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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elena Krause]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elena-krause/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elena Krause]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[De pequeños antivelocistas y de buenos vecinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/opinion/pequenos-antivelocistas-buenos-vecinos_129_12937353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98b38c5a-85cb-49c9-ba2f-7210e3f5ae20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De pequeños antivelocistas y de buenos vecinos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que necesitamos es una sociedad organizada en torno al transporte público en la que los coches privados dejen paso a los coches compartidos (y subrayo el adjetivo compartidos)</p></div><p class="article-text">
        Tengo un sobrino con una sonrisa tan amplia como su profundo ritmo caribe&ntilde;o. Es un ni&ntilde;o pausado, minucioso, con sangre de abeja, que desde que aprendi&oacute; a caminar &mdash;de genuflexi&oacute;n en genuflexi&oacute;n&mdash; ha sido el reverente de margaritas y gazanias, y el recolector oficial de caracoles de la casa. Este ilustre coleccionista de &aacute;mbar y f&oacute;siles es un ni&ntilde;o lento: un peque&ntilde;uelo que pone a prueba tu paciencia cuando se eterniza desayunando, visti&eacute;ndose o paseando. El otro d&iacute;a, mientras sus padres le apremiaban para subir a las cumbres nevadas de Sanabria, m&aacute;s arriba del lago, con la vocecita de su orgullo magullado protestaba: &ldquo;No soy siempre el &uacute;ltimo de clase, solo el pen&uacute;ltimo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo, lenta recalcitrante,&nbsp;antivelocista&nbsp;del camino de Santiago, mariposa Maca&oacute;n de la bici que se entretiene con cualquier fresa silvestre, quisiera contarle que en ocasiones llegar el &uacute;ltimo es la prueba fehaciente de haber disfrutado del camino, que marchar despacio te permite conectar m&aacute;s intensamente con el entorno porque &mdash;veraz tautolog&iacute;a&mdash; ese instante que sucede solo sucede en ese instante. Aunque bien pensado, creo que lo sabe, lo sabe con sus huesos alargados, lo cela en su cofre de los tesoros y lo retiene en sus pupilas. Es un ni&ntilde;o notable, con un toque extravagante de potencial naturalista. Y s&eacute; que alg&uacute;n d&iacute;a descubrir&aacute;&nbsp;que&nbsp;ese gusto suyo por la pausa, esa ternura suya hacia los seres diminutos es la vanguardia de un mundo nuevo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde Sanabria, pajarean estas palabras hacia las monta&ntilde;as de Le&oacute;n y aterrizan en Villaman&iacute;n. Estas navidades, las nevadas trajeron el gordo. Los j&oacute;venes de la Comisi&oacute;n de Fiestas del pueblo fueron los responsables de la dicha y la desdicha, ya que cometieron un error grav&iacute;simo al no consignar un talonario completo de 50 papeletas vendidas. En la pr&aacute;ctica, esto significa que hay 50 papeletas que carecen del respaldo de sus diez d&eacute;cimos premiados, y que, por lo tanto, esos 4 millones de euros no se pueden cobrar. La disyuntiva es clara: repartir el dinero de los 80 d&eacute;cimos aceptando una quita para que todos los premiados tengan su porci&oacute;n de suerte o sumergirse en un complicado y largu&iacute;simo proceso judicial que dejar&iacute;a esos 26 millones en un limbo legal durante a&ntilde;os. En prensa y en la radio se escuchan los testimonios de algunos vecinos partidarios de renunciar a una peque&ntilde;a parte de su premio: &laquo;Me da igual cobrar un 10% menos porque he ganado un 90&raquo;, explicaba Inmaculada con una buena dosis de benevolencia hacia los integrantes de la Comisi&oacute;n. No hay otro camino; colectivizar el error y compartir el premio, abjurar de la avaricia son las mejores opciones para una comunidad herida por el azar.
    </p><p class="article-text">
        Como mi peque&ntilde;o sobrino, en esta tercera d&eacute;cada del siglo en la que <a href="https://www.retema.es/actualidad/la-humanidad-ha-superado-siete-de-los-nueve-limites-planetarios-la-acidificacion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya hemos traspasado siete de los nueve l&iacute;mites planetarios</a>, estos vecinos que aceptan una quita en sus papeletas premiadas son los prefigurantes de un porvenir deseable. Como mi peque&ntilde;o sobrino, tambi&eacute;n estos vecinos representan un ser social imprescindible para afrontar las m&uacute;ltiples crisis ecosociales en las que estamos sumergidos. Pues el signo de este siglo es aprender a compartir el espacio y el tiempo, a colectivizar la p&eacute;rdida y abrazar la renuncia.
    </p><p class="article-text">
        Un reciente <a href="https://www.nature.com/articles/s41558-025-02513-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio publicado</a> en Nature Climate Change el pasado diciembre, proyecta un aumento dr&aacute;stico en la desaparici&oacute;n de glaciares en todo el globo, que alcanzar&aacute; su punto &aacute;lgido entre 2041 y 2055, con la desaparici&oacute;n anual de hasta unos 4.000 glaciares en funci&oacute;n de las medidas que tomen hoy los gobiernos. Los glaciares se pierden, <a href="https://www.nature.com/articles/s41561-024-01564-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Ant&aacute;rtida reverdece</a> y, por primera vez en la historia reciente de la humanidad &mdash;aprovechando el deshielo&mdash;, se abre una ruta comercial que atravesar&aacute; el &Aacute;rtico para que los cachivaches fabricados en China lleguen m&aacute;s r&aacute;pido a Europa. 
