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    <title><![CDATA[elDiario.es - María del Mar Sánchez Vera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria-del-mar-sanchez-vera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María del Mar Sánchez Vera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los mitos y relatos erróneos sobre la formación del profesorado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mitos-relatos-erroneos-formacion-profesorado_129_12787112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eae8fd92-1da3-43a6-b539-529a00afe7c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los mitos y relatos erróneos sobre la formación del profesorado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate está en cómo mejorar la formación docente, respetando la necesaria formación disciplinar, no en convertir a la pedagogía en chivo expiatorio de los problemas estructurales de la educación</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as se publicaba en este medio un <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/estafa-formacion-profesorado_129_12721826.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> que calificaba de &ldquo;estafa&rdquo; la formaci&oacute;n docente del profesorado de Educaci&oacute;n Secundaria, a ra&iacute;z de la propuesta de la Conferencia de Decanos de Educaci&oacute;n de ampliar los cr&eacute;ditos del M&aacute;ster de Profesorado. Reconozco que una afirmaci&oacute;n tan contundente me llev&oacute; a leer el texto con curiosidad. Creo que muchos estamos de acuerdo en que el M&aacute;ster de Educaci&oacute;n Secundaria es mejorable, aunque yo no lo calificar&iacute;a como una estafa, la verdad. Sin embargo, lo que encontr&eacute; fueron varias afirmaciones que me parecen incorrectas sobre las Facultades de Educaci&oacute;n, la Pedagog&iacute;a y el M&aacute;ster de Educaci&oacute;n Secundaria que creo que es importante aclarar.
    </p><p class="article-text">
        El problema de fondo que he encontrado en el art&iacute;culo es el marco sobre el que se construye, un relato que ya he le&iacute;do demasiadas veces y que se sostiene sobre varios mitos tan extendidos como inciertos: que los pedagogos somos los responsables de todos los males del sistema educativo, que no tenemos ni idea de la realidad escolar, que controlamos a placer las Facultades de Educaci&oacute;n y que dise&ntilde;amos como queremos los planes de estudio.
    </p><p class="article-text">
        Esas afirmaciones reflejan el profundo desconocimiento que se tiene de la Pedagog&iacute;a, y eso deber&iacute;a llevarnos a una reflexi&oacute;n algo inc&oacute;moda pero necesaria: quiz&aacute; tambi&eacute;n hemos fallado los pedagogos y pedagogas en la manera de explicar, visibilizar y defender nuestra profesi&oacute;n. As&iacute; que, si algo pretende este art&iacute;culo, es aclarar todo esto. Esto pretende ser una r&eacute;plica constructiva, porque si algo necesitamos en educaci&oacute;n es huir de reduccionismos y cr&iacute;ticas que alimentan trincheras en vez de construir puentes.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por algo que parece obvio y resulta sorprendente tener que aclarar: un docente necesita saber de educaci&oacute;n. Por supuesto ha de dominar su disciplina, pero eso no es suficiente. Todos recordamos a docentes que eran aut&eacute;nticas eminencias en su campo disciplinar y, sin embargo, hemos sufrido su ineficacia en el aula. Y no por falta de voluntad, sino porque el conocimiento experto de una materia no garantiza la capacidad de ense&ntilde;arla. Las ciencias de la educaci&oacute;n son una disciplina acad&eacute;mica con siglos de historia e investigaci&oacute;n. Saber de tu materia es imprescindible, pero no es lo &uacute;nico necesario. Sabemos por la investigaci&oacute;n educativa que la formaci&oacute;n did&aacute;ctica es fundamental, y que la experiencia es necesaria pero no suficiente. Es fundamental dominar la disciplina, por supuesto, pero un docente necesita comprender los procesos de aprendizaje, reflexionar cr&iacute;ticamente sobre su pr&aacute;ctica, conocer la historia y el sentido social de la educaci&oacute;n, metodolog&iacute;as, atenci&oacute;n a la diversidad, estrategias de evaluaci&oacute;n, y un largo etc&eacute;tera. 
