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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marina Solís de Ovando]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marina-solis-de-ovando/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marina Solís de Ovando]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Yo estudié Filología clásica: las carreras 'de letras' como antídoto de un futuro triste]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/estudie-filologia-clasica-carreras-letras-antidoto-futuro-triste_129_11462133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae5f019c-6fe7-44b4-9e41-f5e886b33f14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yo estudié Filología clásica: las carreras &#039;de letras&#039; como antídoto de un futuro triste"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La idea de la universidad es enseñar a estudiar como sintagma independiente, sin complemento de finalidad que pervierta la hermosura y la importancia de ese cometido. Los estudios universitarios pelean para que el logro a alcanzar sea una sabiduría válida por sí misma. Y nadie defiende esto</p></div><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de diecis&eacute;is junios, tras obtener las notas de mis ex&aacute;menes de PAU (antigua Selectividad, actual EvAU), yo me matricul&eacute; en Filolog&iacute;a Cl&aacute;sica. En estos momentos tengo 34 a&ntilde;os, trabajo como docente en la Universidad y alquilo un piso modesto pero que, en las abusivas condiciones inmobiliarias que arrasan la capital, hemos de considerar por fuerza un chollo, donde vivo sola junto a mis libros y donde me visitan asiduamente mis amigos, para tomar cerveza y queso en la terraza (porque tengo terraza).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo estudi&eacute; Filolog&iacute;a Cl&aacute;sica. Ya lo he dicho. Y tengo la certeza cristalina de que, por muchas veces que lo diga, mucha gente no asociar&aacute; esta oraci&oacute;n con la consiguiente explicaci&oacute;n de c&oacute;mo ha resultado mi vida, al menos no de forma causativa. Dicho de otra manera: s&eacute; que muchas personas pensar&aacute;n que soy una <em>millenial </em>feliz, con un trabajo y una vivienda que no suponen su asfixia <em>a pesar de </em>haber estudiado Filolog&iacute;a Cl&aacute;sica. No <em>por </em>haberlo hecho.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Filolog&iacute;a Cl&aacute;sica fue la opci&oacute;n que marc&oacute; en su documento de preinscripci&oacute;n hace dos a&ntilde;os Gabriel Plaza, el estudiante que obtuvo las mejores calificaciones de EvAU de todo Madrid. Las redes sociales se le echaron encima y lo acosaron durante dos d&iacute;as seguidos, diciendo cosas como que luego se quejar&iacute;a de no disfrutar del mismo &eacute;xito que quienes hubieran estudiado Aeron&aacute;utica y tuvieran dos m&aacute;steres, acus&aacute;ndolo de una vaguer&iacute;a generacional irredimible (el destinatario de los ataques hab&iacute;a sacado 10 en todo menos en alem&aacute;n, que ten&iacute;a 9.75).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los medios que pusieron una mirada cr&iacute;tica sobre el fen&oacute;meno destacaron lo rancio y desagradable de que, tras el anonimato de la pantalla, un sector amplio de la poblaci&oacute;n le disparase la ansiedad a un chaval &ldquo;simplemente por estudiar lo que le gusta&rdquo;. Lo curioso y lo que pocos quisieron resaltar es que &ldquo;lo que le gusta&rdquo; no era ni Inform&aacute;tica ni Arquitectura, sino Filolog&iacute;a Cl&aacute;sica. Y era un chaval excelente. La sociedad se estaba cebando con un chaval excelente por declarar que quer&iacute;a estudiar letras. La sociedad se hab&iacute;a cabreado de forma explosiva contra algo que no entend&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque es s&oacute;lido el convencimiento en muchos sectores y en plena d&eacute;cada de los veinte del siglo XXI de que existen carreras in&uacute;tiles y f&uacute;tiles. Opciones de estudio universitario que supondr&aacute;n tu lenta agon&iacute;a laboral bajo el barro de la productividad que ser&aacute;s incapaz de ofrecer y ejercer, &aacute;reas de conocimiento a las que ser&iacute;a est&uacute;pido dedicar tu atenci&oacute;n y por supuesto tu tiempo, porque de pronto te hallar&aacute;s ante la vida adulta completamente desnudo, como si no hubieras hecho nada durante todos esos a&ntilde;os porque habr&aacute;s hecho algo que a nadie le importa, ignorante de todas las competencias que el mundo moderno te exigir&aacute; (inform&aacute;tica avanzada, IA, ingl&eacute;s conversacional o montaje y desmontaje de la peque&ntilde;a empresa).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y este razonamiento no solo es cruel; es falso y, encima, es triste.