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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ernest Cañada]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ernest-saldana/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ernest Cañada]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Enfrentar la turistificación, defender las vacaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/enfrentar-turistificacion-defender-vacaciones_129_11641548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51f9a180-90a7-4d6a-9c7c-a594a9f51c2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enfrentar la turistificación, defender las vacaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La izquierda política no tiene una propuesta política de qué turismo queremos para la mayoría social. Y en la izquierda social este debate no ha penetrado, con lo cual las protestas contra la turistificación corren el riesgo de perder aceptación y protagonismo entre las clases trabajadoras</p></div><p class="article-text">
        A la izquierda el turismo le ha pillado con el pie cambiado. Enfrentamos una doble crisis de enormes consecuencias y la izquierda carece de una propuesta clara de c&oacute;mo abordarla. La creciente turistificaci&oacute;n de ciudades y territorios, acelerada tras la crisis financiera global de 2008 como v&iacute;a para garantizar la reproducci&oacute;n del capital, y reactivada despu&eacute;s de la pandemia de la COVID-19, ha dado lugar a un creciente malestar social.
    </p><p class="article-text">
        En el turismo se focalizan m&uacute;ltiples problemas socioecon&oacute;micos: alza del coste de la vida, y en particular del precio de la vivienda; masificaci&oacute;n de espacios p&uacute;blicos; aglomeraciones en el transporte p&uacute;blico o p&eacute;rdida de tejido comercial de proximidad. Y todo esto a cambio de empleo, pero extremadamente precario, <a href="https://ctxt.es/es/20221201/Politica/41517/Nuria-Alabao-Ernest-Canada-kellys-trabajadoras-limpieza.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">con trabajadoras que tienen que medicarse a diario para poder soportar las cargas laborales</span></a>. En consecuencia, se ha extendido la percepci&oacute;n de desplazamiento, de expulsi&oacute;n, de los lugares origen o de donde se decidi&oacute; construir una vida. En el turismo se concentra la preocupaci&oacute;n por la p&eacute;rdida del derecho a la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este malestar social ha derivado en un <a href="https://www.albasud.org/noticia/1714/contra-la-turistificacion-nuevo-ciclo-de-movilizacion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo ciclo de protestas</a> que inici&oacute; el pasado mes de abril en Canarias y se ha extendido ya por m&aacute;s de una decena de ciudades espa&ntilde;olas. Las movilizaciones han sido protagonizadas por un amplio abanico de organizaciones sociales &ndash;ecologistas, sindicatos de vivienda, vecinales, colectivos por el decrecimiento tur&iacute;stico&hellip;&ndash;, con pesos diversos seg&uacute;n los casos. En ellas no ha estado la izquierda pol&iacute;tica con mayor poder institucional, comprometida con un modelo desarrollista. O bien, desde otros espacios pol&iacute;ticos, aunque ha simpatizado con las manifestaciones, ha participado acomplejada, porque es f&aacute;cil se&ntilde;alar los l&iacute;mites de lo que hizo cuando ten&iacute;a presencia institucional o, seg&uacute;n los casos, poner en evidencia la timidez con la que enfrent&oacute; el problema.
