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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carme Trilla Bellart]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carme-trilla-bellart/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carme Trilla Bellart]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La confusión maniquea: un ataque a la eficacia de la política de vivienda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/confusion-maniquea-ataque-eficacia-politica-vivienda_129_13007735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/578bb9da-117a-416a-8c8a-a849f6e3217d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La confusión maniquea: un ataque a la eficacia de la política de vivienda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo lógico es que todos los propietarios de viviendas, sea cual sea su tamaño, se sometan a las mismas obligaciones dentro de un mismo marco jurídico: no tener viviendas vacías, alquilar las viviendas en condiciones de habitabilidad, no especular con los precios y, en concertación con la administración pública, no desahuciar a personas vulnerables</p></div><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; en Catalunya el a&ntilde;o 2015, cuando alguien decidi&oacute; que hab&iacute;a que distinguir entre grandes y peque&ntilde;os propietarios de viviendas. En un primer momento, se pod&iacute;a imaginar que por <em>grandes</em> se entend&iacute;an los bancos y fondos de inversi&oacute;n. Los que se hab&iacute;an beneficiado del may&uacute;sculo rescate bancario de 63.000 millones de euros y, por lo tanto, deb&iacute;an verse sometidos a unos niveles de exigencia superiores &ndash;como habr&iacute;a tenido que ser pasando todas sus viviendas al parque p&uacute;blico, pero no fue&ndash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no. Para sorpresa de muchos, para determinar qui&eacute;nes ser&iacute;an los <em>grandes</em>, se tom&oacute; como criterio el n&uacute;mero de viviendas de que dispon&iacute;an &ndash;n&uacute;mero aleatorio y acient&iacute;fico, por cierto&ndash;, de modo que, como en una subasta a la baja en una lonja de pescado, saldr&iacute;a ganando el que diera la cifra menor: los que tuvieran m&aacute;s de 20, luego m&aacute;s de 15, luego m&aacute;s de 10, luego m&aacute;s de 5... Y ahora en algunos casos ya son los que tienen m&aacute;s de dos. Con ello, con un manique&iacute;smo de estar por casa, se pretend&iacute;a distinguir entre malos &ndash;los <em>grandes</em>, especuladores y supuestos determinantes de la deriva inflacionista del mercado&ndash; y buenos &ndash;los <em>peque&ntilde;os</em>, inocentes&ndash;, priorizando de este modo la pol&iacute;tica de ajuste de cuentas a la pol&iacute;tica de vivienda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Han tenido que pasar unos cuantos a&ntilde;os para que se haya visto con horror que los <em>peque&ntilde;os</em> tambi&eacute;n son especuladores, ya que viven de unas rentas que no son del trabajo. Con lo cual el panorama no puede ser m&aacute;s sombr&iacute;o, ya que el parque de alquiler privado de Espa&ntilde;a estar&iacute;a, seg&uacute;n estos analistas, compuesto exclusivamente por buitres y por rentistas, merecedores ambos del m&aacute;ximo rigor. Y eso que ya en 1968 Polanski nos advirti&oacute; con la <em>Semilla del diablo </em>de que &ldquo;todos ellos eran demonios&rdquo;. Si no fuera por lo dram&aacute;tico desde el punto de vista conceptual y, sobre todo, desde el punto de vista pragm&aacute;tico de la pol&iacute;tica de vivienda, se podr&iacute;a decir que hemos llegado a la hilarante conclusi&oacute;n del absurdo chiste de las vacas blancas y negras, cuando el pastor dice que a las primeras les pone un cencerro para que no se pierdan por los pastos y, a la pregunta de &ldquo;&iquest;y a las negras, qu&eacute;?&rdquo;, responde que tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En efecto, lo l&oacute;gico es que todos los propietarios de viviendas, sea cual sea su tama&ntilde;o, se sometan a las mismas obligaciones dentro de un mismo marco jur&iacute;dico: no tener viviendas vac&iacute;as, alquilar las viviendas en condiciones de habitabilidad, no especular con los precios y, en concertaci&oacute;n con la administraci&oacute;n p&uacute;blica, no desahuciar a personas vulnerables. Este es el marco de reglas comunes que deben compartir todos ellos, con instrumentos homog&eacute;neos que no generen confusiones interpretativas ni desorienten.
