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    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis Zarapuz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis-zarapuz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis Zarapuz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Saturno devorando a sus hijos, o cómo la vivienda se come nuestro futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/saturno-devorando-hijos-vivienda-come-futuro_129_12408220.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb40fbd4-0fe1-485a-b026-fe3086854be9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Saturno devorando a sus hijos, o cómo la vivienda se come nuestro futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vivienda se ha convertido en el principal problema social y económico de España. Por la inaccesibilidad a un bien básico y la segregación y exclusión que genera; y por la extracción de rentas que lastra la actividad económica y el empleo</p><p class="subtitle">Las ayudas para vivienda solo llegan al 2,2% de la población</p></div><p class="article-text">
        La econom&iacute;a espa&ntilde;ola crece. Se han creado m&aacute;s de dos millones de puestos de trabajo desde 2018, y los salarios est&aacute;n aumentando. Sin embargo, amplias capas sociales no llegan a fin de mes, los bienes b&aacute;sicos son cada vez m&aacute;s caros y acceder a la vivienda se ha convertido en una quimera.  
    </p><p class="article-text">
        Los precios de compra y del alquiler <a href="https://estudios.ccoo.es/2df9fb4a180824df4b476fdea19b92fa000001.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se han disparado</a> en muchas ciudades o directamente no hay oferta suficiente para cubrir la demanda. Y si bien no hemos llegado todav&iacute;a a los exorbitados niveles de esfuerzo soportados en los a&ntilde;os &aacute;lgidos de la burbuja inmobiliaria, vamos camino de ello si no se toman medidas dr&aacute;sticas. 
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">C&oacute;mo hemos llegado aqu&iacute;: el &ldquo;nuevo&rdquo; modelo de vivienda de siempre</span></h2><p class="article-text">
        Varios factores explican la imposibilidad de acceder a la vivienda para amplias capas de la sociedad, que podr&iacute;amos resumir en que en Espa&ntilde;a hay dos formas de acceso a la vivienda: el mercado o el mercado. 
    </p><p class="article-text">
        El mercado, en el contexto actual de limitaci&oacute;n de acceso al cr&eacute;dito, se ha concentrado en hacer menos viviendas, pero mucho m&aacute;s caras &mdash;&ldquo;exclusivas&rdquo;&mdash;. Adem&aacute;s, el endurecimiento de los est&aacute;ndares financieros, si bien limita la creaci&oacute;n de otra burbuja inmobiliaria, tambi&eacute;n excluye del acceso a la vivienda a amplios sectores sociales al no cumplir los requisitos hipotecarios o carecen del 30% de entrada. El capital, ante esta realidad, ha desplazado una parte importante de la extracci&oacute;n de rentas de la compraventa al alquiler privado. La vivienda es un negocio, nunca ha dejado de serlo.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo se han suprimido durante estos a&ntilde;os los pocos e imperfectos contrapesos p&uacute;blicos que hab&iacute;a para tratar de paliar los efectos de la especulaci&oacute;n con la vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s relevante es la desaparici&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de vivienda en el marco de los recortes. Desapareci&oacute; la oferta de vivienda protegida (VPO) que durante d&eacute;cadas fue clave para que amplias capas sociales accedieran a la vivienda: 2,7 millones de viviendas protegidas construidas entre 1980 y 2023 con garant&iacute;a p&uacute;blica. La mayor&iacute;a han sido descalificadas y, por tanto, privatizadas. Si sumamos los 200.000 millones de euros malgastados en desgravaciones fiscales a la vivienda que podr&iacute;an haberse utilizado para construir 2 millones de viviendas, podemos concluir que hemos perdido la oportunidad de consolidar un parque p&uacute;blico de cinco millones de viviendas en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ello provoca que el alquiler privado, a pesar de su coste desorbitado, sea la &uacute;nica alternativa habitacional para gran parte de la poblaci&oacute;n sin vivienda en propiedad. La aparici&oacute;n de nuevos actores como los fondos buitres, la profesionalizaci&oacute;n de la gesti&oacute;n arrendataria y el creciente uso tur&iacute;stico o temporal de la vivienda agudizan este modelo. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Es un nuevo modelo con la misma l&oacute;gica de siempre: la vivienda como bien de mercado antes que como derecho b&aacute;sico social.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">El ladrillo es (y siempre fue) la inversi&oacute;n m&aacute;s rentable</span></h2><p class="article-text">
        Desde que el franquismo apostara por crear una sociedad de propietarios, la vivienda siempre ha sido en nuestro pa&iacute;s la forma predilecta de ahorro para las familias y se ha considerado una forma de inversi&oacute;n segura y rentable a largo plazo. 
    </p><p class="article-text">
        Los datos confirman que invertir en vivienda en Espa&ntilde;a es muy rentable y sigue siendo m&aacute;s rentable que cualquier inversi&oacute;n alternativa. Y esto se explica porque las pol&iacute;ticas aplicadas durante d&eacute;cadas han apuntalado que esto sea as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        A cierre de 2024, la rentabilidad bruta anual de la vivienda (alquiler m&aacute;s variaci&oacute;n de precio de la vivienda) se situ&oacute; en un 12,9%. Una rentabilidad que supera con creces alternativas de bajo riesgo para las familias, como dep&oacute;sitos a plazo (2,2% anual) o inversi&oacute;n en bonos y obligaciones del Estado a 10 a&ntilde;os (3,2% anual). Para inversiones con un perfil de riesgo mayor, la rentabilidad tampoco supera lo que ofrece la vivienda: los fondos de inversi&oacute;n mobiliarios ofrecen una rentabilidad media de 9,2% anual. 
