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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jorge Resina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jorge-resina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jorge Resina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Venezuela como realismo trágico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/venezuela-realismo-tragico_129_11956234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9c541e0-710f-4243-bc54-b52628947a59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Venezuela como realismo trágico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El conflicto actual que vive Venezuela se ha internacionalizado como un asunto no solo de democracia contra dictadura, sino de jugada estratégica para las derechas, tanto en el escenario global, como para consumo interno en algunos países</p></div><p class="article-text">
        Si Venezuela fuese hoy un g&eacute;nero literario, bien podr&iacute;a caracterizarse de realismo tr&aacute;gico. La toma de posesi&oacute;n de Nicol&aacute;s Maduro para un nuevo mandato (2025-2031) sit&uacute;a al presidente caribe&ntilde;o en el poco honroso pante&oacute;n de tiranos, reales y ficticios, de la historia latinoamericana. Su asunci&oacute;n es la consolidaci&oacute;n de un proceso de autocracia. La autoproclamada victoria sin el respaldo de las actas electorales &ndash;solicitadas hasta la saciedad por organismos de derechos humanos, pa&iacute;ses terceros y opositores&ndash; supone una novedad en los <em>modus operandi</em> del chavismo, que hasta ahora hab&iacute;a respetado, m&aacute;s o menos, los procesos electorales. Se quebranta as&iacute; la legitimidad de origen que se supone a todo r&eacute;gimen democr&aacute;tico y se abren, por tanto, las puertas a la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        El relato de esta tragedia ser&iacute;a incompleto si no se mira tambi&eacute;n lo que ha sucedido en la oposici&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Por un lado, la constancia de que el pa&iacute;s no cuenta con un proyecto interno lo suficientemente organizado y plural como para constituir una alternativa s&oacute;lida frente a Maduro. Es probable que desde las elecciones de 2012, cuando Henrique Capriles lider&oacute; una propuesta que supo no solo competir, sino hacer titubear al propio Hugo Ch&aacute;vez, Venezuela no haya encontrado esa oferta. Desde entonces, lo que ha primado han sido intentos de ubicar figuras de confrontaci&oacute;n, con una estrategia personalista y articulada desde el exterior. El caso de Juan Guaid&oacute; es, sin duda, el m&aacute;s grotesco.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, est&aacute; la deriva hacia una derecha cada vez m&aacute;s radical, que ha ido fagocitando el espacio opositor hasta presentarse como la &uacute;nica salida a Maduro. Es ah&iacute; donde entra en juego Mar&iacute;a Corina Machado, quien, como otros liderazgos regionales y globales de extrema derecha, ha pasado de ser una fuerza residual a ocupar el centro del tablero pol&iacute;tico. En ese sentido, y debido a la inhabilitaci&oacute;n de Machado como candidata, la figura de Edmundo Gonz&aacute;lez &ndash;diplom&aacute;tico de oficio&ndash; ha de entenderse como un intento de suavizar posiciones, al menos en las formas. Un t&aacute;ndem que bien podr&iacute;a emular esa f&oacute;rmula utilizada cuando hay candidatos proscritos, y que para el caso ser&iacute;a &ldquo;Gonz&aacute;lez al gobierno, Machado al poder&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ello se une otro factor clave, y es el contexto regional que vive ahora mismo el continente americano, a apenas diez d&iacute;as de la toma de posesi&oacute;n de Donald Trump y con un Javier Milei que consolida su rol de l&iacute;der en esa suerte de internacional reaccionaria, que tiene mucho de digital y que parece alimentar hoy Elon Musk. No es casual que la primera parada de Gonz&aacute;lez en su gira tras salir de Espa&ntilde;a haya sido Argentina, ni que su gran objetivo fuera reunirse con Donald Trump (algo que, aunque no consigui&oacute;, s&iacute; conllev&oacute; que el estadounidense le reconociese como presidente electo). Tampoco es casualidad que dicha gira est&aacute; patrocinada por el Grupo Idea, formado en su mayor&iacute;a por expresidentes de derecha latinoamericana m&aacute;s Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, Mariano Rajoy y&hellip; Felipe Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        Es de esta forma c&oacute;mo el conflicto actual que vive Venezuela se ha internacionalizado como un asunto no solo de democracia contra dictadura, sino de jugada estrat&eacute;gica para las derechas, tanto en el escenario global, como para consumo interno en algunos pa&iacute;ses. En este &uacute;ltimo caso, la grandilocuencia con que algunas fuerzas de derecha y extrema derecha condenan al r&eacute;gimen de Maduro (que, por otro lado, contrasta con el silencio o desinter&eacute;s hacia otras dictaduras) se ha convertido ante todo en un arma arrojadiza contra las fuerzas progresistas nacionales, convirtiendo Venezuela en un asunto de pol&iacute;tica dom&eacute;stica. Sin duda, Espa&ntilde;a representa un buen ejemplo de esta din&aacute;mica, donde el Partido Popular lleva a&ntilde;os utilizando Venezuela como referencia habitual para atacar al Gobierno, hasta el punto de ubicarlo en el mismo campo sem&aacute;ntico del &ldquo;sanchismo&rdquo;, como dos caras de una misma moneda. La concentraci&oacute;n en la Puerta del Sol del pasado jueves, con Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o a la cabeza, o las palabras de la secretaria general de los populares, Cuca Gamarra, trazando un disparatado paralelismo entre los actos de conmemoraci&oacute;n en Espa&ntilde;a por la muerte del dictador Francisco Franco y la toma de posesi&oacute;n de Maduro, son ejemplos de una estrategia recurrente que ha empleado como nadie la presidenta madrile&ntilde;a Isabel D&iacute;az Ayuso.
