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    <title><![CDATA[elDiario.es - Álvaro San Román Gómez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alvaro-san-roman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Álvaro San Román Gómez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Escuelas OFF y la guerra de guerrillas en Tecnoccidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/escuelas-off-guerra-guerrillas-tecnoccidente_129_11753728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/950ceec8-bf34-41ab-ae7b-cdfa9a2996cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escuelas OFF y la guerra de guerrillas en Tecnoccidente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta guerra tan desigual, en la que el enemigo está en nuestros bolsillos, en las mochilas escolares, en las aulas, la única estrategia versátil para disentir y resistir es la guerra de guerrillas</p></div><p class="article-text">
        Desde hace siglos, en el acervo cultural identitario de lo que hoy llamamos&nbsp;Occidente, una idea viene vertebrando nuestra historia y la del planeta: la tecnolog&iacute;a es&nbsp; el medioambiente humano, aquella tierra natal que siempre lleva consigo la especie,&nbsp; d&aacute;ndole sentido y prop&oacute;sito a su existencia. Desde la versi&oacute;n de Plat&oacute;n del mito de&nbsp; Prometeo hasta la afirmaci&oacute;n de Ortega y Gasset de que &ldquo;no hay hombre sin t&eacute;cnica&rdquo; existe una suspensi&oacute;n temporal en lo que respecta al desarrollo de la visi&oacute;n occidental&nbsp; de la tecnolog&iacute;a, para nosotros, occidentales hipertecnologizados, la tecnolog&iacute;a es la&nbsp; respuesta a todas nuestras preguntas, aqu&iacute;, en Tecnoccidente, asumimos que toda&nbsp; necesidad y problema humano se satisface y soluciona tecnol&oacute;gicamente. Nuestra&nbsp; tecnolog&iacute;a aparece como la concreci&oacute;n necesaria del desarrollo de la especie humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, y solo por eso, todo avance tecnol&oacute;gico es siempre un hito en el&nbsp; desarrollo progresivo de lo que esencialmente es el ser humano, y su imposici&oacute;n social&nbsp; una misi&oacute;n de envergadura mesi&aacute;nica. As&iacute;, sin ir m&aacute;s lejos, la IA.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lila Ibrahim, en una entrevista reciente, hablaba del trabajo que realizan en Google DeepMind en t&eacute;rminos de &ldquo;misi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Tenemos la posibilidad de desarrollar la&nbsp; IA de manera responsable para cambiar el mundo&rdquo;, sentencia. Arrog&aacute;ndose el dudoso&nbsp; derecho de ser quienes deciden el rumbo que debemos tomar como especie, Lila afirma&nbsp;que, en Google, &ldquo;nuestro deber para con la humanidad es asegurarnos de que&nbsp; desarrollamos y pastoreamos cuidadosamente esta tecnolog&iacute;a&rdquo;. Uno capta r&aacute;pidamente&nbsp; el olor a ideolog&iacute;a que destilan esta clase de discursos cuando empezamos a hacer las&nbsp; preguntas adecuadas, como &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; quer&eacute;is cambiar el mundo?&rdquo;, &ldquo;&iquest;A qu&eacute; mundo os&nbsp;refer&iacute;s?&rdquo; y &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; hacerlo con la IA, con m&aacute;s tecnolog&iacute;a?&rdquo;. Ello sin contar con el&nbsp; hecho de que si sienten que la desmedida responsabilidad de cambiar el mundo es suya&nbsp; significa que indudablemente creen que el mundo les pertenece, y en efecto, mientras&nbsp; sigamos asumiendo el paradigma de que la tecnolog&iacute;a es el Destino, el mundo y su&nbsp; destino les pertenecer&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Desafortunadamente pueden actuar con esta impunidad&nbsp;mesi&aacute;nica en la medida en que son conscientes, continua Lila Ibrahim, de que &ldquo;la&nbsp; sociedad est&aacute; casi dispuesta a tolerar que haya fallos en la tecnolog&iacute;a para poder seguir&nbsp; prob&aacute;ndola. Y realmente necesitamos que el mundo nos ayude a hacer las pruebas&rdquo;. De&nbsp;Google DeepMind a OpenIA, lo que siempre encuentra el proyecto tecnologicista es&nbsp;una absoluta entrega extasiada de los individuos. El gran triunfo del proyecto&nbsp; Tecnoccidental de tecnologizarlo todo es poner a trabajar con fervor y gratuitamente en&nbsp;el desarrollo de su proyecto a los propios usuarios. Y &iquest;d&oacute;nde ir&aacute; a buscar nuevos&nbsp; usuarios? &iquest;Cu&aacute;l es el espacio por excelencia en el que sembrar ideas y cosechar&nbsp; adeptos? 