    </p><p class="article-text">
        La Ruta de la Seda Polar, as&iacute; llamada, realimentar&aacute; la fuerza motriz del capitalismo f&oacute;sil que impulsa hacia arriba las emisiones de CO2. Este es el estado de las cosas: cuanto m&aacute;s cerca est&aacute; Shein, nuestro &uacute;nico futuro amable est&aacute; m&aacute;s y m&aacute;s lejos.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, aunque nos quieran hacer creer que esto de la descarbonizaci&oacute;n va de cambiar refiner&iacute;as por granjas fotovoltaicas o de cambiar el coche de combusti&oacute;n por el el&eacute;ctrico, no es as&iacute;. El planeta no tiene recursos para sostener un parque automovil&iacute;stico creciente de 1.500 millones de coches y es indistinto que la energ&iacute;a que los anime sea la gasolina o una bater&iacute;a. El modelo por cuestionar es el privilegio de que todos tengamos un coche a la puerta de nuestras casas. Lo que necesitamos es una sociedad organizada en torno al transporte p&uacute;blico en la que los coches privados dejen paso a los coches compartidos (y subrayo el adjetivo compartidos). Necesitamos sociedades que acerquen los servicios a las personas &mdash;y no al rev&eacute;s&mdash; minimizando la movilidad y reforzando la cercan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, las renovables en s&iacute; mismas no solo son petrodependientes, sino que adem&aacute;s son incapaces de sostener procesos industriales de alto requerimiento energ&eacute;tico. Y as&iacute; nos enga&ntilde;amos, sumergidos en trampantojos que nos impiden reconocer que estamos desterraformando nuestro &uacute;nico planeta habitable mediante un sistema econ&oacute;mico que &mdash;con el cr&eacute;dito metab&oacute;lico de los hidrocarburos&mdash; est&aacute; en continua expansi&oacute;n coloniz&aacute;ndolo todo, incluida nuestra atm&oacute;sfera.
    </p><p class="article-text">
        Delante de nosotros, en un mundo translimitado en el que el espacio vivible est&aacute; en disputa, se nos abren dos caminos. Abrazar la autocontenci&oacute;n, la sobriedad y el reparto, construyendo sociedades m&aacute;s lentas, igualitarias y decrecentistas o ahogarnos en un mundo oscuro, vertiginoso, en el que de invasi&oacute;n en invasi&oacute;n ara&ntilde;aremos los posos de nuestros recursos energ&eacute;ticos para matarnos los unos a los otros y arruinar la belleza y el fondo bienhechor de nuestra biosfera.
    </p><p class="article-text">
        A veces dialogo con el futuro y me cuenta que mi sobrino ser&aacute; un hombre de paz, disc&iacute;pulo de Frans de Waal, de Edward O. Wilson o de Jane Goodall.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Krause]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/opinion/pequenos-antivelocistas-buenos-vecinos_129_12937353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 08:38:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De pequeños antivelocistas y de buenos vecinos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Riadas, coches y basura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/territori-critic/riadas-coches-basura_132_11917817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06912c69-ecc7-4d7f-963f-ab280ce45511_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Riadas, coches y basura"></p><p class="article-text">
        En <em>Grafitis para neandertales</em>, Jorge Riechmann, propon&iacute;a: &ldquo;Respeta a tu interlocutor. No le digas por sistema lo que est&aacute; deseando o&iacute;r&rdquo;. As&iacute; que tras la dana y en las puertas de un desastre ambiental &#9472;y sanitario&#9472; que afectar&aacute; a toda la provincia y por extensi&oacute;n a toda la Comunidad, habremos de decirlo: nuestra sociedad vive escondiendo la basura debajo de los felpudos y esta riada se ha empe&ntilde;ado en barrerla, arrastrarla y amontonarla a la vista de todos en las plazas de nuestros pueblos y al alcance de nuestro olfato. &nbsp;Y no, no son las ca&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        El agua que baj&oacute; por los barrancos no s&oacute;lo arrastr&oacute; ca&ntilde;as y coches, entr&oacute; con fuerza en parques industriales y barri&oacute; centenares de instalaciones en las que se almacenaban medicamentos, aceites, repuestos para autom&oacute;viles, pinturas, detergentes industriales, envases vac&iacute;os, pl&aacute;sticos, etc. Materiales de todo tipo que el barranco dispers&oacute; por toda la comarca hasta llegar a la Albufera. Y por si no fuera suficiente, sepult&oacute; en el lodo centenares de depuradoras y colaps&oacute; los colectores. Basuras que se traducen en la liberaci&oacute;n de innumerables sustancias qu&iacute;micas, metales pesados y toda clase de venenos y bacterias como, por ejemplo, la &ldquo;E. coli y los enterococos intestinales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un mes y medio despu&eacute;s, se han retirado m&aacute;s de 300.000 toneladas de residuos, mucho m&aacute;s de lo que se retira en la ciudad de Val&egrave;ncia en un a&ntilde;o. Enseres, escombros y basuras de todo tipo que se est&aacute;n depositando en cinco vertederos improvisados en Quart de Poblet, Manises, Alfafar, en la pista de Silla y en una antigua cantera de Picassent. En esta &uacute;ltima se halla una laguna que emergi&oacute; fruto de los trabajos de excavaci&oacute;n en la cantera y que con toda probabilidad est&aacute; conectada con el acu&iacute;fero subterr&aacute;neo que alimenta a la Albufera. As&iacute; pues, el riesgo de contaminaci&oacute;n de las aguas subterr&aacute;neas es muy alto. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que esta riada es una colisi&oacute;n descomunal &#9472;espacial y temporal&#9472; en la que demasiada basura y demasiado r&aacute;pido est&aacute; impactando sobre nuestros ecosistemas y sobre nuestra capacidad institucional de asumirla. &nbsp;Hace m&aacute;s de 50 a&ntilde;os F&eacute;lix Rodr&iacute;guez de la Fuente ya afirmaba que somos la civilizaci&oacute;n de la basura. Hoy, la m&aacute;s devastadora cat&aacute;strofe del siglo insiste en record&aacute;rnoslo. 