    </p><p class="article-text">
        Este ruido no deber&iacute;a desviar la atenci&oacute;n de la pregunta de fondo: &iquest;cu&aacute;l es la salida hoy en Venezuela? M&aacute;xime cuando todo parece indicar que Maduro y la &eacute;lite en el poder se van a atrincherar en sus posiciones, con un r&eacute;gimen cada vez m&aacute;s opaco y paranoico, y buscando en China y Rusia su principal apoyo. En Am&eacute;rica Latina, por su lado, estos apoyos &ndash;a excepci&oacute;n de las irrelevantes Cuba y Nicaragua&ndash; parecen menguar y, en esa clave, la posici&oacute;n de rechazo (Chile) o frialdad (M&eacute;xico, Colombia o Brasil) que han mostrado los gobiernos progresistas de la regi&oacute;n a&iacute;slan a&uacute;n m&aacute;s a Maduro, quien encerrado en su propio laberinto podr&iacute;a, en un tiempo, verse forzado a seguir negociando una transici&oacute;n pac&iacute;fica. Una v&iacute;a que, siempre que tenga como objetivo primordial evitar un ba&ntilde;o de sangre, requiere de sigilo, genuino apoyo a la democracia (la UE y Espa&ntilde;a, en concreto, pueden jugar un papel crucial) y la paciencia necesaria que conlleva entender que, a diferencia de la ficci&oacute;n, el realismo m&aacute;gico no funciona demasiado bien en la resoluci&oacute;n de conflictos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Resina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/venezuela-realismo-tragico_129_11956234.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jan 2025 22:13:16 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué molesta tanto el 12 de octubre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/molesta-12-octubre_129_11725783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91816cac-2e01-4a25-9da1-0e619c374849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué molesta tanto el 12 de octubre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fiesta Nacional debería coincidir con la fecha de aprobación de la Constitución de 1812 o 1978. Dos eventos que permitirían no solo pasar página a la soberbia colonial, sino también tener como mito un verdadero referente democrático, sobre el que construir hacia futuro</p><p class="subtitle">Hispanidad rima con ranciedad</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Tiene sentido un d&iacute;a de la identidad nacional? Y si es as&iacute;, &iquest;cu&aacute;ndo y c&oacute;mo deber&iacute;a de ser? Cada a&ntilde;o, cuando llegan estas fechas, en la asignatura de Sistema Pol&iacute;tico Espa&ntilde;ol abrimos un debate en torno a esta cuesti&oacute;n y el significado del 12 de octubre. Durante los tres &uacute;ltimos cursos, se ha convertido adem&aacute;s en un cl&aacute;sico que, antes de comenzar la discusi&oacute;n, hagamos una escucha previa de '<a href="https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-12-octubre-cinco-fechas-alternativas-fiesta-nacional_132_9616062.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">12 de octubre: cinco fechas alternativas para la Fiesta Nacional</span></a>', de Juanlu S&aacute;nchez en <em>Un tema al d&iacute;a. </em>El podcast &ndash;que no pierde vigencia&ndash; explora c&oacute;mo otros pa&iacute;ses celebran su d&iacute;a nacional y, sobre todo, si en Espa&ntilde;a podr&iacute;a pensarse en fechas diferentes que apelen a otros referentes de su historia. Tras la reflexi&oacute;n colectiva, la clase concluye con una encuesta, cuyo resultado se repite a&ntilde;o a a&ntilde;o, con el 19 de marzo y el 6 de diciembre como opciones m&aacute;s votadas, y el 12 de octubre como &uacute;ltima preferencia.
