<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Natalia Arias Pérez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/natalia-arias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Natalia Arias Pérez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1051019/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Saturno devorando a sus hijos, o cómo la vivienda se come nuestro futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/saturno-devorando-hijos-vivienda-come-futuro_129_12408220.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb40fbd4-0fe1-485a-b026-fe3086854be9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Saturno devorando a sus hijos, o cómo la vivienda se come nuestro futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vivienda se ha convertido en el principal problema social y económico de España. Por la inaccesibilidad a un bien básico y la segregación y exclusión que genera; y por la extracción de rentas que lastra la actividad económica y el empleo</p><p class="subtitle">Las ayudas para vivienda solo llegan al 2,2% de la población</p></div><p class="article-text">
        La econom&iacute;a espa&ntilde;ola crece. Se han creado m&aacute;s de dos millones de puestos de trabajo desde 2018, y los salarios est&aacute;n aumentando. Sin embargo, amplias capas sociales no llegan a fin de mes, los bienes b&aacute;sicos son cada vez m&aacute;s caros y acceder a la vivienda se ha convertido en una quimera.  
    </p><p class="article-text">
        Los precios de compra y del alquiler <a href="https://estudios.ccoo.es/2df9fb4a180824df4b476fdea19b92fa000001.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se han disparado</a> en muchas ciudades o directamente no hay oferta suficiente para cubrir la demanda. Y si bien no hemos llegado todav&iacute;a a los exorbitados niveles de esfuerzo soportados en los a&ntilde;os &aacute;lgidos de la burbuja inmobiliaria, vamos camino de ello si no se toman medidas dr&aacute;sticas. 
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">C&oacute;mo hemos llegado aqu&iacute;: el &ldquo;nuevo&rdquo; modelo de vivienda de siempre</span></h2><p class="article-text">
        Varios factores explican la imposibilidad de acceder a la vivienda para amplias capas de la sociedad, que podr&iacute;amos resumir en que en Espa&ntilde;a hay dos formas de acceso a la vivienda: el mercado o el mercado. 
    </p><p class="article-text">
        El mercado, en el contexto actual de limitaci&oacute;n de acceso al cr&eacute;dito, se ha concentrado en hacer menos viviendas, pero mucho m&aacute;s caras &mdash;&ldquo;exclusivas&rdquo;&mdash;. Adem&aacute;s, el endurecimiento de los est&aacute;ndares financieros, si bien limita la creaci&oacute;n de otra burbuja inmobiliaria, tambi&eacute;n excluye del acceso a la vivienda a amplios sectores sociales al no cumplir los requisitos hipotecarios o carecen del 30% de entrada. El capital, ante esta realidad, ha desplazado una parte importante de la extracci&oacute;n de rentas de la compraventa al alquiler privado. La vivienda es un negocio, nunca ha dejado de serlo.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo se han suprimido durante estos a&ntilde;os los pocos e imperfectos contrapesos p&uacute;blicos que hab&iacute;a para tratar de paliar los efectos de la especulaci&oacute;n con la vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s relevante es la desaparici&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de vivienda en el marco de los recortes. Desapareci&oacute; la oferta de vivienda protegida (VPO) que durante d&eacute;cadas fue clave para que amplias capas sociales accedieran a la vivienda: 2,7 millones de viviendas protegidas construidas entre 1980 y 2023 con garant&iacute;a p&uacute;blica. La mayor&iacute;a han sido descalificadas y, por tanto, privatizadas. Si sumamos los 200.000 millones de euros malgastados en desgravaciones fiscales a la vivienda que podr&iacute;an haberse utilizado para construir 2 millones de viviendas, podemos concluir que hemos perdido la oportunidad de consolidar un parque p&uacute;blico de cinco millones de viviendas en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ello provoca que el alquiler privado, a pesar de su coste desorbitado, sea la &uacute;nica alternativa habitacional para gran parte de la poblaci&oacute;n sin vivienda en propiedad. La aparici&oacute;n de nuevos actores como los fondos buitres, la profesionalizaci&oacute;n de la gesti&oacute;n arrendataria y el creciente uso tur&iacute;stico o temporal de la vivienda agudizan este modelo. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Es un nuevo modelo con la misma l&oacute;gica de siempre: la vivienda como bien de mercado antes que como derecho b&aacute;sico social.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">El ladrillo es (y siempre fue) la inversi&oacute;n m&aacute;s rentable</span></h2><p class="article-text">
        Desde que el franquismo apostara por crear una sociedad de propietarios, la vivienda siempre ha sido en nuestro pa&iacute;s la forma predilecta de ahorro para las familias y se ha considerado una forma de inversi&oacute;n segura y rentable a largo plazo. 