    </p><p class="article-text">
        En dolorosa coincidencia temporal, la misma semana de la dana, un informe del Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica se hizo eco en prensa. En &eacute;l <a href="https://www.elsaltodiario.com/sddr/fracaso-ecoembes-reciclado-sistema-deposito-retorno-envases" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se constataba que en 2023 solo se recicl&oacute; un 41,3% de las botellas de pl&aacute;stico</a> de un solo uso puestas en el mercado. El cometido de Ecoembes ha sido un fracaso porque el problema no reside en la gesti&oacute;n de los residuos, sino en el modelo de producci&oacute;n. Dejemos de centrarnos en qu&eacute; hacer con las basuras y empecemos a regular la producci&oacute;n de pl&aacute;sticos y envases. Aprendamos que el foco no deber&iacute;a estar en el consumidor, sino en qu&eacute; se fabrica, con qu&eacute;, por qu&eacute;, c&oacute;mo y para qu&eacute;. Empecemos a hacernos estas preguntas. 
    </p><p class="article-text">
        Hag&aacute;monos otras preguntas porque las que siempre nos hemos hecho son inoperantes. Pregunt&eacute;monos, por ejemplo, por una industria cosm&eacute;tica y qu&iacute;mica basada en los principios de la qu&iacute;mica verde. Hablemos de reconversi&oacute;n industrial, prescindiendo de aquellas industrias accesorias fabricantes de objetos que solo sirven para llenar el mundo de trastos destinados a ser basura. Hablemos de infraestructuras verdes, de pavimentos permeables, de ciudades integradas en los ecosistemas de los que forman parte. Hablemos de agroecolog&iacute;a, convirt&aacute;monos en un referente agroecol&oacute;gico y empe&ntilde;&eacute;monos en recuperar bancales como llanuras de inundaci&oacute;n y en recuperar esta huerta nuestra, heredera de antiguas crecidas que hicieron de ella tierra f&eacute;rtil y generosa. 
    </p><p class="article-text">
        Y cuestionemos de una vez este modelo de transporte basado en la hipermovilidad y en el veh&iacute;culo privado. &nbsp;Cr&eacute;anme si les digo que existe vida buena m&aacute;s all&aacute; de los atascos, m&aacute;s all&aacute; del holl&iacute;n de los tubos de escape y m&aacute;s all&aacute; de los metros cuadrados entregados a los coches. Imaginemos sociedades convivenciales vertebradas en rededor de una red de transporte ferroviaria robusta. Ciudades y pueblos caminables, alcanzables, respirables. El precio que pagamos por esos 1.470 millones de coches que existen en el mundo es demasiado alto. Esas moles absurdamente gigantes &#9472;m&aacute;xima expresi&oacute;n del derroche energ&eacute;tico y de la ineficiencia&#9472; pensadas para trasladar de un sitio a otro a personas que tan solo suponen un 7% de su peso. Y recordemos con Georgescu-Roegen que artefactos m&aacute;s grandes y mejores comportan m&aacute;s y mejor contaminaci&oacute;n. Y, aqu&iacute;, en el &aacute;rea metropolitana de Val&egrave;ncia, las decenas de t&uacute;mulos &#9472;amalgama de acero y pl&aacute;stico&#9472; en los que miles de coches se apilan supurando aceites, gases y combustibles nos lo est&aacute;n demostrando.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas del siglo XXI, en el que hemos traspasado varios de los l&iacute;mites planetarios que sustentan la vida en la Tierra, &iexcl;no permitamos que nos distraigan! Porque, como afirmaba Riechmann en <em>Moderar extremist&aacute;n</em>, &ldquo;la gran cuesti&oacute;n de este tiempo no es lo que hago frente al contenedor, sino lo que hago frente a la sede bancaria; pues lo que est&aacute; ahog&aacute;ndonos en basura no son nuestras decisiones cotidianas, sino la din&aacute;mica autoexpansiva del capital.&nbsp;Tendr&iacute;amos que inaugurar una nueva conferencia de las naciones para reconocer que el crecimiento econ&oacute;mico es la zanahoria que empuja hacia arriba las emisiones de gases de efecto invernadero y que la triple crisis planetaria (el calentamiento global, la contaminaci&oacute;n y la Sexta Extinci&oacute;n) son &lsquo;insolubles&rsquo; en el capitalismo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Krause]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/territori-critic/riadas-coches-basura_132_11917817.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Dec 2024 11:08:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Riadas, coches y basura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el capital entra por la puerta, la descarbonización salta por la ventana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/territori-critic/capital-entra-puerta-descarbonizacion-salta-ventana_132_11773731.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/864e1b04-60ea-4b3c-8c96-e45bb3062a3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el capital entra por la puerta, la descarbonización salta por la ventana"></p><p class="article-text">
        Accede <a href="https://visor.gva.es/visor/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al visor cartogr&aacute;fico de la Generalitat</a>, en la esquina superior derecha escoge la capa de energ&iacute;a, energ&iacute;as renovables y dentro selecciona las plantas fotovoltaicas que est&aacute;n admitidas a tr&aacute;mite y las que tienen autorizaci&oacute;n administrativa previa. A continuaci&oacute;n, busca las localidades de Tur&iacute;s, Montserrat, Macastre, Alborache y comprobar&aacute;s cuantas centrales fotovoltaicas est&aacute;n proyectadas. Proyectos que perturbar&aacute;n inevitablemente el paisaje y, por tanto, a sus habitantes humanos y no humanos.