    </p><p class="article-text">
        Sin ser l&oacute;gicamente una encuesta significativa en t&eacute;rminos estad&iacute;sticos, la respuesta puede ser sintom&aacute;tica, tanto por los argumentos surgidos durante el debate -que ahora desgranaremos-, como por reflejar el cuestionamiento creciente a nuestra Fiesta Nacional dentro y fuera de Espa&ntilde;a. La pregunta, entonces, se vuelve ineludible: &iquest;por qu&eacute; molesta tanto el 12 de octubre? Antes de adentrarnos en las causas, habr&iacute;a que se&ntilde;alar que estamos ante un grupo bastante heterog&eacute;neo, con mayor&iacute;a de estudiantes espa&ntilde;oles, pero con una nutrida representaci&oacute;n de alumnos franceses (se trata de una titulaci&oacute;n conjunta de la Universidad Complutense de Madrid y Sciences Po-Toulouse), adem&aacute;s de varios estudiantes Erasmus y otros provenientes de Am&eacute;rica Latina. Esta mezcla se vuelve especialmente interesante, ya que son los estudiantes quienes se ponen a s&iacute; mismos ante el espejo de su propia identidad, sin ser por ello la nacionalidad un elemento de diferenciaci&oacute;n en sus opiniones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volvamos ahora al punto de partida: la celebraci&oacute;n de la identidad nacional. Como toda identidad, estamos ante un proceso que es din&aacute;mico, que se basa en c&oacute;mo nos percibimos en relaci&oacute;n al otro, ya sea por la v&iacute;a de la semejanza (nosotros) o de la diferencia (ellos).&nbsp; Adem&aacute;s, las identidades son m&uacute;ltiples y, en ocasiones, contradictorias. De ese abanico, la nacional suele ser una, solo sea por el efecto cotidiano que tiene en nuestras vidas (de &ldquo;nacionalismo banal&rdquo;, en expresi&oacute;n de <a href="https://capitanswing.com/libros/nacionalismo-banal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Michael Billig</a>) o por su proyecci&oacute;n como comunidad imaginada (concepto de <a href="https://www.fcede.es/site/es/libros/detalles.aspx?id_libro=716" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Benedict Anderson</a>). En todo caso, se trata de una ficci&oacute;n. Necesaria o no, ya ser&iacute;a motivo de otra discusi&oacute;n (por ejemplo, durante el debate en el aula, suele haber estudiantes que cuestionan su car&aacute;cter amortiguador frente a otras identidades, como las vinculadas a los conflictos de clase social). Celebrarla ha de entenderse no s&oacute;lo como una manera de reforzar la identidad nacional misma, sino tambi&eacute;n como la forma en que ha de interpretarse. Y es ah&iacute; donde entra en juego el 12 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n nacional tiene dos rasgos principales: se trata de una festividad que tiene como elemento central un desfile militar, y cuya fecha coincide con el D&iacute;a de la Hispanidad (denominaci&oacute;n, por cierto, establecida por el dictador Francisco Franco en 1958), que conmemora el &ldquo;descubrimiento&rdquo; de Am&eacute;rica por Crist&oacute;bal Col&oacute;n en 1492. La elevaci&oacute;n definitiva de esta fecha como Fiesta Nacional <a href="https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1987-22831#:~:text=A%2D1987%2D22831-,Ley%2018%2F1987%2C%20de%207%20de%20octubre%2C%20que%20establece,en%20el%2012%20de%20octubre." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se aprob&oacute; v&iacute;a legal en 1987 </a>con el Gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez, bajo el argumento de que &ldquo;simboliza la efem&eacute;rides hist&oacute;rica en la que Espa&ntilde;a, a punto de concluir un proceso de construcci&oacute;n del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y pol&iacute;tica, y la integraci&oacute;n de los Reinos de Espa&ntilde;a en una misma Monarqu&iacute;a, inicia un per&iacute;odo de proyecci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica y cultural m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites europeos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una parte fundamental de cualquier identidad es la memoria sobre la que se constituye, como aquella experiencia que se trae al presente para dotarlo de un sentido determinado. Esto es especialmente relevante para una identidad nacional, ya que seg&uacute;n las referencias que se invoquen, se est&aacute; proyectando la forma en que queremos ser y deseamos que nos vean. Adem&aacute;s, por su relevancia, adquiere un cierto car&aacute;cter fundante de la propia idea de naci&oacute;n. De entre los distintos hitos hist&oacute;ricos que podr&iacute;an haberse elegido, el Gobierno de Gonz&aacute;lez opt&oacute; por dar continuidad a la lectura del franquismo y validar una fecha que representa, ante todo, no un descubrimiento o un proceso de construcci&oacute;n, sino una conquista. Fueron varias las voces que alertaron en su momento sobre el error (si hay que destacar una, la de <a href="https://elpais.com/diario/1987/10/12/ultima/560991603_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n</a>), pero el imperativo del consenso que reg&iacute;a entonces termin&oacute; por dar por bueno una pret&eacute;rita grandeza imperial y, ante todo, la superioridad de Espa&ntilde;a ante el territorio de lo que hoy es Am&eacute;rica Latina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os este consenso ha empezado a resquebrajarse. En ello influye sin duda la ruptura generacional provocada por el 15M en Espa&ntilde;a, pero tambi&eacute;n el auge de teor&iacute;as decoloniales que se preguntan por el sentido que adquieren hoy algunos eventos del pasado. Es en este marco en el que hay que situar, por ejemplo, las discusiones abiertas tras la solicitud de disculpas del ya ex Presidente mexicano Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador al Rey de Espa&ntilde;a en 2019 por los cr&iacute;menes cometidos durante la colonia, y que recientemente han vuelto a primer plano con la Presidenta Claudia Sheinbaum, quien <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-dedo-sheinbaum-senala_129_11684928.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decidi&oacute; no invitar al Monarca a su toma de posesi&oacute;n</a>, al considerar un menosprecio la falta de respuesta. Con esa postura, es probable que Espa&ntilde;a haya perdido una oportunidad no solo de participar en la construcci&oacute;n de la memoria mexicana sino tambi&eacute;n de replantear la suya propia. Es m&aacute;s, a juzgar por algunas de las reacciones p&uacute;blicas a este lado del oc&eacute;ano, pareciera refrendarse de nuevo la mirada colonial.
