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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto Hijazo-Gascón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto-hijazo-gascon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto Hijazo-Gascón]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Por qué es importante saber insultar en una segunda lengua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/importante-insultar-segunda-lengua_1_11468217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7972dc15-c405-4809-b95f-f663122c9998_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué es importante saber insultar en una segunda lengua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para dominar el arte del insulto, no solo es necesario conocer léxico, además debemos dominar la pragmática y los usos comunicativos. ¿Debería enseñarse en las aulas?
</p><p class="subtitle">Archiletras - Desconfiados e irritados con los políticos
</p></div><p class="article-text">
        Estoy convencido de que todos ustedes sabr&iacute;an nombrar un insulto en una lengua que no es la suya. Quiz&aacute; lo hayan aprendido viendo pel&iacute;culas en ingl&eacute;s con subt&iacute;tulos (<em>fuck </em>en sus distintas combinaciones es bastante frecuente). Puede ser que les suene de alguna canci&oacute;n (<em>It&rsquo;s Britney, bitch!</em>). Igual en un viaje a Italia escucharon alg&uacute;n <em>stronzo </em>que otro y, aunque vivan m&aacute;s o menos cerca de las fronteras francesas, casi seguro reconocer&aacute;n la palabra <em>merde</em>! Incluso me atrever&iacute;a a decir que en alg&uacute;n momento de sus vidas han escrito en una servilleta de bar algunas palabrotas en distintos idiomas, digamos polaco, griego o rumano, ayudados por amigos procedentes de estos pa&iacute;ses. Es parad&oacute;jico que aunque en muchos casos los insultos son las primeras palabras que aprendemos de una lengua, forman parte del l&eacute;xico m&aacute;s peligroso y m&aacute;s dif&iacute;cil de usar de manera adecuada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la forma m&aacute;s sencilla de comprobar esta dificultad es enfadarse &ldquo;en otra lengua&rdquo;, es decir, en un contexto en el que se est&aacute; hablando una lengua que no es la materna y se quiere expresar indignaci&oacute;n, malestar, rabia e incluso, en mayor o menor medida, ser maleducado con el interlocutor. No s&eacute; si lo habr&aacute;n experimentado. Todos somos muy educados, pero, enti&eacute;ndanme, cuando uno vive en el extranjero a veces soltar un buen taco es tan necesario como en casa, pero con la dificultad a&ntilde;adida de usar otra lengua. 
    </p><p class="article-text">
        Probablemente esta es una de las tareas socialmente m&aacute;s complejas, ya que el significado y el uso social de los insultos no suele coincidir entre distintas lenguas y culturas. Un mal c&aacute;lculo del t&eacute;rmino seleccionado puede llevarnos a ofender m&aacute;s de lo que hab&iacute;amos pensado. Quiz&aacute; solo quer&iacute;amos expresar irritaci&oacute;n y nos pasamos de frenada. Tambi&eacute;n puede ocurrir lo contrario y que, en una situaci&oacute;n en la que realmente necesitemos usar una palabra malsonante, no insultemos con la fuerza con la que nos gustar&iacute;a y nos quedemos con un t&eacute;rmino que nos ha parecido fuerte, pero a o&iacute;dos de los nativos suena m&aacute;s bien blandito. En esa situaci&oacute;n podemos sentirnos incluso rid&iacute;culos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es probable tambi&eacute;n que nos quedemos en blanco y nos frustremos por la impotencia de no poder expresar con precisi&oacute;n nuestros sentimientos. Otra posibilidad es que, de manera m&aacute;s o menos consciente, recurramos a nuestra lengua materna, sin importarnos en lo m&aacute;s m&iacute;nimo si nuestro interlocutor comparte nuestro c&oacute;digo y se est&aacute; enterando de lo que le estamos diciendo. De hecho, esta opci&oacute;n es, seg&uacute;n algunos estudios, bastante frecuente entre parejas de diferentes culturas. En cualquier caso, la percepci&oacute;n de un insulto por nativos y no nativos tiende a ser diferente, por lo que usar una palabra ofensiva en otra lengua siempre va a suponer un riesgo. Para dominar el arte del insulto, no solo es necesario el conocimiento l&eacute;xico, sino que adem&aacute;s debemos dominar la pragm&aacute;tica y los usos comunicativos, generalmente gracias al contacto con la otra cultura.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La palabra &#039;merde&#039; en una pancarta contra la apertura de un McDonald en Turín                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Deber&iacute;a la ense&ntilde;anza suplir estas carencias? Los tab&uacute;es en torno a las expresiones malsonantes hacen que sea casi imposible incluirlas en las aulas. Por un lado, no parece la necesidad m&aacute;s imperiosa para un estudiante de segundas lenguas. Por otro, suele dejarse a la inmersi&oacute;n y el contacto con hablantes nativos la responsabilidad de adquirir todas las connotaciones y el complejo funcionamiento social de cada insulto. Sabemos que el lenguaje es peligroso. Sabemos que normalmente percibimos los insultos como m&aacute;s suaves en las otras lenguas que en la propia. Sabemos tambi&eacute;n que tendemos a que los errores pragm&aacute;ticos son los que penalizan m&aacute;s socialmente a los hablantes de segundas lenguas. &iquest;Por qu&eacute; entonces dejamos fuera del aprendizaje unos elementos, ling&uuml;&iacute;sticamente hablando, tan peligrosos como el filo de un cuchillo? &iquest;Es por el pudor de utilizar palabras malsonantes en el aula? Se entiende en el caso de la educaci&oacute;n a ni&ntilde;os y adolescentes, pero &iquest;tambi&eacute;n si el estudiantado es adulto?