    </p><p class="article-text">
        Esto se traduce en 8 millones de metros cuadrados secuestrados s&oacute;lo en Tur&iacute;s; 16 millones&#8239;de metros cuadrados sumando los terrenos ocupados por los macroproyectos de <em><strong>Los Hierros</strong></em>, <em><strong>Los Predios</strong></em><strong> </strong>y <em><strong>Valentia Edetanotum FV2</strong></em>; dos l&iacute;neas de alta tensi&oacute;n; centenares de parcelas expropiadas; una subestaci&oacute;n; y miles de &aacute;rboles arrancados muchos de ellos monumentos vivos y centenarios.
    </p><p class="article-text">
        A los macroproyectos ya autorizados por el ministerio se suman cuatro centrales fotovoltaicas denominadas <em><strong>Torrentenergy</strong></em>, identificadas con los n&uacute;meros 1, 2, 3 y 4. Cada una de ellas tiene una potencia nominal menor a 50 MW lo que permite a la empresa promotora sortear la legislaci&oacute;n estatal, mucho m&aacute;s restrictiva que la auton&oacute;mica, enmascarando el impacto real de una instalaci&oacute;n de 200 MW de potencia en la zona. Una treta legal que en otros lugares se ha frustrado en los tribunales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas futuras centrales afectan de pleno a la actividad agroecon&oacute;mica de estos pueblos y a terrenos protegidos de especial inter&eacute;s agr&iacute;cola. Afectan a varias cooperativas agrarias, a varias comunidades de regantes y hasta a una pirotecnia. Todo ello sin contrapartida, puesto que su explotaci&oacute;n y mantenimiento son asumidos por empresas especializadas. Pero no solo no suponen m&aacute;s empleo, adem&aacute;s ser&aacute;n la causa directa del menoscabo de todas aquellas actividades ligadas a la agricultura.
    </p><p class="article-text">
        El primer universo de estos vecinos ser&aacute; irremediablemente pervertido por un horizonte met&aacute;lico de placas solares devaluando sus viviendas y su realidad cotidiana. Cuando las excavadoras allanen el terreno, arranquen toda vegetaci&oacute;n e instalen cientos de esas estructuras perder&aacute;n algo precioso de su identidad y el escenario de sus recuerdos. Muchos de ellos se marchar&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la envergadura de estos proyectos es tal que alterar&aacute; el microclima de la regi&oacute;n retroalimentando el proceso de desertificaci&oacute;n y erosi&oacute;n en el que ya estamos envueltos. <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352009422000207" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arrancar &aacute;rboles y todo tipo de plantas tiene un demostrado impacto en la retenci&oacute;n del suelo f&eacute;rtil</a> y supone la multiplicaci&oacute;n de escorrent&iacute;as que alteran el flujo del agua y la recarga de acu&iacute;feros en una zona que, recordemos, pertenece al PORN de la Albufera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no olvidaremos a los otros habitantes no humanos que tambi&eacute;n son parte perjudicada. El ruido antropog&eacute;nico, la presencia de superficies lisas y brillantes,&nbsp;la fragmentaci&oacute;n y p&eacute;rdida del h&aacute;bitat, hechos asociados a las instalaciones de energ&iacute;a solar fotovoltaica, influyen desfavorablemente en la biodiversidad del territorio y <a href="https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1365-2664.14474" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especialmente en las poblaciones de murci&eacute;lagos</a> que se ven perjudicadas por la reducci&oacute;n de insectos y porque corren el riesgo de colisi&oacute;n al confundir&nbsp;la superficie bru&ntilde;ida de las placas con agua.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, desoyendo <a href="https://secemu.org/secemu/grupos-de-trabajo/comision-sobre-murcielagos-y-plantas-fotovoltaicas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las recomendaciones de la</a><a href="https://secemu.org/secemu/grupos-de-trabajo/comision-sobre-murcielagos-y-plantas-fotovoltaicas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"> </span></a><a href="https://secemu.org/secemu/grupos-de-trabajo/comision-sobre-murcielagos-y-plantas-fotovoltaicas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Conservaci&oacute;n y el Estudio de los Murci&eacute;lagos (SECEMU),</a> los cuatro estudios de impacto ambiental de <em>Torrentenergy</em> no incluyen un an&aacute;lisis riguroso que recoja una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica ni la actividad de quir&oacute;pteros ni la identificaci&oacute;n de colonias y h&aacute;bitats favorables, etc. No, no solo no lo recogen, adem&aacute;s, sin basarse en ning&uacute;n dato cient&iacute;fico se atreven a plantear que las centrales podr&iacute;an convertirse en un h&aacute;bitat seguro y beneficioso para los murci&eacute;lagos.