    </p><p class="article-text">
        Es esta referencia a la memoria colonial la que cuestionan precisamente los estudiantes. Un debate que se enriquece sobremanera con las aportaciones francesas, que encuentran en Argelia su particular espejo hacia el pasado. La diferencia es que, en contraste con Espa&ntilde;a, la Fiesta Nacional de Francia no hace referencia a su experiencia colonial, sino a la toma de la Bastilla (aunque tambi&eacute;n se caracterice por sus desfiles militares). Es de este di&aacute;logo que emana la reflexi&oacute;n sobre cu&aacute;l podr&iacute;a ser la fecha alternativa m&aacute;s apropiada y aqu&iacute; es donde el acuerdo surge r&aacute;pido: alguna de las, probablemente, dos experiencias constitucionales m&aacute;s importantes en la historia del pa&iacute;s, ya sea la Constituci&oacute;n de 1812, lo m&aacute;s parecido a una primera expresi&oacute;n de liberalismo pol&iacute;tico en Espa&ntilde;a, ya sea la Constituci&oacute;n de 1978 que, con sus virtudes y defectos, permiti&oacute; ante todo dejar atr&aacute;s un r&eacute;gimen dictatorial y consolidar una democracia estable. Dos eventos que permitir&iacute;an no solo pasar p&aacute;gina a la soberbia colonial, sino tambi&eacute;n tener como mito un verdadero referente democr&aacute;tico, sobre el que construir hacia futuro. L&aacute;stima que el Parlamento no se parezca m&aacute;s a esta clase.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Resina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/molesta-12-octubre_129_11725783.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Oct 2024 20:19:52 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sheinbaum: una científica en la silla del Águila]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sheinbaum-cientifica-silla-aguila_129_11698650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8465ff21-997e-4f69-9d86-64f971878d8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x739y971.jpg" width="1200" height="675" alt="La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en la toma de posesión."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva presidenta mexicana imprimirá a su mandato un sello feminista y ecologista. Pese a la actual fricción diplomática, mientras en España continúe gobernando una coalición progresista, antes que después terminará encontrando afinidades</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Porque hay algunos que est&aacute;n pensando que ya me voy y que va a ser como antes o va a ser m&aacute;s &lsquo;fresa&rsquo; el gobierno. No, no, no. Aprovecho para avisarles y en buena lid: yo soy &lsquo;fresa&rsquo;, el &lsquo;fresa&rsquo; soy yo&rdquo;. As&iacute; se comparaba Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador con su sucesora en una de sus &uacute;ltimas &ldquo;ma&ntilde;aneras&rdquo;, vislumbrando el perfil que cabe esperar de Claudia Sheimbaun. &ldquo;Fresa&rdquo;, en M&eacute;xico, es un t&eacute;rmino similar a cuando se emplea &ldquo;pijo&rdquo; en Espa&ntilde;a: de clase acomodada, con pretensiones y cierta &ntilde;o&ntilde;ez, que denota un conocimiento superficial de la realidad. M&aacute;s all&aacute; del tono burl&oacute;n del comentario, el ya ex mandatario, muy h&aacute;bil en el manejo del discurso, quiso dejar claro que la nueva presidenta ser&aacute;, en muchos aspectos, m&aacute;s dura que &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esa respuesta, lo que sobrevuela es una pregunta que hoy se hacen millones de mexicanos: &iquest;en qu&eacute; se diferenciar&aacute; Sheinbaum de L&oacute;pez Obrador? A juzgar por su experiencia como Jefa de Gobierno en Ciudad de M&eacute;xico, Sheinbaum &ndash;cient&iacute;fica de profesi&oacute;n&ndash; tomar&aacute; las decisiones con mayor base en la ciencia (un contraste que se evidenci&oacute; durante la gesti&oacute;n de la pandemia). A cambio, ser&aacute; un perfil menos emp&aacute;tico, que podr&iacute;a por momentos proyectar cierta imagen de frialdad. Tambi&eacute;n es previsible una Presidencia m&aacute;s operativa, racional y parca en palabras, aunque es posible que m&aacute;s r&iacute;gida. A pesar del rol poderoso de L&oacute;pez Obrador, &eacute;ste fue flexible sobre todo con los gobernadores y no siempre se impuso en los conflictos internos de Morena.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede hablarse de ruptura? Definitivamente no, pero con el paso del tiempo ir&aacute; marcando distancia. A pesar de una relaci&oacute;n de varias d&eacute;cadas, el origen de ambos es muy distinto: ella viene de una tradici&oacute;n de izquierda, tanto del &aacute;mbito familiar, como de su paso por el movimiento estudiantil universitario, mientras que &eacute;l &ndash;ya sea con mucha tierra de por medio&ndash; proviene de una cultura pol&iacute;tica asociada al PRI y sus derivadas. En esa diferenciaci&oacute;n ser&aacute; clave la capacidad que Sheinbaum tenga de ganar su propio espacio en Morena. En su contra, cuenta formar parte de la facci&oacute;n minoritaria &ndash;el sector m&aacute;s izquierdista&ndash;, a su favor, que ha sabido no ponerse al resto de corrientes en contra. Lo mismo sucede con la Presidencia: suceder a L&oacute;pez Obrador no es sencillo, debido a esa sensaci&oacute;n de vaciedad que deja, pero tambi&eacute;n comienza con una enorme popularidad (es la candidata m&aacute;s votada en la historia del pa&iacute;s) y cuenta con una abrumadora