríguez, Sira Dupain Trujillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/politica/reensamblar-archipielago-eurafricano_1_11433082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jun 2024 12:11:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reensamblar el archipiélago eurafricano]]></media:title>
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