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy, de nuevo en Catalunya resurge el manique&iacute;smo. Para limitar la compra especulativa de viviendas, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/abogado-defiende-prohibir-compra-especulativa-pisos-administracion-obligada-actuar_1_12684815.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el jurista Pabo Feu ha desarrollado una propuesta legislativa s&oacute;lida</a>, bien estructurada, bien fundamentada en el derecho comparado que plantea un reto sencillo y comprensible: en zonas declaradas de mercado tensionado &ndash;es decir, con precios limitados por ley&ndash; solo se podr&aacute;n comprar viviendas para uso propio o de la familia o para destinarlas a alquiler de vivienda habitual, sin limitaci&oacute;n de n&uacute;mero. Es decir, no se podr&aacute;n comprar viviendas para tenerlas vac&iacute;as a la espera de la subida de precios y no se podr&aacute;n comprar viviendas para uso tur&iacute;stico, para uso de temporada, o para otros usos. 
    </p><p class="article-text">
        Sorprendentemente, esta propuesta clara y sencilla ha pasado de nuevo por el filtro de la confusi&oacute;n maniquea y se ha hecho irreconocible: seg&uacute;n hemos podido saber por los medios de comunicaci&oacute;n, los peque&ntilde;os tenedores s&oacute;lo podr&aacute;n comprar viviendas para su uso, de su familia y para poner en alquiler habitual (a precio regulado), pero los grandes tenedores solo podr&aacute;n comprar edificios enteros. Es decir que a estos &uacute;ltimos se les proh&iacute;be la compra de viviendas sueltas para destinarlas a alquiler habitual.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Habr&aacute; alguien ah&iacute; que sea capaz de entender que ante las necesidades brutales de vivienda de alquiler a precio limitado que tenemos hoy, una verdadera pol&iacute;tica de vivienda de izquierdas deber&iacute;a extender una alfombra roja a todas aquellas personas que quieran invertir en este tipo de viviendas? Viviendas a las que, por cierto, estamos intentando hacer frente con pol&iacute;ticas intensivas y con dedicaci&oacute;n creciente de recursos p&uacute;blicos, de aumento de producci&oacute;n en suelos p&uacute;blicos. Una alfombra roja que no s&oacute;lo no impida estas inversiones sino que incluso las fomente. &iquest;No saben acaso algunos que est&aacute; siendo extremadamente dif&iacute;cil encontrar financiaci&oacute;n para la vivienda de alquiler asequible o social, como para permitirnos el lujo de impedir esta financiaci&oacute;n a aquellos que la aporten a t&iacute;tulo voluntario?
    </p><p class="article-text">
        Viena, Berl&iacute;n, &Aacute;msterdam, Francia, ponen alfombra roja a todos los inversores en vivienda de alquiler a precio limitado o concertado con la administraci&oacute;n p&uacute;blica. El parque de alquiler social de Viena, o el de Berl&iacute;n pivotan precisamente sobre grandes tenedores de verdad &ndash;con m&aacute;s de cientos de miles de viviendas&ndash; con los que la Administraci&oacute;n p&uacute;blica establece convenios. &iquest;Por qu&eacute; no utilizamos&nbsp;estos ejemplos de buena pol&iacute;tica de vivienda como referentes para este tipo de estrategias y, en cambio, tan solo los citamos cuando establecen medidas coercitivas? &iquest;Por qu&eacute; nos da tanto miedo la concentraci&oacute;n de viviendas de alquiler en algunos propietarios cuando esta ser&aacute; la &uacute;nica v&iacute;a posible para hacer crecer el parque y para poder establecer pactos de gobernanza p&uacute;blico-privados eficientes?
    </p><p class="article-text">
        Vayamos, por favor, sacando de nuestras leyes de vivienda el velo de la confusi&oacute;n maniquea para aclararnos un poco todos. Enfoquemos nuestros lentes para ver con mayor claridad la carretera por la que debemos circular si queremos llegar a buen puerto y evitar as&iacute; desviarnos hacia el precipicio. All&iacute;, les aseguro que hay algunos frot&aacute;ndose las manos para recogernos y reconducir la pol&iacute;tica de vivienda hacia la nada.
    </p><p class="article-text">
        Y en Catalunya, cuando estamos a&uacute;n a tiempo en fase parlamentaria, evitemos introducir la Confusi&oacute;n Maniquea en la nueva ley que tan solo podr&aacute; desarrollarse de forma eficiente sin este velo.