    </p><p class="article-text">
        Los datos confirman que invertir en vivienda en Espa&ntilde;a es muy rentable y sigue siendo m&aacute;s rentable que cualquier inversi&oacute;n alternativa. Y esto se explica porque las pol&iacute;ticas aplicadas durante d&eacute;cadas han apuntalado que esto sea as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        A cierre de 2024, la rentabilidad bruta anual de la vivienda (alquiler m&aacute;s variaci&oacute;n de precio de la vivienda) se situ&oacute; en un 12,9%. Una rentabilidad que supera con creces alternativas de bajo riesgo para las familias, como dep&oacute;sitos a plazo (2,2% anual) o inversi&oacute;n en bonos y obligaciones del Estado a 10 a&ntilde;os (3,2% anual). Para inversiones con un perfil de riesgo mayor, la rentabilidad tampoco supera lo que ofrece la vivienda: los fondos de inversi&oacute;n mobiliarios ofrecen una rentabilidad media de 9,2% anual. 
    </p><p class="article-text">
        Para las empresas el ladrillo tambi&eacute;n es m&aacute;s rentable que la inversi&oacute;n productiva. A cierre de 2024, la rentabilidad del capital invertido de las empresas espa&ntilde;olas fue del 7,3% seg&uacute;n datos de la Central de Balances del Banco de Espa&ntilde;a. Es decir, la rentabilidad bruta de la vivienda es pr&aacute;cticamente el doble que la rentabilidad de la inversi&oacute;n productiva empresarial. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, a pesar del derrumbe de la burbuja, si comparamos una inversi&oacute;n realizada en el a&ntilde;o 2000, la rentabilidad de la vivienda es un 52% superior a la lograda por la inversi&oacute;n productiva empresarial. El capitalismo rentista se come al capitalismo productivo. 
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">El capitalismo rentista como lastre productivo y econ&oacute;mico </span></h2><p class="article-text">
        Por ello, los efectos de nuestro modelo de vivienda no solo tienen un fuerte impacto social sino tambi&eacute;n importantes consecuencias econ&oacute;micas negativas. 
    </p><p class="article-text">
        Para las familias supone una fuerte extracci&oacute;n de renta, que echa por tierra las subidas salariales, aboca a muchos hogares a no llegar a fin de mes y limita a nivel macroecon&oacute;mico la demanda agregada. Estas familias deben destinar una parte cada vez mayor de sus ingresos a pagar la vivienda, en detrimento de otros bienes y servicios b&aacute;sicos de la econom&iacute;a real, que adem&aacute;s generar&iacute;an m&aacute;s actividad y empleo. 
    </p><p class="article-text">
        Para el capital, genera el incentivo perverso de que es m&aacute;s rentable especular y extraer renta de la vivienda que realizar inversiones productivas, que generan valor a&ntilde;adido y tejido productivo.
    </p><p class="article-text">
        El mercado de la vivienda es una de las patas centrales del capitalismo rentista, como lo llamar&iacute;a Marx, que, al drenar recursos de la econom&iacute;a, <a href="https://estudios.ccoo.es/2df9fb4a180824df4b476fdea19b92fa000001.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">limita la demanda agregada, el crecimiento econ&oacute;mico y el potencial de creaci&oacute;n de empleo</a>.
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Abaratar la vivienda impulsar&aacute; la actividad econ&oacute;mica</span></h2><p class="article-text">
        Reducir el coste de la vivienda mejora la accesibilidad a la vivienda, la capacidad financiera y adquisitiva de los hogares y liberar&aacute; un volumen de recursos que podr&iacute;an destinarse al consumo de bienes y servicios de la econom&iacute;a real.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Gabinete Econ&oacute;mico Confederal de CCOO hemos calculado el impacto potencial en la econom&iacute;a y el empleo de reducir un 30% el precio de la vivienda. Tomamos en cuenta los 3,3 millones de hogares que actualmente pagan un alquiler a precio de mercado y aquellos hogares que anualmente compran una vivienda, parte de ellos mediante cr&eacute;dito hipotecario (actualmente hay cerca de cinco millones de hogares hipotecados).
