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    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis Cárdenas del Rey]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis-cardenas-del-rey/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis Cárdenas del Rey]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La digitalización como cuestión distributiva: estructura ocupacional y relaciones laborales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/digitalizacion-cuestion-distributiva-estructura-ocupacional-relaciones-laborales_132_13603397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/270c75cd-f503-4151-8702-98544b433982_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x752y354.jpg" width="1200" height="675" alt="La digitalización como cuestión distributiva: estructura ocupacional y relaciones laborales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El impacto de la digitalización en la estructura ocupacional se encuentra asociado al desplazamiento de las tareas cognitivas rutinarias por la automatización, provocando polarización en el empleo. La tecnología puede reforzar la segmentación laboral, por lo que su impacto distributivo depende de la capacidad de la regulación y la negociación colectiva para proteger los derechos de los trabajadores.</p></div><p class="article-text">
        A lo largo de la historia econ&oacute;mica moderna, determinadas oleadas de inversi&oacute;n han reconfigurado de manera radical los paradigmas tecnoecon&oacute;micos que definen la l&oacute;gica de la producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n de bienes y servicios. Hoy, la inversi&oacute;n en digitalizaci&oacute;n rivaliza tanto con los grandes proyectos del pasado, desde el tendido de la red ferroviaria hasta la exploraci&oacute;n espacial, como con la transici&oacute;n energ&eacute;tica; que constituye el otro gran vector de transformaci&oacute;n econ&oacute;mica contempor&aacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        Dada la magnitud de recursos dedicados al desarrollo de software (como los modelos estad&iacute;sticos detr&aacute;s de la inteligencia artificial), y de hardware (p. ej. microchips, tarjetas gr&aacute;ficas o centros de datos), es de esperar que se redefina los procesos de trabajo en la mayor&iacute;a de las ocupaciones. En este sentido, la literatura especializada en los efectos sobre el mercado laboral del cambio tecnol&oacute;gico sostiene dos grandes tesis: (a) el aumento de la productividad (unidades de producto por unidad de trabajo) es inferior al aumento del producto y, por lo tanto, no se destruye empleo en t&eacute;rminos generales; (b) las ocupaciones cuyas tareas son m&aacute;s f&aacute;cilmente automatizables (o &ldquo;rutinarias&rdquo;) se ver&aacute;n desplazadas en la estructura ocupacional del empleo y, por lo tanto, se perder&aacute;n y/o dejar&aacute;n de crear estos puestos de trabajo. El efecto combinado de ambas tesis implica que las transiciones laborales en las ocupaciones con mayor grado de automatizaci&oacute;n se ver&aacute;n afectadas por dos v&iacute;as: por un lado, habr&aacute; personas que cambiar&aacute;n de ocupaci&oacute;n (mayor flujo de salida hacia el resto) y, por otro lado, se reducir&aacute;n las nuevas incorporaciones (menor flujo de entrada). Por ello, las implicaciones para las trayectorias laborales individuales son de una gravedad que no debe ser subestimada. 
    </p><p class="article-text">
        La evidencia sobre estos fen&oacute;menos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas es bastante clara, particularmente si se toman los datos de <a href="https://www.census.gov/programs-surveys/cps/data/datasets.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">EE. UU.</a>, dado que ofrecen una mayor calidad y homogeneidad. All&iacute;, <a href="https://doi.org/10.1093/soceco/1.3.289" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios previos</a> han hallado un patr&oacute;n de polarizaci&oacute;n o, al menos, de creaci&oacute;n de empleo sesgado. En el primer cuarto del siglo XXI, se observa una ca&iacute;da intensa en categor&iacute;as &ldquo;cognitivas rutinarias&rdquo; como trabajadores de apoyo administrativo y de oficina (-4 millones) y ventas (-1,5 millones). Los primeros se encargan principalmente de registrar y controlar informaci&oacute;n y documento o atender y comunicarse con el p&uacute;blico, mientras que los segundos incluyen ventas minoristas, mayoristas y sector inmobiliario; tareas que pudieron automatizarse mediante la inform&aacute;tica. En el otro extremo se sit&uacute;an los puestos de direcci&oacute;n y profesionales, cient&iacute;ficos y t&eacute;cnicos; juntos suponen aproximadamente 25 de los 26 millones de puestos que se han creado desde el a&ntilde;o 2000. Este colectivo engloba, l&oacute;gicamente, actividades muy diferentes que abarcan desde finanzas, hasta inform&aacute;tica, arquitectura, ingenier&iacute;a, distintas ramas cient&iacute;ficas (ciencias de la vida, f&iacute;sicas, naturales y sociales), el &aacute;mbito jur&iacute;dico, junto con las artes y la comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que surge ante la nueva ola de digitalizaci&oacute;n es si algunas de estas ocupaciones &ldquo;cognitivas no rutinarias&rdquo;, que han liderado la creaci&oacute;n de empleo en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, mostrar&aacute;n el mismo declive que hemos observado en las ocupaciones &ldquo;cognitivas rutinarias&rdquo; y, con ello, generar&aacute;n nuevos procesos de polarizaci&oacute;n ocupacional.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta cuesti&oacute;n, no conviene olvidar que los mercados de trabajo no son simples mecanismos de asignaci&oacute;n eficiente de habilidades, sino <a href="https://doi.org/10.1177/000312240907400101" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estructuras segmentadas</a> en las que el acceso a empleos estables, bien remunerados y con posibilidades de ascenso (segmento primario) est&aacute; condicionado por un conjunto de factores institucionales de relaciones laborales que la digitalizaci&oacute;n no disuelve, sino que frecuentemente refuerza. Esto se debe a que la incorporaci&oacute;n de una nueva tecnolog&iacute;a al entorno laboral es un proceso de construcci&oacute;n social en el que distintos grupos luchan por definir los l&iacute;mites e implicaciones de su uso. 