    </p><p class="article-text">
        Estas centrales forman parte de los cerca de 40 proyectos que la administraci&oacute;n auton&oacute;mica ha autorizado. A los que se suman m&aacute;s de 20 macroproyectos aprobados por el ministerio en nuestro territorio. Auspiciadas por el Plan Nacional de Energ&iacute;a y Clima, el despliegue de este tipo de instalaciones est&aacute; tomando impulso y algunas comarcas como la Ribera Alta, la Hoya de Bu&ntilde;ol, el Valle de Ayora y la provincia de Alicante son las &ldquo;galardonadas&rdquo; con m&aacute;s de estas instalaciones. Centrales de un tama&ntilde;o considerable que de llevarse a t&eacute;rmino convertir&aacute;n estos parajes en territorios sacrificados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento de la energ&iacute;a solar se consolida en toda Espa&ntilde;a y, sin embargo, seg&uacute;n el Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica y el Reto Demogr&aacute;fico, en el primer trimestre de 2024 hemos consumido m&aacute;s hidrocarburos que en el mismo per&iacute;odo de 2019. As&iacute;, el exceso de oferta el&eacute;ctrica en ciertas horas desploma los precios, mientras el consumo no solo no crece, sino que disminuye. Y es que tropieza con un techo estructural, puesto que s&oacute;lo el 25&#8239;% de la energ&iacute;a primaria que se consume en Espa&ntilde;a es el&eacute;ctrica. El resto, procede de los combustibles f&oacute;siles y se emplea para mover camiones, tractores, aviones, todo el parque m&oacute;vil; y en industrias muy insostenibles como la petroqu&iacute;mica. Sectores cuya electrificaci&oacute;n requiere de un esfuerzo colosal (que no se est&aacute; haciendo) en t&eacute;rminos de inversi&oacute;n, de energ&iacute;a y de reorganizaci&oacute;n social. Dicho con algo de sorna, tenemos que triplicar la generaci&oacute;n de energ&iacute;a el&eacute;ctrica renovable para satisfacer una demanda que todav&iacute;a no existe basada en tecnolog&iacute;as <a href="https://www.energias-renovables.com/hidrogeno/el-viaje-contracorriente-del-hidrogeno-verde-20240912" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poco o nada maduras&nbsp;</a> y <a href="https://www.elperiodico.com/es/opinion/20230423/cambio-climatico-coche-electrico-articulo-jordi-roca-jusmet-86323929" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poco o nada generalizables.</a>
    </p><p class="article-text">
        Y es que algo est&aacute; p&eacute;simamente planteado desde el inicio en esta transici&oacute;n energ&eacute;tica que nos viene dada: tomar el cambio clim&aacute;tico como problema <a href="https://www.pik-potsdam.de/en/news/latest-news/earth-exceed-safe-limits-first-planetary-health-check-issues-red-alert" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y no como un s&iacute;ntoma m&aacute;s de translimitaci&oacute;n ecol&oacute;gica del capitalismo es un nefasto error</a>. La imprescindible descarbonizaci&oacute;n de nuestra sociedad es incompatible con una econom&iacute;a basada en el crecimiento econ&oacute;mico y &#9472;por ende&#9472; en el crecimiento del uso de la energ&iacute;a. Asimismo, es incompatible con la globalizaci&oacute;n, la hipermovilidad masiva de personas y mercanc&iacute;as. Las sociedades poscarbono ser&aacute;n locales y vertebradas en torno al transporte p&uacute;blico o no ser&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay que repetirlo hasta la saciedad: sin reducci&oacute;n del consumo de energ&iacute;a, sin un decrecimiento planificado y ecosocial, el modelo de macroplantas renovables solo servir&aacute; para ahondar en un sistema socioecon&oacute;mico neoliberal discordante con la vida en la Tierra. Y hasta que no asumamos que el crecimiento econ&oacute;mico no es posible en un planeta finito, el criterio que impulsar&aacute; la transici&oacute;n energ&eacute;tica ser&aacute; la rentabilidad y la especulaci&oacute;n; y no la resiliencia ni la justicia social ni mucho menos la restauraci&oacute;n de la naturaleza. Los vecinos de Alborache, Macastre, Montserrat y Tur&iacute;s ya lo est&aacute;n comprobando.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Krause]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/territori-critic/capital-entra-puerta-descarbonizacion-salta-ventana_132_11773731.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Oct 2024 12:19:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando el capital entra por la puerta, la descarbonización salta por la ventana]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'parany': un 'moái' moderno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/territori-critic/parany-moai-moderno_132_11632194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ea01c3c-e4e4-4ad4-b592-d2d4d82c1d91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &#039;parany&#039;: un &#039;moái&#039; moderno"></p><p class="article-text">
