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    <title><![CDATA[elDiario.es - Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/colegio-oficial-de-arquitectos-de-castilla-la-mancha/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Arquitectura en los inicios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/arquitectura-para-respirar/arquitectura-inicios_132_11707241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74ac799e-8143-4433-aa63-9878d8f3c622_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arquitectura en los inicios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hacer arquitectura requiere una voluntad expresa y un acto consciente para que surja, pero a pesar de ello, las ciudades tienden a formarse de manera casual y un tanto caótica, sin una aparente previsión en esas fases iniciales"</p></div><p class="article-text">
        Acostumbramos a no reconocer los actos inaugurales, no tanto aquellos que aparecen subrayados en la agenda -la primera comuni&oacute;n de un hijo o la boda tan preparada antes y celebrada despu&eacute;s-, sino aquellos actos realmente significativos pero cuya importancia no podemos calibrar. El instante preciso en el que dejamos de confiar en nuestra pareja, por una frase que delata su mentira -quiz&aacute; infidelidad-, y que cuando es escuchada por vez primera apenas nos permite reparar en ella, como si quisi&eacute;ramos negar lo escuchado y para ello no prest&aacute;ramos atenci&oacute;n. O el primer s&iacute;ntoma, imperceptible casi, de aquella enfermedad de la que nos diagnosticar&aacute;n meses despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Recordamos con absoluta precisi&oacute;n y nitidez la fecha y el lugar en el que un m&eacute;dico canoso nos auscult&oacute; y examin&oacute; con teatral parsimonia una radiograf&iacute;a, indic&aacute;ndonos con voz calmada el tratamiento a seguir en los pr&oacute;ximos meses. Sin embargo, no recordamos cu&aacute;ndo percibimos aquel primer s&iacute;ntoma -quiz&aacute; excesivo llamarlo s&iacute;ntoma-, ni d&oacute;nde est&aacute;bamos ni con qui&eacute;n nos encontr&aacute;bamos. Ese fue el instante inaugural de una nueva vida, ese sutil pinchazo en el pecho, pero no podemos registrar la fecha en la agenda porque no fuimos conscientes de estar viviendo uno de los actos transcendentes de nuestra vida.
    </p><p class="article-text">
        Acostumbramos a no reconocer los actos inaugurales, decimos, porque hacerlo implicar&iacute;a admitir la preocupante falta de control sobre la vida. Y as&iacute;, resulta artificialmente tranquilizador fingir que no reparamos en ellos.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, resulta complejo, y a menudo es m&aacute;s un ejercicio de literatura, reconocer el momento preciso en que se funda una ciudad. M&aacute;s a&uacute;n reconocer el instante en que se decide que se debe fundar. Sin embargo, ahora que celebramos el D&iacute;a Mundial de la Arquitectura, podemos citar el caso paradigm&aacute;tico que tenemos en Espa&ntilde;a, con un conjunto de 300 ciudades de las cuales podemos precisar cuantos datos se requieran, comenzando por su fundaci&oacute;n, e incluso, por la fecha de la fundaci&oacute;n del organismo que las propici&oacute;. 
    </p><h2 class="article-text">El inicio de la transformaci&oacute;n del medio rural</h2><p class="article-text">
        As&iacute;, el 18 de octubre de 1939 se crea el Instituto Nacional de Colonizaci&oacute;n, dependiente del Ministerio de Agricultura. Se trataba de un organismo que pretend&iacute;a la transformaci&oacute;n del medio rural en la Espa&ntilde;a de posguerra, proponiendo para ello la creaci&oacute;n de pueblos de colonizaci&oacute;n con un campesinado autosuficiente. Al poco, en 1943 se levanta el primer pueblo de colonizaci&oacute;n, El Torno, en Jerez de la Frontera. Es cierto que hacer arquitectura requiere una voluntad expresa y un acto consciente para que surja, pero a pesar de ello, las ciudades tienden a formarse de manera casual y un tanto ca&oacute;tica, sin una aparente previsi&oacute;n en esas fases iniciales.