    </p><p class="article-text">
        Centr&eacute;monos en lo que queremos conseguir y c&oacute;mo lo queremos conseguir y no en quien debe o puede hacerlo. Las vacas, sean blancas o negras, interesa que en las mejores condiciones, por supuesto, den el m&aacute;ximo de leche y de la m&aacute;xima calidad. O bien, como dir&iacute;a Mach&iacute;n para los creyentes, o Deng Xiaoping, para los otros, no importa el color de los angelitos o de los gatos, lo que importa es que sean buenos y que cacen ratones. Pues eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carme Trilla Bellart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/confusion-maniquea-ataque-eficacia-politica-vivienda_129_13007735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 21:26:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Alquiler,Especulación inmobiliaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un mercado que no garantiza derechos y es desalmado con los vulnerables: por qué se nos resiste la vivienda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/resiste-revista-vivienda_129_11677423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d26d2c58-bdc7-440e-9996-feca13b85441_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1142y2074.jpg" width="1200" height="675" alt="Un mercado que no garantiza derechos y es desalmado con los vulnerables: por qué se nos resiste la vivienda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mercado de la vivienda no es eficiente en cantidad ni precio y requiere acción pública: el 80% del coste de la sanidad pública y concertada en España es asumido por el Estado con un importe equivalente al 7,9% del PIB; en el caso de vivienda, el gasto público equivale al 0,2% </p><p class="subtitle">Si todavía no eres socia/o, aquí puedes suscribirte y recibir en tu casa en los próximos días nuestra revista 'Vivienda: errores de un fracaso anunciado', en la que exponemos algunas de las alternativas y soluciones que ya funcionan en otros países</p></div><p class="article-text">
        Somos personas inteligentes; somos una sociedad inteligente. Buena prueba de ello es que hemos sido capaces de crear un sistema universal, estable y duradero para asegurar los servicios de sanidad para todos y que hemos sido capaces de crear un sistema universal, estable y duradero para asegurar los servicios de ense&ntilde;anza para todos. Que nadie quede excluido por raz&oacute;n de dificultad de pago, que se trate de servicios gratuitos o asumibles sea cual sea el nivel de ingresos del hogar. El indudable &eacute;xito rotundo de estas apuestas viene demostrado por la &uacute;ltima encuesta de presupuestos familiares que se&ntilde;ala que la media de gasto anual de los hogares espa&ntilde;oles en estos dos grandes &aacute;mbitos de sus vidas es el 3,8% y el 1,5% del total y, para los hogares integrantes del primer quintil de renta, baja al 2,5% y al 0,9%.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, a pesar de nuestra inteligencia, no estamos siendo capaces de crear un sistema estable y duradero que asegure los servicios de vivienda de forma asequible para todos; este objetivo que, adem&aacute;s, viene mandado por nuestra Constituci&oacute;n, se nos revela impenitentemente inalcanzable. La misma encuesta de presupuestos familiares nos indica que el gasto medio de un hogar en vivienda es el 31,8% del total y para los integrantes del primer quintil de renta, en lugar de bajar, sube al 42,9%, trat&aacute;ndose con gran diferencia del mayor rengl&oacute;n de gasto, doblando, el de alimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La vivienda es el eslab&oacute;n d&eacute;bil de nuestro estado del bienestar y sin ella el estado del bienestar se tambalea. Los j&oacute;venes se emancipan a edades muy avanzadas y no siempre por raz&oacute;n de falta de trabajo; no se forman los hogares que ser&iacute;an convenientes; la natalidad se retrasa y, en consecuencia, desciende; se crea una muy poco recomendable brecha generacional en la capacidad de consumo, de ahorro y de inversi&oacute;n; se hace imposible dar alojamiento digno a aquellos que llegan a nuestro pa&iacute;s para formar parte de nuestra sociedad y de nuestro sistema productivo; se dificulta la movilidad laboral; se desarrollan mecanismos tercermundistas de alojamiento hacinado; se abre progresivamente la brecha de la desigualdad y con ello se deteriora la convivencia; problemas de salud y de deficiencia educativa se relacionan con condiciones residenciales precarias; se dibuja un futuro muy incierto de supervivencia residencial para segmentos importantes de la poblaci&oacute;n. En definitiva, la vivienda, que deber&iacute;a ser la piedra angular de nuestras vidas individuales y colectivas, se convierte en una gran piedra en el zapato para el crecimiento y desarrollo como personas, familias y sociedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El 80% del coste de la sanidad pública