        Esta es la situaci&oacute;n. El planeta est&aacute; experimentando una p&eacute;rdida masiva de biodiversidad sin precedentes desde la era de los dinosaurios. Un peligroso y acelerado declive de las especies vivas como resultado &minus;no lo olvidemos&minus; de las actividades humanas.&nbsp;<a href="https://www.un.org/sustainabledevelopment/blog/2019/05/nature-decline-unprecedented-report/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;s de un mill&oacute;n de especies de plantas y animales est&aacute;n en peligro de extinci&oacute;n, ahora y en un futuro pr&oacute;ximo.</a>&nbsp;&nbsp;Un evento de extinci&oacute;n masiva al que el planeta se ha enfrentado en cinco ocasiones en el pasado y todas ellas supusieron reiniciar el contador de casi toda forma de vida compleja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, anfibios, corales, tiburones, insectos polinizadores, cet&aacute;ceos marinos, seres acu&aacute;ticos de agua dulce (cangrejos, peces, delfines rosas, caballitos del diablo y algunas plantas acu&aacute;ticas), reptiles, aves no voladoras y grandes mam&iacute;feros como, por ejemplo, los pertenecientes al orden de los&nbsp;<em>carn&iacute;voros</em>&nbsp;o la familia de los&nbsp;<em>elef&aacute;ntidos</em>&nbsp;est&aacute;n desapareciendo de la faz del planeta.&nbsp;&nbsp;Especies y hasta g&eacute;neros completos que se hundir&aacute;n o ya se han hundido en el cementerio de la historia evolutiva de la Tierra.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sexta-extincion-numeros-humanos-desaparicion-especies_1_10523841.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estamos cercenando con determinaci&oacute;n, como eficaces le&ntilde;adores, las ramas del &aacute;rbol de la vida.&nbsp;</a>&nbsp;El horizonte es ominoso y aterrador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la biosfera es una trama tupida donde las vidas se sostienen las unas a las otras en un entramado de delicadas y, a veces, desconocidas interacciones. En la biosfera todos dependemos de todos, de modo que es una idea delirante suponer (por omisi&oacute;n, acci&oacute;n o estupidez) que podremos sobrevivir al lobo, al gorri&oacute;n o a las abejas. Como escrib&iacute;a Edward O. Wilson todos los seres vivos&nbsp;<em>somos hijos del Holoceno</em>, compa&ntilde;eros codependientes en el viaje de la evoluci&oacute;n. As&iacute; que, nos guste o no, cuando hablamos de la sexta extinci&oacute;n de las especies, estamos hablando tambi&eacute;n de la extinci&oacute;n de nuestra especie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y hay que tener presente que un evento de extinci&oacute;n en masa es un evento global que empieza localmente, que empieza en la puerta de nuestras casas. Por tanto, ninguna regi&oacute;n, pueblo o comunidad, es ajena a este proceso. Todos tenemos una responsabilidad en primera persona del plural que nos exige hacer lo posible por salvaguardar la Vida, escrita esta &minus;y no es un error ortogr&aacute;fico&minus;en may&uacute;scula.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta incomprensible y miope el af&aacute;n con el que el gobierno de Maz&oacute;n, complaciendo a APAVAL, se empe&ntilde;a en iniciar las pruebas &ldquo;cient&iacute;ficas&rdquo; del cesto-malla. Una t&eacute;cnica que pretende restaurar la aberrante tradici&oacute;n del&nbsp;<em>parany</em>. O mejor, que pretende restaurar la caza en vivo &minus;apenas menos cruel y s&oacute;lo un poco m&aacute;s compasiva&minus; del zorzal y de todo aquel pajarito que tenga la desventura de posarse en la trampa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; tradiciones son estas? &iquest;Cazar p&aacute;jaros con liga o pegamento o simplemente cazar p&aacute;jaros? &iquest;Insistiremos en preservar estas tradiciones en lugar de preservar las vidas? &iexcl;Hasta cu&aacute;ndo seguiremos escondiendo la barbarie detr&aacute;s de frases huecas y discordantes como la afirmaci&oacute;n de que se pretende recuperar el&nbsp;<em>parany</em>&nbsp;para hacerlo compatible con los principios de conservaci&oacute;n de la fauna; o que potenciar la caza contribuye a la conservaci&oacute;n del territorio y del medio ambiente!