    </p><p class="article-text">
        Para las empresas el ladrillo tambi&eacute;n es m&aacute;s rentable que la inversi&oacute;n productiva. A cierre de 2024, la rentabilidad del capital invertido de las empresas espa&ntilde;olas fue del 7,3% seg&uacute;n datos de la Central de Balances del Banco de Espa&ntilde;a. Es decir, la rentabilidad bruta de la vivienda es pr&aacute;cticamente el doble que la rentabilidad de la inversi&oacute;n productiva empresarial. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, a pesar del derrumbe de la burbuja, si comparamos una inversi&oacute;n realizada en el a&ntilde;o 2000, la rentabilidad de la vivienda es un 52% superior a la lograda por la inversi&oacute;n productiva empresarial. El capitalismo rentista se come al capitalismo productivo. 
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">El capitalismo rentista como lastre productivo y econ&oacute;mico </span></h2><p class="article-text">
        Por ello, los efectos de nuestro modelo de vivienda no solo tienen un fuerte impacto social sino tambi&eacute;n importantes consecuencias econ&oacute;micas negativas. 
    </p><p class="article-text">
        Para las familias supone una fuerte extracci&oacute;n de renta, que echa por tierra las subidas salariales, aboca a muchos hogares a no llegar a fin de mes y limita a nivel macroecon&oacute;mico la demanda agregada. Estas familias deben destinar una parte cada vez mayor de sus ingresos a pagar la vivienda, en detrimento de otros bienes y servicios b&aacute;sicos de la econom&iacute;a real, que adem&aacute;s generar&iacute;an m&aacute;s actividad y empleo. 
    </p><p class="article-text">
        Para el capital, genera el incentivo perverso de que es m&aacute;s rentable especular y extraer renta de la vivienda que realizar inversiones productivas, que generan valor a&ntilde;adido y tejido productivo.
    </p><p class="article-text">
        El mercado de la vivienda es una de las patas centrales del capitalismo rentista, como lo llamar&iacute;a Marx, que, al drenar recursos de la econom&iacute;a, <a href="https://estudios.ccoo.es/2df9fb4a180824df4b476fdea19b92fa000001.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">limita la demanda agregada, el crecimiento econ&oacute;mico y el potencial de creaci&oacute;n de empleo</a>.
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Abaratar la vivienda impulsar&aacute; la actividad econ&oacute;mica</span></h2><p class="article-text">
        Reducir el coste de la vivienda mejora la accesibilidad a la vivienda, la capacidad financiera y adquisitiva de los hogares y liberar&aacute; un volumen de recursos que podr&iacute;an destinarse al consumo de bienes y servicios de la econom&iacute;a real.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Gabinete Econ&oacute;mico Confederal de CCOO hemos calculado el impacto potencial en la econom&iacute;a y el empleo de reducir un 30% el precio de la vivienda. Tomamos en cuenta los 3,3 millones de hogares que actualmente pagan un alquiler a precio de mercado y aquellos hogares que anualmente compran una vivienda, parte de ellos mediante cr&eacute;dito hipotecario (actualmente hay cerca de cinco millones de hogares hipotecados).
    </p><p class="article-text">
        Bajar el coste de la vivienda un 30% supondr&iacute;a un impulso en la demanda agregada de 25 mil millones de &euro; que llevar&iacute;a aparejada la creaci&oacute;n de 410.000 puestos de trabajo en los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os. Esto equivaldr&iacute;a al 20% del empleo neto creado en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. Si la estimaci&oacute;n es a 10 a&ntilde;os, la creaci&oacute;n potencial de empleo asciende a 780.000 puestos de trabajo. 
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Necesitamos pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de vivienda dr&aacute;sticas y estructurales</span></h2><p class="article-text">
        Ante un mercado inmobiliario que siempre va a tratar de maximizar la extracci&oacute;n de rentas, las administraciones p&uacute;blicas deben responder con pol&iacute;ticas dr&aacute;sticas y estructurales. 
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os se malgastaron miles de millones de euros p&uacute;blicos en vivienda: cuatro d&eacute;cadas fallidas de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que no han mejorado su accesibilidad, pero s&iacute; han sido exitosas para el negocio de la vivienda. Han supuesto mucho gasto, pero poca inversi&oacute;n y nos dejan una doble herencia negativa: Espa&ntilde;a carece de un instrumento para garantizar de forma efectiva el derecho a la vivienda y se desviaron amplios recursos que hubieran impulsado una mayor inversi&oacute;n productiva y desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Reducir el precio de la vivienda es posible mediante una bater&iacute;a de medidas. Estas incluyen a corto plazo movilizar las viviendas vac&iacute;as, aplicar controles de precios en zonas tensionadas, cerrar los vac&iacute;os regulatorios en el alquiler de habitaciones, de temporada y tur&iacute;stico; y como soluci&oacute;n estructural, constituir un gran parque p&uacute;blico de alquiler. Cuando la vivienda devora futuro y valor, no queda ni casa ni econom&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Arias Pérez, Luis Zarapuz, Álvaro Gaertner Aranda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/saturno-devorando-hijos-vivienda-come-futuro_129_12408220.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Jul 2025 04:00:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Salarios,Alquiler,Especulación inmobiliaria]]></media:keywords>
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