mayor&iacute;a en el Congreso de la Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco ser&aacute;n pocos los problemas que se encuentre una vez sentada en la Silla del &Aacute;guila (as&iacute; denominado el asiento presidencial); algunos son inc&oacute;moda herencia del propio <em>obradorismo</em>. La reciente y controvertida reforma judicial, con la necesidad de ordenar la elecci&oacute;n de en torno a 1.600 jueces en el pa&iacute;s; el recalentamiento de la econom&iacute;a, con el m&aacute;s que probable escenario adverso en t&eacute;rminos de crecimiento, o, sobre todo, la inmanejable situaci&oacute;n de inseguridad. La cifra de asesinatos, que volvi&oacute; a ser r&eacute;cord en un sexenio; el poder omn&iacute;voro del Ej&eacute;rcito, reforzado durante el mandato de L&oacute;pez Obrador; la inclusi&oacute;n de la Guardia Nacional &ndash;un cuerpo de seguridad civil&ndash; en la Secretar&iacute;a de Defensa Nacional (SEDENA) o los nuevos focos del narco abiertos, entre otras zonas, en Sinaloa ser&aacute;n asuntos que marcar&aacute;n a fuego el futuro de Sheinbaum, quien se distingui&oacute; por reducir la criminalidad en Ciudad de M&eacute;xico, y que ahora cuenta en su gabinete con uno de los art&iacute;fices del logro, el expolic&iacute;a Garc&iacute;a Harfuch, nuevo secretario de Seguridad y Protecci&oacute;n Ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Como temas novedosos de la agenda pol&iacute;tica, entrar&aacute; con fuerza la transici&oacute;n energ&eacute;tica, el feminismo y la educaci&oacute;n. A diferencia de L&oacute;pez Obrador, con una mirada desarrollista cl&aacute;sica y un infructuoso intento de reforma energ&eacute;tica a cuestas, Sheinbaum tiene un perfil m&aacute;s ecologista y apostar&aacute;, casi sin dudas, por fuentes de energ&iacute;a alternativas, en detrimento de los recursos f&oacute;siles. Un giro que no ser&aacute; f&aacute;cil, habida cuenta del peso de Pemex en el pa&iacute;s y de la elevada inversi&oacute;n que el expresidente realiz&oacute; en megaproyectos extractivistas. De igual manera, incorporar&aacute; una mirada distinta en los otros dos &aacute;mbitos, con los que L&oacute;pez Obrador tuvo tensiones, cuando no un choque frontal: la educaci&oacute;n, sobre todo universitaria, &aacute;mbito que la mandataria conoce bien, y el feminismo, que ser&aacute; a buen seguro la bandera del sexenio, en un pa&iacute;s marcado por el machismo y en donde se estima que diez mujeres mueren por d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y Espa&ntilde;a? &iquest;C&oacute;mo ser&aacute;n las relaciones con la nueva Presidenta? A pesar del comienzo tormentoso, con la no invitaci&oacute;n al Rey y el simb&oacute;lico lugar que ha ocupado el reconocimiento de los pueblos ind&iacute;genas y la &eacute;poca colonial en su discurso de toma de protesta, es posible que el tema vaya perdiendo fuerza, y que haya de entenderse m&aacute;s como un gui&ntilde;o de despedida a L&oacute;pez Obrador (para quien la memoria ind&iacute;gena fue uno de sus principales emblemas) que como una postura que gu&iacute;e la relaci&oacute;n diplom&aacute;tica de ambos pa&iacute;ses. Sobre todo mientras en Espa&ntilde;a contin&uacute;e gobernando una coalici&oacute;n progresista, con la que, en un contexto regional, antes que despu&eacute;s terminar&aacute; encontrando afinidades. Es posible, adem&aacute;s, que el giro energ&eacute;tico abra una nueva etapa para algunas de las empresas espa&ntilde;olas, que al igual que podr&iacute;a suavizar las relaciones, tambi&eacute;n podr&iacute;a tensarlas, ya que Sheinbaum querr&aacute; inversiones pero no a cualquier coste. Como ya advirti&oacute; L&oacute;pez Obrador, la nueva titular de la Silla del &Aacute;guila est&aacute; lejos de ser una &ldquo;fresa&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Resina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sheinbaum-cientifica-silla-aguila_129_11698650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Oct 2024 20:14:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sheinbaum: una científica en la silla del Águila]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es el dedo de Sheinbaum, es lo que señala]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-dedo-sheinbaum-senala_129_11684928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce25c077-8ce4-4d62-b3a9-cc5100831bde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es el dedo de Sheinbaum, es lo que señala"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La decisión de la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum, de excluir de la celebración de su toma de posesión al jefe de Estado español, el rey Felipe VI, no es sino la consecuencia de un malestar creciente</p><p class="subtitle">El Gobierno no irá a la toma de posesión de Claudia Sheinbaum: ¿de dónde viene el conflicto entre España y México por el rey?</p></div><p class="article-text">