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://doi.org/10.1177/09500170231199404" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experiencia</a> del trabajo en plataformas digitales muestra precisamente que mediante la externalizaci&oacute;n se puede profundizar la brecha entre el segmento primario (trabajadores con autonom&iacute;a y capacidad de adaptaci&oacute;n, que pueden decidir su relaci&oacute;n con la tecnolog&iacute;a) y un segmento secundario (trabajadores sometidos a vigilancia algor&iacute;tmica, estandarizaci&oacute;n de tareas y p&eacute;rdida de control sobre su ritmo y condiciones). La tecnolog&iacute;a, en este sentido, act&uacute;a como un mecanismo que naturaliza la segmentaci&oacute;n: convierte una divisi&oacute;n social del trabajo en una necesidad t&eacute;cnica.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, la regulaci&oacute;n de los efectos laborales de la digitalizaci&oacute;n, tanto a nivel general por ley o como a nivel especifico mediante la negociaci&oacute;n colectiva, puede entenderse como un mecanismo que impide que el marco tecnol&oacute;gico empresarial se imponga sin contrapeso, permitiendo que otros grupos tengan capacidad de redefinir el problema y de exigir que la tecnolog&iacute;a se adapte a sus necesidades y derechos. Es en este contexto donde cobran especial relevancia la participaci&oacute;n de los trabajadores en la organizaci&oacute;n del trabajo para canalizar los efectos del cambio tecnol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        Los convenios colectivos deber&iacute;an incorporar la obligaci&oacute;n de la compa&ntilde;&iacute;a de comunicar de forma previa a los trabajadores y sus representantes los proyectos de introducci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as que suponga una modificaci&oacute;n sustancial de las condiciones laborales o que exija un periodo de formaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n t&eacute;cnica. Deben analizarse espec&iacute;ficamente los efectos en los salarios, en el empleo, con cl&aacute;usulas de salvaguarda, la salud laboral, especialmente en t&eacute;rminos de desconexi&oacute;n, la formaci&oacute;n, con cursos de adaptaci&oacute;n espec&iacute;ficos, y en la organizaci&oacute;n del tiempo de trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, la envergadura de la inversi&oacute;n en digitalizaci&oacute;n obliga a tomar en serio sus implicaciones econ&oacute;micas y sociales. Ello exige examinar qui&eacute;n controla la adopci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as, qui&eacute;n se apropia de sus beneficios, sobre qu&eacute; estructuras laborales preexistentes se despliegan y qu&eacute; mecanismos de regulaci&oacute;n, representaci&oacute;n colectiva y redistribuci&oacute;n ser&iacute;an necesarios para que su impacto resulte socialmente leg&iacute;timo. La historia de las grandes transformaciones t&eacute;cnicas ense&ntilde;a que la forma concreta que adopte esta reorganizaci&oacute;n del trabajo, junto con sus efectos distributivos, est&aacute; determinada por las decisiones institucionales y los equilibrios de poder que enmarcan su adopci&oacute;n. La digitalizaci&oacute;n no es una excepci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Cárdenas del Rey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/digitalizacion-cuestion-distributiva-estructura-ocupacional-relaciones-laborales_132_13603397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 04:01:44 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué reducir la jornada laboral es bueno para la economía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/hora-reduccion-jornada_129_11508729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1033e82d-dbd2-4976-a67b-9b00d66801c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué reducir la jornada laboral es bueno para la economía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reducción del tiempo de trabajo sin una reducción de salarios podría tener efectos positivos en la economía española como consecuencia del aumento de los ingresos de los trabajadores. Al fortalecer el consumo, impulsar la inversión y amplificar el efecto multiplicador, esta política no sólo promueve una economía más inclusiva en el plano social sino que también podría generar un estímulo al crecimiento </p><p class="subtitle">El Gobierno ve ahora “avances” en la negociación con la patronal para la reducción de la jornada laboral