    </p><p class="article-text">
        Pero, al mismo tiempo, la otra cara de la crisis tur&iacute;stica es que un tercio de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola no puede hacer vacaciones &ndash;como m&iacute;nimo una semana fuera de su casa&ndash; y que en comunidades como Andaluc&iacute;a puede alcanzar hasta la mitad. Las cifras son parecidas a las de la media europea. Esto quiere decir que un n&uacute;mero creciente de personas tienen dificultades econ&oacute;micas para poder hacer vacaciones. Y la izquierda tampoco est&aacute; ah&iacute;. No tenemos demandas y propuestas claras para desarrollar programas p&uacute;blicos de turismo social o de generaci&oacute;n de infraestructuras sociales, como parques o transporte p&uacute;blico, al servicio del ocio y el turismo de los sectores populares. Disponemos de distintas iniciativas p&uacute;blicas sin coordinaci&oacute;n, aisladas en distintas dependencias administrativas, sin coherencia.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que las pol&iacute;ticas tur&iacute;sticas no han sido pensadas para satisfacer las necesidades de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Cuanto mucho se ha impulsado medidas de retorno social de la presencia tur&iacute;stica en una determinada &aacute;rea, pero no somos sujetos beneficiarios de las pol&iacute;ticas tur&iacute;sticas, que han sido concebidas para beneficiar a grandes capitales. Programas como el Imserso, cuyos recursos salen del Ministerio de Sanidad, solamente generan debate por su dotaci&oacute;n presupuestaria o por qui&eacute;n gana el concurso, pero nada sobre la calidad de la atenci&oacute;n de nuestros mayores, porque eso no es lo que importa. El programa fue concebido para beneficiar al sector privado ampliando el per&iacute;odo que los hoteles pod&iacute;an estar abiertos.&nbsp;Desde hace veinte a&ntilde;os tenemos abandonado el gran complejo de turismo social que fue Perlora, en Asturias, y pareciera que solo se esperase un inversionista para que lo compre y destine los terrenos a la construcci&oacute;n de complejos residenciales de lujo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La izquierda pol&iacute;tica no tiene una propuesta pol&iacute;tica de qu&eacute; turismo queremos para la mayor&iacute;a social. Y en la izquierda social este debate no ha penetrado, con lo cual las protestas sociales contra la turistificaci&oacute;n corren el riesgo de perder aceptaci&oacute;n y protagonismo entre las clases trabajadoras, porque la complicidad con los sindicatos es muy limitada y porque no hay una interpelaci&oacute;n de qu&eacute; turismo queremos ganar para el grueso de la poblaci&oacute;n. Si a esto le a&ntilde;adimos cierta dosis de pretendido virtuosismo moral cuando se debate sobre turismo, corremos el riesgo de no tener capacidad de conectar con amplios sectores de las clases populares. El deseo de vacaciones y todo lo potencialmente positivo que pueden comportar parece no entrar en el debate pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Intervenir en la doble crisis</strong></h2><p class="article-text">
        Es urgente construir un programa de intervenci&oacute;n pol&iacute;tica desde la izquierda en relaci&oacute;n con el turismo, capaz de enfrentar esta doble crisis. Y habr&aacute; que hacerlo tanto desde las instituciones, o aspirando a intervenir desde ellas, pero tambi&eacute;n desde la calle. En primer lugar, hay que hacer frente a la turistificaci&oacute;n. Las protestas y movilizaciones deben continuar y ampliarse, fortaleciendo alianzas para ampliar su base social. En ellas hay que exigir un plan de choque inmediato para no seguir creciendo tur&iacute;sticamente: cerrar proyectos de ampliaci&oacute;n de infraestructuras, como aeropuertos o puertos; poner fin a la promoci&oacute;n internacional; suspender nuevos macroeventos; cerrar o reconvertir organismos p&uacute;blico-privados dedicados a la promoci&oacute;n tur&iacute;stica. Y, a partir de aqu&iacute;, habr&aacute; que plantear un programa de intervenci&oacute;n que ponga l&iacute;mites a las din&aacute;micas del capital tur&iacute;stico, desde diversos &aacute;mbitos de intervenci&oacute;n: urban&iacute;stico, fiscal, medioambiental y laboral, entre otros. Todas estas v&iacute;as de regulaci&oacute;n deben servir para evitar seguir profundizando en un modelo de especializaci&oacute;n tur&iacute;stico que comporta cada vez m&aacute;s empobrecimiento y vulnerabilidad. Y, a su vez, hay que poner en marcha un programa de diversificaci&oacute;n econ&oacute;mica con capacidad de generaci&oacute;n de empleo masivo. Sin duda, aplicar un programa de este car&aacute;cter no puede sostenerse sin presi&oacute;n social, con organizaciones sociales movilizadas desde dentro de las empresas, con sindicatos con vocaci&oacute;n sociopol&iacute;tica, y desde fuera, con