        Cuando un amigo no te invita a su fiesta de cumplea&ntilde;os es que algo sucede. Un acto de desd&eacute;n que, salvando las distancias, bien podr&iacute;a aplicarse al &aacute;mbito de las relaciones diplom&aacute;ticas. La decisi&oacute;n de la presidenta electa de M&eacute;xico, Claudia Sheinbaum, de excluir de la celebraci&oacute;n de su toma de posesi&oacute;n al jefe de Estado espa&ntilde;ol, el rey Felipe VI, no es sino la consecuencia de un malestar creciente. Pero, al igual que sucede con el cumplea&ntilde;os, podemos mirar hacia otro lado, y decirnos que nuestro amigo pasa por una mala racha o, por el contrario, preguntarnos por el porqu&eacute; de su enojo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A juzgar por la reacci&oacute;n, el Gobierno espa&ntilde;ol parece optar por la primera opci&oacute;n. La lectura f&aacute;cil, en ese sentido, podr&iacute;a ser: M&eacute;xico se ha adentrado en un periodo de populismo que comenz&oacute; con el presidente Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador y que parece continuar ahora Sheinbaum. La secuencia tiene as&iacute; poco recorrido: M&eacute;xico incurre en una descortes&iacute;a interesada, como cortina de humo a sus problemas internos, apelando a un pasado remoto, y Espa&ntilde;a responde de forma sensata e institucional. El rey es, seg&uacute;n la Constituci&oacute;n de 1978, la m&aacute;s alta representaci&oacute;n del Estado en las relaciones internacionales y, en consecuencia, si el Rey no va, tampoco lo har&aacute; &ndash;por seguir con el s&iacute;mil festivo&ndash; nadie de la familia (para el caso, el Gobierno).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda posibilidad, sin duda la m&aacute;s autocr&iacute;tica y compleja en todo tipo de relaci&oacute;n, obliga a encarar el problema de fondo: &iquest;por qu&eacute; est&aacute; enojado el Gobierno mexicano? Los or&iacute;genes del malestar tienen un hito claro: la famosa carta que L&oacute;pez Obrador env&iacute;a en 2019 al rey de Espa&ntilde;a en la que le solicita que presente sus disculpas por los agravios cometidos contra los pueblos ind&iacute;genas durante la &eacute;poca colonial. Petici&oacute;n que tuvo entonces la callada por respuesta, y cuyo silencio result&oacute; m&aacute;s atronador cuando, tiempo despu&eacute;s, el papa Francisco respondi&oacute; a una misiva similar del mandatario mexicano pidiendo perd&oacute;n por los &ldquo;pecados&rdquo; cometidos por la Iglesia Cat&oacute;lica durante la conquista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dice el refr&aacute;n que no ofende quien quiere sino quien puede, y Espa&ntilde;a &ndash;guste o no&ndash; tiene todav&iacute;a esa capacidad sobre M&eacute;xico, precisamente por su pasado com&uacute;n. La falta de respuesta evoc&oacute; en la parte mexicana el imaginario de metr&oacute;poli arrogante, mientras que para Espa&ntilde;a se trataba tan solo de un acto &ndash;de nuevo el marco&ndash; populista. A pesar de ser esta &uacute;ltima la interpretaci&oacute;n m&aacute;s extendida en el espectro pol&iacute;tico espa&ntilde;ol, <a href="https://doi.org/10.18042/cepc/rep.203.10" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como hemos analizado junto a Daniel Mart&iacute;nez-Lamas en una investigaci&oacute;n sobre el discurso de L&oacute;pez Obrador hacia Espa&ntilde;a</a>, la propuesta del mandatario iba m&aacute;s all&aacute; de un mero ejercicio de manipulaci&oacute;n emocional. Se trataba, por el contrario, de una invitaci&oacute;n genuina a Espa&ntilde;a a participar conjuntamente en un proceso de memoria hist&oacute;rica abierto en el pa&iacute;s, y que pasaba antes de nada por disculparse con los pueblos ind&iacute;genas. Disculpas que present&oacute; el propio L&oacute;pez Obrador en nombre del periodo republicano y tambi&eacute;n, como se ha se&ntilde;alado, el Papa por los desmanes de la Iglesia. De esa forma, para cerrar el c&iacute;rculo, solo faltaban las disculpas espa&ntilde;olas. Algo que no sucedi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la luz de este an&aacute;lisis, Espa&ntilde;a perdi&oacute; una excelente oportunidad no solo para cerrar heridas hist&oacute;ricas, sino tambi&eacute;n para ser parte del proceso de construcci&oacute;n de la memoria mexicana. Al no hacerlo, provoc&oacute; una sensaci&oacute;n de menosprecio que aviv&oacute;, junto a la memoria colonial, otras dos dimensiones de memoria: la republicana y la neoliberal. La primera, referida al papel clave jugado por M&eacute;xico durante la presidencia de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas &ndash;gran inspirador, por cierto, de L&oacute;pez Obrador&ndash; con el exilio republicano, acogiendo a miles de espa&ntilde;oles que hu&iacute;an de la dictadura franquista. La segunda, a la llegada de empresas espa&ntilde;olas durante los a&ntilde;os ochenta y noventa al pa&iacute;s y su importancia creciente en el control de recursos estrat&eacute;gicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La conjunci&oacute;n de estas tres memorias gener&oacute; una sensaci&oacute;n de extra&ntilde;eza que, cuanto menos, ha removido el terreno emocional mexicano, con una mezcla de im&aacute;genes que incluye desde el sometimiento y la imposici&oacute;n cultural (memoria colonial) hasta el saqueo de recursos (memoria neoliberal), pasando por la intransigencia de una &eacute;lite conservadora y arrogante (memoria republicana). Desde este punto de vista, no ha de extra&ntilde;ar la decisi&oacute;n de Claudia Sheinbaum (quien, adem&aacute;s, ha crecido y compartido momentos relevantes de su vida junto a exiliados e hijos de exiliados republicanos). Entender o no ya su decisi&oacute;n depende de si optamos por quedarnos mirando su dedo o, por el contrario, aquello a lo que se&ntilde;ala.