</p></div><p class="article-text">
        La reducci&oacute;n de jornada o m&aacute;s espec&iacute;ficamente la reducci&oacute;n del tiempo de trabajo (RTT) ha sido una de las grandes medidas en pol&iacute;tica laboral, tradicionalmente reivindicada por el movimiento obrero, y que recientemente ha recobrado protagonismo. Las iniciativas como los proyectos piloto de reducci&oacute;n de jornada fomentados desde el Ministerio de Industria, pero tambi&eacute;n otros ejemplos como el proyecto impulsado desde la Comunidad Valenciana han supuesto pasos significativos en la aceptaci&oacute;n y viabilidad de la medida. Todo ello, acompa&ntilde;ado del empuje de la Four-Day Week Summit, que pretende aunar las posiciones de los agentes sociales para generar un consenso en torno a los beneficios, no s&oacute;lo sobre la salud y la conciliaci&oacute;n sino tambi&eacute;n sobre las variables macroecon&oacute;micas que de su implementaci&oacute;n se derivar&iacute;an. As&iacute;, lleg&oacute; a recogerse en el acuerdo de Gobierno de Coalici&oacute;n la propuesta de reducci&oacute;n de la jornada laboral de forma escalonada hasta alcanzar las 37,5 horas en 2025, abriendo camino a futuras reducciones. Como en cada ocasi&oacute;n, se ha iniciado un amplio debate sobre sus posibles efectos macroecon&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Si bien los beneficios en torno a la salud y la conciliaci&oacute;n gozan de un gran consenso, los cr&iacute;ticos con la RTT arremeten contra los efectos macroecon&oacute;micos. Se sostiene que, de no acompa&ntilde;arse de una reducci&oacute;n proporcional de los salarios, el aumento de los costes laborales ser&aacute; superior al aumento de la productividad lo que incrementar&aacute; el coste laboral unitario (definido como los costes salariales nominales en relaci&oacute;n con la productividad real). Este efecto, argumentan, contraer&aacute; los beneficios y conllevar&aacute; a un aumento de precios de bienes y servicios por parte de las empresas para protegerse de la subida salarial. Como consecuencia, esa mayor inflaci&oacute;n deteriorar&aacute; las exportaciones netas (por la p&eacute;rdida de competitividad) y perjudicar&aacute; la demanda interna. Este argumento nos tiene que sonar familiar, es en realidad la cr&iacute;tica habitual a cualquier subida salarial.
    </p><p class="article-text">
        La premisa fundamental detr&aacute;s de esta teor&iacute;a es que el aumento salarial s&oacute;lo puede tener efecto negativo porque los salarios son contemplados &uacute;nicamente como un coste para las empresas. Sin embargo, si se incorpora el hecho de que los salarios son la principal fuente de ingresos de la mayor&iacute;a de consumidores se obtiene que incrementar los salarios reales no solo beneficia a los trabajadores individualmente, sino que tambi&eacute;n tiene efectos macroecon&oacute;micos positivos. Conviene analizar cada elemento del mecanismo causal por partes.
    </p><p class="article-text">
        Primero, un aumento en los salarios reales implica un aumento del poder adquisitivo de los trabajadores. Dado que estos tienden a tener una propensi&oacute;n marginal al consumo m&aacute;s alta que los ingresos derivados del capital, esto se traduce en un aumento significativo de la demanda agregada de bienes y servicios, impulsando as&iacute; la actividad econ&oacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        Segundo, el incremento en la demanda interna no solo beneficia a sectores orientados al mercado interno, como el comercio minorista y los servicios, sino que tambi&eacute;n estimula la producci&oacute;n industrial y la inversi&oacute;n empresarial. Esto se debe en parte al efecto acelerador, que sugiere que un aumento en la demanda final de bienes y servicios estimula a las empresas a expandir la producci&oacute;n. Las empresas, ante una mayor demanda, tienen incentivos para invertir en la ampliaci&oacute;n de su capacidad productiva para satisfacer la creciente demanda del mercado. Por ello, realizan inversiones en capital (instalaciones y equipamientos productivos) que a su vez estimulan la demanda de los sectores que producen bienes de capital.