    </p><p class="article-text">
        Sin duda alguna, las escuelas. Ellas han sido siempre el campo de batalla&nbsp; ideol&oacute;gico por excelencia, eje de pol&eacute;micas como la del Pin Parental, o las asignaturas&nbsp; de religi&oacute;n o valores. Sin embargo, la tecnolog&iacute;a nunca pasaba de ser entendida como mera herramienta, consideraci&oacute;n impulsada tras la pandemia de coronavirus y por el&nbsp; florecimiento de la EdTech que apadrinan los nuevos IA PCs, y esto debido a que&nbsp;nunca, hasta ahora, la tecnolog&iacute;a hab&iacute;a aparecido realmente en su dimensi&oacute;n ideol&oacute;gica. En un intento de escapar de los discursos tecnobsesivos y sus callejones sin salida,&nbsp; estamos legitimados a considerar la tecnolog&iacute;a como ideolog&iacute;a, podemos considerar la&nbsp; centralidad de la tecnolog&iacute;a en la configuraci&oacute;n de un mundo ecol&oacute;gico y social como una mera modalidad cultural localizada geogr&aacute;ficamente, podemos comenzar a ver su&nbsp; desarrollo hist&oacute;rico como la imposici&oacute;n del proyecto cultural de Tecnoccidente. Y es finalmente en esta medida en que debemos afirmar que hay una guerra&nbsp; cultural y son los ni&ntilde;os, como en toda guerra, los que van perdiendo. 
    </p><p class="article-text">
        Libros ya&nbsp; populares como el de Jonathan Haidt &ldquo;la generaci&oacute;n ansiosa&rdquo;, iniciativas como&nbsp;Adolescencia Libre de M&oacute;viles (ALM), informes como el desarrollado por La&nbsp; Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Psiquiatr&iacute;a de la Infancia y la Adolescencia (AEPNYA) muestran y demuestran los estragos de la hipertecnologizaci&oacute;n de la vida infantil: desarrollo de adicci&oacute;n a las pantallas, depresi&oacute;n y ansiedad, merma en la capacidad de&nbsp; atenci&oacute;n, en las capacidades cognitivas, explotaci&oacute;n de la privacidad&hellip; En esta guerra tan desigual, en la que el enemigo est&aacute; en nuestros bolsillos, en las mochilas escolares,&nbsp;en las aulas, la &uacute;nica estrategia vers&aacute;til para disentir y resistir, es la guerra de guerrillas, donde iniciativas como ALM, o Desempantallados plantan cara, y en la que el &uacute;ltimo&nbsp; combatiente en sumarse a la contienda es el que bien podr&iacute;amos llamar Movimiento&nbsp; Off. Despu&eacute;s de lanzar su Manifiesto, alineado con la cr&iacute;tica a una imposici&oacute;n&nbsp;descarada de la digitalizaci&oacute;n con efectos alienantes, surge ahora la carta por una&nbsp; Escuela Off, en la que se asume la radicalidad del problema digital y apunta soluciones&nbsp; a su altura: disponibilidad de los libros escolares en formato papel, eliminar las&nbsp; pantallas en educaci&oacute;n infantil, y la que adquiere car&aacute;cter de paradigma, ofrecer una&nbsp; l&iacute;nea &ldquo;sin pantallas&rdquo; en cada curso para respetar el derecho fundamental en la era de la&nbsp; IA, el derecho a la desconexi&oacute;n, es decir, el derecho a que toda actividad escolar pueda&nbsp; hacerse en modo OFF. Y digo que adquiere car&aacute;cter de paradigma porque es ese derecho&nbsp; a la desconexi&oacute;n el que deber&iacute;a extrapolarse a todos los niveles de la vida social, entre&nbsp;otras cosas porque la infancia no solo se desarrolla en las escuelas, sino que necesita, y&nbsp; por lo tanto deber&iacute;a suponer el criterio fundamental, de un mundo compartido entre&nbsp; individuos libres. Libres, se entiende, de la imposici&oacute;n de la constante conexi&oacute;n al&nbsp; mundo tecnol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Escuela Off puede resultar ser la punta de lanza para incursionar en el campo&nbsp;de batalla ideol&oacute;gico que supone la tecnolog&iacute;a, ampliando las consecuencias de una&nbsp; reivindicaci&oacute;n m&aacute;s radical por el derecho a la desconexi&oacute;n, por una desconexi&oacute;n com&uacute;n.