    </p><p class="article-text">
        En algunas situaciones, un manejo detallado de las diferencias y similitudes de los t&eacute;rminos en ambos idiomas es determinante. Es el caso de las declaraciones en sede policial, en las que la mala interpretaci&oacute;n de un insulto puede suponer que el caso se archive o que la comunicaci&oacute;n se entorpezca. Entonces s&iacute; es imprescindible expresar los insultos con todos sus matices. La investigaci&oacute;n que hemos llevado a cabo sobre este tema muestra, por ejemplo, que las diferencias percibidas en significado, uso y ofensa percibida entre insultos en ingl&eacute;s y espa&ntilde;ol es muy diferente. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La percepción de un insulto por nativos y no nativos tiende a ser diferente, por lo que usar una palabra ofensiva en otra lengua siempre va a suponer un riesgo
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Incluso insultos que pueden parecer muy similares en su forma, como el ingl&eacute;s <em>son of a bitch</em> y el espa&ntilde;ol <em>hijo de puta</em>, reciben valoraciones muy diferentes entre hablantes nativos. Mientras los brit&aacute;nicos lo valoran con un grado intermedio de ofensa, los espa&ntilde;oles lo valoran como el insulto m&aacute;s ofensivo. Sin embargo, en los experimentos realizados con estudiantes de interpretaci&oacute;n nos muestran que los insultos son un aspecto dif&iacute;cil y no se tienen estas diferencias en cuenta, intercambiando estos dos t&eacute;rminos. &iquest;Ser&iacute;a m&aacute;s adecuado no interpretarlos por su equivalente en grado de ofensa dejando atr&aacute;s el parecido en la forma? En ese caso deber&iacute;amos intercambiar son <em>of a bitch</em> por <em>gilipollas </em>e <em>hijo de puta</em> por <em>cunt</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta es una conversaci&oacute;n pendiente &mdash;y muy necesaria&mdash; entre ling&uuml;istas forenses, int&eacute;rpretes e inspectores de polic&iacute;a. Recordemos que la interpretaci&oacute;n inadecuada de un insulto puede afectar en la investigaci&oacute;n policial. Todav&iacute;a m&aacute;s en los casos en los que se producen delitos de odio o en los que las v&iacute;ctimas son vulnerables. La precisi&oacute;n en estos casos a la hora de insultar en la segunda lengua por parte del int&eacute;rprete es fundamental. &iquest;Ser&iacute;a lo mismo traducir <em>faggot </em>por <em>maric&oacute;n</em>, por <em>homosexual </em>o por <em>gay</em>? Si el insulto que recibe la v&iacute;ctima se sustituye por una palabra m&aacute;s general o por un insulto con poco grado de ofensa, la denuncia puede quedarse en la comisar&iacute;a y no prosperar. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, pese a que sea dif&iacute;cil dominar y salvar las fronteras culturales en el uso de insultos, es importante al menos tener en cuenta que su dominio es significativo y no una simple cuesti&oacute;n graciosa o superficial de la lengua. En ocasiones, la realidad es mucho m&aacute;s compleja que una simple an&eacute;cdota. Por lo tanto, les animo a aprender y ense&ntilde;ar a insultar en otras lenguas, pero h&aacute;ganlo siempre en la medida&nbsp;justa y necesaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Alberto Hijazo-Gasc&oacute;n es investigador 'Mar&iacute;a Zambrano' en la Universidad de Zaragoza, especialista en Ling&uuml;&iacute;stica Cognitiva Aplicada.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Hijazo-Gascón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/importante-insultar-segunda-lengua_1_11468217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jun 2024 20:45:19 +0000]]></pubDate>
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