    </p><p class="article-text">
        Entiendo que resulte sencillo se&ntilde;alar a los pedagogos como responsables de los males del sistema, pero la realidad es bastante menos c&oacute;moda para quien busca culpables a los que se&ntilde;alar. Los pedagogos somos solo una parte (ni siquiera mayoritaria) del amplio ecosistema profesional que conforma las Facultades de Educaci&oacute;n, donde tambi&eacute;n trabajan matem&aacute;ticos, fil&oacute;logos, qu&iacute;micos, historiadores o fil&oacute;sofos, entre otros. Adem&aacute;s, la idea de que la Pedagog&iacute;a ha dirigido las grandes reformas educativas no se sostiene cuando se revisa qui&eacute;n ha ocupado los espacios de decisi&oacute;n, ya que el protagonismo institucional, acad&eacute;mico y pol&iacute;tico ha pertenecido, en numerosas ocasiones, a otros colectivos y &aacute;reas. Tampoco es cierto que las Facultades de Educaci&oacute;n est&eacute;n dirigidas mayoritariamente por pedagogos: buena parte de los decanatos y de la propia Conferencia de Decanas est&aacute; integrada por profesionales provenientes de otras disciplinas que han desarrollado su carrera en diferentes &aacute;reas, las did&aacute;cticas espec&iacute;ficas. La realidad es que quienes dise&ntilde;an los planes de estudio que ahora algunos critican no son &ldquo;los pedagogos&rdquo;, sino los que fueron sus propios compa&ntilde;eros de facultad que posteriormente se han desarrollado profesionalmente en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n. Y a&uacute;n m&aacute;s, en las Facultades de Educaci&oacute;n trabaja tambi&eacute;n un porcentaje nada desde&ntilde;able de profesorado de Primaria y Secundaria que imparte docencia como personal asociado. Es decir, ese mundo educativo gobernado por pedagogos de sal&oacute;n malvados no existe. Lo que hay es una diversidad de profesiones que trata de formarse e investigar en educaci&oacute;n y de mejorar el sistema. Si algo destaca en las Facultades de Educaci&oacute;n es que son diversas, y eso es sumamente enriquecedor. Y claro, por supuesto que hay algunos pedagogos y pedagogas planteando algunos disparates en educaci&oacute;n, y tambi&eacute;n hay m&eacute;dicos que recetan homeopat&iacute;a, pero los errores de algunos profesionales no invalidan la disciplina, ni mucho menos anulan la necesidad de la formaci&oacute;n que la sustenta.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, las propuestas educativas que hoy algunos parecen descubrir con estupor, ni siquiera son nuevas. Los movimientos de renovaci&oacute;n pedag&oacute;gica tienen siglos de historia y el cuestionamiento de los enfoques meramente instructivos ha sido una constante a lo largo de la historia de la educaci&oacute;n. Por ejemplo, la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza, que alcanz&oacute; su auge en la II Rep&uacute;blica, era proyecto que cuestion&oacute; la rigidez academicista de su tiempo y que introdujo debates que, ir&oacute;nicamente, hoy algunos presentan como si fueran ocurrencias pedag&oacute;gicas recientes.
    </p><p class="article-text">
        El debate en torno al M&aacute;ster de Formaci&oacute;n del Profesorado no deber&iacute;a estar en si un docente necesita o no formaci&oacute;n pedag&oacute;gica, sino en c&oacute;mo, cu&aacute;ndo y en qu&eacute; condiciones se ofrece la necesaria formaci&oacute;n did&aacute;ctica para los docentes de Educaci&oacute;n Secundaria. En la discusi&oacute;n sobre la necesidad de recursos, tiempos, calidad e igualdad en el acceso estamos muchas personas y muchos colectivos. El problema real del M&aacute;ster es haberse convertido en un modelo de negocio. Hoy, una parte muy significativa del alumnado cursa esta formaci&oacute;n en universidades privadas, ante la limitaci&oacute;n que existe de plazas en las p&uacute;blicas. Y podemos debatir sobre c&oacute;mo hacer las necesarias reformas en &eacute;l, o incluso sobre si deber&iacute;amos plantear otros modelos de formaci&oacute;n del profesorado de Secundaria, por supuesto. El debate est&aacute; ah&iacute;, en c&oacute;mo mejorar la formaci&oacute;n docente, respetando la necesaria formaci&oacute;n disciplinar, no en convertir a la pedagog&iacute;a en chivo expiatorio de los problemas estructurales de la educaci&oacute;n. Necesitamos una mayor defensa de la educaci&oacute;n como bien p&uacute;blico. Defender una formaci&oacute;n pedag&oacute;gica de calidad no es proteger intereses corporativos, es defender la calidad democr&aacute;tica y acad&eacute;mica de nuestro sistema educativo. Y ah&iacute; es donde estamos las Facultades de Educaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María del Mar Sánchez Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mitos-relatos-erroneos-formacion-profesorado_129_12787112.