&nbsp; Al ser la tecnolog&iacute;a un asunto puramente cultural, est&aacute; claro que la desconexi&oacute;n o ser&aacute;&nbsp; conjunta o no ser&aacute;. Del mismo modo que uno no puede ser plenamente dem&oacute;crata en un&nbsp;sistema totalitario, uno no puede desconectarse libre y plenamente de la tecnolog&iacute;a si los&nbsp; dem&aacute;s no pueden hacerlo al mismo tiempo. Por eso, la obligaci&oacute;n mesi&aacute;nica de Google,&nbsp;de Open IA, de Silicon Valley, de tecnomodificar el mundo, los usos y las costumbres&nbsp;humanas, deber&aacute; por fin colisionar en alg&uacute;n momento con nuestro derecho a ser libres&nbsp; para solucionar y satisfacer nuestros deseos y necesidades de modos no tecnol&oacute;gicos,&nbsp; deber&aacute; por fin colisionar con nuestro derecho a la Desconexi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, qui&eacute;n sabe, en esta estela abierta por el Movimiento Off, en esta&nbsp; tecnol&oacute;gica guerra de guerrillas, podamos encontrar el modo en el que nuestras&nbsp; peque&ntilde;as e insignificantes refriegas, adquieran cierta repercusi&oacute;n, si asumimos por fin que la Tecnolog&iacute;a No es el Destino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro San Román Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/escuelas-off-guerra-guerrillas-tecnoccidente_129_11753728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Oct 2024 20:27:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escuelas OFF y la guerra de guerrillas en Tecnoccidente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tecnología es el problema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tecnologia-problema_129_11479846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7d77053-c7de-4583-be7b-1770bc40aef0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tecnología es el problema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Priorizar la responsabilidad individual cuando los individuos viven en un sistema que tiende sistemáticamente a la dilución de las condiciones de posibilidad de ser responsable es, directamente, una irresponsabilidad</p><p class="subtitle">Familias que se unen y pactan no dar móvil a sus hijos hasta los 16 años: “Así evitamos la presión social”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>La tecnolog&iacute;a lo cambia todo</em>&rdquo; es un mantra que escuchamos ininterrumpidamente&nbsp; desde hace d&eacute;cadas y que con la irrupci&oacute;n de las IA generativas ha alcanzado un volumen&nbsp; ensordecedor. No cambia tanto la actitud de terca sumisi&oacute;n al hecho de que, en efecto, la&nbsp; tecnolog&iacute;a lo cambie todo, aunque existen excepciones alentadoras: v&eacute;ase la Plataforma Docente por una Digitalizaci&oacute;n Responsable o la Plataforma Adolescencia Libre de &nbsp;M&oacute;viles. Por fin el debate acerca del uso del smartphone, como soporte del binomio Red&nbsp; Social+IA, est&aacute; alcanzando la envergadura que merece, aunque para ello haya sido&nbsp;necesario que varias generaciones de ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes sufrieran y sigan&nbsp;sufriendo un peligroso abandono en el entorno digital. Sin embargo, llama la atenci&oacute;n&nbsp;c&oacute;mo, seg&uacute;n se ensancha el alcance del debate y aumentan las disidencias dentro de nuestro medioambiente tecnol&oacute;gico, surgen y proliferan discursos tecno-conservadores, parad&oacute;jicamente (s&oacute;lo en apariencia) en entornos progresistas. 