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No me voy a entretener en explicar cosas que todos, si no sabemos, podemos saber. Que las carreras de Humanidades demuestran un porcentaje bastante alto de empleabilidad en muchos &aacute;mbitos que no son tan solo la docencia, que en Espa&ntilde;a (y por fortuna) la ense&ntilde;anza no es ni much&iacute;simo menos el m&aacute;s precario de los oficios, o que las personas que estudian y despu&eacute;s trabajan en reputados puestos cient&iacute;ficos no est&aacute;n libres de vivir esa precariedad, injusta siempre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La confusi&oacute;n, a mi juicio, va m&aacute;s all&aacute;. Porque es posible que en otro tiempo (un tiempo que ya nos queda lejos) estudiar un itinerario concreto en la universidad tuviera un fin exclusivo y espec&iacute;fico, el de encontrar posteriormente un trabajo de eso mismo que hab&iacute;as estudiado. Pero no vivimos ya en esos d&iacute;as. La universidad no es la &uacute;nica v&iacute;a de formaci&oacute;n para obtener un puesto de trabajo; de hecho me atrever&iacute;a a decir que ni siquiera es la m&aacute;s eficiente. El planteamiento del estudio universitario en periodos de cuatro o cinco a&ntilde;os, a veces seis, significa asumir desde el principio que tu objetivo a corto plazo no es el trabajo (porque hasta dentro de muchos a&ntilde;os no estar&aacute;s ni en la casilla de salida). En este sentido, da exactamente igual la carrera que una persona escoja. Ya puede ser Ingenier&iacute;a o Econ&oacute;micas; incluso Medicina. El hecho de estudiar por v&iacute;a universitaria garantiza que est&aacute; tomando el camino m&aacute;s lento y que est&aacute; form&aacute;ndose de una manera mayoritariamente te&oacute;rica. Incluso las carreras muy asociadas a un trabajo concreto (como el Derecho o todas las sanitarias) parten de la base de que el aspecto pr&aacute;ctico de la profesi&oacute;n lo aprender&aacute;s trabajando.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La universidad, en fin, no tiene como objetivo que las personas estudien para trabajar. &iquest;Significa esto que no sirve para nada? En absoluto, ese es otro razonamiento cruel, falso y triste. Pues el planteamiento te&oacute;rico de entender que lo que llega al final del colegio, del instituto y de la carrera es el &ldquo;premio&rdquo; nos puede llevar a la macabra conclusi&oacute;n de que estudiar se parece peligrosamente a cumplir una condena penitenciaria. En general, entender que cualquier actividad solo tiene gracia por lo que llegar&aacute; al cumplimiento de esa actividad le resta gracia a la actividad misma. Y a lo mejor habr&iacute;a que pararse a pensar si no ser&aacute; porque aplicamos esa l&oacute;gica perversa a casi todo lo que hacemos en esta Europa moderna y ultratecnol&oacute;gica por lo que, a veces, la cotidianeidad en al que vivimos se nos antoja de una melancol&iacute;a insoportable. Miramos al futuro y, como no sabemos qu&eacute; haremos ah&iacute;, nos parece triste. Si te pasas la vida haciendo las cosas <em>para algo, </em>es l&oacute;gico que te deprima el silencio que viene despu&eacute;s del <em>para qu&eacute;.&nbsp;&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        La idea de la universidad es ense&ntilde;ar a estudiar como sintagma independiente, sin complemento de finalidad que pervierta la hermosura y la importancia de ese cometido. Los estudios universitarios pelean para que el logro a alcanzar sea una sabidur&iacute;a v&aacute;lida por s&iacute; misma. Y nadie defiende esto, nadie explica esto, nadie consigue esto como las carreras de letras; las carreras que transmiten saberes que no hallan su belleza en la posible aplicaci&oacute;n que m&aacute;s tarde podr&aacute;s darles. Las que ense&ntilde;an a leer y a conversar, a pensar de forma cr&iacute;tica, a dudar y a no buscar la eficiencia por encima de todo. En el tiempo en que vivimos, quiz&aacute; no sea tan disparatado pensar en tener como meta algo que valga lo mismo ahora que dentro de muchos a&ntilde;os, algo que tenga valor independientemente de si te paguen por ello o no. Algo que te haga feliz ahora y te d&eacute; la seguridad de que el tiempo que reste, tendr&aacute;s algo que te seguir&aacute; haciendo feliz.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que nadie se enga&ntilde;e: s&eacute; que la felicidad como concepto no se come. S&eacute; que hay que pagar facturas y (por si alguien ten&iacute;a dudas) mis padres no son ricos y el alquiler no se paga solo. Pero es que, como he dicho antes, trabajar y pagar facturas es algo que podemos hacer y para lo que podemos encontrar problemas sea cual sea nuestra elecci&oacute;n de formaci&oacute;n media, superior, profesional o universitaria. Simplemente creo que no estar&iacute;a mal asustarnos un poco menos cuando alguien declara con una sonrisa que quiere estudiar algo con el objeto de ser feliz como principal impulso. Al fin y al cabo, a todos, ingenieros, matem&aacute;ticos, fil&oacute;logos, sanitarios y arquitectos, maestros, incluso a los psic&oacute;logos (apl&iacute;quese un puntito m&aacute;s de intensidad si todo eso es en femenino), nos acosar&aacute; en alg&uacute;n momento la incertidumbre, la explotaci&oacute;n, la injusticia, incluso (ojal&aacute; no, ojal&aacute; poco), la &ldquo;feroz necesidad&rdquo; de la que hablaba H&eacute;ctor en la <em>Il&iacute;ada</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Igual no es ninguna chorrada haber dedicado los a&ntilde;os de universidad a tener una salvaguarda para esos momentos; un conocimiento que te haga m&aacute;s libre, una puerta a cosas que te puedan hacer m&aacute;s feliz. Algo que nadie, pase lo que pase, pueda quitarte.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Solís de Ovando]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jun 2024 20:27:38 +0000]]></pubDate>
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