    </p><p class="article-text">
        En todo esto existe cierto paralelismo entre los&nbsp;<em>paranyers,&nbsp;</em>tristes y obcecados,&nbsp;y los habitantes de la isla de Pascua cuando talaron la &uacute;ltima palmera para construir el &uacute;ltimo y el m&aacute;s alto de los mo&aacute;i; o con aquellos vikingos que desembarcaron en la helada Groenlandia y se empecinaron en alimentar a sus vacas en una tierra donde la nieve y el hielo eran casi perpetuos. Quiz&aacute; la llave de la resiliencia de cualquier sociedad radique en saber qu&eacute; valores deben conservarse y cu&aacute;les hay que rechazar y sustituir por otros. Las tradiciones responden a una forma concreta de entender el mundo y casi siempre est&aacute;n ancladas en el ayer, pero cuando la tradici&oacute;n rema en contra de la supervivencia es momento de relegarla al museo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es indistinto que sea con pegamento o con una red. Atrapar p&aacute;jaros vivos es una actividad anacr&oacute;nica, in&uacute;til, cruel, arbitraria y profundamente incompatible con el esp&iacute;ritu de restauraci&oacute;n que necesitamos para abordar la enorme tarea de frenar esta cascada acelerada de extinciones. Recuperar esta pr&aacute;ctica en su nueva versi&oacute;n es perseverar en la senda de la destrucci&oacute;n. Y es, en esencia, defender una cultura que ya no sirve para crear futuro y que solamente lo hace m&aacute;s sombr&iacute;o.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Elena Krause</strong> es m&aacute;ster en Humanidades Ecol&oacute;gicas, Sustentabilidad y Transiciones Ecosociales por la UPV y la UAM&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Krause]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/territori-critic/parany-moai-moderno_132_11632194.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Sep 2024 20:11:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 'parany': un 'moái' moderno]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la bicicleta o del ingenio que descarboniza mentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/territori-critic/bicicleta-ingenio-descarboniza-mentes_132_11512744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4749b7f-9d2b-4e8f-bb5f-cf974d25d7b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la bicicleta o del ingenio que descarboniza mentes"></p><p class="article-text">
        Es evidente que ese ciclismo que concibe la bici como un veh&iacute;culo, no como un juguete ni como una herramienta deportiva, es un modo de transporte barato. Por poco menos de 150 euros tienes una bici de segunda mano que te permitir&aacute; divorciarte de los combustibles f&oacute;siles para desplazarte. Y como es una de las grandes estrellas de las tecnolog&iacute;as blandas su reparaci&oacute;n y mantenimiento est&aacute; plenamente al alcance de su usuario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque nadie puede negar que la bici es barata, en aquellas ciudades en las que su uso ha crecido comprobamos que este es trasversal al nivel de renta. El uso de la bicicleta tiene m&aacute;s que ver con cuestiones estrictamente geogr&aacute;ficas, cuestiones urban&iacute;sticas como la construcci&oacute;n de v&iacute;as ciclistas o aparcaderos, la puesta en marcha de una red de bicis compartidas e incluso el sentimiento de pertenencia a una cultura urbana que celebra la movilidad a golpe de biela.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, ir en bici al trabajo es muy adecuado en trayectos llanos de entre 8 y 10 km. Tambi&eacute;n es una excelente idea que los m&aacute;s peque&ntilde;os se levanten por las ma&ntilde;anas se suban a sus bicicletas y guiados por un monitor se unan a un divertido &ldquo;bicib&uacute;s&rdquo; que les deje en la puerta de la escuela.&nbsp;&nbsp;O la bici armada con unas alforjas tambi&eacute;n puede ser una excelente compa&ntilde;era para ir a la compra. Adem&aacute;s, un ciclista puede caminar con su bici al lado recuperando r&aacute;pidamente su condici&oacute;n de peat&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La bici es &uacute;til, es pr&aacute;ctica, es vers&aacute;til y es c&oacute;moda. Y &minus;m&aacute;s a&uacute;n&minus; es divertida. Por eso cuando veo algunas campa&ntilde;as de fomento de su uso y lo plantean como un sacrificio que has de hacer para paliar el cambio clim&aacute;tico, una piensa que el publicista no utiliza la bici. Porque, por ejemplo, en Valencia una ciudad llana y con una buena red ciclista y el parque del r&iacute;o Turia como vertebrador arbolado y florido que te reparte a casi cualquier barrio de la ciudad, desplazarte en bicicleta es una verdadera complacencia.&nbsp;&nbsp;No es un sacrificio, es una alegr&iacute;a &iacute;ntima y cotidiana. Nadie se sube a la bici todas las ma&ntilde;anas pensando en el hielo del &aacute;rtico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro error habitual alrededor de la dial&eacute;ctica de la bici es situarla en el centro de la (obligatoria) descarbonizaci&oacute;n del transporte.&nbsp;&nbsp;Pero no, una bici m&aacute;s no es un coche menos. Nuestro sistema sociecon&oacute;mico se sustenta en la hipermovilidad de personas y mercanc&iacute;as en distancias inabarcables para los pies humanos. Sociedades que con la proliferaci&oacute;n de carreteras y las redes de transporte globales sacrificaron la suficiencia, la soberan&iacute;a alimentaria y la accesibilidad por la movilidad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, si en la b&uacute;squeda de ese futuro poscarbono, hubiera que hacer una lista racional de prioridades, todo comenzar&iacute;a por recuperar esa accesibilidad. Lo que a su vez pasar&iacute;a por relocalizar nuestras actividades sociales y econ&oacute;micas, empezando por acercar la huerta a la mesa. Despu&eacute;s habr&iacute;a que fortalecer exponencialmente la red ferroviaria que comunicase las &aacute;reas metropolitanas y las comarcas de la regi&oacute;n. Y, finalmente, reformular la ciudad a escala humana cuyo eje rector colocase al peat&oacute;n en la c&uacute;spide y despu&eacute;s a los ciclistas.