    </p><p class="article-text">
        Estas voces parecen pensar&nbsp; en el smartphone como el beb&eacute; que puede ser lanzado con el agua sucia si los disidentes se&nbsp;dejan llevar por lo que consideran &ldquo;el p&aacute;nico moral&rdquo; tecnol&oacute;gico. Para muestra un bot&oacute;n:&nbsp;mientras en el Manifiesto OFF se propone un &ldquo;<em>derecho a la desconexi&oacute;n que garantice el&nbsp; acceso a servicios &ndash;en especial p&uacute;blicos&ndash; de manera no digital</em>&rdquo;, en el Manifest dels drets digitals de la inf&agrave;ncia i adolesc&egrave;ncia de Catalunya se opta por la <em>hiperconexi&oacute;n</em>, pidiendo &ldquo;<em>ayudas para que todos los ni&ntilde;os y adolescentes de Catalu&ntilde;a puedan acceder a los&nbsp; dispositivos digitales e Internet que necesitan para desarrollarse de forma plena</em>&rdquo;, como si&nbsp;la plenitud de una vida pasara inevitablemente por la conexi&oacute;n tecnol&oacute;gica y su&nbsp;conservaci&oacute;n a toda costa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s interesante es el texto &ldquo;La Ley Seca Digital&rdquo; escrito hace unos meses por el&nbsp; cient&iacute;fico titular del CSIC, C&eacute;sar Rendueles. Este texto es un claro ejemplo de discursos&nbsp; que, por alcanzar ciertas cotas de popularidad, ameritan r&eacute;plica. El lector que se acerca a &eacute;l&nbsp;no llega a explicarse el motivo de la pretensi&oacute;n que tiene el autor de atemperar las cr&iacute;ticas&nbsp;hacia el tel&eacute;fono m&oacute;vil y la RS. Su autor, en efecto, considera que las cr&iacute;ticas son&nbsp;razonables, pero subraya lo parad&oacute;jico que le resulta el hecho de que las mismas personas&nbsp;que ahora critican, antes acataran. &ldquo;<em>Esas mismas personas, digo, manifiestan ahora su&nbsp;alarma por la cantidad de tiempo que pasan viendo v&iacute;deos tontos en TikTok</em>&rdquo;. Pero creemos que no, no hay tal paradoja, porque no se est&aacute; describiendo un suceso simult&aacute;neo,&nbsp; sino un suceso consecutivo: esas mismas personas primero se maravillaban, y ahora se&nbsp;preocupan. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es el problema?&rdquo; Nos preguntamos, &iquest;que no se preocuparan antes,&nbsp; cuando ya era preocupante? &iquest;Acaso uno no puede cambiar de postura respecto a un&nbsp;problema sin perder por ello la credibilidad? Y, en cualquier caso, m&aacute;s all&aacute; de no ser un&nbsp; argumento en s&iacute; mismo, sino m&aacute;s bien un reproche, carece de toda validez frente a aquellos&nbsp;interlocutores involucrados desde hace d&eacute;cadas en este debate. Aquellos que siempre&nbsp;hemos mantenido la misma postura ante el envite tecnol&oacute;gico a la vida, pensamos lo&nbsp;mismo sin paradojas temporales. Y aun as&iacute; el texto insiste por los inciertos derroteros de la&nbsp;recriminaci&oacute;n: &ldquo;<em>Hemos pasado de la teor&iacute;a de los nativos digitales a &rdquo;el m&oacute;vil fr&iacute;e el&nbsp;cerebro de los adolescentes&ldquo; a una velocidad asombrosa</em>&rdquo;, como si la velocidad jugara en&nbsp;contra de la coherencia del planteamiento disidente, como si tuvieran algo que ver la&nbsp;velocidad con el tocino. 
    </p><p class="article-text">
        No, la velocidad no es ning&uacute;n criterio para la validez o pertinencia&nbsp; del estado de conciencia; si algo tiene un &ldquo;despertar&rdquo; de la conciencia es precisamente que&nbsp;es <em>inmediato</em>. De hecho, lo m&aacute;s parecido a este &ldquo;giro&rdquo;, lo que quiz&aacute;s pueda ser motivo de la desconfianza del autor, es la conversi&oacute;n o apostas&iacute;a religiosa; la &ldquo;llamada&rdquo;, efectivamente,&nbsp;produce un efecto inmediato en aqu&eacute;l que la recibe. Pero es que no hay de qu&eacute;&nbsp;sorprenderse en esta cercan&iacute;a a una experiencia religiosa en el hecho tecnol&oacute;gico, si uno&nbsp;comprende que la tecnolog&iacute;a, lejos de ser la suma de los aparatos y las f&aacute;bricas que los&nbsp;alumbran, es ella misma el objeto de una idolatr&iacute;a, un sistema de creencias y valores&nbsp;articulado en torno a un sentimiento acerca de lo sagrado, es decir, una religi&oacute;n. No&nbsp;estamos elaborando una analog&iacute;a, la tecnolog&iacute;a no es &ldquo;religi&oacute;n por homologaci&oacute;n&rdquo;, no&nbsp;estamos en el &aacute;mbito de la met&aacute;fora. 
