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    <title><![CDATA[elDiario.es - Blanca Jiménez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/blanca-jimenez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Blanca Jiménez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Dos historias, dos personas sin hogar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/territori-critic/historias-personas-hogar_132_11441201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84ee4090-bb30-479a-b039-c08f1ad4f8e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos historias, dos personas sin hogar"></p><p class="article-text">
        <strong>Vicente</strong> vive en la calle, come en la calle y duerme en la calle. Vicente, &iquest;podr&iacute;amos ser t&uacute; o yo?
    </p><p class="article-text">
        Cuando los medios de comunicaci&oacute;n se ocupan del sinhogarismo, con frecuencia describen a migrantes, pero t&uacute; y yo nacimos aqu&iacute;. Dicen que son personas con problemas mentales, y yo solo fui a la sic&oacute;loga del colegio en la adolescencia.
    </p><p class="article-text">
        Gente con adicciones, enfermos con &ldquo;patolog&iacute;as duales&rdquo; &hellip;que no s&eacute; ni lo que es&hellip;pero seguro que lo m&aacute;s alejado de las personas <em>normales</em> como t&uacute; y como yo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que tranquilidad, &iexcl;esto no me va a pasar a m&iacute;! Nunca, jam&aacute;s, por mal que se pongan las cosas. Sin embargo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        A Vicente un d&iacute;a lo despidieron con 55 a&ntilde;os, las tensiones familiares se agravaron y hubo un divorcio en el m&aacute;s amplio sentido de la palabra. 
    </p><p class="article-text">
        Vicente y su depresi&oacute;n, le convirtieron primero en un pobre hombre que hab&iacute;a que ayudar,&nbsp;y muy pronto en un problema que conven&iacute;a evitar.
    </p><p class="article-text">
        Vicente sin casa, ni posibilidad de alquilar una habitaci&oacute;n, pero existiendo muy a pesar del sistema (<em>El Proceso</em> de Kafka) replic&oacute; al funcionario que se neg&oacute; a empadronarlo ante la falta de un contrato:
    </p><p class="article-text">
        -<em>Pero &iquest;y las ayudas que no voy a poder recibir si no demuestro que vivo en el municipio? &iquest;c&oacute;mo va a depender la constataci&oacute;n de la realidad, que vivo aqu&iacute; y ahora, de un contrato que no puedo realizar si no recibo la ayuda?</em>
    </p><p class="article-text">
        Como el hombre inexistente segu&iacute;a siendo ostensiblemente real, todas las noches se desplomaba debajo de unos cartones, debajo de un puente del jard&iacute;n de la ciudad, hasta que los responsables pol&iacute;ticos pensaron que era mejor reforzar su no existencia y la de sus iguales anegando con un estanque la zona &hellip;<em>no existe lo que no se ve</em>.
    </p><p class="article-text">
        Vicente pronto comprob&oacute; c&oacute;mo la Administraci&oacute;n puede ser diligente cuando se trata de desahuciar a los desahuciados, despojarles del colch&oacute;n, del palet que hace de somier o de la desvencijada silla que serv&iacute;a de mesilla. Unos pasquines anunciaron que ocurrir&iacute;a y ocurri&oacute; a los dos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Flori</strong> huy&oacute; de una familia que la asfixiaba. Su madre no denunci&oacute; su desaparici&oacute;n a pesar de ser menor de edad, una preocupaci&oacute;n menos y una habitaci&oacute;n m&aacute;s. Flori acab&oacute; en Val&egrave;ncia. La primera noche la pas&oacute; en la estaci&oacute;n de autobuses, fue un problema, ten&iacute;a la regla e improvis&oacute; una compresa con las bragas y el papel de v&aacute;ter. 
    </p><p class="article-text">
        Pronto se corri&oacute; la voz de que hab&iacute;a una chica nueva y vino un hombre que le prometi&oacute; ropa, tel&eacute;fono, micropigmentaci&oacute;n y techo. A cambio el hombre alquilar&iacute;a su cuerpo. Pronto Flori hizo su &uacute;ltimo viaje desde la se&ntilde;al de la carretera secundaria hasta la acequia donde empujaron su cad&aacute;ver, aquella noche lluviosa. Otra vez el agua&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hay una ley valenciana, de la Funci&oacute;n Social de la Vivienda, que obliga a quienes administran lo p&uacute;blico a proporcionar una casa o el equivalente al alquiler de una casa, a personas como Flori, Vicente o, por ejemplo, a parejas con hijo o hija a su cargo que ingresen menos de 1.200&euro; al mes y lleven un a&ntilde;o empadronadas en la Comunidad Valenciana. Adem&aacute;s, si se solicita y la Administraci&oacute;n no contesta en seis meses, est&aacute; concedida la ayuda. Lo dice la ley y lo respalda el Tribunal Superior de Justicia, puesto que la ley valenciana determina que es un derecho subjetivo, es decir, que obliga y es reclamable ante los tribunales. 
    </p><p class="article-text">
        Y siempre, cuando se habla este tema, dedicar todo el reconocimiento a las asociaciones por los DDHH de las personas sin hogar como <em>titulares de derechos que son resilientes en la lucha por la supervivencia y por la dignidad*</em>, combatiendo la discriminaci&oacute;n, la aporofobia y el odio; &nbsp;porque, &nbsp;como explica Mart&iacute; Dom&iacute;nguez, para asegurarnos un comportamiento &eacute;tico hay que tener conciencia. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>*</strong></em><em>Curs de drets humans i lluita contra la discriminaci&oacute;</em>. Hogar s&iacute;. Muchas gracias a Laura, Ester, Sergio y Andrea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blanca Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/territori-critic/historias-personas-hogar_132_11441201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Jun 2024 16:49:09 +0000]]></pubDate>
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