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2025 21:12:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedagogía,Master]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra ignorantiam: en defensa de la pedagogía y el pensamiento crítico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ignorantiam-defensa-pedagogia-pensamiento-critico_129_11694193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6713f329-cbe8-42f3-b03b-0758c473a2f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra ignorantiam: en defensa de la pedagogía y el pensamiento crítico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El avance de la sociedad y la complejidad del mundo actual exigen estrategias educativas fundamentadas que fomenten el pensamiento crítico y el desarrollo de competencias (sí, competencias) profesionales. Saber de pedagogía es fundamental para un docente</p></div><p class="article-text">
        Un distinguido colega, catedr&aacute;tico de historia antigua, h<a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/adversus-paedagogos_129_11675267.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a publicado en este peri&oacute;dico un art&iacute;culo donde cuestiona abiertamente el valor de la Pedagog&iacute;a</a>. Tras una retah&iacute;la de afirmaciones, desde mi punto de vista err&oacute;neas, culmina su alegato con una frase tajante: &ldquo;ning&uacute;n pedagogo es profesor.&rdquo; Pues bien, aqu&iacute; me presento como compa&ntilde;era, pedagoga y profesora, dispuesta a ofrecer una r&eacute;plica al escrito.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo es un ejemplo perfecto del sesgo del superviviente que ata&ntilde;e a algunos docentes nost&aacute;lgicos. Para ellos, el pasado educativo es una especie de para&iacute;so did&aacute;ctico en el que todo funcionaba a la perfecci&oacute;n: los alumnos aprend&iacute;an sin dificultades, los profesores eran incuestionablemente respetados y los m&eacute;todos de ense&ntilde;anza eran infalibles. Sin embargo, pronto han olvidado la elevada tasa de abandono escolar temprano que se daba en los a&ntilde;os 70 y 80, y que muchos estudiantes dejaban sus estudios sin haber adquirido una formaci&oacute;n b&aacute;sica, en un contexto, adem&aacute;s, en el que apenas se atend&iacute;a a la diversidad. Por poner un ejemplo, el 35% de las ni&ntilde;as no completaban los estudios de Educaci&oacute;n Primaria en 1970 y <a href="https://fe.ccoo.es/ce481b7bdf4baa40b9113155f2e94bbb000063.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en los 90 solo aproximadamente el 11,84% de la poblaci&oacute;n dispon&iacute;a de estudios de Secundaria de Segunda etapa y el 8,5% ten&iacute;a estudios de Educaci&oacute;n Superior</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Pronto se nos olvida que la educaci&oacute;n es un derecho de las personas, no un privilegio de unos pocos. Ser&iacute;a interesante que tratemos de evitar idealizaciones infundadas basadas en nuestra experiencia y trabaj&aacute;ramos hacia un sistema educativo m&aacute;s inclusivo y efectivo, que aprenda de los errores del pasado en lugar de romantizarlos.
    </p><p class="article-text">
        Algo que me fascina del art&iacute;culo es esa denominaci&oacute;n de los pedagogos como un ente abstracto (&ldquo;ellos dise&ntilde;an los planes de estudio&rdquo;). Entiendo que resulta conveniente culpar a los pedagogos de los problemas educativos actuales, en lugar de reconocer el inmovilismo did&aacute;ctico en el que algunos llevan a&ntilde;os instalados. Sin embargo, las reformas educativas no han sido lideradas por el colectivo de pedagogos. La realidad es un poco m&aacute;s triste: los pedagogos hemos sido ampliamente ignorados en la toma de decisiones sobre el sistema educativo. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, ese ente malvado de los pedagogos, en realidad es un colectivo profesional diverso, que trata de mejorar el d&iacute;a a d&iacute;a de la educaci&oacute;n desde diferentes contextos. De hecho, la Pedagog&iacute;a aborda un campo profesional muy amplio que no se dedica solo a la educaci&oacute;n formal. Por lo tanto, las afirmaciones que se vierten sobre los pedagogos, como colectivo malvado, no pueden venir sino del gran desconocimiento sobre lo que es la Pedagog&iacute;a, algo preocupante en un docente.