    </p><p class="article-text">
        Toda religi&oacute;n se articula en torno a aquello que&nbsp; considera como la fuente primigenia del sentido de la vida, en torno a aquello que considera sagrado; las primeras religiones agr&iacute;colas lo hicieron en torno a los elementos&nbsp;clim&aacute;ticos y las estaciones, las religiones monote&iacute;stas en torno al poder patriarcal, la actual&nbsp;religi&oacute;n Tecnote&iacute;sta lo hace en torno al entramado tecnol&oacute;gico. Y como en toda religi&oacute;n, en&nbsp;esta no faltan pros&eacute;litos que tiendan a conservar el estatus privilegiado de aquello que&nbsp;consideran sagrado, con la cl&aacute;sica estrategia de incriminar a los individuos para salvar el&nbsp;sistema. Del mismo modo que en el cristianismo Dios siempre es bueno y la maldad la&nbsp;lleva cada cual en sus entra&ntilde;as, en el Tecnote&iacute;smo el mal parece derivarse, curiosamente de&nbsp;manera muy liberal, de las debilidades individuales. Ahora resulta que los problemas de&nbsp;ansiedad y depresi&oacute;n que sufren nuestras ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes son directamente&nbsp;consecuencia de &ldquo;<em>eludir nuestra responsabilidad colectiva en la construcci&oacute;n de un&nbsp;entorno tecnol&oacute;gico brutalizado</em>&rdquo;, llega a afirmar el texto. 
    </p><p class="article-text">
        Otros estudios se posicionan en&nbsp;esta l&iacute;nea, y afirman que &ldquo;<em>no es el exceso de m&oacute;vil, es la falta de calle</em>&rdquo; que los padres les&nbsp;hemos arrebatado, lo que deprime a nuestros hijos, sugiri&eacute;ndonos que dejemos de&nbsp;demonizar a Silicon Valley porque, quiz&aacute;s, la depresi&oacute;n de tu hijo &ldquo;<em>empieza en casa y se&nbsp;soluciona en la calle</em>&rdquo;. De nuevo, ya perdonar&aacute;n la terquedad, pero, rotundamente &ldquo;NO&rdquo;.&nbsp; Priorizar la responsabilidad individual cuando los individuos viven en un sistema que&nbsp;tiende sistem&aacute;ticamente a la diluci&oacute;n de las condiciones de posibilidad de ser responsable&nbsp;es, directamente, una irresponsabilidad. Estamos convencidos de que criminalizar a los&nbsp;individuos por vivir bajo las leyes de un sistema criminal es una injusticia. Y ello porque, criminalizando al usuario del elemento tecnol&oacute;gico, en este caso, el smartphone, se&nbsp; blanquea el sistema que lo produce, y nos encontramos de bruces con el absoluto y <em>hobbesiano </em>caos de las recriminaciones intersubjetivas e intercomunitarias en el que sucumbimos a d&iacute;a de hoy. Sin embargo, <em>el hombre es un lobo para el hombre </em>s&oacute;lo cuando&nbsp;los individuos viven en jaulas, s&oacute;lo cuando viven como animales y, en efecto, aquello a lo &nbsp;que nos condena y reduce la tecnolog&iacute;a es a la tecnoanimalidad. 
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a impone una domesticaci&oacute;n salvaje, en la medida en que impone una medida de control sin medida. Por&nbsp; ello pensamos que el verdadero problema, a d&iacute;a de hoy, es pensar que la tecnolog&iacute;a es la soluci&oacute;n a nuestros problemas, como si estos no estuvieran relacionados directamente con la imposici&oacute;n de su desarrollo. El problema es pensar que la tecnolog&iacute;a no es el problema. El problema es no alcanzar a comprender que el debate sobre la tecnolog&iacute;a no es un debate ideol&oacute;gico o pol&iacute;tico, sino un debate profundamente cultural que en &uacute;ltima instancia se dirimir&aacute;, no ya entre la izquierda y la derecha, sino entre bio-conservadores y tecnoadaptadores, entre aquellos que, m&aacute;s all&aacute; de sus posturas pol&iacute;ticas anquilosadas, opten por una vida articulada bajo premisas ecol&oacute;gicas, antropol&oacute;gicas y biol&oacute;gicas, y aquellos que opten por articular los problemas ecol&oacute;gicos, humanos y biol&oacute;gicos seg&uacute;n exigencias tecnol&oacute;gicas. Cuando estemos en disposici&oacute;n de encarar este nuevo paradigma, dejaremos de asombrarnos por el hecho de que ciertas ideas, en apariencia conservadoras, puedan darse en entornos progresistas, y viceversa. Cuando estemos en disposici&oacute;n de asumir que no tenemos por qu&eacute; asumir que la tecnolog&iacute;a lo cambie todo, dejar&aacute; de resultarnos una paradoja que aquellos que asum&iacute;an felizmente su cautivaci&oacute;n por el smartphone, lo vean&nbsp;ahora como lo que es, un elemento ideado para la cautivaci&oacute;n de una vida.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro San Román Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tecnologia-problema_129_11479846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jun 2024 20:44:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La tecnología es el problema]]></media:title>
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