    </p><p class="article-text">
        Bajar el coste de la vivienda un 30% supondr&iacute;a un impulso en la demanda agregada de 25 mil millones de &euro; que llevar&iacute;a aparejada la creaci&oacute;n de 410.000 puestos de trabajo en los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os. Esto equivaldr&iacute;a al 20% del empleo neto creado en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. Si la estimaci&oacute;n es a 10 a&ntilde;os, la creaci&oacute;n potencial de empleo asciende a 780.000 puestos de trabajo. 
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Necesitamos pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de vivienda dr&aacute;sticas y estructurales</span></h2><p class="article-text">
        Ante un mercado inmobiliario que siempre va a tratar de maximizar la extracci&oacute;n de rentas, las administraciones p&uacute;blicas deben responder con pol&iacute;ticas dr&aacute;sticas y estructurales. 
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os se malgastaron miles de millones de euros p&uacute;blicos en vivienda: cuatro d&eacute;cadas fallidas de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que no han mejorado su accesibilidad, pero s&iacute; han sido exitosas para el negocio de la vivienda. Han supuesto mucho gasto, pero poca inversi&oacute;n y nos dejan una doble herencia negativa: Espa&ntilde;a carece de un instrumento para garantizar de forma efectiva el derecho a la vivienda y se desviaron amplios recursos que hubieran impulsado una mayor inversi&oacute;n productiva y desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Reducir el precio de la vivienda es posible mediante una bater&iacute;a de medidas. Estas incluyen a corto plazo movilizar las viviendas vac&iacute;as, aplicar controles de precios en zonas tensionadas, cerrar los vac&iacute;os regulatorios en el alquiler de habitaciones, de temporada y tur&iacute;stico; y como soluci&oacute;n estructural, constituir un gran parque p&uacute;blico de alquiler. Cuando la vivienda devora futuro y valor, no queda ni casa ni econom&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Arias Pérez, Luis Zarapuz, Álvaro Gaertner Aranda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/saturno-devorando-hijos-vivienda-come-futuro_129_12408220.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Jul 2025 04:00:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fb40fbd4-0fe1-485a-b026-fe3086854be9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="438722" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fb40fbd4-0fe1-485a-b026-fe3086854be9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="438722" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Saturno devorando a sus hijos, o cómo la vivienda se come nuestro futuro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fb40fbd4-0fe1-485a-b026-fe3086854be9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Salarios,Alquiler,Especulación inmobiliaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reducción de la jornada laboral: ganar tiempo para una vida buena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/reduccion-jornada-laboral-ganar-tiempo-vida-buena_129_11536547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2859be4b-5d81-49ac-b9c3-447d48e1c2ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reducción de la jornada laboral: ganar tiempo para una vida buena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quienes más se quejan del aumento de sus costes laborales por rebajar la jornada no tienen en cuenta el retorno positivo a través de un aumento de la demanda que tendrá para su actividad</p><p class="subtitle">Por qué reducir la jornada laboral es bueno para la economía
</p></div><p class="article-text">
        Hay sectores que dicen que no toca reducir la jornada legal m&aacute;xima a 37,5 horas semanales sin reducci&oacute;n salarial y profetizan la en&eacute;sima versi&oacute;n del apocalipsis laboral, como antes dec&iacute;an que no se pod&iacute;a subir el SMI o poner coto a la temporalidad, o muchos a&ntilde;os antes dijeron que no se pod&iacute;a prohibir la esclavitud, el trabajo infantil o fijar la jornada laboral en 8 horas diarias o en 40 horas semanales. Siempre hay <em>atrasistas</em> que dicen que no se puede. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la historia de los avances sociales nos ense&ntilde;a que se puede y se debe avanzar en derechos. Una parte del tejido productivo y empresarial ya est&aacute; aplicando medidas de reducci&oacute;n de jornada. Ahora hay que generalizar la reducci&oacute;n de jornada, apoyando a las empresas con mayores dificultades objetivas en este avance. Se pueden adaptar los ritmos, pero el sentido del avance no es negociable: un mejor reparto de la renta generada mediante m&aacute;s tiempo libre y calidad de vida para la poblaci&oacute;n. Se trata de avanzar hacia una sociedad que garantice una vida buena, que merezca ser vivida y que permita llegar a final de mes sin miedos. Ya toca.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los salarios deben recuperar el peso perdido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas</strong></h3><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es ahora un pa&iacute;s mucho m&aacute;s rico y desarrollado que en 1983, cuando entr&oacute; en vigor la reducci&oacute;n de la jornada laboral a 40 horas semanales. Sin embargo, el reparto de esa mayor riqueza se ha desequilibrado con el paso de los a&ntilde;os. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="Los salarios suben menos que la productividad" aria-label="Interactive line chart" id="datawrapper-chart-Japb9" src="https://datawrapper.dwcdn.net/Japb9/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="440" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<e.length;r++)if(e[r].contentWindow===a.source){var i=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";e[r].style.height=i}}}))}();
</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el aumento real del PIB y de la productividad del trabajo han sido muy superiores al de los salarios, abriendo una brecha provocada por el desigual reparto de la renta a favor del capital y en detrimento del trabajo. Desde 2018 se aprecia una recuperaci&oacute;n de los salarios reales que ha permitido que la brecha entre productividad y salarios haya dejado de aumentar, pero hacen falta esfuerzos adicionales para equilibrar el reparto de la renta. 