luchas ecologistas, por el derecho a la vivienda, vecinales. Sin presi&oacute;n social, la izquierda pol&iacute;tica no tiene contrapesos que le permitan avanzar, y aunque esto conlleve contradicciones y tensiones, es el camino necesario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos, hacer frente a las din&aacute;micas de la turistificaci&oacute;n supone tambi&eacute;n confrontar un cambio de estrategia en curso por parte de los grandes capitales tur&iacute;sticos y desde las administraciones p&uacute;blicas: la tendencia hacia la elitizaci&oacute;n tur&iacute;stica. Ante los riesgos derivados de un escenario de emergencias cr&oacute;nicas &ndash;cambio clim&aacute;tico, crisis energ&eacute;tica, interrupciones en la cadena de suministros, escasez de minerales extra&ntilde;os, tensiones geopol&iacute;ticas&ndash; que agudizan la incertidumbre del desarrollo tur&iacute;stico, los capitales buscan refugio en el mercado de alto poder adquisitivo. Tambi&eacute;n es una forma de sortear la creciente tensi&oacute;n social identificada con la masificaci&oacute;n. Esta estrategia, sin embargo, ahonda en el problema en el que nos encontramos, porque requiere de un incremento del gasto de recursos p&uacute;blicos para hacer frente a la competencia entre ciudades por un segmento m&aacute;s reducido que el de las clases medias y trabajadoras. Adem&aacute;s, que gasten mucho no significa que los beneficios se redistribuyan equitativamente, ni que su consumo no sea ambientalmente mucho m&aacute;s da&ntilde;ino, a causa de la hipermovilidad y contaminaci&oacute;n derivada del uso de megayates, jets privados, vuelos en primera clase o del consumo desproporcionado de agua. Pero, adem&aacute;s, nos aleja de la capacidad de asumir el gasto de una transici&oacute;n socioecol&oacute;gica justa que reduzca el peso del turismo y trate de diversificar nuestra econom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La otra dimensi&oacute;n de la crisis tur&iacute;stica tiene que ver con la capacidad de poner en marcha pol&iacute;ticas e infraestructuras para facilitar que la mayor&iacute;a pueda hacer vacaciones. Desde la izquierda defendemos el tiempo libre, como tiempo liberado del trabajo, pero no solo como v&iacute;a de recuperaci&oacute;n de un empleo agotador y alienante, sino como momento para desarrollar capacidades y para vivir, tiempo para el deseo. Y esto podemos organizarlo sin salir de nuestra casa, en nuestro entorno cercano o desplaz&aacute;ndonos, que es cuando hablamos de turismo. La cuesti&oacute;n es que estas formas de disponer de nuestro tiempo libre pueden ser realizadas bajo las l&oacute;gicas de la reproducci&oacute;n del capital o bajo din&aacute;micas de emancipaci&oacute;n. Por eso necesitamos movilizar recursos p&uacute;blicos que lo posibiliten: programas de turismo social adecuados a distintas edades y necesidades; infraestructuras p&uacute;blicas como parques o transporte p&uacute;blico; capacidades de gesti&oacute;n de las &aacute;reas naturales; formaci&oacute;n profesional adecuada a un p&uacute;blico local mucho m&aacute;s exigente; fortalecimiento de estructuras asociativas, sindicales o de la Econom&iacute;a Social y Solidaria para ampliar la oferta de ocio y turismo; infraestructuras sociales al servicio de la reorganizaci&oacute;n de los cuidados. Pero tambi&eacute;n necesitamos fortalecer propuestas desde la Econom&iacute;a Social y Solidaria, desde el sindicalismo y la autoorganizaci&oacute;n popular. Habr&aacute; que recuperar igualmente el esp&iacute;ritu dominguero, con un ocio y un turismo fuera del mercado y de la tutela del Estado. El gran l&iacute;mite de esta promoci&oacute;n de un turismo para mayor&iacute;as sociales es que deberemos organizarlo en la proximidad geogr&aacute;fica, teniendo en cuenta los l&iacute;mites biof&iacute;sicos del planeta. Y si los vuelos internacionales no son pueden ser universales habr&aacute; que limitarlos y tener criterios democr&aacute;ticos de selecci&oacute;n, para que no sean &uacute;nicamente los recursos econ&oacute;micos los que lo permitan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La izquierda necesita abrir el debate sobre el turismo y elaborar una propuesta propia, que trate de poner l&iacute;mites a los capitales y que, a su vez, construya la perspectiva de un mundo mejor que queremos ganar en el que el tiempo liberado del trabajo sea un elemento de deseo de una sociedad postcapitalista. Un mundo por ganar, en el que el otro turismo tambi&eacute;n est&eacute; presente.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernest Cañada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/enfrentar-turistificacion-defender-vacaciones_129_11641548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Sep 2024 20:03:59 +0000]]></pubDate>
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