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Resina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-dedo-sheinbaum-senala_129_11684928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Sep 2024 20:29:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es el dedo de Sheinbaum, es lo que señala]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Claudia Sheinbaum,Toma de posesión,México,Gobierno de España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La derecha española y Venezuela: mucho ruido y pocas nueces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecha-espanola-venezuela-ruido-nueces_129_11642653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac94f5c5-4491-4e8f-8210-4996a7aba582_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Edmundo González, candidato de la opisición en las elecciones venezolanas de julio pasado."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno no debe reconocer a Maduro como presidente electo, pero tampoco a Edmundo González. Una posición que a buen seguro servirá de alimento para la derecha, pero que es la más productiva si lo que se pretende es una salida viable para Venezuela</p><p class="subtitle">Qué implica la salida de Edmundo González para la oposición en Venezuela y qué puede pasar ahora</p></div><p class="article-text">
        Todo cuanto acontece en Venezuela va acompa&ntilde;ado de tal nivel de ruido que produce un inevitable efecto ensordecedor. A esa bulla llevan a&ntilde;os contribuyendo de manera interesada la derecha y extrema derecha espa&ntilde;olas, que han convertido el devenir del pa&iacute;s caribe&ntilde;o en un asunto de pol&iacute;tica interna, como estilete, primero, contra Podemos y, despu&eacute;s, contra el &ldquo;sanchismo&rdquo;. Es precisamente ese nivel de decibelios el que, una vez m&aacute;s, acompa&ntilde;a la llegada de Edmundo Gonz&aacute;lez a Madrid, donde la estridencia busca imponerse frente a lo que ha sido, de hecho, una acci&oacute;n diplom&aacute;tica eficaz, gracias en buena medida al sigilo con que se movi&oacute;, aun siendo arenas movedizas, el Gobierno de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Esa discreci&oacute;n se debe, sobre todo, a la capacidad de interlocuci&oacute;n con todos los actores del espectro pol&iacute;tico venezolano que ha ido cultivando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la diplomacia espa&ntilde;ola. Un logro que pocos pa&iacute;ses, o ning&uacute;n otro, pueden adjudicarse. Una virtud cultivada especialmente por la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ocho-dias-diplomacia-mediacion-zapatero-traer-espana-opositor-venezolano-edmundo-gonzalez_1_11637697.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">labor del ex presidente Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero</a>, a quien no es de extra&ntilde;ar que PP, Vox y sus receptores medi&aacute;ticos ataquen hoy sin clemencia. Frente a esas embestidas, que acusan al pol&iacute;tico de un silencio c&oacute;mplice con Nicol&aacute;s Maduro, lo que hay es un mediador que con casi toda probabilidad conoce mejor que nadie el laber&iacute;ntico escenario en el que se encuentra Venezuela.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ha sucedido en otros procesos de paz &ndash;que es lo que cada vez m&aacute;s demanda Venezuela&ndash;, desde Irlanda hasta Colombia, pasando por el Pa&iacute;s Vasco, esa mediaci&oacute;n s&oacute;lo puede construirse con una aproximaci&oacute;n personal, mucha escucha y pocas palabras p&uacute;blicas. No se trata de entablar una amistad, pero s&iacute; de incentivar una actitud de respeto que permita ser visto como un interlocutor leg&iacute;timo por ambas partes. Si, como pide la derecha, se subiese a la espiral del ruido con una condena ret&oacute;rica del chavismo, es seguro que su misi&oacute;n caribe&ntilde;a habr&iacute;a concluido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es gracias a esa legitimidad que Espa&ntilde;a pudo lograr el salvoconducto para Edmundo Gonz&aacute;lez con la aquiescencia del r&eacute;gimen de Maduro. &iquest;Significa ello connivencia o fortalecimiento del chavismo como plantea ahora la derecha? Definitivamente no. El Gobierno espa&ntilde;ol hizo lo que deb&iacute;a hacer: atender la solicitud de asilo y primar la seguridad de un opositor pol&iacute;tico en claro riesgo de ser detenido de manera arbitraria. Es importante subrayar esta petici&oacute;n, ya que en el esquema de la derecha pareciera que fue iniciativa del Gobierno sacar a Gonz&aacute;lez de Venezuela.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les son ahora los pr&oacute;ximos pasos? De nuevo, nos encontramos ante la disyuntiva del ruido &ndash;y la furia, podr&iacute;a a&ntilde;adirse&ndash; o de la cautela. El PP azuza las aguas, <a href="https://www.eldiario.es/politica/pnv-facilitara-congreso-inste-gobierno-reconocer-edmundo-gonzalez-presidente-electo-venezuela_1_11641428.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eleva al Congreso una proposici&oacute;n no de ley</a> para reconocer a Gonz&aacute;lez como presidente venezolano y promueve manifestaciones &ndash;es f&aacute;cil vaticinar que la de hoy ser&aacute; la primera de unas cuantas&ndash; que buscar&aacute;n una inexorable asociaci&oacute;n entre Maduro y Pedro S&aacute;nchez. Es aqu&iacute; donde el Gobierno espa&ntilde;ol deber&aacute; mantener la calma y no dejarse arrastrar por el bullicio, si quiere de verdad contribuir a la pacificaci&oacute;n de Venezuela.