    </p><p class="article-text">
        En contraste, tenemos estos tres centenares de pueblos donde el urbanismo y la arquitectura se concibieron en paralelo, sin el habitual retardo entre uno y otra. Eso da como resultado una homogeneidad en la construcci&oacute;n que da car&aacute;cter a estos poblados, pero sobre todo, permite que la arquitectura se adapte perfectamente a los requerimientos urban&iacute;sticos, porque ambos aspectos surgen como un ente indisoluble, y podemos distinguir y precisar sus actos inaugurales: los acuerdos ministeriales sobre la necesidad de su creaci&oacute;n, los informes de viabilidad t&eacute;cnica y econ&oacute;mica para su levantamiento, o las actas de replanteo para su construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entre estos tres centenares de pueblos de colonizaci&oacute;n podr&iacute;amos destacar cualquiera de ellos para se&ntilde;alar sus valores arquitect&oacute;nicos y art&iacute;sticos, pero dado que las normas del relato period&iacute;stico exigen particularizar para poder fijar las caracter&iacute;sticas en una figura individual, podemos resaltar el caso de Villalba de Calatrava (Ciudad Real), por haberse mantenido hasta hoy en un estado muy pr&oacute;ximo al de su levantamiento original, iniciado en 1955 y finalizado en 1961, por estar declarado como BIC en 2015 y por estar catalogado en DOCOMOMO, organizaci&oacute;n internacional que se dedica a documentar y promover la conservaci&oacute;n del patrimonio arquitect&oacute;nico del Movimiento Moderno.
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                Distribución interior de una de las manzanas                            </span>
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        ncargado a Jos&eacute; Luis Fern&aacute;ndez del Amo, Villalba de Calatrava se planific&oacute; para acoger 100 viviendas para colonos, 6 viviendas de obreros, una iglesia, dos escuelas, dependencias administrativas, casa sindical, consultorio m&eacute;dico y un bar; estos dos &uacute;ltimos porque en todo entorno social es preciso tener un espacio reservado para las confidencias, a&uacute;n cuando en ocasiones no reparemos en las mentiras que ocultan. 
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, se ampliar&iacute;a con el proyecto de Agust&iacute;n Delgado de Robles para el cementerio (1957) y del propio Jos&eacute; Luis Fern&aacute;ndez del Amo para los hogares rurales (1986, dirigidos por Rosado Gonz&aacute;lez). Todo este programa se asentaba sobre un urbanismo a base de mallas hexagonales irregulares (con cuatro lados de 55 metros y otros dos lados de 44 metros), y donde los extremos cortos de estos hex&aacute;gonos presentaban una concavidad que permit&iacute;a dar origen a una plaza en el encuentro entre esas dos manzanas. &ldquo;Las manzanas se sit&uacute;an en su dimensi&oacute;n alargada en la orientaci&oacute;n este-oeste y las calles discurren en la misma direcci&oacute;n en una l&iacute;nea ligeramente quebrada&rdquo;, explicaba Jos&eacute; Luis Fern&aacute;ndez del Amo.<em> </em>
    </p><p class="article-text">
        Adolece Villalba de Calatrava de una imagen ic&oacute;nica, como podr&iacute;a ser el caso de Vegaviana (1954), ciudad surgida del ingenio del propio Fern&aacute;ndez del Amo, con una pl&aacute;stica fotograf&iacute;a de Joaqu&iacute;n Palacios, &ldquo;Kindel&rdquo;, que ha condensado en el imaginario com&uacute;n; pero esto reafirma su arquitectura, preserv&aacute;ndola de la f&uacute;til propaganda de postal. Y, por otra parte, la arquitectura que se propone, con soluciones constructivas sencillas, al tiempo que soluciones formales sugerentes, dan como resultado una homogeneidad en muros de tapial blanco con cubiertas inclinadas de las que sobresalen las chimeneas; vol&uacute;menes encalados y apenas perforados por peque&ntilde;os huecos. Ninguna vivienda se aleja de estas concepciones, manteni&eacute;ndose una uniformidad que da sentido a la proyecci&oacute;n en paralelo de urbanismo y arquitectura. &ldquo;La genialidad es siempre una monoton&iacute;a, un ser uno igual a s&iacute; mismo&rdquo;, podr&iacute;amos decir siguiendo a Umbral. En los pueblos de colonizaci&oacute;n, la belleza surge de la repetici&oacute;n, al modo en que lo hace en la sucesi&oacute;n de la serie de Fibonacci o en los retratos seriados de Warhol.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, los edificios p&uacute;blicos se agrupan en una manzana com&uacute;n, buscando que abran a una plaza. As&iacute;, en una disposici&oacute;n sim&eacute;trica, en el oeste se ubican las aulas de la escuela y a ambos lados de &eacute;sta las viviendas de los maestros, mientras que en el este se sit&uacute;a la iglesia, &ldquo;con la fachada alineada seg&uacute;n los l&iacute;mites de la manzana y dos amplios retranqueos laterales que sirven de acceso por un lado a la abacer&iacute;a y por otro a las dependencias parroquiales&rdquo;, como se se&ntilde;ala en la web de Fern&aacute;ndez del Amo. 