y concertada en España es asumido por el Estado con un importe equivalente al 7,9% del PIB. En el caso de vivienda, el gasto público equivale al 0,2% </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa, pues, con la vivienda? &iquest;Por qu&eacute; se nos resiste? &iquest;Qu&eacute; tiene de particular y de especial este bien tan necesitado y codiciado? La vivienda no es trasladable; tiene un elevado coste de producci&oacute;n, sin comparaci&oacute;n con cualquier otro bien de consumo y, ni que decir tiene, sin comparaci&oacute;n con cualquier otro bien de primera necesidad; y, sobre todo, tiene un valor creciente con el tiempo, es decir un elevad&iacute;simo atractivo especulativo. Conseguir que un bien de estas caracter&iacute;sticas cumpla una funci&oacute;n social &ndash;compaginar los intereses diametralmente opuestos que esconde&ndash; es poco menos que imposible de no ser con el establecimiento de unas reglas de juego, a veces duras, pero aceptadas por todos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La falacia del mercado eficiente</strong></h2><p class="article-text">
        Por si no estaba claro, el gran drag&oacute;n khan inmobiliario con el que hemos entrado en el siglo XXI ha puesto de manifiesto de forma incuestionable la falacia del mercado eficiente. La galopante burbuja inicial que puso los precios de la vivienda y del suelo a niveles inalcanzables para siempre jam&aacute;s, la brutal crisis posterior imperdonablemente e irresponsablemente mal resuelta y la desaparici&oacute;n de toda producci&oacute;n de viviendas y de toda pol&iacute;tica de vivienda por m&aacute;s de diez a&ntilde;os, nos han conducido al actual alarmante choque de demanda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No, el mercado no es eficiente ni en cantidades ni en precios. Es incapaz por s&iacute; mismo de garantizar el derecho a la vivienda para todos y es desalmado frente a las situaciones de vulnerabilidad a pesar de haberlas engendrado y propiciado. Sin un marco normativo s&oacute;lido y asumido, la vivienda anda suelta a su aire, favoreciendo a unos cuantos, desde luego, pero dejando tirados en la cuneta al resto y poniendo en riesgo el crecimiento colectivo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Imagen de archivo de una pareja observando las propiedades en venta anunciadas en el escaparate de una agencia inmobiliaria. EFE/ David Arquimbau Sintes                            </span>
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        Poner remedio a estas ineficiencias es la raz&oacute;n de ser de la pol&iacute;tica de vivienda que, seg&uacute;n las ideolog&iacute;as, puede revestir formas bien diversas. As&iacute;, en un planteamiento extremo, durante el siglo XX, algunos pa&iacute;ses o ciudades europeas consiguieron garantizar la funci&oacute;n social de la vivienda de forma radical. La Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y los pa&iacute;ses de su &oacute;rbita, mediante la nacionalizaci&oacute;n del suelo y de las viviendas, ofrecieron, desde el Estado, el servicio vivienda a todos los ciudadanos. Viena, &Aacute;msterdam y muchos municipios del Reino Unido, propietarios por razones hist&oacute;ricas de la mayor parte del suelo de sus territorios, se encontraron y crearon parques p&uacute;blicos de vivienda mayoritarios con los que tambi&eacute;n aseguraron el acceso universal a la vivienda desde el sector p&uacute;blico. No es esta hoy, desde luego, la situaci&oacute;n ya que, en el primer caso, a partir del a&ntilde;o 1989 se ha seguido el camino contrario y se ha privatizado la pr&aacute;ctica totalidad de los parques de vivienda pas&aacute;ndolos a manos de sus usuarios y, en el caso del Reino Unido y Holanda, abriendo un camino ancho tambi&eacute;n hacia la privatizaci&oacute;n. Tan solo Viena ha mantenido f&eacute;rreamente su parque p&uacute;blico y los nuevos crecimientos de la ciudad han seguido patrones intervenidos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Espa&ntilde;a diluy&oacute; su esfuerzo p&uacute;blico</strong></h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la Segunda Guerra mundial, otros pa&iacute;ses de orientaci&oacute;n socialdem&oacute;crata generaron grandes parques de vivienda p&uacute;blicos y sociales con inversi&oacute;n p&uacute;blica potente y de forma coordinada con el sector privado: pa&iacute;ses n&oacute;rdicos con sistemas cooperativos, Francia y Alemania con grandes operadores dedicados al alquiler social s&oacute;lidamente financiados por el Estado. Estos pa&iacute;ses mantienen a&uacute;n hoy porcentajes elevados de este tipo de vivienda aunque, probablemente, est&eacute;n viendo, perplejos, como ya no bastan para responder a los retos del siglo XXI.