    </p><p class="article-text">
        Reducir la jornada legal m&aacute;xima contribuye a reequilibrar el reparto de la renta en beneficio de la poblaci&oacute;n trabajadora y avanzar en el objetivo de garantizar una vida buena al conjunto de la poblaci&oacute;n, con m&aacute;s tiempo disponible para las personas que permita tambi&eacute;n avanzar en un reparto m&aacute;s equilibrado de las tareas de cuidado y del hogar.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Por qu&eacute; ahora?</strong></h3><p class="article-text">
        La econom&iacute;a espa&ntilde;ola est&aacute; registrando en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os mejoras productivas y econ&oacute;micas que posibilitan avanzar ahora en la reducci&oacute;n de jornada laboral y reforzar as&iacute; el sentido de las transformaciones en curso:<strong> </strong>la mejora generalizada del nivel de formaci&oacute;n y estudios de la poblaci&oacute;n; el crecimiento generalizado del empleo especialmente en las ocupaciones t&eacute;cnicas y m&aacute;s cualificadas y en ramas con un mayor valor a&ntilde;adido; el fuerte aumento de la inversi&oacute;n productiva en activos intangibles; el auge de las exportaciones en servicios no tur&iacute;sticos; el aumento del tama&ntilde;o medio de las empresas (cada vez hay m&aacute;s medianas y grandes empresas en Espa&ntilde;a); y por primera vez en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la mejora de la productividad del trabajo se obtiene de forma virtuosa al aumentar el empleo de mayor calidad en actividades de mayor valor a&ntilde;adido. El aumento generalizado de los m&aacute;rgenes empresariales en los &uacute;ltimos tiempos abre m&aacute;rgenes para que el tejido productivo pueda abordar la reducci&oacute;n de jornada.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una pieza m&aacute;s en la transformaci&oacute;n del modelo productivo y laboral</strong></h3><p class="article-text">
        La reducci&oacute;n de la jornada laboral no afecta negativamente a las empresas m&aacute;s productivas que ya ofrecen mejores condiciones laborales (seg&uacute;n la EPA en 2023 ya hab&iacute;a 1,3 millones de personas asalariadas en el sector privado con una jornada pactada de 37,5 horas o menos a la semana). La reducci&oacute;n s&iacute; supondr&aacute; un reto de mejora para las empresas que no sean tan productivas ni ofrezcan esa menor jornada, para lo que deber&aacute;n reorganizarse e invertir para adaptarse. 
    </p><p class="article-text">
        Al igual que la subida del SMI o la limitaci&oacute;n de los contratos temporales, la reducci&oacute;n de la jornada persigue elevar los m&iacute;nimos de condiciones laborales sobre los que opera nuestro tejido productivo y mandar se&ntilde;ales claras sobre las bases sobre las que las empresas deben construir su competitividad: la mejora del valor a&ntilde;adido. Este marco m&aacute;s garantista favorece el funcionamiento de las buenas pr&aacute;cticas empresariales m&aacute;s productivas y supone un claro incentivo de mejora para las empresas cuyo modelo competitivo sea la precariedad.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, algunos de los sectores que m&aacute;s protestan por la rebaja de la jornada legal ser&aacute;n los m&aacute;s beneficiados en su actividad por el mayor tiempo libre disponible, donde una parte relevante se destinar&aacute; a actividades en los sectores de hosteler&iacute;a, ocio, cultura, cuidado f&iacute;sico y personal, &hellip; Quienes m&aacute;s se quejan del aumento de sus costes laborales por rebajar la jornada no tienen en cuenta el retorno positivo a trav&eacute;s de un aumento de la demanda que tendr&aacute; para su actividad. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de la EPA, 13 millones de personas se ver&aacute;n beneficiadas por la reducci&oacute;n de la jornada laboral: 2 millones a tiempo parcial ver&aacute;n aumentado su salario mensual y 11 millones a tiempo completo ver&aacute;n reducida su jornada, liberando una bolsa de 29 millones de horas de la semana (equivalente a unos 780 mil empleos a jornada completa) para otros usos y actividades. Como ya han constatado algunos estudios (C&aacute;rdenas y Villanueva, 2021) una reducci&oacute;n generalizada de la jornada laboral legal se traducir&aacute; en una creaci&oacute;n adicional de empleo, que a su vez impulsar&aacute; la demanda agregada y el PIB y en una mejora de la brecha laboral de g&eacute;nero. 