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                Imagen exterior de la Iglesia                            </span>
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        Es significativa esta organizaci&oacute;n del pueblo, porque las ciudades suelen surgir por un asentamiento inicial de viviendas, y las propias relaciones sociales que se establecen acaban por demandar en las fases iniciales esos espacios p&uacute;blicos (plaza, iglesia y ayuntamiento, protot&iacute;picamente). Pero en los poblados de colonizaci&oacute;n no es ya que podamos identificar con precisi&oacute;n la fecha de su creaci&oacute;n, sino que todo el pueblo se levanta de un modo simult&aacute;neo -y por tanto, artificial-, de tal modo que estos espacios p&uacute;blicos est&aacute;n desde el mismo origen, por lo que pueden ser planificados sin condicionante de tipo alguno.
    </p><p class="article-text">
        Proyectado para albergar alrededor de 400 personas, a principios del siglo XX apenas contaba con 47 habitantes, y cinco a&ntilde;os despu&eacute;s esa poblaci&oacute;n se hab&iacute;a reducido a la mitad. Acostumbramos a no reconocer los actos inaugurales, y en cambio tenemos una capacidad inusitada para comprender con nitidez los finales, como si estuvi&eacute;ramos m&aacute;s preparados para la muerte, o para sus proleg&oacute;menos, al menos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, formalmente Villalba de Calatrava es un pueblo habitado (24 personas censadas en 2023), y sin embargo, todos comprendemos que falleci&oacute; hace a&ntilde;os -ese primer y sutil pinchazo en el pecho-, aunque para llegar a ese final a&uacute;n le quede pasar por algunos tratamientos est&eacute;riles. Pero en el caso de Villalba, al tener un inicio tan reconocible, subrayada la fecha exacta de su fundaci&oacute;n en calendarios y fijada la fecha de su declaraci&oacute;n como BIC en agendas ministeriales, es de esperar que a su muerte quede embalsamada al modo de Tutankam&oacute;n, Rams&eacute;s II o Herculano, para regocijo de arque&oacute;logos y turistas; tambi&eacute;n de arquitectos, que compartimos la necrofilia con los primeros y el fanatismo con los segundos. Hacerlo as&iacute; es ara&ntilde;ar una pr&oacute;rroga a la muerte.
    </p><p class="article-text">
        Pero haber dejado constancia n&iacute;tida de su fundaci&oacute;n, de su nacimiento, es garant&iacute;a de que, al modo de Tutankam&oacute;n o Rams&eacute;s II, la arquitectura contenida en Villalba de Calatrava sobrevivir&aacute; a su propia muerte. Porque la arquitectura, como la vida, consiste esencialmente en un nacimiento sucesivo, en una iteraci&oacute;n creadora que se superpone a s&iacute; misma. El primer lunes de octubre celebramos -cada a&ntilde;o, con precisi&oacute;n obsesiva-, el D&iacute;a Mundial de la Arquitectura porque &eacute;sta s&oacute;lo puede explicarse por ese af&aacute;n humano de crear algo nuevo cada d&iacute;a, ya sea una vivienda unifamiliar o ya sea una ciudad entera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David García-Manzanares Vázquez de Ágredos - Arquitecto y tesorero de la Demarcación de Ciudad Real del COACM, Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/arquitectura-para-respirar/arquitectura-inicios_132_11707241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Oct 2024 05:06:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arquitectura en los inicios]]></media:title>
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