    </p><p class="article-text">
        Tercero, al efecto combinado de estos dos impulsos se le denomina el efecto multiplicador, el cual juega un papel crucial en este contexto. El mecanismo es realmente simple. Cada unidad adicional de gasto inicial genera un aumento de la producci&oacute;n. Este aumento de la producci&oacute;n provoca un aumento equivalente de la renta y de la renta disponible. Como la propensi&oacute;n marginal a consumir es positiva, el aumento de la renta disponible eleva a&uacute;n m&aacute;s la demanda; lo cual vuelve a incrementar el gasto y as&iacute; sucesivamente hasta que este ciclo de efectos encadenados se agota. As&iacute;, los aumentos en la demanda interna derivados de salarios m&aacute;s altos activan un ciclo de crecimiento donde la producci&oacute;n, la inversi&oacute;n y el empleo se refuerzan mutuamente, promoviendo as&iacute; una expansi&oacute;n econ&oacute;mica sostenida.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, las econom&iacute;as en las que el aumento de los salarios tiene un efecto positivo sobre el crecimiento y el empleo se distinguen por varias caracter&iacute;sticas clave. En primer lugar, exhiben una propensi&oacute;n al consumo de las rentas del trabajo significativamente mayor que la propensi&oacute;n al consumo de las rentas del capital. Esto se debe a que los trabajadores, al tener salarios m&aacute;s altos, tienden a gastar una mayor proporci&oacute;n de sus ingresos en bienes y servicios, en comparaci&oacute;n con los inversores que optan por ahorrar en mayor medida; lo cual reduce el efecto multiplicador. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la inversi&oacute;n en estas econom&iacute;as est&aacute; menos ligada a la rentabilidad inmediata del capital provocada por los m&aacute;rgenes de beneficios y m&aacute;s influenciada por la demanda interna y las expectativas de crecimiento a largo plazo. Es por ello que para que ese aumento salarial no provoque tensiones inflacionarias es necesario que haya una ampliaci&oacute;n de la capacidad productiva y una mejora de la eficiencia, para lo cual es necesaria una tasa elevada de reinversi&oacute;n de los beneficios que garantice la elasticidad de la oferta ante cambios en la renta y la demanda.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, se trata de econom&iacute;as cuyos productos de exportaci&oacute;n son poco sensibles al precio (baja elasticidad-precio de los bienes exportados) y los productos importados son poco sensibles al incremento de la renta disponible (baja elasticidad-renta en los productos importados).
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de si estas condiciones se cumplen no depende de supuestos aprior&iacute;sticos ni axiomas indemostrables, sino de la evidencia emp&iacute;rica disponible. <a href="https://academic.oup.com/cje/article-abstract/45/2/333/6062013" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">En una serie de trabajos</a> hemos encontrado de manera sistem&aacute;tica, utilizando distintas metodolog&iacute;as, fuentes de datos y per&iacute;odos de an&aacute;lisis, que estas condiciones se cumplen para el caso de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, es importante destacar que un aspecto central es aplicar medidas generales al conjunto de la econom&iacute;a ya que, debido al car&aacute;cter dual de los salarios, en caso contrario se podr&iacute;a producir un fallo de coordinaci&oacute;n. Por una parte, la masa salarial, y por tanto gran parte de la demanda de consumo, depende de los salarios pagados por el conjunto de las empresas. En consecuencia, a cada empresa individual le interesa que el resto de empresas paguen mayores salarios para que la masa salarial sea lo m&aacute;s elevada posible (porque tambi&eacute;n lo ser&aacute; el consumo agregado y sus beneficios). A su vez, como los salarios suponen un coste, cada empresa individualmente desea pagar lo menos posible. De esta forma, cuando existen esas reglas de coordinaci&oacute;n que permiten evitar comportamientos estrat&eacute;gicos en el incremento salarial se alcanza una mayor inversi&oacute;n, producci&oacute;n y empleo. 
    </p><p class="article-text">
        En resumen, la RTT sin una reducci&oacute;n de salarios podr&iacute;a tener efectos positivos en la econom&iacute;a espa&ntilde;ola como consecuencia, precisamente, del aumento de los ingresos de los trabajadores. Al fortalecer el consumo, impulsar la inversi&oacute;n y amplificar el efecto multiplicador, esta pol&iacute;tica no s&oacute;lo promueve una econom&iacute;a m&aacute;s inclusiva en el plano social sino que tambi&eacute;n podr&iacute;a generar un est&iacute;mulo al crecimiento en el plano macroecon&oacute;mico. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Cárdenas del Rey, Paloma Villanueva Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/hora-reduccion-jornada_129_11508729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jul 2024 20:38:56 +0000]]></pubDate>
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