    </p><p class="article-text">
        Afirma el autor que &ldquo;los m&eacute;todos pedag&oacute;gicos no dan resultado&rdquo;. Esto es como decir que la medicina no da resultado. Es una generalizaci&oacute;n simplista que ignora la diversidad y evoluci&oacute;n constante de las pr&aacute;cticas pedag&oacute;gicas, as&iacute; como su fundamentaci&oacute;n cient&iacute;fica. Se puede cuestionar un determinado m&eacute;todo pedag&oacute;gico o alguna innovaci&oacute;n did&aacute;ctica vac&iacute;a, pero es fundamental comprender que el proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje es un proceso complejo de comunicaci&oacute;n, en el que se emplean diversos m&eacute;todos y recursos. No se puede separar el proceso educativo en s&iacute; de un m&eacute;todo de ense&ntilde;anza. Precisamente por esta raz&oacute;n, es importante que un docente no solo domine los contenidos que ense&ntilde;a, sino que tambi&eacute;n aprenda sobre Pedagog&iacute;a, de tal manera que se desarrolle el pensamiento cr&iacute;tico para el ejercicio profesional, que permita fundamentar adecuadamente la toma de decisiones.
    </p><p class="article-text">
        La jerga a la que se refiere (&ldquo;t&eacute;rminos como competencias y r&uacute;bricas&rdquo;) son aspectos b&aacute;sicos del curr&iacute;culo educativo que, como profesionales de la ense&ntilde;anza, todos deber&iacute;amos conocer y saber utilizar. Ignorarlos muestra una falta de actualizaci&oacute;n profesional y un posible desinter&eacute;s por la profesi&oacute;n docente. Resulta desconcertante y preocupante tener que recordar a un docente la importancia de estar formado en educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La venerable pizarra que se menciona y que tanto se a&ntilde;ora sigue presente en las aulas. Sea de tiza o digital, tristemente, en muchas ocasiones, se utiliza de la misma manera que hace 50 a&ntilde;os. Esto evidencia una notable resistencia al cambio y la falta de incorporar diferentes estrategias did&aacute;cticas. La tecnolog&iacute;a ha avanzado enormemente, ofreci&eacute;ndonos herramientas interactivas y recursos did&aacute;cticos innovadores que pueden enriquecer el proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje. Sin embargo, se han incorporado libros de texto digitales para hacer lo mismo que con los impresos, y las pizarras digitales se usan como simples pizarras de tiza o lienzos de proyecci&oacute;n. Es un problema did&aacute;ctico, no tecnol&oacute;gico. Y, sobre todo, no es de los pedagogos, que no solemos ser tenidos en cuenta en las decisiones pol&iacute;ticas relacionadas con los proyectos y planes educativos.
    </p><p class="article-text">
        Las &eacute;pocas anteriores que romantizamos no volver&aacute;n. El avance de la sociedad y la complejidad del mundo actual exigen estrategias educativas fundamentadas que fomenten el pensamiento cr&iacute;tico y el desarrollo de competencias (s&iacute;, competencias) profesionales. Saber de pedagog&iacute;a es fundamental para un docente. Ni siquiera es algo que diga yo, es algo que se aprende cuando se quiere saber m&aacute;s sobre las ciencias de la educaci&oacute;n y se estudia a Dewey, Freire o Freinet. Incluso podemos encontrar referentes nacionales en este sentido. Carmen Conde, promotora de los movimientos de renovaci&oacute;n pedag&oacute;gica y primera mujer en la Real Academia Espa&ntilde;ola, escribi&oacute; en 1931 una cr&iacute;tica al memorismo y a tener mu&ntilde;ecos de repetici&oacute;n sin entra&ntilde;a realmente pedag&oacute;gica. Es curioso que en 2024 estemos todav&iacute;a cuestionando la importancia de la pedagog&iacute;a y de saber adaptar la escuela a las demandas de la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Y no, un pedagogo actual no es lo que era en la Antigua Grecia. Tampoco lo son otras profesiones. El mundo actual no es el de la Antigua Grecia. Tenemos que aprender del pasado, por supuesto, pero principalmente asumir que, como educadores, nuestra responsabilidad es formar a ciudadanos capaces de enfrentarse a los desaf&iacute;os de su tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María del Mar Sánchez Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ignorantiam-defensa-pedagogia-pensamiento-critico_129_11694193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Oct 2024 04:00:53 +0000]]></pubDate>
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