    </p><p class="article-text">
        La bicicleta no es entonces la protagonista de nuestras hipot&eacute;ticas y deseables ciudades poscarbono. Si existe un pilar central sobre el que bascula la descarbonizaci&oacute;n este es el ferrocarril junto con la reordenaci&oacute;n del territorio. Sin embargo, la bicicleta tiene otro papel no menos relevante. En un primer momento, parece obvio que la generalizaci&oacute;n de la bici transforma la ciudad porque arrebata metros al coche, porque descongestiona el servicio p&uacute;blico de transporte y porque, favorable, impacta en la calidad del aire y en el ruido ambiental. Pero sus efectos son mucho m&aacute;s trascendentes y se clavan en los cuerpos de quienes la usan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A veces se afirma que la tecnolog&iacute;a es neutra. No obstante, ning&uacute;n conjunto t&eacute;cnico lo es. Por ejemplo, la popularizaci&oacute;n de un objeto como el coche &minus;animado por una energ&iacute;a sobrehumana&minus; aparej&oacute; una serie de transformaciones sociales, econ&oacute;micas, y hasta espirituales que cambiaron la esencia del mundo. El coche -y el asfalto que lo precede- redibuj&oacute; los mapas, propici&oacute; otras estructuras de dominaci&oacute;n en torno a la geopol&iacute;tica del petr&oacute;leo, y modific&oacute; nuestra forma &iacute;ntima de entender el tiempo y el espacio. Adem&aacute;s, dio luz verde a nuevos imaginarios de los que se desprend&iacute;a un feroz individualismo que se retrata en esos millones de coches con un solo ocupante agolpados en los atascos. Irremediablemente, los coches consiguen que seamos contendientes encerrados en c&aacute;psulas disput&aacute;ndose el reloj y el espacio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, las sociedades del petr&oacute;leo que santificaron al veh&iacute;culo privado se alejaron de la biosfera en un entramado de murallas fabricadas en hormig&oacute;n y asfalto. Y de este modo, nuestros hogares se convirtieron en lugares feos, &aacute;ridos y ruidosos. El coche ha parasitado nuestros paisajes, nuestros afectos y nuestra imaginaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, moverse en bici es una actividad expansiva y sensorial. As&iacute; que el ciclista es m&aacute;s consciente de su entorno, de las inclemencias atmosf&eacute;ricas, de los sonidos y de la luz en cada estaci&oacute;n. El ciclista est&aacute; conectado al espacio material. Y es por esta raz&oacute;n que toma verdadera conciencia de la distribuci&oacute;n del espacio p&uacute;blico, de los obst&aacute;culos y del urbanismo excluyente. Un ciclista urbano tarde o temprano se empieza a preguntar c&oacute;mo, para qu&eacute; y para qui&eacute;n est&aacute; pensada la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        La bicicleta es la reina que pone en jaque al rey del m&iacute;nimo esfuerzo. Ese m&iacute;nimo esfuerzo traducido en velocidades vertiginosas que ser&iacute;an impensables para nuestros<span class="highlight" style="--color:white;"><em>&nbsp;</em></span>trastatarabuelos. Formas nov&iacute;simas de abarcar y concebir el mundo que se olvidaron de la termodin&aacute;mica y con las que estamos amenazando las bases de la vida en el planeta. No obstante, la bicicleta nos reconcilia con ese esfuerzo que en s&iacute; mismo es recompensa y que se traduce en hombres y mujeres de piernas y esp&iacute;ritus fuertes.&nbsp;&nbsp;Pues la perfecta simbiosis entre la biela y el gemelo nos hace retomar nuestro pasado deambulante.&nbsp;&nbsp;Los ciclistas conectan con su propia capacidad f&iacute;sica y se adue&ntilde;an de su propia energ&iacute;a. Y reaprenden que la medida de todo tiempo es indisociable de su cuerpo. Los tiempos de la bicicleta, s&iacute; son los tiempos de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, este veh&iacute;culo, que multiplica por tres las posibilidades de nuestra energ&iacute;a metab&oacute;lica sin desanclarnos de nuestros l&iacute;mites corporales, tiene el enorme poder de descarbonizar nuestras mentes petroadictas. Y no, no es de pobres ni de ricos. Es una tecnolog&iacute;a humilde que satisface algunas de las m&aacute;s esenciales necesidades humanas sin pesarle a la biosfera. Un ingenio sencillo y muy terrestre de libertad y autonom&iacute;a humana.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&nbsp;<strong>Elena Krause</strong> es&nbsp;M&aacute;ster en Humanidades Ecol&oacute;gicas, Sustentabilidad y Transiciones Ecosociales por la UPV y la UAM.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Krause]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/territori-critic/bicicleta-ingenio-descarboniza-mentes_132_11512744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jul 2024 08:21:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la bicicleta o del ingenio que descarboniza mentes]]></media:title>
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