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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sabrina Rivero Canalejo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sabrina-mateos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sabrina Rivero Canalejo]]></description>
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      <title><![CDATA[Mujeres XX, hombres XY (A propósito del caso de Imane Khelif)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mujeres-xx-hombres-xy-proposito-caso-imane-khelif_129_11581491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3147c1a-34b0-4500-9593-8876c8e6dc59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres XX, hombres XY (A propósito del caso de Imane Khelif)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si bien es posible establecer una clara correlación entre el sexo cromosómico y el sexo fenotípico de un individuo, esto no siempre es así. Porque la determinación biológica del sexo es un proceso complejo</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a hace unos d&iacute;as la admirada Paloma del R&iacute;o, a prop&oacute;sito del caso de la boxeadora argelina Imane Khelif, que &ldquo;si tus cromosomas son XX, eres mujer&rdquo; mientras que &ldquo;si tus cromosomas son XY, eres hombre&rdquo;. Y lo cierto es que, si bien es posible establecer una clara correlaci&oacute;n entre el sexo cromos&oacute;mico y el sexo fenot&iacute;pico de un individuo, esto no siempre es as&iacute;. Porque la determinaci&oacute;n biol&oacute;gica del sexo es un proceso complejo. Un proceso que puede entenderse en varias fases. 
    </p><p class="article-text">
        La primera de ellas, el establecimiento del sexo cromos&oacute;mico, tiene lugar en el mismo momento de la fecundaci&oacute;n, cuando tras la fusi&oacute;n de los dos gametos que da origen a la c&eacute;lula &uacute;nica que todos somos al inicio de nuestra vida, los 23 cromosomas de origen materno se suman a los 23 de origen paterno. Ser&aacute; la presencia entre estos 46 cromosomas de dos cromosomas X, o de un cromosoma X y uno Y -uno heredado de cada progenitor- lo que determinar&aacute; el sexo cromos&oacute;mico y con ello el futuro desarrollo gonadal del embri&oacute;n, que constituir&iacute;a la siguiente fase. Y ello es as&iacute; porque en el cromosoma Y existe una regi&oacute;n, que denominamos factor determinante del test&iacute;culo, que &ldquo;guiar&aacute;&rdquo; el desarrollo de la g&oacute;nada ambivalente del feto que lo posee en una g&oacute;nada masculina. En su ausencia, la g&oacute;nada indiferenciada se desarrollar&aacute; en cambio como una g&oacute;nada femenina. Ahora sabemos que es en realidad un gen concreto localizado en esta regi&oacute;n, el gen <em>SRY</em>, el que act&uacute;a como interruptor maestro. De manera que es la presencia (o ausencia) del producto codificado por este gen lo que iniciar&aacute; una compleja y a&uacute;n muy desconocida cascada de eventos que desencadenar&aacute; las restantes fases: el desarrollo del sexo gonadal primero, seguido del sexo genital despu&eacute;s y del desarrollo fenot&iacute;pico caracter&iacute;stico de cada sexo m&aacute;s tarde. Y es por ello por lo que se dice que un individuo que porta como cromosomas sexuales un par XY es de sexo masculino, mientras que quien porta dos cromosomas X es de sexo femenino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que no siempre es posible, como dec&iacute;amos, establecer esta correlaci&oacute;n. Hay individuos que aun portando un cromosoma Y pueden presentar g&oacute;nadas, genitales y un fenotipo femenino, del mismo modo que hay hombres XX. En muchos de estos casos la explicaci&oacute;n la encontramos en el propio gen <em>SRY. </em>Teniendo en cuenta su papel, no es dif&iacute;cil entender que la p&eacute;rdida o alteraci&oacute;n de este gen derivar&aacute; en un desarrollo sexual femenino en un individuo XY, al igual que su presencia en un cromosoma X disparar&aacute; el desarrollo hacia una g&oacute;nada masculina en un feto XX. Pero el gen <em>SRY</em>, o mejor dicho su producto, no es ni mucho menos el &uacute;nico factor determinante. El desarrollo sexual es el resultado como se&ntilde;al&aacute;bamos de un complejo proceso en el participan multitud de factores. As&iacute;, un desequilibrio en la expresi&oacute;n de cualquiera de los muchos genes implicados, ya sea por variaciones heredadas o inducidas por factores ambientales durante el desarrollo embrionario, puede generar una discordancia entre el sexo cromos&oacute;mico y el sexo fenot&iacute;pico de un individuo.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo bien conocido es el causado por la ausencia de receptores de andr&oacute;genos, lo que se conoce como insensibilidad androg&eacute;nica. Se trata de una condici&oacute;n gen&eacute;tica en la que las c&eacute;lulas son incapaces, por carecer de receptores de andr&oacute;genos, de reconocer estas hormonas t&iacute;picas masculinas. Lo que lleva a que un individuo XY desarrolle un fenotipo femenino. Otro ejemplo ser&iacute;a la hiperplasia suprarrenal cong&eacute;nita, causada en la mayor&iacute;a de los casos por variaciones en un gen que conducen a<em> </em>la deficiencia de una enzima implicada en la s&iacute;ntesis de diversas hormonas. Deficiencia que da lugar, entre otras cosas, a una producci&oacute;n excesiva de andr&oacute;genos. 
    </p><p class="article-text">
        Normalmente, las ni&ntilde;as con hiperplasia suprarrenal cong&eacute;nita tienen genitales ambiguos en el nacimiento debido a la exposici&oacute;n a concentraciones elevadas de andr&oacute;genos en el &uacute;tero, siendo la causa m&aacute;s frecuente de genitales ambiguos en las ni&ntilde;as&nbsp;XX. Los ni&ntilde;os en cambio tienen genitales normales en el nacimiento, por lo que su detecci&oacute;n depende de otros signos como la habitual p&eacute;rdida de sal asociada a la deficiencia de aldosterona, p&eacute;rdida que puede comprometer la vida del reci&eacute;n nacido, de ah&iacute; la importancia de su diagn&oacute;stico. Es precisamente la virilizaci&oacute;n genital de las ni&ntilde;as nacidas con esta condici&oacute;n lo que permite un diagn&oacute;stico y una intervenci&oacute;n tempranos en ellas.
    </p><p class="article-text">
        Estos ejemplos ilustran algunas de las alteraciones que pueden conducir a diferencias en el desarrollo sexual o a un desarrollo sexual diferente, que es el t&eacute;rmino que a partir del consenso alcanzado en Chicago en 2006 debe utilizarse. Condiciones cong&eacute;nitas (presentes ya en el nacimiento), consideradas raras por su baja prevalencia en la poblaci&oacute;n, de etiolog&iacute;a gen&eacute;tica en la mayor&iacute;a de los casos, y en las que estas diferencias en el desarrollo sexual pueden ir acompa&ntilde;adas de otros rasgos y signos cl&iacute;nicos, de ah&iacute; la importancia de su diagn&oacute;stico y correcto manejo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as diversas teor&iacute;as y especulaciones se han o&iacute;do y le&iacute;do sobre la boxeadora argelina Imane Khelif. Pero si algo podemos saber de ella, m&aacute;s all&aacute; de su dotaci&oacute;n cromos&oacute;mica, es que es un ser complejo, &uacute;nico, mezcla, como dec&iacute;a recientemente un escritor, de sus azares biogr&aacute;ficos y servidumbres gen&eacute;ticas. Como todos nosotros.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sabrina Rivero Canalejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mujeres-xx-hombres-xy-proposito-caso-imane-khelif_129_11581491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Aug 2024 20:15:14 +0000]]></pubDate>
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