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cualquier política social, y más la de vivienda, debe asegurar unas infraestructuras que cubran no solo las necesidades de una o dos generaciones, sino también de las futuras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a nos encontramos en las ant&iacute;podas de todas estas realidades. El suelo residencial ha sido a lo largo de la historia pr&aacute;cticamente privado en su totalidad y el 98,5% del parque de viviendas est&aacute; en manos de propietarios privados. Es decir, la capacidad de actuaci&oacute;n directa del sector p&uacute;blico est&aacute; cercenada de ra&iacute;z por estas premisas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los grandes ejes de la pol&iacute;tica de vivienda espa&ntilde;ola del siglo XX fueron el control estricto de los alquileres &ndash;con sus luces y sus sombras&ndash; y el modelo de vivienda de protecci&oacute;n oficial de compra proporcionada fundamentalmente por promotores privados con apoyo p&uacute;blico. Se consigui&oacute; con este modelo dar alojamiento asequible a cerca de siete millones de hogares, lo que debe ser considerado un &eacute;xito, pero no se tuvo en cuenta lo que hoy ya s&iacute; sabemos: que cualquier pol&iacute;tica social, y muy especialmente la de vivienda, debe asegurar unas infraestructuras durables en el tiempo que optimicen las inversiones p&uacute;blicas cubriendo no solo las necesidades de una o dos generaciones sino tambi&eacute;n de las futuras. Aquellas viviendas de protecci&oacute;n oficial tuvieron un precio de venta controlado por un plazo limitado de tiempo y ello ha hecho desvanecer el esfuerzo p&uacute;blico realizado durante m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os, diluyendo en el parque, a precio de mercado, el que habr&iacute;a sido hoy uno de los mayores parques sociales de vivienda de Europa.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de vivienda del siglo XXI en Espa&ntilde;a debe hacer pedagog&iacute;a: mostrar los errores del pasado para evitar su reproducci&oacute;n; convencer de la necesidad que las diversas medidas que se adopten no sean dispersas, unilaterales, sino que formen parte de un sistema integrado, cuidadosamente ponderador de todas las consecuencias y riesgos de efectos contraproducentes; y enfatizar la importancia del consenso social y pol&iacute;tico para asegurar la permanencia temporal de los logros que se vayan obteniendo, evitando as&iacute; rechazos que acaben en involuci&oacute;n y en inseguridades para todos. Todo aquello que la izquierda no aborda bajo estos par&aacute;metros es terreno abonado a populismos y demagogias de la derecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Potenciaci&oacute;n urgente y con las m&aacute;ximas facilidades del desarrollo de suelos p&uacute;blicos, residenciales y dotacionales, y de reserva para vivienda protegida &ndash;que con tanto esfuerzo se han generado&ndash;, para promover las cantidades ingentes de vivienda social que el pa&iacute;s necesita. Alquiler social justo concertado con los propietarios privados &ndash;grandes y peque&ntilde;os&ndash; para evitar desahucios y para dar alojamiento a j&oacute;venes y hogares vulnerables. Garant&iacute;as p&uacute;blicas al alquiler y beneficios fiscales potentes para todos aquellos que ofrezcan viviendas a precios por debajo de los &iacute;ndices de referencia, para enfriar el mercado tensionado. Fomento de formas alternativas de acceso a la vivienda como la compra de vivienda protegida, de vivienda en suelos p&uacute;blicos con derecho de superficie o de vivienda cooperativa, para descongestionar la demanda de alquiler y abrir horizontes de seguridad residencial futura. Son las grandes l&iacute;neas de trabajo que hay que activar de forma coordinada y que dif&iacute;cilmente van a alcanzar los niveles y objetivos necesarios sin presupuesto p&uacute;blico generoso, fiscalidad favorable y financiaci&oacute;n garantizada. La transversalidad de la vivienda aconsejar&iacute;a que ocupara un lugar central dentro de los organigramas p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Cerca del 80% del coste de los sistemas de sanidad y educaci&oacute;n p&uacute;blica y concertada en Espa&ntilde;a es asumido por el Estado con unos importes equivalentes al 7,9% y el 4,9% del PIB, respectivamente. En el caso de vivienda, el gasto p&uacute;blico equivale al 0,2% del PIB. Esta la debilidad de nuestra pol&iacute;tica de vivienda. Tenemos por delante un exigente camino de mejora imposible sin que nos pongamos todos de acuerdo. Si no somos capaces de entender esto es que empezamos a perder inteligencia, y nos lo tendr&iacute;amos que hacer mirar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carme Trilla Bellart]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Sep 2024 20:29:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un mercado que no garantiza derechos y es desalmado con los vulnerables: por qué se nos resiste la vivienda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Alquiler,Pisos]]></media:keywords>
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