    </p><p class="article-text">
        Esa postura pasa por no reconocer a Maduro como presidente electo, pero tampoco a Edmundo Gonz&aacute;lez. Una posici&oacute;n, sin duda, controvertida, y que a buen seguro servir&aacute; de alimento para la derecha, pero que es la m&aacute;s productiva si lo que se pretende es una salida viable para Venezuela. El no reconocimiento a Maduro es una cuesti&oacute;n de imperativo moral. Cualquier elecci&oacute;n para ser democr&aacute;tica ha de ser transparente y, para ello, sus resultados han de ser verificables, y esto s&oacute;lo se consigue con la presentaci&oacute;n de las actas de votaci&oacute;n. Cada d&iacute;a que pasa es menos probable que Maduro presente esas actas que tanto la oposici&oacute;n como la comunidad internacional llevan semanas reclamando. Por ese mismo motivo, tampoco se puede reconocer a Gonz&aacute;lez como presidente de unas elecciones que no son leg&iacute;timas, y en las que las actas presentadas por la oposici&oacute;n tampoco alcanzan, no s&oacute;lo por las posibles irregularidades que contengan, sino porque para hacer factible un escenario pol&iacute;tico pac&iacute;fico en Venezuela se necesita de un resultado aceptado por todas las partes.
    </p><p class="article-text">
        Conviene ahondar en este &uacute;ltimo aspecto. Reconocer a Gonz&aacute;lez puede conducir a tres posibles escenarios, que no son incompatibles entre s&iacute;. El primero es una f&oacute;rmula ya conocida: el reconocimiento por parte de algunos Estados (no de todos) de un autoproclamado presidente en el exilio, con un Gobierno paralelo al venezolano. Una situaci&oacute;n que ya se vivi&oacute; con Juan Guaid&oacute; y cuyo funesto final aconseja no repetir la historia. El segundo es el enrocamiento del r&eacute;gimen de Maduro. Est&aacute; claro que Venezuela es hoy un r&eacute;gimen no democr&aacute;tico, pero <a href="https://nuso.org/articulo/venezuela-autoritarismo-caotico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como describe Jos&eacute; Natalson</a> mantiene a&uacute;n la forma de un autoritarismo ca&oacute;tico, un modelo de creciente autoritarismo, con bastante desorden, pero  con  algunos intersticios para la disonancia (como tres gobernadores y m&aacute;s de cien alcaldes opositores). Aislar al r&eacute;gimen provocar&iacute;a, sin duda, un cierre en banda y el aumento de la represi&oacute;n. El tercer escenario pasa por forzar un cambio de gobierno en el pa&iacute;s, incluso por la fuerza, con apoyo desde el exterior. Una situaci&oacute;n que, como el propio Maduro augur&oacute;, podr&iacute;a conducir a un ba&ntilde;o de sangre, habida cuenta adem&aacute;s de que las Fuerzas Armadas siguen adeptas al r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; cabe, entonces, hacer en Venezuela? Lo que Espa&ntilde;a ha hecho hasta ahora. Seguir cultivando su papel de mediador, procurando que &ndash;ojal&aacute;&ndash; antes que despu&eacute;s los actores vuelvan a la mesa y se establezcan unos acuerdos de m&iacute;nimos para una transici&oacute;n incruenta en el pa&iacute;s. Si se tiene en cuenta adem&aacute;s que la opci&oacute;n propuesta por el presidente brasile&ntilde;o, Lula da Silva, de una repetici&oacute;n de las elecciones ha sido ya rechazada por unos y por otros, la soluci&oacute;n no puede pensarse en clave electoral y, por tanto, tampoco en un l&oacute;gica de suma cero, ni de vencedores y vencidos. Venezuela requiere, hoy m&aacute;s que nunca, de ese sosiego que solo garantizan las conversaciones bajo el foco, alejado de ese ruido que tanto gusta a la derecha m&aacute;s recalcitrante y que tan pocas nueces deja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Resina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecha-espanola-venezuela-ruido-nueces_129_11642653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Sep 2024 20:30:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La derecha española y Venezuela: mucho ruido y pocas nueces]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nicolás Maduro,Edmundo González,Venezuela,José Luis Rodríguez Zapatero,PP - Partido Popular,Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
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