    </p><p class="article-text">
        Para garantizar la efectividad de esta medida es determinante reforzar el control horario en el centro de trabajo para poner coto a las extensas jornadas laborales y otros abusos laborales. La reducci&oacute;n de la jornada no es excluyente de seguir impulsando pol&iacute;ticas de revalorizaci&oacute;n salarial, buscando no solo acabar con la pobreza laboral, sino fomentar la transformaci&oacute;n productiva de nuestra econom&iacute;a basada en mayor valor a&ntilde;adido y mejores salarios.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Reducir la jornada laboral para reducir la brecha de g&eacute;nero</strong></h3><p class="article-text">
        La reducci&oacute;n de la jornada laboral es una herramienta para reequilibrar socialmente los tiempos de trabajo entre hombres y mujeres. Las mujeres est&aacute;n infrarrepresentadas en el trabajo remunerado y sobrerrepresentadas en el trabajo no remunerado (tareas del hogar y de cuidados) asumiendo dobles jornadas.
    </p><p class="article-text">
        En el trabajo remunerado, los hombres trabajan asalariadamente m&aacute;s horas a la semana que las mujeres (38,3 horas frente a 33,8). Detr&aacute;s de esta brecha se esconde la feminizaci&oacute;n del subempleo (un 40% superior en las mujeres) y del empleo a tiempo parcial (el 73% son mujeres, y la mitad de ellas involuntariamente por la imposibilidad de encontrar un empleo a jornada completa). Esto pone de relieve la discriminaci&oacute;n del mercado laboral que impone a las mujeres los trabajos parciales y la&nbsp;persistente divisi&oacute;n del trabajo que relega a las mujeres a las ocupaciones y sectores m&aacute;s precarizados. Esto no solo se traduce en salarios m&aacute;s bajos, sino tambi&eacute;n en prestaciones sociales y pensiones mucho m&aacute;s bajas, cronificando la brecha laboral a todas las fases vitales de las mujeres. Reducir la jornada legal permitir&iacute;a aumentar el salario mensual a tiempo parcial y, posiblemente, tambi&eacute;n sus horas trabajadas, al beneficiarse de las horas de trabajo que puedan generarse a ra&iacute;z de la medida.
    </p><p class="article-text">
        El segundo motivo de trabajar a jornada parcial para las mujeres (1 de cada 4) es tener que realizar labores de cuidados y otras obligaciones familiares, lo que evidencia el desigual reparto del trabajo no remunerado: 500.000 mujeres aducen este motivo frente a 75.000 hombres. Algo que no sorprende si atendemos a los datos de las Encuestas Nacional y Europea de Condiciones de Trabajo que evidencian que las mujeres dedican el doble de tiempo que los hombres a estas tareas.&nbsp;Reducir la jornada laboral no es una garant&iacute;a, pero s&iacute; dota de la base material necesaria para impulsar una mayor corresponsabilidad en las tareas de cuidados y del hogar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Arias Pérez, Luis Zarapuz Puertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/reduccion-jornada-laboral-ganar-tiempo-vida-buena_129_11536547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jul 2024 19:05:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2859be4b-5d81-49ac-b9c3-447d48e1c2ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1254358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2859be4b-5d81-49ac-b9c3-447d48e1c2ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1254358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Reducción de la jornada laboral: ganar tiempo para una vida buena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2859be4b-5d81-49ac-b9c3-447d48e1c2ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[CCOO - Comisiones Obreras,Jornada Laboral,Mercado laboral]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
